Este será un capítulo relativamente corto, sin embargo es el que tiene más advertencias. Incesto, G! p, malas palabras e infidelidad. Puede que haya más, ya no recuerdo. También, obviamente, será un poco OC. Si odias todo esto con el alma, puedes empezar a retirarte.

Por ahí me preguntaron en un MP por qué hacía Gp Elsa y no Anna. Verán, creo que Elsa se me hace más apta para esto, es ridículo pero ahí está jaja. Recordemos que Anna siempre había querido príncipes azules y bla bla blo blo. Siempre se me hizo más girly que Elsa. ¿Ven? Es ridículo pero esa es mi idea y lo que me inspira.

N/A: probablemente no sea lo mejor que he escrito, pero también es mi primer capítulo en primera persona Díganme si les gusta o debo seguir escribiendo como antes. No, no solo escribiré g!p pero tampoco me han dicho lo contrario XP.

Frozen, según mis abogados, sigue sin ser mío.


Red N° 4

Rompiendo las reglas

Sus manos se metieron hábilmente por mi blusa y escalaron por todo mi abdomen, haciendo que soltara un suspiro cuando sus yemas tibias palparon hasta llegar a mi espalda. Los besos de Anna eran descuidados, al azar, y era como si algo extremadamente caliente los hubiera poseído. Buceaban por todo mi cuello, se arrastraban hasta mi clavícula y estaba de vuelta a mi oreja, en donde permanecía varios segundos en los que mordisqueaba mi lóbulo mientras jadeaba sin disimulo sobre mí. Me encantaba que lo hiciera. Esto era muy normal. Para nosotras al menos, porque realmente estábamos rompiendo un centenar de reglas en ese momento. Posiblemente cometíamos hasta muchos pecados mortales, pero en ese momento, cuando Anna seguía encima de mí en esa constante que habíamos seguido durante meses, poco o nada importaba la religión, sociedad o el universo entero.

Ocurría que sus manos empezaban a desabrocharme los pantalones y mi alarma de incendios mental se encendía tan ruidosamente dentro de mí, que todo terminaba tal y como había empezado. En un segundo.

-Anna, no…

Y ahí estaba ese bufido de molestia y éxtasis frustrado de Anna. Y ahí estaba yo, la hermana mayor pretendiendo tener un poco de moral después de haber practicado demasiados ejercicios bocales con ella los últimos minutos.

-Ya lo sé –Anna gruñe-. Es una tontería, ellos ni siquiera están.

Habla de nuestros padres que habían salido por la mañana. Anna y yo habíamos actuado como una familia normal hasta que después del medio día nos dimos cuenta que no regresarían temprano. No encerramos en nuestra habitación y empezamos con el juego de seducción de siempre. A pesar de todo, no podíamos permitirnos actuar más allá de una sesión de besos y caricias. No en casa.

-No dijeron cuándo regresarían. No quiero arriesgarnos a…

-Ya me sé de memoria todos los riesgos, Elsa- sus manos atrapan mis mejillas y me acarician con dulzura-. Lo sé desde que iniciamos con esto.

"Esto". Después de al menos un año, ninguna ha sabido identificar qué era el "esto". Anna tiene novio, un chico rubio bastante ingenuo que no tiene idea que mientras él le roba besos de piquito sin que lo vean mis padres, yo la follo en cada oportunidad. Pobre idiota. Pobre de mí, que no puedo estar con alguien porque Anna está en todas partes, a veces me pregunto si tiene idea de cuánto la quiero. Por el momento, necesito hablar, decirle algo inteligente que la hará levantarse de mis piernas para luego ignorarme todo el fin de semana, pero Anna ha estado tan rara hoy que me calla con un beso antes de poder conectar cualquier frase en mi cerebro. Termino por caer en su enredadera. Mis sentidos dicen que reaccionaré en cinco segundos; pero desde que Anna cepilla su lengua con mi labio inferior y sus piernas aprietan mis caderas con fuerza, sé que algo anda mal. Lo sé, y por un momento no sé qué carajo hacer porque estoy un poco nublada. Me falta el aire, y no sé si es la masa de calor que se cierne en la ciudad o nuestra temperatura ha descendido en picada por arte de magia, pero la ropa parece un horno personal que casi, casi, me pica por todo el cuerpo. Mi mayor problema, sin embargo, no es ese, sino lo que empieza a formarse en mi entrepierna y que reacciona con cada toque de mi pelirroja.

