Pequeña redención

Tantas veces había sufrido aquellos golpes, pero nunca dejaban de doler. Sentía cada vez que el látigo daba contra su piel y como la sangre que había emanado de las heridas, recorría su espalda. Parecía que los azotes no pararían nunca, Kaguya no mostraba signos de cansancio después de llevar más de una hora dándole azotes a Sasuke, al inicio había estado molesta y entre golpe y golpe lo reprendía por haber perdido, pero ahora su rostro mostraba una sonrisa, pero era una de satisfacción, a Sasuke no le sorprendía, era la expresión en su rostro siempre que lo torturaba.

Se había preguntado varias veces, por qué parecía odiarlo tanto, incluso en sus momentos a solas con Kakashi, se lo había dicho a este, pero nunca le respondía, le decía que lamentablemente no conocía cual era el capricho de Kaguya con él.

Los azotes llegaron a su fin, sus brazos estaban entumecidos por la posición en que lo tenían amarrado, con cada uno de sus brazos extendidos hacia arriba y sujetados por una cadena de lado a lado. Sabía que Kaguya lo recorría con la mirada, poco a poco fue apareciendo la imagen de la mujer por el rabillo de su ojo hasta que la tuvo en frente.

—Estoy tan decepcionada de ti—dijo tan pasivamente que realmente no parecía molesta – Indra mírame— le pidió con amabilidad al yokai.

Sasuke comenzó a alzar su rostro lentamente, a pesar de que la voz de esa mujer sonaba calmada pude ver que sus ojos reflejaban lo contrario. Pensó que le daría una cachetada cuando vio cómo se movía su brazo, pero se equivocó, Kaguya se había puesto una especie de garras en las manos y había arañado la mitad de su rostro con eso. Había causado heridas en este, pero estas pronto comenzaron a regenerarse a comparación de las de la espalda, donde su piel había sido ya más lastimada.

—¡Kaguya!

Era la voz de Kakashi, de pronto Sasuke, sintió un poco de esperanza. Deseaba que Kakashi lo desamarrara y lo sacará de aquel lugar, pero sabía que eso era imposible.

—¡¿Qué quieres?!—le reclamó Kaguya por interrumpir su sesión de castigo con Sasuke.

—Ya lo has lastimado demasiado. Sus heridas están tardando en sanar, si sigues de esa manera acabarás por matarlo.

Kaguya miró a Sasuke, quien comenzaba a respirar con dificultad, seguramente no tardaría en caer inconsciente.

—Dale un baño antes de llevarlo a su celda— le ordenó a Kakashi y salió dejando a ambos solos.

Una vez que la mujer se hubiera ido, Sasuke pensó que Kakashi le diría algo reconfortante, pero no lo hizo, seguramente lo debían de estar vigilando, así que debía de comportarse a la altura y por ello el baño que le daría, no sería nada placentero.

Cubetazos de agua helada fue lo que recibió como baño, agradeció que no se tratara de Gingaku y Kinkaku, ellos hubieran sido más salvajes y le hubieran aventado el agua de manera que el choqué de esta con su cuerpo hubiera sido un infierno. A los ojos de cualquiera, nadie pensaría que Kakashi se preocupaba por el yokai, pero a pesar de que lo tallaba con fuerza, no lo hacía de la misma manera que sus captores.

Cuando Kakashi hubo acabado de bañarlo, lo tomó del brazo y ayudó a que se parará. Quería darle las gracias por haber detenido a Kaguya, pero no podía, si alguien llegaba a escuchar esas palabras saliendo de su boca, seguramente harían pagar a Kakashi y lo que menos necesitaba era eso.

Escuchó cuando Kakashi cerró su celda y sintió un profundo vacío, necesitaba de alguien a su lado, alguien que al menos le dijera que todo era un horrible sueño. Al poco rato el frío comenzó a apoderarse de su cuerpo, se acurrucó en un rincón, pero a pesar de eso, sus dientes chochaban unos contra otros delatando su estado.


Ya habían pasado dos días y no le habían llevado nada de comer, tan sólo veía como Gingaku se asomaba por la ranura de su puerta y lo observaba, seguro sólo para cerciorarse de que siguiera con vida, pero su estado de salud no era el mejor.

Sentía escalofríos y dolores recorrerle el cuerpo y su cuerpo estaba empapado de sudor, tenía fiebre, incluso había padecido nauseas, pero al sentir la necesidad de vomitar no había podido, no tenía nada en su estómago que arrojar. Trataba de dormirse, esperando que con eso no sintiera de manera tan agresiva su malestar pero era imposible, los escalofríos y el hambre le impedían conciliar el sueño, hasta el tercer día donde por fin consiguió cerrarlos por completo.


—¿Es posible hacer algo para recuperar a Sasuke?

Hinata no había dicho a nadie del asunto de Sasuke, más que a Orochimaru, quien le dijo que de sólo ver la foto sabía que había una probabilidad bastante alta de que se tratara de Sasuke.

