Suplicio siniestro

La señora Hyuuga fue a abrir la puerta. Su hija como su sobrino habían pasado días pegando panfletos de sus yokai perdidos. Las autoridades no querían ayudarlos, al ser sólo mascotas, decían que no podían hacer que sus agentes perdieran el tiempo en ese tipo de búsquedas. Su esposo no se quedaba atrás, les había dicho que lo mejor era que los olvidaran y se compraran otros, sin embargo su ella tenía sus dudas, Naruto se había perdido por seguir el rastro de Sasuke, pero a Sasuke lo habían secuestrado, según el relato de Neji y eso se le hacía bastante sospechoso.

—Buenas tardes—la saludó un agente.

La mamá de Hinata se alegró un poco al ver que traía un jaula consigo, tal vez habían encontrado a Naruto y Sasuke – buenas tardes.

—Encontramos este yokai cerca de un callejón, vimos su placa y dimos con su dirección— el agente dejó la jaula en el suelo y la señora Hyuuga se agachó para ver el contenido. Se trataba de Naruto, estaba temblando, su piel al igual que su pelo estaba lleno de suciedad, jamás pensó que se alegaría tanto de verlo.

—Es la mascota de mi hija—dijo con felicidad – ¿de casualidad no encontraron a otro yokai, con pelo negro y tez blanca?

—Lo lamento, pero no.

El agente se despidió y la señora Hyuuga entró a la casa cargando la jaula, cuando hubo cerrado la puerta, la bajo y abrió la reja, pero Naruto no salió, se acurrucó al fondo sin dejar de temblar. Necesitaba darle un baño, así que metió ambas manos y lo rodeo del tórax para sacarlo. Cuando lo logró lo llevó al baño y llenó la tina con agua tibia, Naruto no paraba de temblar, pobre de él, había pasado varios días en las calles y la gente no era muy amable con los yokai callejeros, generalmente los pateaban para quitarlos del camino.

Mientras lo tallaba, notó que Naruto tenía un rasguño cerca del ojo y varios moretones en las costillas como piernas, pero lo peor era la herida que tenía en su costado izquierdo, no tenía buen aspecto, seguramente se había atorado con algo, porque hasta su camisa estaba rasgada. No se había dado cuenta del momento en que se había encariñado de aquellos yokai, ver a Naruto con orejas hacia atrás y los ojos vidriosos le partía el corazón y aún más saber que Sasuke estaba perdido, solo podía rogar que no estuviera sufriendo.

Vistió a Naruto y se apresuró a llevarlo al doctor, le marcó a Neji como Hinata pero ninguno de los dos le respondió. Cargaba a Naruto dándole pequeños golpecitos en la espalda, para que estuviera tranquilo, mientras esperaban que el doctor los atendiera.

—¿Le pasa algo al pequeño?—preguntó Orochimaru al ver como Naruto era cargado por la señora Hyuuga, además de que recordaba que el yokai, generalmente era muy ruidoso y curioso, ahora se vía completamente apagado, triste.

—Tiene unas heridas y golpes en el cuerpo—respondió con tristeza mientras colocaba a Naruto sobre la mesa. Sintió la mirada del doctor sobre él, probablemente pensará que lo habían golpeado ellos – se perdió hace unos días, hoy lo encontró un agente y lo llevó a nuestra casa.

Orochimaru pareció calmarse un poco con la declaración de la señora Hyuuga, la mujer realmente se veía preocupa. Procedió a revisar a Naruto, le miró el corte del ojo, era un simple rasguño, así que solo le puso una pomada, le quitó la playera y entonces vio de lo que hablaba la señora, tiene varios hematomas en las costillas, le quitó el pantalón y vio lo mismo, después procedió a ver la herida, tenía muy mal aspecto al parecer estaba comenzando a infectarse.

—Tiene un poco de fiebre, es probable que se deba a que la herida está un poco infectada o que también haya comido algo en mal estado. También le sacaré unas radiografías para verificar que tenga algún hueso roto, lo mejor será que pase la noche aquí.

En cuanto Naruto escucho eso comenzó a maullar y lágrimas brotaron de sus ojos, la mamá de Hinata se acercó a él y le acarició al cabeza para intentar calmarlo, pero no sirvió de mucho, no dejó de maullar, aún después de que Orochimaru lo llevó hasta una de las jaulas y lo metió en una.

—¿Cómo fue que escapó?—preguntó Orochimaru al volver.

