Hola :D, bueno la verdad es que me inspire en seguir la historia y estoy acá con el segundo capítulo!. Tengo muchas ideas y estoy intentado ordenarlas y editarlas para que la historia quede como quiero. Muchas gracias a los que han leído y dejado comentarios, es genial saber que les gustó la historia, ojalá puedan seguir haciéndolo! :D Pido disculpas por el estilo de escritura, hace como 7 años que no escribía un Fan-Fiction por lo que me ha costado un poco en que la historia salga fluida, espero ir mejorando con el tiempo!
Bueno sin quitarles más su tiempo les dejo aquí el segundo capítulo, que lo disfruten!
Nota del autor: Ningún personaje de esta historia me pertence.
Era el primer día de escuela, era un día emocionante pensó la pequeña niña mientras su madre le ponía un vestido de mezclilla con manzanitas rojas bordadas.
"Mamá"-dijo la niña mirando a su madre.
"Si bonita"-respondió su madre con una sonrisa.
"¿Puedo llevar mi muñeca Molly hoy día?"-la madre mirando a su hija se acercó y le dijo- "No te permiten llevar juguetes amor"- al decir eso vio la decepción en los ojos de su pequeña por lo que se apresuró a agregar- "pero va a ser nuestro secreto, llévala pero que nadie la vea- con lo cual la niña sonrió al instante".
"Muchas gracias mami"- y le dio un gran abrazo- "Me puedes poner la cinta roja en el pelo ¿Por favor?"- pregunto nuevamente la niña- "Por supuesto hermosa, vamos a peinarte para que no llegues tarde, que emocionante ¿Verdad? Ya no vas a ir más al pre-escolar, eres toda una niña grande que va al colegio"- dijo mirando a su hija con orgullo.
"Pero quizás no me guste el colegio, porque si tengo que esconder mis juguetes ¿Cómo voy a jugar con Caroline y Bonnie?"- dijo la pequeña con preocupación- "Además, Jer no va a ir conmigo –dijo ahora con más miedo y pena en sus facciones".
"Querida, escucha tu hermano es un año más pequeño que tú, por eso debes ser valiente, ir al colegio y contarle después a Jeremy como es, para que el próximo año no tenga miedo. Como hermana mayor es tu deber protegerlo"- dijo su madre sonriéndole- además van a estar tus amigas y vas a conocer a muchas personas nuevas.
Al llegar a la primaria, la niña se despidió de su madre y tratando de ser valiente como le prometió a su madre, no lloró y caminó hasta donde sus amigas del pre escolar la esperaban, pero en el camino sintió que un niño lloraba y se dio vuelta a mirar. Ahí estaba él, un niño con pelo negro y de ojos azules que no quería soltar a su madre. Al lado de él un pequeño de ojos verdes y pelo castaño claro casi rubio. "Vamos Damon - decía su madre- no hagas este escándalo amor, este es tu segundo año Stefan está muy tranquilo y es primera vez que viene".
"No me gusta la escuela mamá, quiero irme a la casa a jugar con Stefan"- decía el niño llorando. "Dai-mon,-dijo su hermano- vamos acá podemos ju-a"- dijo el pequeño sonriendo. Damon miró a su hermanito y sonrió, era cierto estaría con él en el recreo y aunque iba a echar de menos a su mamá, en la tarde podría estar con ella.
"Elena!- dijo Caroline- vamos, no podemos llegar tarde! ¿Trajiste a Molly?". La pequeña Elena no quiso responderle a pesar de que Care era una de sus mejores amigas, pero era un secreto con su mamá así que le dijo que no la había traído. El día transcurrió sin problemas, Elena estaba encantada con la primaria y las profesoras, pero seguía intrigada con el niño que lloraba en la mañana. Ella nunca lo había visto, pero había algo en él que le llamó la atención: sus ojos que eran del color del océano. Elena nunca había visto ojos de ese color y pensó que eran muy bonitos. En el recreo, observó que el niño seguía un poco apenado y a pesar de que su hermano Stefan era muy simpático, Damon se había quedado sentado todo tiempo sin jugar con sus amigos que lo llamaban. Al sonar la campana que daba aviso del segundo recreo, Elena sacó su mochila del colgador para comer su colación afuera con sus amigos nuevos, pero en ese momento vio al niño de ojos azules sentado solo al otro lado del patio, por lo que no lo dudo y se fue a sentar con él.
