Matando a mis hermanos

La sangre que estaba encima de la navaja era un claro indicio de que había estado haciendo. Quizás no tan notable, pero indicaba que yo no estaba en nada bueno.

"Recuerda limpiarla" Dijo la voz de Mike en mi cabeza. Reí.

"Lo se, idiota. Si no me atraparan y tendré que matarlos de inmediato" Sonreí. Michelangelo era mi voz mental que siempre se encargaba de cuidarme. Su nombre se lo puse porque me resultaba extraño llamarlo Voz en mi cabeza. Elegí eso porque es parecido a mi nombre (Miguel Ángel) y además podía llamarlo Mike, mientras que yo era Mikey.

No era como ellos, el sabia que podía hacer cosas por mi cuenta y no me exigía ni me llamaba idiota como ellos, aquellos que no quería ni nombrar y ya había matado.

Salí de mi habitación alrededor de las cinco de la mañana. No tenia mucho tiempo y debía actuar rápido.

El primero seria Donatello, así que fui hasta el laboratorio donde seguramente estaría dormido. Para su mala suerte, estaba allí. Pobre idiota. En sus ultimas horas había estado trabajando tan duro por algo que nunca nadie vería completo ni podría completar. Ese sueño que tanto sudor le saco nunca se haría real.

Me acerque a el lentamente. Sin hacer un solo ruido. Tal como había calculado estaba dormido en su escritorio. Tenia una sonrisa en su cara bastante estúpida y murmuraba un nombre que a medida que avanzaba se volvía mas claro.

-Abril…Abril….Si…-Decía. Me dio asco pensar en que mi hermano tenia un sueño húmedo con una humana. En medio de sus fantasías puse la cadena en su cuello y la oprimí. Luego de unos minutos abrió sus ojos y se llevo sus manos a la cadena. Reí, no muy fuerte pero reí.

-¿Lo entiendes ahora? No soy como pensaban que era, Donnie-Nerd- El vidrio del PC reflejaba su cara de espanto total – No soy su alegre hermanito menor. No, no, no. Soy un asesino. Cuando tenia doce añitos nada mas, fui a la superficie y mate por primera vez. Mate a esos humanos, eran cinco- Mi mente se perdió por unos instantes a ese momento. Dios, mi primer asesinato- La sangre, las tripas, los corazones, los hígados, las piernas y los brazos arrancados. Se sintió tan pero tan bien- Volví a la realidad en donde mi nueva victima estaba a punto de morir- Odio a los humanos, pero ellos me vieron como lo que soy. Un monstruo. No tocare a Abril, Don. No le hare nada. Pero la mataría si no fuera porque es tu amor. Espero que lo sepas- Nunca supe si escucho mi monologo hasta el final. Cuando termine estaba muerto.

Esa fue la muerte del genio. Una muerte sumisa, de quien acepta que su destino es morir. Unos pocos minutos mas tarde murió el rudo y atolondrado Raphael.

Entre a la habitación sin hacer siquiera un ruido. Los ronquidos se escuchaban desde el pasillo y martillaban mi cabeza. Que maldita molestia. Era la hora. Era la hora de matar a aquel hijo de puta que tanto me había golpeado, que tanto me había maltratado, que tanto me había insultado, que tan mal me había echo sentir.

Empecé a sentir la adrenalina en mi ser. Era algo tan fuerte que me decía a los cuatro vientos que esta muerte la disfrutaría sin parar. Si no hubiera sido mi hermano, hasta me hubiera dicho que debía violarlo. Pero no, lo mataría. Pero de la forma mas lenta posible.

Había tomado precauciones para hacer ruido. No muchas, solo las que necesitaba.

Lo até a la cama con las cadenas y el seguía roncando. O el tenia el sueño pesado o yo fui muy cuidadoso. Cuando termine pensé "Hora de despertarse, Raphita"

Le clave mi navaja en el muslo y su grito de dolor resonó por la habitación.

-¡¿MIKEY?! ¡¿QUÉ MIERDA CREES QUE HACES, ENANO DE MIERDA?!- No respondí. Solo volvi a agrandar esa herida un poco mas. Grito nuevamente y decidí hacer que su dolor creciera. Le arranque un pedazo de carne.

Le fui arrancando la piel despacito, despacito. Para que sufriera, el puto. Saque el mechero y le queme la carne, no dejaría que se muriera por hemorragias. Hice lo mismo con su otra pierna deleitándome con su dolor.

-¡¿PORQUÉ HACES ESTO?!- Pregunto con lágrimas en los ojos.

-Veamos. Comencemos que es porque me gusta y porque te odio. Siempre maltratándome, diciéndome insultos y otras cosillas feas. No más, Raphi, No más.

Mi tono de voz lo asusto y supe que lo hiba a terminar ahora. Le corte los brazos y ya esta. Lo deje con el dolor y desangrándose.

...

Leo, fue más fácil. Sabia que el seria el mas difícil de matar por ello, le puse un veneno de serpiente en un té que le lleve la noche anterior. Lo había matado antes que a todos y nadie se dio cuenta. Idiotas.