Abro la boca, intento separarme, pero todo movimiento sólo sirve para hundirme más. La lengua de Anna se desliza por mis dientes tan rápido que en un segundo está rozando mi paladar, atrayendo todo a su boca. Su respiración agitada choca con la mía, nos retorcemos como adolescentes llenos de deseo. Es casi absurdo. El beso se ha convertido en una guerra más acalorada de lo que jamás ha estado; y no sé por qué lo permito, pero hay una especie de maldición en mí que no me permite pensar coherentemente. Su lengua busca la mía, y todo es terriblemente caliente y húmedo. Aún puedo saborear el chocolate de hace un rato y el vino que le robamos a papá.

Me desespero. Sé que el viento tibio del verano está chocando con las ventanas. Que la televisión encendida que disimula nuestros jadeos apenas es un murmullo sin encanto ahora. Sé que estamos solas, lo estaremos por quién sabe cuánto tiempo más y no sé si aprovechar esto o salir de todo y arrojarme agua muy fría. Exploto. Estoy quemándome. Lo sé, y Anna lo sabe; y no sé qué es lo que me da más vergüenza en ese instante. Intento separarme, de nuevo. Soy el ser razonable después de todo. Mi boca se despega de la suya y por instante nos miramos a los ojos. No veo los ojos turquesa de Anna, en su lugar veo dos manantiales muy oscuros y dilatados que empiezan a absorberme. Son casi grises, me buscan. Yo la busco.

Sus brazos se enredan en mi cuello con instinto de posesión, estoy temblando ante su toque. Entonces se acerca a mí mientras se lame los labios tan lentamente con esa lengua rosada, que estoy hipnotizada mucho antes de que llegue a mi oído izquierdo.

-Elsa- dice-. Oh, Elsa…

Me tenso al escuchar el gemido proveniente de la garganta de Anna. No puedo creer que esta chica pueda cambiar tanto su voz, ¿sabe del poder que ejerce en mí?

-Anna… -digo, en un intento en vano de traerme de vuelta.

-¿Puedes sentirme?

Mi cerebro se hace papilla. Y algunas neuronas funcionan apenas cuando siento, por supuesto que siento, el centro de Anna posicionarse de tal manera que está encima de mi miembro. La ropa nos cubre, pero siento como si todo estuviera enardecido y nada existiera entre nosotras. Lanzo un gritito ahogado cuando Anna empieza a moler sus caderas encima de mí. Despacio, tan despacio que siento que duele. Mi ropa hace fricción con mi pene, y el peso de Anna arrastrándose por toda la base me está volviendo loca, loca, loca. Lo tengo tan duro que creo que en cualquier momento voy a romper los pantaloncillos, aunque sé que eso es imposible.

-Elsa… Joder…

-Anna, Anna para…

Claro, "para", pero en realidad soy yo la que la tengo sujeta de la cadera ahora, obligándola a hundirse más en mí. Y esto es tan jodidamente irreal y excitante, que he tirado mi cordura en alguna parte y ahora el que piensa ya no es mi cabeza.

-No pares, no pares… -Anna repite sin mirarme. Tiene los ojos fuertemente cerrados y su espalda se ha curvado hacia atrás. Puedo ver su cuello y los hilos de cabello que adornan sus hombros desnudos. La blusa que traía se ha caído un poco-. Quiero que me jodas. Elsa…

Ya no soy yo. Soy ese ente que Anna quiera en esos momentos. Como un león enjaulado saltando sobre su agresor, me inclino hacia al frente y atrapo su cuello con mis dientes. Anna grita de placer y sigue haciendo esos movimientos pélvicos que chocan contra mí. Mi lengua se retuerce en su yugular, siento sus manos hundirse en mi cabello e incitándome a seguir. Siento mi respiración pesada, casi puedo escuchar el golpeteo del corazón de Anna. Mis manos se cuelan por su blusa y acarician su espalda hasta sus glúteos, no está usando nada de ropa interior. La acerco más a mí y empiezo a seguir sus mismos movimientos.

-Anna… -digo, mi voz áspera sobre su cuello-… Anna. -repito, y me separo un momento.

Me mira, no hemos detenido sólo un instante. Puedo ver una fina capa de sudor que se empieza a formar en su frente y que hace que un poco de su flequillo se humedezca. La blusa le queda grande, nunca la usa más que para dormir.

