Hell-chan: Hola a todos! Aquí traigo este sexy capítulo.
Sasuke: Era hora…¬_¬
Hell-chan (Sonrisa tierna pero con un aura tenebrosa a su alrededor): ¿Dijiste algo?
Sasuke (Nervioso): Cla-claro que no jejeje
Naruto: Teme, tienes que respetar a mi querida Hell-chan. Así solo consigues que te odien.
Hell-chan: Es verdad, hay una lectora que se la tiene jurada jajaja
Naruto: Hilda-gatita, podríamos ser "amigos molestadores de amargados". Eso sería divertido, ttebayo.
Hell-chan: Aprovechando, quiero agradecer a las lectoras del anterior capítulo: TsukihimePrincess, , SofiAlexandra15, Bella-swan11, yeii-chan, hilda-gatita.
Además unos de los comentarios me llamó la atención y es el de Bell-swan11, más específicamente en la última parte del mismo. Ella pregunta si Kaoru tendrá algo que ver con Madara… No pensé que fueras tan perspicaz, pero si, ella tiene algo que ver con el Uchiha legendario. Pero todavía no revelaré cual es la relación entre ellos dos.
Sin más eso es todo por ahora, nos leemos abajo.
Declaimer: Naruto no me pertenece sino el personaje de Kaoru Jigoku y la trama del fic en sí.
Capítulo 11: Enfrentando al consejo
Los rayos de sol calentaban las sábanas blancas de una pequeña cama, donde una pequeña silueta reposaba. Junto a ella, un corpulento hombre y un joven de exótica belleza se encontraban envueltos en una amena charla. El sonido de la puerta abriéndose los interrumpió, pera después desviar la mirada y dirigirla hacia las tres personas que ingresaban a la habitación.
-Traigo buenas noticias. El doctor ya nos ha dado la aprobación para que Kaoru pueda moverse y por ende volver a la aldea- Informó Kakashi mientras mostraba su ojito feliz.
-Era hora… Ya no aguantaba tanto encierro. Pero ese vejete no entendía que ya me encontraba bien- Dijo con una voz un poco molesta la chica para quitar las sábanas y levantarse de una buena vez. Verdaderamente odiaba herirse o enfermarse ya que eso significaba depender de alguien más- "Menos mal que le obligué a esos dos a que se quedaran en la aldea, porque si no la situación empeoraría. Ellos sí pueden ser pesados a veces."- Dio un pequeño suspiro mientras una gota de sudor bajaba por su sien.
Después de haber empacado todo se despidieron de la familia de Tazuna, prometiendo que algún día vendrían de visita si su misión era por los alrededores. Ahora como Naruto y Sasuke tenían un mejor control de su chakra podían desplazarse por los árboles con mayor velocidad, pero la pequeña Kaoru tuvo que valerse de Zabuza para dirigirse a la aldea.
Tardaron alrededor de cinco horas para arribar a la aldea, además de otra hora para almorzar y reponer energías. Cuando estuvieron enfrente de las puertas de Konoha rápidamente fueron interceptados por un grupo de anbus que apuntaban con katanas y kunais a los ninjas de la niebla. Kaoru, pacientemente, se bajó de los brazos de su espadachín para pararse enfrente del capitán del escuadrón y ponerse aquellos guantes que utilizó en el puente.
-Confía en mí…- Susurró Kaoru a Zabuza a lo que este solo asintió.
-Hatake Kakashi, al parecer has capturado a dos ninjas que son altamente peligrosos. Pero lo que más me sorprende es que estos sucios criminales se entreguen por sí mismos. Su trabajo será bien recompensado- Declaró con aquella voz hueca, producto de la máscara, el capitán. Levantó una mano como una señal hacia sus compañeros- Captúrenlos…-Ordenó. Cuando sus subordinados se dispusieron a capturarlos éstos cayeron desvanecidos al suelo después de oírse el ruido de cascabeles.
-Yo si fuera tú ni siquiera los tocaría- La sombría voz de Kaoru desconcertó al ninja.
-¡¿Qué les has hecho, mocosa traidora?!- Demandó el hombre dispuesto a atacarla con su katana. Kaoru desenfundó su espada con una increíble velocidad deteniendo la contraria.
-No les hice nada grave. Solo los metí en un pequeño e inofensivo genjutsu- Contestó con una sonrisa tenebrosa, dando vuelta el rostro para ver a los ninjas retorcerse en agonía- Así que si valoras tu integridad mental, te sugiero que vayas y le informes a aquellos vejetes del concejo que quiero velos reunidos en menos de una hora. Tengo asuntos que arreglar con ellos y allí resolveremos la situación de los dos caballeros que me acompañan- Ordenó para después empujarlo con su katana, haciéndolo trastrabillar unos pasos- ¡¿Qué esperas?! ¡Ve!- Gritó para después dar un chasquido de sus dedos y retirar la ilusión que aterrorizaba a los ninjas. Éstos recuperaron la conciencia para luego reincorporarse lentamente.
