Sansa siempre pierde

(Para: oOItaOo)

Débil…

Tal vez su hermana menor tenía razón, ella podría ser solo una niña consentida, una malcriada de papá que no podía siquiera sostener una daga sin exclamar como infante por el terror, no era de soportar ver la sangre caer del cuello de alguien seguida de su cabeza. No era capaz siquiera de pensar en hacer algo para vengarse, porque hay que ser sinceros, ella tiene que ser sincera, era solo una dama, que en estos momentos pedía por un verdadero príncipe que la rescate del León.

Charlatana…

Quienes murmuraban eso en las calles cuando ella y Joffrey pasaban, debían de tener mucha verdad en sus palabras. Ella no era más que una habladora, se decía tantas cosas de los Stark que ella simplemente se sentía que era una bastarda de apellido común, pero no una Stark…no era fuerte como su padre, rebelde y valiente como su hermana, osada como su hermano menor, y mucho menos, noble como su otro hermano. Tan solo era una niña que sabía de pedir y obtener al segundo, de ser cuidada y educada por sus padres, y de vivir a costa suya. Creía en príncipes y rescates heroicos, en los finales felices y en las buenas causas…

Sí, era tan solo una charlatana que se hacía pasar por Stark.

Puta…

Solo Joffrey podía humillarla más de lo que ya estaba.

Había simplemente cometido el error de nombrar a su padre como un ser noble, en una de las cenas con la familia del rey y de la futura reina Margaery Tyrell, y como era de esperar todo calló en silencio.

—L-Lo siento. Quise decir que es solo un asqueroso traidor—Esas palabras aun le quemaban la boca, y no las creía, jamás lo haría, pero tenía que dejar de hacer cosas estúpidas frente a las personas que querrían matarla por el más mínimo movimiento en falso que hiciera.

Margaery trató de hablar con Joffrey para cambiar el tema y ayudarle a la pobre chica que moría de miedo esperando su castigo.

Pero nada dio efecto.

—No, claro. Tienes toda la razón— Joffrey se paró, dejó la silla a un lado y quitó la mano de su prometida de su hombro. Sonreía con esa expresión que tenía en cada ejecución pública de algún pobre diablo que le había provocado con tan solo existir— Tienes toda la razón. El fue un gran hombre, noble…

Caminó hacia la chica que solo lo miraba con miedo.

—…Inteligente…—Estaba a solo pasos de ella—… Y de un carácter de liderazgo admirable— Estaba en frente de Sansa.

Ella sabía que no debía decir nada, así que solo se quedó mirando al suelo. Él tomó su cara con suavidad, de esa que le avisaba que era el ojo de la tormenta.

—Y por eso, tu eres solo una puta —Y antes de que su madre le dijera algo al pequeño gobernante, él alzó su mano y la estrelló contra la mejilla de Sansa, en una sonora y dolorosa cachetada.

Margaery miró su plato en todo momento, incapaz de ver eso. Tyrion miró molesto al chico, pero no podía hacer nada, porque sino el rey descargaría su ira en él como siempre, y aun se recuperaba de cierta agresión que sus sirvientes le hicieron hace un par de días, lo lamentaba por Sansa.

Y sí, tal vez Joffrey, ese monstruo tenía razón, ella debía de ser una puta, más por haber deseado a un muchacho como él, de haber fantaseado con una vida rosa con el chico, llena de lujo, cariño y muchos hijos, pero esto era estúpido.

—Yo soy estúpida…—Pensaba llorando la joven Stark. Había logrado huir luego de la muerte de Joffrey, un hombre había muerto rescatándola, otros por su incompetencia, y ahora Margaery estaría con esa asquerosa familia de Leones. Pero no podía hacer nada, apenas había tenido una amiga, y otras sirvientas con las cuales se encariñó y lo perdería todo…

Ella siempre lo hacía…