Lamento haber tardado tanto ;-; pero esos días no fueron sólo de escuela :p entre toda la tarea terminé de escribir este fanfic, claro que en una versión más corta pero ya no demoraré tanto en actualizar :D sólo será cuestión de alargar lo que ya había escrito:p
Y una noticia triste: el fic será cortito, si a lo mucho cuatro o cinco capítulos :c pero si les gusta, puedo hacer otro fanfic de este mismo juego, diferente a esta historia, o continuarla la verdad no sé, pero buano mientras vamos a disfrutarlo :D
Y pues nada, espero que disfruten del capi n.n
Suga salió al bosque y cerró la puerta del museo con llave, encerrando a Shiori y a Sakuma. Eso no detendría a la castaña, claro que no. Como aquellas películas donde encierran al personaje principal en una torre, amarró varias sábanas por los extremos y las utilizó como cuerda para bajar del segundo piso, ya que las ventanas del primero tenían un candado.
Ambas chicas bajaron y se adentraron en el bosque. Eran las cuatro de la tarde, pasarían toda la noche ayudando a Suga-kun, quiera o no, a encontrar alguna prueba.
Mientras caminaban hacia el "hogar" de la Kotori Obake, Shiori recordaba la discusión que acababa de tener con el pelinegro.
Flash Back
El mayor salió del museo. Suga se veía molesto, más que eso, Shiori no podía imaginarse lo furioso que estaba. Rápidamente fue a buscar la nueva espada de piedra brillante azul que fabricó los últimos días y se encaminó a la puerta.
—¡Suga-kun, espera!— El nombrado se detuvo, pero no se giró a ver a Shiori— iremos contigo— Sakuma estaba al lado de la castaña.
—Sí, no permitiremos que ese viejo panzón se salga con la suya.
Suga tomó un pedazo de papel y empezó a escribir en él.
"No, quédense aquí."
—Pero queremos ayudarte— Shiori sostenía la nota con ambas manos.
—Será muy pesado para ti que vayas sólo, tres cabezas son mejor que una— Sakuma intentó convencer a Suga.
"Es peligroso. No irán."
—¡Ya no es peligroso! El único peligro era la Kotori Obake, ¡pero ya se ha ido!— los ojos de Shiori comenzaron a humedecerse.
"He dicho que no. Shi-chan, no quiero que nada te ocurra, te he hecho una promesa."
—¿Shi-chan?— Sakuma miró incrédula a ambos.
—Y la has cumplido, ahora yo quiero cumplir la mía— quería hacerlo, quería encontrar su voz, y Suga lo sabía. Pero realmente no le importaba, de niño nunca había hablado mucho.
"Se quedan aquí, he dicho."
Y con esa última nota se fue cerrando el museo con llave.
Flash Back End
Ya se encontraban en el "patio" de la "casa" de la Kotori Obake. Tuvieron cuidado de no encontrarse con Suga, aunque quizá él ya se encontraba dentro. ¿Qué podrían usar como prueba para demostrar la existencia de aquel espíritu? Había montones de libros en esa cueva, pero seguro el trabajador del gobierno no lo aceptaría.
También estaba el cadáver, pero sería muy arriesgado moverlo, además, ¿cuál era la garantía de que siguiera ahí? Seguramente ya se había deshecho por completo, y si no, seguramente acusarían a Suga de haber asesinado a un habitante de la villa. Quién sabe, ese viejo gordo sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de dejar a Suga-kun en la calle.
Las chicas siguieron buscando sin encontrar otra cosa más que libros y pergaminos, y esas piedras brillantes azules desgastadas. Podrían servir, pero ese señor no las aceptaría como prueba.
"Si tan sólo se atreviera a bajar a este lugar... el muy cobarde". Shiori tenía el presentimiento de que él creía en la Kotori Obake, de otra forma ya hubiera cerrado el museo hace mucho.
Notaron la presencia de Suga cerca de ellas y salieron corriendo lo más rápido posible hacia el bosque. Suga sólo escucho algunos pasos, pero lograron burlarlo lanzando una piedra hacia el lado a donde ellas iban.
—Olvídalo, aunque prácticamente el museo haya quedado a manos de Suga y mías, no podemos hacer nada contra ese viejo gordo, aún somos unos niños a sus ojos— Shiori se había dejado caer junto a un árbol.
Era cerca de las siete de la tarde. Tenían que regresar al museo antes de la hora de la cena. Tomaron un camino diferente para regresar.
Sakuma se detuvo en seco y se puso tensa, era como si algo la estuviera deteniendo, o le ordenase que se detuviera.
—¿Qué sucede, Sakuma?— Shiori se acercó lentamente a ella, pero casi cae de espaldas cuando repentinamente la peliazul la coge del brazo y la arrastra por entre los árboles— ¡Sakuma! ¡Detente! Debemos regresar con Suga-kun antes de que...
Llegaron a una parte del bosque que no había visto antes. "Me pregunto qué tan profundo en el bosque estaremos" Shiori observó el lugar con detenimiento. Había un pequeño lago y varios árboles lo rodeaban. A pesar de ser un lugar tan tranquilo, algo lo hacía sentir sombrío, triste... ¿enojado?
Seguramente Sakuma había presenciado algún espíritu maligno y lo había rastreado hasta ese lugar. No era un espíritu más fuerte que la Kotori Obake, y tampoco tan malo como ella, pero aún así...
