Capítulo 5: Intuición
Shizuru se puso de pie seriamente mirando a Natsuki.
-Natsuki, lo que dices es una acusación muy seria ¿Lo sabes?
-¡Solo vamos!
-¡Que no!- Shizuru rechazó su agarre
-Vamos, vamos, calmémonos todos ¿Sí?
-¡Tu no digas nada!- Natsuki se puso en medio de ella y Shizuru –No confío en ti ahora, Alice-san -¿Puedes ayudarme?
-Bueno… Natsuki-san ¿Tu viste a Reito antes?
-¡No es momento de dudar! Quiero proteger a Shizuru ¿Por qué no me ayudas?
-Es que… Natsuki-san, tal vez Reito-san no…
-¡Lógico!- Natsuki exasperó harta -¿Entonces qué cojones se supone que hago cuando no me permiten cumplir mi deber como guardaespaldas?
Alice miró a Shizuru. Tal vez Natsuki tenía algo de razón en eso; le dio una de sus "miradas" incitándola a dejar la cita a medias y salir con ella. Natsuki salió apresuradamente casi empujando a Shizuru delante de ella. La castaña entró a la limusina de mala gana junto con Alice, Natsuki entró luego y partieron de regreso al apartamento.
-Bonita manera de protegerme… -Murmuró Shizuru al entrar
-Si tienes quejas guárdalas para tu padre, solo cumplía con mi trabajo
-¡Reito-san no es una amenaza ni mucho menos!
-Peor que eso, es un traidor- Dijo Natsuki sentándose en el sofá
-¿Y tú quién eres para juzgarlo?
-Tu guardaespaldas, así que debes obedecerme ahora porque estaba cuidándote ¿Entendido?
-Pues qué remedio… -Shizuru se encerró en su habitación
Este era el momento. Natsuki aprovechó el momento de rabieta de Shizuru para relajarse, ver unos cuantos programas e informar sobre sus avances a Mai por mensaje de texto. La única respuesta que recibió fue "Te necesito urgente de regreso"
-Ahh… ha pasado un buen tiempo ya, seguro me extraña… ¡Oi, Shizuru!
-¡Qué!
-Necesito ir a un lugar, ¿Ya te desvestiste?
-No pienso moverme ni un centímetro de aquí
-Haa me suena a reto- Natsuki sonrió a sí misma
-Velo como quieras, no me iré
Natsuki suspiró. Se remangó las mangas de la chaqueta y entró al cuarto de Shizuru sin pedir consentimiento antes.
-¡Kyaaaaa! ¡Pero qué haces, animal! ¡SUELTA, SUELTA!
Natsuki salió de la habitación con Shizuru colgada al hombro, se detuvo en el living de donde ella no se podía sostener de nada para oponer resistencia.
-No seas atrevida ¡Y bájame en este mismo instante!
-¿No dijiste que no pensabas moverte de tu cuarto? Pues ya que te moví es fácil acceder a mi petición
-¡Antes muerta que cumplir un capricho tuyo, Natsuki Kuga!
-Jajaja vamos, un paseo de pronto te cambie el humor- Natsuki disfrutaba de este momento en todo su esplendor
-No, no, no, bájame ahora ¡Bájame ya!
-Areeee?~ Puede ser acaso que Shizuru le tema a las alturas ¿Me equivoco?
-¡Silencio y bájame!- Las mejillas de Shizuru brillaban en un tono rojo intenso como nunca en su vida pudo sentir
-¿Puede ser a la izquierda?
-¡KYAAAA!- Exclamó Shizuru al verse meneada en dicha dirección
-¿O será a la derecha?
-¡Basta, basta!- Exclamó nuevamente
-No te oigo ¿Entonces vendrás, Shizuru?
-¡Vale, vale, te acompaño!
-Oh, ¿Pero segura?
-Solo bájame ¡Onegai!
-Ya que lo pides por las buenas- Natsuki la bajo al suelo
-¡Te voy a despellejar!- Shizuru se arrojó encima de ella como estuvo en la seguridad del suelo
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Shibuya.