-¿Vas a parar? -Está seria-. ¿Vas a detenerte, Elsa? -Voy a contestar que no, pero apenas me da tiempo porque siento cuando la pelirroja se mueve un poco y empieza a desabrochar mis pantalones. Sus labios se pegan de nuevo a mi oreja, suelta un poco de aire tibio antes de hablar-. Te extraño, te extraño tanto-. Mi pene está fuera, suelto un jadeo que suena más alto de lo que necesario. Sus mano lo atrapa y empieza a moverse de arriba hacia abajo-. Extraño tenerte dentro de mí -gime-. Fóllame, Elsa.

Anna chilla de repente cuando tiro de ella más cerca y atrapo su boca con mis labios. Mi lengua entra en ella y danza obscenamente con su lengua húmeda. Ella sigue haciendo esos movimientos con mi pene, deteniéndose especialmente en la punta, en donde deja que su pulgar juegue por un rato con el líquido preseminal que empieza a salir. Gimo y me retuerzo un poco, quiero que pare y al mismo tiempo quiero que siga, que no se detenga. Mi polla está ya muy dura y estoy segura que Anna puede empezar a sentir las venas entre las yemas de sus dedos y el calor que empieza a emanar. Está yendo lento, tan lento que enseguida sé que me está fastidiando. Y realmente, en estos instantes, no estoy para eso.

-Quítate la ropa –le exijo entre jadeos. Nuestros labios están rojos e hinchados. Anna asiente sin protestar y en cinco segundos se ha quitado la blusa.

Mis ojos no se apartan de sus rosados pezones. Están completamente erectos. Acerco el rostro a ellos y puedo ver la piel de gallina que los cubre. Mi pelirroja lanza un suspiro cuando lamo justo en el medio y empiezo a dejar besos al azar hasta ellos. Entonces palpo con una mano el pecho libre y le doy masajes, mientras mis dientes cubren el otro y empiezan a succionar, soltándolos con un "plop" que resuena en la pieza. Anna vuelve a su trabajo con mi polla mientras se balancea lentamente hacia atrás y adelante. Sus suspiros se hacen más erráticos.

Puedo sentir en mi lengua el sabor salado de su sudor cuando subo a besar su cuello, mis dientes se clavan suavemente y cuando succiono, Anna engancha más fuertemente sus piernas en mis caderas.

-Por favor, por favor, Elsa, ahora… Te necesito…

Sonrío, aun disfrutando de la sensación de su piel contra mi lengua y labios.

-Tengo que quitarme todo esto- le digo.

Se separa de mí, me desnudo en poco tiempo, pero siento su mirada que no se aparta de mi cuerpo. Sé que le gusta lo que ve cuando se muerde los labios y sus ojos me ven con esa densidad tan profunda que hacen que tiemble en mi sitio. La ayudo a quitarse la última prenda de ropa para que vuelva colocarse en la misma posición de antes. Anna guarda la respiración cuando siente la punta de mi pene sobre su entrada, sabe lo que sigue.

-Estás muy mojada –le dijo con una sonrisita. Ella sigue esperando, sus ojos dilatados y sus manos oprimiendo mis hombros me dicen que ha empezado a desesperarse—. Vamos a ver qué tan bien cabalgas.

Entonces empiezo a introducir todo el eje mi miembro dentro de su cavidad. Poco a poco, hasta que Anna tiene que cerrar los ojos con fuerza y dejar escapar en suspiros entrecortados el aire.

-Mierda –maldice-. Despacio… Elsa…

Sus pliegues se abren. La cabeza de mi pene abre sus labios, separándolos. Su humedad se combina con la mía y puedo sentir sus paredes apretándome tan jodida y perfectamente que mis respiraciones erráticas y mi autocontrol empiezan a fallar.

-¿Te gusta?

-¡Sí!

-Muévete, Anna. Vamos cariño. Pon el ritmo.

Anna sigue con los ojos apretados. Levanta las caderas un poco y lentamente vuelve a bajar unas pocas veces, lo suficiente como para que sus gemidos empiecen a ser más altos y su boca se abra para buscar oxígeno. Mis manos se ajustan a su trasero y aprietan. Mis ojos bajan y se encuentran con su coño tragando toda mi polla. Aún recuerdo de nuestras primeras experiencias y su primera queja cuando insistió en que era imposible en que "eso" podría caber dentro de ella. Supongo que ya había olvidado eso desde la segunda vez cuando pidió que la jodiera con fuerza.

-Más… -Anna incita y al instante abre sus ojos—. Más, Elsa.

