Cambios innecesarios e inesperados
DISCLAIMER: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le pertenecen a Clamp, yo sólo los uso para mis historias…
SUMMARY: Adaptación, la palabra que más odio , todo nuevo, amigas, vida, amor... ¿por qué a mí?…
Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD: www facebookcom / groups / betasffaddiction
Capítulo 11
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Sakura POV
—Tomoyo, paremos de una vez.
—Vamos amiga, para poder usar todo esto primero debemos vivir. —Rika, Chiharu y yo nos quejábamos de la compradora compulsiva de Tomoyo.
Habíamos recorrido todas y cada una de las tiendas de los tres primeros pisos del centro comercial más grande de la ciudad, cargábamos como quinientas bolsas... Cada una.
—¡Ah! Vamos chicas, no se quejen. Cuando dejen a los chicos con la boca abierta no se van a seguir quejando.
—Pero, ya bájale dos, amiga. Mis pies piden descanso —Se quejó Chiharu sentándose en la orilla de la fuente que había en el segundo piso.
—Ayer prometieron seguirme el ritmo, así que se aguantan —cortó Tomoyo, haciéndonos gemir de frustración y cansancio.
El día anterior, cuando Shaoran me dejó en la casa de Tomoyo, las chicas ya estaban ahí. Al principio nos habíamos sentado en el sillón a suspirar y aburrirnos, pero recordé lo que me había dicho mi novio y se los dije; así que acordamos no dejarnos llevar por el rencor y disfrutar las cuatro juntas. En alguna parte de la noche tuvimos que prometerle a Tomoyo que íbamos a seguirle el ritmo en las compras el día siguiente, para evitar que llamara a Eriol y convirtiera la habitación en Candy Land o no escuchar algo que no debíamos.
—Bien —coreamos todas con menos ánimo que una roca.
La muy cínica sonrió gloriosa y continuó caminando hasta subir al ascensor dejándonos a las tres solas.
—¿Qué haremos? Ya no soporto más —se quejó Rika casi llorando.
—Después de esto recuérdenme no prometerle nada parecido a Tomoyo —le siguió Chiharu.
—¡Tengo una idea! —Casi grité cuando se me prendió el bombillo— Pero no sé si funcione.
—¡Habla!
Me acerqué a susurrarles lo que tenía en mente por si acaso Tomoyo aparecía de improviso y escuchaba.
—¡Me encanta! —exclamó Rika enérgica.
—Pero mejor, sigámosla que se puede molestar y no quiero eso —dije comenzando a caminar por donde Tomoyo se había ido.
Era un viaje a la cabaña Li y a la playa con el curso, y Tomoyo se lo tomaba como si fuésemos a ir al Summer Fashion Show.
Sólo esperaba que funcionara y así poder vivir un día más.
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Shaoran POV
Era el peor sábado de mi vida. ¡¿Qué demonios hacía viendo Little Mermaid, a las cinco de la mañana, con mi sobrina y mi prima?!
Generalmente no soy de levantarme tarde pero sábados y domingos suelo despertar dos o tres horas después de las seis. Sin embargo, ese día unos golpecitos en mi puerta me despertaron, miré el reloj del despertador y eran las 4:35 de la mañana. A regañadientes me levanté, y como iba más dormido que despierto, al abrir la puerta golpeé mi cabeza, sólo para encontrarme la carita de perrito regañado que hacía Chisaki usando un pijama de fresitas y flores.
Me pidió más de mil veces ver la endemoniada película hasta que me hartó y le dije que sí. Como 10 minutos después, Meiling bajó a hacer quién sabe qué cosa a esa hora y, al darse cuenta de lo que estábamos viendo comenzó a gritar como loca; por si fuera poco, la repitió para poder verla desde el principio y, lo peor... ¡La película ya estaba por acabar!
Sentía un horrible dolor de cabeza, sentía que llevaba la torre de Tokio en cada uno de mis parpados, y tenía hambre. Supongo que mi cabello parecía un nido de pájaros de tantas veces que lo despeiné por la desesperación, y lo peor, Chisaki no se bajaba de encima mío.