-Esto no se quedará así. Te arrepentirás…- Murmuró enfadado para después desaparecer en un parpadeo junto a sus compañeros.
El silencio inundó el lugar, provocando que la tensión pueda cortarse con el filo de una espada. Kakashi comprendía que esta era la parte en donde Kaoru se las vería muy difícil, pero lo que en verdad le preocupaba era cómo convencería a los del concejo, que tenían una reputación de ser muy estrictos y poco permisibles. Eso definitivamente seducía a su curiosidad. Mientras tanto, Sasuke y Naruto se mantuvieron callados, aún sorprendidos de la manera en que Kaoru se opuso fervientemente a los anbus de la aldea. Al parecer que en verdad consideraba a aquellos dos muy importantes.
-Vaya, muy pocas veces he visto a una persona dejar en ridículo a un grupo de anbus- Comentó un risueño Zabuza a lo que Haku lo acompañó con una pequeña risa- Ahora te las verás difícil, Kaoru- Se atrevió a llamarla por su nombre, pero a la chica poco y nada le importó, ya que se encogió de hombros para luego darles a todos una sonrisa divertida mientras volvía a enfundar su katana y guardar sus guantes.
-Puedo pulverizar una roca con las manos desnudas así que el convencer a un grupo de vejetes será pan comido- Declaró a lo que la risa de Zabuza se volvió más estruendosa- Mientras se haga la hora permaneceremos en mi casa- Hizo una pausa para después mirar a sus compañeros de equipo, que tenían una mirada de preocupación- Y ustedes bájenle a sus locas pulsaciones que no nos ocurrirá nada, se los aseguro. Mientras, sigan con su rutina acostumbrada, pero los quiero a las siete en mi casa, haremos una cena en celebración por nuestro regreso y el que Naruto no se murió por el camino- Dijo con una sonrisa divertida.
-¡Oye!- Exclamó ofendido el rubio para después enfrascarse en una pelea con Sasuke que se había reído de él.
-De acuerdo. Yo iré a entregar el informe de la misión al Hokage ustedes pueden irse a sus casas- Ordenó Kakashi para después acercarse a Kaoru y revolverle los cabellos- Ten cuidado ¿Si?- Dijo con una voz preocupada.
-Creo que el tiempo en el que hemos convivido has llegado a conocerme un poco y seguro tendrás en claro que yo siempre consigo lo que quiero- Contestó con una sonrisa torcida.
-Jejeje La verdad, lo tengo muy claro- Habló el peliplateado para por última vez revolver sus cabellos y desaparecer en una nube de humo.
-Nos veremos más tarde, Kaoru-chan- Se despidió Naruto mientras agitaba sus brazos.
-Suerte…-Fue lo único que dijo Sasuke para después darles la espada y alejarse con las manos en los bolsillos.
-Andando- Ordenó la azabache para dirigirse a paso firme hacia su hogar seguida por los dos varones. Los guardias de la entrada, mudos testigos de lo anteriormente acontecido, solo se limitaron a saludarla cuando la chica levantó una mano- Hola chicos…-Saludó como si nada para volver a su camino.
Recorrieron las pobladas calles de la aldea ante las miradas curiosa de sus habitantes. El pequeño grupo no hizo caso a las voces que, extrañadas, cuchicheaban intentando descubrir quiénes eran aquellos forasteros que acompañaban a la jovencita.
-Llegamos…- Informó a los dos hombres para ver ante ellos una casa de dos pisos con una fachada tradicional con un techo de tejas negras, paredes blancas con ventanas de madera y papel de arroz- Entremos…
El interior estaba compuesto por una amplia sala, decorada finamente con pequeñas plantas de flores coloridas, muebles de alta calidad y cuadros de fantásticos paisajes. En el centro, un pequeño brasero a un nivel más bajo del suelo de tatami, en donde descansaban una pequeña pava de acero y a un costado un delicado juego de té. Por último, unos cómodos almohadones de color rojo en donde los huéspedes e invitados podían reunirse a tomar a preparar la infusión. Los cuartos se encontraban separados por fusumas corredizos.
La habitación contigua era el comedor compuesta por una mesa de tres metros de largo por uno y medio de ancho, de una altura considerablemente baja. Allí los comensales podían sentarse en almohadones que poseían una especie de respaldo para no cansarse la espalda. La cocina, a comparación de toda la casa, era más moderna. Con aparatos como microondas, heladeras, extractores, lavavajillas, además de alacenas y mesas de mármol para cocinar. Arriba se disponían las habitaciones, que en total eran cuatro, el amplio cuarto de baño y por último el cuarto favorito de Kaoru, en donde se encontraban sus amados instrumentos musicales tales como: shimasen, kokyu, koto, biwa y una gran variedad de flautas de bambú. También allí había una biblioteca con una pequeña mesa, la cual estaba con algunos libros, y cómodos almohadones para acomodarse.
