Piel con piel mi corazón se me desarma

Me haces bien enciendes luces en mi alma.

OLVIDANDO EL PASADO

CAPITULO # 8

Por. Tatita Andrew.

Albert impotente sin poder consolarla, dejo que Candy se desahogara hasta que alzo su rostro y sus ojos empañados por las lágrimas.

-¿Cómo supiste lo de la herencia?

-El detective es amigo del abogado de tu padre, a pesar de que te fuiste de su casa, eres su única hija y por ende su única heredera, cuando el muera todo pasará a tu nombre. Y por lo visto la victima perfecta para un manipulador como Ángelo que iba detrás de lo que pudieras recibir.

-Supongo que estarás contento. Por fin hiciste que abriera los ojos. Y me diera cuenta la clase de monstro que tengo como novio.

-Lo hice por tu bien.

-Lo hiciste por ti, no mientas querías protegerme, desde que llegue a esta casa te has mostrado sobreprotector conmigo pero te recuerdo que yo no soy una niña a quien tengas que cuidar. Yo me puedo defender sola.

-De eso no lo dudo, pero el amor a veces nos hace ciegos. Sé que ahora te duele pero con el tiempo me lo agradecerás.

-¿Qué sabes de amor Albert? Has amado a alguien o te has dado la oportunidad de enamorarte después de tu desastroso matrimonio.

-No quiero hablar de ese asunto. Tú no sabes nada.

-Sé que allá arriba hay un niño que necesita el amor de una madre, y una persona que lo quiera y no solo él también tú.

-He vivido muy bien, todos estos años y mi hijo también.

-¿Bien? Que yo recuerde Steven era un muchacho encerrado en sí mismo, las enfermeras no duraban ni un solo día, parecía un animalito salvaje. Sin hablar de ti.

-¿De mí? Yo no necesito el amor en mi vida, con mi hijo me basta.

-Vives encerrado en tu propio mundo, que no le das oportunidad de que entre, tienes tanto miedo a resultar herido nuevamente que si lo tuvieras al frente no te darías cuenta. No crees que tu hijo, debe aprender que amar a alguien no siempre resulta como deseamos, que podemos salir lastimados en el camino, pero al final nos quedamos con los momentos felices, y aprendemos de los errores, y sobre todo que siempre se debe intentar una nueva oportunidad.

-¿Me lo dices tú? Que ha desperdiciado años de tu vida en una relación con un imbécil que está casado con otra mujer y la tiene embarazada, que está esperando el momento idóneo que tu padre pase a mejor vida, para hacerse cargo de la herencia, que se aprovechaba de ti para que le pagues los estudios en la Universidad que nunca existieron y se los gastaba en juegos en mujeres y en alcohol. No gracias prefiero vivir como hasta ahora y no dejar que el amor dañe mi vida.

-Prefiero mil veces, a ser una tonta y haberme enamorado de alguien que no merece mi amor, pero uno nunca sabe lo que puede ganar cuando se arriesga. No puedo seguir aquí debo salir.

-¿A dónde irás? El, la tomo del brazo mientras ella se levantaba con la documentación en su mano.

-Voy a buscar a Ángelo.

-¿Te vas a arrastrar a sus pies? Después de todo lo que sabes.

-No, voy a hacer algo que debí haber eso hace mucho. Si me disculpas.

Se apartó bruscamente y salió a toda marcha.

Albert se quedó molesto, no entendía porque Candy iba a buscar a Ángelo después de todo lo que había averiguado, acaso lo seguía amando. No podía ser, no quería pensar en eso, le dolían cada una de las palabras que ella le había dicho, aunque la mayoría eran verdad, no aceptaba que le recriminará el hecho de no querer volver a enamorarse.

Lo único que había querido era abrazarla, y decirle que todo iba a estar bien, que siempre iba a estar a su lado y no quería volver a verla llorar. Pero había hecho todo lo contrario, si sería bruto, ella era una muchacha confiada, por ende nunca se habría imaginado hasta donde llegaba su corazón para no darse cuenta de lo obvio.

Y si Candy se marchaba de su casa, y si después de esto no quería volver a saber nada de él, y de Steven, pensaba en su hijo y en lo triste que estaría con su partida.

Pero en el fondo también reconocía que la casa no sería la misma sin ella, sin su risa, el sonido de sus pasos cuando caminaba, la forma en que las pecas se le hacían muy grande cuando estaba enojada, incluso la forma en que miraba con esos ojos tan profundos, que invitaba a adentrarse en ellos.

Las palabras de Candy se repetían una y otra vez dentro de su cabeza ¿No reconocerías el amor ni porque lo tuvieras en frente? Y de pronto como si una luz divina entrara dentro de su cabeza y por fin comprendiera todo. Lo supo allí solo en ese instante lo supo con todo su corazón, que a pesar de resistirse tanto a que el amor entrara en su vida, igual este había entrado desde el momento en que Candy entro en su mundo y lo puso patas arriba, la amaba, la amaba, como nunca había amado ni siquiera a la madre de Steven, y que si ella se marchaba nada iba a poder ser igual. Pero que tonto había sido al no darse cuenta de las señales. Ahora que iba a ser, no quería imaginarse a Candy enamorado todavía de su ex, no quería volver a sufrir, pero algo le decía que si no hacía algo pronto. Igual iba a sufrir como nunca cuando la perdiera definitivamente.

Candy estaba consternada con la noticia, jamás lo hubiera imaginado, pero no le dolía tanto el hecho de descubrir que Ángelo no era como ella pensaba, en el fondo lo que le dolió fue la indiferencia de Albert hacia sus sentimientos, quería que la hubiera confortado diciéndole que no se preocupara que la amaba y que estarían juntos para siempre.

Al contrario le confirmo lo que ella ya sospechaba, que Albert jamás dejaría entrar el amor nuevamente en su corazón.

Lo decidió en ese instante después de arreglar las cosas entre Ángelo y ella, se iría de esa casa, era inútil seguir luchando por un amor no correspondido.

Comenzaría su vida nuevamente lejos de allí, con el corazón partido pero con ganas de seguir adelante.

CONTINUARÁ…

Lo prometido es deuda otro pequeño capitulo esperando sea de su agrado feliz jueves.