Capítlo Final

¡Gracias por leer! ¡Feliz Navidad y feliz año nuevo!


Si es por recuperar a Hinata: Sí, me daría igual.


Hinata jugueteó con la pajita dentro del vaso. Sakura le había preparado uno de sus mejores cocteles con la idea de que se distrajeran un poco. Pero ambas eran conscientes de que era completamente imposible sacarse de la cabeza lo que estaba ocurriendo. Las palabras de Naruto se habían grabado a fuego en su mente y se repetían una y otra vez, solo que con la voz de Sasuke.

¿Realmente sería sencillo para él besar a Sakura por tal de regresar? ¿Dejaría que ella le besara teniendo el cuerpo de Sasuke? Por todos los ninjas del mundo, ella no se sentía capaz de besar el cuerpo de Sasuke por más que comprendiera que el alma de Naruto estaba ahí.

Se habían separado de ellos cuando la discusión había ido a más. Los chicos no parecían percatarse de que para ellas no era tan sencillo. Hinata no discutía que Sakura tuviera sus problemas, pero ella estaba agobiada. Era demasiado tímida y verse esa escena era incómodo. Sasuke, aunque no fuera por escrito y sellado, era la pareja de Sakura. Su hombre. Como Naruto era el de ella.

De tan solo pensar que su amiga besara a su marido… se le retorcían las tripas. No solo de celos, tenía que reconocer, si no de inquietud. Todo el mundo siempre había hablado a sus espaldas de una posible relación entre el rubio y su compañera de equipo. Había tenido que tolerar que la mirasen con sorpresa y la señalaran como segundo plato. Naruto le había dejado bien claro que no era así, pero igualmente, la inquietaba.

Aunque conocía de buena mano la angustia que había pasado Sakura hasta tener a Sasuke junto a ella, y todavía pendía de un hilo su relación, algo le creaba un pellizco en el pecho.

—¿Cómo demonios quieren estos hombres que los besemos como si nada cuando tienen sus cuerpos y almas intercambiadas? — La voz de Sakura inundó el piso. Hinata levantó la cabeza para poder verla.

Estaba sentada frente a ella en la mesa, con las piernas cruzadas y golpeaba con un dedo la superficie. Se encontraban en casa de la médico Ninja, pues al parecer, la casa del Uchiha había quedado hecha trizas por algo que Hinata no comprendía, y la suya era compartida con Naruto, por supuesto. Y no quería verle la cara por un tiempo.

Necesitaba aclarar sus sentimientos.

—Diablos, si no hubieran comido ese dichoso plato. — protestaba Sakura golpeando cada vez más fuerte la mesa. Hinata temió por su supervivencia.

—Creo que ninguno pensábamos que ese restaurante tuviera esa clase de ingredientes.

Sakura suspiró.

—Sí, de acuerdo. Por suerte Tsunade ya se está encargando de que les caiga lo debido encima. No volverán a engañar a la gente con eso de "un especial para hombres".

Hinata enrojeció y dio un sorbo a la bebida.

—Bu… bueno, realmente fue… un… "especial". — reconoció.

Sakura la miró un instante antes de enarcar las cejas y formar una "o" perfecta con sus labios y obtener un precioso color carmesí bajo sus ojos. Ambas intercambiaron una sonrisa cómplices. No necesitaron más para saber qué había pasado cuando ambas se separaron con sus respectivos hombres.

Y seguramente, si hubieran estado en otra situación, una quedada con amigas por ejemplo, hablarían de lo increíble que habían estado sus chicos esa noche. Pero no era el momento oportuno, aunque se muriera por susurrarle a Sakura si Sasuke también era capaz de hacer "eso" con su lengua.

—Hinata, estás colorada, mujer. — bromeó Sakura relajándose.

—Es que…

—Me lo imagino. — confesó la chica de cabellos rosas suspirando—. Mira, no sé qué vamos a hacer, pero realmente no me hago a la idea con esto. Por otro lado… ¿qué piensas? Amamos a esos dos burros con todas nuestras ansias. Si esto continua así, tu matrimonio terminara en nada y yo ni siquiera podré terminar de sentirme una mujer completa con él.

