-tarda demasiado-

-extrañas sus órdenes-

-no soy masoquista, kohaku-

-lo parece, kagura-

-hump…-miro al otro lado hastiada, lo que querría era salir del castillo, que desolado se encontraba por el miasma, veneno producido por naraku que casualmente lo protegía una barrera para que no se esparciera. De ese modo no encontrarían su ubicación, lo peculiar de esto es que por fuera de él, no se veía nada, como si fuera un bosque continúo al otro. Tal vez el olor a cadáveres no era lo suficientemente nauseabundo como para que alguien lo percibiera.

-todo listo-

De ahí salió en la oscuridad kanna portando su espejo y mostrando la imagen que ella suponía él quería ver.

-sigue siendo la misma- agraciada pero con el mismo gesto frio y aplicado en cada uno de sus movimientos, con el pelo mecido por la brisa, contemplando por segundos el volar de los pajarillos. La describiría como una muñeca de porcelana, sin gestos pero igualmente bella.- ¿me pregunta que mira?- Kanna, lo miro fijamente sin inmutar expresión alguna, no era obvio que la sacerdotisa contemplaba el cielo o quizás el paisaje, tal vez el vano sentir de la frescura o todas juntas.- hmmp…- Esa reacción la reconocía perfectamente y eso es debido a su molestia ¿que fue el detonante? Y cambio de imagen, la más usual de todas.- solo una luna más- se dijo a sí mismo. Inuyasha, hastiado se alejaba con mueca mientras kagome furiosa por sus insulsos comentarios hace de él un saco de despojos en el suelo. Este al parecer mascullo algo provocando que ella dijera repetidamente el conjuro mágico.-son iguales-

El día previsto llego, y la luna menguante se realzaba en la oscuridad de la noche.

Las serpientes caza almas, revoloteaban en el aire portando el néctar de vida para kikyo y más a la lejanía, inuyasha se percató de su presencia. Su idea de controlar un cadáver, cortesía de kagura y dar falsas pistas de su ubicación, hicieron ese encuentro posible.

-kanna- y naraku encarno sus cejas.

-amo, necesito más poder- su principal objetivo era complacerlo después de todo era una extremidad más de él, una parte suya.

Él no dudo en ceder después de todo a la única en que confiaba más allá de todo prejuicio era a la pequeña. Su lealtad no tenía límites-tu mano- y de su brazo se entendió un capullo vultuoso palpitante recorriéndolo hasta llegar a compactarse con el cuerpo de la muchacha.

Sintió dolor, el proceso de compatibilidad no era nada sencillo por más que se mostrara así, Alzo el espejo y dejo ver a su espectador.

-kikyo-

-inuyasha-

-estas aquí-

-que esperabas- lo miro profundamente- mi cuerpo necesita energía, sin las almas solo es barro y huesos-

-todo por ese bastardo de naraku-

-qué casualidad que lo hayas nombrado-surco una leve sonrisa-. Lo vi no hace mucho y sabes, él está enamorado de mí y aprovechare la ocasión para esta cerca suyo. Teniendo aun él el corazón de onigumo podre purificarlo por completo…- inuyasha la abrazo, con suma ternura y con esos ojos dulces llenos de amor- inuyasha- dijo, sorprendida.

-no dejare que él te posea, yo te amo kikyo y juro que te vengare, te protegeré. No dejare que te hagan daño otra vez-

-inuyasha- su voz era suave y pasiva pero se apartó de él, apuntando su daga en su cuello.

-tsk-

-Que ilusos son los hombres, piensan que, con solo querer a una mujer, esta les pertenece- su cuerpo absorbió una de las almas y al sentirse rehabilitada, floto en el aire junto con sus serpientes- nos vemos inuyasha-

Todas las piezas encajaban a la perfección aunque su mano no decía lo mismo al estar prácticamente desgarrando su túnica con sus garras.

Aome lo vio todo, al seguirle en medio del bosque. En presente, a primera fila y expectante a semejante confesión. No pudo evitar huir y soltar su sollozar, lo más rápido posible. No quería verle y menos en este momento.

-soy una idiota, estúpida….- choco con las raíces de los arboles- él nunca me vio- golpeo el suelo, manchándose y arrancando las pequeñas plantas furiosamente- soy una boba por enamorarme-

Desde el otro lado, se esfumo en una cortina de miasma y apareció delante de ella, tapado por los arbustos.

-…él solo me ve a través de ella-

-¿Qué esperabas?- su voz inundo todo el ambiente como un eco-eres su reencarnación.

-naraku…-lo miro un poco exaltada, en mar de lágrimas, sonrojada y heridas. No podía correr o pedir ayuda, se torció el tobillo al caer y no quería ver a inuyasha.