—Se fue persiguiendo un auto. Lo que sucede es unos ladrones le arrebataron su yokai a mi sobrino y lo subieron a un auto.

Sintió como un escalofrió le recorría el cuerpo — ¿quiere decir que se robaron a Sasuke?—preguntó con dificultad.

—Sí—dijo con tristeza – no tenemos idea de porque lo hicieron, mi sobrino como mi hija están destrozados, ya pusimos panfletos en todos lados, pero nada.

—Ya veo, no se preocupe, nosotros también los ayudaremos a encontrar a Sasuke— sus manos temblaban ligeramente, sabía que la noticia devastaría a su primo, seguramente dejaría a un lado su trabajo y saldría en busca de su hijo. Se sentía mal, cuando Fugaku supo que no podría hacer mucho para recuperar a Sasuke, él lo había calmado diciendo que los chicos de aquella familia cuidarían bien de él y ahora resultaba que lo habían perdido.

—¿Por qué se robarían a un yokai?—pregunto la señora Hyuuga – solo eran nuestras mascotas.

—No lo sé, solo he sabido de robos de yokai, cuando alguien sabe de su marca…—se quedó helado, ¿y si realmente Fugaku había secuestrado a Sasuke, en un acto de desesperación?, rogaba porque eso hubiera sucedido, de lo contrario, significaba que alguien sabía de la verdadera identidad de la marca.

—Perdone que le pregunte esto pero, su esposo estaba considerando usarlos para peleas. ¿No cree que tal vez él, tuvo algo que ver?

—No, yo también lo pensé, pero no es posible, tarde o temprano nos habríamos enterado, además él ya tiene a sus yokai para peleas.

—Ya veo, aun así tráiganos unos de esos panfletos y nosotros los pondremos aquí, no se preocupe ya verá que encontrarán a Sasuke.

Abrió los ojos lentamente, lo único que podía ver era cuatro paredes rodeándolo, se veían sucias y con humedad. El único ruido que escuchaba era el caer una gota una y otra vez, olfateó, pero el aroma no le fue conocido.

Se puso de pie, y comenzó a caminar intentado encontrar una explicación del lugar donde estaba, pero cuando estuvo cerca de la puerta, algo lo jaló del cuello obligándolo a caer. Tenía una cadena alrededor de este, volteó hacia atrás y se dio cuenta de que estaba encadenado. ¿Dónde estaba el amo Neji?, ¿Dónde estaba Naruto?, ¿Había hecho algo malo?, ¿lo estaban castigando? Comenzó a maullar desesperado, quería rasguñar la puerta para que supieran que quería salir de ahí, pero nadie venía a su rescate, además sólo se lastimaba el cuello en su intento por zafarse de aquella cadena.

Se acurrucó en un rincón, sus maullidos eran lo único que se oía en aquel lugar. Ahora recordaba, alguien lo había alejado de su amo Neji y después de eso, fue subido a un automóvil donde todo se volvió negro.

No supo cuánto tiempo paso, pero fue el suficiente para que se quedará sin lágrimas de tanto llorar. Un ruido se oyó al otro lado de la puerta, sus orejas se levantaron atentas al ruido y en pocos segundos, la puerta se abrió, se levantó corriendo, pensando que tal vez ya lo iban a sacar de aquel sitio.

Una silueta casi del tamaño de la puerta se posó ante él, de nuevo sintió miedo y comenzó a retroceder, pero la silueta lo tomo de sus cabellos y lo levantó hasta que estuvo a su altura. Sus maullidos inundaron el lugar, rasguñaba a aquel ser con la esperanza de que lo soltará, le dolía demasiado lo que le estaba haciendo, pero nada pasaba, incluso lo agarraba con más fuerza y se reía de él.

—Suéltalo—dijo una voz femenina.

De pronto solo sintió como su cuerpo golpeó el suelo, un dolor lo embargó en su lado derecho y sintió como lo tomaban de la barbilla.

—Los felicitó, tomaron al correcto.

La voz tranquilizó a Sasuke, sonaba amable y cálida, logró que dejará de maullar y posará sus ojos en la mujer que tenía enfrente. Lo estudiaba con detenimiento, como si Sasuke fuera una pieza de arte, algo digno de contemplar.