La residencia personal de Mai se ubicaba en un segundo piso; la pelirroja salió a darles un poco de agua a sus plantas en ese momento cuando vio una flamante limusina nueva color negro aproximarse en la estrecha calle. Se recargó en el barandal y vio a Natsuki y a Shizuru bajar de ahí.
-Entonces te dignaste a venir- Le sonrió la pelirroja
-Era un caso urgente
-Vaya que sí… -Suspiró Mai en aire cansado
Natsuki pasó de largo aun sin importarle que Shizuru viniera detrás de ella.
-Shizuru, Shizuru Fujino Viola- Se presentó la castaña
-Ah, es un placer conocerte, Shizuru-san, yo soy Mai, Mai Tokiha
-El gusto es mío, Tokiha-san- Le sonrió Shizuru –Bueno y… ¿Exactamente para que fue requerida la presencia de Natsuki?
-Bueno… es que…
No hubo tiempo de responder. Natsuki abrió la puerta del departamento y un enorme animal saltó sobre ella de inmediato. Shizuru dio un paso atrás viendo a Natsuki ser derribada por un hermoso Malamute de color gris y blanco que la lamía alegremente agitando la cola frenéticamente.
-Jajajaja ya, ya Dhuran, ya vine- Natsuki se incorporó agarrándose de las orejas del perro –Eres un cachorro travieso ¿Verdad? ¡Sí lo eres, sí lo eres!
-Ha estado aullando en las noches, creo que te extraña- Le dijo Mai
-Bueno, mientras esté de servicio trataré de venir más seguido ¿Vale?- Contestó sin dejar de acariciar el perro
-Y ya se terminó el concentrado que le compré hace unos días
-Ah, ya veo, por eso lo sentí tan pesado- Natsuki sonrió acariciando el lomo del perro
-Shizuru-san, pase; le serviré té en lo que Natsuki va a comprarle algo a Dhuran
-Ookini, Tokiha-san- Shizuru la acompañó a entrar
Mai le sirvió una taza caliente de té y se sentó al lado de ella; la incomodidad por estar en un lugar tan pequeño era clara; Shizuru y su familia solo estaban acostumbrados a lo mejor, y eso refería a los autos más lujosos, las casas más grandes, y todo lo que a la alta sociedad refería. Era la primera vez que se encontraba en una casa tan pequeña tratando de entablar una charla amable con la mejor amiga de su guardaespaldas ogro.
-Natsuki es una mujer difícil, lo sé
-¿Eh? ¿Cómo sabías…?
-Tus ojeras, y traes las cejas fruncidas
-Oh- Shizuru relajó su expresión
-Jajaja pero como ves, es una persona amable- Mai señaló a Dhuran sentado frente a la puerta meneando la cola impacientemente
-Si un cachorro te ama, eres una persona buena- Shizuru esbozó una media sonrisa
-Y Dhuran ama a Natsuki como a nadie… Ahh, es que ella es una chica serena y gentil, pero… con las personas le cuesta enseñar ese lado suyo
-Supe lo de sus padres… Tiene un poco de sentido que sea tan… tan…
-Adelante, dígalo: Animal, loca, atarbana, agresiva y con el tacto de una roca
-Jajaja ni yo lo pude decir mejor
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-¡Asshu!- Natsuki se cubrió la boca –Esas dos, sé que están hablando barbaries de mí…
Estaba en un centro comercial en una tienda de mascotas. Con un carrito en una mano miraba la serie de concentrados para cachorros de raza grande y pelo largo.
-Verduras y pollo… Delicias del mar… Carne y res… Ahh… ¿Dónde fregados está el de pollo y salmón?
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-¿Y ella… siempre ha sido así?- Preguntó Shizuru –Ya sabes, así de sola y tosca
-Mmm… Cuando la conocía era más bien depresiva, tenía un serio problema autodestructivo; se la pasaba de carrera clandestina en otra, perdió miles de yenes en motos que reparaba y compraba todo el tiempo
-Ya veo… -Las manos de Shizuru se cerraron consternadas en su taza de té
-Pero luego le presenté la idea de canalizar todo eso en el trabajo, y como ves, es la mejor
-Entiendo… -Un suspiro de alivio se le escapó
-¿Por qué la pregunta?
