Cambios innecesarios e inesperados

DISCLAIMER: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le pertenecen a Clamp, yo sólo los uso para mis historias…

SUMMARY: Adaptación, la palabra que más odio , todo nuevo, amigas, vida, amor... ¿por qué a mí?…

Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD: www facebookcom / groups / betasffaddiction


Capítulo 10

—¡Maldición! Déjame en paz.

—Pero… por favor, tienes que escucharme, no todo es como parece.

—Y todavía tienes el descaro de venir a decirme que no todo es lo que parece. !Vas a tener un hijo con ella! —gritaba una eufórica amatista.

—Pero... ¡Demonios! Entiéndeme, estaba borracho y no sabía lo que estaba haciendo —rogaba un chico de ojos azules.

Una risa sarcástica se escuchó. —Ok, ok digamos que te creo… ¿y qué hacías tomando el día que debíamos celebrar nuestro aniversario? ¡Maldita sea! ¿Qué me crees? Te recuerdo que no nací ayer y en los 20 años que tengo esa es la excusa más estúpida que pudiste haber buscado.

Una lágrima rodó por la mejilla de la chica, mientras el ojiazul, muy frustrado, se pasaba la mano por los cabellos.

—Tenía fe en ti, te creía diferente, pero eres igual que todos los hombres. ¡Aléjate de mi vida! No te quiero ver, no quiero oírte. Juro que te odio con toda mi alma Eriol Hiragisawa.

—Tomoyo, mi amor, en serio lo siento. Te amo, sin ti voy a morir.

—Hazme el favor.

Aplausos sonoros por el eco se escucharon en el gran teatro mientras la amatista se limpiaba las lágrimas con una sonrisa.

—Profesor, ¿cómo lo hicimos? —preguntó luego de una reverencia de agradecimiento.

—Y así, jóvenes, es como se actúa… Sentir el personaje, ser el personaje. —Levantándose del escritorio pronunció— Bueno chicos, es todo por hoy, y espero más actuaciones como esta. Recuerden que la obra esta pronta a llegar, nos vemos el próximo día —dicho esto, tomó sus cosas y salió del auditorio.

Más aplausos se escucharon, seguidos del murmullo de algunos chicos levantándose de las butacas del auditorio.

Mientras los estudiantes que pertenecían al grupo de teatro de Seijo salían del auditorio del instituto, una muy feliz Tomoyo abrazaba a su novio y en un susurro le agradecía la espectacular actuación que acababan de presentar. Habían practicado mucho, y su esfuerzo había valido la pena.

Recogieron sus cosas y tomados de la mano salieron del auditorio. Aunque la felicidad de la chica de ojos amatista no duro mucho, pues recordó un suceso que había pasado hacía unas horas y, tanto a ella como a sus amigas, las tenía demasiado tristes… "una de sus mejores amigas se iba a ir de la ciudad".

—Y del maldito continente —susurró apretando la mandíbula.

—¿Ah? —preguntó confundido su novio al notar tan repentino cambio y el susurro fácilmente audible para él.

Para no preocupar al maravilloso chico que estaba a su lado —y una de las razones para no hacer nada estúpido—, sonrió tristemente mientras negaba con la cabeza.

—Ella estará bien y además, estamos en el siglo XXl mi amor, pueden comunicarse por video o llamadas, o ambas.

—Sí, pero no es lo mismo —susurró bajando la cabeza para evitar que su novio viera las lágrimas. Cosa que no logró.

—Pero es algo. Si ella de verdad es su amiga, hará todo lo que esté a su alcance para mantener su amistad, así se mude al Círculo Polar Ártico.

No pudiendo más, sollozó y se lanzó a llorar en el pecho de su novio. Ella no era el tipo de chicas sentimentales que lloraba por cualquier cosa, pero si de verdad algo era motivo de llanto, por más que intentara hacerse la fuerte, siempre terminaba llorando. Y, obviamente, este era un motivo.

Naoko había sido su amiga desde el jardín de niños, igual que Rika y Chiharu, y que se fuera de un momento a otro, la hacía ponerse sentimental.