Lo vieron, estaba sobre la copa de un árbol, bajo entre las hojas hasta encontrarse con un nido. Los polluelos acababan de salir del cascarón y esperaban a que sus padres llegaran con algo de comer.
—Pequeños polluelos, no se dan cuenta de que sus padres... nunca volverán— una sonría malvada apareció en su rostro. Debajo del árbol yacían pequeños cuerpos de dos aves desplumadas. Sakuma no lo soportó más.
—¡Oye tú! ¿Qué te traes? ¿Qué les has hecho a esas pobres aves? ¿Qué han hecho ellas para que les hicieras algo tan cruel?— el espíritu muy apenas volteó a ver a la chica que le había hablado. Al parecer había arruinado su diversión.
—Eso no es asunto tuyo, ¿no es muy tarde para estar en el bosque?— a pesar de haber matado a esas aves no tenía intención alguna de atacar a Sakuma.
—"No es asunto tuyo"— intentó arremedar al espíritu. No lo molestó en lo absoluto. Dio un suspiro.
—Si tanto te interesa saber entonces te lo diré, pero primero— bajó del árbol flotando y se dirigió a Sakuma— mi nombre es Akira— no parecía un mal espíritu, pero no terminaban de convencerse.
—Sakuma— dijo cortante y con la mirada fría fija en el cuerpo transparente del espíritu.
—Y yo soy Shiori— dio un par de pasos al frente para estar junto con Sakuma. Akira la observó un instante.
—Bueno, la verdad es que no quiero ser malo, es algo que sucedió hace poco...
Flash Back
Akira camina por el bosque junto con una persona joven, su hijo. El chico está preocupado, y se agarra al brazo de su padre advirtiéndolo de algo.
—No te preocupes Hikari, la Kotori Obake es sólo un mito, es por eso que este lugar es tan famoso— no estuvo seguro de las palabras de su padre—. Quisiera saber que estás pensando, desde aquel accidente en que perdiste la voz... tengo toda la culpa de que haya sucedido...— Hikari seca un par de lágrimas de las mejillas de su padre— aún así, quiero que vivas plenamente...— se detienen al escuchar un ruido extraño, como un susurro.
Ambos se dan la espalda y se ponen en guardia. Si algo iba a aparecer al menos debían verse rudos. De entre los árboles observaron un cuerpo flotante y transparente acercarse a ellos.
—¿Quién se ha adentrado en el bosque? Esperaba que fueran niños, dulces, dulces niños que vienen a hacer una promesa...— Hikari puede sentir que el espíritu lo observa atentamente— tú eres el más joven. Hagamos una promesa, yo puedo hacerte feliz... pero a cambio... ¡QUIERO TU VIDA!— Hikari se interpuso en el camino entre la Kotori Obake y su hijo.
—¡No! Por favor, mátame a mi, a mi hijo no le hagas daño— la Kotori Obake calló por un momento.
—Puedo hacer a tu hijo feliz de nuevo, puedo perdonarle la vida, por ahora, esa será tu promesa— hubo un destello de luz y un medallón cayó sobre las manos de Akira—. Usa ese medallón, devuélvele a tu dulce, dulce niño su voz, dale una voz...
Akira se puso de pie y caminó hacia su hijo, quien temblaba ante la presencia del espíritu. Negó varias veces con la cabeza. Akira insistió en ponerle el medallón, y cuando finalmente lo colocó en su cuello, otro destello de luz y Akira y la Kotori Obake desaparecieron.
Flash Back End
—Desde entonces he rondado por este bosque, junto con los niños que la Kotori Obake ya había asesinado. El guardia de este lugar me lo advirtió, y yo no quise escucharlo...— las chicas escuchaban con atención, ¿acaso la Kotori Obake había intercambiado la voz de Suga-kun?— La Kotori Obake... es una mentirosa...
—¿A qué se refiere?— Quiso saber Shiori.
—Ella dijo, me prometió que mi hijo sería feliz, pero... no fue así... un par de meses después mi hijo regresó al bosque, quería encontrar mi espíritu, pero la Kotori Obake lo encontró primero, dijo que aún tenía que cumplir su promesa, y asesinó a mi hijo... sólo el medallón quedó intacto— les mostró el medallón. Shori no pudo contenerlo.
—¡Es la voz de Suga-kun!— quiso tomarlo en sus manos, pero Akira rápidamente se alejó de ella.
—¡Esta es la voz de mi hijo! Es la voz que la Kotori Obake le otorgó a Hikari...
—Pero antes de todo eso.. Suga-kun... él y yo hicimos una promesa, y perdió la voz por culpa de la Kotori Obake— señaló al medallón— ¡esa voz tiene que ser la de Suga-kun!— el espíritu se quedó pensando un momento.
—Te diré que, si logras unirnos a mi hijo y a mi en este mismo lugar, entonces te lo daré.
—¿Unirlos?— preguntó Sakuma.
—No es fácil que los espíritus se junten, en especial si son conocidos o relativos, debe haber alguien que "nos guíe"— era extraño, pero si esa era la única manera de conseguir la voz de Suga, entonces lo harían.
—Bien, trataremos de llegar lo más rápido posible— aceptaron y regresaron a la mansión.
Seguro que Suga ya estaba ahí y tal vez las estaría buscando en la casa, en el mejor de los casos estaría cocinando la cena, y eso que no es muy buen cocinero.
Akira no se veía como un mal espíritu pero, ¿podían confiar en él?
