Las experiencias sean placenteras o amargas nos ayudan a mejorar nuestras vidas, vivir en el pasado significa no crecer como humano, y perderse de mejores oportunidades en la vida.
OLVIDANDO EL PASADO
CAPITULO # 2
Por. Tatita Andrew.
-Por última vez se lo pido Sr. Andrew suélteme.
-Está bien lo haré pero insisto ¿Quiero que me diga que ha hecho? Para que mi hijo la aceptara de buenas y primeras, usted no es la primera enfermera que contrato y le aseguro que no duraban ni 10 minutos en el cuarto de Steve, y le vuelvo a repetir, me dijo que apenas usted entrará por esa puerta la iba a votar como a las otras, como es que se ha ganado su confianza tan pronto. – mientras pasaba sus manos por su cabello evidentemente preocupado.
-Sr. Andrew cálmese, mire Steve es un muchacho inteligente sabe cuándo las personas, se interesan en el verdaderamente y cuando, lo tratan como a un enfermo o discapacitado sintiendo pena por él, y por su estado, es un niño necesita hacer cosas de niños, a pesar de sus problemas de salud, las enfermeras que han llegado anterior a mí, sí han venido para atenderlo en su enfermedad, pero se olvidan de lo más importante la parte humana, y que todos en la vida necesitamos que alguien nos quiera y nos diga que somos importante para ellos.
-¿Hasta yo Srta. Candy? Usted cree que yo me merezco que alguien me quiera.
-Por supuesto Sr. Albert todos en la vida necesitamos de los demás y estoy segura que hasta usted desearía que alguien lo amará.
-Pues se equivoca en eso, usted es muy joven, tal vez sin nada de experiencia, pero le puedo asegurar que conozco muy bien a las personas en especial a las mujeres, y no quiero ni tengo el interés de sentir algo por ellas, y disculpe si la ofendo porque usted es mujer también, pero la vida me ha enseñado, a que diga lo que siento y cuando lo siento, y le aseguro que jamás escúcheme bien, jamás caería nuevamente en sus garras, yo soy feliz como soy y lo único que me interesa es el bienestar de mi hijo.
-Qué pena me da escucharlo hablar así, aunque usted diga lo contrario los seres humanos nacimos para vivir en sociedad para vivir y compartir los unos a los otros, si fuera lo contrario seriamos errantes sin rumbo fijo, además sin conocerlo sé que en el fondo usted debe haber sentido ese sentimiento alguna vez, debe haber amado a alguien.
-¿Y usted Srta. Candy ama realmente a su novio?
Ella se sonrojo por esa pregunta tan indiscreta que le interesaba a él, si ella quería o no Dylan y por supuesto que lo amaba, después de todo llevaban tiempo conociéndose primero como amigos, y ahora como novios, y aunque a veces le moleste su inmadurez y su falta de decisión en forjar una carrera ya que esa había sido el primer obstáculo de poder comprometerse y de que ella hubiera tenido que trabajar para mantenerse, lo quería sí de eso estaba segura.
-Le pido me disculpe creo que ya es muy tarde, y supongo que mi vida privada, no le interesa, yo estoy aquí para cumplir con mi trabajo, y espero hacerlo bien.
-Eso espero, no soportaría que mi hijo sufriera eso téngalo presente, Ah por cierto le recuerdo que el desayuno se sirve en esta casa a las 8:00, puede hacerlo en el comedor o si gusta comer con el niño, por mí no se preocupe porque prácticamente no me vera por esta casa, siéntase cómoda, no quiero incomodarla, porque ahora que mi hijo al fin la ha aceptado, tratare de que usted se sienta a gusto entre nosotros.
-Muy bien señor.
Al acostarse en esa nueva casa, Candy se preguntaba porque Albert era un hombre tan raro, era tierno y dulce con su hijo, incluso con los trabajadores, pero con ella era cruel, ¿Pero si yo no le hecho nada? Apenas lo conozco, será que ha tenido alguna decepción, o solamente odiara a todas las mujeres por igual. Ay ya debo de estar pensando tonterías que si odia a todas las mujeres, y que, si no me soporta yo estoy aquí para trabajar, eso es lo que debe importarme y rendida por su primer día se quedó dormida con el pensamiento de que Steve la daría menos trabajo que su padre.