-no, yo…yo soy Aome, no tengo nada que ver con ella-

-piensa un poco- tenía sus ojos encarnados, apoyando sus dedos en sus labios- kikyo amo a inuyasha y al parecer se demostró que ese sentimiento no desaparece, pasando los años. Tu eres la prueba, la joya que salió de tu cuerpo es la misma que ella tenía al ser cremada en su muerte.-

-¿Cómo lo sabes?-

-tu… amas a inuyasha, que tal? Si solo son sentimientos infundados por tu antepasada-

-no es cierto-

-o me dirás que tú, corazón corre a mil por hora-

-sí, lo que siento por él es real. Lo sé, por eso me duele, me duele demasiado-

-¿deseas morir?-

-lo deseo…- confeso, sin sentir el frio de la noche rozando su piel blanca-…pero no dejaría mi familia atrás.-

-dime-insinuó- soportarías verlos juntos-

-¿Por qué me haces esto? Tú la mataste, es tu culpa, si no fuese por eso, nunca le hubiera conocido, nunca me hubiera enamorado, nunca sentiría este sufrimiento. Todo es tu culpa, solo tuya-

-entonces por qué no matas a kikyo, si lo haces él podrá verte-

-eso no es cierto-

Se acercó a ella dejando claro sus intenciones,- ¿solo tienes sentimientos infundados?- la tapó con su hakama y ayudo a que se apoyase al árbol-tu amor, no existe-

-tal vez tenga razón- acepto, rodando los ojos, pensando todo las cosas sucedidas. Kikyo murió amándolo aun haberle traicionado todo por mañas de naraku. Ella es absorbida por el pozo del santuario en un descuido siendo llevado a otra época, donde conoció a inuyasha. Simplemente estaba tramado, ¿Lazos del destino?, O es que básicamente el amor de kikyo fue tan inmenso que traspaso las barreras del tiempo.-…kikyo…- resolvió su propio crucigrama mental -…pidió un deseo a la perla de shikon.- confusa por sus palabras y su forma de ver las cosas, ignora completamente el peligro en el cual se encuentra- su deseo fue volver a verle.- fueron como una frase de sepultura y shock, el cual congelo su cuerpo. No cabía duda ¿Por qué ella debía pagar semejante precio?.

-tu amor no existe- sabía que sus palabras la llevarían al silencio, su alma pura seguía de la misma forma pero no tenía la misma aura de serenidad. Pedía salir, quería hacerlo. Desaparecer. El alma de una miko es el estado vital de sus poderes de purificación y si este es negro, se trata de una sacerdotisa oscura, en cambio en el caso de kagome, era lo contrario. Su espíritu quería abandonar su cuerpo forzosamente y al parecer descansar en paz ¿ Que tan poderosa era?, una miko normal jamás podría lograrlo pero ella sí. Debía impedirlo, ya que si no lo hacia sus planes de atormentar a inuyasha , decaerían en pique.

-Aome es Aome, no kikyo- sus simples palabras la hicieron reaccionar a su estado de trance.-¿Aome?-

-di-dilo otra vez- titubeo, la hacía feliz. Por primera vez no la comparaban con la sacerdotisa de 500 años atrás, ahora solo la miraban a ella- Re-Re-pítelo por favor- su cuerpo temblaba, aunque ella no era consciente de las temperaturas en sengoku, su cuerpo reaccionaba ante ello.-por fa-favor-

-aome es aome, no kikyo- su alma innata necesitaba un descanso, una niña insolente que no podía amañárselas sola, contra una situación no tan complicada.- tiene frio señorita, ¿quiere ir a mi castillo? O ¿ llamo a inuyasha ¿ para que la recoja- si inuyasha sabía que la tenían entre sus manos moriría de desesperación, algo que jamás se lo perdería. Solo debía ser Cortez y fingir estar de su lado.

-hmmm- acepto, era su enemigo y no le importó.-iii…- su tobillo torcido correspondió el dolor- …no puedo pararme-

-no te preocupes, te llevare- la cogió en brazos y se envolvieron en una cortina negra en el cielo sobrevolando a las cercanías del supuesto encuentro que tenían esos amantes Y así pudo divisar a la lejanía, como el hanyo seguía plantado en ese lugar, esperando que kikyo regresara. Esa mujer que solo le notaba con el único propósito de matarle.-sujétate-sonrió maliciosamente. Tal cual niña indefensa se aferró a él por el cuello ocultando su rostro entre sus hombros, temblaba pero no de miedo.-ya llegaremos- Inuyasha sufriría en carne propia el sentimiento que tuvo y tenía hace más de 500 años.

-hemos llegado- murmuró- Kagura, ten lista la habitación del tercer piso. Kohaku, trae un kimono y kanna alista el cuarto de baño.-

-si- dijeron en unísono.

-¿puedes caminar?- la bajo levemente al suelo y ella se apoyó a su hombro.-¿estás bien?-

-no lo sé- habló, aturdida y fijando su vista a la nada, al suelo que al parecer tenia fascinación por que no dejaba de agachar la cabeza.

