Cambios innecesarios e inesperados.
Hola, mis queridos lectores… Saben que soy medio flojita para escribir los summarys y eso así que… vámonos al grano…
¡Ah! Sí… en este capítulo habrán intervenciones de la conciencia muajajaja… y serán identificadas con las comillas ''…'' el resto está normal… Ahora sí… ¡vámonos! XD
Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD: www facebookcom / groups / betasffaddiction
Capítulo 9
Sakura POV
¡¿Qué mi vida no puede ser peor?!
Hoy, por ser viernes, mi suerte no podría ser la mejor (nótese el sarcasmo). Primero, como siempre, tarde a clases; luego, una de mis mejores amigas, Naoko, nos da la noticia de que debe mudarse —y no podían irse cerca... no, para nada, debían sobre todo joderle la vida a Sakura y a sus amigas—, debían irse a América.
Después de llorar, lo más que dieron mis lágrimas, Shaoran y yo habíamos ido a la heladería, pero como Murphy la cogió conmigo hoy, no podía pasarme menos... Un niño, por un berrinche, derramó jugo sobre mis medias, y no podía ser de piña o de manzana, que casi no se notara, no señor, debía ser de fresa, y mis medias blancas... No, es que no... no podía.
Para rematar, pedí un helado de chocolate, pero a una chica se le antojó ser despistada e hizo que mi helado cayera sobre mi camisa blanca del instituto. Y, para terminar de arruinarlo todo, coquetea con MI novio, enfrente mío.
Podría jurar que mi maldita suerte había tomado un crucero sin regreso al Triángulo de las Bermudas y, de paso, se había llevado todito mi buen humor apretujado en la maleta.
Así que iba con las medias blancas llenas de jugo rojo, mi camisa blanca con un manchón café, mis ojos rojos e hinchados de tanto llorar, y me imagino que, por el viento, mi cabello parecía un nido de aves.
Pero no todo era tan malo... Sentí un par de brazos fuertes rodearme la cintura desde atrás. Era Shaoran, la única razón para que no le siguiera los pasos a mi suerte y comprara un boleto al Triángulo de las Bermudas yo también.
—Vamos muñequita, no es para que lleves esa cara —Me dijo soltando el abrazo y poniéndose delante de mí—. Sonríe, mira que no todos los días puedes tener al guapo Shaoran Li delante de ti —Terminó guiñándome un ojo.
No pude evitar reírme, pero una triste risa, mis ojos estaban comenzando a cristalizarse ya por el llanto pronto a llegar y parece que lo notó, pues rápidamente se acercó a mí y me abrazó, no lo puede evitar y me abracé fuertemente a su cintura, y comencé a llorar, por segunda vez en el día.
—Mi endemoniada suerte me odia, Shaoran… me odia con su fuerza —musité entre sollozos.
—Ya, mi amor, basta. Me preocupa verte así, tú que siempre eres tan alegre y siempre le ve lo bueno a las cosas, no puedes estar así, no puedo permitirme que estés así. —Lentamente levantó mi cara por la barbilla y me secó las lágrimas con sus manos—. Vamos a tu casa, te cambias, luego vamos por unos licuados, y más tarde vamos a rentar unas películas para ver con Chisaki, ¿sí?
Solo asentí con la cabeza, caminamos un buen trecho pues nos habíamos desviado un poco, pero cuando estábamos por llegar, se me ocurrió hacer una carrera para ver quién llegaba a casa primero.
El ganó, y cuando lo alcancé al fin, intenté hacer una cara de enfado, la cual fue lentamente desapareciendo al darme un casto beso en los labios que luego era más que eso.
Pero algo rápidamente hizo click en mi cerebro.
"Ya era hora, tonta."
¿Eh?... ¿Y esa vocecita?
"Soy tu conciencia tarada, hasta que por fin decides oírme, claro."
Ok, eso era raro, iba a comenzar a pelearme con mi extraña conciencia cuando recordé un pequeño detallito e inmediatamente empujé a Shaoran lejos de mí, haciéndolo golpear la reja de la casa.
—Shaoran —le reprendí— ¿recuerdas a Touya, mi hermano gorila?
— ¡Lo había olvidado! —Dijo separándose de la reja con una mano en su "adolorida" espalda— pero la próxima, recuérdame de una forma menos... dolorosa.
