Resumen: Cuando John Watson fue dado de baja en el ejercito, creyó que su vida se había acabado allí mismo. Aunque no había pensado en ello verdaderamente, el puesto de detective privado no sería una mala idea.
Serie: Sherlock BBC
Pareja: John-Sherlock.
Clasificación: Romance-Amistad-AU
Advertencia: Lemon.
Capítulos: 03/06.
Palabras: 2,256 (Tercera parte)
Notas:
Fecha: 23/03/2013.
Beta Reader:
Disclaimer: Todo lo referente a Sherlock Holmes pertenece a Sir Arthur Conan Doyle.
Necesito de tu ayuda.
Tercera parte.
Sherlock suspiró con cansancio cuando sus ojos encontraron la figura de su hermano, rígida y altiva, unos metros delante de donde se detuvo el auto.
—Siéntate, Sherlock.
—No entiendo porque haces todo esto, bien podías haber hecho una simple llamada. —Sherlock parecía verdaderamente molesto, a pesar del sonido plano de su voz. —Aun no he cambiado mi teléfono, ¿sabes?
—No creo que sepas esta vez, en lo que te estás metiendo, Sherlock. Ese hombre, ha estado haciendo una exhaustiva investigación de ti. No sé cómo consiguió la información, pero no creo que le falte mucho saber… creo incluso, que sabe más de ti que nuestra propia madre.
—Lo cual no sería nada raro… —Murmuró, lo bastante alto y con el tono más brusco que podía imprimirle a su voz.
—Siéntate.
Sherlock ni si quiera se negó a hacer lo que le pedía. Permaneció de pie lo suficientemente cerrado de expresión, aunque sin embargo, sin saber qué hacer con sus manos.
—No pareces alarmado con lo que te acabo de contar.
—Aun no he recibido información de ti, que me alarme, querido hermano.
Su hermano sonrió, en una mueca que Sherlock conocía lo bastante bien como para ignorarla momentáneamente.
—Sí… ¿Tan desesperado estas de compañía, querido hermano? ¿O simplemente estas siendo estúpido por motus propio?. —El hombre se puso serio de golpe, a pesar de que Sherlock no había movido un musculo de más luego de sus preguntas. —¿Cuál es tu conexión con John Watson?
Sherlock se negó a contestar una vez más, ahora con sus brazos firmemente cruzados sobre su pecho. Sabía lo que esa postura infantil enojaba a su hermano.
—Desde que apareció en el hospital para que el doctor a cargo de los residentes cerrara un herida de bala en su hombro, tú has estado siguiéndolo, no solo has preguntado por su paradero, su lugar de residencia… si no que has ido a su departamento, y lo has seguido en una de sus 'investigaciones'. ¿Debo avisarle a mamá que por fin encontraste a la persona adecuada? Seguramente estará muy contenta.
—¿Por qué el repentino interés en lo que hago? —Aunque no quisiera reconocerlo, ese último comentario lo había hecho retorcerse. Pensando en que efectivamente, John era el adecuado, pero… el adecuado, ¿para qué?
—Estoy interesado en tu seguridad, Sherlock. Siempre lo estoy.
—No, no lo estás haciendo por mí… Lo haces por él. ¿Qué quieres con él, Mycroft? —Sonrió cuando su hermano mordió ligeramente su labio inferior, obviamente no había errado su observación. —Según recuerdo, te oí decir que su trabajo era menos que el de un amateur… y que utiliza más los músculos que el cerebro.
Mycroft no respondió, Sherlock escuchó los pasos rítmicos detrás de él, y pronto Anthea estiraba una carpeta hacia él. El archivo era un completo dossier con la vida de John, como si alguien lo hubiera estado siguiendo desde pequeño, incansablemente, hasta esos momentos. No necesitaba leerlo, sabía que era así, su hermano no tendría información a menos que fuera valiosa.
—¿Para qué me das esto?
—Tienes que saber la clase de hombre a la que estas siguiendo. No me gustaría despertarme y que me informen que han encontrado tu cuerpo flotando en el Támesis.
Sherlock sonrió, cerro el archivo, sin dirigirle una segunda mirada apreciativa a la información volcada en él, y se la devolvió a Anthea con un sonido sordo al golpear contra sus manos.
—Oh, no. No es exactamente eso lo que estás haciendo… y no creas que no se lo diré a mamá. —Lo oyó bufar, casi olvidado de la presencia de su secretaria allí con ellos. —Solo quieres que rellene tu archivo no, que haga 'eso' que yo sé hacer… Pues bien, yo no soy uno de tus perros, Mycroft. No te molestes Margie, tomare un taxi desde aquí.
—¡De todos modos estaré vigilándote, Sherlock!
El joven doctor escucho detrás de sí, mientras dejaba el lugar. ¿Para qué demonios su hermano lo había traído allí para hablar de John? ¡Oh, Dios! Se suponía que John estaba esperando por él… o que él debía estar esperando por John en su apartamento.
Alcanzo un taxi casi temiendo que debía caminar mas, afortunadamente el hombre detuvo el vehículo a pesar del lugar donde estaba.