-vamos, debes de asearte- la miro con fascinación, ¿Cuándo notaran la ausencia de aome?¿cómo reaccionarían?, en definitiva deseaba verlo, más que todo dejaría a cargo de su cuidado a una de sus extensiones.

En la tina gigante de aguas termales, la recostó a una de las esquinas y cuando pretendió alejarse, para que se aciase privadamente, ella lo retuvo de la manga.

-no me dejes- lo extraño, actuaba raramente -…por favor- Naraku es la única persona o semi-demonio que no vio en ella solo un mero reflejo, sino, solo a ella, a aome.''Solo a mí''

-¿Qué es lo que quieres?-forcejeo- ¿qué pretendes?- cuestionó, esa ilusa hozo tocarlo sin su consentimiento. Que más daba si era parte de sus planes, no le permitiría vivir en paz, sufriría al igual que ellos, esos infames que merecían su castigo…Todo por un corazón.-¿olvidas que somos enemigos? Aome-

Sango, Miroku, Shippo, su familia y amigos de la otra época, le llamaban infinitamente por su nombre pero esto es, solo el principio de sonatas que revoloteaban con orgullo y floreaban de felicidad dentro de ella. ''Soy aome'' por varios segundos tenía la certeza de no serlo, más que solo una copia fallida que jamás debió ver la luz del sol, por un momento deseo ser kikyo.

-…enemigo- empuño su mano, si él es el producto mismo del odio que causo daño a las personas de su alrededor. ¿Qué tenía planeado?...despertó de su largo sueño mental.-¿a qué me has traído?-

-ya lo sabrás- se apartó y fue a su recamara, el espectáculo apenas comenzaba.

El ambiente de ese castillo sumido en la oscuridad no le otorgaba cuentas al sol…Una noche eterna.

-mocosa, baja. Ya está lista la cena- irrumpió kagura, fastidiada de ser la mujer de los recados.- anda que pierdes tiempo-

-no quiero comer- se sentía vacía, estancada.- me iré a dormir- Después de todo lo ocurrido, empezó a analizar las cuestiones de hechos que terminaron en fatalidades… se dejó arrastras fácilmente.

-no te lo recomiendo- surco su sonrisa tapándola con su abanico y mirándola desde lo bajo- no es una petición si no, una orden- se marchó cerrando la puerta a su paso.

-él no es nadie para ordenarme- se metió en el futón en pose cuna, rezando que todo esto sea solo un sueño- Deseo estar con mi familia-

-tarda demasiado-

-la mocosa no vendrá-

-¿por qué?- lo miro ceñudo- …o es que has olvidado que aun poseo tu corazón en mis manos-

Rechino entre dientes, Aome se los pagaría y si tendría que traerla en paños menores , lo haría. Puesto sentir el dolor al ver su órgano estrujado, es la peor experiencia existente que dejo una marca latente en su interior…Morir una y mil veces, ya que cuando naraku se sentía molesto, él buscaba cualquier pretexto para atormentarla y hoy era ese día.

-chiquilla- hablaba en serio y molesta, le quito las sabanas de una sola mano. Kagome dormía con tranquilidad hasta que kagura la arrastro de los pelos.

-ahhh….suéltame, ¿Quién te has creído?- forcejeo lo tanto que podía sin resultado- que me sueltes, zorra-

-estúpida¡- exclamo fastidiada, estampándola contra la pared- tan solo provócame y yo…-

-tu, que?...mmm… me mataras?-

-ganas no me faltan-

-hazlo- tomo su abanico y nepotencia, su actitud homofóbica también la aplicaba a ella.-¿Qué esperas?-

-…estúpida.- se notaba a lo lejos que kagome ya no valoraba la vida, el mismo deseo de libertad que ella tanto pretendía. Claro, matarla por su egoísmo absurdo sería una opción pero naraku, no se lo perdonaría. Después de todo kagome es una pieza de su rompecabezas-te está esperando- la volvió a arrastras del brazo, obligándola a entrar a una gran sala de camino al comedor , muy bien decorado con la mesa principal en el centro.- solo quédate quieta- la obligo a sentarse, a frente de Naraku.

-¿esta es la manera de tratar a un invitado?- cruzo los brazos; una cantidad considerable de comida, se posaba en la encimera, tentativa, gruño su estómago-¿Qué es tan gracioso?-

-invitada ¿tu?, aome eres ingenua.-surco una sonrisa mientras probaba uno de los bocadillos.

-en-entonces que soy- escucharlo decir su nombre, la reconfortaba. Ahora sabia con seguridad que ser crédula era parte de sí; muy pocas veces pensaban eso de su persona.-¿naraku?-

-Una esclava- su voz gruesa y cortante, dio a atender que se iba.