—No. Al mundo sólo le interesan los yokai para usarlos como objetos de entretenimiento o tenerlos de mascotas— esto último hizo sentir un poco mal a Hinata, pero Naruto tomó su mano y le sonrió – así que en realidad no podemos contar con que alguien nos pueda ayudar en esto.

Estaba un tanto sorprendida, le parecía un poco extraño que Orochimaru le mostrara tanto apoyo y ayuda con el asunto de Sasuke, sentía que había algo que estaba ocultando.

—Recuerdo que cuando nos habló de los linajes de Sasuke y Naruto, mencionó que ninguno de los dos tenía grandes oportunidades en la pelea, pero después de ver a Sasuke, no puedo creer que eso sea cierto.

—Tienes razón.

Había sido buena idea citar a Hinata en su casa, por ahora su hermano y sobrino no se encontraban y Mikoto nunca salía de su habitación cuando sabía que había una visita.

—Es cierto, les mentí sobre el origen de sus yokai—dijo sin mostrar arrepentimiento algo, lo había hecho para salvar a ambas criaturas de un futuro atroz, aunque lamentaba que no se hubiera pedido cumplir para uno – lo hice para evitar que los convirtieran en algo que no son, sobre todo por tu padre, él se dedica a eso.

—Lo sé, le agradezco que lo haya hecho, de lo contrario mi padre, nos hubiera separado de ambos yokai. Entonces, ¿cuál es el verdadero linaje de Sasuke?

—Uchiha. Son yokai muy poderosos, tienen grandes habilidades de combate, son buenos estrategas y pueden controlar a otros yokai, aunque esto último sólo lo han desarrollado dos yokai de este linaje.

Hinata se quedó boquiabierta, el linaje de Sasuke sería la envidia de cualquiera que estuviera en el negocio, eso la hizo pensar que el secuestro de Sasuke no había sido mera coincidencia los secuestradores debían de saberlo.

—¿Se lo dijo a alguien?—preguntó molesta y con desconfianza.

—Se lo que estás pensando, pero no, no tengo nada que ver con el secuestro de Sasuke, no me arriesgue mintiéndoles a ustedes para luego venderle aquella información a alguien, si alguien descubre lo que hice perdería mi trabajo y afectaría a mi familia, que es lo menos quiero.

—¿Cuál es el linaje de Naruto?

—De él, no mentí del todo, es un híbrido. Uzumaki y Namikaze, los segundos se caracterizan por ser veloces, más que cualquier tipo de yokai y los primeros, como dije, sólo uno se ha coronado campeón, pero ese yokai tendía a ser muy fuerte, incluso podía perder los estribos, mató a dos yokai en cuestión de segundos.

Hinata estaba aún más sorprendida y tomó con más fuerza la mano de Naruto.

—Descuida, no es que Naruto se vaya a volver loco—le dijo para calmarla – ese yokai los mató protegiendo a otro yokai, el que provenía del linaje Namikaze. Ella ya estaba embarazada cuando la condenaron a muerte por su falta.


Hinata notó que el estado de animo de Naruto se vio afectado por lo que había escuchado, se maldijo por haberlo llevado, tenía que haber ido sola para hablar aquellos asuntos con el doctor Orochimaru, de quien aún sospechaba ocultaba algo, ese interés por ayudarlo con el asunto de Sasuke era muy sospechoso.

Había pensado en decirle lo que sabía a Neji, quien a pesar de mostrarse fuerte, Hinata sabía que le había dolido mucho la partida de Sasuke, su primo podía actuar como un ser frívolo pero tenía un gran corazón. Tuvo que hablar con Naruto para que no le dijera nada a Neji, pues sabía que su primo tenía a explotar demasiado y querer hacer todo por él mismo y lo que menos necesitaban es que Neji se metiera en problemas.

—¿Podrá Sasuke volver con nosotros?—le preguntó un día a Hinata en una de sus salidas.

—Eso espero— no estaba segura de sus palabras, aunque lograran rescatar a Sasuke, seguramente su estado físico estaría muy deplorable, incluso hasta necesitaría medicinas, ¿cómo decirle a Naruto que el Sasuke que regresaría muy probablemente no fuera el que él conocía?

Sus padres irían a ver una obra de teatro, así que no estarían en casa, decidió inventarle un pretexto a Neji de que saldría con sus amigas y pedirle que se hiciera cargo de Naruto. Su primo aceptó de mala gana después de que le ofreció un poco de dinero, pero nunca le había gustado dejar a Naruto con su padre y ahora menos que sabía que el linaje de Naruto era bastante bueno para hacerlo candidato a peleas.

El doctor Orochimaru como ella, acordaron de ir a una de las supuestas peleas de Indra. Orochimaru tenía la esperanza de poder identificar quien era su amo, conocía a varios debido a su trabajo y estaba seguro que quien lo fuera había sido el que estuvo detrás del secuestro de Sasuke. Hinata le había preguntado en el camino, cómo era que podía estar tan seguro de que se trataba de Sasuke, tal vez era su hermano o alguien que pertenecía a la misma camada, Orochimaru le dijo que él se basaba en sus conocimiento y tal vez un poco en una corazonada, pero la realidad es que ese yokai era idéntico a su cuñada, exceptuando por la cicatriz en el ojo.

