Las experiencias sean placenteras o amargas nos ayudan a mejorar nuestras vidas, vivir en el pasado significa no crecer como humano, y perderse de mejores oportunidades en la vida.
OLVIDANDO EL PASADO
CAPITULO # 3
Por. Tatita Andrew.
Candy no supo si ese beso duro apenas unos minutos u horas, lo que sabía era que estaba disfrutando aquella sensación, pero de pronto recordó a su novio, ella no era esa clase de mujer que se rendía a las pasiones, sabía que Albert no la amaba que la estaba utilizando para hacer notar el poder que tenía sobre ella, y la forma en que la dominaba.
Poniendo sus manos en el pecho para apartarlo lo empujo para librarse de aquel beso.
Mientras ella estaba agitada tratando de recuperarse se llevó la mano a sus labios hinchados del beso.
-¿Por qué lo hizo no tenía derecho?
Él la miraba entre serio y aturdido también.
-Creo que los dos sabemos que ambos lo deseábamos.
-Igual no tenía derecho dijo tratando de defenderse yo tengo novio y soy la enfermera de su hijo.
-Solo quería probar un punto y ya lo hice.
Ella se levantó bruscamente la arrogancia de ese tipo la ponía irritable.
-Y qué fue lo que comprobó.
-Que solo conmigo te has sentido así, dudo de que si reaccionarás así con tu novio, el pobre se pudiera resistir a estar tantos días separados.
-El me respeta grito.
-¿Y tú lo respetas? No creo que le haga gracia alguna, la forma en que has temblado entre mis brazos.
-Eso… eso solo fue por la impresión.
-Podrás negarlo tanto como gustes, Candy dijo levantando su barbilla mientras ella temblaba por el beso y la rabia. Pero los dos sabemos que no fue así, que si yo hubiera querido te hubiera hecho el amor en este momento y no me hubieras detenido. Pero debo pedirte disculpa como te dije solo quería probar un punto de vista. No se volverá a repetir, por mucha tentación que tenga debo recordar que estas aquí para cuidar de mi hijo nada más. No para satisfacerme, pero supongo que mañana cuando veas a tu novio te podrás quitar el deseo no satisfecho que he dejado en ti. Buenas noches Señorita Candy.
Ella no podía creer todo lo que le había dicho aquel hombre. Pero se odiaba más a sí misma por haber sido tan débil, al no poder resistirse, después de todo tenía novio y se pensaba casar con él, ese comportamiento no era propio de ella que siempre ha sido muy prudente y juiciosa en todo lo que hace.
Deseo que amaneciera para irse de aquella casa y poder ver a su novio Ángelo estaba segura que al verlo, se daría cuenta lo enamorada que estaba de él, tal vez había pasado demasiados días encerrada en aquella mansión con la presencia perturbadora de Albert Andrew.
La casa estaba vacía sin ella, pensaba Albert el domingo en la mañana hasta su hijo Steven estaba de mal humor, pedía la presencia de Candy, jamás imagino que en pocas semanas aquella rubia enfermera se iba a ganar el corazón de su hijo. ¿Y el tuyo? Le dijo una vocecita. Que borro rápidamente de su cabeza, jamás se había prometido que nunca se dejaría convencer de nuevo por ninguna mujer, y menos de una rubia con cara inocente, que hacía despertar en él, deseos de protegerla, se preguntaba sino había sido muy brusco con ella después del beso, pero tenía que poner distancia entre ambos, solo se preguntaba si la brusquedad que había utilizado solo había servido para que ella se refugiara en los brazos de su novio. No quería pensar aquello. ¿Y si decidía que era hora de casarse? Y quería irse de la casa, por la forma en que la trato. No podía permitir que su hijo la perdiera ahora que se había ganado el cariño del niño, esa era la única razón que tenía solo pensar en su hijo. No era para nada el hecho de que a su pesar le gustaba la idea de tenerla en su casa.