—Llévalo al cuarto para que lo revisé—le dije la mujer a la silueta y fue cuando Sasuke pudo ver que se trataba de un hombre fornido y alto, lo tomó de los cabellos nuevamente, le quitó la cadena y lo sacó de aquel cuarto. Sasuke intentó arañarlo, pero todo fue inútil, el hombre se limitaba a seguir su camino, mientras una sonrisa de maldad se dibuja en su rostro,

Llegaron a una puerta, el hombre la abrió y Sasuke fue aventado a una mesa de metal, donde nuevamente lo encadenaron del collar que tenía en el cuello. Sasuke volteó a todos lados en busca de la mujer, tal vez ella lo ayudaría, no parecía ser tan mala como aquel hombre.

—Sostenlo—ordenó la mujer, apenas hubo entrado al cuarto.

Sasuke fue obligado a recostarse boca arriba y sus brazos fueron extendidos por aquel hombre, intentó moverse, pero la fuerza ejercida sobre él era demasiada. Por fin apareció la mujer, se había posado al otro lado de él, llevaba consigo unas tijeras, ocasionando que Sasuke temblara. Sus piernas comenzaron a moverse en un intento por escapar, entonces el hombre, junto sus muñecas arriba de él y las sostuvo con una mano, para con la otra sostener sus piernas. De nuevo maulló, pero esta vez, su llanto fue callado por un pedazo de tela introducido en su boca.

—Muy bien—dijo aliviada la mujer y procedió a cortar las prendas de Sasuke, hasta dejarlo completamente desnudo.

Sentía como las manos femeninas, palpaban todo su cuerpo, lo hacían lentamente como si estuvieran buscando al debajo de su piel. Su pecho brincó cuando el frio del estetoscopio tocó su piel. Le revisaron los ojos, para checar sus reflejos pupilares, después fueron sus orejas y cuando llegaron a su boca, retiraron el pedazo de tela y con un abate lenguas la mujer la revisó. Posteriormente lo pusieron de espaldas y de nuevo sintió el estetoscopio sobre su piel.

—Mira, ahí está su marca—dijo con excitación la mujer a su asistente – te dije que tenía un buen linaje, sino es que de los mejores, sin duda es de los Uchiha.

—¿Estas segura de ello?—le preguntó el asistente.

—Por supuesto, mi padre era dueño de uno, son muy poderosos, ¿sabes por qué?, pueden controlar a otros yokai, es por eso que mi abuelo se hizo millonario el suyo.

—Espero que hables en serio, pero de ser así, ¿no tendremos problemas?

—No, el idiota de Orochimaru puso que era Shiki, la marca es un poco parecida, pero nada que ver con los Uchiha. Así que ya sabes, te encargó en entrenamiento de este yokai, dale un baño y algo de comer.

Sasuke pensó que todo había acabado allí, pero se equivocó, la mujer tomó un bisturí y le hizo un corte en su brazo derecho, no pudo evitar maullar con fuerza, cuando le echó alcohol sobre el corte, sintió que le quemaban y después le introdujeron algo. Sitió cuando la aguja atravesaba su piel, sus ojos de nuevo se habían anegado de lágrimas, sólo quería volver con su amo.

—Listo, le he puesto el chip, ahora sí, has lo que te dije.

El hombre le puso una correa a su collar y se lo llevó de esa manera hasta una regadera, amarró la correa a un poste y entonces le lanzó un balde de agua helada, ni siquiera pudo maullar de la sensación que sintió cuando el agua dio contra su cuerpo. El hombre lo talló con fuerza, al punto que su piel se enrojeció un poco, estaba temblando, pero eso sólo parecía divertir a aquella persona. Otros tres baldes de agua helada le fueron lanzados, pero a pesar de eso, su cuerpo nunca se acostumbró a ella.

Cuando su baño hubo terminado, pensó que le pondrían una toalla, como lo hacía el amo Neji, pero no, solamente zafó su cadena y fue llevado hasta el cuarto donde había despertado, lo amarró de nuevo y caminó hacia la puerta.

—¿Y mi ropa?—se atrevió a preguntar, sentía mucho frío, no podía dejar de temblar.

La única respuesta que obtuvo fue una risa y después de eso, el hombre lo pateó – los de tu clase, son uno simples animales, no tiene que usar cosas mundanas como la ropa.

Se acurrucó después de que la puerta fuera cerrada, abrazó con fuerza sus piernas, pero nunca consiguió calentarse, esa noche no durmió, tenía mucha frío y hambre y aún más extrañaba al amo Neji y a Naruto molestándolo como siempre.

Al otro día el hombre entró, llevaba dos platos en las manos, pero antes que nada, le soltó una patada a Sasuke en el rostro y después aventó el tazón con agua al suelo, derramando más de la mitad y el otro, ni siquiera lo dejó ahí, solamente lo volteó para verter su contenido.

