Hell-chan: Hola a todos! He vuelto con un nuevo capítulo!
Kaoru: Ya me estaba preguntando si seguías con vida o no
Hell-chan: Mou! Pero ya estoy aquí y eso es lo importante ¿Me extrañaron?
Sasuke: Yo no…
Hell-chan: ¡Qué malo eres Sasuke! Y yo que te quiero.
Sasuke: Si me quieres… me quieres ver en vergüenza…
Hell-chan: Nah… detalles. Además trátame bien sino llamaré a Hilda-gatita y a Naruto para que te den una lección… ¡Ah! Ahora que lo recuerdo… (Le pellizca muy fuerte los cachetes a Sasuke)
Sasuke: ¡Auch! ¡¿Y eso por qué mierda fue?!
Hell-chan: Es que Hilda-chan me dijo que lo haga jejeje.
Sasuke: Ya verá esa…
Hell-chan: Bueno espero que perdonen mi tardanza, iba a subir dos capítulos, pero no llegué a terminarlo a tiempo por hoy, así que lo subiré mañana a la tarde.
Declaimer: Naruto no me pertenece y sus personajes tampoco. Solo Jigoku Kaoru y su historia son de mi total autoría.
Capítulo 12: Ojos negros… Ojos blancos
Kaoru había abandonado el cuarto de baño y sus pasos firmes resonaban en el piso de tatami, alertando a los demás residentes e invitados que rápidamente se levantaron de sus lugares a la espera de la chica. Cuando estuvo enfrente de todos no emitió ni una sola palabra y un silencio incómodo inundó el lugar. Pasó de todos ellos y se sentó en la punta de la mesa nuevamente recibiendo miradas confusas.
-Todos siéntense…- Con un movimiento de mano invitó a todos a que retomaran sus lugares. Ellos se limitaron a obedecer, sin apartar la mirada de su menudo cuerpo- Los escucho…- Pero cuando dio la palabra todos comenzaron a hablar uno arriba del otro armándose así un gran escándalo (A excepción de Sasuke ya que él ya estaba enterado de todo, además de Sebastián y Hilda, por obvias razones) Las venas comenzaron a resaltar en la cabeza de la azabache- ¡Ya cállense! ¡De a uno!- Gritó y los revoltosos se quedaron rectos en su lugar.
-¿Qué fue lo que ocurrió anteriormente? ¿Te sientes bien?- Fue Kakashi el que preguntó primero mientras todos ponían especial atención.
-Lamento si los he preocupado. Sé que no debí haber reaccionado de la manera en que lo hice, pero la situación me había parecido sumamente incómoda por lo tanto huí de esa manera abrupta- Al decir aquello sus manos se habían entrelazado entre ellas de una manera tímida pero a la vez nerviosa. Kakashi y Zabuza analizaban minuciosamente sus movimientos, sintiendo que la chica se estaba conteniendo de salir huyendo otra vez.
-Kaoru-sama me disculpo si la he puesto incómoda…- Se disculpó un apenado Haku mientras hacía una pequeña reverencia.
-No es algo por lo cual debas disculparte, así que levanta ese rostro- Ordenó con una cálida sonrisa- En realidad es mi culpa por no haberles contado este pequeño problema que me aqueja. Pero uno no anda por la vida contando y exponiendo debilidades, mucho menos cuando nos encontramos inmersos en un mundo en donde la muerte está a la vuelta de la esquina- Declaró confundiendo a los presentes.
-Esto es confuso, dattebayo- Un intranquilo rubio se desordenaba los cabellos del nerviosismo provocando que la Jigoku soltara una pequeña carcajada.
-Seguramente esto aclarará todas tus dudas- Llevó sus manos hacia las cintas que sujetaban su antifaz, desatándolas lentamente. Naruto tragó saliva de la expectación, así como Kakashi, Zabuza y Haku- Después de tanta insistencia sabrás porqué oculto mis ojos- Dicho esto removió su antifaz sin peligro de hacerse daño ya que el sol se había ocultado hace mucho y las cortinas impedían que la luz de la luna entre al recinto.
Las reacciones no se hicieron esperar. El Uzumaki se levantó de su lugar con una expresión asustada mientras el sudor bajaba por sus sienes y un ligero temblor aparecía en sus manos. En cambio los demás solo abrieron ampliamente los ojos mientras se quedaban estáticos en su posición.
Kaoru podía sentir sus corazones acelerados, el temblor en las manos de Naruto y las pequeñas gotitas de sudor en la piel de todos ellos. No pudo evitar que un sentimiento de inseguridad la embargara por completo ¿Hizo bien en contarles este secreto? Ahora todas las dudas invadieron su mente mientras se encogía en su lugar haciéndose más pequeña de lo que ya era. Sentía la inmensa necesidad de llorar recordándole que, a pesar de lo madura que se comporte, seguía siendo una niña la cual no podía sobrellevar esta situación.
Hilda viendo cómo se comportaban los varones y que su ama cada vez más se sumergía en la oscuridad de su mente, no dudo ni un solo segundo en intervenir. Pasándole a bebe Beel a Sebastián se levantó de su lugar y mirar firmemente a todos.
