Capítulo 3: Llegando a GuatePeor

Natsuki se quitó el saco y lo rompió en 3 partes, creó un cabestrillo para la clavícula fracturada de Shizuru. En algún momento de la explosión dentro del quirófano fue alcanzada por una bala que la había dejado imposibilitada para continuar. Con la segunda parte de la venda cubrió la herida, y con la tercera se aseguró de mantener su brazo elevado para aliviar el dolor. El desastre afuera seguía sin cesar, y gracias a un milagro de algún santo aún no habían sido encontradas.

-Baka… ¡Baka! Si te dije que te quedaras a mi lado todo el tiempo ¡Era para evitar esto!... Ahh… baka, baka… baka…

Shizuru miró a Natsuki todo el tiempo. El dolor no le permitía hablar demasiado, y su expresión era clara solo para mantenerse consciente en algo en que ver, en este caso, la expresión ahora claramente preocupada de Natsuki.

Natsuki sacó su teléfono, con apenas una línea de recepción en señal marcó el número de Mai.

-¡Mai! Envía refuerzos… ¡Hospital, carajo, en el hospital al que traje a Shizuru!... ¿Hola?... ¡Envía refuerzos ahora, no aguantaremos mucho tiempo si no lo haces!

La señal terminó de caer por completo. Natsuki arrojó su teléfono a algún sitio de la habitación. Ahora el problema del que debían preocuparse era otro. Estaban en una sala de quirófano, una sala varios grados más fría que estar en la intemperie en pleno invierno. El frío del lugar comenzaba a hacer tiritar los brazos y piernas de Shizuru, quien escasamente vestía una falda y una camisa sin mangas color blanco.

-Mierda… mierda, mierda… -Natsuki se sacó la camisa y la corbata –Si pierdes calor ahora, el peor de los casos será una deficiencia cardíaca

Shizuru vio en silencio a Natsuki envolver sus tobillos desnudos en la corbata como mejor pudo y poner la camisa en sus piernas. Apenas con su pantalón y una camisilla blanca puesta no podía hacer mucho para sanar un poco más del frío que la sala les producía.

Hizo una clase de equilibrio contra otro trozo de escombro en el suelo y alcanzó de un estante una cobija que colgaba contra el suelo por milímetros, logró salvarla y agarrarla. Shizuru la miró tal vez pensando que ahora que le había puesto el 50% de su ropa a ella, la cobija sería para ella, pero no; Natsuki la doblo en dos y la cubrió a ella en su totalidad.

-N-Natsuki…

-Estate callada, no pierdas calor ni mirándome… Yo te protegeré

Era más que su trabajo, era más que lo que significaba para su trabajo el salir exitosamente de esta situación. Shizuru era todo lo que jamás podía haber odiado más, la clase de persona que le hacían hervir la sangre… Y al mismo tiempo, la única persona que no podía dejar de mirar y proteger en un momento así. Sería mucho más sencillo el dejarla morir, recuperar la pieza que haría su misión exitosa, pero extrañamente, el solo pensar en dejarla a su suerte le creaba un nudo en la garganta.

Más balas y enfrentamientos se escuchaban desde ahí; los refuerzos habían llegado.

-Saldremos de aquí muy pronto- Le dijo Natsuki

Shizuru la miró. Sus hombres temblaban debido al frío, sus labios estaban azules, la piel de sus brazos estaba de gallina y sus rodillas chocaban entre sí debido a las pequeñas convulsiones que el temblar le producían. Sus manos era lo único que se mantenían calientes. Nunca las separó de su herida, haciendo presión para no verla perder más sangre, mojadas en su sangre, pero al fin y al cabo calientes.