—Lo siento —susurré acercándome a la reja, y pulsando el botón del intercomunicador—. Sheng, soy Sakura —hablé acercándome al pequeño micrófono— ábreme la reja, por favor.
—Enseguida señorita —respondió, y luego de una rara bocina que odiaba tanto, la reja comenzó a abrirse—. Buenas tardes, jóvenes.
—Buenas tardes. ¿Está mi hermano, Sheng? —Pregunté cuando pasamos por la cabina.
—No señorita, salió hace como 20 minutos, con el señor y la señora Tsukishiro.
Yukito Tsukishiro era un médico que mi hermano conoció un día que volvía de la oficina. Un hombre alto, quizá como mi hermano, o menos, de cabellos con un tono plateado, y ojos café claro; su esposa, Ruby Tsukishiro, era una mujer alta, de cabellos de un negro muy bonito, sus ojos eran de un color extrañamente bonito, ambos eran muy amables.
Ruby es la mejor amiga de Nakuru, nuestra vecina, quien está enamorada de mi hermano. Los cuatro son inseparables, son los únicos que me libran de mi hermano y su mal genio.
Cuando entramos a la casa, las chicas de limpieza se quedaron asustadas por mi aspecto y preguntaban que me había ocurrido, a lo que yo solo contestaba: —Mala suerte hoy.
Tenía sed, así que antes de subir y cambiarme, fui al refri por algo de agua, y después de servirme —y un poco a Shaoran, por la carrera—, me apoyé en el desayunador, y miré una peculiar notita pegada en la puerta del refrigerador, sobre todo porque tenía las letras de encabezado en grande:
"MONSTRUO"... lee esto.
Mamá llamó. Dijo que vienen el lunes temprano, y que no dejes que Karenn toque sus flores, que eres la única que puede regarlas. Y que lo hagas...
PD: Lo siento Karenn, pero eres asesina de plantas. Atte.: Sra. Kinomoto.
PD2: Monstruo, hazle caso a mamá.
Ok, ok quizá no era una "notita", era un papel enormemente llamativo, pero el punto es que aprovecharía el hecho de que debía regar las plantas, y tener a mi novio cerca. (N/A: imaginen una risa macabra dentro de la cabeza de Sak).
Shaoran POV
Estaba en la cocina esperando a que Sak leyera la "poco llamativa" nota de su hermano, y se cambiara para poder hacerlo yo.
—Shao —Me llamó usando una contracción de mi nombre que en su boca sonaba tan sexy... Pero nunca andaba haciéndolo, a menos que quisiera algo de mí, ¡oh, no!
— ¿Sí?
—Mi mamá me pidió que si podía regar sus plantas, ¿podemos? —preguntó poniendo cara de ángel.
"Siempre tiene cara de ángel."
¿What the fuck?... ¿Y, eso?... ¡Ahora hablo conmigo mismo! o.O
"No, estúpido. Soy algo llamado conciencia, y hasta que me oyes... ¬_¬"
A ver conciencia, ¿desde cuándo estás ahí?
"A ver, déjame pensar… desde… ¡Ah, sí!... quizá… ¡Siempre!"
Oye, no te exaltes, pero y...
—¡Shaoran! —escuché el grito de Sakura que hizo que dejara de pelear con mi "conciencia".
—Lo siento, ¿decías?
— ¡Ash!... dije que… ¿si teníamos tiempo de regar las plantas de mamá?
— ¡Ah, eso! Pero ve y cámbiate o el helado va a secarse y debes lavarlo ahora.
—Bien —respondió de mala gana— ¡Nikki! —gritó, y al instante apareció una chica regordeta y algo mayor que nosotros.
—Sí seño... ¿qué le pasó joven Sakura? —preguntó preocupada la muchacha al ver el estado de Sakura. Tenía una forma de hablar muy divertida.
—Nada, solo que me manché de helado… Vamos, voy a cambiarme para darte el uniforme y que lo mandes a lavar, por favor.
Yo estaba a punto de soltar la carcajada pues, a esa chica no la había visto nunca —debía de ser nueva— y, al parecer, los encantos Li hacían efecto en una más… No dejaba de verme embobada y Sakura hablándole. Apreté ambos labios y volví la mirada al techo, para no reírme.
—Nikki, ¿me estás oyendo? —preguntó severa Sakura, parece que se estaba exaltando, pues notó que la chica estaba ignorándola y, además, alguien que no era ella, me miraba— ¡Nikki! —llamó de nuevo.