Quería gritar, quería golpear a alguien, quería comerme a un dinosaurio, quería volver a dormir…
El timbre sonó y sentí mi cabeza como si me explotara.
—¡Ai! —Para rematar, el chillido de Meiling cuando, por tercera vez, sonó el timbre y no abrieron.
Hasta después del grito que pegó Meiling, Ai, una de las chicas del servicio, bajó a abrir la puerta.
—¿Qué hay, hogar Li? —retumbó la voz de Eriol en mis oídos provocándome migraña y aún más desesperación. Si con Mei y Chisaki no me bastaba, tenía que llegar Eriol.
-Tío Eriol, tío Eriol, tío Eriol —Comenzó a gritar Chisaki saltando, por fin, de encima de mí.
Como Eriol había sido uno de mis amigos desde siempre, y además, su familia era socia de la mía, había estado en el nacimiento de mis dos sobrinos, así que gracias a mi hermana, que se llevaba de maravilla con él, ambos pequeños le llamaban tío Eriol, y graciosamente, llamaban a Tomoyo, la bonita novia del tío Eriol, al menos Renton que podía hablar un poco mejor, Chisaki sólo le decía tía Tommy.
—¿Cómo está mi Li favorita? —dijo Eriol levantando en sus brazos a la niña y dándome la fabulosa oportunidad de librarme de ella… y de él.
—Hola, Mei.
—Eriol —saludó simplemente mi prima sonriéndole desde el sillón.
—¡Hermano! —gritó escandalosamente Eriol justo cuando estaba logrando escaparme de ellos. Sonreí molesto.
—¿Me haces un favor? —pedí—. Cierra la boca y déjame dormir de una buena vez.
—¡Uy! Pero que genio —respondió fingiendo dolor.
Sólo lancé un gruñido y comencé a subir las escaleras, no creí que el estúpido fuese tan masoquista, pero parece que me equivoqué, pues dejó en el suelo a la pequeña y me siguió.
—Pero, ¿qué no entiendes? Joder, no he dormido desde como las cuatro de la mañana, muero de hambre, tengo un maldito dolor de cabeza, y los gritos de Meiling, los brinquitos de Chisaki y tu presencia no me ayudan en nada —dije medio gritando, pero evitando hacer escándalo pues sabía que mis padres aún dormían.
—Pero bájale a tu neurosis, como en el anuncio de Snickers, cabrón, no eres tú cuando tienes hambre —bromeó entrando tras de mí a mi habitación y cerrando la puerta.
Me tiré a la cama y tapé mi cabeza con una almohada para evitar escucharlo.
—¿Cómo estamos? ¿Llamaste a Wei para avisarle que iríamos el fin de semana?
Wei era un amigo de la familia, había sido un mayordomo de la familia cuando yo nací. Él fue quien me enseñó artes marciales y la mayoría de las cosas que sé, pero con los años se hizo muy amigo de mi padre y este le confió una parte de la empresa. Lastimosamente tuvo que retirarse por algunos problemas físicos así que mi padre le encargó la casa que teníamos en las montañas de Fuuwa. Tenía una hija llamada Shanny, y estaba buenísima... Bueno, según los chicos, la última vez que fuimos.
—Lo he olvidado, pero te prometo… —comencé mientras sacaba la almohada de mi cara— te prometo que si me dejas dormir una hora, lo hago. ¿Puedes?
—Ay, amigo, pareciera que estás drogado —dijo riendo.
Estaba a punto de levantarse cuando su teléfono sonó.
—Es Sakura —susurró viendo la pantalla con clara confusión, al igual que yo. ¿Qué hacía mi novia enviándole mensajes a Eriol, en la mañana?...
—Ayuda... Central de Tokio, Victoria's Secret, piso tres. ! Urgente! —comenzó a leer en voz alta. Y para rematar, no sólo le enviaba un mensaje, si no que lo citaba en una tienda de lencería.