Las cosas no resultaron como Candy pensaba, la gran cita que pensaba tener con Ángelo se había quedado en nada. Supuestamente tenía que estudiar para un examen en la Universidad pero algo le decía que ese examen quedaría en nada por irse de farra con los amigos. No podía entender porque Ángelo no tenía claro un propósito en la vida, no quería progresar si tanto la amaba como ella a él, debería hacer algo para apresurar las cosas para formalizar su relación.
Además a pesar de todo, extrañaba a Steven era un muchacho tan tierno y amable, que hacía que su tiempo en aquella mansión le resultará de lo más provechoso, además que el tiempo que tenía libre, aprovechaba para pasear por el jardín, leer en la biblioteca o simplemente disfrutar del día. A pesar de lo que poco que veía al Sr. Albert disfrutaba cuando lo veía. Quería descubrir que había detrás de aquel muro que no dejaba traspasar a nadie, solamente cuando estaba con su hijo, se convertía en otra persona, debe haber sido algo muy fuerte para que actúe así.
Llegó nuevamente el lunes y Candy estaba de vuelta en la mansión y todo había vuelto a la normalidad Steven nuevamente estaba de buen humor y colaboraba en su rehabilitación, le contaba lo mucho que la había extrañado y que su padre igual.
Candy pensó que el niño era ingenuo estaba segura que el si la había extrañado, pero su padre debía sentirse dichoso el día domingo cuando ella salía de la casa.
Estaba contándole un cuento al niño, y este la abrazo cuando la puerta del cuarto se abrió y allí estaba el dueño de sus pensamientos y tormento se ruborizo de acordarse de aquel beso, y de las cosas que le había dicho después.
-Bienvenida nuevamente Candy.
-Buen día Sr. Albert.
-Espero no interrumpir nada.
-Claro que no estaba contándole un cuento a Steven antes de acostarlo.
-Venía a darle las buenas noches a Steven
-Ven papá, siéntate aquí a mi lado, estaba contándole a Candy lo mucho que la hemos extrañado.
-Claro Steven dijo Albert tocando su cabello sé que la has extrañado mucho.
-Pero tú también la has extrañado, papá me lo dijiste ¿te acuerdas?
Candy noto como Albert se ponía incomodo, tal vez Steven había pasado todo el día hablando de lo mucho que la había extrañado y le debe haber preguntado y no le quedó más remedio decir que sí, cuando Candy sabía que lo que menos le gustaba era su compañía. Por eso era que poco lo veía desde que había llegado a trabajar allí.
-Bueno Steven basta de hablar dijo su padre, ya es hora de dormir la Srta. Candy y yo vamos a cenar abajo en el comedor.
-¿A cenar? Pregunto Candy confundida.
-¿Claro? ¿O acaso usted no come? Le anuncié la a la mucama que sirviera la cena dentro de pronto. ¿Espero que me acompañe a cenar?
-Por supuesto. Me iré a arreglar un poco antes de la cena
-Muy bien yo termino de acostar a Steven.
Ella salió muy confundida de la habitación y hasta que llego a su cuarto no se había dado cuenta que estaba conteniendo la respiración hasta que soltó el aire de sus pulmones.
¿Qué era aquella habitación? Decidió no pensar más en el cambio de actitud de Albert y empezó a vestirse con un vestido sencillo y a cepillarse el cabello. ¿No era que quería impresionarlo? Solo debía estar presentable para la cena.
Los nervios que la acompañaron al principio se desvanecieron en ella, cuando él la esperaba con una sonrisa, y le abrió la silla para que se sentará, pensó que iba a pasar incomoda pero para su sorpresa, con Albert para nada se aburría, era tan entretenido y había viajado por varios países que Candy estaba encantada con las descripciones de los lugares que había visitado.
Las semanas avanzaban rápido y Candy era feliz en aquella casa, ya se había vuelto costumbre cenar todas las noches con él.
Pero una noche Albert la sorprendió con el requerimiento de que invitara a su novio a cenar a la mañana siguiente.
Candy no sabía que pensar de aquella invitación solo sabía que no saldría nada bueno de aquella velada.
CONTINUARÁ…
Chicas actualizando gracias por sus comentarios buen inicio de semana.