-¡Escuchen grupo de idiotas!- Les gritó con voz autoritaria, logrando que todos salieran de sus pensamientos- Kaoru-sama les ha confiado un secreto muy importante ¡Y USTEDES SE QUEDAN PASMADOS COMO TARADOS!- Hizo una pausa para recuperar el aliento por semejante grito. Al lograr serenarse prosiguió con una voz más suave- ¿No creen que han lastimado a Kaoru-sama con sus reacciones?- Esas palabras realmente llegaron a los cuatro varones que desviaron la mirada hacia la pequeña azabache que temblaba ligeramente.
-Lo siento Kaoru-chan…- Dijo Naruto mientras volvía a sentarse en su lugar con la cabeza agachada.
-Creo… creo entenderlos…- Dijo Kaoru llevando sus manos hacia donde encontraban las marcas que salían de sus ojos- Seguro se han llevado un gran susto… sé que no soy muy agradable de ver ¿Verdad?- Cada vez que hablaba su voz se estaba apagando. Pero ahora era el momento de desahogarse y confiar- Soy ciega desde que tengo uso de razón así que no conozco lo que sus ojos pueden admirar- Retiró sus manos de sus mejillas para luego apoyarlas en forma de puños sobre la mesa, juntando así todo el valor posible. Los shinobis la miraban sorprendidos ante la revelación- Me odie a mí misma por ser tan patética y no tener la posibilidad de cumplir mi más grande anhelo. Y al darme cuenta de mi situación, caí en una gran depresión de la cual fue muy difícil salir- Lanzó un suspiro para después tomar un sorbo de agua- Tuve la suerte de que en mi camino apareciera un maestro que me enseñara a "ver" con el Ki- Una sonrisa apareció en sus labios al recordar a esa persona- No saben cómo me sentí cuando por fin pude percibir todo aquellos que me rodeaba, además de algunas vagas figuras. Ya no necesitaba la ayuda de alguien para si quiera bajar las escaleras o llegar a un lugar en específico… El camino se me había abierto por lo tanto solo quedaba poner todo de mi para poder a avanzar… Ahora que les conté este secreto quiero que me sigan tratando como lo han hecho siempre. No quiero que tomen un cuidado especial hacia mi persona porque es algo que nunca soportaría- Sentenció mientras agachaba su cabeza en señal de ruego.
El silencio volvió a inundar el lugar mientras los hombres seguían procesando la información. Kakashi sentía unas inmensas ganas de abrazar a la pequeña y decirle que la apoyaría en todo momento. Desvió la mirada unos minutos hacia Sasuke, que no había emitido ni una sola palabra en todo el momento, y su cerebro comenzó a funcionar uniendo cabos sueltos, dándole a entender que el Uchiha conocía este secreto desde hace tiempo. Mientras tanto Haku y Zabuza solo podían sentir una mayor admiración hacia la persona que los estaba dirigiendo hacia el camino correcto.
Kaoru esperaba expectante su respuesta pero el silencio la volvía a poner incómoda.
-…- Naruto comenzó a murmurar algo aún con la cabeza agachada.
-¿Eh?- Fue lo que pudo emitir al no entender lo que el Uzumaki quería decir.
-Su… su…- Ahora el chico comenzó a temblar logrando que Kaoru comenzara a preocuparse y que los demás también lo hicieran. De repente el rubio se levantó de improvisto y extendió sus manos al cielo- ¡SUGOOOOOIIIIIII! ¡Eres increíble Kaoru-chan!- Se acercó hasta ella para tomarla fuertemente de las manos. Ésta lo recibió con una mueca sorprendida, sin entender el comportamiento de su compañero. En realidad, muchas de las veces no lo entendía- No debes preocuparte, Kaoru-chan. Eres la chica más fuerte que conozco y el que luches tanto para conseguir tus sueños te hacen una persona digna de admirar- Ante aquellas palabras el labio inferior de la azabache comenzó a temblar y un sentimiento cálido se situó en su corazón, apretando luego ella también las manos de Naruto- Por eso no temas, que nosotros caminaremos a tu lado y te apoyaremos en lo que elijas.
-Alguien dijo una vez…- Ahora era Kakashi el que intervenía- "A pesar de que logres convertirte en una persona fuerte, tú también debes ser protegido" ¿Te recuerda quién lo ha dicho?- Kaoru surcó una sonrisa de lado al recordarlo- Nosotros no dudaríamos un segundo en protegerte, aún si tú te conviertes en ser más poderoso de la tierra ¿Verdad chicos?- Todos los presentes asintieron.
-Gracias… Sin duda he conocido a personas maravillosas- Una gran sonrisa apareció en el rostro de Kaoru. Una sonrisa que expresaba la dicha que su pequeño corazón sentía- Estoy orgullosa de los amigos que tengo- Esta declaración logró tomar por sorpresa al equipo siete, aun no creyéndose lo que sus oídos habían escuchado.
-¿E-e-e-e-es en se-serio Kaoru-chan? Por favor no juegues con esas cosas que me da un infarto- El Uzumaki estaba al borde de la histeria y la emoción.
-Claro que es verdad Naruto. Han demostrado que puedo llamarlos "amigos" ¿O acaso no quieren? ¿Fue algo precipitado?- La chica estaba un poco confundida, y es que anteriormente solo tenía un amigo, así que no tenía mucha experiencia en lo que respecta relaciones de esta índole.