—Lo... lo siento, señorita, vamos, debe cambiarse —contestó al fin.
—Ya regreso, AMOR —Me dijo remarcando la última palabra, lo cual me causó más gracia.
Le había gustado a una de las servidoras de mi novia y eso me divertía.
"Y… ¿a quién no, querido?"
¿Sabes conciencia? Ahora me caes mejor.
"No te acostumbres."
¿Sabes que puedo volver a ignorarte, verdad?
"Sabes que ahora que sabes que existo, no podrás hacerlo, ¿verdad?"
¡Estúpida conciencia! ¬_¬
"Tarado."
Aburrido de pelear con mi conciencia di un resoplido y mejor decidí ignorarla. Tomé los vasos y los puse en el lavabo, guardé la jarra en el refrigerador para ir a la sala y tirarme al sillón.
Unos segundos después, me aburrí y puse algo de música en el equipo de sonido de Sakura, pero no tardé en oír pasos en las escaleras.
Cuando me giré para ver si era Sakura, se me paró en corazón —y otra cosa por "ahí"—. Era ella y llevaba un short blanco —muy, muy, muy corto— y una blusa de tirantes con encaje la boca en V, además de que resaltaba full su delicio... ejem...figura, resaltaba muy bien su figura, el cabello atado en una coleta alta, y descalza.
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…
— ¿Qué te parece Shao? —¡Demonios! Y ahora ese tonito tan aterciopelado.
Tapé mis ojos con una mano y, con la otra, me sostuve del respaldar del sillón.
— ¡Mierda, Sakura! Si no quieres que ahorita mismo salte sobre ti y te viole salvajemente, ve y cámbiate esa endemoniadamente sexy ropa —amenacé. Sí, lo sé, un poco rudo, pero creo que ese era uno de los beneficios de que antes me llevara tan bien con ella, podía ser así sin esperar que se enfadara.
Cruzando mis piernas —pues sabía que entre mis piernas "alguien" se había dignado a despertar— escuché una leve y ahogada risa.
—No voy a hacerlo lobito, no pienso ensuciar ropa de más, dos veces, innecesariamente, pudiendo usar mi ropa normal, porque sé que voy a mojarme —respondió—. Además, después de que reguemos las plantas, me ducho y nos vamos a lo de las películas, ¿ok? —dicho esto salió por la puerta donde supuse estaba el jardín.
¿Así que, con esa ropa pasa todo el día en casa, eh?
"En serio… ¿vas a quedarte así, sin más? Quiere guerra, dale guerra."
Tienes razón mini yo… Ya verás cerecito, ya verás.
Recordé que en el bolso de deportes llevaba unos shorts caqui que iba a usar si del colegio nos íbamos a comer algo, pero ahora servirían de algo, subí las escaleras y entré al primer cuarto que vi abierto, era como el de huéspedes pues no había nada, más que la cama y muebles vacíos (sí, los abrí para ver). Todo pulcramente ordenado y limpio. Cuando me puse los shorts me quedé así, desnudo de las caderas hacia arriba, y rápidamente bajé las escaleras.
—Señorita, somos las últimas… El joven Touya nos dio libre hasta mañana, nos vemos. —Escuché que decía una joven, que pensé era parte de la servidumbre.
La chica de hace un rato y otra salieron por lo que supuse era la puerta de servicio.
"Así que, ¿estarán solos, eh?"
Perfecto.
Al asegurarme de que estábamos solos, me acerqué lentamente a ella. ¡Al diablo que la asustara! Ella me había provocado y yo no respondía por mis instintos. Cuando llegué hasta ella, deslicé mis manos a ambos lados de su estrecha cintura, y sentir cómo se tensaba al contacto me encantó.
—No juegues conmigo, cerecita —Le susurré al oído cuando la tuve apretada a mí— porque puedo enseñarte las reglas si quieres.
Con suaves roces sobre su plano abdomen, sentía como se estremecía entre mis manos.
—No juego... cuan-do, no sé jugar, lobito —musitó entrecortado por mi tacto y mis besos sobre su cuello.
— ¿Quién te dijo lo de lobito? —Quise saber, aunque ya me imaginaba quien había sido.
Se rió de manera burlona pero coqueta a la vez. —Confidential —pronunció con un pésimo inglés y solté una sonora carcajada.