-Cuando todo termine, ellos irán a desconectar la energía y nos sacarán de aquí- Comentó Natsuki rompiendo el silencio –Tu padre va a matarme… P-pero al menos estarás viva cuando me despidan

La respiración de Shizuru se hizo pesada. Natsuki vio el espacio entre su laringe y clavícula hacerse dificultosamente profundo conforme trataba de inhalar un poco de aire. Por supuesto, estaba perdiendo sangre y presión sanguínea, lo primero en comenzar a fallar era el sistema respiratorio. Se sacó la camisilla rápidamente se la puso como una bufanda a Shizuru alrededor del cuello.

-Deberías sentir un alivio en la respiración de esta manera

-… No… tu ropa…

-¡Deja de preocuparte por mí! Estoy bien… Preocúpate por ti ahora, eres quien está herida… Ahh, y es mi culpa…

-¡Natsuki, Natsuki estás aquí!

-¡Por aquí!- Gritó Natsuki al oír la voz de Mai

-¡Estábamos…! Uy… -Mai vio el problema con el agua y la electricidad antes de poner un pie dentro

-Mai, necesito que corten la energía del hospital o al menos la de los quirófanos, Shizuru está herida y necesita atención inmediata

-Ahh… etto… Natsuki, hay muchos heridos, los quirófanos que quedan intactos están en funcionamiento, no puedo hacer eso

-¿Y puedes quitar le energía de esa máquina?

-Es un alimentador para la máquina de resucitación… Veré que hago, ten paciencia

-¡Apresúrate!

Natsuki golpeó la pared con el puño al recibir las noticias. Quien sabe cuánto tiempo más estarían allí metidas, y la situación y estado de Shizuru empeoraba cada vez más.

-Bueno, entonces solo hay que esperar… -Natsuki reforzó la cubierta de la cobija alrededor del cuerpo de Shizuru –Estarás bien, estarás bien Shizuru

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Los minutos pasaron, y muy pronto se convirtieron en una hora. Natsuki comenzaba a cabecear. Shizuru la miraba débilmente tratando de articular palabra, pero en este punto ya no podía. Deslizó su brazo ileso a través de la cobija y tocó su piel helada, Natsuki pareció espabilar al sentir el calor de Shizuru. La castaña la haló hacia su cuerpo. Natsuki entendió lo que decía, pero el solo pensarlo le causó un tremendo sonrojo.

-No seas tan presumida… -Le dijo Shizuru –Si mueres aquí, no quiero cargar con el funeral… Ven y métete bajo la cobija conmigo

-¡Baka! ¡Puedo cuidarme sola! Preocúpate por ti…

-¡Solo obedece!

Natsuki tragó saliva. Shizuru levantó su brazo ileso y Natsuki entró al calor de la cobija en contraste con la piel de Shizuru. La castaña respingó, el torso de Natsuki con solo su sostén encontró la piel de su brazo, estaba realmente helada; al estar así de cerca de ella pudo percibir el tremendo frío que azotaba su piel aun temblorosa.

-Esto… esto no cambia nada entre nosotras…

-De acuerdo con eso- Murmuró Shizuru

-¡Cortaremos la energía en un momento!

-Lo logramos como lo dijiste, Natsuki… ¿Natsuki?... ¡Natsuki!

Los ojos de Natsuki estaban cerrados. En este estado de frío peligrando con la hipotermia el dormirse era el peor error que se podía cometer.

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-Lo que esta chica hizo va MUCHO más allá de su deber… Aun así, cometió el error de ponerte en peligro de muerte, no será admitido…

-Padre, Natsuki arriesgó su vida por mantenerme estable, ves lo que le pasó, claramente está enferma ahora por tratar de mantenerme caliente y mantener estable la herida

-Padre, escúchala, Shizuru Onee-chan nunca abogaría por nadie que no fuera realmente mereciendo su simpatía

-No es como si me agradara aun, lo justo es lo justo Al-chan

Esta conversación confusa no le permitía seguir en su sueño profundo. Natsuki abrió los ojos, solo estaba presente Shizuru mirando a través de la ventana. Un cabestrillo en su brazo izquierdo delataba que su brazo había podido salvarse, ella por otro lado estaba conectada a una máquina que le ayudaba a saturar oxígeno en sangre nuevamente.

