Piel con piel mi corazón se me desarma

Me haces bien enciendes luces en mi alma.

OLVIDANDO EL PASADO

CAPITULO # 9

Por. Tatita Andrew.

No sabía hacía a donde dirigirse la dirección que le había dado el detective Albert, era de una urbanización privada las casas todas eran del mismo estilo, del mismo color, se preguntaba ¿Cómo podría vivir Ángelo en un lugar así? Era demasiado caro para su estilo de vida, con una esposa y lo que se gastaba en las apuestas y juegos.

Decidió tocar una puerta cualquiera, casi se iba yendo había tocado más de tres veces pero nadie se acercaba a abrir.

Cuando de repente una hermosa mujer de cabello negro con un flequillo que le tapaba la frente, pero sobre todo una enorme barriga comprobaba el avanzado embarazo que tenía.

Candy sin conocerla sin siquiera decir algo la muchacha, sabía que aquella era la mujer de Ángelo, su corazón se lo decía, se quedó allí observando su barriga y poniéndose pálida por descubrir hasta donde llegaba la infamia de aquel tipo para engañar a una chica tan dulce como aquella en la puerta.

-Hola ¿Te encuentras bien? Pregunto preocupada mientras se colocaba una mano al final de su espalda.

-Eh, si perdón, creo que debo irme.

-Pasa, por favor, estás muy blanca, te serviré un vaso con agua.

Pensó rechazar la invitación pero aquella chica era tan amable, que por un instante sintió ganas de conocerla un poco más.

La casa por dentro era igual de hermosa por dentro.

Con mucha dificultad la chica se sentó en un enorme sillón.

-Tomé asiento, ya María le trae un vaso con agua. ¿Buscaba a alguien?

-Muchas gracias, se sentó en frente de ella, creo que me he equivocado de dirección.

-No te preocupes pasa más de lo que te imaginas, hasta yo misma me he confundido algunas veces. Le sonrió con sinceridad.

-La felicito por su bebe.

-Muchas gracias, ya faltan pocas semanas, sabes, pero yo no veo la hora me siento como una ballena, por eso demore tanto para abrirte, tengo que andar muy despacio, sin hablarte de los dolores de espalda, los calambres, las náuseas, el que no pueda dormir por las noches, quien dijo que el embarazo era una aventura no se equivocó.

Después de romper el hielo, la chica habló sin parar su esposo Ángelo trabajaba sin parar de día y de noche, gracias a la ayuda de los padres de Renata así se llamaba, podían cubrir los gastos de la casa, y las cosas para el bebé. Lo supo por la forma en que hablaba de sus padres que ella era de una familia con una situación económica muy alta.

Hablaba de su esposo con tanto cariño, que en ese momento pensó que Ángelo podía ser el hombre más ruin, desalmado, y sinvergüenza del mundo, pero su mujer no tenía por qué descubrir la verdad sobre él, faltando tan pocas semanas, para tener a su hijo, ella supo desde el principio que no podía hacerle eso, en realidad nunca tuvo la intención de conocerla, le puedo la curiosidad de qué clase de mujer había caído en las redes de Ángelo, y una chica tan dulce e ingenua como ella, que hubiera hecho todo por él, pero en su caso era peor porque a pesar de todo se dio cuenta que ella nunca había amado a Ángelo solo estaba con él, por costumbre por tener un objetivo que seguir al abandonar la casa de su padre.

Pero Renata se notaba que estaba locamente enamorada de él, y eso solo le serviría para al final salir con el corazón destrozado.

Candy le anunció que tenía que marcharse. E hizo bien porque ella mencionó.

-No te vayas, por favor, si esperas unos minutos podrás conocer a mi esposo.

-Lo siento, no puedo, debo irme, tengo prisa.

-Te acompañó a la puerta.

-Fue un placer, mmm ni siquiera se tu nombre.

Le dijo una vez en ella.

-Bueno yo… y en ese momento Ángelo aparecía en la puerta.

-Querido, te presento a… como dijiste que te llamabas.

Le preguntó.

-Candy.

-Sí, Candy, eso es, hemos pasado una tarde muy agradable.

El pobre hombre se puso de todos los colores intento por más de una ocasión decir algo, pero simplemente las palabras no salían de su boca, y solo asintió con la cabeza.

-Renata la verdad tengo que irme.

-Cuídate Candy y espero que encuentres a quien buscabas, para hablar con él.

- Gracias Renata, pero sabes que, me he dado cuenta que no vale la pena. Tomarme tantas molestias.

Se despidieron Candy siguió caminando sin mirar atrás en otras circunstancias tal vez haya podido ser amiga de ella, le deseo suerte, aunque estuviera casada con un perdedor, sintió verdadero alivio, al darse cuenta que ella podía haber estado en aquella situación en el fondo, no podía estar tan enojada con Albert por abrirle los ojos.

Decidió no regresar esa noche a la casa Andrew y sabía que Albert estaría molesto, pero no le importaba fue al apartamento donde compartía con su amiga para pasar la noche allí y aclarar todas sus confusiones en su cerebro.