— ¿Fue Meiling, verdad? —Intenté y mordisqueé su hombro para hacerlo más fácil. Asintió, pero me llevó el que me trajo cuando de manera inconsciente (prefiero pensar fue así) movió su cadera haciendo que "alguien" despertara más aún, pero de movimiento rápido se alejó de mí, y cuando logré reaccionar tenía un chorro de agua sobre mi pecho.
— ¡Uh! Esta me las pagas muñequita —amenacé—, esta sí que me las pagas.
Lentamente me fui acercando a ella y, aunque comenzó a incrementar el chorro de la manguera, de nada sirvió, puesto que cuando llegué donde ella se la arrebaté y comenzó a correr. Me puse en posición como si fuera a disparar un arma y apunté hacia ella.
— ¡Alto! ¡Detente por la paz! La paz Shao, la paz —pidió entre risas y jadeos por la carrera, comenzando a acercarse— ¿Tregua? —preguntó extendiéndome la mano.
La tomé pero con otras intenciones. La sostuve y apreté el "gatillo" descargando un gran chorro de agua en su abdomen y oyendo un gritito de su parte, para luego comenzar a reírme y ella a intentar quitarme la manguera.
Sin duda, todo había cambiado para bien. Al menos ya no lloraba, ni estaba triste. Ni provocándome… Pero sí estaba mojándome.
De repente, a mis malditas hormonas se les ocurrió la magnífica idea de despertar y verla con la pequeña camisita y el short tan corto, pegado a su piel por el agua, hizo q me quedara como imbécil viéndola, hasta que...
—Despierta lobito —gritó mientras me mojaba con el chorro a lo más que daba.
¡Demonios! Me había quedado viéndola tanto que ni cuenta me di cuando me quitó la manguera. Esta me las pagaría… Divisé un gran charco de lodo y corrí hacia ella lo más rápido que el fuerte chorro me dejaba. Cuando llegue, la levanté cual novia en su noche de bodas, a pesar de sus golpes, pataditas y gritos.
—Li Shaoran… ¡suéltame en este mismo momento!
— ¡Oh, no, cerecita! Me distrajiste para quitarme la manguera… Ahora, esta es mi venganza —y agregué una risa macabra después de decir venganza— pero tranquila, no te haré más daño del que tú me hiciste a mí.
Cuando llegué al enorme charco que habíamos creado, la puse en él y me lancé sobre ella. Comencé a llenarla de lodo por todos lados… en la cara, en el cuello, en... los... el abdomen, todos lados.
— ¡Basta, Shaoran! ¡Basta ya! —Me rogaba entre risas y tratando de escapar de los chorros de lodo, cosa imposible—. Bien, te iba a dar un poco del pastel de chocolate que mi papá dejó hecho pero, te portaste mal, así que no.
— ¿Cho-chocolate? —pregunté deteniéndome.
—Sip, chocolate, pero es mío y no voy a darte —contestó poniéndose de pie y avanzando hacia la manguera—. Te lo advertí Shaoran.
—Pero... —No pude continuar pues ya me había dejado solo y se dirigía hacia adentro de la enorme casa. No era que mi casa fuera pequeña pero… ¡ah!, ya me entienden.
Inmediatamente comencé a seguirla… Obtendría chocolate sí o sí.
—Ah, vamos muñequita, era un juego —rogué, y sí… yo, Shaoran Li, rogando… en serio quería chocolate.
—Nop.
Cuando se sirvió, tomó un poco y seductoramente se lo llevó a la boca, cerrando los ojos y disfrutando del sabor. Y yo, literalmente babeando, por la necesidad del chocolate, y por mi condenada novia que hacía todo lo posible por tentarme, tanto por el chocolate como por ella. Pero no iba a quedarme así, lentamente fui avanzando hacia ella y la tomé de la cintura, sintiendo cómo se estremecía ante mi toque. Me acerqué a su cuello y, dejando pequeños besos a lo largo de este, me acerqué a su oído.
— ¿Segura que no me darás chocolate, muñequita? —Pregunté en un susurro.
—Se-segu-gura —tartamudeó.
—Y… si... ¿hago esto? —Pregunté acariciando su plano abdomen y suspirando entre besos sobre su cuello.
—Tr-trampo... tramposo.
Inconscientemente me reí sobre su cuello pero no creí que fuera para tanto, con un brusco empujón me alejó de ella para rápidamente comenzar a besarme, su dulce sabor a chocolate, la sensación de su piel mojada bajo mis manos sintiéndola temblar por mis toques me embriagaba cada segundo.