"Hola me llamo Elena Gilbert y tengo 5 años"- le dijo sonriendo.
El niño la quedo mirando, era realmente bonita, no es que encontrara lindas a las niñas pues usualmente le daba asco jugar con ellas, pero Elena se veía simpática y parecía una de esas princesas de los cuentos de hadas, que su mamá a veces le contaba, con su pelo largo y su cinta roja y sus ojos castaños. Sonriendo Damon le respondió- "Hola, me llamo Damon y tengo 6".
"¿No te gusta venir a la escuela?"- le pregunto ella con grandes ojos.
"Si me gusta, pero extraño a mi mamá y mi casa y los días son muy largos, todavía faltan tres horas de clases- dijo el mostrándole con una mano que faltaban tres horas y mirando el suelo.
"Pero estas con tu hermano ¿no? Stefan, ese de ahí- dijo apuntándolo- juega con él"- le dijo ella sonriendo.
"Si se, pero es que todavía extraño a mi mamá, con ella hago cosas divertidas"-dijo Damon intentando hacerla entender porque era tan terrible para él estar ahí en la escuela.
Elena lo quedo mirando y pensó que ella se sintió igual en la mañana, pero que con lo que le dijo su mamá ella fue valiente por lo se le ocurrió que podía decirle lo mismo a él. "Damon, mi mamá me dijo que yo tenía que ser valiente, por Jer mi hermano que viene el otro año. Yo soy su hermana mayor, tu igual tienes que serlo por Stefan".
Damon la miró y lo pensó, era cierto él era el mayor y debía ser valiente, además los superhéroes de los cuales era fanático y los caballeros de los cuentos eran valientes, él debía ser igual. "Si tienes razón Lena, ¿te puedo decir así Lena?"- dijo el sonriendo.
Elena sonrió, le gustaba ese sobrenombre. "¿Quieres cereales?"- le preguntó Elena sonriendo- "Son fruty loops, tienen muchos colores a mí me gusta el verde ¿a ti cual te gusta?". "Los rojos -respondió con entusiasmo- sabes una cosa traje un yoyo, sé que no se pueden traer juguetes, pero me hace sentir en mi casa"- le dijo el enseñándole a escondidas su yoyo.
Entonces Elena se sorprendió y supo que él era diferente y que podía contarle el secreto de su muñeca. "Yo también traje algo mira-dijo sacando a su muñeca Molly de su mochila- Se llama Molly, pero es un secreto que la traje".
Damon sonrió a la niña, pero no le gusto para nada la muñeca porque sería que a las niñas les gustaban tanto esas cosas tan feas se preguntó.
"¿Elena vienes a jugar?"- le grito Bonnie desde el otro lado del patio. Elena se paró enseguida guardo su muñeca y le dio la mano a Damon- "Vamos a jugar!". El niño la miro y rio, yéndose con ella y sus amigos a jugar.
Damon sonrió al ver la muñeca en la cuna de su hija y la tomó en sus manos. Era igual a como la recordaba, no pudo evitar sentir nostalgia al pensar que ese fue el primer secreto que compartió con Elena. La muñeca Molly, el juguete favorito de Elena. Jeremy la trajo cuando ordenaba el sótano de su casa, hace unos días. Damon la lavó y la puso en la cuna de su hija de ahora 4 meses de edad. La vida era muy difícil, él trataba de ir un paso a la vez con mucho esfuerzo. Las primeras semanas fueron insoportables, a veces estaba bien otras estaba mal, pero lo importante es que nunca estuvo solo. Todos sus amigos estuvieron ahí ayudándolo día a día con Claire, con su trabajo, con él mismo. El dolor era insoportable a veces sentía que ya no podía más qué tenía que escapar, pero lo consolaba saber que tenía a su princesa junto a él que ella lo necesitaba. Cada día ella se parecía cada vez más a su madre, sus ojos eran igual a los de él y la boca y el mentón también, pero todo lo demás era igual a ella. Recién ahora después de 4 meses de su partida estaban viviendo los dos solos y de apoco todos estaban volviendo a la rutina de la vida. El trabajo de Damon no era un problema, era jefe en el negocio familiar por lo que podía trabajar desde su oficina en la casa Salvatore. Stefan se había ido a vivir con Caroline antes de que Elena se fuera, por lo que la casa ahora era bastante grande y silenciosas para él y Claire pero se sentía bien estando ahí cerca de los recuerdos de ella, pues todos sus recuerdos o la mayoría estaban en esa casa. Lo único que aún no podía hacer era dormir en su alcoba, en la pieza que compartió con ella tantos años, el dolor sobrevenía con fuerza y a pesar de que Bonnie y Caroline intentaron que el moviera las cosas de Elena a otro lugar, sus intentos fueron en vano, pues Damon se negaba rotundamente a que tocaran sus cosas si no era para limpiarlas.