-¡Siiiiiii! –Chilló Naruto abrazándola con todas sus fuerzas. Gesto que no le pareció para nada lindo a uno de los presentes- ¡Por fin has bajado la guardia Kaoru-chan! Estoy feliz de que seamos amigos- Se paró de improvisto y apuntó hacia ningún punto en específico en el techo- ¡EN TU CARA SHIKAMARU! ¡YA NO ERES EL ÚNICO, TTEBAYO! ¡JAJAJAJA!- En alguna parte de la villa un chico perezoso de coleta estornudó.
-Nos alegra que ahora seamos tus amigos- Dijo Kakashi con su ojito feliz- ¿No es así Sasuke?- Preguntó al chico que miraba fijamente a una azabache que se reía de las cosas que decía Naruto- ¿Sasuke?- Volvió a preguntar con un toque de burla.
-Hmp…- Desvió su rostro hacia otro lado ocultando el gran sonrojo por ser descubierto en aquella situación.
-¿Kaoru-sama?- La llamó Haku para captar su atención. Ésta hizo un ademán con su mano para que prosiga a lo iba a decirle- Quisiera preguntarle, si no le incomoda, a qué se debe su ceguera. Digo… porque he conocido a muchas personas ciegas y no tienen los ojos como lo tienes tú- Aquel cuestionamiento logró la atención de todos y más en Kakashi ya que una duda que estuvo alojada en su mente, desde el momento en el que termino la batalla en el puente del país de las olas, volvió a aparecer.
-Lo que ocurre es que mi ceguera se debe a un factor distinto al que ustedes se encuentran acostumbrados. No se debe a un problema de nacimiento o a un accidente, para nada…- Declaró la chica confundiendo aún más las cosas- Se debe a un problema muy característico de las personas pertenecientes a mi clan- Fue en ese momento en el que procedió a relatarles lo mismo que le había dicho a Sasuke en aquel entonces en la casa de Tazuna.
-¿La oscuridad estuvo en todo tu cuerpo? Eso ha de haber sido muy duro- Preguntó Zabuza, quien sujetaba su mentón en una actitud pensativa- ¿Y hay una forma de removerla?
-Sí y no…- Fue la respuesta de Kaoru, que en ese momento ya había tomado una postura seria ante el tema abordado.
-¿A qué te quieres referir con eso?- Interrogó Sasuke, ya que él no sabía esta información.
-Existe una manera de remover el exceso de energía oscura de mi cuerpo. El problema radica en que las personas que podían hacerlo ya no existen en este mundo desde la Segunda Gran Guerra Shinobi… Aquellas personas que controlaban la Seimei no Hono (Llama de la vida) o la llama de la gloriosa resurrección- Declaró.
-El Clan Suzaku…- Dijo Kakashi a lo que la chica asintió- Pero hay algo que me tiene intrigado ¿Cómo puedes ver mi Sharingan si eres ciega y por qué te hace daño?- Preguntó captando el interés de Sasuke ya que él también se lo preguntaba.
-Ni yo misma sé la respuesta- Contestó dirigiendo su vista directamente hacia el peliplateado- Pero lo único que sé es que es el único que mis ojos pueden captar. Es como si estuviera grabado a fuego en mi mente- Dijo totalmente confundida- Pero eso no es todo ya que después de ver el Sharingan imágenes y sueños extraños aparecen. Es muy confuso.
-En verdad es extraño…- Susurró Haku.
-Bueno, ya fue demasiado de mí por hoy- La chica decidió poner punto final a la conversación y pasar a algo más ameno- Creo que debemos seguir disfrutando este maravilloso banquete ¿No les parece?- Todos contestaron con un poderoso si para comenzar a comer y devorar (por parte de Naruto) la maravillosa cena. En verdad Sebastián se había lucido.
Cuando ya se había hecho demasiado tarde, los miembros del equipo siete decidieron abandonar la casa, agradeciendo la hospitalidad y la buena comida. Naruto y Sasuke emprendieron el camino a casa hacia la misma dirección mientras discutían sobre tonterías. Kakashi quedó hablando por unos minutos con Hilda preguntándole si tenía una amiga o una hermana para presentarle (Hell-chan: ¡¿Qué queeeee?! [Tironeándole la oreja] kakashi: Es en la historia solamente, ¡además eres tú la que lo escribe! Hell-chan: Jejeje es cierto) Ella le contestó que le presentaría a su hermana Yolda cuando la mencionada volviera de viaje. Al escuchar esto el ninja copia partió contento para su casa, además que si no se apuraba en dejar de hablar con la rubia estaba seguro que Sebastián le aventaría uno de los cuchillos con los que disimuladamente lo estaba amenazando (N/A: Sebastián es un esposo muy celoso) Kaoru, quien fue una muda testigo de la conversación entre Kakashi e Hilda, quería estar en primera fila cuando Yolda le dé de escobazos al peliplateado cuando descubra que es un pervertido.
….
Al día siguiente el cielo estaba que se caía y el peligro de que una fuerte tormenta se desatara era inminente. Kaoru se encontraba desayunando junto con Haku y Zabuza, mientras Sebastián se encargaba de servirles lo que necesitasen e Hilda le daba de comer a su pequeño peliverde.