Otro mensaje llegó y juro que si era de ella...
—Es de Chiharu y dice exactamente lo mismo —dijo mi amigo muy extrañado. Esto si que era raro.
Y otro mensaje más.
—Rika, y es lo mismo, ¿será que están en problemas? Pero Tomoyo me hubiera llamado... ¿Será que…?
Su pregunta quedó en el aire pues, casi como un rayo, me levanté de la cama y me metí al cuarto de baño, me lavé la cara, los dientes, y como medio segundo después, salí a quitarme la pijama y me puse lo primero que encontré, una camiseta con cuello, color azul y unos pantalones negros, me calcé los Converse y seguido de Eriol salimos a toda prisa. Tres mensajes iguales, con unos minutos de diferencia no podían ser buenos indicios. Cuando salíamos, Meiling preguntó qué pasaba pero lastimosamente se quedó sin la respuesta, y sin el panecillo que comía, pues por el hambre que llevaba me podía desmayar, así que se lo quité.
Como iba con sueño y hambre, más preocupación encima, Eriol decidió que él conduciría. Mi cabeza me dolía como el demonio, y mi estómago parecía león, pero primero tenía que ver lo que sucedía con las chicas.
Cuando llegamos, estacionamos el auto y automáticamente salimos a toda prisa hacia el lugar que decía el mensaje.
¿Les ha pasado alguna vez que quieren llegar a algún lugar, y cuánta más prisa tienes, más se te complica lograrlo? Eso exactamente era lo que nos había pasado. El ascensor se había dañado y en las escaleras eléctricas había demasiada gente, lo único que nos quedaba eran las escaleras de emergencia, así que sin más opción comenzamos a subir. Como era en el tercer piso, no se nos hizo muy difícil pero no encontrábamos la estúpida tienda.
Después de unos minutos, al fin dimos con la dichosa tienda, entramos como locos, y ahí las vimos.
Las pobres Chiharu y Rika pedían clemencia con los gestos mientras Tomoyo sonriente les daba un montón de ropa y las empujaba hacia los vestidores, pero... ¿Y Sakura? Además, ¿cuál es el problema tan "urgente"?
Caminamos hacia donde estaban ellas y Eriol se aclaró la garganta para hacerse notar.
—¡Eriol! —exclamaron con alegría Rika y Chiharu lanzándose a abrazar a Eriol antes de entrar al vestidor aventando la ropa por todos lados.
—Pero… ¿qué? —preguntó Tomoyo confundida viendo a sus amigas abrazar a su novio.
—¿Eriol? —Escuché que decía una voz muy conocida sacando la cabeza por la cortina de uno de los vestidores.
—Hola Shaoran —Me saludaron las chicas, excepto Tomoyo y Sakura, quienes parecían muy confundidas, una por verme ahí y la otra por vernos ahí.
—¿Me pueden explicar qué hacen acá? —preguntó Tomoyo reaccionando.
—Sakura, Rika, y Chiharu me enviaron mensajes pidiendo ayuda, y como no recibí uno tuyo pensé que te había sucedido algo malo —comenzó a decir Eriol.
—Así que nos preocupamos y salimos a ver qué pasaba —Terminé de decir un poco nervioso, pues la mirada y la expresión que tenía Tomoyo en ese momento me daba miedo, y al parecer a Eriol igual pues se iba poniendo detrás de mí poco a poco... ¡Cobarde!
Lentamente Tomoyo se giró hacia sus amigas, quienes se encogieron y se abrazaron entre ellas, mientras Sakura entró de un tirón al vestidor, me imagino que por la mirada de Tomoyo.
—Sakura… ¡afuera! —ordenó, evidentemente molesta, Tomoyo.
—Pásenme el suéter, por favor —pidió desde dentro Sakura con la voz temblorosa.
—Afuera, ¡AHORA! —ordenó otra vez Tomoyo apretando la mandíbula del enojo.