—Eso lo sé, pero no le quita que se vaya a otro continente y que quizá encuentre amigas que le quiten todo el tiempo y nos olvide —Se quejó sobre el pecho de su novio, quien la abrazaba y poco le importaba que su camisa estuviera siendo empapada en rimel y lágrimas.

Con unas cuantas palabras más de consuelo, logró que se tranquilizara un poco, pero no del todo. Abrazados, caminaron hasta la casa de ella.

Como era costumbre, su mamá no estaba en casa y su papá, ni ella sabía donde demonios estaba, pues las había abandonado cuando era muy pequeña.

Tras pasar la reja y la enorme puerta, él la cargó hasta la habitación.

—Date un baño, prepararé algo para cenar y cuando bajes vemos una película mientras llegan las chicas, ¿vale? —le susurró cariñosamente.

Tras un débil asentimiento de parte de ella, él bajó a preparar la cena para el amor de su vida.

Odiaba verla así, y más odiaba que el hecho que la tenía así, era algo que no estaba en sus manos resolver.

Se sentía inútil.

.

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Shaoran POV

Un paso, dos pasos, tres, cuatro… ¡Demonios, necesito un milagro!

—O que mi novia se digne a abrir la endemoniada puerta —susurré terminando mi pensamiento.

Nunca había sentido escaleras más enormes, sería parte del suspenso y del terror a ser asesinado por mi cuñado por el simple hecho de estar frente a la puerta de su hermana menor, sin camisa, mojado y con mi ropa en las manos.

—Monstruo, ¿qué es ese desastre en el jardín? Ya sabía que los monstruos destruyen todo a su paso, pero no sabía que fueras tan buena. A mamá le dará un paro cardíaco —decía mi futuro asesino, a cada paso más cerca de mi cuerpo.

Implorando un poco de valor, y suerte, cerré mis ojos… Y no era que tuviera miedo. ¡No! Para nada, estar cerca de un gorila de dos metros más alto que yo y que, estaba seguro, se iba a enojar por estar allí y en estas circunstancias… para nada. ¿Quién tendría miedo en ese caso? Y, no era que no pudiese defenderme, pero las posibilidades están 99.9% a su favor.

Escuché el sonido de un "clic", y un tirón, pero lo extraño era que no eran manos grandes y ásperas como imaginé, al contrario, hasta sentía un par de uñas clavándose en mi brazo, y... ¿una risa?

—Monstruo, ¿estás aquí?

—Eh, sí, acá estoy. Estoy cambiándome de ropa porque hicimos un desorden.

—¿Quienes?

¡Demonios! Sonaba exaltado, rogaba al cielo no pidiera que le abriera la puerta. Le hice muecas con la boca con los nombres de Tomoyo y Kero, y captó rápido. Juro que esta me las pagaría… ¡De esta no te escapas Sakura Kinomoto!

—Con Kero y Tomy, acaban de irse.

—Bueno, da igual. Recoge ese desorden —ordenó ya un poco más calmado—. Voy a salir con Yuki y las chicas hoy, regreso más tarde, no te preocupes que ya le dije a Taw.

Según sabía, Taw era el jefe de seguridad de los Kinomoto, era un señor que sinceramente me daba miedo, era alto, moreno y de cabellos canos; a juzgar por mí, tenía como 42 años, y era un general retirado del ejército.

—¿Y las chicas? —pregunto pícaramente Sakura ante el comentario de su hermano.

No pude evitar reírme, era obvio que lo hacía a propósito y no le tenía ni el más mínimo miedo a Kinomoto.

—Bien, nos vemos mañana —respondió luego de un gruñido y evadiendo notablemente la pregunta.

Nos quedamos en silencio hasta escuchar la bocina de la reja y, en ese momento, Sakura soltó una enorme y sonora carcajada. Por el momento no le iba a hacer nada, pero ya se me ocurriría como cobrármelo.

—¡Ay, sí! Ja, ja, ja qué divertido. ¿Qué hubieras hecho si tu hermano me ve y me mata? —pregunté sacando la toalla del bolso y entrando al baño fingiendo estar molesto.

