CAPÍTULO 3

ENTRANDO A TU VIDA

31 de Diciembre, 2001

Los malditos fuegos artificiales no dejan de sonar y estremecer las ventanas cada cierto tiempo. Todos celebrando, algunos quizás metiéndose a la boca una uva cada tanto con la esperanza de que esos deseos se cumplan, otros tal vez ni sepan que el año está llegando a su fin por haber bebido antes de hora. Otros, los más razonables, están con las personas que más aman…su familia. Pero si hablásemos de familia nunca pensaría como todos en una mama, un papa y sus hijos. Lo digo porque mi "familia" está compuesta de esta forma pero no la considero en ese término. Solo puedo pensar en una persona, aquella que me ha hecho sentir su complemento en más de una forma. ¿Sabes lo que considero familia ? A ti estúpido mocoso. Puedo verme el año pasado cuando pasaste a mi lado en año nuevo. Fue la primera vez que sentí esa emoción de un año más, uno más para compartirlo contigo, había pensado. Tus ojos llenos de ese brillo característico de felicidad habían podido conmigo, haciéndome sonreír.

Recuerdo como me obligaste, con suplicas de cachorro, a hacer la cuenta regresiva. Juntos, pronunciando cada número, tomados de la mano. Cuando había llegado el 1 me tomaste desprevenido llevándote una buena paliza. Seguro lo recuerdas.

Ahora ya es 1 de Enero, me he tardado escribiendo Eren.

Espero que sea el primer y último año que diga esto mocoso… Un año más esperándote.

Levi


"¿Qué había sido aquello?" se preguntaba Levi mientras corría quien sabe a dónde, ya que tomo un camino que no conocía. Tras haberle dicho- gritarle- al castaño que se olvidara de todo lo que tramaba porque no pensaba caer de nuevo en esos tontos juegos. Claro que tal vez no fue la mejor forma de decirlo pero estaba harto de todo. De que se entrometieran en su vida, que solo buscasen su amistad por el mero hecho de pertenecer a su puta familia.

Al principio no pensó que era más que una simple charla. Cuando lo empezó a perseguir fue mucho más raro. Había frenado su andar tras presentir que no lo dejaría en paz.

Pero tras oír su –"Levi… solo déjame ser tu amigo"- recordó a mucho más que pronunciaron esas engañosas palabras. Entonces exploto y le grito.

No sería engañado de nuevo.

Solo debía olvidar ese altercado y todo volvería a la mierda de vida normal que tenía. Primero buscaría a Hanji. De seguro salió corriendo porque vio las "buenas intenciones" del castaño y quiso como siempre que consiguiera más amigos. No podría haber estado más equivocada al pensar que aquel joven castaño tenía buenas intenciones con él. Pagaría aquella fuga suya. Lo lamentaría.

Con la ira recorriéndole el cuerpo empezó la marcha hacia su casa.

Mientras un joven yacía como estatua sin saber cómo reaccionar, y ya había pasado tiempo desde que Levi había corrido. Repaso en su cabeza todo lo que dijo, incluso la forma en lo que lo dijo. Nada parecía haber estado mal.

¿Podría ser haberle recordado de su misma edad? "No Eren, no seas estúpido. Piensa un poco." Discutía en su cabeza.

-…Déjame ser tu amigo.- Después de eso es reacciono así. Convirtiéndose de un gato tiernamente serio a una fiera. Aquello debería ser lo que paso, quizá él lo dijo de manera muy directa. Debía ser eso.

No podía dejar este asunto terminado. Podría ir a su casa y preguntarle de nuevo de alguna otra forma. Sí, eso haría. Pero su casa es en…

Mierda.

Sin otra opción tomo el camino a su casa.

Los Magnolia era una familia respetada por el hecho de ser de una buena clase social, es decir dinero. Si, lo único por lo que la gente se guía para tomar en cuenta o no a alguien, incluso clasificarlo como alguien.

El Sr. Magnolia era uno de los dueños de la empresa conocida como "Dimensión". Esta se enfocaba en la creación de nuevos equipos electrónicos que contribuyan en las investigaciones futuras.

El trabajo de su padre demandaba tiempo o así lo parece ya que el Sr. Magnolia nunca pareció demasiado ocupado cuando se trataba de su familia. Siempre lo veían en el almuerzo, se quedaba en las tardes a veces platicando con su esposa o ayudando a sus dos hijos en tareas. La verdad, siempre fue muy atento. La Sra. Magnolia no era la excepción, claro que ella también tenía un lugar en la empresa.

