Obsesión/Odio

(Para: Mikuday-chan)

Dibujarlo no era suficiente, Cersei lo quería todo, quería todo de ese hombre y no solo imágenes que ella pensaba y con las que fantaseaba siempre antes de caer dormida.

Su madre no lo entendía, ¿Qué pasaba con esa niña?, creía que había hecho algo mal para que su propia sangre pensara tanto y de forma diaria en un Targaryen. Ellos no eran aliados, no eran amigos para su casa, y aun así, esta niña no podía dejar de pensar en uno de ellos. Eso perturbaba los sueños de la mujer.

—Joanna, cariño, deja ya a la pobre niña— Tywin habló entrando a la habitación. Su mujer miraba con horror a la pequeña que no dejaba de dibujar a un hombre que tanto conocían, lleno de corazones alrededor, se la veía muy concentrada.

—Pero no ves que está obsesionada con ese…ese Targaryen—Al nombre lo pronunció como si fuese alguna clase de insulto, se la veía asqueada por la situación.

—Pues, claro que si lo veo. Pero tú también debiste tener tus obsesiones a esa edad. Déjale ya, es una niña, pronto recapacitará y soñará con un verdadero príncipe— Dijo él, restándole importancia.

Frustrada la mujer se marchó de la sala, con su hija no podía, porque era demasiado malcriada por su padre. Aunque no lo entendía, ese hombre era tan frío y regio en tantas cosas, pero en esto no, ¿Por qué?

Y lo que creyeron una fijación de niña, no fue más que una verdadera obsesión para Cersei, que hasta el día de hoy soñaba con ese hombre, tanto que lo odiaba, odiaba tener dibujos de él hechos en su niñez. Odiaba desear tenerlo allí con ella, poder raptarlo o capturarlo para su placer, y sobre todo…odiaba ser tan débil con esos asquerosos Targaryen, y por ver ese pelo y ojos en ella, soltar a Daenerys de su agarre y dejarla escapar en secreto de su captura, y más aun fingir que nada pasó cuando en realidad acababa de perdonar una vida solo porque le recordaba a su príncipe…