No me gustaría estar en el lugar de ellas en este momento. Desde que conozco a Tomoyo, casi nunca se enoja, pero cuando lo hace... ¡Corran!
—Estás loca, Tomoyo. No pienso salir así delante de mi novio y el tuyo, ¿qué te pasa? —se quejó Sakura a la defensiva negándose a salir.
—No me hagas repetirlo, Sakura Kinomoto.
Escuché el gruñido de mi novia y luego vi correrse la cortina para ver lo mas increíble que jamás vi en toda mi vida… Sakura llevaba un traje de baño completo, color verde con orillas negras, y en la cintura había dos aberturas que dejaban ver su tersa piel. Tenía la cara roja de la vergüenza e intentaba taparse un poco con sus manos, aunque fallaba miserablemente.
—¿Me podrían explicar de qué mensajes habla Eriol? —preguntó Tomoyo sacándome de mis pensamientos.
—Lo que pasa es que queremos vivir y sabíamos que la única forma de que te olvidaras de nosotras era Eriol —comenzó Rika pasándole a Sakura un suéter amarillo que estaba en una silla cerca.
—Así que se nos ocurrió enviarle mensajes iguales con segundos de diferencia para que pensara que era una emergencia —le siguió Sakura, con algo de diversión en la voz, al ver la cara de Eriol.
—Pero, ¿no me pudieron decir que parara? —dramatizó Tomoyo.
—¡Te lo dijimos! —gritaron en coro las tres cruzándose de brazos.
—Pero... Pero... —intentó refutar a eso, pero al parecer no encontró algo bueno con qué hacerlo, así que bajó la cabeza sonrojada y en un susurro dijo: —Lo siento.
—Bueno, aprovechando que estamos acá, ¿por qué no comemos algo? —interrumpió Eriol abrazando a su novia.
—Sí, gracias. Al fin dices algo bueno, amigo —dije con alegría. ¡Tenía un hambre brutal!
—Dejen que me cambie y nos vamos, ¿vale? —preguntó mi novia sonriendo y entrando al vestidor.
Y, ¿era mi imaginación o ni siquiera me vio? Quizá le dio un poco de pena que la viera en bañador. Sí, eso era.
Mientras esperábamos a Sakura, las chicas pagaron lo que iban a llevar y cuando terminaron, salimos a la cafetería más cercana. Tomoyo nos había hecho cargar algunas bolsas mientras ellas tres platicaban y reían de quién sabe qué, a unos pasos detrás de nosotros.
En un segundo, dejamos de escuchar las risas y vi a Tomoyo avanzar hasta alcanzar a Eriol. Le susurró algo en silencio y avanzaron más rápido, pero lo que me llamó la atención fue la sensación de una delicada mano tomar mi brazo.
—Hola guapo, ¿vas solo? —preguntó una vocecita en mi oído con un tono seductor.
—Técnicamente —respondí imitando su tono— mi novia me dejó botado para irse con sus amigas, así que, al parecer, me he quedado sin compañía.
—Y, ¿no quieres que te ayude a solucionar ese problemita? —musitó aferrándome aún más el brazo.
—Si no te molesta, muñequita —susurré. Ella rió.
—Para nada —respondió lentamente—. Me llamo Sakura, ¿y tú, guapo?
—Mi nombre es Shaoran —le dije siguiéndole el juego.
—Oye Shaoran, que desconsiderada tu novia al dejarte solo. ¿Qué no ve lo guapo e irresistible que eres, y que hay muchas al acecho?
—La verdad que sí, pero bueno, ella se lo pierde —alardeé un poco.
La enorme carcajada que lanzó me dio risa a mi también. Era divertido ver que cada que alardeaba de mí mismo lo que hacía era hacerla reír, aunque supiera que era cierto.
—Bonita forma de conquistar, Shaoran —Se burló entrelazando su mano con la mía mientras entrábamos en la cafetería—. Dime, por favor, que no conquistas a todas tus novias así.