Al llegar a casa el castaño fue recibido por su hermana, ya que se le había adelantado mucho antes de siquiera identificarse con el portero.

Isabel. Su hermana menor quien apenas tenía 10 años. Ambos solían pasar mucho tiempo juntos. Eren adoraba a Isabel, ya hace mucho que pensaba en que ella era su versión femenina y no solo en aspecto, su gran terquedad había que resaltarla también.

-¡Eren llegas tarde! Hoy prometiste llevarme al parque ¿Recuerdas?- pronuncio con cierto disgusto Isabel, acabando la oración un poco más tierna.

-No se me ha olvidado pero me ha ocurrido algo…quizá extraño...- dijo Eren perdido en sus pensamientos. ¿En dónde podría empezar a buscar a Levi?

- ¿Eh? ¿De qué hablas Eren?- La pequeña inclino su cabeza en señal de confusión.

- De que algo raro me paso, es decir un… Algo como…- se rasco la cabeza, tratando de encontrar las palabras indicadas pero su cerebro ya no contribuía en la buena distribución de términos que se acerquen si quiera a lo que intentaba explicar.

Isabel esperaba impaciente una respuesta con sentido. Realmente a su hermano le paso algo extraño pensó. Estaba a punto de decirle que se parara pero su madre se adelantó pidiéndoles que se apresuraran a comer.

Eren subió a su recamara y lo primero que hizo fue lanzarse directo a su cama. Entre tantos confusiones, mejor dicho entre la más grande confusión que tenía era Levi.

Su sola actitud lo espanto pero más que eso lo inquieto a conocerlo mucho más de lo que ya quería hacer.

Tras escuchar por tercera vez a su madre llamarlo para la cena bajo al comedor. Por supuesto que no era necesario gritar en la casa para la Sra. Magnolia, ella tenía empleados que podrían hacerlo pero no, ella nunca haría tal cosa. El dinero no es motivo para dejar de ser una familia.

La familia Magnolia era sencilla a pesar del dinero que poseían, ser como manda ser un rico no era lo suyo.

-Eren deberías obedecer al primer llamado ¿No lo crees? – dijo su madre mientras le servía un plato a su hijo.

-Perdona, la puerta ha estado cerrada…-

-O pensando en ese algo del que no puedo entender… y tú tampoco.- La confusión de Isabel era evidente.

-¡Calla Isabel!

-Eren si es sobre porque las niñas sangran ya te lo he explicado, y no, a los chicos no les…- pronunciaba Carla Magnolia con un tono de "así funciona la vida" mirando directamente a Eren, su seriedad era incomparable.

-¡No! ¡Mama!... No es eso, ya sé que las niñas menstrúan y no es un virus extraterrestre… - dijo un Eren muy avergonzado desviando la mirada.

Carla sonrió ante tal tierno momento.

-Mira… Yo tampoco lo entiendo del todo pero… ¿Te ha pasado que ves a una persona y sientes el deseo de conocerla? No se cómo explicarlo más.- Quizá debió haber agregado la enorme y desesperante curiosidad que le causaba la vida del chico que apenas sabia su nombre.

-Mi pequeño- comenzó la Sra. Magnolia con una melancólica sonrisa.- Mi niño, la vida nos traerá siempre consigo nuevas personas, algunas que llegaran a ser magníficos amigos, otros quizás a enseñarnos. Ahora está tu pregunta, no, nunca me ha pasado aquello. Cuando conocí a tu padre yo lo odiaba, nunca tuve el mínimo interés. Fue con el tiempo que ambos tras muchos problemas empezamos a conversar y entendernos. Tal vez que lo que te voy a decir no sea la respuesta que buscas pero, yo, aun después ya de haberme casado con tu padre tengo el deseo de saber quién es.-

- Tú me hablas como si quisiera conocer a esa persona porque la quiero.-

- ¿Entonces porque deseas conocerla?

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Después de cenar Eren cumplió con su promesa llevando a Isabel al enorme parque que habían abierto apenas hace tres días. Un buen sitio lleno de hectáreas y hectáreas de verde, millones de colores en el suelo que daban vida al extenso parque.