Y cuando dice eso, es ella quien me está follando ahora. Más duro y rápido. Siento que todo quema, mi cuerpo tiembla por completo y lo único que puedo hacer es esconderme en su hombro y morder su piel cada vez que mi polla golpea dentro de ella. Todo da vueltas. Apenas puedo coger un poco de oxígeno antes de que la punta choque contra la pared frontal de la vagina de Anna. El ruido de nuestros jugos mezclados empieza a ser muy notorio y sé que más tarde seré yo la que esté lavando todo el desastre.

-¡Elsa! Elsa, joder, sigue…

Un jadeo casi animal sale de mi garganta. Estoy haciendo todo lo posible por controlarme hasta que Anna se venga primero, pero ella siempre hacer que mi límite se rompa muy rápido. Había que ser todo una experta para poder aguantar todas las sesiones que Anna jugaba.

Su humedad se resbala fuera de ella, me sostengo con más firmeza de sus glúteos y Anna de mis hombros. Sus uñas se clavan fuertemente en mí. Estamos sudando y nuestros cuerpos están tensos en la búsqueda de la liberación. Cuando Anna se detiene, aprovecho para apoyar mi espalda en la madera de la cama para ser yo ahora la que empiece con varias embestidas. Los músculos de Anna se enganchan de toda la extensión de mi rígido miembro, siento que palpita dentro de ella. Cierro los ojos, una gota de sudor cae por mi sien derecha y mi concentración se ha puesto en sentir y no pensar. No puedo hacerlo. Hay una bola de retención en mis pulmones y mientras más me hundo y salgo de Anna, mi polla se endurece así como sus paredes aprietan dentro. Los movimientos empiezan a ser más erráticos, pero se compensan cuando lo hago más duro. Anna ha empezado a dar grititos ahogados en mi cuello.

-Elsa… Oh, Elsa… Estás tan dentro. Sigue, por favor, sigue. ¡Ah! Sí, ahí…

Las paredes aterciopeladas de Anna me reciben. La carne suave y el punto exacto en donde Anna se retuerce y se vuelve loca. Anna volvió a rebotar con el vigor de antes, las dos ahora en una danza sexual en la que nuestros jadeos se mezclan y nos apretamos la una con la otra. Anna chilla de placer cuando cambio apenas el ángulo y empujo sus caderas para adentrarme más en ella.

-Elsa… Elsa, amor, ya estoy por llegar. ¡No pares!

Me trago el cansancio que se sienten en mis muslos tensos y aumento el ritmo. Mi polla se estremece y también siento que voy a llegar en ese momento. Anna grita y sus dedos se enredan con desesperación en mi cabello. Empujo con más ganas, sus paredes empiezan a contraerse y hacen que el placer empiece a salir a caudales en jadeos y gemidos que ya ni siquiera se esfuerzan en disimularse. Las piernas de Anna tiemblan cuando lanza un último grito de éxtasis casi al mismo tiempo en el que me vengo dentro de ella con un chorro de semen caliente que es atrapado dentro de ella y se va arrastrando hacia afuera con las embestidas que siguen llegando lentamente.

-¡Joder! -Anna jadea. Está temblando igual que yo, que sigo con pequeños espasmos mientras aún siento que mi polla se libera.

-Anna… -apenas digo, no puedo hablar.

-Mmmm –Anna murmura en mi cuello. Se balancea suavemente mientras aún estoy dentro de ella. Su boca se pasea, dando besos en mi hombro-. No te muevas.

-Tenemos que limpiarnos –le digo. No tengo energía.

-Sí… -dice con pocas ganas. Se separa un poco, sólo para mirarme a los ojos y dedicarme esa sonrisita de satisfacción como cada vez que hacemos el amor-. Hey…

-Hey…

-Sólo para que sepas… Siempre vas a ser la única.

No es el momento para hablar de eso. Pero una parte de mí se descongela. Levanto una mano y le quito el flequillo que se la ha pegado a la frente. Sus ojos me siguen mirando con esa luz especial y el tono verde-azulado está regresando a la normalidad; si fuera una transformación, Anna sería la mejor.

-Eres la única –le digo con un tono que sale más triste de lo que planeo.

Me recuesto en su pecho. Aún late con fuerza.

Ojalá pudiera mantenerme así toda la eternidad.


gracias por todos los reviews y las re-lecturas. Me inspiran, no dejen de comentar. Lamento si este tiene muchas faltas y esas cosas, tengo una gripe del demonio que hace que esté escribiendo muy al azar y con la cabeza dando vueltas. espero al menos que lo hayan disfrutado un poco como a los demás capítulos.