-espera- quiso retenerlo pero la mesa entre ellos se lo impedía-¿Qué es lo que esperas de mí?-

La contemplo de arriba abajo, con ese traje extraño que volvió a ponerse y que aseguro a kagura quemar, volteo a ver a su extremidad y encarno la ceja.-nada, aome. De ti no espero nada- quería hacerla sentir inútil así tal vez se comportaría de forma más tranquila y no intentaría escapar, eso, era lo último que temía.- kanna, llévala a su habitación- silenciosa la guio allá.

-kanna, ¿crees que solo soy una imitación?-como le respondería si ella tan solo era una extremidad, nada diferente a lo que decía kagome.

La chica con el kimono blanco levanto la manga y mostro su espejo. Una imagen borrosa se mostró en el objeto, Una dama finísima elegante de pelo negro largo, atado a lo alto con un empeine dorado adornado de piedras preciosas y un kimono rojizo con detalle de loto.

-¿porque me muestras esto?-

-¿Dónde se encuentran?- advirtió a kagura que tan solo miraba la ventana, deseosa que un rayo de luz atravesara esa capa oscura.- kagura-

-no te preocupes, ellos no están ni cerca-

-¿exactamente?-

-al lado suroeste de la minas hashutsa-

-muéstrame- vio a inuyasha reflejado, amparado con una furia incontrolable y una velocidad desorbitante. Sus amigos apenas y podían seguirle el paso.- esto solo es el comienzo-

Verle de ese modo, al precipicio del delirio tan solo con encontrarla era un simple juego.

-nos iremos de paseo- ordeno a kohaku, llamar a la miko y prepararla para el viaje. Cosa que no fue sencillo puesto la muchacha se resistía a cada atuendo.

-has elegido ese- la hakama común usado por las sacerdotisas- tan poco te consideras-

-no es de tu incumbencia…hummp – Kagome tenía un claro su objetivo y eso es, no quedarse quieta, había recordado hace mucho, que inuyasha se vio afectado por su vestimenta. Si eso, equivale a lo mismo. Naraku también se dispersaría dándole oportunidad de huir. Después de todo tan solo era una reencarnación.-Dime, naraku- los dos flotaban tranquilamente a la brisa del viento arriba de una nube celestial que se asemejaba al cielo, así pasarían inadvertidos.- ¿Tú también amabas a kikyo?-

-a que viene esto-

-tengo curiosidad-Más bien tenía la certeza, todo por la boca de kikyo. Ella estaba dispuesta a utilizarlo, para matarle, algo que ahora le inquietaba- ¿me contarías?-

Sabia de sus intenciones y no titubeo a ahorcarla con la mano, a su altura.-no juegues conmigo. Tú no eres ella, aome. Tu mirada, tu aroma aunque similar es falsificación . Tus expresiones y esa sonrisa nauseabunda, nunca se lo vi a ella.-se sorprendió, la describió de tal forma-solo eres una chiquilla chillona, mal agradecida-

-malagradecida por qué?-

- porque, aun estás conmigo y te la estoy otorgando, eso para ti es un regalo-

-yo no lo considero así-

-deberías hacerlo porque puedo matarte en cualquier momento-

-y a qué esperas?- la soltó y tiro a un costado

-porque aún me sirves-

Para qué? Se preguntó, de alguna forma se sentía alegre. Era solo Aome ante sus ojos y aun provocándole o más bien atormentándole a su semejanza de su antepasada, no dudo en decirle que no lo era. Mostro y corroboró diferencias notables de ello.

-Cuándo ya no te sea útil, me mataras. ¿Verdad?-

-de eso no tengas dudas- Le comprendió a la perfección en ningún segundo dividió las fronteras que los apartaran. Él su enemigo y ella igual, ambos querían reunir los fragmento con diferentes fines, Kagome con el fin de destruirla y volver a su mundo y él para ser el demonio más poderoso de todo del siglo con sus tropas dominadoras, eso no lo quería… todos sus amigos...

-siendo la única persona….-susurro

-decías algo?-

-nada-

-ya hemos llegado- surco su sonrisa-saluda-

-Maldito bastardo- corrió a socorrerla-Suéltala, no la toques con tus asquerosas manos-

Naraku la retenía en sus brazos, abrazándola por la espalda y ella los miraba atónita, sus intenciones eran claras, es la carnada.

-oh inuyasha es un gusto volver a verte- olfateo el pelo de la muchacha estremeciéndola- ¿la buscabas?-

-¡Bastardo¡- empuño la tessaiga – viento cortante- El campo de protección los envolvió, contra restando su ataque-

-inuyasha, no seas impulsivo o la dañaras-menciono sango, no se había dado cuenta que naraku la utilizaba de escudo, si no fuera por ese campo la hubiera hecho daño o aun peor-cobarde-

-ja y me lo dices tú- ataco con las malformaciones de tu cuerpo- no eres más que un debilucho, un hanyo-

-¡que la sueltes¡-

'' muévete a la izquierda''-ah?- la azabache no entendía esa voz indiferente que resonaba en su cabeza ''HAZLO''. La espada cortó parte de su brazo, atravesando la barrera y él reacciono apartándose a lo lejos

-no sabía que tenías tanto deseos de matarla- se burló al notar que la hakama de la muchacha estaba rasgado y decolorado de carmesí.- después de todo no somos tan diferentes, que desagradable punto en común tenemos, inuyasha-

-herrr…. No la metas en esto, solo me quieres a mí-

-te equivocas pero ahora no es momento de charlar, id al norte ahí encontraras tu respuesta- envolvió el terreno de veneno y saimyosho, facilitando su huida.