-Tienes una bonita casa, Jigoku-san- Dijo Haku con una sonrisa a lo que la chica respondió con un cabeceo.
-Acomódense como gusten. Ésta a partir de ahora será su casa- Declaró la chica con una sonrisa, provocando en ambos hombres un sentimiento cálido.
-Aún eso no se encuentra resuelto- Dijo Zabuza sonando un poco pesimista- Y a todo esto, ¿Cómo lo harás? No quiero que te metas en problemas.
-No te preocupes, tengo al consejo donde quiero. Creo que esos tres viejos venderían su alma hasta al mismísimo rey demonio con tal de que yo restablezca mi clan en Konoha. Ellos pretenden que me convierta en su boleto al poder… Pero no saben con quien se están metiendo. No se saldrán con la suya… Tenlo por seguro que no me lo pondrán fácil, pero tengo unas propuestas que no dudarán en aceptar.
-¿Pero el consejo no se encuentra también compuesto por los jefes de clanes?- Preguntó Zabuza.
-Exactamente, pero ellos no representan una amenaza, por ahora- Dijo Kaoru.
-La verdad me sorprende lo fría y calculadora que eres cuando tus intereses se ven amenazados, pequeña Kaoru- Declaró el mayor con una sonrisa torcida.
-A veces pienso que he vivido más de la edad que aparento… Y eso me asusta- Susurró apenas lo último.
De improvisto las fusumas de la sala fueron corridas para que aparezcan del otro lado dos personas y un bebe. Primero, un hombre alto de casi un metro noventa, cabellos cortos y lacios de color azabache, ojos rojos; vestía una yukata de color negra con grabados de crisantemos blancos y por último un cinturón del mismo color. La mujer que lo acompañaba era muy hermosa, de cabellos rubios recogidos en un impecable rodete y unos mechones caían sobre su rostro tapando su ojo izquierdo; sus ojos, de un misterioso color verde, miraban a los dos hombres con suma curiosidad además de advertencia; también vestía una yukata pero de colores invertidos al que llevaba el hombre (Es decir que es blanca con crisantemos negros). Por último, un bebe de cabellera verde y ojos del mismo color se asomaba curioso por la espalda del hombre. Éste al ver a Kaoru lanzó un chillido de emoción.
-Babubu da!- Balbuceaba él bebe mientras extendía sus bracitos hacia la chica.
Kaoru con una sonrisa cálida se acercó a él y tomarlo entre sus brazos, para que después éste se acurrucara en ellos con un sonrojo en sus mejillas.
-¿Me extrañaste, pequeño Beel?- Preguntó la azabache a lo que el pequeño peliverde balbuceó palabras inentendibles.
-Kaoru-sama, ¿Quiénes son estos sujetos?- Preguntó la rubia mientras hacía aparecer de la nada una delgada espada de doble filo y así amenazarlos con ella.
-Hilda, te ordeno que bajes esa arma- Ordenó tajantemente Kaoru a lo que sumisamente la mujer obedeció- Ellos a partir de este momento vivirán en esta casa, como mis protegidos- Declaró seriamente la chica, provocando que la rubia y el azabache abrieran los ojos sorprendidos.
-Pero… ¿Está segura de su decisión, Kaoru-sama?- Preguntó el hombre sumamente consternado.
-¿Estás cuestionando mi palabra, Sebastián?- La voz amenazante de Kaoru hizo que inmediatamente el azabache se incline en disculpa.
-Para nada, Kaoru-sama. Si usted lo dispone, así será…-Dijo a lo que rápidamente Hilda lo acompañó con una reverencia en disculpa por su actitud.
-Está bien. No hay problema- Los calmó Kaoru para luego dedicarles una sonrisa, también en disculpa por haberles hablado en un tono tan brusco, a ellos que velaron por su integridad por muchos años- Y dime Sebastián, ¿Ha habido nuevas noticias en mi ausencia?- Preguntó para luego desplazarse hacia los almohadones de la sala llamándolos con un gesto de la mano a Zabuza y a Haku para que también la acompañasen. Hilda rápidamente comenzó a preparar té en el bracero mientras que Sebastián aún se mantenía parado.
-Todavía no tenemos noticias de esos tres, pero según su última carta se encontraban en el país del hierro arreglando algunos asuntos con Mifune-sama- Kaoru asintió mientras en su mente se formulaban no se sabe qué pensamientos. Zabuza la miró con ojos abiertos ¿Qué hacía una niña con contactos como el líder de aquel país? Definitivamente ella logra sorprenderlo cada vez más- Además durante estos últimos días hemos sentido una presencia demoníaca en el sector noroeste en las periferias de Konoha. Decidimos no proceder con la investigación porque el ente no desprendía un aura amenazante, en realidad estaba muy calmado. Por lo tanto decidimos esperarla para saber su veredicto e intervenir de acuerdo a su orden.