—¿Qué quieres decir?

—Pues que el asunto este del cambio de cuerpo continuará. Piensa… ¿crees que Naruto va a vivir contigo teniendo el cuerpo de Sasuke? No creas. Él también tiene su orgullo de hombre y si no es él con su propio cuerpo el que te abraza, a la porra con todo. Sasuke es muy orgulloso. — añadió. — Dudo mucho que le agrade la idea de estar conmigo usando a Naruto. Porque, piensa: ¿a quién verías? Sería Naruto quien te amara, sí, pero el cuerpo sería de Sasuke. A mi sinceramente, me cortaría todo el rollo.

Lo comprendía.

Ella no podía imaginarse estrechar entre sus brazos otro cuerpo que no fuera el de su marido. Necesitaba rubios cabellos suaves y cortos. Unos azulados ojos cristalinos que fueran capaces de ver más allá de su alma. Necesitaba rodear con sus brazos los hombros de Naruto. Que una piel morena resaltara con la suya. Que sus cuerpos encajaran de una forma increíble. Y era Naruto quien poseía todo aquello.

—Está bien. Pero… tengo que besar el cuerpo de Sasuke para que él regrese. Igual que tú tendrías que besar a…— un "mi" sellado con sus labios, avergonzándose de tanta posesión—, Naruto.

Sakura sonrió y suspiró.

—A "tu" Naruto. Igual que tú tendrás que besar a "mi" Sasuke. Pero solo es el cuerpo. Sus almas siguen siendo las mismas y te garantizo que Naruto está completamente enamorado de ti. No ceso de pensar en la frase que dijo. Hinata, le da igual tener que besarme a mí, a un mono o hasta a Akamaru, fíjate. Sin embargo…

Torció el gesto y desvió la mirada hacia una fotografía que descansaba sobre un mueble. Hinata reconoció a la Kunoichi aferrada del brazo de Sasuke, dándole un tirón para que no escapara de la fotografía. Comprendía lo que sentía Sakura. La inseguridad de no saber si el hombre que amas es totalmente afectado y corresponde tan solo a tus sentimientos.

Aunque ella nunca había visto al chico con otra mujer que no fuera Sakura. Desde luego, después de su grave historial, las chicas empezaron a sentir más fijación hacia Naruto y olvidarse del pelinegro. Para Sakura había sido un alivio. Para ella… una tortura.

—Él lo hará. — se atrevió a confiar.

—¿Tu crees?

—Lo creo. Sasuke ha cambiado mucho. Muchísimo. Y estoy completamente segura de que no permitiría que nada te pasara.

Sakura enrojeció de una forma preciosa y Hinata sonrió. Definitivamente su amiga tendría que cambiar aquella fotografía.

—Hinata… ¿crees que…?

Hinata se mordió el labio inferior. Tenía que ser clara.

—Yo… no creo ser capaz de poder besar a Sasuke. No solo y base principal de que ame a Naruto. Es que es tu chico. Y me es imposible aceptar también… pues que…

—Lo sé. Que yo tenga que besar el cuerpo de Naruto es una putada. Tampoco para mí es sencillo ver que besas el cuerpo de Sasuke. — terció con un mohín infantil.

—Pero si los queremos de vuelta…

—Es algo que no nos queda más remedio que hacerlo.

Con un suspiro, ambas mujeres intercambiaron una mirada de derrota. El amor podía con todo, ¿verdad?

(…)

—Oye, Teme. — Naruto se inclinó hacia delante, apoyando los codos sobre sus rodillas. — Sobre esto...

—Es una mierda. — Zanjó Sasuke bufando.

Naruto le miró de reojo. Estaba apoyado contra la pared, mirando hacia la ventana mientras mantenía las manos en los bolsillos. Con seriedad, parecía observar cada movimiento de la gente que paseaba, sin embargo, Naruto estaba seguro de que estaba tan preocupado como él por la situación y que sus palabras también le habían herido. Porque, ¿qué clase de tipo permitía que otro dijera que besaría a su mujer como si nada? Había esperado que Sasuke le partiera la boca, como él mismo hubiera hecho, sin embargo, su amigo estaba silencioso y con el ceño fruncido.