—Baker Street, 221B. Si puede darse prisa…
No obtuvo más que una mirada de desdén del taxista. Y en poco tiempo estaba tocando la campanilla de la puerta del detective.
—Oh, qué bueno es verte tan pronto. Perdona, creo que no sé tu nombre.
—Gracias señora Hudson, y es Sherlock. ¿Está John arriba?
—Oh, si… él acaba de llegar.
No cruzó una sola palabra más con la casera de John, y se dispuso a correr escaleras arriba. No tenía idea para que John le había pedido que volviera al apartamento, pero si lo necesitaba, allí era donde debía estar.
—Lo siento, debí estar aquí antes.
Suspiró cuando recibió una débil mirada apreciativa, antes de que la cabeza rubia asintiera.
—Tampoco estabas obligado a volver, aunque ambos sabemos que querías… Seguro aun tienes cosas por atender. —John señalo el sillón en frente suyo, pidiéndole que se sentara.
—¿Cómo está tu hombro?
—El analgésico pasó, si es eso lo que preguntas. ¿Puede recetarme algo más, doctor?
Sherlock asintió, era solo cuestión de estirar su brazo para tomar su maletín y rebuscar entre sus cosas. Pero extrañamente, sus dedos estaban temblando por alguna razón.
—¿Sucede algo, Sher?
Otra vez aquel diminutivo, al que no respondió como habitualmente lo haría. Molesto. Su hermano había intentado instaurarlo, pero había recibido una cucharada de su propia medicina, por lo que Mycroft entendió que jamás debía llamarlo de esa manera. Pero extrañamente, que John lo hiciera… no le molestaba en lo más mínimo.
—Al parecer, tienes un nuevo admirador. —Sherlock comentó, no muy a gusto con tener que revelar su relación filial con Mycroft.
—Oh, eso no es nuevo… ¿Mujer, hombre o indefinido?
—Indefinido le cuadraría bien, en realidad. —Bromeó, imaginándose a su hermano mayor como una gran y dramática Queer. —No de verdad, John… Esto es serio.
—También el caso en el que estamos trabajando, y si me proporcionas algo para que mi cabeza trabaje sin dolor, las cosas serán más rápidas.
Sherlock se limito a bufar, estaba seguro que tenía algo lo suficientemente fuerte como para que el dolor de la herida menguara sin causarle ningún efecto secundario a John.
—Conozco a tu hermano, Sherlock. —El rubio murmuró, sentado con su laptop en su regazo. —Al principio pensé que era otra manera del señor Holmes de vigilarme. Gracias a Dios, jamás estuve tan equivocado de algo… Y créeme que 'paranoia' es mi residencia full time.
Sherlock no pudo evitar sonreír, a pesar de que su cabeza rezumaba en preguntas de todo tipo y calibre, la idea de John confiando en él a pesar de conocer a su hermano –seguramente, también estaba al tanto de la clase de hombre que era este–, era algo increíble… increíble y absolutamente acogedor.
—Gracias. Tráeme un vaso de agua… por favor. —John sonrió cuando el doctor mordió su labio inferior, en obvia molestia ante la orden. —Y puedes preguntar lo que sea que tengas en la mente.
Considero el ofrecimiento, pero en realidad no sabría por dónde empezar a formular las preguntas. Había tanto que Sherlock quería saber, y a pesar de lo sencillo que John parecía ser a simple vista, era mucho más que eso.
Quizás preguntar si ya se conocían con su hermano, aunque eso era obvio, ya que John le había dicho que si.
—¿Tienes novia?
La pregunta escapó de sus labios antes de que siquiera pudiera detenerla. Y por la sonrisa en los labios del rubio.
—Pensé que habíamos llegado al acuerdo de que no tenía nada, novia o… novio.
Sherlock tuvo que tragar en seco tratando de evitar el súbito sonrojo que de golpe parecía hervir en su rostro.
—Bueno, pero no creo que eso haya sido de esa manera siempre. Has tenido a alguien de seguro, en algún momento.
—Oh, si te refieres a historias pasadas, sí tengo muchas. —John seguía frente a su laptop, sonriendo abiertamente, lo cual comenzaba a molestar a Sherlock. —Pero eso fue hace mucho… Creo que demasiado tiempo.
Sherlock asintió, aun sin saber que mas decir. No es como si estuviera desesperado por meterse en la cama de John, ni mucho menos. Solo era curiosidad, una muy sana curiosidad.
—¿Por qué no lo deduces? Creo que encontraras divertido hacerlo… y al menos no te aburrirás mientras hago esto.
John sonrió, apenas elevando sus ojos para verlo sobre el borde de su laptop, su rostro estaba algo tenso, seguramente por el dolor que le estaba causando la herida, y que no se iría hasta que el analgésico hiciera efecto.
—¿Tan interesante es lo que podría encontrar?
—Está mal que yo lo diga… quizás tienes que verlo por ti mismo para darte cuenta.