-"¿Presencia demoníaca?"- Los dos hombres de la niebla se dedicaron miradas extrañadas entre ellos, reflejando sus mismos pensamientos.
-Buen trabajo- Apremió la chica para luego recibir una taza de humeante té por parte de la rubia, quien también procedió a servirle a Zabuza y a Haku- Delicioso…- Dijo con un sonrisa al probar aquel líquido que tanto le gustaba.
-Gracias, Kaoru-sama- Con una reverencia se sentó en otro de los almohadones para tomar entre sus brazos al bebe que se había quedado dormido en el regazo de la azabache.
-Hilda, después me ayudarás a prepararme. Tengo una reunión con el consejo en media hora- La mujer asintió- A pesar de que no me agradan, debo de tenerles aunque sea un poco de respeto por pertenecer a un cargo de tal prestigio. Lo menos que puedo hacer es ir presentable- Dijo.
-Como usted ordene…
La Jigoku terminó de tomar su té relajante para después levantarse e ir a su habitación seguida de la rubia, que había dejado a su bebe con Sebastián. Al cabo de simples minutos el ruido de pasos en la escalera de madera llegó a oídos de los tres hombres que vieron a la jovencita completamente distinta con sus nuevas vestimentas.
Su atuendo consistía en una larga pollera tableada de color negro con dibujos de crisantemos blancos y rosas, que le llegaba un poco arriba de los tobillos. Un haori blanco de seda con bordado de mariposas en las mangas y el símbolo de su clan orgullosamente situado en su espalda. Uno Obi rosado con hilos dorados sujetaba su katana en la cintura. En sus pies llevaba puestas unas botas altas negras. Por último, reemplazó sus grandes antiparras por un delicado antifaz que no contaba con los huecos para que los ojos puedan ver, sino con un dibujo de ojos cerrados y párpados pintados.
-Se ve muy bonita, Kaoru-sama- Alagó Sebastián.
-Comparto la opinión…- Dice suavemente Haku.
-Por lo menos ahora si pareces una niña- Con voz burlona acotó Zabuza provocando que la chica se riera divertida por su comentario.
-Gracias por los halagos…- Contestó Kaoru- Ya es hora de retirarnos y no quiero llegar tarde. Esos no te perdonan nada jeje- Rió, si fuera ella los dejaría esperando horas, pero eso no concordaba con sus modales- Zabuza, Haku, ustedes se mantendrán a mi lado en todo momento y no intervendrán sin que yo se los ordene- Dirigió sus miradas a ellos dos.
-Parece que nos meteremos en una madriguera de serpientes, por la forma en la que hablas- Dijo Zabuza con voz seria.
-Créeme que eso es poco a comparación a las lenguas viperinas de Homura y Koharu. Pero el que siempre se lleva el premio mayor es el bastardo de Danzou- Contestó la chica.
-¿Se ha reunido con ellos muy seguidos? Porque al parecer los conoce bastante- Preguntó un poco confuso Haku.
-Tengo la desgracia de haber tenido anteriores experiencias. Siempre me llamaban para convencerme de que jure fidelidad a la aldea o para que cuente cosas de mi clan- Contestó mientras negaba con la cabeza al recordar las idiotas propuestas del Consejo- Los ninjas pueden llegar a ser muy entrometidos. Yo le di mi confianza y mi servicio a Konoha, pero nunca llamaré hogar a un lugar que no lo es…
-De acuerdo. Creo que ya debemos irnos- Informó Zabuza a lo que Haku y Kaoru asintieron para empezar a salir de la casa. Pero a los pocos pasos la azabache se detuvo.
-Antes que lo olvide- Se volteó para ver a sus dos sirvientes- Sebastián, quiero que prepares un banquete, hoy vendrán mis compañeros de equipo a cenar. Así que sorpréndenos- Con una sonrisa emprendió la marcha.
-Como usted ordene- Contestó para luego ver como Hilda se acercaba a su lado- Tenga cuidado, Kaoru-sama- Dijeron al unísono mientras los despedían en la puerta de la casa con una reverencia.
Cuando los tres llegaron a la puerta que daba a la sala de juntas vieron que dos anbus la custodiaban. Estos al reconocerlos abrieron la puerta y le dieron el paso. En el interior, las miradas frías no se hicieron esperar y el ambiente tenso abrigó sus cuerpos. La única persona en todo el recinto que expresaba preocupación y curiosidad era el mismo Hokage.
-Que empiece la masacre…- Susurró sarcásticamente la Jigoku provocando que sus dos acompañantes sonrieran torcidamente.