Como solía decir Sakura: "Sasuke lleva su guerra por dentro".

No obstante, él estaba por subirse a las paredes. Y lo peor es que su hogar le recordaba lo cerca que estaba de perder a Hinata. ¿Y si ella había sopesado su declaración erróneamente? Ella conocía sus anteriores sentimientos, fugaces, pero que ahí habían estado, por la Haruno. Si Hinata se empezaba a preocupar o tomaba aquellas palabras como que él deseaba besar a Sakura de algún modo…

—Aaagh. — gritó frotándose unos cabellos que no eran suyos. Sasuke le miró de reojo y enarcó una ceja. — ¿Cómo demonios vamos a solucionar esto? Yo podría perfectamente ser capaz de besar a Hinata con todas mis ganas, pero me revienta tener que hacerlo con tu cuerpo.

—¿Qué tiene de malo mi cuerpo, Dobe? — Bufó Sasuke arqueando dos rubias cejas. — El tuyo está igual de mierda. — puntualizó levantando la mano vendada que correspondía a la perdida de años atrás.

Naruto negó.

—Venga ya, Teme. No se trata de eso… ¿realmente no te preocupa tener que besar a Sakura usando mi cuerpo?

—Hn, te recuerdo que años atrás lo intentaste.

Naruto abrió la boca para rebatir aquella acusación pero entonces recordó una de sus tantas travesuras cuando fingió ser el Uchiha y estuvo a punto de besarse con Sakura. Aquella cruz le pesaría de por vida.

—¡Eso es agua pasada, Dattebayo! — Se defendió señalándolo con el índice. — Además, solo me hubiera llevado su primer beso y con gusto por aquel entonces.

Aquellas palabras provocaron que sus propios ojos azules lo fulminaran. Tragó y retrocedió lo más que pudo en el sillón.

Mierda…

Si alguien le dijera eso sobre Hinata sería lo último que dijera. Él había sido el primero en todo con la Hyûga. Por supuesto, Sasuke querría lo mismo de Sakura. Y estaba seguro de que Sakura le había esperado mucho y con todo bien puesto. Claro que el Uchiha no sería capaz de exponerlo claramente. Su orgullo a veces era desesperante. ¿Cómo podía Sakura comprenderle tan fácilmente en esos temas?

—Ellas vienen.

Naruto dio un respingo en el sillón.

—¿Hablas en serio?

Sasuke se volvió serio hacia él y arqueó una ceja.

—Ah, claro, perdón. — se disculpó rascándose la nuca.

Un instante después la puerta se abrió y el aroma de Hinata llenó la estancia. Casi deseó estrecharla entre sus brazos. Las chicas les miraron con seriedad, manteniéndose alejadas de ellos lo suficiente como para evitar calculadamente que ambos se lanzaran sobre ellas. Hinata se estrujaba las manos nerviosa y miraba a Sakura, como animándola a hablar. La Kunoichi se adelantó.

—Hemos estado hablando, chicos. — informó—. Sobre la situación. Personalmente me parece muy injusto que Hinata haya pasado por tanto y ahora tenga que sufrir de este modo. Y no es fácil para nosotras pero… queremos que esto se estabilice de una vez.

—Nosotros también. — aseguró enérgicamente. Sakura lo mandó a callar con una simple mirada.

—Tenéis que entender que no es nada fácil para nosotras hacerlo. — continuó suspirando— nada fácil. Tenéis el cuerpo de la pareja de la otra. Y… no sabemos exactamente cómo os sentís.

Naruto enarcó las cejas.

—¿Cómo nos sentimos? — Intercambió una mirada con Sasuke—. No muy lejos de vosotras. Yo quiero regresar a mi cuerpo cuanto antes. Es incómodo ver tu cuerpo frente a ti y… bueh, es difícil de explicar. Además, — se rascó la nuca mirando a otro lado, — no es cómodo que tu mujer te rechace y con razón.

Hinata enrojeció delante de él, llevándose las manos a la boca que a él tanto le gustaba disfrutar. Si ella creía que la quería menos, estaba sumamente equivocada. Sin embargo, no existía otro modo más para demostrárselo.