—Ahí está tu comida— salió de nuevo del cuarto dejando a Sasuke estupefacto.

Lo que fuera que el hombre había derramado en el suelo, no parecía comida, se vía asqueroso, era café y viscoso, sin mencionar que olía a podrido. Miró el agua, pero cuando acercó el tazón a sus labios se dio cuenta de lo mal que esta olía, además de que tenía un color verdoso. Decidió no comer nada, pero al otro día cuando el hombre volvió le restregó su cara contra la comida que le había dejado. Sasuke acabó vomitando, el hombre se enfadó tanto que se quitó el cinturón y comenzó a golpearlo.

—¡Ahora trágate todo!

Sasuke se negaba a hacer lo que el hombre le pedía, pero este siguió golpeando hasta dejarlo inconsciente, cuando despertó después de unas horas, el hombre estaba frente a él, lo miraba como si Sasuke fuera algo despreciable.

—¡Cómetelo!—dijo señalando las sobras de la comida como el vómito. Sasuke lo miró y negó con la cabeza, pero solo consiguió recibir otro golpe que fue peor que los anteriores, debido a lo lastimada que estaba su piel – sí te los comes dejaré de golpearte.

Ya no soportaba más el dolor, tragó saliva y comenzó a comer todo. Cada bocado le causaba ahorcajadas, pero no podía vomitar, al final no pudo evitarlo y acabo haciéndolo de nuevo, solo que ahora el hombre lo tomó de su cola y se las arregló para colgarlo de esta del techo. Sasuke maulló con todas sus fuerzas, pero solo consiguió que el hombre tomará sus orejas y jalará de ellas, haciendo que el dolor por estar colgado de su cola fuera aún mayor. Se quedó afónico de tanto maullar y después de eso fue llevado de nuevo al cuarto donde lo habían examinado.

—Parecer ser que es muy fuerte—dijo con emoción la mujer— tus golpes no le causaron mayor daño— dijo a su asistente y después miró a Sasuke — ¡Has del baño!—le exigió a Sasuke y le puso un frasco enfrente, este no supo que hacer, pero al ver al hombre que siempre lo golpeaba hizo caso y comenzó a orinar sobre el frasco. Después le dieron un recipiente y lo obligaron a que defecara en él.

— A simple vista pareciera que la comida y vomito no le hicieron algún daño, aun así la examinare. Ahora lo dejaras sin comida por días, quiero saber cómo su sistema inmune se ve afectado por esto.

Como dijo la mujer, no se le dio alimento alguno en los siguientes dos días, sin mencionar que el hombre lo mojaba con un balde de agua fría cada seis horas, todo al parecer con la finalidad de saber que tan fuerte era Sasuke.

Naruto volvió a casa después de estar en observación, pero acabó siendo internado después de haber sufrido una severa desnutrición. Había dejado de comer, por más que Hinata como la mamá de esta intentaban hacer que comiera, Naruto se negaba.

—¿Cuándo volverá Sasuke?—le preguntó a su ama, mientras estaba en el hospital.

—Pronto—le mintió Hinata – por eso debes de comer, para que no te vea en ese estado.

—Lo intentaré esta vez— dijo intentado dibujar una sonrisa en su rostro, pero le fue imposible.

No sabían nada de Sasuke, ni siquiera llamadas falsas para obtener la recompensa, Neji se la pasaba todo el tiempo malhumorado, además de que casi no salía de su cuarto, a veces incluso miraba con odio a Naruto, era más que obvio que hubiera preferido que Naruto hubiera estado en el lugar de Sasuke.

Naruto comenzó a comer, después de que Hinata le dijera, que habían encontrado a Sasuke, pero que se quedaría un tiempo con un familiar de ellos, debido a que temían que lo robaran de nuevo. Durante los siguientes seis años Naruto se creyó esa mentira, siempre le preguntaba Hinata por Sasuke y esta le mentía inventando historias sobre algún nuevo logro del yokai perdido.

Neji nunca desmintió las palabras de su prima, al final a él también le gustaba escuchar esas mentiras y creérselas, dejo de odiar un poco a Naruto, después de todo no tenía la culpa de nada y sufría igual o más que él por la ausencia de Sasuke todos estos años.

—Amo Neji—lo llamó un día Naruto, cuando este estaba haciendo sus deberes escolares.

—¿Qué quieres?—le preguntó con molestia Neji, sin dejar de hacer sus cosas.