-Es que… esta mañana tuvimos un problema…
-Otro problema, dirá Jejeje
-Jajaja sí, otro más… pero este fue especialmente fuerte… Ella trataba de protegerme, y yo dudé, me negué y no le permití cumplir su trabajo… Aunque fuera contra un amigo mío, no respeté su posición… Tokiha-san ¿Crees que hice algo muy malo?
-B-bueno… -Mai se rascó la barbilla –A Natsuki no le gusta que la contradigan… pero… podría decirse que debiste confiar en ella un poco, es tu guardaespaldas ¿no?
-Lo sé… -Shizuru agachó la cabeza –Me disculparé con ella… Aunque actué de esa manera, ella quiso que viniera con ella a ver a su… cachorro Jejeje
-Bueno, entonces creo que le importas lo suficiente, ella solo deja a Dhuran conmigo Jajaja
-¿De verdad?
-¡Hai!
Shizuru miró su taza de té pensativamente.
-Jajaja si no las conociera un poco ahora, diría que estás enamorada de ella por como tienes la cara ahora, Shizuru-san
-¿He?- Shizuru se sonrojó
-Jajaja bueno es un decir…
-… Enam… enamorada…
-¡Ya vine, cachorrito!- Se oyó la voz de Natsuki llegando
Al momento que Natsuki entró con una enorme bolsa en ambos brazos, Dhuran comenzó a saltar y dar giros frenéticos en torno a ella.
-Ya, ya, te daré tu favorito ahora ¿vale? Y adivina ¡Traje paté de cerdo!- Natsuki le enseñó un enlatado de Dog Chow
Soltó las bolsas junto a la cocina y sacó unos palillos para poner el paté en el plato del cachorro. El perro no dejo de menear la cola ni un solo instante desde que la vio entrar. "La fidelidad del mejor amigo del hombre, se le da solo a quien la merece de todos los demás" O eso decía su madre cuando era pequeña.
-Es mentira… ¡Mentira!- Vociferó Shizuru poniéndose de pie
-¿Ha?- Mai ladeó la cabeza confundida
-¡Mentira! ¡Es una total y vil mentira!- Shizuru las señaló a las dos -¡Y a ti, Natsuki! Te espero en el auto ¡Hasta luego Tokiha-san!... y Dhuran… Hasta luego cachorrito…
Shizuru salió dejando a una Mai y una Natsuki absolutamente desconcertadas.
-¿Qué le picó?- Preguntó Natsuki
-Si tú no sabes, yo menos…
-Bueno, será mejor que la lleve a casa ahora; vendré en un par de días
Dhuran caminó hacia la puerta y la bloqueó chillando hacia Natsuki con las orejas echadas hacia atrás. Natsuki sonrió con tristeza.
-Ay Dhuran, sabes que debo irme… -Dijo acariciando la cabeza del cachorro –Te quiero muchacho, lo sabes ¿no?
El perro chilló una vez más débilmente poniéndole esa miradita de la cual se le inspiraron a llamarle a la súplica "Los ojos de cachorro". Natsuki sonrió. Dio un par de besos en la cabeza al perro y lo abrazó fuertemente.
-Tranquilo muchacho, no me iré por siempre… Te traeré un juguete, lo prometo
Natsuki se puso de pie sin dejar de verlo con tristeza y sonriéndole a Mai. "Volveré" Decían sus ojos cristalizados en las lágrimas de la despedida de lo más cercano a un hijo que tendría.
Desde el auto, Shizuru pudo distinguir toda la escena; miraba a Natsuki fijamente sin poder descifrar estas emociones que asaltaban su corazón agolpándose una sobre otra. Un nudo le subió a la garganta, un zumbido obstaculizó su razón, y un latido fuerte y constante resonaba tanto que no la dejaba pensar bien.
-Ya vine, perdón por la demora- Natsuki entró al auto –A casa pues
La limusina arrancó.