El ruido de la puerta principal hizo que todos detuvieran lo que estaban haciendo para prestarle atención. Fue Sebastián el que se dirigió hacia la entrada para recibir a la inesperada visita. Al abrir la puerta se encontró con un chico de catorce años de largos cabellos castaños atados por una pequeña cola al final. Por su vestimenta y la banda de Konoha en su frente era fácilmente reconocible que se trataba de un shinobi. Pero aquellos ojos blancos daban una mejor información de él lugar de donde procedía.
-Buenos días, ¿Se le ofrece algo?- Preguntó amablemente el azabache.
-Buenos días, soy Hyuga Neji- El chico educadamente hizo una pequeña reverencia- Hiashi-sama me ha enviado como escolta de Jigoku-sama ya que habían previsto una reunión en la residencia del clan- Informó a lo que Sebastián lo invitó a pasar para que esperara en la sala mientras él se iba a informar a su ama.
-Kaoru-sama un joven del clan Hyuga ha venido a recogerla para ir a una reunión- La chica al escucharlo se levantó de su lugar.
-De acuerdo, dile que estaré preparada en cinco minutos y mándale mis disculpas por hacerlo esperar- Al decir esto se dirigió a su cuarto seguida por Hilda, mientras Sebastián volvía a la sala.
-Debemos prepararnos Haku- Ordenó Zabuza dando el último bocado a su desayuno y buscar su espada.
-Hai…
Con cinco minutos exactos Kaoru ya se encontraba en la sala vestida con finas ropas, las cuales consistían en: un kimono de un rico color azul con detalles de mariposas doradas y plateadas; un obi de un impecable blanco en donde reposaba su amada espada; el antifaz que cubría sus ojos era de un brillante dorado con dibujos tribales en negro; en sus pies unas simples sandalias de madera. Por último, con su mano derecha sujetaba un Shakujo el cual tintineaba por cada paso que daba. A su lado se situaron Haku y Zabuza como escoltas de la pequeña Jigoku.
-Buenos días- Saludo la chica con una delicada reverencia, deslumbrando cada vez más al castaño que había quedado embelesado por unos segundos. Él pensaba que se trataba de una mujer mayor a la cual debía escoltar y no a una chica que seguramente era un año menor que él. Cuando recobro la compostura hizo una reverencia.
-Buenos días, Jigoku-sama- Correspondió al saludo el chico, pero se extrañó cuando recibió una pequeña carcajada por parte de la azabache.
-Perdóname es que me resulta gracioso que un chico de casi mi edad me trate con tantos formalismos. Pero no me hagas caso, mejor vayamos y no hagamos esperar a Hiashi-sama- El chico asintió para salir con paso elegante, siendo seguido por Kaoru con sus dos escoltas.
-¿Ellos nos acompañarán?- Se atrevió a preguntar el chico.
-Hai… como mis protegidos deben acompañarme en todo momento, a menos que se los ordene- Contestó la azabache.
Cuando llegaron la imponente edificación se presentó ante ellos denotando claramente el poder y prestigio con el que contaba el clan. Neji los guió por los pasillos de madera hasta que los hizo ingresar a una amplia sala en donde se encontraba Hiashi, sentado en un almohadón al lado de una simple mesa de madera observándoles con seriedad. Se paró de su lugar para acercarse y saludar a su invitada con una pequeña reverencia.
-Buenos días. Espero no haberlo hecho esperar demasiado- Respondió la chica a la reverencia.
-No se preocupe por ello. Siéntense por favor…- Ofreció con una ademán de su mano señalando los almohadones. Cuando todos se acomodaron, una señora perteneciente a la rama secundaria les sirvió una taza de un caliente y aromático té, además de unos dulces- Supe que es de su agrado el té además que es una gran conocedora en lo que el tema respecta, por lo tanto me tomé el atrevimiento de conseguir uno que esté a la altura- Dijo el Hyuga.
-En verdad es exquisito…- Evaluó después de darle un sorbo mientras que Zabuza la miraba extrañado ya que para él ese té solo sabía a agua hervida. Bueno, en realidad a él no importaba que tipo de té probara, no le sabía a nada en especial. Seguramente Kaoru tenía el sentido del gusto aún más desarrollado. Eso debía ser- Este sabor tan delicado y agraciado para el paladar, sin ser demasiado fuerte o suave sino que se encuentra en perfecta armonía. Sin duda este té Gyokuro es de los mejores que he probado… Dele mis felicitaciones a la persona que lo ha preparado- Hiashi asintió conforme por lo dicho por la chica, él también estaba maravillado por aquella infusión- ¿Sabe a qué se debe su sabor? Su calidad depende en un 90% de que el arbusto de té se mantenga a la sombra durante tres semanas. En cuanto los brotes empiezan a formarse, se cubre la plantación con toldos de paja. Con esta falta de luz se desarrolla mucha clorofila en las hojas y se reducen los taninos, obteniendo un sabor más suave y dulce en el té- El Hyuga quedó maravillado ante el desplegué de conocimientos por parte de la Jigoku. Sin duda Kaoru es de las personas que a él le gustaban ya que con ellas se podían tener conversaciones muy interesantes. (N/A: Aclarando, en realidad Kaoru no es todo el tiempo así, quiero decir, tan formal. Solo lo hace cuando enfrente de ella hay una persona de distinción. En cambio, cuando está con el equipo siete se permite ser una chica rebelde y liberal, la que le gusta gastar bromas, en especial a Kakashi)
-"Kaoru es una freak del té"- Pensó el espadachín que la miraba como si de un bicho raro se tratase.
