Heeey, ¿qué tal? espero que bien :D

Eeeen fin, aquí está esta capítulo, si os gusta o tenéis alguna sugerencia ya sabéis que podéis dejar un review, los leo todos. Por cierto, muchas gracias a todos los que leen y comentan el fic, y a los que lo leéis pero no comentáis gracias igualmente. Os dejo leer ya, adíos ^_^


Era por la mañana y Ari aún estaba durmiendo en su gran cama. De repente notó una brisa en su cara, arrugó su nariz y movió sus nudillos por sus ojos para despertarse lentamente. Cuando los abrió vio la cara de Blas sonriéndole.

"¡Aaaaaaaaaaah!" Gritó Ari muy asustada. "¿Qué cojones haces aquí?" Preguntó mientras se sentaba en la cama.

"¡Soy el nuevo secretario de tu padre!" Dijo Blas muy emocionado mientras la abrazaba, pero ella no le siguió el abrazo. "¿Qué pasa?" Preguntó él curioso y un poco desilusionado por la reacción de la pelirroja.

Ari bajó corriendo al despacho de su padre y cuando abrió la puerta se encontró a su padre sentado en una gran silla mientras fumaba de su pipa y veía un partido de fútbol americano en una televisión enorme que estaba en un gran mueble.

"¿Desde cuándo necesitas un puto secretario?" Le preguntó la chica a su padre.

"Desde que conseguimos cinco contratos por día, cielo. Por cierto, mejora ese vocabulario o los vecinos pensaran mal de nosotros." Respondió su padre sonriente.

Ari resopló y se fue a desayunar, después se vistió y peinó. Blas apareció por la puerta de su cuarto.

"Hey, vienes conmigo al instituto, ¿no?" Preguntó el chico sonriente mientras miraba a Ari.

"Sí." Respondió la pelirroja cortante mientras cogía su mochila y se dirigía hacia abajo.

Ella no quería discutir más, además sabía que seguía locamente enamorada de Blas… Sí, ella pensaba eso.

Mientras que iban por la calle los dos iban andando en completo silencio, uno muy incómodo ya que los dos se acordaban perfectamente de lo que pasó en la fiesta pero no se atrevían de sacar el tema.

"Sé que sabes lo que te dije en la cama… Lo de que te quiero. Lo siento, no quería mentirte. Puedes tener novio o estar con alguien… No me importa." Dijo Blas muy poco convincente.

"¿Qué?" Preguntó Ari sorprendida, no se esperaba eso para nada.

"Pues eso." Respondió el chico muy cortante.

Ari se rio en tono irónico. "¿Quién te crees que eres tú?, ¿Andrew Lincoln? ¡JÁ! Eres imbécil." Concluyó la pelirroja.

"Yo no me creo ser ese." Se rio en tono irónico también. "Pero tú me quieres." Terminó por decir con una sonrisa triunfante en la cara.

"Mira Blas, deja de fumar porros porque te están afectando gravemente." Concluyó la chica muy enfadada.

Ari adelantó a Blas y se fue al instituto sola. Cuando llegó buscó a Liz, miró por todas partes hasta que finalmente la encontró en su taquilla.

"¡Liz!, Tengo que hablar contigo sobre Blas, sé que es tú hermano y todo eso, pero… Lo necesito."

La pelirroja se lo terminó por contar todo a Liz, ésta se quedó mirándola fijamente con una expresión que solía usar cuando le prohibían hacer algo o le echaban la bronca, tenía las cejas fruncidas y una mirada asesina bastante notable.

"¿Así que Blas puede estar en tu casa todo el tiempo que quiera y yo no puedo pasar ni por tu barrio sin que tus padres me amenacen con llamar a la policía?" Preguntó la chica de los ojos azules bastante indignada.

"¡Liz!, ¿sólo has escuchado eso cuando te lo he contado todo?" Preguntó la pelirroja en tono de leve enfado.

"No, lo he escuchado todo, pero es que no es justo." Reprochó Liz con los brazos cruzados y mirando hacia otro lado con una mueca de desagrado.

"Sí, tienes razón… No entiendo cómo es que lo ha contratado mi padre. No es nada justo que… Un momento..." Dijo Ari un poco confusa ya que ese no era el tema principal. "¡No me cambies de tema que me confundes, Liz!" Terminó por decir la pelirroja mientras le daba un leve golpe en el brazo a su amiga.

"Lo siento, ya me centro… Creo que deberías de pasar de él, quiero decir, se ha comportado como un gilipollas y debería disculparse." Dijo Liz más centrada y comprensiva.

"Sé que iba a pasar de él y que no iba a darle importancia, pero haga lo que haga me hace daño y pff… Me tenía que desahogar." Dijo Ari con las lágrimas saltadas, se podía notar que estaba bastante agobiada por todo.

Liz al ver así a su amiga, lo único que se le ocurrió fue abrazarla y dejar que se desahogara todo lo que quisiera, no le gustaba verla así. Cuando se desahogó del todo, la chica de los ojos azules se llevó a su amiga a dar una vuelta, pasaron de las clases, no tenían ánimos para eso.

En el instituto estaba Taylor guardando unos libros en su taquilla mientras se debatía entre hablar con Emily o no, no sabía que había pasado pero tenía que arreglarlo. Por fin vio a Emily, corrió hacia ella y la paró en medio del pasillo.