Sakura miró hacia Sasuke con una ceja arqueada. El chico pareció sorprenderse, se pasó una mano por el rostro un gruñó un "Lo mismo" entre dientes. La chica sonrió con un deje de cansancio. Naruto miró a uno y otro y luego a su mujer, que parecía igual de preocupada. Si hasta él se había dado cuenta de la tensión entre ambos.

Sakura fue la primera en ceder.

—Lo haré. — zanjó suspirando.

Ambos hombres suspiraron y se miraron.

—¿Cómo se hará? — cuestionó. Sakura respondió antes que Sasuke abriera los labios.

—Tú besarás a Hinata, por supuesto. Y yo besaré a Sasuke.

Naruto tragó y dio unos pasos hacia ellas. Hinata levantó la cabeza para poder verle y casi retrocedió cuando alargó la mano hacia ella. Se detuvo un instante, dándole tiempo. Hinata cerró los ojos, miró un momento hacia su cuerpo y luego le miró a él.

—Siempre soy yo, Hinata. — garantizó y se acercó para poder susurrarle. — cuandito que tenga mi cuerpo te prometo que te abrazaré muy fuerte.

Su mujer enrojeció al instante y suspiró como si acabara de imaginarse la cosa más maravillosa del mundo. Entonces, pasó sus brazos por alrededor de su cintura, echó la cabeza hacia atrás, y ofreció sus suaves labios. Justo cuando posaba su boca sobre la de ella, al otro lado de la habitación se escuchó el sonido de absorción de otros labios.

(…)

Sasuke abrió sus ojos con cierto temor. Había notado un extraño tirón, como si algo lo arrancara de su cuerpo y se diera de lleno contra algo duro. Y ahora, lo que tenía frente a sus ojos eran otros diferentes a los usuales que había visto antes de cerrarlos. Giró la cabeza rápidamente y vio a Naruto separarse de Sakura con la misma rapidez.

Ambos chicos se comprobaron uno a otro y calificaron su regreso como satisfactorio. Él volvía a tener cabellos negros y no rubios. Tenía de nuevo sus ojos, y su capacidad de poseer el Sharingan y el rinnegan que había perdido y le había hecho sentir bastante vacío.

Y lo más importante. Podía estrechar a Sakura con sus propios brazos. Aunque antes, Sakura necesitaba una buena explicación y el hecho de haber estado a punto de perderla, le indicaba que tenía que hacer ciertas cosas antes de que fuera demasiado tarde. Porque se negaba a perderla. Y quizás casarse fuera una de ellas…

Naruto se volvió hacia él y lo abrazó con dos fuertes golpes en la espalda. Alegaba a gritos que estaba feliz de regresar y sus gritos estaban haciéndose casi insufribles, justo cuando alguien exclamó a su lado.

—Vaya, Hinata, estás muy bien dotada. No me extraña que tengas este tipazo.

—¿Qué? Ah, no, Sakura-chan, no las manosees, por favor… para….

Ambos arquearon las cejas y se miraron con sorpresa.

¿Qué demonios…?

Se volteó lentamente a la par que el rubio. Sakura e Hinata estaban una al lado de otra. Hinata se apretaba los grandes senos con ambas manos, mientras Sakura intentaba detenerla y estaba… ¿Cómo un tomate?

Tardó unos segundos en darse cuenta.

Oh, no. Mierda.

Buscó con la mirada a Naruto. Este estaba estático, con la boca abierta de par en par.

—Oye, Dobe. — gruñó y tiró de su camiseta.

—¡Sasuke, teme! ¡Han… cambiado ellas!

—Lo estoy bien, Dobe. — gruñó.

—¡Vuelve a besarla, Teme!

—¿Qué te crees que haré, demonios?

Angustiados, ambos se volvieron hacia ellas con ideas claras. Pero ambas chicas estaban partiéndose de risa, sujetándose los estómagos.

—¿Qué pasa, Dattebayo? — cuestionó el rubio estupefacto.

—Hn, no es gracioso. — gruñó.