-Natsuki estaba pensando…
-Mmm… -Natsuki lucía triste
-Sabes, nosotras pasamos en casa mucho tiempo, irremediablemente estar juntas es… inevitable, pero… ¿Te molestaría llevar a Dhuran a casa?
-¿Eh?- Natsuki la vio con los ojos abiertos como platos -¿Cómo dices?
-Mira, sé todo el tiempo estás sola y veo que lo único que tienes es ese cachorro, si lo quieres llevar adelante, pero tendrás que bañarlo, limpiar los muebles y… y… Natsuki…
Shizuru dejó de hablar. Natsuki la estaba abrazando con fuerza y soltando un suspiro prolongado en su cuello.
-Arigato nee, Shizuru… Arigato…
-B-bueno, lo hago por él; ver sufrir de soldad un cachorro me destroza- Shizuru se sonrojó de oreja a oreja –Ve por él en la mañana
El viaje de regreso fue aún más extraño que el descubrirse avergonzada por un acto venidero de una guardaespaldas que se suponía, le disgustaba en toda expresión. Ver a Natsuki sonreír, verla llegar y quitarse los zapatos en silencio sin lanzar comentarios hirientes o para molestarla.
-¿Un Martini, majestad?- Comentó Natsuki asomando a la cocina
-Era demasiado bello para ser cierto… -Resopló Shizuru –Ni hablar, mañana como traigas al cachorro ponle cama fuera de las habitaciones, y definitivamente lejos de mis muebles
-Jajaja Dhuran está bien entrenado, pero no es un santo, así que ahí hablaremos de los gastos de tintorería
Shizuru se sobó las sienes. Comenzaba a arrepentirse… Pero realmente no sabía lo que era eso en ese momento de su último tiempo de paz.
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Shizuru se revolvió en sueños; una mirada a una versión femenina, vistiendo una falda corta que dejaba al descubierto un liguero violeta, usando un collar de paseo canino y con orejas inu arrodillada gateando hacia ella; aunque era aversivo al mismo tiempo resultaba sexy en todo su esplendor.
-He sido una chica mala, Kaichou-sama…
-Muy mala, Natsuki- Contestó una Shizuru sentada en un escritorio sujetando la correa
-Pero ahora, Kaichou-sama- Con un tono fino y sexy –Debo recibir mi castigo
Se acercó a sus labios… Antes de llegar a ellos le sujetó la cara y la ladeó al lado derecho. Natsuki comenzó a lamer su mejilla repetidamente.
-¡Oi, Shizuru, despierta!
-Mnn… -Shizuru se revolvió en sueños –Natsuki, ikezu
-¿He? ¡Oi!- Natsuki empujaba de un lado
Shizuru abrió los ojos. La cara sonriente de un cachorro de Malamute plateado la miraba. Retrocedió aterrada y se sobó su mejilla empapada en saliva. No había recibido una expresión afectiva de Inu Natsuki, sino un beso mañanero de Dhuran.
-Por Dios ¿Duermes tanto los Domingos?- Preguntó Natsuki
-¿Qué hace el cachorro aquí?
-Tú me dijiste que lo trajera
Shizuru miró su reloj despertador.
-¿De verdad? ¿A las 8:00 a.m.?
-Aproveché para dar una vuelta en el vecindario
Shizuru detalló su pantalón deportivo negro, sus zapatillas y el top negro dejando al descubierto su plano abdomen envidiable.
Se sonrojó ligeramente, pero de inmediato se incorporó fuera de la cama.
-Pensé que dormirías hasta tarde
-Me dejaste traer a Dhuran, así que no quise esperar más; además aproveché para mostrarle el vecindario
-Ajá… -Suspiró Shizuru seriamente sobándose los ojos
-Iremos a los entrenamientos de Kagutsuchi C.O semanales
-¿Y el desayuno?
-Tienes manos ¿verdad?
Natsuki se marchó. Shizuru suspiró y se puso de pie; era demasiado bello todo para ser verdad. Un perro rabioso de buen humor siempre puede volver a ladrar e incluso morder, así que aunque su sueño fue perturbador por la persona que contenía, la vida real debía continuar.
