Perdonen la tardanza:s gracias por sus comentarios n.n y la paciencia de esperarme xd
El próximo sera el ultimo capítulo, muy intenso xD o al menos esa es la idea:p y... bueno, quisiera escribir más sobre este juegazo:p aun no sé de qué o cómo, algo se me ocurrirá xD
Y pues... los dejo leer n.n
Las chicas habían logrado regresar a el museo antes que Suga. Al escuchar sus pasos aproximándose a la casa fingieron estar leyendo un artículo "muy interesante" de un periódico que llevaba años ahí. Al entrar el azabache las vio tan concentradas que no quiso interrumpir.
Escribió en un trozo de papel "vamos a la cocina, les serviré la cena". Shiori y Sakuma asintieron, olvidándose de que Suga era tan mal cocinero que hasta el agua se le quemaba.
Durante la cena Suga observó a las chicas todo el rato, ellas ni siquiera se percataban de su mirada. Esto le hizo pensar que tramaban algo, pues tampoco era muy normal que estuvieran tan entretenidas leyendo un periódico viejo.
"¿Qué sucede?" preguntó en una nota "Se ven muy serias". Shiori dijo lo primero que se le ocurrió.
—Verás... Suga-kun, Sakuma-chan me dio un "tour" por la villa, tenía planeado quedarme a vivir aquí, si es que no derriban el museo— añadió bajando la voz.
—¡Pero qué dices!— Sakuma se puso de pie— claro que seguirá aquí, Suga-san encontrará pruebas de la existencia de la Kotori Obake, ¿no es así?— el nombrado dudó por un momento aunque su expresión no lo demostrara, había aprendido a ocultar sus gestos muy bien.
Suga no había encontrado nada en el lugar de la Kotori Obake, y cuando salió de esa terrible "casa" el paso a ella se destruyó. Pudo haber llevado al hombre del gobierno allí, pero las posibilidades de que aceptara eran nulas, y ahora ya ni siquiera podría intentar convencerlo.
Tampoco iba a darse por vencido, en una nota escribió con determinación "Claro que lo haré, seguro que te gustará vivir aquí, Shii-chan".
En la cara de la peliazul se formó una sonrisa pícara, observó a los pillines, los cuales se sonrojaron con esa mirada.
—¿Pasa algo malo, Sakuma-chan?— le preguntó la castaña sonrojada.
—Oh, nada— dio un suspiro y siguió comiendo con sus amigos.
Luego de eso las chicas subieron a la habitación de Shiori, ya que Sakuma había obtenido permiso para pasar la noche allí. La castaña había apagado las luces.
—Buenas noches, Suga-kun— aunque la obscuridad no lo dejaba ver su rostro, sabía que estaba sonriendo.
Lo siguiente que pasó dejó a una muy sonrojada castaña, un apenado azabache, y una peliazul muy feliz. Suga le había dado un beso de buenas noches en la mejilla a Shiori. Ella interpretó ese gesto como un "descansa/que tengas dulces sueños/te quiero".
El muchacho cerró la puerta y se quedó parado frente a ella. Esperaba a que las chicas se durmieran, no creía para nada esa historia de que fueron a recorrer la villa y lo más seguro era que lo ayudaban en secreto a buscar alguna prueba. No quería que se metieran en problemas, es más, no quería que salieran lastimadas. Si la aventura de la vez pasada casi le cuesta la vida a su amiga de la infancia, ¿quién le asegura que el bosque siga estando a salvo? No iba a permitir que nada le pasara.
-Demonios, Suga-kun no tiene intenciones de irse pronto, lo mejor será acostarnos un rato- pensaba Shiori yendo a su cama.
Ya había pasado un tiempo. Suga no escuchaba más movimiento dentro de la habitación de las chicas, pero para estar totalmente seguro, cerró la puerta de su habitación con llave y él salió al bosque a seguir buscando algo que pudiera demostrar que la Kotori Obake existe de verdad, existió...
Shiori observaba el techo, escuchó como los pasos de Suga se alejaban y se levantó de la cama. Intentó abrir la puerta con cuidado pero se dio cuenta de que estaba cerrada.
—Onee-chan...— dijo Sakuma intentando preguntar algo.
—¿Qué sucede Sakuma-chan?— la peliazul guardó silencio por unos segundos.
—¿Por qué te interesa tanto recuperar la voz de Suga-san? ¿Cuál es su relación?— no sabía qué responder a esa pregunta.
—Sakuma-chan, ¿por qué preguntas eso de pronto?
—Es que, después de que la Kotori Obake desapareciera ustedes se han estado tratando como si se conocieran de toda la vida— Shiori se quedó pensando. Con todo lo que habían pasado juntas no le había contado sobre la relación que tenía con Suga desde pequeña.
—Bueno, no lo recuerdo muy bien, pero Suga-kun y yo eramos muy buenos amigos antes... antes que la Kotori Obake hiciera una promesa conmigo. Suga-kun fue muy valiente en ese momento, la Kotori Obake se llevó su voz a cambio de que ella no me matara en ese momento— decía con un dejo de tristeza.
—Ya veo...— dijo Sakuma pensativa— bueno, lo mejor será ir a buscar a ese espíritu, ¿no es así?— dijo sonriendo, Shiori también sonrió y asintió.
—Sólo tenemos un problema, ¿cómo saldremos de aquí?
Quitaron las sábanas de su cama y las ataron, abrieron la ventana y sujetaron las sábanas a una pata de la cama. No estaban muy seguras de que soportaría su peso, pero necesitaban urgentemente salir de esa habitación.