—Contigo no hubo necesidad, caíste en los encantos Li por ti sola —bromeé—. Y tú dime que no le hablas así a cada chico que se te acerca —pedí, en parte queriendo escuchar lo que me dijera y en parte no.
Sin decirme si sí o si no, se encogió de hombros y se sentó en la mesa en la que estaban sentados ya nuestros acompañantes.
¿Qué significaba eso? ¿Era un sí o un no?
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Sakura POV
Si tan sólo hubieran podido ver la cara que hizo Shaoran cuando me encogí de hombros ante su petición de saber si hablaba con todos los chicos de la forma coqueta con la que le había hablado unos segundos atrás. Era una mezcla de odio, tristeza, temor, celos, y todo en un solo y atractivo rostro.
—¿Qué vamos a pedir? —pregunté restándole importancia a los gestos que me hacían mis amigas al ver la cara enojada de mi novio.
—Es muy temprano para una pizza —comenzó Eriol—. Así que pidamos algo liviano, pedimos un omelet con ensalada de lechugas para Shaoran.
—Y para ti, Saku —interrumpió Chiharu— unos huevos enteros con una pasta de tomates.
—Suena bien —mencioné—. Y a ti, Shao, ¿te parece bien? —pregunté melosa para hacerlo enojar.
—Me da igual —respondió cortante, y me reí disimuladamente.
—Em… Chiharu, ¿me acompañas al baño? —preguntó Tomoyo.
Mis amigas se levantaron haciéndome señas de que las siguiera. Ya sabía a que iba todo esto.
—Yo quiero ir, ¿vamos Rika? —pregunté.
Rika asintió, se levantó de la mesa y seguimos a las chicas.
—No voy a decirles nada —sentencié en cuanto entré para evitarme las preguntas que lloverían.
—Por algo está así, y ese "algo" debió haber sido tu culpa —respondió Tomoyo refiriéndose a Shaoran.
Me reí. —Chicas, no es nada que no pueda solucionar, ¿vale? Quédense tranquilas —Y dicho esto, me giré para salir del baño.
Pero no iba lo suficientemente rápido como para evitar que Chiharu se metiera entre la salida y yo, y no me dejara salir.
—Dinos o no sales —advirtió.
—Bien —me rendí.
Les conté lo que había sucedido y no pasaron ni dos segundos cuando comenzaron a reírse.
—Es tan tierno —dijo Rika poniendo la cara que pones cuando ves a un cachorrito.
—¿Sabes? Voy a intentarlo con Yamasaki —sugirió Chiharu poniendo pose pensativa.
—Bueno, ahora ya saben, y yo muero de hambre pues apenas me dejaron comer —Miré acusadoramente a Tomoyo.
Entre risas, salimos de los baños hacia la mesa y vimos que los chicos ya estaban comiendo y que nuestras órdenes estaban ya ahí.
—¿Con hambre, Shaoran? —pregunté riendo cuando lo vi con la boca llena y comiendo rápidamente.
—¿Cómo crees, Sakura? —se burló Eriol.
Cuando terminamos, los chicos se ofrecieron a llevarnos, pero como la mamá de Tomoyo envió un auto a recogernos, ella se ofreció a llevar a Chiharu y Rika a sus hogares. Ellas vivían en otro vecindario parecido al nuestro, pero más lejos, así que Eriol me llevó a mí en el auto de su padre, junto con Shaoran —quien aún no me dirigía ni una mirada—.
—Me dejas en casa de los Li, Eriol, por favor —pedí inclinándome para hablar tranquila.
—Como diga la señorita —respondió Eriol con su característica cortesía.
—¡Idiota! —masculló Shaoran junto con otro montón de maldiciones que no entendí. Seguro eran en chino o quien sabe.
—Pero... Si no es mucha la curiosidad, ¿qué vas a hacer en casa de los Li? —preguntó Eriol, seguramente pensando que me quedaba por su gruñón amigo.