-Shizuru… ¿Shizuru?

-Buen día, bella durmiente- Saludó Shizuru sin mirarla

-Ahh… la cabeza va a partírseme en dos… -Natsuki se sacó la sonda de la nariz y se incorporó

-Tu culpa, no debiste permanecer expuesta a un frío de ese tipo por tanto tiempo

-Ya lo veo- Natsuki limpió su nariz –Creo que me resfrié

-Creo que preocuparse por un resfriado es la menor de las preocupaciones ya que estuviste de tonta cuidándome de esa forma tan animal durante más de una hora

-Sí, sí… veo que la gratitud no es lo tuyo… -Natsuki se incorporó sacando los pies a un lado de la cama

En eso vio en el sofá de la habitación una cobija y una almohada acomodada. Podía distinguir esa almohada hipo alergénica donde fuera, Shizuru no podía dormir sin ella debido a que tenía varias alergias en épocas cálidas del año. ¿Acaso había estado durmiendo en la habitación en lugar de ir a su casa a sentirse tan despreocupada como decía estar?

-Se te descontará de tu paga los costos de hospital que consumiste estos últimos 3 días- Le dijo Shizuru sentándose en el sofá

-Como quieras… -Le dijo Natsuki poniéndose los zapatos

-Y además…

Natsuki la miró. Estaba de pie en el umbral de la puerta.

-Gracias por lo que hiciste

Tan pronto lo dijo, se marchó a paso rápido. Natsuki podría haber puesto las manos en el fuego al jurar que vio un tono rojo saltar a las mejillas de Shizuru al decirlo, y notó algo más, desde el momento que había despertado, Shizuru no la había mirado a los ojos ni una sola vez.

Desde aquel momento pasaron 10 días. Las cosas entre Shizuru y Natsuki seguían siendo incómodas, ocasionalmente tenían choques de opinión y discutían, pero definitivamente no como antes. Parecía que al menos ya se "soportaban" un poco mejor, o al menos lo intentaban. El tan esperado viaje a Florida de Shizuru a visitar parientes era el más esperado evento para su familia del año; mostraría sus avances en el negocio familiar, sería halagada por su desempeño como agente especial en Hydra Kiyohime y presentaría las nuevas metas.

-Así que, la nena de la familia irá a alardear un rato ¿eh?- Comentó Natsuki

-Pues parece que a mi familia si le preocupa mi vida, para variar

-Ajá… -Natsuki se apoyó sobre su brazo desinteresadamente

-Y hablando de familia ¿Nunca los visitas?

-Mi madre está muerta, mi padre está preso. ¿Feliz?

-Jmm… Eso explica muchas cosas…

-¿De qué hablas?

-La soledad, el abandono, el luto de perder a tu madre… Por eso eres tan agria

-Tú no eres una cerecita precisamente

-Jajaja al menos no para tu deguste

-¡Gracias a Dios!

Shizuru sonrió. Natsuki sonrió.

-… Y el hecho de que elijas la soledad; ahora lo entiendo

-¿Mmm?- Natsuki la miró

-No debe ser sencillo no tener un padre que te enseñe como meterte en problemas adecuadamente

Natsuki no respondió.

-Tu padre no es de los que enseña…

-No… Más bien es de los que se va a robar una tienda y mata a golpes al vendedor anciano cuando no accede a su cobardía…

-Oh… -Shizuru no dijo nada más

-Yo leí tu expediente; resulta que no pude confiar en él para saber de ti

-Jajaja vaya, y yo que creía que tu expediente era raro

-¿Leíste mi expediente?

-Peor… el libro de tu madre, Saeko Kuga

-¿Cómo que peor?

