Cambios innecesarios e inesperados

Capítulo beteado por Pichi LG, Beta FFAD www facebook com / groups / betasffaddiction

Capítulo 13

Antes que nada, dedico este capítulo a mi hermosísima Beta, por estar ahí aun cuando me desaparecí del mapa por mil años, te adorooooo Pichi, tú sabes cuanto :)


La cena con los padres de Shaoran era esta noche. Tomoyo se había ofrecido a ayudarme a arreglarme, aunque técnicamente había acudido a mi grito de auxilio.

¿Cómo era que una chica de mi edad no podía vestirse sin ayuda? Pues, en realidad sí podía hacerlo, solo que necesitaba a alguien con quien sacarme los nervios. Dicen que cuando te duele alguna parte del cuerpo, lo que puedes hacer es lastimarte otra, de esa forma olvidas el primer dolor y listo. Eso era exactamente lo que tenía pensado al pedirle a Tomoyo que me ayudara.

Llevaba dos horas probándome ropa y estaba totalmente aburrida. Tenía el cabello atado en una moña y sabía que más tarde iba a serme difícil arreglarlo si me quedaba marcado. Tendría que usar plancha o las pinzas, y ya no tenía tiempo.

Hacia rato Shaoran me había enviado un texto diciéndome que ya casi salían de casa. Luego lo mataría por hacerme pasar semejantes nervios al mantenerme expectante.

Al final, Tomoyo se decidió por un vestido corto de encaje blanco, tenía una cinta roja en la cintura y era lo suficientemente recatado sin hacerme parecer una monja. Habíamos decidido que usaría balerinas rojas y el cabello en una coleta al descubrir que, efectivamente, tenía las marcas del moño.

Unos golpecitos en la puerta hicieron que mi respiración se detuviera. Detrás de mí, Tomoyo se detuvo de hacer lo que sea que estaba haciendo con mi cabello y se quedó igual de quieta que yo.

—Adelante —dije en voz alta.

Una de las chicas del servicio asomó la cabeza y luego entró totalmente, hizo una reverencia y cruzó las manos frente a ella.

—Señorita Sakura, su madre ha mandado llamarle, la familia Li ha llegado.

Ella agregó otra reverencia y se marchó de la habitación.

Suspiré y miré a Tomoyo a través del espejo.

—¡Maldita sea! ¿Por qué siento como que voy a casarme? —pregunté nerviosa.

—Tus padres y los de tu novio van a conocerse, es normal que estés nerviosa. Ya los conoces de antes y les agradaste, solo sé tú misma y todo saldrá bien —La dulce voz de Tomoyo me tranquilizó un poco.

Después recordé a lo que iba y los endemoniados nervios volvieron a su lugar.

Luego de respirar profundamente y de despedirme de Tomoyo, quien salió por la puerta de la cocina, me di valor por millonésima vez y caminé directo al comedor.

Todos estaban ahí. Los señores Li, Meiling, mis padres, mi hermano, Shaoran e incluso la sanguijuela de Yue.

¿Qué demonios hacía ese imbécil sentado a la mesa y bien arreglado?

Sin dirigirle otra mirada al estúpido sentado en la mesa, le sonreí a Shaoran e hice una reverencia hacia los mayores, quienes sonrieron satisfechos.

Había un asiento a la par de Shaoran que estaba guapísimo; llevaba una camisa manga larga color verde y un chaleco negro a juego con su pantalón. Su eternamente despeinado cabello daba señas de un intento de peinado pero fallido, ya que lucía igual de alborotado y hermoso. Sus ojos me recorrieron entera hasta que se puso de pie para ayudarme a sentar.

Mi padre presidía la mesa y mi madre le sonrió con ternura cuando se puso de pie para dar inicio a la cena.

—Buenas noches, familia Li. A mi esposa, mis hijos y a mí, nos complace tenerlos esta noche sentados a nuestra mesa, por favor, disfruten la velada, como lo esperamos.

Los Li asintieron sonriendo con un notorio gesto de agradecimiento en el rostro.

Luego de eso, mi padre dio la orden para que trajeran los alimentos. Habían preparado una enorme cantidad de comida, y lo peor es que toda se veía deliciosa.

Mi madre, desde su lugar, me hizo señas con los ojos, ya sabía lo que todo eso significaba.

"Compórtate, Sakura. Sé una dama"

¿Cuántas veces me había repetido lo mismo?