Habían transcurrido una semana desde que había llegado a esa casa, y las cosas no podían ir mejor Steve cada día se comportaba más cariñoso con ella, e incluso se llevaban muy bien, comía todos los días sola en la mesa, a veces para no sentirse así se iba al cuarto del niño y comían juntos pero eso no era todo el tiempo ya que él era muy débil y a veces ya lo encontraba dormido y como le había advertido Albert pocas veces lo veía incluso ella llegaba a pensar que no se encontraba en la casa nunca, solo el niño y las empleadas era tan silenciosa aquella casa, que en su tiempo libre le gustaba ir a la biblioteca a leer o pasear por los hermosos jardines o simplemente ir a la enorme terraza a respirar aire fresco.
Esa noche en particular decidió visitar aquella terraza a despejar sus pensamientos era su primera semana y al fin su primer domingo en que podía visitar a Dylan, sinceramente no lo había extrañado demasiado, y no es que no tuviera tiempo libre, el problema es que el Sr. Albert había dejado muy en claro que no podía recibir visitas y que tampoco recibir llamadas. ¿Cómo si fuera algo malo? Mmm el hecho de que fuera tan guapo, no le daba derecho a ser manipulador y ni siquiera a decidir quién podía visitarla y llamarla por teléfono. Respiro profundo mientras estaba deleitándose con la brisa y el olor de las rosas y tulipanes del jardín cuando escucho una voz a su espalda.
-Disculpe por interrumpir sus pensamientos, pero debo decirle que usted se ve deslumbrante con el reflejo de la luna, su belleza se confunde con la del paisaje.
Sin darse vueltas todavía no supo porque razón tal vez por la oscuridad de la noche, o por el hermoso perfume y el paisaje su corazón se estremeció con aquel cumplido. ¿Por qué estaba siendo amable? No se supone que no deseaba trato con ella ni acercamiento alguno, y por primera vez agradeció la densidad para que no pudiera notar el rubor de sus mejillas. Se dio la vuelta para encontrarse con Albert que se encontraba recostado tranquilamente mientras bebía un vaso de whisky y un cigarrillo en la mano. ¿Cómo no se percató antes de que él ya estuviera allí?
-Disculpe Sr. Albert no sabía que usted estaba aquí, no quiero ser inoportuna.
-Para nada Srta. Candy es más haga el favor de hacerme compañía. Venga acérquese que no muerdo.
Muy sorprendida por su cambio de actitud se acercó y se sentó a su lado. Que bicho le habrá picado. Y se sentó a su lado sin saber que decir o que hacer, que podía conversar con este hombre que era tan inconstante unas veces tan arrogante y otras tan amable.
-¿Esta muy callada? Acaso le molesta mi presencia.
-No disculpe señor. No es eso es que en verdad no quise importunarlo, si hubiera sabido que estaba aquí jamás hubiera venido hasta acá.
-Creo que ya no deberías decirme Sr. Después de todo ya llevas una semana en mi casa, y prácticamente estamos viviendo bajo el mismo techo, mi hijo Steve habla todo el tiempo sobre ti, creo que te conozco demasiado por todas las cosas que me cuenta, hasta él te llama Candy por eso te ruego que me digas Albert. ¿Además no creo ser tan viejo o sí?
Otra vez su rostro se ruborizo, no sabía que cosas le había contado Steve a su padre, recordaba muy bien como llego a hablar de su vida personal con el niño.
-¿Por qué estas triste Steve? Vamos al jardín.
-No quiero Candy no quiero salir nunca de este cuarto.
-Vamos anímate afuera está haciendo un hermoso día y yo te puedo llevar en tu silla.
-Te dije que no.- dijo molesto.
-¿Por qué no quieres? Cuéntamelo después de todo tu y yo somos amigos ¿o no?
-Sí Candy, no es eso no es por ti, yo no puedo ir al jardín si lo hago me pondré muy triste porque esas rosas las planto ella esa señora.
-¿A quién te refieres?
-A mi madre.
-¿Y dónde está ella? Pregunto con interés
-No lo sé, mi papá no me habla mucho de ella, ni siquiera quiere que la nombre en esta casa, solo me conto que un día se fue y había tenido un accidente de coche y estaba en el cielo.
-Oh mi niño lo siento mucho – y lo fue a abrazar.
Y para que no se sintiera tan triste, le comento que su madre también había fallecido y que ella se sentía sola, que su madrasta no la quería y por eso tuvo que irse de su casa. Oh Dios Santo porque tuvo que contarle esas cosas al niño después de todo Albert era su padre, y tal vez le contaba todo, le hablo muchas cosas sobre ella…
-No por favor Sr…. Perdón Albert, de ninguna manera, yo no soy quien para que me desagrade su presencia.
-Usted me provoca mucha curiosidad Candy…
-Disculpe….