Al otro día con la cabeza más clara supo exactamente lo que haría y con mucha valentía entro y como suponía Albert esperaba por ella en vestíbulo.

-¿Candy? ¿Dónde estabas? Estaba muy preocupado, porque no llamaste que estabas bien.

Quiso sensibilizarse al notar su aspecto desaliñado y la barba sin rasurarse, incluso al igual que ella tenía puesta la misma ropa de la noche anterior. Pero tenía que proteger su corazón no podía dejarse engañar y salir lastimada nuevamente esta vez no lo podría resistir.

-Porque no iba a estar bien, después de todo como me dijiste Albert debo agradecerte el haberme abierto los ojos, y darme cuenta la clase de calaña que tenía como prometido. Pero en verdad no debiste preocuparte.

-¿Estas todavía molesta?

Molesta no pensó Candy lo que estaba era resignada a saber que Albert nunca la podría amar como ella quería que le correspondiese.

-No, sé que ambos dijimos cosas horribles, pero no lo lamento, como me dijo una vez mi mamá la verdad siempre aunque duela.

-Con respecto a eso Candy, soy un completo canalla, te dije cosas muy feas, nunca debí meterme en esto, pero comprende estaba furioso, quería que supieras la clase de hombre que era Ángelo, lamento no haberte ayudado cuando necesitaste de mi comprensión, después de todo enterarse de algo así, debe ser algo muy fuerte.

-Ya no vale hablar de aquello, esto ha servido para plantearme ciertas cosas en mi vida.

-¿Cosas? Repitió confundido.

-Sí, cosas planes a futuro, y tengo que comunicarte que me quedaré solo un mes más.

-¿Un mes?

-Sí será el tiempo suficiente, para que Steven se recupere del todo, parece un milagro pero con su tenacidad y entrega a los ejercicios, estoy seguro que pronto lo verás corriendo por esta casa, después de ese tiempo no volveré a trabajar para ti.

-¿Pero y mi hijo? Lo dejarás así sin más. Él te adora

-Y yo a él, en este tiempo lo he llegado a querer profundamente, sé que entenderá, es un chico inteligente y sabrá que no me podía quedar aquí para siempre. Y si así lo desea, y tú le das permiso podrá irme a visitar cuando quiera.

-Por lo visto, ya tienes resuelta tu vida.

Dijo con amargura.

-La vida sigue, Albert, no me voy a derrumbar ni a morirme por una decepción amorosa, hasta que encuentre a la persona correcta.

-¿Y la has encontrado?

-¿Qué cosa?

-A la persona correcta.

-Estaba segura de que sí, dijo Candy mirándolo a los ojos – Pero creo que nuevamente me he equivocado. Debo irme a cambiarme para la terapia con Steven, con su permiso Albert.

-Buenas noches Candy.

Paso junto a Albert, y él aspiro su aroma natural a flores, manzanilla o algo así, por un momento quedo desconcertado después de la terrible noche que había pasado angustiado, pensando en Candy y si volvería, ella volvió toda transformada, más cautelosa, más fría, no era la chica que él había llegado tanto a conocer.

Se había planteado la idea de decirle en ese momento exactamente, como se sentía, aunque ni el mismo estaba seguro, pero no podía seguir callando más, pero ella había salido con eso de que se iría de la casa después de un mes. No quería pensar que ella quisiera irse, tenía que darle un poco de tiempo para sanar sus heridas si en ese momento le hablaba sobre sus sentimientos lo podía rechazar sin darle oportunidad alguna, después de todo acaba de descubrir que su novio era un granuja. La frase de que no se iba a rendir en el amor le dio esperanzas, pero tuvo que preguntar tenía que saber si ella creía que la persona correcta había sido Ángelo.

Pero se había sorprendido aún más, cuando ella le dijo que estaba segura que sí, que había encontrado a esa persona podría jurar que se lo estaba diciendo a él, pero también vio tristeza cuando le dijo que nuevamente se equivocaba. No sabía que iba a hacer para tratar de ganarse de nuevo su confianza. Pero tenía que lograrlo.

Las cosas iban de mal en peor, cuando Albert se había alegrado porque Candy había vuelto, pensó que en unos días las cosas volverían a la normalidad y pronto podría hablar con ella abiertamente. Ya habían pasado dos semanas del mes que ella había puesto de plazo antes de su partida pero ella se mostraba distante, pocas veces hablaban, si él entraba a un lugar ella salía en ese mismo instante. No había peleas o riñas, prefería eso, a esa actitud tan fría que mostraba cuando estaba con él, la había visto en el jardín haciendo las terapias con Steven, solamente cuando estaba con su hijo volvía a sonreír y ser la chica que entro la primera vez en la puerta de su casa.

Tal vez era demasiado tarde y si alguna vez había tenido oportunidad de tener una relación con Candy había dejado de existir.

CONTINUARÁ…

Otra vez jueves y otro capítulo de regalo para ustedes mis lindas amigas, las quiero un montón. Saludos. Un poco enfermita pero con ganas de escribir.