Los tres se acercaron a la gran mesa ovalada. Haku retiró la silla y caballerosamente le cedió el asiento a Kaoru y ella con un cabeceo se lo agradeció. Una vez acomodada, apoyó sus codos en la mesa sosteniendo su rostro con las manos para luego dedicarles una sonrisa aparentemente inocente a los presentes.
-¿Y bien? Ya pueden empezar a ladrar…- Dijo Kaoru a lo que Koharu no tardó en hacerlo.
-¡Que falta de respeto! ¡Aprende tu lugar, mocosa!- Exclamó sumamente enfadada.
-Oh~ Al parecer puedes sentirte ofendida ¿O también para eso debes pedir la aprobación de Danzo? Jejeje- Rió a lo que la anciana se levantó de su sitio azotando las manos en la mesa, roja de la cólera.
-¡¿Quién te crees que eres?! ¡Mocosa bastarda!- Gritó Koharu.
Ante tal ofensa hacia Kaoru, Zabuza estuvo dispuesto a clavarle su espada a la horrible anciana, que se encogió del miedo al ver como él tomaba la empuñadura de Kubikiribōchō. Pero un carraspeo por parte de la chica, fue orden suficiente para detener al mayor.
-Por favor cálmense o me veré en la obligación de pedirle que se retire- La voz conciliadora de Sarutobi detuvo la rabieta. La anciana se sentó en su lugar mientras murmuraba maldiciones- Ahora si Kaoru-san ¿Podrías explicarnos el motivo por el cual has traído contigo a estas dos personas a Konoha?- Preguntó el Hokage a lo que todos prestaron atención.
-Esa respuesta es muy simple. Ellos a partir de ahora son mis protegidos que solo obedecerán mis órdenes- Contestó sin más.
-¿Y acaso pretendes que nosotros aceptaríamos a criminales en nuestra villa? Delincuentes como estos merecen solo la muerte- La voz burlona de Homura irritó enormemente a Kaoru.
-Homura ¿Tu hablando de criminales? Jajaja Por favor, no me hagas reír ¿La palabra "derrocar" no te parece bonita?- La chica sonrió ampliamente percibiendo el sobresalto del hombre.
-¿Qué insinúas, Jigoku?- Preguntó seriamente Shikaku, el padre de su amigo.
-¡Oh! No me hagas caso, son solo imaginaciones de una niña ¿No es así Homura-san?- El aludido solo se mantuvo en silencio.
-Digas todo lo que digas, eso no cambiará el hecho de que ellos son criminales- Intervino Hiashi en la conversación- Debes entender que esto resulta peligroso lo mires por donde lo mires.
-El pedirnos que aceptemos a ninjas criminales en la aldea, como bien dice Hyuga-sama, es un prejuicio para el equilibrio armónico entre los ninjas- El hombre que todavía no había dado a conocer su voz hizo acto de presencia… Danzo- Pero…- Una sonrisa ladina se formó en sus labios, alertando a Zabuza, pero que al ver la expresión tranquila de la chica logró calmarlo- Como tú serás la responsable de tus "subordinados", tendrás que responder si cometen alguna falta en este territorio…
-Eso lo tengo más que asumido, no necesita recordármelo- Interrumpió Kaoru.
-Pero eso no resulta suficiente pago para que ellos dos se queden- Intervino Koharu.
-"Aquí viene…"- Kaoru rodó los ojos mentalmente, sabiendo qué es lo que venía a continuación- Y según ustedes, ¿Qué es "suficiente pago"?
-El que el clan Jigoku se establezca en Konoha…- Dijo Danzo mientras que un brillo malicioso aparecía en el único ojos visible del anciano.
-Vaya… al parecer nunca lo van a entender. Si quieren se los pinto en la pared para que no se les olvide- Se levantó de su asiento y posar sus manos en la mesa- Escúchenme bien… Yo nunca, ¡jamás! Estableceré mi clan en una villa ninja.
-¿Pero por qué te niegas tan fervientemente?- Pregunta Tsume algo confundida.
-De las personas aquí presentes, solo confió en Hiruzen Sarutobi y Shikaku Nara. Además, ¿Cómo podría confiar en una villa que, posiblemente, podría estar vinculada en la masacre de mi clan?
-¿Eso es una acusación?- Preguntó a la defensiva Koharu.
-Para nada… pero si no me demuestran su inocencia tengo mi derecho a desconfiar- Declaró la chica- Así que esa estúpida propuesta queda descartada…- Determinó seriamente, mientras volvía a sentarse.
-Entonces tampoco querrás explicarnos en qué consisten tus habilidades, que tan recelosamente nos has ocultado- Habló Homura.
-Pregúntele a los anbus de Danzó qué es lo que han descubierto. Porque al parecer está empeñado en saberlo ¿No es así?- Todas las miradas confundidas se dirigieron al mencionado.
-¡Tks!- Carraspeó enfadado el anciano.