-AOME¡- grito a mas no poder consumiendo la mayor parte del miasma-a..a- sofocado corrió hasta el otro extremo, contemplando la nube negra del cielo que desaparecía.

Sango, miroku y shippo no lo podían creer, no lograron nada, no pudieron salvarla y perderla nuevamente. Ni siquiera sabían cómo desapareció en primer lugar, algo paso para que sucediera tal cosa. Habían creído que se fue a su época pero no era así, la obsesión de inuyasha en encontrarla era genuina no un estúpido delirio que conllevo días de persecución.

-kagura, encárgate de ella- la tiro en sus brazos, Kagome tenía un aspecto fatal y delirante, la cortadura de su brazo es profunda.-no permitas que se muera-

-si- se la llevo a cuestas a su habitación y llamo a kanna para que le ayudase, con unas cuantas hierbas y vendas lograron parar la hemorragia.-que molestia-

Aome se la paso días dormida y sin reaccionar, se encontraba debilitada por causa de desangrarse por mucho tiempo en el viaje-

-aome…despierta- esa voz, esa dulce sonata. ''Quien eres'' y contesto ''despierta'' miro alrededor sin encontrar a nadie ''¿Dónde estás?'' él interrumpió sus pensamientos ''ven hacia mí'' una mano resplandeciente diviso su vista y la tomo, aferrándose a ella. Suponiendo que ello la sacaría de este infernal mundo. ''sálvame, inuyasha'' de un tirón le alejo de esa soledad silenciosa y poco a poco abrió sus ojos.

-al fin estas consiente-

-naraku- lo miro de reojo, encarnando sus gestos-¿Por qué sigo aquí?- le observo y su rostro se mostraba frío, sin emociones y analizándola- deja de mirarme así-

-entonces suéltame- no se había dado cuenta que su mano se aferraba a la de él entrelazando sus dedos- ¿Qué esperas?-

-hummp- su mano temblaba- déjame sola-

-¿tienes frio?-

-solo quiero estar sola- callado he indignado tomo su haori y la cubrió encima de ella.

-la cena estará lista en unos momentos y esta vez no tardes- se fue, dando un portazo.

No entendía que sucedió, lo último que recordaba era estar rodeada de árboles y suciedad, no podía creer que su amado sería tan estúpido en atacar estando ella en peligro, eso demostraba lo poco ingenioso que es o lo poco que le importaba su vida con tal de obtenerla y solo ser un rastreador de las fragmentos de la perla de shikon-no-Tama.- eres un idiota- lagrimeo abrazándose a si misma cuando no entendía el hecho de que ninguno de ellos pudiese salvarla.

Naraku consiguió lo que quería, Kagome estaba dudando de sí misma, de sus poderes y hasta de sus amigos, tan solo le falta que ellos se fueran al norte para que descubrieran la sorpresa que les tenia, ahora solo faltaba maniobrar con uno de sus títeres y distraerlos lo suficiente.

-ya es hora, chiquilla-

-kagura…- la miro vespertinamente- me llevaras como la última vez-

-si es necesario, si pero vístete que con esas pintas te hará más frio- desnuda de cintura para arriba y una vendas que apenas la cubrían, creyó que solo tenía herido el brazo pero al parecer parte de su pecho izquierdo en la parte baja, había cortaduras leves poco profundas. Al moverse sintió un fuerte puntazo atravesándole el estómago.

-¿Qué me han hecho?-

-debería decir gracias, chiquilla- le dio la espalda-si no te vistes hasta que vuelva, te arrastrare-

-no es necesario, no iré. No puedo comer-

-esa no es tu decisión-

Kanna apareció de las sombras ayudándola a vestirse con un kimono negro, le daba igual las prendas, solo bastaba que fueran cómodas y esa, estaba hecha de algodón. La protegía del frio aun así no dejaba de temblar.