-Pero no estoy aquí para hablar de té sino de Hanabi-san ¿Verdad?- Dijo la chica a lo que Hiashi retomó su rectitud.
-En verdad esta situación me preocupa demasiado ¿Cree que mi hija sufrirá por la cercanía de ese "ser"?- Preguntó el pelilargo un poco consternado, eso sí, su rostro no lo demostraba en absoluto- ¿Cree poder deshacerse de él?- Volvió a preguntar antes de que Kaoru hablase.
-En realidad no puedo hacerlo…- Contestó a lo que la mirada dura del Hyuga no se hizo esperar.
-¿Qué quiere decir con eso?- Interrogó con un toque de enfado.
-Déjeme explicarle algo… A los demonios son imposibles de eliminar debido a su naturaleza inmortal, no importa cuántas veces se destruya el cuerpo de uno, ellos están destinados a renacer, a menos que se los selle o se logre domarlos. Algo totalmente contrario ocurre con los espíritus humanos que han sucumbido a la oscuridad, ellos sí pueden ser purificados por un monje o sacerdotisa, otorgándoles así el descanso eterno- Explicó para después terminar de un sorbo su té- Existen un tipo de monje para cada uno de los dos casos. El monje redentor o también conocido como monje purificador es aquel encargado de las almas humanas. El monje mediador o como muchos lo conocen como monje oscuro, nombre con el que no estoy de acuerdo, son aquellos que tienen afinidad con espíritus o demonios. Particularmente pertenezco al segundo grupo, aunque aún no soy demasiado fuerte además de que carezco de experiencia- Informó logrando el asombro de los presentes- Siento la presencia de aquello que acompaña a su hija menor y debo decirle que se trata de una energía demoníaca- Hiashi se puso pálido ante la revelación temiendo por la seguridad de su pequeña- Pero hay algo que me tiene completamente sorprendida y es que esta energía no resulta nociva para Hanabi-san. Todo lo contrario. Percibo una fuerte conexión espiritual entre los dos- Dijo mientras se tomaba el mentón en una actitud pensativa- ¿Por casualidad algunos de sus antepasados fue un monje o sacerdotisa? Porque el poder espiritual de Hanabi-san es muy fuerte, casi comparable con el de un monje de vasta experiencia- Esa pregunta logró tomar por sorpresa al Hyuga presente.
-Mi madre fue una afamada sacerdotisa, ella tenía el poder para comunicarse con los espíritus del bosque, los cuales ella adoraba- Declaró a lo que recibió un asentimiento conforme por parte de la chica- Ahora que recuerdo, ella solía decirme que una vez un demonio arribó al templo del clan, el cual fue atraído por su espíritu pero que nunca se acercó a ella, pero sí que merodeaba por los alrededores. No sé si tenga algo que ver con lo que ocurre ahora.
-Ahora todo está comenzando a encajar- Dijo mientras en su mente seguía juntando las piezas del rompecabezas- Una última pregunta ¿Su hija es parecida en aspecto a su madre?
-Hanabi es la viva imagen de mi difunta madre...-Contestó no sabiendo a qué quería llegar con eso.
-Interesante…- Susurró para ella misma para luego poner sus codos sobre la mesa y entrelazar sus dedos y así apoyar el mentón sobre ellos, en un postura totalmente seria- Le diré lo que creo, en realidad el ser que se encuentra con su hija podría tratarse del mismo demonio que seguía a su madre. Pero no tema, él no resulta una amenaza- Pudo percibir la duda del mayor- ¿Por qué digo esto? Porque de lo contrario Hanabi-san hubiera muerto a los pocos días de haber hecho contacto con él, ya que a los de su especie les encanta devorar la energía de aquellos que tienen una presencia espiritual muy fuerte… En cambio, su hija ha establecido una unión inquebrantable con el demonio, es como si ella hubiera nacido para estar a su lado y viceversa… Sus almas son cien por ciento compatibles.
El patriarca quedó mudo ante lo que había revelado la chica. No podía creer que su hija esté metida en tremenda situación. Pero debía confiar en las palabras de la niña que tenía enfrente, no por nada pertenecía a un clan en el cual nacían rodeados de demonios, además de que tenían el poder suficiente para controlar a uno.
-Por favor, ¿Podría traer a Hanabi-san aquí? Me gustaría verla…- Dijo Kaoru a lo que Hiashi ordenó a Neji para vaya a buscar a su hija.
Al escuchar pequeños y elegantes pasos, la Jigoku se paró de su lugar para recibir a la chica y al ente que la acompañaba. Al abrirse la puerta Shoji reveló a una personita de apenas ocho años, de largos cabellos castaños vestida con ropas simples, una camiseta blanca y pantalones negros. La niña de ojos blancos al ver a la muchacha que tenía enfrente sintió una gran sensación de peligro, adoptando una posición de brazos abiertos como si protegiera a algo.