-Ahora eso no importa, pero debo decir que nuevamente no puedo complacerlos con eso. Porque como bien sabrá Hyuga-sama, "Los secretos de un clan se quedan dentro del clan", pero es de conocimiento general las habilidades del Clan Jigoku, pero no su mecanismo. Si es que me explico.
-Entonces que nos ofrecerás a cambio de que permitamos que ellos dos se queden- Preguntó Danzo.
-Para reforzar la seguridad de Konoha me encargare de crear un genjutsu que rodee completamente la aldea. Éste identificará rápidamente la entrada y salida de ninjas que tan descuidadamente se encuentra en este momento. Cualquiera puede infiltrarse y esconderse en el bosque de la muerte y planear una emboscada a Konoha.
-Eso es…-Sarutobi, quien se mantuvo en silencio todo el momento, decidió intervenir pero rápidamente fue cortado por Kaoru.
-Además como todos los aquí presentes bien sabrán tengo como compañero de equipo a Naruto Uzumaki, carcelero del Kyubi- Todos contuvieron la respiración ¿Cómo lo sabía?- ¡Oh por favor! Pertenezco al clan Jigoku es obvio que me daría cuenta- Dio un suspiro de resignación- En cuanto a él, me encargaré de mantenerlo a raya, para que no pierda el control del chakra de Kurama. Pero ya deben pensar en buscar a un maestro que le enseñe a cómo controlarlo… Por último, si mis hombres cometen alguna falta, la responsable de pagar seré yo y sin importarme cual sea la condena, la obedeceré sin excusas- Zabuza y Haku abrieron los ojos de la impresión ¿Tanto sacrificaba ella por los dos?- Entonces, ¿Tenemos un trato?
-Estoy de acuerdo con la propuesta de Jigoku-san- Aprobó el jefe del clan Nara mientras Inoichi y Choza asentían en apoyo.
-Me parece lo más correcto- Acotó Hiashi a lo que los demás no dudaron en aceptar.
-De acuerdo, pongámoslo a votación- Dijo el Hokage- Aquellos que se encuentren de acuerdo con la propuesta de Jigoku Kaoru a cambio que se le permita a sus dos protegidos residir en la aldea. Levanten la mano- En la sala la mayoría levantaron la mano a excepción de Danzo, Homura y Koharu- Entonces por mayoría, el pedido de Kaoru será permitido. Pueden retirarse- Y así la junta se dio por terminada.
La chica dio un suspiro y se levantó de su silla, para ver luego como Danzo se acercaba hacia ella y pasar a su lado, pero este se detuvo, dándose la espalda mutuamente.
-Esto no se quedará así. Descubriré que tanto ocultas y te destruiré- Susurró amenazante.
-Podemos tomar una taza de té y discutir lo que oculta detrás de aquellas vendas. Seguramente a Uchiha Sasuke le interesará saberlo- Susurró maliciosamente.
-Maldita…- Chistó furioso para luego irse azotando la puerta.
-¿Qué te dijo ese bastardo?- Preguntó un extrañado Zabuza.
-Solo lo mucho que me aprecia jajaja- Rió divertida.
-Déjeme decirle que es admirable Kaoru-sama. Si es que me permite llamarla de esa forma- Declaró tímidamente Haku.
-Solo hice lo que pude. Pero creo que todavía no me merezco que me digan –sama- Contestó.
-Te equivocas- La mirada penetrante de Zabuza se dirigió hacia la niña- Tú has hecho demasiado por nosotros ¡Nos has dado una oportunidad y un hogar a tu lado, joder! ¿Tú piensas que eso es poco? Déjame decirte que estas muy equivocada- Ante la declaración del mayor la chica se ruborizó.
-Está bien, pueden llamarme como quieran- Una sonrisa tímida asomó por sus labios- Ahora debemos volver, un banquete nos espera.
Cuando se dispusieron salir del recinto, una voz los detuvo. Se trataba de nada más y nada menos que Hiashi Hyuga que a paso elegante se acercaba a ellos.
-¿Puedo serle de ayuda en algo, Hyuga-sama?- Preguntó educadamente la chica.
-Lamento molestarla en estos momentos, pero me veía en la obligación de tratar un asunto muy importante personalmente con usted- El mayor también la trataba educadamente.
-Si está en mis manos lo ayudaré- Respondió tranquilamente.
-Se trata de mi hija menor, Hanabi- A pesar de su seria voz, ella podía notar su preocupación.
-¿Podría ser más detallista?- Preguntó un poco extrañada.
-Ella insiste que una criatura la acompaña. Al principio creí que se trataba de una broma, pero yo no la he educado para que sea una mentirosa. Comencé a alarmarme cuando cualquier persona de sexo masculino era alejada rápidamente de ella en forma de ráfaga de viento, sin razón aparente. Recurrí a los monjes del clan, pero no me supieron dar una solución.