—Es que le compré a Meiling unas cosas para el viaje de curso y quedamos de ir a hacer unas cosas para este fin de semana.
—¿Meiling irá este fin de semana? —preguntó Shaoran como si lo hubiesen ofendido o algo peor.
Eriol asintió y Shaoran lanzó un gruñido.
Cuando llegamos, le pedí el favor a Eriol si podía llevar mis bolsas a mi casa cuando pasara hacia la suya y él con gusto aceptó.
—Shaoran —llamé tomándolo del brazo cuando íbamos a subir los escalones para entrar a su casa. Pero él no respondió, sólo se detuvo para darme a entender que me escuchaba.
—Lo siento, Shaoran. No sé por qué pero lo lamento. Y no, no hablo así con todos los chicos, sólo he hablado así dos veces en mi vida. De la primera me arrepiento completamente, y la segunda fue hoy, en la mañana, contigo —solté preocupada de que no me creyera.
Había cerrado los ojos, cuando sentí unos brazos rodearme en un cálido abrazo.
—Sólo quería saber eso y ya —me susurró al oído—, y lo siento si fui un estúpido pero, hoy gracias a Chisaki estaba de mal humor. Me hizo levantarme a ver Little Mermaid a las 4:35 de la mañana, y cuando ustedes llamaron no me había dado tiempo ni de comer.
Separándose un poco de mí, me dio un rápido beso en los labios y entramos tomados de la mano.
—Llegué familia —gritó en cuanto hubo cerrado la puerta.
—En la cocina —respondió otra voz más grave que la de Shaoran, supuse que era su padre. Como no llevábamos mucho saliendo, aún no lo conocía, sólo a la señora Ieran, a las hermanas de Shaoran, y a Meiling.
—Buenos días —dijimos ambos entrando a la cocina.
—Pequeña Sakura —saludó la señora Ieran levantándose de la silla de donde estaba, sólo para abrazarme.
—Hola tía Sakura —saludó Chisaki comiendo cereal.
—Hola cariño —respondí besando la mejilla de la niña.
—Em… Sakura, él es mi padre, Hien Li —Escuché la voz de Shaoran mientras me ponía un brazo en la cintura—. Padre, ella es Sakura Kinomoto, mi novia.
—Mucho gusto señorita Kinomoto —saludó él poniéndose de pie y haciendo una reverencia a la que respondí de igual forma.
—Puede decirme Sakura —sugerí sonriendo.
—Está bien, pero, ¿escuché bien o usted es Kinomoto? —preguntó y yo asentí—. Hija de Fijitaka Kinomoto, si no me equivoco.
—La misma. ¿Conoce a mi padre? —pregunté extrañada.
—Y a su madre también. La empresa de la señora Nadeshko está en sociedad con la productora Li, en la publicidad —Yo sólo asentí. Después de todo, había algo entre los Li y los Kinomoto más que el noviazgo entre Shaoran y yo.
—¿Quieren sentarse a almorzar? —preguntó la señora Ieran.
—Ya hemos comido afuera —respondió Shaoran dándome un trozo de chocolate que había ido a sacar del refrigerador mientras yo hablaba con su padre.
—Muchas gracias —complementé sonriendo.
—Voy a ducharme. Te envío a Meiling —anunció mi novio dándome un beso en los labios que me hizo sonrojar, estábamos frente a sus padres y su pequeña sobrina, ¿qué pensaba?
Cuando salió, me senté al lado de la pequeña y comencé a jugar con ella mientras terminaba su comida.
—Y, ¿cuándo regresan Fanren y Feimei? —pregunté cargando a Chisaki.
—Supongo que, a más tardar, el miércoles, pero vuelven a irse. Mi madre está encargándose de la boda de Feimei, y Fanren la está ayudando —Me respondió la señora Ieran.
—¿Feimei va a casarse? —pregunté alegremente.
