Si, su objetivo era verlo sufrir, como él lo hizo. Su punto más débil eran sus amigos, ya se encargó de la pobre de sango, dejando rastros de vida de su pobre hermanito que obligo a matar a toda su familia inclusive a ella. Lastimosamente, vivió saliendo como un muerto de su propia lapida, más tarde la engaño para que matase a inuyasha junto con los poderes de los fragmentos de la shikon. No espero que fallara y luego se hiciera una de sus acompañantes.
-maldición- farfullo en el castillo, mirando todo lo sucedido en la bola de cristal que tenía en medio de la gran habitación, sin duda esto no era fruto de compasión a inuyasha, él un pedante engreído que se la pasa todo el tiempo diciendo que es más fuerte que cualquiera, cerrado y arraigado. Incapaz de interactuar con gente ajena. Esto, solo fue hecho por quien más que Aome, seguro ella estaba detrás de todo esto. ¿Cómo lo hizo? Si él mismo se encargó de oscurecer su corazón, arruinado y cegarlo de odio. ¿Cómo entonces?
No dejaría las cosas así…
Ese día le dio la esperanza que tanto buscaba la pobre caza demonios. Armo todo un teatro junto con sus seguidores, kagura, una de sus extensiones se encargó de distraer al estúpido del hanyo y al sacerdote libidinoso, cientos de demonios los acorralaron en una pradera, inmovilizándolos tan solo en la lucha. Por poco el niño llamado kohaku asesina a la sacerdotisa del futuro mientras los demás estaban ocupados protegiendo su vida.
Comenzó la función….
Enojada, mirando a su mejor amiga dañada con una cortadura profunda persiguió a su hermano que se iba hacia posiblemente a naraku. Lo persiguió y detuvo con una hoz en su frágil cuello. No tenía salida, no cambiaría y tenía que matarlo pero no aguantaría ese peso en los hombros. Su única salida es suicidarse después de hacerlo.
-lo siento…pero no dejare que seas su títere- llorosa – MUEREE…-
Jalo con fuerza el arma, pero no cumplió su cometido alguien hozo en tomar su brazo.
-no lo hagas-
-suéltame, esto no te incumbe. No puedo vivir sabiendo que matara a más gente inocente…-
El niño sin gestos o expresiones la veía sin color en sus ojos.
-todo se arreglara- la aparto del muchacho-confía en mi…-
Aprovecho la distracción y salto, escapándose de su agresora.
-kohaku…-lagrimeo,- hermano...-
-no dejes que él te controle, sabes que todos nosotros le venceremos-
-pero...-
-lo haremos, no dudes-
-todos están bien- aparece en medio de la plática, consternado miraba como la taiyima se derrumbada en sus emociones.
-su excelencia- encarno los ojos, estiro sus brazos y se aferró en su cuerpo.
- todo estará bien-
-y ¿aome?- pregunto al no verla junto a ellos-¿Dónde está?-
-tranquilo, se encuentra con kirara y shippo-
Sus planes aunque a medias se vieron cumplidos, cayeron en su trampa. Nadie más podría hacer esas cosas como él.
-¿Qué ganas con esto? Naraku-
-kagura has hecho bien tu trabajo- se limitó a decir
Bueno, el monje estaba exento de esto, ya tenía su merecido. ¿Quién más?
-amo-regreso kohaku a su lado inclinándose, a su superior.
Ya tenía lo necesario y sus plegarias se hicieron presentes…AOME…
Era obvio que la inútil se había enamorado de inuyasha, diría que son los lazos de la sangre pero eso es una completa mentira, su alma tanto como la de su amada tuvieron el mismo destino, cautivadas por ese peli-plateado.
-kagura, tengo un trabajo para ti-
Sufriría como se lo merece alejándolo se su criada, esa miko.
-amo ya hemos encontrado lo que buscaba- hablo sin emoción una de sus extensiones, kana, con un espejo entre monos mostrando la imagen que tanto apreciaba.
-humn. Que ironía- pensó- donde se encuentra-
-el lado sur, en una aldea remota de soldados desahuciados-
Esa mujer no cambiaría jamás, siempre ayudando al prójimo sin un beneficio a cambio. Así fue como la conoció y aun sabiendo su historia de cuantas vida había robado, no le importo
El cantico amanecer de las aves daban triunfo sin al sol, que lentamente arribaba del lado este, maravillando con su luz un sinfín de colores y matices de rojo, más el cielo agreste por oleadas del viento ayudaron a subir ese firmamento.
-es un hermoso amanecer- dijo una pequeña, sentada en el piso del refugio, convertido en una estancia medica.- ¿le parece?-
No hace mucho en los grandes trayectos que se la paso deambulando en la tierra, se topó en ese lugar megumbre y lleno de polvo cerca de un rio y una cabaña abandonada. Lo considero como una breve estancia pero al día siguiente llegaban personas heridas y no se podía negar a ayudarlos, esto llevo a que se corriera la voz. Al momento de querer retomar rumbo, venían más gente en el mismo estado, pobres, reclutas desertores en plena guerra y más que todo algunos huérfanos que perdieron sus familia a causa de bandidos que aprovechaban la ausencia de las defensas de los pueblos y atacaban sin el menor escrúpulo, todas sus familias murieron dejando a estos infantiles solos en este mundo.
-Es triste-
Los amaneceres eran un recuerdo nato de no estar con vida, su único propósito es cumplir su venganza pero no tenia de que quejarse ya que a los pacientes intratables a punto de morir o agonizando, les quita el alma, su cuerpo los necesita para seguir moviéndose. Nadie tenía idea de esto, puesto lo hace en la noche muestras todos duermen.
Ignoro el comentario lanzado por la miko- Es bellísimo, señorita-
Siente como un aura oscura se acerca.
-¿señorita?-
-ya vuelvo- Aun era de madrugada, el frio viento se pegaba en la piel, que tersa y suave aguantaba, como forma de entrenamiento para cualquier sacerdotisa en la época sengoku.
-a que has venido- ríe burles mente mientras mira a la lejanía cerca del tronco a las limitaciones del bosque- te sorprende verme- no escuchaba respuesta, aun así sabía que era él , onigumo. No estaría esperando como una sumisa, y decidió a irse.
-me pregunto que habrás sentido al verlo otra vez-
-lo mismo que siento en este momento- una ave silva su música angelical posándose en la mano de la doncella con expresión fría- después de todo te has enamorado de mi ¿verdad?-
Lo sabía, la miko conocía sus sentimientos hace 50 años atrás, pero no le importo, no escatimo cuánto daño le hizo al verle alado de otro hombre que no fuera él. Lo engaño a toda palabra tomándole el pelo, después de todo lo que había renunciado solo para estar a su lado, ahí junto a ella.
Y a él lo llamaban cruel, sádico y demonio, entonces ¿Cómo la llamarías después lo que hizo? Jugo con fuego...y se quemaría.
-¿vas a matarme?- comenta, al sentir sus manos alrededor de su cuello, suprime las ganas de gritar, puesto ejerce una alta presión por cada palabra que dice que no puedas hacerlo-
-no seas arrogante- le suelta- no presumas tu suerte-
-¿suerte? O será más bien el corazón de onigumo-
Lo descubrió, por más demonio que quisiese ser, conservaba ese corazón humano que cobraba conciencia a cada paso suyo, lo eliminaría. No dejaría que esta se aproveche de algo tan bajo, es sinista y sin escrúpulos. Perfectos para el uno al otro…pero no.