-¿algún funeral al cual asistir?-

-…-

-¿no comerás?-

-…-

- sabes, es de mala educación dejar a una persona hablando sola-

-tengo suerte, que no lo seas y creo que escazas de educación por lo tanto doy terminada mi cena- se paró con dificultad- adiós-

-no eres quien, para irte- rodeo la mesa y tomo del otro brazo- estando en mi castillo, no eres diferente a una esclava, lo entiendes. Me debes obediencia a menos que quieras sufrir-

-no te debo nada, Naraku y si me quisieras hacer daño, ya lo hubieras hecho hace mucho tiempo- forcejeo- suéltame-

-no tientes tu suerte, mocosa-

-me llamo aome-

-alimaña insolente…-impuso más fuerza- no me provoques-

-o qué?- surco su gesto en dolor- me haces daño-

-eso es lo que quiero-

-yo no te hecho nada-la soltó

-vuelve a contradecirme y lo que sentiste será poco, comparado con lo que te hare-

-no te tengo miedo-

Se acercó a ella en un paso firme, acercando su rostro al suyo-no me conoces-

-no es verdad, eres un asesino y desquiciado que solo busca atormentar a los demás- le ignoro- mátame si es lo que quieres pero no conseguirás nada, tan solo tu destrucción, mis amigos no te descansaran en destruirte-

-ja, aun confías en ellos, después de verlo por ti misma-

-no harás que cambie de opinión-

-a inuyasha no le importas, solo le sirves para una cosa-

-eso no es cierto- negó- él no es igual que tu-

-como lo sabes? Le conoces como a mí, lo dudo. Él solo piensa en una cosa y esa es…-

-cállate- le proporciono un cachetazo que no vio venir- yo lo amo y sé que se preocupa por mí, él me quiere y hará cualquier cosa por salvarme-

-no te atrevas a tocarme- la tomo de los hombros- me importa poco lo que sientas por él, ahora yo te poseo-

-no es verdad – forcejeo mientras él ejercía más fuerza- yo no le pertenezco a nadie, te odio- desconoció el dolor y golpeo en su pecho, intentando que se alejarlo sin resultado.

-esa es toda la fuerza que tienes, absurdo, no eres más que una piedra en mi camino- la tomo en brazos- y pesas poco, si sigues así, morirás antes de que ellos vengan a socorrerte-

-eso no te importa, ahora suéltame-

-no lo hare, vendrás conmigo-

Se movió he hizo un escándalo sin conseguir nada, Naraku con facilidad logro meterla en sus aposentos y recostarla en su cama. Ella débil e indefensa se cubrió con ambas manos.

-¿Qué te propones?- desconocía sus intenciones, pero estar sola con él le daba mala espina.

-solo quiero mostrarte algo- quería estar presente para ver como reaccionaria, al aparecer kanna frente a ellos portando su usual espejo

-kikyo-

-¿Qué te trae por aquí, inuyasha?- contesto, recostada en las raíces de un árbol gigante- sabes, la naturaleza de este lugar sagrado. Se dice que puede conceder deseos-

-es verdad-

- solo son insulsas ideas humanas, una vaga esperanza para seguir adelante-

-no lo creo, eso me trajo hasta ti-

-lo dudó- miro al cielo, presintió algo- ¿buscas algo verdad?-

-aome, fue capturada por naraku y…-

-eso no me incumbe, si era todo lo que tenías que decir me marcho-

-no, espera kikyo- la retuvo abrazándola por la espalda-también deseaba verte-

-para, márchate. No quiero verles más. Kanna por favor- lloro sin cesar mientras veía las imágenes con sonido, no era una ilusión o ¿sí?

-los deseos no siempre se cumplen, inuyasha-

-no es verdad-olfateo su aroma y este no cambiaba, un olor a muerte, barro y huesos- siempre estaré contigo-lo mataría, lo tenía como objetivo y una obligación…naraku

-¡BASTA¡- se tapó en el pecho de naraku- para por favor- lo abrazo con intensidad deseando que todo fuera una farsa.

-kanna puedes irte-

-nunca me quiso-

-es verdad- insinuó

-él solo me utilizo-

-para él solo fuiste su reemplazo hasta…-

-…que ella apareció-

-cuando la vio, tú ya no eras nada.-

-no soy nada, solo una imitación. Nada…- susurro- debería irme a mi tiempo y jamás volver-

-o podrías vengarte, que pague por lo que te hizo y sigue haciendo-

-no, no puedo- escucho los sonidos palpitantes de su corazón, aun siendo un semi-demonio conservaba lo que todos los seres humanos tenían- aun lo amo… le quiero demasiado y eso me duele, duele mucho… demasiado-

-yo puedo hacer que eso desaparezca-

-¿Cómo?- alzo su cabeza y su mirada era complaciente, como si le comprendiera- tu sentías lo mismo, cuando la perdiste-

-…- aparto su vista, le leía su mente o era cosa suya- puedo …-

-no es cierto- se apartó por completo- puedo sentir tu dolor, si no fuiste capaz de eliminarlo. No puedes hacerlo conmigo-

-que te hace pensar eso-

-tu mirada- apunto parte de su haori que se encontraba estrujada a causa de su mano- tus acciones me hacen pensar lo contrario-

-no me conoces-

-aunque me moleste decirlo, compartimos el mismo sentimiento. Solo que yo, no sería capaz de hacerle daño, le amo demasiado para hacerlo pero tu…-

-la mate, esa inmunda no merecía vivir, no comportándose como una concubina de albergue-

-no sabes lo que es el amor- toco su pecho descubierto- aun teniendo un corazón no sabes amar-

-¿tú qué sabes? No finjas conocerme, tú no sabes nada de mi- retuvo su brazo- TU SOLO ERES UNA COPIA BARATA- lo admitió, vagamente pero lo hizo.