Dejó la muñeca a un lado y tomo en brazo a su pequeña que lo miraba con ojos grandes y una sonrisa en la cara. "¿Cómo estas princesa?"- dijo Damon sonriéndole a su amada hija- "¿Tienes hambre?"- le preguntó haciéndole cosquillas en su barriguita mientras ella reía. Amaba escuchar su risa, era su medicina ante el dolor. "Vamos a buscar tu leche a la cocina mi amor- le dijo Damon mientras ella seguía riendo al ver a su padre sonreírle. Eres muy coqueta Claire- le dijo Damon- todos los niños feos van a querer estar contigo, pero claramente tienes prohibido salir con cualquiera antes de los 40"- le dijo con un dedo arriba ante lo cual Claire se lo agarró y siguió riendo. Damon no pudo evitar reír- "Yo sé que los niños van a querer ser tus amigos, igual como yo con mamá… mira"- le dijo a la pequeña mientras iban por el pasillo y apuntaba a una foto donde salía él y Elena cuando recién habían entrado a secundaria. "Esa de ahí es tu mamá, yo supe que quería estar con ella desde que la conocí, claro no estuvimos juntos hasta que yo tuve 18 la amó desde que tengo memoria". Claire miraba a su papá con grandes ojos como si estuviera escuchándolo atentamente y supiera todo lo que sus palabras significaran. Era definitivamente igual a ella pensó Damon al mirarla por lo que no pudo evitar sonreírle y siguió caminado a la cocina para darle comida a su bebe.
El día transcurrió tranquilo como todos los sábados. Él y Claire estuvieron todo el día en casa, ya que él tenía trabajo pendiente por hacer. Era un poco complicado trabajar al 100% con un bebe de meses en la casa sin dormir lo necesario por cuidar a Claire y además seguir investigando y trabajando con la policía para saber qué es lo que le había pasado a Elena. Se rehusaba a dejar a Claire en una guardería ni con nadie mucho tiempo, ni siquiera con Caroline y Bonnie. Se había vuelto demasiado aprehensivo cuando se trataba de su hija, ella era su familia si le pasaba algo la vida dejaría de tener sentido. Stefan le decía que tenía que tener un tiempo para él que descansara un fin de semana, pero no podía. ¿Cómo iba a descansar, sin saber que le había pasado a Elena y con una bebe que lo necesitaba en todas las formas? Eso era lo que no entendía, él era ahora padre y madre era su sustento, debía trabajar y cuidarla, darle la mejor vida posible no había tiempo para pensar en él, se sentía egoísta si lo hacía no podía ser egoísta con Elena ni tampoco con Claire.