Sakura cruzó los brazos sobre su pecho. Esta vez, sí estaba seguro de que era ella misma, que no ningún intercambio de cuerpo había sucedido entre ellas. En otras palabras: Había sido una clara pantomima entre ambas para exaltarlos.

—Claro que no es gracioso. Para nosotras no ha sido nada gracioso. Os hemos tenido que ver en cuerpos diferentes, no poder tocaros, sentir que os perdíamos. ¿A qué habéis sentido pánico? — casi gritó mientras clavaba sus ojos en él. — No simplemente sacudáis la cabeza como cachorros. Vosotros seguramente solo habéis pensado en cómo mataros si el otro tocaba a la chica equivocada, en que otras personas pudiera ocupar vuestro lugar. Nosotras hemos tenido que comer nuestros miedos y tener narices para besar a un tipo que no amamos.

—Pero…— balbuceó Naruto mirándole de reojo, como apremiándolo. Sasuke lo fulminó con la mirada. ¿Acaso quería que dijera alguna de esas chorradas como las que salían en las películas?

—No ha sido fácil. — zanjó.

—Claro que no. — volvió a la carga Sakura. — Porque nos habéis tenido preocupadas. Creíamos que íbamos a perderos, demonios.

Se llevó una mano hasta los cabellos y se los echó hacia atrás. Sasuke se acercó con cuidado a ella. Si algo había aprendido era a mantener las distancias con ella cuando estaba cabreada. Aunque años atrás él hubiera estado apunto de matarla, ahora creía que sería bien al contrario.

—Sakura.

Ella levantó los ojos verdes bañados en lágrimas hacia él. Luego, se pegó en un abrazo contra su cuerpo. Sasuke suspiró contra sus cabellos, llenándose del aroma de estos y descendió hasta su oreja. Una simple palabra bastó para que su cintura sufriera un achuchón más fuerte y estuviera a punto de perder algún hueso de más. Haruno rompió a llorar en su hombro y cuando habló, fue más un grito que un simple susurro.

—S… ¡Sí, diablos!

Hinata y Naruto intercambiaron una mirada dudosa. Probablemente, la chica de cabellos largos había pensado en regañarles un poco junto a Sakura, pero a esta última se le fue las cosas de las manos, centrándose demasiado en sus sentimientos.

—Esto…— Naruto guiñó los ojos, con aquel gesto de zorro que se le ponía y con un brazo rodeando los hombros de su mujer, se rascó la mejilla confuso. — ¿Qué ha pasado exactamente? Lo digo porque todavía estamos pagando la casa como para que me la rompáis, Dattebayo…

—¡Naruto-kun! — regañó su mujer muerta de vergüenza.

Pero nadie podía culpar a la pobre Hinata. Estaba seguro de que Sakura no era de las que se callaban sus noches íntimas cuando podía fardar. No por nada estaba casada con un Uchiha. Sin embargo, Naruto estaba seguro de que iba más por la fuerza física de su futura esposa que por otra cosa.

—Oye, dobe.

—¿Qué quieres, Teme?

Sasuke sonrió torcidamente y mostró el puño cerrado de su propio brazo sano.

—No vuelvas a comer mierdas, Usuratonkachi.

—Tú tampoco, Teme.

Sakura puso la mano sobre la de ambos chicos y guiñándole un ojo a Hinata, habló.

—No comáis nada raro, chicos, pero a ver si recordáis como trabajasteis anoche. — le miró de reojo y con una pícara sonrisa, continuó— a ver si sois capaces de volver a hacernos no desear levantarnos de la cama y que nos duelan tanto las caderas que tengamos que pedir una silla de ruedas.

A Sasuke se le infló el pecho de orgullo. Con una sonrisa que tan solo Sakura alcanzó a ver, la cargó en brazos al tiempo que veía al Uzumaki lanzarse sobre su mujer.

Sí. No volverían a comer nada extraño.

Y no. No desatenderían a sus mujeres.

Y sí, Sakura mañana iba a necesitar una buena silla de ruedas.

Ah… y muebles nuevos.

Fin.


10 del doce del 2014.

Chia S,R