—Pues, reír y reír hasta morir y acompañarte —continuó riendo.

Luego de bañarnos, intentamos ordenar un poco el desastre que habíamos hecho y cuando quedo listo, salimos a comprar las películas que veríamos con Chisaki.

Viendo el mostrador de películas, encontré la venganza perfecta. La vez que fuimos a casa de Eriol a ver una película —de miedo—, Sakura mencionó que odia ese tipo de películas porque es terriblemente miedosa. Para ese tiempo aun no éramos más que amigos, así que no pude disfrutar abrazarla, solo tuve que aguantar verla prácticamente enrollada a Kero, y obvio, reírme de ella.

Pero esta vez, usaría una de películas para cobrarme el susto de hace un rato. Asesinos…no, brujas…no, ogros…no, maldiciones, fantasmas… ¡perfecto! Sin que se diera cuenta metí entre las películas que llevábamos —de caricaturas y eso— una película de una niña fantasma que salía de un pozo "The ring" o algo así. Pagué y nos fuimos. Si esto no me pagaba lo que me acababa de hacer, no había cosa que pudiera hacerlo.

Y aunque sabía que tal vez no podría pagármelas hoy, tendría que ser paciente, pero debía cobrársela.

Caminamos tomados de la mano algunas cuadras, ya que como la tienda estaba en un lugar concurrido y era muy conocida, había muchos autos y quedamos algo lejos del nuestro.

—¡Apresúrate! Te aseguro que tu madre debe de estar esperándote con un rodillo en la puerta —Se quejaba Sakura mientras prácticamente me arrastraba porque había comenzado a casi correr.

—Da igual. En tal caso, nos va a dar a los dos, así que... —bromeé.

—Apresúrate —Me repitió tratando de ocultar una risa y al mismo tiempo intentando sonar molesta.

Cuando llegamos al auto, literalmente lancé la bolsa a la parte de atrás y entramos, pero justo cuando iba a encenderlo, mi teléfono comenzó a sonar.

—¿Bueno?... —pregunté al contestar, pero ninguna voz se escuchó— Hola... —Y nada, así que decidí cortar y me dispuse a encender el auto, pero de nuevo, mi teléfono.

—Mira, si no tienes amigos, consíguete una vida y deja de joderme la...

—¡Shaoran Li! ¿Qué es ese vocabulario, jovencito? —preguntó mi madre del otro lado fingiendo molestia. Generalmente no usaba ese lenguaje en frente a ella pero una que otra palabra se me había escapado entre las peleas que tenía con mis hermanas y mi prima, así que no me preocupé.

—Lo siento madre, ¿qué pasa? —pregunte cuando escuché un estruendo como de sartenes cayendo.

—¡Chisaki! —reprendió mi madre a la pequeña en un tono algo… mucho muy frustrada. Y conociendo a mi madre, ya podía verla con la mano en la frente y los ojos cerrados, era una pose típica con mis sobrinos, con Chisaki más específicamente.

—Mamá, ya vamos para allá, estamos en el centro comprando unas películas...

—¡Alto! —gritó, tan fuerte que me hizo alejarme el auricular, algo que provocó la risa de Sakura, quien al oír tremendo rollo, se había acercado al teléfono para oír mejor—. Están en el centro, aprovecha y cómprale algunos chocolates a Chisaki, porque le di los que tú y Meiling habían dejado en el congelador y se puso como loca; iba a buscar en tu habitación pero estaba cerrada. Juro que esta niña me va a sacar canas verdes —más que hablando, estaba gritando—.

Mi madre casi siempre fue la gran señora Li. En la empresa, todos hacían lo que ella quería, como lo quería y cuando lo quería, su figura y porte se hacia notar desde que entraba a alguna habitación; parecía que le tenían miedo. A decir verdad, a veces hasta yo le tenía miedo, nunca en mi vida me había levantado la mano siquiera —con eso de que era su único varón, igualito a su esposo, y su hijo menor—, sin embargo, cuando hacía una travesura de pequeño, y ahora de grande cuando la llamaban del Instituto, había veces que me regañaba de una forma que me hacía quedarme helado.