-¡Por favor, no le hagan daño!- Unas finas lágrimas recorrieron el rostro infantil de la Hyuga- ¡Detén esto Oto-sama! ¡Se lo ruego!- Su padre quedó sorprendido ante la repentina reacción de su hija y no es para menos ya que cuando los anteriores monjes la visitaron no actuó de esta manera.
Kaoru sin importar los gritos de ruego por parte de la niña se acercó a ella mientras percibía como la energía de aquel ser cambiaba a una completamente amenazante. Rió torcidamente, ese demonio no se había dado cuenta de quién era ella. De lo contrario no estaría pensando en atacarla. Cuando estuvo a unos tres escasos pasos, se agachó a la altura de la castaña y le dedicó una sonrisa.
-No te preocupes, no le haré daño. En realidad solo quiero hablar contigo, Hanabi-san- Aquellas palabras extrañaron a la niña pero pudo percibir que en ellas no había rastro alguno de mentira. Así que se permitió bajar un poco la guardia para después secarse las lágrimas.
-¿Quién eres tú?- Preguntó mirándola fijamente.
-Lo siento, no me había presentado. Soy Jigoku Kaoru, encantada de conocerte- Le habló con una voz cálida.
-¿Jigoku?- Una grave pero a la vez aterciopelada voz masculina resonó en las paredes de la sala, alertando a los varones presentes que se pusieron en guardia.
-¿Quién anda ahí? Exijo que te muestres- Demandó el patriarca activando su Byakugan.
Kaoru al ver el tenso ambiente del lugar se paró recta en su posición, para proceder a ponerse sus guantes, aquellos con la estrella invertida grabada.
-Por más que quieran no podrán verlo ¿Verdad señor demonio?- Preguntó al aire mientras tomaba fuertemente su bastón con ambas manos, el cual comenzó a emitir un brillo rojo. Luego de recitar unas palabras en un idioma extraño, apoyó fuertemente la base del Shakujo provocando que los aros del mismo resonaran fuertemente y una pequeña onda expansiva carmesí cubriera por completo la habitación. Cuando el resplandor se disipó, una figura al lado de Hanabi comenzó a hacerse visible.
Se trataba de un bello demonio con apariencia humana. Un ser de largos cabellos plateados, piel blanca y marcas moradas en sus mejillas. Su vestimenta consistía en un kimono blanco masculino con diseños de hexágonos de color rojo. Portaba en su pecho una armadura en el cual salían púas de los hombros, en donde en el derecho se situaba una gran estola que llegaba hasta el suelo. Por último en su cintura, un obi amarillo en donde reposaba una espada. (Hell-chan: Kyaaaaaaaaaa!)
-¿Quién es él?- Preguntó un sorprendido Hiashi y es que él nunca hubiera pensado que un demonio tuviera una apariencia tan gallarda y que su imponente presencia inculcara respeto.
-Oto-sama, él es Sesshomaru- Lo presentó con una cálida sonrisa mientras tomaba suevamente la mano del demonio, quién no hizo nada para impedirlo. Kaoru al escuchar el nombre del demonio sonrió torcidamente.
-¿Quién hubiera pensado que el gran lord Sesshomaru esté presente ante mí?- La chica dio una pequeña reverencia hacia el ser, acto que fue imitado por el peliplateado.
-No sabía que miembros del clan Jigoku seguían con vida… Así que a eso se debía la ausencia de los cinco grandes… - Respondió Sesshomaru, susurrando esto último.
-No es para tanto- Con un movimiento de mano le restó importancia- Hiashi-sama, ¿Me permite unos minutos a solas con ellos dos? – Pidió, a lo que el hombre no dudo en complacerla.
-De acuerdo- Dicho esto abandonó la habitación, seguido por Haku y Zabuza.
Una vez que estuvieron solos los tres, Kaoru procedió a sentarse en donde estuvo en un principio invitando a la pequeña y al demonio a hacerle compañía.
-Dime Hanabi-san ¿Cómo conociste a Sesshomaru?- Preguntó mientras llevaba a su boca uno de los dulces dispuestos en la mesa.
-Bueno… Yo estaba en el bosque que se encuentra en los territorios del clan, recuerdo que me adentré en él para ir a jugar con mis pequeños amigos…
-¿Pequeños amigos?- Interrumpió el relato Kaoru.
-Si… eh… son criaturitas blancas que viven en los árboles…- La niña fruncía el ceño tratando de saber cómo darse a entender, pero no fue necesario ya que Kaoru supo reconocerlos.
-Tus amigos son Kodamas, espíritus del bosque. Son criaturas inofensivas y no representan una real amenaza- Dijo la azabache logrando un "¡Oh!" por parte de la niña que ahora sabía lo que eran- Pero prosigue con tu relato- Dicho esto volvió a llevarse los dulces a la boca.