Eran las 5 de la tarde, se suponía que hoy era cena familiar, iban a venir Caroline, Stefan, Bonnie, Jeremy, Alaric y Jenna. Estaba emocionado por ver a su mejor amigo, él y Jenna, que era la tía de Elena, vivían en Nueva York por lo que no se veían todo el tiempo pero ahora ambos se tomaron vacaciones y vinieron a Mystic Falls a ver a Claire y compartir con sus viejos amigos. Claire estaba sentada en el suelo del salón, encima de su manta y jugando con unas llaves de juguete las cuales las tiraba lejos y reía, Damon la miraba desde el sillón mientras bebía una copa de Bourbon, sabía que no debía beber junto a su hija pero realmente lo necesitaba. "Claire, princesa"- dijo Damon tomándola en brazos- "Hoy no has dormido tu siesta, ven acá"- dijo mientras la tomaba del suelo y la arropaba con lo cual la niña intento patear y salirse de los brazos de su padre, pues quería seguir jugando. "Hey tranquila Claire, estas muy mañosa, vamos no hagas un escándalo"- decía Damon mientras paseaba su hija para que se calmara. Realmente Claire podía ser encantadora, pero cuando no quería algo gritaba sin parar y todo lo de ángel se le iba. Era terrible, Damon tenía mucha paciencia pero al principio le costó acostumbrarse, su hija tenía carácter, pero no podía quejarse él era igual y su madre, uff cuando se enojaba ella sí que era de temer, al recordar a Elena enojada una sonrisa cruzó por sus labios, era parte de su vida siempre estar discutiendo por algo con ella y los dos eran orgullosos y apasionados, oh si pensó mientras sonreía, eran muy apasionados. Eso era lo entretenido de discutir, las reconciliaciones.
Unas horas más tarde, Damon oyó que su celular sonaba. "¿Hola?"- preguntó.
"Sr. Salvatore, soy de la agencia de policía, lo llamó para decirle varias cosas. Primero no tenía por qué dejar tantos mensajes, con uno hubiera bastado. Segundo, sobre el caso de la señorita Gilbert hemos revisado las pruebas y lamento informarle que aún no hemos encontrado nada, pero…".
Damon al oír eso, lo que venía escuchando desde hace cuatro meses, le pego a la mesa, estaba cansando de oír malas noticias. Como era posible que la policía aún no encontrara nada que pudiera explicar la muerte de Elena, como podía ser que la policía de este maldito pueblo aún negara que lo de Elena no fuera un accidente. Estaba harto, harto de que nadie hiciera nada, él y su hija habían perdido a la persona que más amaban y nadie hacía nada, nadie vio nada, no habían testigos, NADA.
"Mire, disculpe por llamarlo tantas veces- grito Damon por teléfono- pero su maldita institución en este pueblo no hace NADA, perdí a mi esposa en circunstancias muy extrañas ustedes me negaron ver su cuerpo, y ahora me dice que no hay pruebas. Váyase al carajo!"
"Sr. Salvatore por favor déjeme"- dijo el detective por el teléfono pero Damon no lo dejó hablar. "Quiero que sigan investigando, quiero saber que paso con Elena y hacerle justicia, porque no voy a descansar hasta el día en que sepa que fue lo que realmente le paso".
En ese momento Damon sintió un ruido en la puerta, para ver que era Stefan y Caroline entrando con varias bolsas del supermercado. "Vamos a hablar mañana"- dijo Damon enojado y cortó el teléfono.
"¿Qué son todos esos gritos?"- pregunto Caroline entrando al comedor donde Damon acababa de colgar el teléfono. "Nada que te importe Barbie"- le espetó Damon con cara de pocos amigos.
"Damon, por favor no trates mal a Caroline no te ha hecho nada, si quieres nos vamos"- le dijo Stefan mirándolo serio.
Caroline miró a Damon y se acercó a él y lo abrazó para darle su apoyo, ella sabía que Damon estaba cansado- "Sé que estabas hablando con el detective Murray, y sé que no hay noticias del caso, mi mamá me contó. Pero vamos a luchar hasta el final Damon, ¿lo sabes verdad? Mi mamá está haciendo todo lo posible por ayudar, pero los detectives no la dejan involucrarse mucho más en el caso".
Damon la miró y se relajó, él sabía que no debía descargar su frustración con sus amigos, pero todo era tan raro. Lizz, la madre de Caroline, había intentado estar en el caso desde el primer momento como sheriff del pueblo, pero simplemente no se lo permitieron y se lo negaban constantemente lo cual era aún más raro. – "Disculpa Caroline, estoy un poco cansado no tenía que responderte así"- le dijo mirándola y suavizando su mirada- "¿Qué compraron para cenar? ¿Hablaron con Alaric?"- preguntó Damon intentando cambiar el tema y llevando las bolsas a la cocina.