-Solo me estaba preguntando, si yo la intimido Candy- hasta ese momento no había dejado de mirar hacia al frente mientras seguía bebiendo pero dejo el vaso sobre la mesa y la miro directo a los ojos- Acaso me tiene miedo.
-No por supuesto que no.
-Entonces porque desde que le he dirigido la palabra esta noche usted se ruboriza, y sus mejillas se enciende por un simple cumplido. Y me preguntaba si solo le pasaba eso conmigo o también con su novio o cualquier otro caballero que le hable.
-Creo que debo retirarme mañana es mi día libre y debo levantarme temprano.
Se puso de pie como un resorte pero antes de que pudiera avanzar un solo paso Albert la sujetaba por la mano sentándola nuevamente frente a él.
Ella no podía mirarlo a los ojos y los dirigió al suelo no le gustaba nada como su corazón latía acelerado.
-Míreme a la cara Candy, me gusta mucho que me mire a los ojos, ellos me dice tantas cosas cuando me miran.
La tomo de la barbilla y alzo su rostro para que ella lo mirara.
-Tantas ganas tiene de encontrarse con su novio, si es por mí no se detenga faltaba más, pero quiero que responda a mi pregunta, yo la incomodo de algún modo por eso es ese rubor en sus mejillas o es por otra cosa.
-Yo…. Es que mierda las palabras no salían de su boca – era como si sus labios estuvieran pegado- y su tonto corazón que latía a mil por horas, solo rogaba que él no pudiera escucharlo porque estaba muy cerca demasiado cerca para su gusto. Solo se perdió en esos hermosos ojos azules… Mire Albert…
-Shhh, no diga nada, la silencio colocando un dedo sobre sus labios. Tus ojos me lo han dicho todo.
Suavemente rozo su pulgar en sus labios y la descarga de electricidad fue al instante una sensación que la recorrió por todo su cuerpo. Sin ella desearlo su labio empezó a temblar por la caricia, y un suave gemido salió al instante de su boca.
Y esa fue la invitación que esperaba Albert para acercarse con sus labios y besarla, de un modo que le robaba el aliento, primero muy despacio casi casi una tortura porque mientras más despacio la besaba ella deseaba más, deseaba que intensificara ese beso, por eso abrió su boca para que el introdujera su lengua en su interior invitándolo a que aumentara ese beso.
Y el rubio no la decepciono para nada, tomo su rostro con ambas manos mientras para aumentar la intensidad de ese beso y en la oscuridad de la noche solo se podía escuchar los suspiros, gemidos, y el suave palpitar de dos corazones…
CONTINUARÁ…
Hola chicas con demora pero siempre actualizo así que un nuevo capítulo de este fic. Gracias por escribir a:
Maly1978: gracias linda por tu comentario es un honor que te haya gustado la historia aquí está el capítulo espero y te guste también. Saludos.
Sayuri1707: Gracias sinceramente no sabía si les iba a gustar la trama pero como ven ya estoy actualizando espero sus comentarios.
Dreamerbuch: Sí es un poco diferente primera vez que le pongo en mis fic a un hijo a Albert y menos que no sea de Candy pero así fue que me lo imagine, pues la actitud de Albert ya la iremos descubriendo a medida que avance los capítulos, debido a los muchos fic que tengo tarde un poco en actualizar eso si siempre llegare hasta concluirlos..
Gatita Andrew: como siempre nunca me decepcionas, y sé que pronto llegará tu recompensa no solo de mi parte si de algunas que otras chicas, o eso fue lo que me dijo un pajarito, ohhhhhhhhh cascarrabias, egocéntrico y sangron ja ja pobre Albert como le han de estar ardiendo las orejas prima pero polos opuestos se atraen como dice el dicho y con lo muy amargado que este no se podrá resistir a tremenda tentación que es esa enfermera en su casa.
Maggy de Andrew: Sí sí creo que con paciencia y ternura, Candy le quitara lo gruñón eso es lo que esperamos todas, y bueno y si ella no lo consigue sé que más de una de ustedes se prestaría como voluntaria para seducirlo ¿o me equivoco?
Letita: mi linda Letita sí eso pensé cuando la estaba escribiendo pero al actualizar hay cosas que voy cambiando porque al principio me parecían bien pero luego luego cuando escribo pues ya no, gracias por tu comentario nena.
Pathya: Sí amiga aquí está el capítulo y espero que tengas tiempo de leerlo, y que te guste tanto como a mí saludos.
Rosa Amanda: me quede como Candy con las mejillas sonrojadas ja ja gracias gracias sinceramente y de corazón me alegra que te guste mucho.