-Como decía, cuando estaba jugando con ellos de repente una sensación realmente fea apareció en mi cuerpo. Todos los… Kodamas… huyeron del lugar escondiéndose en las copas de los árboles, a excepción de uno que permaneció conmigo, aferrado de mi pantalón. Lo tomé entre mis manos y él muy nervioso trataba de decirme algo pero no lograba entenderlo ya que solo escuchaba un ruido como si de nueces que chocaban entre si se tratase- Hanabi hizo una pequeña pausa para tomar un poco de aire y proseguir- El nerviosismo de mi pequeño amigo logró asustarme por eso quise alejarme de ese lugar, pero solo puede avanzar unos pasos cuando ya no pude hacerlo ya que mis piernas no me respondían- Entrelazó fuertemente sus pequeñas manos sobre la mesada para darse ánimos- De entre los arbustos apareció una persona de piel verde, tenía grandes colmillos y garras además de un cuerno en su frente. Me miraba fijamente con sus brillantes ojos rojos mientras se acercaba a mí. Él alzó su mano dispuesto a lastimarme y por más que quisiera huir mis pies estaban pegados al suelo. Reuní todas mis fuerzas para proteger a Kodama-chan acurrucándolo en mi pecho y cuando estaba dispuesta a recibir el golpe escuché como el hombre verde gritaba de dolor para después convertirse en polvo. Fue en ese momento cuando me di cuenta que había otra persona en el lugar, y se trataba de Sesshomaru. Él nos había salvado- Una amplia sonrisa apareció en su rostro para después guindarse al brazo del demonio- A partir de ese momento cuando iba a jugar con mis amigos le hacía una visita. Además él me protegía de aquellas bestias que querían hacerme daño- Dijo esto con un pequeño sonrojo.
-Vaya, ha sido una historia interesante- Concluyo Kaoru después de haberse comido todos los dulces cuando escuchaba el relato- Entonces debes de querer mucho a Sesshomaru ¿Verdad?- Dijo Kaoru con una sonrisa torcida.
-¡Claro! Él es muy especial para mí- Aquellas palabras cargadas de inocencia lograron un pequeño sobresalto por parte del lord, ya que no se encontraba acostumbrado a recibir este tipo de afecto. Pero debía admitir que el sentimiento era recíproco, aunque él nunca lo dijera.
-De acuerdo. Entonces los ayudaré para que nada malo les pase, en especial a ti Hanabi-chan, ya que tu poder espiritual resulta demasiado atrayente para los demás demonios- Un gruñido por parte de Sesshomaru la detuvo- Sé que la protegerás, pero ¿No quieres que el vínculo entre ustedes sea sellado? De esa manera no se acercarán a ella- Esa propuesta obtuvo la atención de la niña.
-¿Sellar nuestro vínculo?- Preguntó mientras inclinaba su carita hacia un costado denotando su confusión.
-Hai… de esa manera los bichos malos no se te acercarán. Imagínatelo como una promesa en donde juran permanecer juntos por siempre- Trató de explicar para que la niña entendiera y no irse a temas demasiados complejos.
-Sesshomaru me ha salvado muchas veces de morir, por lo tanto mi vida le pertenece. Por eso estaría dispuesta a permanecer a su lado por siempre…- La Jigoku quedó asombrada por aquella declaración tan profunda- Pero…- Agachó su mirada con tristeza- ¿Sesshomaru querrá permanecer conmigo?-
El silencio inundó la sala. Kaoru esperaba pacientemente el resultado de aquel dilema aunque ya sabía cómo terminaría todo esto. Sesshomaru alzó delicadamente su mano para levantar el rostro infante, el cual esta surcado por pequeñas lágrimas. El lord la miró fijamente a los ojos, transmitiéndole un mensaje del cual solo ellos sabían cómo interpretarlo. Hanabi sonrió de la emoción para lanzarse a los brazos de su demonio siendo correspondida al instante.
-Hazlo…- Ordenó Sesshomaru a una silenciosa Kaoru que fue espectadora de toda aquella escena.
-De acuerdo, dame tu mano…- Extendió la suya para que él la tomara. Cuando el demonio y la niña rompieron el abrazo, Sesshomaru procedió a hacer lo que le encomendaron bajo la atenta mirada de Hanabi. Cuando la mano del peliplateado estuvo entrelazada con la de la azabache, la Jigoku extendió la otra mano invitando a la Hyuga a hacer lo mismo- Tú también toma mi mano…- Rápidamente Hanabi obedeció- Sentirán que por momento se debilitarán, pero no se asusten- Esto lo dijo más para la niña que para el demonio- Empecemos…
Comenzó a recitar unas palabras difíciles de entender para la castaña. La Hyuga sintió que de un momento a otro una luz blanca rodeaba su pequeño cuerpo. Desvió su mirada hacia el demonio para ver que a él también lo rodeaba una luz, pero esta era de un intenso color morado. Ahora miró a la chica extraña, aquella que había aparecido el día de hoy en su casa, siendo rodeada por un aura de color negro.
Al pasar los minutos, sintió como iba debilitándose, pero no era algo doloroso, en realidad era muy relajante. Se extrañó cuando la claridad que la rodeaba comenzaba a tornarse de un delicado lila, pero eso no era todo, ya que también el aura de Sesshomaru comenzó a suavizarse hasta que imitó al de la niña.
-Hemos finalizado…- Declaró Kaoru mientras soltaba sus manos- ¿No sienten algo distinto?- Preguntó a lo que los dos comenzaron a examinarse minuciosamente.
-¡Tienes una luna es tu frente, Sesshomaru!- Exclamó la chica mientras lo apuntaba con su dedo- ¡Waa! Y yo tengo una en mi muñeca- Volvió a asombrarse para después mirarlo detenidamente.