Pero cuando de cuidar a mis sobrinos se trataba, amaba hacerlo, no mas de una hora, y cuando lo hacía por más tiempo, salía gritando y corriendo —literalmente—. Eran los únicos que le hacían sacar ese lado de psicópata fugitiva.

—A ver, mamá… Le diste a Chisaki ocho tabletas de chocolate, se puso como loca y, ¿quieres que le llevemos más? —pregunté divertido.

—Traigan lo que sea, pero por favor que sea rápido —suplicó, y no pude contener más tiempo mis carcajadas que luchaban por salir desde hace unos segundos. Y Sakura estaba en las mismas.

—Bueno, bueno, intenta darle leche o algo salado, vamos a la farmacia por un tranquilizante o algo —le dije, a lo cual respondió con un "uhum", luego un quejido de frustración y corté.

—No podemos comprarle un tranquilizante, Shaoran. Tiene 6 años y eso la mataría —reprochó Sakura tratando de dejar de reír y desabrocharse el cinturón.

—Ya lo sé, lo dije para calmarla a ella, oíste como estaba y fue lo mejor que se me ocurrió —me defendí—. Creo que sería mejor algo salado pero que a ella le guste —sugerí mientras salía del auto aún riéndome.

—Como frituras, no lo sé.

—Vamos a ver —dije tomándole la mano y caminando con ella hacia el mini-super que estaba contiguo a la tienda de discos.

Yo no era muy de esos que hacía muestras de cariño, pero siendo francos, algunos tipos se le quedaban viendo de una manera que podría decirse que hasta veía a través de sus sucias mentes todo lo que hacían con mi novia; por eso, mientras caminábamos, la tomé de la cintura y la acerqué a mí para darle un beso en la mejilla, dándoles a entender a esos imbéciles que ella era mía, nada más.

Sólo mía...

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Sakura POV

Íbamos caminando tomados de la mano, cuando despacio comenzó a deshacer el agarre y tomó mi cintura con una mano mientras me acercaba a él y me daba un beso en la mejilla. Yo sabía que él no era de esos chicos "cursis" que andan derramando miel por donde caminan, más bien, prefería besarme cuando estábamos solos, pero también sabía que era muy celoso, y al parecer, esta vez le ganaron sus celos.

Yo… enojadísima de recibir sus caricias —sí, claro, como si eso fuese posible—, sonreí pero primero seguí la dirección que tenían sus ojos y, efectivamente, estaban dos chicos esperando quien sabe que, y nos estaban viendo, pero no muy contentos, al parecer —al contrario de Shaoran que poco le faltaba para ponerse a brincar de emoción—.

Luego de comprar algunos chips, y pasar por un restaurante de comida rápida comprando unas hamburguesas, nos dirigimos a casa de los Li.

—¡Al fin! Pensé que nunca llegarían —gritó la señora Ieran desde el pórtico de la enorme casa, mientras la pequeña Chisaki se colgaba de la orilla de su vestido repitiendo algo como "quiero chocolate, dame chocolate, quiero mi chocolate, dame chocolate", múltiples veces con esa chillona vocecita.

En serio le había dado demasiada azúcar, estaba muy, muy hiperactiva —al parecer era de esas abuelas consentidoras—.

—¿Y el rodillo? —preguntó Shaoran en un susurro, a lo cual yo sólo me puse el dorso de mi mano en la boca para no estallar en carcajadas, y apreté su mano que estaba entrelazada con la mía logrando un discreto "ouch" por parte de él.

—Meiling no llegó, y este terremotito me esta volviendo loca —se quejó la señora Ieran—. Además, tengo que ir a una reunión y ya voy tarde —terminó diciendo, mientras sacaba su celular de su muy bonito bolso.

—Chisaki deja a la abue, debe irse a su reunión. Vamos adentro, trajimos algo para ti —le dijo Shaoran a la pequeña, mientras intentaba arrancarla del vestido de su madre.