Salieron por la ventana al patio trasero y se brincaron la barda. Caminaron hacia el bosque, teniendo cuidado de que Suga no las encontrara. Luego de un rato de estar andando observaron una luz que se dirigía hacia ellas. Saltaron hacia un arbusto y se escondieron.
Suga pasó muy cerca de ellas, había visto algo moverse y no era precisamente un animalito que habitaba el bosque. Comenzó a revisar entre los arbustos. Shiori estuvo a punto de darse por descubierta cuando Sakuma lanzó una piedra a lo lejos, de esta manera Suga avanzó hasta el lugar donde había caído la piedra y se sorprendió cuando un par de ratas salieron corriendo.
Aprovecharon para escapar y adentrarse en el bosque. Observaron que Suga dirigía una última mirada donde se habían escondido antes y siguió andando. Se sintieron aliviadas, pero aún tenían un problema, mejor dicho tres: el hijo de aquel espíritu, la voz de Suga-kun y una prueba para el trabajador del gobierno. ¿Cómo iban a hacer eso en una noche?
Tal vez ese era el final para el museo, el fin para el trabajo de Suga, el "lugar favorito" de Sakuma y la casa del abuelo de Shiori, la casa en la que alguna vez vivió. No, no iba a perderla, iba a encontrar un modo de hacer cambiar a ese hombre de opinión, lo demandaría de ser necesario, cuando decía "cualquier cosa" se refería literalmente a cualquier cosa.
Estaba muy obscuro, apenas podían ver por donde pisaban. Sakuma caminaba frente a Shiori, ya que con su poder especial podía sentir la presencia de los espíritus. Estuvieron andando un buen rato.
Durante el camino Shiori no pudo evitar pensar sobre el espíritu de aquel hombre. No pensaba que fuera un espíritu maligno, después de todo la Kotori Obake había hecho algo que lo hizo enfurecer muchísimo. Se cuestionó si la Kotori Obake merecía encontrar la paz, ya que ella había hecho daño a muchísimas más personas, aunque tampoco era del todo su culpa.
Sakuma se detuvo y Shiori casi se estampa contra ella. No muy lejos lograron escuchar el llanto de un niño. Se fueron acercando lentamente. Buscaron a su alrededor pero no lograban ver a nadie. De la copa de un árbol cayeron varias hojas y al voltear a ver hacia ese lugar pudieron ver a un niño, de sus ojos caía un líquido brillante que supusieron eran lágrimas.
—¿Hikari?— Llamó Shiori. El espíritu se sobresaltó y hubiera caído de la rama si no fuera porque estaba flotando.
—¿Quién eres?— las veía amenazadoramente.
—Tranquilo, no queremos hacerte daño— trató de calmarlo la castaña.
—¿Qué daño podrían hacerme? Estoy muerto, lo he perdido todo... lo perdí todo hace mucho tiempo— las muchachas se dieron cuenta que el niño no movía sus labios.
—¿C-cómo...?
—¿Te sorprende? ¿por qué? Como sabes mi nombre creí que también sabrías por qué no puedo hablar— ambas seguían mirándolo.
—Tú...— dijo Sakuma— antes de morir... sufriste un accidente y...
—La verdad no importa mucho, pero, ¿cómo saben mi nombre? ¿Quiénes son?
—Mi nombre es Shiori, ella es Sakuma, nosotras nos encontramos con tu padre, él nos contó sobre ese accidente, su excursión al bosque y el trato con la Kotori Obake.
—¿Mi padre? ¿Sigue aquí? ¿En el bosque?
—Sí, está aquí— respondió Shiori sonriendo.
—Ha estado muy preocupado por ti, no podía aceptar la idea de que la Kotori Obake hubiera roto su promesa y te hubiera asesinado a ti.
—Ese trato... yo nunca quise que lo aceptara, siempre se culpó por ese accidente, pero aún así yo lo amaba, no me hacía una falta una voz para decírselo y cuando la obtuve... ¿cómo iba a hacerlo si él había ofrecido su vida?— de sus ojos volvía a emanar un líquido brillante.
—Está bien, Hikari, ahora ambos pueden reunirse y puedes decirle lo mucho que lo amas ahora— Shiori trataba de darle ánimos. Sakuma se acercó al espíritu para intentar "secarle" las lágrimas.
—¿De-de veras?
—Vamos, no es muy lejos de aquí— animó la peliazul.
Emprendieron el viaje de regreso. Hikari flotaba alegre esperando a volver a encontrarse con su padre. Después de varios minutos se encontraron en el mismo lugar donde habían encontrado a Akira. El espíritu del mayor se encontraba aún con los pajarillos del nido, no sabían si consolándolos o siguiendo con sus maldades.
—¡Papá!— exclamó Hikari llamando la atención de su padre.
—¿Hi-Hikari?— Ambos flotaron para estrecharse entre sus transparentes brazos— creí que no volvería a verte— de sus ojos escurría ese líquido brillante.
—Papá— decía entre sollozos— ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? Yo nunca te culpe por aquel accidente...
—Quería que tuvieras una vida feliz...
—¿Cómo podría ser feliz sin ti?— siguieron abrazados, Akira despeinaba el cabello de su hijo— Te amo, papá.
Desaparecieron en un destello de luz y algo brillante y pesado cayó al suelo, era el medallón. Shiori caminó hacia él y lo tomó en sus manos. Finalmente, podría regresarle a Suga su voz, podría cumplir su promesa.
Contentas por haber resuelto los asuntos pendientes esos espíritus regresaron al museo, esperando no encontrarse con Suga en el camino, y que no las descubriera entrar en su habitación desde la ventana.