Como estaba sin camisa, sentía sus finas y delicadas manos sobre mi piel, una de sus manos enredada en mi cabello, y otra apoyada en mi pecho haciendo circulitos con su dedo índice.
Estaba sentada en uno de los asientos del desayunador, así que quedaba casi a mi altura haciéndome más fácil besarla y acariciarla.
"Em… idiota… estás… en su casa, en la cocina, y su hermano puede llegar… reacciona."
Estúpida conciencia apareciendo en el momento menos indicado, pero tienes razón.
"¿Cuándo no la he tenido?"
Decidí ignorar a mi conciencia y concentrarme en mi objetivo, lentamente fui descendiendo con mi boca por su mejilla, su mentón, hasta su cuello, recorriendo el mismo camino de vuelta pero desviándome a su oído.
—El chocolate es malo para las porristas, ¿sabías muñequita? —Pregunté susurrando.
Estiré mi mano hasta tomar el pequeño platito con el pastel que había quedado en el olvido, y me alejé de ella. Tenía los labios rojos y la respiración entrecortada y, aunque por un momento quedó en la misma posición como rogando que volviera a sus labios, rápidamente se repuso y cambió su cara a una de falso reproche.
—En serio, dame chocolate, mira que debe estar muy rico —me burlé— mmm… sí, delicioso.
Sin decir nada, se bajó del asiento y caminó hacia la sala con cara molesta.
—Eh, muñequita, no te enojes, tú no quisiste darme —repliqué poniendo el plato en la mesa y siguiéndola. Cuando la divisé, iba por las escaleras y me dispuse a seguirla... Mala idea.
—Vamos, lo siento, quería chocolate y tú no querías darme —expliqué al ver que hacía una señal de "stop" con la mano.
—Eh… —Fue lo único que dijo en otro de mis intentos por atraparla— Eh, eh —otro intento— Eh —y otro.
Bajé los hombros al saber que no la convencería, y al ver que desistí se giró y pretendió seguir su camino hacia arriba pero, no contaba con mi astucia, y la tomé de la cintura levantándola y atrayéndola a mí.
—Lo siento, muñequita. ¿Me disculpas? —Si los chicos me escucharan— Por favor.
—Bien, pero... no vuelvas a hacer eso —Eso fue fácil.
—Pero, para la próxima, dame… ¿sí? —Pregunté pensando que se refería al pastel, pero al ver su divertida mueca, caí en cuenta que se refería a las caricias— ¿Qué cosa? ¿Esto? —Beso entre palabra, mi mejor movimiento.
¿Por qué se reía si me pidió que no lo hiciera más?
—No... Esto… —besó mi mejilla y luego beso a beso fue bajando hasta el cuello, y yo sin pensar le hice presión en la cintura haciéndola reír contra mi piel.
Mierda.
—Eso… —dijo con una pequeña risa, al ver cómo me estremecía y daba un gruñido ronco, y luego, la muy... se alejó, dejándome ahí, con los pelos de punta...
"Mira abajo y ve que no solo los pelos están de punta amigo."
¡Oh! Veo por qué su anterior reacción violenta. Si eso hace que… ambos… nos "emocionemos"… Bien muñequita, punto débil. Algún día iba a servirme de algo.
Bajé a tomar mis cosas para cambiarme, y cuando iba a mitad de las escaleras escuché que abrían la puerta.
¡Demonios! Kinomoto llegó. Corrí lo más rápido que mis pies me permitían.
—Monstruo —llamaba mientras subía.
¡Demonios! Iba a morir si Sakura no me abría la puerta.
—Sakura, ábreme, tu hermano va a matarme si me ve "así" —rogué susurrando y golpeando suavemente la puerta del cuarto de Sakura.
—Sakura —decía el ogro aún más cerca.
—Sakura, muñequita, ábreme, por favor —segundo ruego en el día.
¡Demonios! ¡Qué alguien me ayude!...
CONTINUARÁ...
Nyaaaa…como notarán, este capítulo se me hizo un poquitín más largo…estoy feliz xq ya estoy logrando extenderme ¡yey! Espero les haya gustado mucho, NO SE OLVIDEN DE LOS REVIEWS… ¡los amo! XD ¡besitos!
Su floja escritora:
Cheskkita16.