—Tío Xiao, ella no me da mi chocolate —dijo la niña colgándose ahora del cuello de Shaoran y haciendo un divertido puchero.

—¿Más aún? —preguntó Shaoran divertido al ver las caras que hacía la niña—. Bueno, vamos, te enseñaré lo que tía Sakura y yo trajimos para ti, ¿sí?... Mamá... Te veo luego —le dijo a su madre mientras depositaba un beso en la mejilla de esta y entraba con Chisaki a horcajadas y las bolsas de lo que compramos, y recibía un "Hasta luego, cariño" de la señora Ieran.

Me resultaba tierno el que Shaoran tratara a su mamá tan lindo y respetuoso.

—Bueno linda, yo me voy —dijo la voz de la señora Ieran, a lo cual sonreí e hice una reverencia al momento en que bajaba arreglando su negro y hermoso cabello y, de un elegante auto, salía un hombre uniformado a abrirle la puerta; sin duda, una señora muy refinada.

Una vez que se hubo marchado, me dirigí hacia la casa con el celular de Shaoran y el mío en las manos, y mi bolso a la mitad del brazo. Antes de entrar, me giré y vi al cielo, al parecer iba a hacer frío, y era raro, si estábamos casi entrando al verano; pero el clima está loco en todos lados, así que no me preocupé y entré.

—¡Qué malas son algunas personitas! Ahora ni saludan —dije en modo de reproche cuando entré al salón.

—Tía Sakura, tía Sakura, tía Sakura, tía Sakura —Escuché los gritos de la pequeña Chisaki corriendo hacia mí y meneando las dos coletas que llevaba en el cabello.

—¡Vaya! Parece que tienes mucha azúcar en la sangre —mencioné cuando la levanté a horcajadas sobre mi cadera mientras caminábamos hacia la cocina.

—Mucho es poco, tiene hiperactividad hasta en los poros —se quejó Shaoran cuando entramos a la cocina. Estaba recogiendo algo del piso que seguro Chisaki había regado—. De seguro sus neuronas deben estar en una alocada fiesta que no se queda en paz.

Ambas nos reímos de Shaoran, y la senté en la mesa del desayunador, como había observado que Shaoran acostumbraba. Comencé a sacar unas frituras y a servirlas en unos tazones que seguro Shaoran había sacado, y luego saqué de un mueble unos platos para servir las hamburguesas y las papas.

Cuando Shaoran acabó, se lavó las manos y me ayudó a terminar, recogí la basura y limpié mientras sonreía al escuchar el incesante golpeteo de los zapatos de Chisaki en un asiento que tenía al lado.

—Si Touya estuviera aquí, juro que ya hubiera mandado a Chisaki a dormir —le susurré a Shaoran, quien abría unas sodas y las vertía en unos vasos.

—Créeme que si no lo hago es por que la adoro y tiene que cenar antes —me respondió algo molesto, a lo cual yo sonreí aún más.

Podía ser tan tierno cuando se lo proponía.

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Shaoran POV

El golpeteo de los zapatos de Chisaki me tenía por salir corriendo, y correr y correr hasta llegar a la Antártida, quizá los pingüinos eran menos molestos que mi sobrina.

—Si Touya estuviera aquí, juro que ya hubiera mandado a Chisaki a dormir —me susurró Sakura, quizá para que la niña no escuchara.

—Créeme que si no lo hago es por que la adoro y tiene que cenar antes —respondí.

Y era cierto, me tenía loco ya. No comprendía aún por qué mi madre le había dado tanto dulce si sabe como se pone; pero como no era ella la que debía quedarse con este monstruito toda la noche, lo hizo.

Tal parece que, como dice Fanren, mi mamá es de esas abuelitas consentidoras. Y mi padre no se queda atrás, es otro que les da todo lo que le piden… Si les pidieran un auto, sólo preguntarían ¿qué color? y se los darían.

Cuando terminé de llenar los vasos de soda, tiré los recipientes y los llevé a la mesa de centro de la sala mientras Sakura jugaba con Chisaki.