-Eso demuestra que su vinculó es completo. Pero esos no son solo los cambios que experimentarán- Hizo una pausa para pararse, acomodándose su kimono y tomar su bastón- Tendrás todo el tiempo para explicárselo, Sesshomaru- Se alejó de ellos para ir en dirección hacia la puerta, pero antes de abandonar la habitación se dio media vuelta- A partir de este momento te libraras de los demonios o espíritus malignos y me alegra que eso sucediera. Pero hay algo que deben tener en cuenta y eso es el cuidarse de las mentes perversas que habitan en Konoha. Por eso quiero que sean los más discretos posibles, para no caer así en las manos de esas personas- Luego les dedicó una pequeña sonrisa para aliviar la tensión que había en el cuerpo de la niña- Se tienen el uno al otro y creo que eso es lo más importante. Por lo tanto, juntos podrán sobrepasar aquellos obstáculos- Ahora si se dio la media vuelta para abrir la puerta- Nos vemos en otra ocasión- Dicho esto salió de la sala.
Afuera esperaban pacientemente tres hombres. Hiashi fue el primero en acercarse a ella con la intención de saber que fue de su hija. Por otro lado, Zabuza y Haku la observaban en silencio.
-Ya todo está solucionado. Lo que le sugiero es que el secreto de su hija no llegue a oídos de extraños. Lo que menos querrá usted es que personas malas pongas sus ojos sobre ella- El hyuga asintió seriamente.
-De acuerdo, será como tú lo dispongas- El hombre hizo una pequeña reverencia- Le agradezco su ayuda.
-Ha sido un placer…- Ella también le respondió la reverencia- Creo que ya es momento de retirarnos, espero que un día se disponga una reunión en donde podamos tener una charla amena ¿Le parece?
-Me parece perfecto- Dicho esto el patriarca ordenó a Neji para que los acompañe a la salida y desde ahí se fueron en dirección a su casa.
-Fue una mañana bastante extraña- Dijo Zabuza con un toque de humor.
-Nunca pensé que podría ver a un demonio- Lo secundó Haku muy sorprendido.
-Creo que tendrán que ir acostumbrándose a eso si quieren permanecer a mi lado jejeje- Carcajeó la chica. Pero de un momento a otro sintió como sus pasos se volvían torpes para caer de rodillas al suelo alertando a sus acompañantes.
-¡Kaoru-sama!- Gritaron los dos para después ayudarle a levantarse- ¿Qué te ocurre?- Preguntó Zabuza.
-Estoy un poco débil, hace mucho que no utilizo mi energía espiritual- Argumentó mientras se sujetaba fuertemente del brazo del espadachín- Con un poco de descanso estaré como nueva.
-Bueno, entonces debemos apresurarnos- Zabuza tomó a la chica entre sus brazos. Ésta se acurrucó en su pecho y al instante quedó profundamente dormida.
Cuando llegaron a la residencia la llevaron a su habitación en donde la esperaba una cálida cama. Una vez estuvo sola en el cuarto, una sombra de ojos rojos irrumpió en ella sin ser detectado. Se acercó hacia donde Kaoru reposaba para con una de sus manos enguantadas acariciar su mejilla. Ella ante el tacto dio una pequeña sonrisa. La sombra dispuesta a irse por la ventana, dio un último vistazo hacia la cama.
-Recuerda, Kaoru… Recuerda- Murmuró para irse definitivamente.
Hell-chan: Bien, es todo por hoy. Déjenme aclarar algo, la relación entre Sesshomaru y Hanabi por ahora es de una gran amistad. Debemos tener en cuenta que la Hyuga es una niña aún por lo tanto no entiende lo que de amor respecta, pero por el demonio siente una gran admiración además de cariño. En cuanto al yokai, él es como el protector de la niña y, aunque él no lo diga, la aprecia mucho. Imagínenselo como la relación que existía en la serie de Inuyasha entre Rin y Sesshomaru. Puede ser que en la etapa de adultez exista el romance pero eso queda para otra historia.
Otra cosa con respecto a ellos dos, es que Sesshomaru no se acerca a Hanabi solo por parecerse a su abuela. Nada que ver. A pesar de contar con la misma apariencia, la abuela de Hanabi le tenía pavor al inugami, ya que éste se sentía demasiado atraído por ella (además de su olor y esencia espiritual) por lo tanto evitaba por todos los medios el que él se le acercara. Cuando nació su nieta y sentir que ella heredó su poder tuvo miedo a que Sesshomaru la lastimara por lo tanto puso un campo protector alrededor del territorio del clan. Pero cuando ella murió éste se esfumó y fue ahí cuando él comenzó nuevamente a merodear por allí. Y ya saben lo que pasó después.
Kaoru: Vaya! Esa aclaración sí que fue larga…
Hell-chan: Pero es que yo así quiero que los lectores se imaginen a estos dos. Ahora con respecto a… (Interrumpida)
Sasuke: Vas a seguir hablando? Ya me está empezando a dar jaqueca.
Hell-chan: Jaqueca es lo que tendrás cuando te deje en cama por dos semanas? Capsci? (Modo mafioso: on) Bueno, retomando,este fic es en donde aparecerán muchos personajes de otros animes, así que estén atentos.
Y por último, ¿Quién piensan ustedes que es la sombra que apreció en el cuarto de Kaoru?
Espero sus respuestas.
Nos leemos.