Compramos muchas cosas y si hablamos con Jenna, vienen no te preocupes están muy ansiosos de ver a la pequeña Claire que por cierto no la veo por ninguna parte- le dijo ella mirando hacia todos lados. "Estaba durmiendo una siesta"- dijo Damon. "Pero Damon son las 7 de la tarde ¿cómo esperas que duerma después en la noche?, y espero que la hayas vestido femeninamente, no con esa chaqueta de cuero que le compraste".
"Hey que tiene de malo que se vista con eso, se ve realmente con estilo, igual que yo, además no puedo estar vistiéndola como princesa todos los días va contra mi naturaleza"- Dijo Damon riendo- "Bueno empiecen a cocinar y yo voy a despertar a la bella durmiente"
"En realidad esperamos que tu cocines- dijo Caroline rápidamente- todos queremos probar tu rica lasaña"- y le guiñó un ojo.
"¿Estás coqueteándole a mi hermano Care?- le pregunto Stefan riéndose- No puedo creerlo, desde cuando te gusta mi hermano".
"No me gusta tu hermano- dijo ella riendo- te amo a ti Stefan".
"Barbie no lo niegues, siempre me has mirado como un pedazo de carne, ahora que lo recuerdo- dijo sacando los ingredientes- cuando íbamos en secundaria en una fiesta intentaste toda la noche tirarte encima de mí- dijo Damon riendo y mirando a su hermano. Lo siento hermano, soy más sexy que tú"- dijo riendo.
"Eso es mentira- dijo Caroline besando a Stefan- además éramos muy chicos todavía y esa fiesta a la única que le diste un beso fue a esa maldita de Katherine"- dijo ella haciendo cara de asco.
"Si en eso concuerdo contigo, que asco"- dijo Stefan mirando a Damon. "Si yo igual concuerdo con ustedes no sé en qué estaba pensando"- dijo Damon sacando una última cosa que había en la bolsa. "¿Qué es esto?"- preguntó Damon sacando un paquete envuelto en papel de regalo.
"Es un regalo para Claire"-dijo Caroline sonriendo. "No sé cuántas veces tengo que decirles que con esto la están malcriando"- dijo Damon sonriendo, a pesar de que no le gustaba que la mimaran tanto no podía decir mucho, ya que él era el que más lo hacía.
"Es solo una muñeca Damon- dijo Stefan- además todavía no va a jugar con ella". Su hermano guardo el paquete en la bolsa y lo dejó encima de una silla. "Se lo vamos a dar cuando despierte"- dijo Damon sonriendo pero de pronto su sonrisa le peso y esta decayó sintiéndose culpable por estar contento. Siempre le pasaba eso, estaba bien y de pronto su fuerza decaía. El reía mientras su Elena no estaba era un egoísta, un desconsiderado la felicidad nunca sería igual. Por lo que se dio vuelta y empezó a cocinar en silencio, mientras Stefan y Caroline llamaban a Bonnie y Jeremy para saber a qué hora iban a llegar.
Mientras ellos conversaban animadamente, Damon oyó por el monitor de bebes una risa. Sus ojos se iluminaron, debe haber sido una ilusión, era la risa de Elena. Dejo todo y subió corriendo, Caroline y Stefan lo miraron con preocupación y lo siguieron con la mirada preocupados por si le había pasado algo a la niña.
Cuando Damon llegó arriba, entró a la pieza de su hija, ahora su pieza también, pero solo vio a la pequeña sentada en la cama riendo con la muñeca Molly en sus pequeñas manos. La niña reía al ver como la muñeca caía a la cama si ella la soltaba. Sintió la decepción como nunca, la risa de Elena no era más que la pequeña risa de Claire. La tomó en brazos, mientras su hija gustosa le sonrió a su papá. Damon la abrazó, puso a su bebe en su pecho y cerró los ojos, esa era la única forma de seguir adelante, de aguantar…abrazar a su pequeña.
Espero que les haya gustado! Muchas cosas se vienen, los primeros capítulos se centran sobre todo en la relación de Damon con Claire, pero muy pronto la historia irá tomando más forma y muchas cosas se irán aclarando.
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