—Deberías cambiarla, puede que se quede dormida durante la película y después será difícil pues es muy necia —le indiqué mientras salía de la cocina con los platos de las hamburguesas.

—Sí capitán —se burlaron ambas.

Yo sólo las fusilé con la mirada mientras las veía subir hacia la habitación del pequeño monstruito. Entre risas y a medio subir, el teléfono de Sakura sonó y se giró a verme como pidiendo que contestara por ella, a lo cual sólo sonreí de lado y vi que ella se sonrojó un poco pero inmediatamente se giró y continuó subiendo.

"Call me maybe" era el tono que usaba Sakura para las llamadas, lo cual me hizo gracia porque recordé el video, era divertido, una chica linda y sexy, enamorada de su vecino quien resultó ser gay.

—¡Sakura, Sakura, Sakura, Sakura! —gritaba eufórica una vocecita del otro lado, creo que conocía esa voz.

—¿Tomoyo? —pregunté cuando detuvo sus gritos.

—¿Shaoran?

—Sí, soy yo. Sakura está conmigo.

—Cierto, la pequeña Chisaki... Bueno, por favor dile a Sakura que cuando venga pase a comprar unas papas porque Eriol se comió todas las que habíamos comprado.

Me lancé una enorme y sonora carcajada. Ese idiota era tremendo, según Sakura, habían comprado 6 bolsas de papitas y Eriol se las había comido todas, y podría jurar que si llegara a casa de cualquiera de nosotros iba a atacar el refrigerador, para llegar a su casa y cenar todo lo que su abuela pidiera para él.

—No te rías, tarado —reclamó Tomoyo.

—Y te aseguro... que cuando llegue a casa, su abuela lo va a llenar de comida... No entiendo como es que ese idiota no tiene problemas con su cuerpo y rendimiento deportivo, es un cerdo cuando tiene comida al frente.

—Uno de los grandes misterios de la vida —respondió para luego comenzar a reír conmigo.

Tomoyo Daidouji. Linda, inteligente y, sobre todo, rica. En un principio cuando la conocí, me pareció que era de esas niñatas ricachonas hijas de papi, pero conociéndola mejor me di cuenta de que era buena onda. Incluso estuve enamorado de ella un tiempo, pero fue pasajero, ahora simplemente era como mi mejor amiga, bromeábamos, y a veces hasta hacía de mi psicóloga. Además, claro, de ser la novia de mi mejor amigo.

—Bueno, ya. ¿Vas a decirle?

—Quizás si, quizás no —molesté.

—Entonces, mueve tu trasero y pásamela Li —Estaba molesta. ¡Oh, sí!

—¡Ah! Vamos, Hiragisawa, ¿qué es eso de Li?

—¡Shaoran!...

—Shaorancito, por favor —Iba a matarme, lo sé.

—Escúchame bien, si no quieres que la próxima vez que te encuentre te deje sin descendencia, mueve tu sexy cuerpecito y… o le dices o me la pasas... O atente a las consecuencias Shaoran.

Me reí. —Vale, vale, yo le digo, tranquila Tommy. No te esponjes, linda.

—Vete al diablo "Shaorancito" —dijo en tono de burla y cortó la comunicación. Era divertido hacerla rabiar.

—¡Llegué! —Y ahora yo iba a matar a alguien.

—No me digas —hablé entrando al salón— Y, ¿por qué tan temprano primita? —le pregunté con sarcasmo.

—Lo siento, se me hizo tarde, como estoy ingresando con algunos meses de atraso, tengo que ponerme al día y me quieren sacar el jugo. Había olvidado lo horrible que es el colegio —respondió Meiling dramatizando. Sólo la miré sin convencerme.

—Mamá va a fusilarte. Lo sabes, ¿verdad? Si tan sólo supieras… Imagínate que le dio ocho tabletas de chocolates a Chisaki y estaba hiperactiva. Mamá debía ir a una reunión y tú nunca llegaste.