-Yo creía que una dulce niña encariñada con su madre y odiando a su padre me conmovería, resulta que no se puede confiar en el libro

-Jajaja más lamento que hayas leído eso… El editor no tenía ni idea de cómo plasmar lo que de verdad pasaba con mi madre, al leerlo pensé que parecía un cuento de hadas

-Mmm era bueno… -Shizuru se recargó en su brazo

-Si… igual que mi madre…

-Bueno! El vuelo llegó ya, vamos

Natsuki la vio caminar lejos de ella y suspiró.

-Y yo que creí por un momento que tenía corazón…

Soltó un suspiro más y agarró sus cosas para seguirle el paso.

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Fue un viaje largo. Fueron recibidas en el aeropuerto, pero justo cuando creyeron que podían quedarse un tiempo junto a la familia, ambas fueron enviadas a un cuarto de hotel.

-Shizuru Fujino viola en un hotel… haberse visto eso…

-Jajaja la realeza no visita hoteles ¿no?- Rio Natsuki

-En silencio Natsuki, por favor

-Jajaja lo que su majestad diga…

En el hotel fueron notificadas de una notica más. No había disponibles habitaciones individuales. Debían compartir una habitación de una sola persona. Este era el momento en que Shizuru aún no comprendía el porqué de este extraño acontecimiento en su familia. Literalmente, la estaban haciendo a un lado.

-Compartir cama con mi guardaespaldas… Excelente

-No te preocupes, no tengo malas mañas o sufro de gases- Sonrió Natsuki

-Pues más te vale ¿eh?

Las dos se acostaron en la cama, una de cada lado orientadas hacia el lado opuesto de la cama.

-Que descanses, Natsuki

-Que te piquen las pulgas

-Jajaja aprecio tus buenos deseos

Natsuki sonrió a sí misma y se dispuso a dormir.

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Algo blanco acaparaba la caída de la mano de Natsuki. Un calor reconfortante se acomodaba en su rostro, un olor fino y delicado a lavanda y esta sensación de paz. De repente un sonido acompasado perturbó sus hasta ahora, plácidos sueños.

-Habitación 1513, señor debe llamar antes de entrar

Natsuki abrió los ojos para encontrarse con la cara sorprendida y anonadada del padre de Shizuru que la veía con su rostro pálido.

-Todo bien, señor Fujino?

-Eso te quiero preguntar a ti…

-¿Eh?

Natsuki miró a su alrededor. Entonces entendió la expresión del Sr. Fujino.

Sus brazos rodeaban la cintura de Shizuru. Ella dormía aún, su pecho estaba acomodado en el medio de sus dos pechos y una de sus manos descansaba en uno de ellos.

Natsuki dio un brinco lejos de la cama del que al mismo tiempo derribó a Shizuru de un empujón.

-Auch, auchhh… -Shizuru se sobó su hombro lastimado

-He… Gomen, gomene Shizuru- Natsuki se apresuró a ayudarla a ponerse de pie

-Eres un animal Natsuki

-G-gomen, en serio, no fue mi intención

-¿Me pueden explicar por qué están las dos durmiendo juntas?

-Ehh… -Natsuki volteó a ver al Sr. Fujino –No quedaban cuartos dobles o privados, así que nos resignamos a dormir así

-¿Así de juntas? ¿Pegadas? ¿Tan cerca?

-¿Are?- Shizuru miró a Natsuki –Ni siquiera nos llevamos bien, Oto-san

-Por supuesto- Contestó el poco convencido –Shizuru ¿Podemos hablar?

-Por supuesto, Oto-san

Shizuru agarró una bata levantadora y se la puso, luego fue con su padre. Natsuki se puso de pie de donde estaba asistiendo a Shizuru y finalmente se sacudió la ropa. Ese despertar ya era común en ella de todas las veces que había amanecido en casa de Mai, pero ellas se trataban como hermanas, o como madre e hija, no de este modo. Era la primera vez que se descubría durmiendo tan cómodamente al lado de alguien que ni le agradaba.