—Sí, al fin encontró alguien que la complementara —dijo riendo el señor Hien. Era raro que Shaoran no me lo hubiese comentado, aunque seguro ni él lo sabía porque, según pregunté, no había hablado con ella los últimos días.
—Sakurita, Sakurita —Escuché que gritaba Meiling bajando a toda velocidad las escaleras.
—Hola Mei —saludé.
—Vamos arriba —Seguía gritando desde el umbral de la puerta de la cocina—. Hola tíos —saludó al ver que no estaba sola.
—¿Me la llevo? —pregunté refiriéndome a la niña.
—Sí, sólo vamos deprisa —gritaba eufórica mientras brincaba, parecía Chisaki cuando le dieron chocolates de más.
Me levanté, pedí permiso, y ante la sonrisa de los padres de Shaoran, seguí a Meiling escaleras arriba con Chisaki a cuestas. Ya antes había subido a la segunda planta de la casa Li, era muy bonita, paredes blancas con decoraciones rojas o azules o ambas, tenía un toque rústico y actual, era muy bonito.
Pero lo que más me llamó la atención fue una puerta que tenía un símbolo de "Peligro" en el centro y de la cual salía "One last breath" de Creed. Supuse que ese era el cuarto que pertenecía a mi novio.
—Avanza, no te hipnotices niña —Me habló Meiling sacándome de mi ensoñación. Seguramente me había quedado como idiota viendo la puerta de Shaoran que ni cuenta me di cuando Chisaki se había bajado de mis brazos. Sonrojada avancé hasta entrar en el cuarto de Mei.
Ella estaba obsesionada con el rojo, era una mezcla de distintos tonos de rojo mezclado con alguna que otra decoración en blanco, tenía un armario tan grande como el mío, pero con dos dragones grabados en las puertas, un escritorio, una laptop, un televisor, un reproductor y otras cosas. También había algunos pósters de Pink, Ailee y otros artistas más.
—Bonito —exclamé sentándome en el borde de la cama.
—Lo sé —alardeó. Y vi que eso era de familia.
—Pruébatelos… y cuidado con las etiquetas, que si no te gustan podemos regresarlos o cambiarlos —advertí mientras la veía tomar una bolsas y entrar al cuarto de baño.
—¡Sakura, odio el amarillo! —gritó seguramente al ver el que Tomoyo pensó que le gustaría. ¡Qué raro que esta vez mi amiga fallara! Aunque había que ver que Meiling Li era muy impredecible.
Por suerte, casi la mayoría eran de tonos rojos, morados, azules o algún otro color oscuro.
—¿Qué tal? —Dejé de jugar con Chisaki para verla y en serio que me quedé asustada. Meiling hacía lucir el uniforme del colegio tan bien que supuse que, igual que a Tomoyo, todo le quedaba bien. Y no me equivoqué, esa chica debía tener una larga e interminable fila de pretendientes.
Era un simple conjunto de dos piezas que se ataba alrededor del cuello con una cinta fina, un top en una tela rectangular, con un nudo en el centro de los pechos, y un bikini sencillo con nudos iguales a los de la parte de arriba pero a ambos lados de la cadera, en color azul real. Nadie más que Meiling hubiese lucido mejor ese conjunto.
—¡Me encanta! —chillé aplaudiendo.
—A mí no —Soltó de improvisto Chisaki. Bueno, creo que no todos tenemos los mismos gustos.
—¿Por qué cariño? —preguntó dulcemente Meiling a su sobrina.
—No lo sé, sólo no me gusta —dijo simplemente volviendo a jugar con la almohada que tenía en las manos.
Meiling y yo nos encogimos de hombros mientras reíamos.
El resto de la tarde lo pasamos viendo trajes en catálogos para pedirlos después y así, hasta que mi teléfono sonó. Era un mensaje.
"Monstruo, papá y mamá llegaron. Su viaje se adelantó para hoy y quieren que estés acá para la cena. Yuki y su esposa vendrán. Date prisa", indiscutiblemente, Touya.