—¿Sasuke…no volverá nunca, verdad?

Neji, dejo de hacer lo que estaba haciendo y volteó a ver a Naruto, sus orejas estaban hacia atrás y miraba hacia el suelo, como si supiera que Neji le gritaría en cualquier momento, por la pregunta que había hecho.

—No—dijo con seriedad Neji – nunca encontramos a Sasuke, ya es hora de que lo sepas.

Naruto asintió y salió del cuarto, con la cabeza gacha. Neji sintió la necesidad de acaricias su cabeza y decirle palabras reconfortantes, pero no lo hizo, ese nunca había sido su estilo, además Naruto tenía a Hinata para eso.

Acompaña a Hinata como siempre de compras, no iba sujeto de ninguna correa, Hinata lo había dejado de hacer hace tres años, ahora salía con él como si fuera una persona normal. Naruto ya no era el de antes, ahora se la pasaba callado todo el tiempo, ya no jugaba y dormía la mayor parte del día, así que Hinata se la pasaba buscando cosas para entretenerlo, incluso le enseñó a manejar a escondidas de sus padres, al menos logró que Naruto se riera en esas ocasiones.

—¿Ama Hinata, puedo salir?—preguntó Naruto, la verdad es que estaba un poco aburrido y no podía dejar pensar en que había sido de Sasuke.

—De acuerdo.

Después de que Naruto se recuperara de lo de Sasuke, Hinata logró que aprendiera algo de defensa personal, tuvo que pedirle a su madre para que convenciera a su padre y Naruto fuera entrenado por sus trabajadores, tenía miedo de que le pasará lo de Sasuke.

Salió de la tienda y se metió al auto, su mirada se perdió con la lluvia hasta que en camión estacionado frente a un edificio en malas condiciones, llamó su atención. Varios yokai, bajaban de la parte trasera del camión, Naruto los miró con detenimiento, todos iban encadenados, se alegró de que Hinata fuera su ama, de lo contrario probablemente sería una de ellos. Decidió bajar del auto y verlos más cerca, así que camino unos pasos y observó sin cruzar la calle.

Todos los yokai se veían tristes, miraban hacia el suelo y sus pasos eran lentos, aunque por esto sus dueños los jalaban para que se apresuraran. Cuando creyó que ya habían bajados todos, llegó una limosina, una mujer salió de ella, pero no veía sola, un yokai bajo detrás de ella. Naruto lo miró con detenimiento, el perfil del yokai, era idéntico al de Sasuke, necesitaba verlo de cerca.

Se aventuró a cruzar la calle, era difícil que se dieran cuenta de que era un yokai, Hinata le había comprado varias gorras, para que ocultara las orejas y en cuanto a su cola, la enroscaba con ayuda de una cinta alrededor de su cintura. Se dirigió a la mujer con el yokai y tomó a esta del hombro.

—Disculpe.

La mujer como el yokai, voltearon hacia él, Naruto se quedó pasmado por unos minutos, el yokai frente a él, era idéntico a Sasuke, salvo que su cabello tenía reflejos azules y era más largo, pero sus ojos eran idénticos, incluso sintió como se le erizo la piel cuando sus miradas se toparon. Otra cosa que lo diferenciaba de Sasuke era una cicatriz en el lado derecho de su rostro que iba desde la ceja, hasta la mitad de su mejilla.

—¿Se te ofrece algo?—le preguntó la mujer amablemente.

—Lo siento, es que su yokai…—no se le ocurrió que decir, solo sabía que no podía dejar de mirar al yokai que estaba frente a él — ¿es de pelea cierto?

—Así es, uno de los mejores—dijo la mujer— apenas está comenzando con encuentros amistosos, pero ha ganado todos. Tal vez te interese ver una de las peleas de Indra— la mujer volteó a ver a su yokai, quien no mostraba expresión alguna, pero no quitaba la mirada de Naruto— toma, estas serán sus próximas peleas— le dio un panfleto a Naruto.

—Claro, gracias.

— ¡Naruto!

Escuchó a Hinata llamándolo y aprovecho para irse, subió al auto con Hinata, pensando en sí realmente el yokai que había visto era Sasuke.


Hola!

En cuanto a peleas amistosas, son como peleas callejeras, son más tranquilas que las del campeanato, y solo sirven para que los dueños generen dinero con sus yokai. Cuando cumplen 14 años entran a una especie de torneo, que son cinco peleas en cuatro años donde ya pelean a muerte.

Por ahora, se quedó en que Naruto tiene 11 años.