"Emily, tenemos que hablar de lo que pasó ayer, no entiendo porque te enfadaste, no ocurrió nada." Soltó Taylor rápidamente mientras miraba fijamente a su amiga.

"Taylor, deja de fingir, sé perfectamente que tú y Josh tenéis algo." Respondió Emily indignada.

"¿Pero quién te ha dicho eso?" Preguntó Taylor confundida.

"Pues aunque no te lo creas, Sarah os vio el otro día." Dijo tajante la rubia.

"¿Y tú vas a creerla con lo que me odia?" Preguntó incrédula Taylor.

"Pues sí, además lo de ayer fue algo más para sólo ser amigos." Le reprochó Emily.

La pelea iba a más e iba a ir a peor, en ese momento Josh entró en el pasillo y las vio. Dispuesto a hablar con Taylor se acercó a ellas.

"Taylor, ¿podemos hablar?" Preguntó el chico. Taylor se giró y allí estaba Josh.

"¡Oh no, el que faltaba!" Se quejó Emily. Todo le estaba saliendo mal, no soportaba a Josh, por lo que intentó salir de allí pero Taylor la sujetó por el brazo, no la iba a dejar ir.

"Josh, vete de aquí, no quiero verte. Además estoy hablando con Emily y no tengo nada que hablar contigo." Respondió Taylor tajante.

"Vamos Taylor, siento mucho lo de ayer… Si me dejaras explicarme…" Insistió el chico de nuevo.

"No hay nada que explicar, no quiero saber nada de ti, lo has estropeado todo." Respondió Taylor bastante alterada ya.

La pelea se estaba convirtiendo en algo público, todo el pasillo miraba la pelea sin perderse ni un detalle hasta que Taylor se hartó, echó a Josh y Emily salió de allí, al final no había solucionado nada y todos estaban peleados sin dirigirse la palabra.

Ya era por la tarde y Emily se sentía mal por Taylor, pero a la vez seguía enfadada con ella, no sabía qué hacer y lo único que se le ocurrió fue llamar a Shane, era lo único que le podía ayudar.

Emily le suplicó que fuera a su casa para así ayudarla. Después de un rato Shane llegó; justo en ese momento Emily y su madre se encontraban en una discusión, por lo que Emily le dijo que subiera a su habitación mientras ella terminaba.

Shane subió las escaleras pero una vez arriba no sabía cuál era la puerta de la habitación de Emily, por lo que abrió la primera que se le ocurrió.

De repente vio a Sarah tirada en la cama mientras lloraba, al oír la puerta levantó la cabeza y vio a Shane allí parado.

"¿Qué haces aquí? ¡Fuera de mi habitación!" Gritó Sarah enfadada mientras se secaba las lágrimas que caían por sus mejillas.

"¡Eh, traquila! Ya me voy, ¿pero qué te pasa?" Preguntó curioso el chico.

"No es tu problema, además seguro que no te interesa escucharme." Dijo la chica cabizbaja.

Shane se acercó poco a poco y con cara pícara dijo:

"Querida soy gay, me encanta escuchar."

Sarah le contó todo lo que pasaba, pues al parecer después del cambio de instituto se había quedado sin amigos, ya nadie se interesaba por ella, incluso su propia hermana le daba de lado, todo le estaba saliendo mal, ella esperaba otra reacción, es decir, más popularidad.

Shane se sentía peor, él había pensado que Sarah era una persona fría y despegada que no le importaba nada, en cambio le dolía lo que pasaba a su alrededor.

"Bueno, la verdad es que no me pensaba que tenías este tipo de problemas, pero con un poco de mi ayuda esto va a cambiar, te lo aseguro, yo puedo hacer de ti alguien muy importante." Dijo Shane bastante comprensivo.

El chico iba a seguir hablando cuando se abrió la puerta y detrás de ella apareció Emily.

"¡Eh, que has venido a ayudarme a mí!" Reprochó Emily.

"Vale, ya voy, tranquila." Shane se levantó y siguió a Emily, pero antes de cerrar miró a Sarah. "Bueno, ya seguiremos con esta conversación."

Una vez en el cuarto de Emily, ésta le contó todo lo que había ocurrido entre Josh, Taylor y ella y lo mal que se sentía al respecto, sobre todo con la situación en la que había pesto a Taylor. Tras un rato pensando, Shane por fin habló.

"No te enfades, pero creo que deberías de ir a hablar con ella, arreglarlo y contarle lo que realmente sientes." Concluyó el chico muy serio.

Emily no se esperaba esa pero realmente tenía razón, tenía que ir a hablar con Taylor.

Emily salió de su casa y fue directamente a casa de Taylor. Ella estaba en su dormitorio cuando entró Emily.

"Taylor, tengo que contarte algo… Desde el día de la fiesta en casa de Liz, nuestra relación no es la misma." Soltó rápidamente la rubia.

"Sé que te he dejado de lado y que ya no hablamos tanto, por eso quería disculparme antes, todo es culpa mía y lo sé." Dijo Taylor sin dejar de hablar ni un segundo. Como ella no se callaba, Emily tuvo que pararla.

"Taylor, para. Esto no es culpa tuya, fue ese día que lo cambió todo, en realidad fue ese beso…" Concluyó Emily, y Taylor no sabía a lo que se refería, no sabía cómo interpretarlo. "Sí, ese beso lo cambió todo… Me cambió a mí." Dijo Emily dejando a su mejor amiga con una cara de confusión enorme, la tensión se podía notar cada vez más.