-¿Ella tiene apariencia débil o enfermiza? ¿Su estado de ánimo ha decaído?-Interrogó intentando saber de qué se trataba- "Posiblemente tenga que ver con la presencia demoníaca que ha aparecido recientemente"
-Para nada… Al contrario, se la ve muy feliz. Cotidianamente la escucho hablar sola, relatando animadamente cómo va su entrenamiento o sobre algún tema al azar- Ante la respuesta, Kaoru suspiró aliviada para luego dedicarle una pequeña sonrisa al Hyuga.
-Por lo que me está relatando, no hay nada de qué preocuparse- La mirada sorprendida de Hiashi no se hizo esperar- Debo decirle que su hija no se encuentra en peligro, para nada. Al contrario, está muy bien protegida- Hizo una pausa para dirigir la mirada hacia el hombre- Creo que este no es el lugar para conversar sobre este asunto y sé que usted es un hombre con responsabilidades. Pero debemos predestinar una pequeña reunión para ponerle al tanto de la situación de su hija. Además, sería oportuno el que ella también se encontrara presente ¿Le parece?- Preguntó.
-Creo que es lo adecuado. Mañana enviare alguien del clan para que pueda recogerla y acompañarla hacia nuestros territorios en donde se concretará la reunión- Informó a lo que la chica asintió.
-Así será. Hasta entonces, Hyuga-sama- Hizo una pequeña reverencia en modo de despedida para marcharse finalmente junto a Zabuza y Haku hacia su casa. Cuando estuvieron a unos cuantos metros de su destino se encontraron con sus compañeros de equipo que se dirigían hacia el mismo lugar (N/A: Si, Kakashi estaba con ellos. El hentai sabe lo que le espera si hace enojar a Kaoru).
-Al parecer pudieron quedarse. Felicitaciones- Expresó Kakashi con su ojito feliz dirigiéndose a Haku y Zabuza.
-No les negamos que ha sido reñido. Pero hay alguien que sabe jugar muy bien sus cartas- Contestó Zabuza con una sonrisa torcida dedicándole una mirada de reojo a su protectora.
-¿Y quién es la chica que los acompaña? ¿Es una amiga de Kaoru-chan?- Preguntó un curioso Naruto mientras se paraba enfrente de la "desconocida". Al parecer no reconocieron a su mismísima compañera.
-¿Tan extraña me veo?- Preguntó burlonamente la azabache. Esta respuesta logró sorprender a los tres varones del equipo 7.
-¿Kaoru?- Sasuke abrió los ojos de la impresión además de que un pequeño sonrojo apareciera en sus mejillas, pero que era imperceptible a los ojos de los demás- "Está tan distinta. Pero le queda bien… ¡¿Qué rayos estoy pensando?!"- Pensó escandalizado.
-Sí, soy yo Sasuke- Respondió con una amplia sonrisa la chica- No acostumbro a vestirme con ropas tan elegantes.
-Pero te quedan fabulosas- Apreció Kakashi, sonrosando las mejillas de Kaoru.
-¡Es verdad! ¡Te vez muy diferente! ¡Deberías llevar estas ropas, ttebayo!- Exclamó Naruto.
-Lo pensaré…- Su rostro se convirtió en manzana de lo roja que estaba. Ella no acostumbraba a recibir halagos, en realidad ni siquiera sabía lo que significaba la belleza y la fealdad. Esos conceptos la tenían sin cuidado- Será mejor que ya vayamos a cenar. No quiero que la deliciosa comida de Sebastián se enfríe- Dicho esto comenzó a caminar hacia su casa mientras trataba de bajar lo rojo de su rostro. Mientras los hombres del equipo 7 se preguntaban quién era el tal Sebastián.
-Bienvenida a casa, Kaoru-sama- Hilda y Sebastián la esperaban en la puerta con una reverencia, mientras bebe Beel reía contento en la espalda del azabache, pensando de que le estaba haciendo caballito.
-Estamos de vuelta- Ingresaron todos para que después la azabache procediera a presentarlos. Una vez hecho eso, Hilda los condujo hacia el comedor donde el fabuloso banquete los esperaba. Naruto fue el primero en sentarse para proceder a comer. Sasuke lo miraba con vergüenza ajena y se fue a sentar en el otro lado de la mesa, alejándose de su maleducado amigo-rival. Kaoru se acomodó en el cabezal, Zabuza lo hizo a su derecha y Haku a su lado. A la izquierda, se acomodó Sebastian, luego Hilda y después Kakashi que miraba libidinosamente el escote de la rubia. El azabache miraba de reojo cómo el peliplateado trataba de ligarse a Hilda, mientras él daba de comer a Beel-chan.
-Tendré una cita contigo si adivinas mi edad- Respondió con una voz carente de sentimientos la rubia, sin despegar la comida de sus alimentos. Kaoru al escucharla rió a carcajadas extrañando a los presentes.