Mientras la pequeña castaña jugaba en la casa de madera junto con otras niñas él se sentó a meditar cerca de ella, tenía que vigilarla. Tras la pregunta de su madre él había quedado en blanco, ciertamente no tenía un motivo razonable que explique el porqué de su curiosidad. Nunca encontró la respuesta.

Cansado de la pregunta acomodo su nuca en la banca de madera, pronto agradecería tanto a su hermana por traerlo como haber hecho aquel movimiento en el momento justo.

Cuando su cabeza reposaba bocabajo vio a un chico sentado a lo lejos muy cómodamente en una banca igual a la suya, esta se encontraba en el lugar indicado, excelente sombra de un majestuoso árbol, pero realmente solitario. Nadie se molestaba si quiera en pasar cerca de ahí, probablemente por eso había escogido esa ubicación.

El castaño se levantó apresuradamente y camino directo a donde Levi se encontraba, claro que antes se aseguró de que Isabel estuviera bien.

Cuando llego justo al frente del chico azabache Eren se quedó quieto. Levi alzo la vista, su sorpresa se notó en sus orbes oscuros pero rápidamente supo fingir y mostrarse frío como siempre.

El tiempo pareció congelarse mientras ambos se miraban sin pronunciar palabra.

Al fin Levi cerró su libro y se levantó. Y ahora se estaba marchando sin parecer si quiera que le importara aquello.

El acto de Levi enfureció al castaño llevándole a darse la vuelta en dirección al azabache.

-¡Explícame!- grito aun en su lugar.

No recibió respuesta, solo el sonido de pasos alejándose, tomándose su tiempo.

-¡Levi! – de nuevo Eren fue ignorado.

Perdiendo la paciencia Eren avanzo con fuertes zancadas hacia Levi, le dio vuelta bruscamente después de haber tomado su brazo.

-¡¿Que crees que haces?! ¡Suéltame!

-Perdón, pero necesito que me respondas Levi-

-Solo te he hablado una vez.!Una maldita vez! ¿Qué pretendes? – dijo Levi liberándose del agarre.

-Solo he querido conocerte pero no entiendo de que va eso de que quiero información…Simplemente no te entiendo… Levi…-

-Por supuesto, eres persistente.- No caería de nuevo pensó el azabache. – Debieron haberle ofreciso mucho mas. – pronuncio lo ultimo como un susurro para si mismo.

-¿Qué quieres decir?-

-Que dejes de hostigarme de una maldita vez, creeme no lo conseguiras. Y es mejor que me dejes ir ahora no quiero tener que recurrir a la violencia aunque para mi no es molestia.

-¿Eh?-

-Que te olvides del asunto y busques mejores formas de ganarte la vida.- Levi se volteo y empezó a alejarse de Eren.

Pero para infortuna del mas pequeño el castaño no se daría por vencido.

Lo tomo fuertemente de la mano de la cual sostenia el libro y no le permitio avanzar – Levi, solo déjame entender…-

El ojinegro lo miro colérico, trato de zafarse pero no lo logro. A cambio su otra mano también quedo prisionera en la mano de Eren.

-Levi dime porque. –

-¡Déjame mierda! ¡Que me sueltes!-

A pesar de los forcejeos de Levi no pudo escapar pero un grito fue el cual le daría la oportunidad al azabache de soltarse y correr.

-¡Eren! – era Isabel.

Parado observando como Levi desaparecía por el sendero fue cuando sintió como una oportunidad también corría junto con Levi.

Cuando iba a correr en dirección a Isabel fue que observo en el piso una pequeña tarjeta color negro, la recogió y esta rezaba.

Titan´s

Se la guardo y corrió hacia su hermana.

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Al llegar junto a Isabel observo que el problema radicaba en que un niño le empujo en la arena. Todo arreglado en cuanto Eren llamo a la madre del niño.

Definitivamente la suerte no estaba de su lado, perdió la oportunidad.

Con Isabel en mano emprendieron el camino a casa. Cuando su hermana se encontraba distraída contando las flores del parque sacó la tarjeta negra que había guardado y encontró que del otro lado decía.

ZOE HANJI

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Holas! :D

Que tal? Un pequeño review?

Espero hayan disfrutado del cap. ;D Ya saben que acepto sugerencias.

MariaMora: Gracias por tu review C: Espero te guste el cap y gracias por leerme! \(^-^)/

(n_n)/ Hasta el próximo capítulo!

AMRLES