-tú, también la ves a través de mí-

-quien te crees que eres, no sabes lo que siento- se descontrolo- tú no eres ella, ella solo fue una basura a quien debía eliminar-

.-como lo sabes? Puedes probarlo-

-si- la jalo y beso, suave dulce y casto- no eres la única a quien se lo he hecho-

-SUELTA…- callo sus gritos meciendo su lengua en su boca mientras ella forcejeaba en apartarlo y alejarlo, más él profundizo, saboreándola, enseñarle que nadie puede jugar con su persona, que puede controlarlo todo a su antojo y destruirlos si quisiese.- DEJAME¡- se encontraba centímetros a distancia.

-aome, nadie puede conmigo. Ya lo sabes- susurro en sus labios- el amor es un sentimiento vano y desagradable al que yo elimine hace tiempo transformándome en lo que más temen-

-eso no es cierto- le miro, con destellos en los ojos.

-vete- la soltó y alejo, dándole la espalda y mirando la pared esperando a que se fuera, deseándolo.

Sin darse noción de su mente se había descontrolado con sus simples palabras y no podía permitírselo.-tu no eres diferente a mí- dijo al escuchar sus pasos.

-no- toco el umbral de la puerta- tú me has robado lo que más apreciaba Y guardaba- admitió, para luego correr hacia su habitación, Lanzándose y pretendiendo que nada ocurrió que todo fuese una pesadilla. Inuyasha solo anhelaba una cosa aunque quisiese negarlo lo vio. No podía pensar en otra cosa. En como la abrazaba, como expresaba sus sentimientos por ella ¿ cómo podía conseguirlo? Hasta lo que recordaba, siempre se burlaba de ella y le decía débil, una carga o simplemente un estorbo pero hubo momentos en las que la protegió con tanto esfuerzo, creía haber sentido su cariño, pero no era verdad. Solo imaginaciones suyas.-por qué me enamore de ti-vagas pretensiones, un amor no correspondido.

Naraku La abandono por días, sin llamarla o solicitarla en el almuerzo, cena o desayuno. No quería verla ya que sabía, que la mataría tan teniéndola cerca. Solo era una pieza, indeseable pero útil.

-quiero verla-

-si puede aún pararse de pie- bufo, divertida kagura- no ha salido de su cuarto hasta ahora, kohaku se esta encargando de ella-lo dijo con simpleza.

-¿aún no se recuperó?-

-velo por ti mismo-

Cuando atravesó los pasillos de la gran mansión ahí estaba kohaku, saliendo de la habitación.

Se inclinó-amo-

-¿le sucede algo?-

-sí, ella no ha querido comer o salir, por lo tanto Kagura le obligo a tragar su alimento pero al poco tiempo lo vomitaba, así que llamamos a una curandera y nada ha funcionado-

-¿Por qué no se me ha informado?-

-usted mismo dijo que no quería saber noticias de ella-recorrió la puerta y ahí la vio acostada en su cama, engullida en ella, sucia, maltratada sin duda por culpa de kagura y sus brazos finos, delgados que apenas podían moverse, temblaban. Se acerco sigiloso y comprobar si aún seguía con vida.

-te dije que no comeré, kagura-

-…- atrajo su mentón hacia él. Esos ojos chocolates con aura reluciente se opacaba dejando secos bordes y ojeras, demostración de su llanto incesante hasta su última gota.-…- seguía inspeccionándola, inventaría alguna escusa y venderla al mercado negro, recuperando lo poco que se podía después muerta, recuperaría su cuerpo. Obligando a Kagura que se encargara en controlarlo y hacer creer a todos que ella aún seguía con vida, no valía una pisca implantarle un fragmento de la perla, no lo valía, después de lo que había hecho, merecía mucho menos, menos de ser tratada como esclava, menos que aun insecto que al aplastar no se tiene remordimiento. Eso no era suficiente, que rango es menos de menos de la miseria a la nada.

-Naraku…-exhalo doliente suspiro; su garanta seca por no haber consumido comida o liquido alguno.-Na-ra…- no podía hablar más, sentía como cada musculo de su cuerpo pesaba más de lo que pudiese soportar.