—¡Lo siento! —gritó abrazándome, o mejor dicho, ahogándome en sus brazos—. Pero... ¿chocolates? ¿mis chocolates?

—Sip. Nuestros chocolates, los que estaban en el congelador, pero mejor ni reclames, y discúlpate, mamá iba que destruía todo a su paso —dije lanzándome al sillón.

—No señorita, vamos a ver unas películas y luego, tío Shaoran y tú se irán a la cama —Escuchamos que decía Sakura, quizá regañando a Chisaki, de una forma muy suave y divertida.

—¡Sakura! —gritó Meiling asustando a ambas, y haciéndolas girar rápidamente la cabeza al frente, lo que me hizo gracia y me reí por lo bajo.

Después de unos segundos, la pequeña monstruito reaccionó y se bajó de los brazos de mi novia para ir a los de mi irresponsable prima.

—Tía Mei, llegaste… La abue Ieran está molesta contigo jovencita desobediente —regañaba Chisaki a Meiling de una divertida manera, movía su dedito señalando a mi prima. Era muy gracioso.

—Ah, sí… Sak, llamó Tomoyo, dijo algo de… unas papas que Eriol se había comido, que pasaras por más —hablé mientras cambiaba los canales desde el sillón.

Sakura al principio se asustó, no era para menos, un tipo de cuerpo normal, liviano incluso delgado, comiendo 6 bolsas de papas… era increíble.

—Bueno, entonces cariño, me voy si quiero llegar a tiempo. Debo pasar por las cosas —me dijo Sakura tomando su bolso y su teléfono—. Creí que te acompañaría más, pero ahora llegó Meiling, así que mejor ayudo en casa de Tommy —dijo saliendo de la casa.

—Te llevo. Igual y a Meiling no le hace daño pagar el tiempo... Ya regreso y, por favor, no más azúcar —le pedí a Meiling tomando las lleves del auto.

Después de pasar por el supermercado comprando las cosas, nos dirigíamos a la mansión Daidouji, pero algo me llamó la atención, Sakura al parecer estaba sumergida en su teléfono mensajeando con alguien, y su cara decía que no era nada bueno, era una mezcla de tristeza y enojo.

—¿Todo bien? —pregunté cuando llevó una mano a sus ojos como deteniendo lágrimas.

Dio un gran suspiro y guardó el teléfono.

—Naoko no aparece, esta es la pijamada de despedida para ella, la llaman al teléfono y no contesta. Pensamos que le pudo pasar algo malo, pero según sus padres, salió con un chico… Nos plantó, Shaoran, en nuestra última noche con ella —relataba con un toque de amargura en su voz, y no era para menos, eso era traición… y muy fea.

Detuve el auto para poder hablarle tranquilo, me acomodé y tomé su barbilla para que me viera.

—Disfruten su pijamada. Quizá no quería ir por temor a no querer despedirse, ella las quiere, pero tienen a comprender que una despedida es difícil —Con mi mano limpié una lágrima traicionera que salía de sus lindos ojos—, así que si no quiso llegar, pásenla bien ustedes cuatro, como amigas que aún siguen juntas. No vale la pena ponerse tristes por alguien que no valora lo que hacen por ella —Terminé dándole un beso en la frente. ¡Qué cursi! Si los chicos me escucharan, sería mi ruina tanto moral como mental.

—Eres el mejor —susurró sacando algo como un espejo de su bolsa— y tienes el amigo mas glotón que exista. Aún no comprendo como tiene un buen cuerpo y rendimiento físico -—Terminó riéndose de Eriol y revisando sus ojos para que desaparecieran las lágrimas que se le habían escapado.

—Es un cerdo —musité poniendo nuevamente el auto en marcha.

Estaba seguro de que Naoko ni se aparecería por la casa de Tomoyo, así como también estaba seguro de donde se encontraba e iba a comprobarlo luego.

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Sakura POV

Traición. Eso no era nada más que traición, y en nuestra cara. No tuvo ni el cuidado para salir con ese "quien sea que fuese" y al menos avisarnos. De verdad que Naoko esta vez se ha pasado. Es que aún no puedo creerlo, se supone que era SU pijamada de despedida pero no, como encontró algo más interesante que hacer, nos planta, y de la forma más cínica posible. ¡Es increíble!