Lo bueno era que aunque comiera "como una dama", más tarde podría bajar a hacerlo de nuevo mientras todos dormían y sería feliz.

Le sonreí a mi madre aceptando comportarme. Como si los Li no me hubiesen visto comer como chico antes.

Resulta que mi madre y la señora Li se conocían desde hacía mucho, eran amigas y socias. La empresa de mis padres hacía la mayor publicidad para la franquicia chocolatera Li.

—Y hablando de chocolate —mencionó la señora Li cogiendo algo que estaba junto a ella.

Era una caja. Una enorme caja color rosa.

No tenía que quemar muchas neuronas al intentar descifrar que era, pues el logotipo de empresas Li estaba impreso en el broche que sellaba la caja.

Mi madre carraspeó llamando mi atención cuando la señora Li abrió la caja y de ella sacó otras más pequeñas. Entregó una caja a cada uno de nosotros con una sonrisa.

—Es poco, pero son unos de nuestros mejores chocolates, espero los disfruten —señaló el señor Li mientras todos estábamos abriendo las cajas.

Estaba a punto de decir algo, pero Yue se adelantó.

—¿Es en serio? Voy a comer chocolates Li traídos por su propia creadora y, si no me equivoco, hechos por ella misma… Y dicen que es poco. Por Kami-Sama, después de comerme un chocolate podría morir en paz.

Todos rieron por el enérgico comentario y la señora Li le agradeció con una enorme sonrisa.

Al parecer, a veces podía dejar lo cavernícola y comportarse.

Meiling me lanzó un zapatazo por debajo de la mesa y me pasó una servilleta, me hizo señas de que la leyera abajo.

"Saca a Shaoran de aquí y vayan a besuquearse al jardín porque si sigue viéndote de esa manera va a gastarte."

Me sonrojé y abrí los ojos en dirección a Meiling, disimuladamente me giré hacia Shaoran quien hablaba tranquilamente con mi padre.

Sonriéndole a Meiling, le tomé la mano a Shaoran por debajo de la mesa y entrelacé nuestros dedos. Jamás me cansaría de la sensación que me provocaba hacer eso. Sin girarse ni demostrar nada, él me dio un apretón y acarició el dorso de mi mano con el pulgar.

Necesitaba besarlo en este mismo instante.

—Le he prometido a Shaoran que lo llevaría al jardín, ¿podemos? —pregunté.

Mi padre sonrió y apretó la mano de mi madre, quien se sonrojó levemente. ¿Acaso les traía algún recuerdo?

—Claro, no hay problema. —La señora Li tenía una enorme sonrisa y podía ver sus ojos brillar.

Escuché a Touya gruñir suavecito y Yue carraspeó, según él, sin llamar la atención.

Rodé los ojos y tomados de la mano, Shaoran y yo hicimos una reverencia y nos alejamos con dirección al jardín trasero.

La luna era enorme y lanzaba un resplandor plateado y ligeramente macabro hacia la casa. Había un delicioso aire y todo estaba en silencio.

La mano de Shaoran se aferró a la mía y me atrajo hacia él en un abrazo.

Caminábamos hacia la fuente que estaba en el centro del jardín. Técnicamente él ya conocía este lugar, pero lo había visto en circunstancias diferentes.

—Te ves angelical vestida de blanco —aseguró con un toque de diversión en su voz.

—¡Ay, por todos los cielos! ¿Angelical es lo primero que pensaste cuando me viste llegar?

—Bueno, técnicamente fue… besable, comestible, increíblemente sexy y... —Se acercó a mí y me susurró al oído— tremendamente violable.

Un escalofrío recorrió mi espalda y los cabellitos de mi piel se levantaron. Me detuve y me giré hasta quedar frente a él, pasé las manos por su cuello y acerqué mi rostro al suyo.

—Pues, técnicamente no sería violable, porque sea lo que sea que se trate de ti, no sería a la fuerza... Excepto dejarte ir.

Su sonrisa se amplió y apretó sus manos en mi cintura.

Debía decir que todo esto era nuevo, nunca había estado en una situación tan romántica como esta. Ni con Yue.

Sentí mi conciencia removerse con incomodidad al pensar en Yue. La verdad es que ese imbécil me tenía muy sin cuidado. Por mí, que se lo comieran los cuervos y haría una fiesta de celebración. Lo que estaba pensando era, ¿cuál sería la reacción de Shaoran si se diera cuenta de lo que estaba haciendo?