-¿esto es lo que buscas? Miko- y ella le miro con una leve chispa, aun demacrada se podía asimilar la furia de sus ojos.-aome…solo conseguirás hacerme las cosas más fáciles- susurro en su oído-y sus castaños cristales destellaron levemente o era imaginación suya.- ¿quieres comer?-Simple, su estómago rugió con solo oírlo e imaginarlo, pedía con furia su energía vital y un leve sonrojo se mostró en sus mejillas, por semejante escandalo inhiriente.-ah…solo me causas problemas-

La tomo en sus brazos y el peso de su cuerpo no se reflejaba, propio del kimono que cubría su piel.

-abre la boca- sus labios secos y rasgados- un poco más-con solo probar un grano de arroz se atraganto y escupió, sin aire a punto de ahogarse.-esto es por causa tuya- con esfuerzo, kagome lo enfrento con la mirada. Orgullosa tomo una de las katanas que decoraba su aposento y uso como bastón.-aome…-susurro largo pasito, detrás de ella. Gélida y gruesa- te he dicho que no me gusta que me den la espalda- si no fuera por su estado, hubiera repingado por el asombro, ni lo noto. Hasta no podía reclamar, carecía de energía por lo que Naraku, la recostó en su regazo para que no escapase nuevamente y poder retenerla con mayor facilidad.-Estate quieta-. Tomo un manojo de comida y ella ladeo su rostro, mastico hasta convertirlo en papilla y la tomo del mentón, Kagome exuberada no podía negarse. Ligero, tierno y dulce, logro que ella ingiriera la comida.

-si quieres detenerme, recupérate- presunto el ultimátum- o creare a alguien para que lo haga. Solo me hacer perder el tiempo, aome-

Su garganta se alivió lo suficiente para articular-no existo-

Seguía con lo mismo, su tortura continúa que contemplo sin protección.

-¿no te valoras?- la obligo a confrontarlo- Los humanos sois tan frágiles y se hacéis llamar dominadores de este mundo-

-en mi época, ustedes ya no existen- afirmó- la fuerza, no viene del poder si no de las ideas y la perseverancia-

-lo dudó, miko-deslizo su mano por sus finos cabellos- todos ustedes morirán por mi mano-

-d-déjame morir- le tomo la mano y la posiciono en su pecho, con la intención de que le atravesara el corazón, tal vez así ese dolor desaparecería- hazlo-

-de todos ellos, tú me sirves. Sacerdotisa- tanto deseaba morir o es que sus ideologías sobrepasaron su conciencia. No pudo soportarlo. Odiaba a los seres que no le temían- por ello vivirás- posiciono en sus labios la tarima de bambú, el cual contenía agua.- hasta para eso eres inútil- volvió a sorberla en su boca y de ese modo logro juntarlos con los de ella, que bebiera y recuperara energías.

Así pasaron días pasajeros, complicados e indeseados para lograr que ella se sustentase a sí misma. Motivo el cual que kagome residió en sus aposentos y Naraku se quedaba largas horas apoyado en la pared observándola, el parecido que tenían era extraordinario. No negaría que a veces cuando la veía dormida, con ese aspecto de muñeca kokeshi, le hacían pensar en la única persona al cual repudia.

-¿puedo marcharme ya?- declaro, enfada ya de todo esto-quiero estar sola-

-lo volverás a hacer-

-eso no te incumbe-

-entonces no- se marchó, y dejo como custodia a kohaku. Ahora era momento de soltarla y seguir con sus planes. Atormentar a inuyasha y no tan solo físicamente.

Envuelto de miasma desapareció dirigiéndose al norte donde esos la buscaban incesantemente. Debía aceptar que no se rendían tan fá entretuvo Oculto en los matorrales.

-no hemos conseguido nada- grito sollozo el pequeño demonio que se abalanzo a la gatita kirara- ahhhh…¡aome te extrañamos¡-

-excelencia, usted no cree que ¿inuyasha nos oculta algo?-

-he hablado con él y por lo que me dijo, tampoco conoce el hecho de que la señorita aome allá huido ese día-

-no me lo creo, aome, no es de actuar de esa manera. Inuyasha le hizo algo, de eso estoy segura-

-sanguito, no seas tan rencorosa-

-no lo soy, después de lo que tuvo que soportar. No entiendo como no se fue mucho antes-

-y ¿eso es lo que quieres?-

-claro que no, pero ….quiero que sea feliz-

-lo sé, por eso todos queremos encontrarla- apunto hacia atrás- hasta ese perro-

-tsk….- contemplo todo el paisaje desde la altura del sauce. Buscarla, encontrarla y preguntarle el ¿por qué?- maldito bastardo- el enemigo dispuesto a sus ojos aun no aparecía y aun teniendo su sensible olfato, no consiguió encontrarlo, ni a él o a su castillo. Extrañamente estos días se situaban pasivos cosa que al grupo le daba Mala espina. Algo pasaría y pronto , de eso estaban seguros.-Aome- deseaba tenerla cerca nuevamente, discutiendo, gritando y felices; solo anhelaba que regresara.