-¿25?- Se aventuró con la respuesta Kakashi y la risa de Kaoru se hizo más fuerte que estuvo casi a punto de ahogarse con la comida.
-Creo que estás muy lejos de acertar, Hentai. Además no trates de ligar una mujer que ya tiene doble dueño- Dijo burlonamente.
Kakashi miró a Sebastián, que a pesar de tener una expresión tranquila, irradiaba un aura tenebrosa. Y no solo él, bebe Beel lo miraba amenazadoramente. Un escalofrió recorrió su columna vertebral y rápidamente enfocó su atención a su comida.
La cena se desarrolló amenamente. Bueno si entendemos "amenamente" con que Naruto y Sasuke se estuvieran peleando a cada rato. Hilda y Haku se enfrascaron en una conversación sobre una novela que pasaban en la televisión, que si Juana por fin se declararía a Ricardo u otros temas que no venían al caso. Kakashi y Zabuza discutían sobre técnicas y que cuál es mejor, dando lugar a una pelea de egos. Mientras, Sebastián le relataba a Kaoru lo que estuvieron haciendo durante su ausencia.
-¿No le molestaría pesarme la sal, Kaoru-sama?- Pidió con aquella voz aterciopelada Haku, no sabiendo lo que desataría con aquella simple pregunta.
-Claro…- Dijo dubitativamente. Enfrente de ella se encontraban dos recipientes, uno era la sal y el otro la pimienta pero le costaba demasiado diferenciarlos. Si Hilda hubiera puestos los frasquitos que acostumbra a servir, no sería un problema. Pero hoy específicamente puso los que eran iguales y mucho no ayudaba que el contenido que ella percibía sea igual en consistencia- ah…- Su mano dudaba cual agarrar poniendo en alerta a los demás y que Hilda y Sebastián se tensaran. Esto verdaderamente representaba un problema, porque de esta manera tan tonta podían descubrir su ceguera y eso la desesperaba- Lo siento, no puedo…- Su voz asustada provocó que todos se sobresaltaran. Una pequeña lágrima se asomó a través de su delicado antifaz.
-¿Qué ocurre Kaoru-chan?- Preguntó un escandalizado Naruto que rápidamente se acercó a ella. Pero antes de que pusiera una mano en su hombro, la chica se alejó rápidamente.
-Debo… debo ir al baño. Enseguida regreso- A paso rápido abandonó el lugar para dirigirse escaleras arriba hacia el aseo. Al llegar cerró la puerta bruscamente para luego apoyar la espalda en ella y terminar deslizándose hacia el suelo- ¡Maldición!- Dio un ligero golpe a la pared que se encontraba a su lado tratando de alivianar su enojo (N/A: Digo "ligero" porque con la fuerza que tiene ella, el segundo piso desaparecería jejeje)- "Ya fue demasiado con que Sasuke lo sepa, pero él es un chico inteligente y sabe cómo ocultar secretos… Igualmente pensaba contárselos a Zabuza y a Haku pero este no era el momento o situación adecuada..."- Llevó sus manos a su cabeza tratando de ordenar sus pensamientos- "Espero que ellos entiendan el por qué lo oculté"- Se levantó de su lugar para tomar la perilla entre sus delicadas manos- "Pero sabía que este momento llegaría por lo tanto debo enfrentarlo con la frente en alto. Debo de dejar de ser cobarde cuando de mi ceguera se tratase. Debo confiar ya que ellos me han demostrado que puedo hacerlo"- Con decisión abrió la puerta para enfrentar lo que se vendría.
Hell-chan: Bueno eso es todo por ahora y si, no pude resistir poner personajes de otros animes en el fic, pero creí que era conveniente que en la casa de Kaoru también viviera alguien más. Ellos cumplen el papel de sirvientes, pero ella los aprecia mucho ya que la cuidaron cuando apenas era una bebe y la educaron muy bien.
Kaoru: Ellos son mi preciada familia…
Hell-chan: Y aclaro porque sé que alguno le entrará la duda: Sebastián, Hilda y Bebe Beel si son demonios. Además, estos sexis demonios sirvientes son marido y mujer, y el bebé es fruto de su amor.
Sebastián/Hilda: (Ruborizados mientras se tomaban tímidamente la mano)
Hell-chan: Ahora con respecto a Hanabi fue algo que se me ocurrió en mis tiempos de ocio. En un principio pensaba en Hinata, pero como ella no me agrada mucho (No es que la odie, sino que no me agrada, nada más) Así que elegí a la pequeña Hyuga para que tome un poco de protagonismo. Además en el próximo capítulo aparecerá cierto demonio, aquel que nos volvió locas de amor en nuestra infancia. Espero que lo adivinen jejeje.
Bueno, creo que eso es todo (Me parece…) Espero que dejen algún comentario :)
Nos leemos…