—Meiling, debo irme. Mis padres ya están en casa y quiero verlos. Creo que es suficiente. Nos vemos el lunes —Me despedí y besé la mejilla de la pequeña Chisaki, quien había caído dormida de tanto negarnos conjuntos y aceptarnos otros.
Cuando pasé por la puerta de Shaoran, me debatí entre si tocar o no… pero de riesgos se vive, así que lo hice. Una vez, dos veces, nada...
Seguro dormía o estaba abajo. Pensé.
Pero cuando di la vuelta sentí una presión en mi brazo y luego un tirón.
—¿Te vas sin despedirte? —Me susurró en el oído cuando me tuvo abrazada por la cintura.
—¿Acabas de ducharte? —Fue lo único que atiné a decir, pues el delicioso aroma fresco que despedía era como una droga para mí.
Sonrió sobre mi cuello haciéndome erizar los cabellos. —¿Recuerdas lo que pasó la última vez que hiciste eso? —Recordé.
—Y no será ningún problema repetirlo, ahora que no hay chocolate de por medio —dijo trazando un camino de mi cuello hasta muy, muy cerca de mis labios.
—Debo irme —dije. Ya me estaba comenzando a volver loca así que lo mejor era encontrar algo que hacer o que pensar.
—Iré a dejarte, no te preocupes —musitó casi a punto de besarme, pero unos pasos en las escaleras nos advirtieron que no estábamos solos así que nos alejamos y me tomó de la mano para irnos de una vez.
—¿Qué hacías que no me abriste al principio?
—Estaba intentando peinarme, pero como ves...
—Es imposible —interrumpí completando la frase y comenzando a reír.
—Chicos, ¿a dónde van? —preguntó el papá de Shaoran subiendo mientras nosotros bajábamos.
—Voy a dejarla a casa papá. Me llevo el auto, luego voy un rato donde Eriol y regreso.
—Avísale a tu madre y ten cuidado —dijo y terminó de subir.
Luego de decirle a su madre, tal como le habían indicado, Shaoran me llevó a casa y se despidió de mí, algo... Cariñoso.
Cuando logré verlo desaparecer terminé de entrar a casa, saludé a Sheng, como tenía por costumbre, y luego a Kei, quien estaba en la entrada, seguro haciendo ronda, no lo sé.
—Llegué —anuncié y me reí, pues soné igual que Shaoran, creo que era parte de la costumbre.
—¡Cariño! —Escuché la dulce voz de mi madre y corrí a abrazarla. Unos días sin ella y ya la extrañaba.
—Los extrañé tanto —dije escondida en su cuello— ¿y, papá? —pregunté al no verlo cerca.
—Acá, mi vida —sonó la voz de mi padre tras nosotras. Venía con unas bolsas. Igual que hice con mi madre me lancé a su cuello a abrazarlo—. Yo también te extrañé, mi cerecito.
—Buenas noches pequeña Sakura —escuché que decía la voz de Yukito entrando al salón mientras seguía abrazando a mi padre.
—¡Yukito! ¡Ruby! —exclamé al ver a los amigos de mi hermano entrando abrazados.
—Monstruo, basta, vas a matarlos —Touya, ¿qué amor, no? Le dediqué una mirada gélida mientras abrazaba a Ruby.
—¿Y para mí no hay abrazo, Sakura? —preguntó una voz que no pensé jamás en la vida volver a escuchar, y menos en mi casa. Me giré en la dirección de la voz y me quedé helada. ¿Qué hacía él aquí?
—¿Qué haces aquí? —pregunté a la defensiva y con cara de pocos amigos.
—¡Sorpresa! —exclamó con una sonrisa arrogante.
CONTINUARÁ...
Chan chan chan, ¿quién es el misterioso visitante? ¿Por qué Sakura no soporta verlo en su casa? Como reaccionará Sakura? Esta y más preguntas se responderán en el próximo capítulo de "Cambios innecesarios e inesperados"...
Jajajaja… parece un avance de radio novela jajaja.
