Suspiro con cansancio mientras se encerraba en su habitación, ignorando cualquier llamado de su familia.
Al final había regresado a casa por miedo (aunque no quiera admitirlo) y podía sentir como su cuerpo se sentía pesado, no hizo más que desplomarse en su cama al momento en que sus ojos se cerraban poco a poco se dejaba llevar por el suave colchón.
Al momento en que abría los ojos todo se encontraba en completa obscuridad, por lo que carecía completamente del sentido de orientación, aun así se incorporó de lo que debía de ser la cama, ya estando de pie, comienza a buscar ciegamente el interruptor de la luz. Pero como si fuese condenada, tropezó con lo que sea que fuese que estuviese en el suelo, golpeándose de lleno principalmente en la cabeza.
— ¿Q…que demonios fue eso…? Recuerdo que había recogido la habitación ayer…— Comento mientras colocaba su mano en su cabeza, específicamente, donde se había golpeado. Procediendo a volver a buscar el interruptor y volver a ordenar su habitación.
Tal vez fue porque había dormido demasiado al regresar del colegio que no pudo dormir después, o era obra del espíritu santo. Esta vez, Nanoha había llegado al instituto más temprano de lo usual, demasiado temprano ya que ninguna otra persona además de ella se encontraba en el lugar.
Sin tener claramente un lugar hacia dónde ir, empezó a caminar sin rumbo, dejando que sus pies la llevaran a cualquier sitio mientras esperaba que llegasen los demás estudiantes que de seguro aún siguen dormidos.
Ya después de haber recorrido por un buen rato, la joven se percata de que a lo mejor no se encontraba sola, puesto que vio de lejos la figura de una persona, un pequeño impulso la hizo acercarse más a ella en silencio, escondiéndose detrás de una pared sin tener idea del por qué lo estaba haciendo.
Asegurándose de que esta no la viera (y preguntándose aún el por qué está escondiéndose) la observa detenidamente. La había visto en algún lugar, le era muy familiar.
"Fate Testarossa…" Aquellas palabras resonaron en su cabeza de repente, cabello rubio, ojos rojos, aquella chica era la única persona con aquellos rasgos tan peculiares.
"Se ve más hermosa de cerc…" Se quedó helada, preguntándose en que rayos era lo que estaba pensando sobre aquella joven. "Supongo que esto es…normal." Pensó mientras volvía a fijar su mirada en la chica de nuevo, sin percatarse del acercamiento de alguien más detrás de ella.
—¿Que haces ahí?—
Supongo que no cumplo con sus expectativas de escribir un capitulo mas largo, pero juro que tengo una justificacion muy justificable de todo lo justificado en este justificado mundo, me llego mi tableta grafica... Ven? Es algo muy convincente(?