Porque siendo sincera, no era normal. Digo, las chicas hacían lo que yo estaba haciendo cuando aún sentían algo por su ex novio, yo lo único que sentía hacia Tsukishiro era lástima. Lástima porque era una mala persona y llegaría el día en que pagaría todo su mal gobierno, pero Shaoran no tenía culpa de mi pasado, quizá influyera en mi presente y fuera parte importante de mi futuro, pero mi pasado podría afectarle.

—Shaoran —Le llamé en voz baja— voy a... Voy a decirte algo, pero quiero que seas razonable, que entiendas que no tengo culpa alguna y que sepas que te quiero mucho...

—Habla Kinomoto, no me digas esas cosas que das miedo.

Sonreí y respiré profundo, como me saliera mal esta conversación con Shaoran, tiraba a Yue a la calle. Aunque fuera sólo para desquitarme.

—Ya conociste a Yue Tsukishiro, ¿verdad? —Él asintió— ¿Qué pensarías si te digo que él y yo… tenemos... historia?

—¿Cómo así? —preguntó.

Él estaba sonriendo, ¿era normal que estuviera sonriendo?

—Pues, él es mi... ¿exnovio?

Cerré los ojos esperando que me alejara con repulsión, que gritara o algo. Pero él sólo escondió la cara en mi cuello y comenzó a reír.

¡Él estaba riendo en mi cuello! ¡Estaba riendo!

—Me preguntaba cuándo me lo dirías...

—Aguarda... ¿ya lo sabías?

—Tu hermano me lo dijo. Al principio me molesté mucho, pero por la expresión de Kinomoto supe que si él lo decía, no podía ser grave; al menos no lo suficientemente importante como para que tu hermano me lo dijera. Luego lo conocí a él y, no es por ser arrogante, pero comprendí que no era mucho problema y tú lo confirmaste cuando entraste al comedor y no le dirigiste ni una mirada, de hecho, a nadie más que a mí, ¿por qué habría de preocuparme?

Luego de decir todo eso, juntó sus labios con los míos en el beso más tranquilo que nos habíamos dado desde que Yue había aparecido.

Sonrió en medio del beso y apretó sus manos a mi alrededor hasta levantarme unos centímetros del suelo. Estaba sostenida sólo con las puntas de mis pies y las manos de Shaoran a mi alrededor.

En ese instante no me encontraba en el jardín de mi casa, su familia no estaba adentro hablando con la mía, mi ex no estaba rondando por ahí y mi hermano no odiaba a mi novio.

Solo existíamos él y yo, incluso el suelo bajo las puntas de mis pies se sentía irreal, lo único que me mantenía anclada a la realidad eran las solapas de su chaleco y la sensación de su pecho bajo mis manos.

¿Cómo un simple beso podía llevarte de un lugar… a ninguna parte? El aire había empezado a faltarnos, pero ¿a quién le importaba respirar cuando Shaoran Li estaba besándote así?

Finalmente él se alejó de mí sin que nuestros labios perdieran contacto e intentamos recuperar la respiración. Sus dientes capturaron juguetones mi labio inferior y no pude evitar sonreír.

—Vaya forma de mostrarme el jardín, señorita Kinomoto.

—Es un gusto, joven Li, y aún hay muchas otras partes de la casa que me gustaría mostrarle.

Él se rió a carcajadas y acercó mi cabeza hacia su boca hasta depositar un beso en mi frente.

Caminamos hacia la enorme fuente, en ella flotaban un millón de pequeñas florecitas que habían caído del árbol que estaba sobre ella.

Shaoran tomó una y la puso en mis manos. Luego se sentó en la orilla de la fuente y me acercó hacia él para que quedara entre sus piernas.

—Me hubiese gustado ver tu reacción al conocerme antes de mudarme acá.

—¿Por qué? ¿Acaso el fabulosamente sensual Shaoran Li no fue siempre tan fabuloso o sensual?

—Gracias por lo de fabuloso y sensual, pero he de responder que no. Digamos que era más del tipo que deseaba más a un libro que a una chica.

Me contuve de no reír irónicamente, sus ojos me decían que no estaba bromeando.

—Por eso sabes tanto y eres un genio. Sabía que nadie era lo suficientemente perfecto como para nacer sexy e inteligente al mismo tiempo.