El joven doctor sonrió al mismo tiempo que John lo hizo, al menos le estaba dando 'permiso' para ver mas allá de lo superficial en su vida. Nadie nunca le había dado permiso para tal cosa, ni jamás él había esperado tal cosa. John parecía tan diferente a cualquiera con el que haya cruzado anteriormente.
Y si era para no aburrirse, bien podía hacer un poco de estudio de campo por su propia cuenta.
Estuvo callado mientras John seguía haciendo, lo que estaba haciendo el hombre en su laptop, tal solo centrado en la búsqueda de datos. Allí estaban, podía llegar a ellos de manera muy sencilla, primero porque John no estaba poniendo trabas para que así lo haga. Pero ciertamente no estaba muy seguro de lo que quería encontrar.
John era un ex militar, un capitán del ejército, también había tenido una previa preparación medica –muy pobre en verdad–, sabía algo de su juventud por anécdotas contadas por Stamford, lo demás estaba allí, frente a sus ojos. No parecía tener ningún tipo de problema con su sexualidad, si bien el joven doctor dudara que se definiera a sí mismo como alguien bisexual. Experiencia parecía sobrarle, lo contrario de su caso, en donde apenas si podía decirse que había probado un poco más que lo teórico en ese tipo de relacionamiento.
Pero al parecer, mientras que Sherlock estaba deseoso de encontrar a alguien, no solo intelectual y físicamente atrayente, que pudiera salvarlo de esa inconsciente ignorancia de su parte; John parecía más cómodo con la idea de alejar a cualquiera que pudiera entorpecerlo en el desempeño de su trabajo.
—¿Fue muy traumático?
La voz del joven doctor, suave, modulada y tranquila, traspaso el incesante ruido de las teclas de la laptop de John, haciendo que este se detuviera por completo. Cuando los ojos azules estuvieron clavados en él, Sherlock sintió que tal vez se había equivocado al preguntar tal cosa. Pero si John no hubiera querido que lo supiera, jamás habría dado su consentimiento para que lo dedujera
—A veces, en la noche… aun recuerdo su rostro. —La voz de John se oyó apagada, distante, pero al segundo siguiente estaba sonriendo nuevamente. —Listo… esto fue más fácil de lo que pensaba que seria.
Sherlock estuvo confuso por el abrupto cambio, no solo evidente en el semblante de John, más bien en todo su lenguaje corporal. Dos minutos luego, estaba siguiendo a un muy entusiasta detective por la totalidad del piso.
—¿Que sucede?… ¿Qué haces con eso? —Sherlock apenas pudo contener el gemido, cuando John sacó de debajo de su cojin –sin siquiera pedirle que se levantara– un arma de fuego. El doctor reconoció rápidamente el arma reglamentaria de las fuerzas militares británicas.
El claro reclamo por no haberla devuelto cuando fue dado de baja, murió en los labios del joven doctor, cuando su paciente estuvo intentado ponerse su ridículamente largo abrigo.
—Espera… no sé lo que intentas hacer, pero no llegaras muy lejos con el hombro como lo tienes.
John hizo una mueca de dolor cuando Sherlock le saco el abrigo con un tirón poco amable, para con un hombre en su condición. Y estuvo dispuesto a protestar, solo que apenas había querido girar su cuerpo para enfrentar a Sherlock, una de las manos blancas lo hizo volver a darle la espalda.
El detective se dejo hacer, no del todo cómodo, pero aliviado en cierto grado de no tener que luchar con las mangas de su abrigo por sí solo. Movió los hombros cuando Sherlock acabó de ajustar la prenda, y solo allí John sonrió radiantemente.
Los ojos celestes buscaron los grises del doctor con celeridad, la diversión radiante en ellos.
—¿Qué?… no puedes ir con esa cosa pesada todo el día. Creo que mi cazadora es mejor en estos momentos. —Sherlock se oyó dudoso, y mortificado; ver a John con su abrigo era más íntimo de lo que quería darse cuenta.
—Gracias… Pero no te olvides tu el mío, tengo muchas cosas importantes en el.
El doctor asintió. ¿Eso significaba que quería que lo acompañara?… obviamente sí.
Se dejó deslizar dentro del abrigo, y en verdad a él le quedaba como a medida. Se sintió cómodo, a pesar de que toda la prenda olía a John.
—Vaya, te queda mejor a ti que a mi… deberías quedártela. Incluso hace juego con esa bufanda azul que llevas.
Sherlock sonrió, pero no podía dejar de pensar en lo que había podido deducir del detective.
—Harás lo que yo diga, y te mantendrás siempre detrás de mí… y en silencio.
Ninguno se movió hasta que el joven doctor acabo por asentir enérgicamente, y solo así, John se puso en movimiento.
Continuará.
Notas Finales: Cada vez que pienso en este fic, mas ideas surgen para complicarme la trama… Pero NO, eso solo haría que la historia se alargara… así que me quedare con los capítulos ya trazados, y si hay ganas hare una historia más seguida a esta.
Espero que les guste el capitulo… y esperen el siguiente que empieza lo bueno.
¿Merezco un Review a pesar del tiempo de retraso?