Lancé un sonoro suspiro. Shaoran tenía razón, debíamos disfrutar, como amigas verdaderas. Debíamos saber que todo en la vida se gana difícil y fácil se pierde, y Naoko había perdido nuestra amistad, al menos la mía, no podía dejar de sentirme traicionada, vilmente plantada, era increíble, Naoko era increíble.

—Ya deja de pensarlo, sólo olvídalo, ¿vale? —Escuché que me decía mi novio tomando mi mano y acariciándola suavemente.

Asentí con un leve sonrojo, Shaoran era el único que podía hacerme cambiar de humor tan fácil, con cada uno de sus detalles o simplemente con su delicioso y embriagante aroma; lo odioso cambiaba con su sola presencia, quería... No, necesitaba demasiado a ese castaño guapísimo a mi lado.

—Bueno, señorita, hemos llegado. Cualquier cosa, a sus servicios —recitó divertido Shaoran.

—Hum… por ahora nada, joven. Muchas gracias —hablé siguiéndole el juego.

—Servirle es un honor.

—Muchas gracias, puede retirarse, joven —dije una vez fuera del auto y Shaoran a mi lado con ambas manos cruzadas detrás de sí.

—Sus deseos son órdenes, madame —musitó ahora tomándome de la cintura y plantándome un beso.

—Bien, un último deseo, joven… —susurré sobre sus labios— extráñeme, écheme de menos y nunca se olvide de mí.

—¡Muchísimo! Con mucho gusto y jamás, ni nunca —respondió dándome un beso rápido y separándose de mí para irse a casa.

Una vez lo perdí de vista, suspiré larga y sonoramente, y apreté el botoncito del intercomunicador de la enorme reja.

—Kinomoto Sakura —recité cuando tuve una pregunta del otro lado.

El odioso sonido igual que en mi casa se escuchó y la reja se movió dándome entrada a la mansión Daidouji. Sin duda, con o sin Naoko, esta sería una noche inolvidable, lo presentía.

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En otro lugar, lejos de ahí…

Una joven de espejuelos se paseaba por el bonito parque tomada de la mano de muchacho de cabellos rubios.

—¿Quién lo diría? Tuve que irme para que me pudieses notar —musitó nostálgicamente la muchacha de cabellos cortos.

—En eso no tienes razón, mi querida Naoko. Siempre me gustaste, siempre te noté, lo que pasa es que mi cobardía y orgullo podían más que mi amor, y jamás dije nada —respondió el joven de ojos azules y acento inglés—. ¿Acaso nunca te diste cuenta de los celos que me daban al verte con otros y como te defendía de gaviotas indeseadas?

—P-pero, pensé que era sólo que me protegías por ser tu amiga —mencionó la chica sentándose en una banca frente a un bonito lago.

—Yo igual, pero... Hace un tiempo descubrí que no era así. Era simplemente que estaba enamorado de ti y ya, pero pensé que como siempre te molestaba y era un idiota contigo, no me ibas a aceptar —confesó el ojiazul sin soltar la mano de la chica.

—No puedo creer que deba irme, justo ahora, no... —Suaves sollozos salían de los rosados labios de la chica quien comenzaba a llorar—. Pero, podemos mantener nuestra relación a distancia, algún día debe...

—No —interrumpió el joven tomando la barbilla de la chica—. Desgraciadamente hemos perdido nuestra oportunidad, ninguno jamás dijo nada, y eso debe significar algo. Simplemente disfrutemos el momento, que este último día sea inolvidable, ¿qué dices? —preguntó el rubio acercándose al rostro de la chica. El enorme sonrojo de la chica se hizo presente.

—K-kero... No hay cosa que desee más que disfrutar mi último día acá, contigo —consintió la joven Yanaguisawa sonriendo tímidamente.

Que sus amigas la perdonaran, pero esa oportunidad no la recuperaría jamás.

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Continuará...