—Basta de adulaciones, Sakura, creo que mi ego no necesita incentivos.

Me reí por su broma. Y, aunque sabía que todo era cierto, sinceramente me costaba trabajo imaginarme al guapo chico sentado frente a mí, con lentes, brackets, y libros en mano.

—Me cuesta imaginarte como un nerd. ¿Lucías muy, muy ñoño? —Le pregunté pasando mis dedos por sus ojos, su nariz, su boca, todo en él era demasiado perfecto como para creer que había sido un nerd.

—Camisas a cuadros y corbatas de lazo incluidas. Y te asombrarías de ver la cantidad de libros que hay en mi biblioteca.

—¿Por qué estás diciéndome todo esto?

—Porque eres mi novia, y me gustaría saber tu opinión acerca de ese detalle. ¿Te habrías acercado a mí de haber lucido así?

—No lo sé. Si te soy sincera, es muy difícil, no imposible, considerando que una de mis mejores amigas lucía algo parecido a como te describes. ¿Sabes? Me gusta creer que todas las personas estamos atadas a otras, que de una u otra forma va a llegar el día en que podamos unirnos con ellas, el lazo rojo del destino, ¿lo conoces?

—Puede estirarse, enredarse pero nunca romperse.

—¡Exacto! En algún momento de nuestras vidas, conocemos personas que cambian nuestro modo de ver, hacer o entender las cosas, algunas de esas personas provocan cambios leves en tu persona, otras marcan aspectos de por vida, hacen cosas que no puedes cambiar, provocan cambios que no puedes revertir, y todo eso es por algo; creo que todo ocurre por una razón, con un cuándo, un cómo, un porqué y un con quién. Por eso, no sabría decirte si te hubiese visto o no. Si eres de suma importancia en mi destino, tanto como lo eres en mi vida, entonces sea como sea, nerd, matón, galán, como sea, tendríamos que habernos topado de alguna manera.

Sus ojos estaban puestos en mí, sus manos se entrelazaron con las mías aplastando la delicada florecilla entre su mano y la mía.

—Tengo… un regalo para ti.

Sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña cadena plateada y pude ver varios colgantes prendidos de ella. Una flor, dos letras "S", una llave.

Shaoran tomó mi mano y puso la cadenita alrededor de mi muñeca. Cuando terminó de abrocharla, sacó de dentro de su camisa un candado en el que estaba grabada la flor y las letras.

—¿Y la llave?

—La tienes en tu mano, literalmente.

—Shaoran... —susurré sin voz.

Había un nudo en mi garganta, mis ojos estaban llenos de lágrimas no derramadas.

Él se puso de pie y acercó su rostro al mío.

—Quizá no veamos el lazo rojo que nos une, quizá no este ahí, quizá sólo sea una de esas personas que entran en un tu vida y salen, pero quiero dejar una huella importante, quiero cambiar algo en ti, para bien o para mal, pero quiero saber, que aunque no sea yo el que esté del otro lado de tu lazo, hice algo dentro de ti. No quiero ser de las personas que van de paso y no son de importancia, quiero ser de esas personas que recuerdes si no podemos quedarnos juntos. Quiero ser importante en tu persona, como sé que soy en tu vida. Y quiero que tú lo seas en la mía.

Segundos después, me abrazó tan fuerte que tardé unos segundos en reaccionar.

Sin duda, él iba a ser alguien importante en mi vida, más de lo que estaba logrando ser, y ¿quién dice que el destino no puede cambiarse? Si él no estaba al otro lado del lazo de mi vida, me aseguraría de que quedara bien claro que la persona que sí lo estuviera, debía hacerme superarlo de una, sino sería la primera en cortar ese lazo y joderme al destino volviendo por él.

¡Ahí tienes destino! Toma tu desafío, intenta joderme la existencia y yo tiro la tuya por el desagüe. Y conste que yo existo hace 17 años, tú eres eterna y aparentemente infinita. Rétame y ponemos eso en duda con mucho gusto.


Y bueno, yo acá después de mil años de desaparición :3 no asesinen mi hermoso y sensualón cuerpo. En mi defensa tengo que decir que ahora soy una universitaria y la vida es complicada (he ahí mis ganas de desafiar al destino)

Espero que disfrutaran de la lectura. Gracias por llegar hasta acá y seguir conmigo, las (los) quierooooo besos.

Ches 3