Cuando se suponía que Indra debía de salir a la zona de pelea, anunciaron que no sería así, al parecer este abandonaría sus peleas por un tiempo para prepararse para la verdadera batalla, Hinata sabía que se refería a esas batallas donde los yokai realmente morían. Orochimaru trato de preguntarle a los que trabajaban ahí sobre la situación de Indra, pero todos les dijeron que estaban tan sorprendidos como él, su dueña era demasiado avariciosa como para poder darse el lujo de perder dinero por todas esas peleas.


Kaguya mandó a Kakashi a revisar a Indra, ella junto con Gingaku y Kinkaku saldrían a comprar algunas cosas que les faltaban. Cuando Kakashi llegó a la celda de Indra, notó por la rendija que este no se movía.

Sintió como si su corazón se hubiera detenido. Por más que se había enfocado en Indra, no podía notar que este estuviera respirando, se acercó a él con velocidad para comprobar su estado, su cuerpo estaba ardiendo y sus respiraciones eran muy separadas una de la otra. Lo tomó entre sus brazos y lo llevó al área de consulta que tenía Kaguya.

Él no sabía mucho de medicina ni me primeros auxilios. Tomó su celular y marcó a Kaguya, era la única que podía hacer algo por Indra, después de todo, ella se dedicaba a revisar yokai todo el tiempo en una clínica.

—Es urgente que vengas—le dijo Kakashi y colgó, no tenía ganas de decirle porque, temía que se negara con tal de que Indra sufriera un poco más.

Lo único que se le corrió hacer de momento fue meter a Indra en una bañera, pero no estaba seguro de que eso ayudase mucho. Mientras esperaba a que Kaguya llegará, miraba con detenimiento a Indra, esos malditos debían de haberlo dejado sin comida, estaba completamente pálido y tenía bolsas debajo de los ojos.

Lo hizo de lado, un poco, para ver su las heridas en su espalda se habían borrado pero lo que vio lo horrorizó, ninguna había desaparecido, todas seguían ahí salvó que estaba completamente infectadas y llenas de pus.

—¿Qué es tan urgente?—le reclamó Kaguya al llegar.

—El estado de salud de Indra, no es el mejor—dijo con seriedad, sin mostrar un gran interés y verse como alguien que sólo quería informar y ser un empleado responsable.

—No le hará daño que sufra un poco.

—Su estado es deplorable, ¿por qué no lo ves tú misma?

Kaguya entró y miró a Indra, se asustó un poco, era cierto que se veía en pésimas condiciones, esperaba que hubiera forma de curarlo, de lo contrario perdería a su mina de oro.

Pidió a Kakashi que lo pusiera en la mesa de examinación, pero antes de que Kaguya se lo pidiera, Kakashi lo puso de espaldas para que la mujer pudiera ver el grado del daño que había causado en Indra. La cara de Kaguya al ver las heridas infectadas de Indra, fue de repulsión, y soltó una fuerte maldición.

—Estúpido yokai, bueno para nada.

Kakashi se molestó al escuchar estas palabras, Indra, era un yokai que cualquiera envidiaría tener y Kaguya lo trataba como si fuera una carga, cuando realmente la estaba sacando de la ruina, después de que su padre la desheredara.

—Por lo visto su poder de regeneración, es un asco—dijo Kaguya mientras curaba las heridas de mala gana.

—Sabes que el poder de curación de los yokai no es eterno. Has golpeado en la espalda a Indra cientos de veces desde que lo trajiste a este lugar, tu misma provocaste esto.

—¡Por supuesto que no!, lo que sucede es que este yokai salió defectuoso.

—¿Defectuoso?, Indra ha soportado demasiado, cualquier yokai hubiera muerto en unos cuantos meses de haber estado bajo tu cuidado, sí así puede llamarse. Ha demostrado tener gran fortaleza, no sé cómo puede soportar tanto.

—¿Acaso te has encariñado?—se burló Kaguya de Kakashi.

—No. Pero a diferencia de ti, no soy un maldito enfermo que disfruta torturando a otros seres y además sé reconocer cuando algo vale la pena, Indra lo vale tu no.

Salió del cuarto dejando a Kaguya con Indra, no era lo mejor, pero necesita hacer una llamada, además de que sabía que esa mujer haría lo que fuera porque el yokai no muriera, con tal de seguir teniendo dinero y alguien a quien atormentar. Aunque Kakashi por un momento pensó que había cometido un grave error, debía de haber dejado a Indra morir antes de llamar a Kaguya, al menos ya no sufriría tormentos.


Logró que Sasuke se recuperara, ya se las vería con él, entre su castigo y los cuidados que ahora le estaba dando, ya había perdido varias peleas. Pero eso no sería lo peor, Kakashi había metido sus narices en cosas que no le importaban y pronto estropearía más los planes para Kaguya.

—¿Padre?—dijo sorprendida, cuando el hombre que había tocado su puerta, era alguien a quien no esperaba ver nunca más — ¿Qué haces aquí?

El hombre hizo a Kaguya a un lado y entró a la casa. Un trabajador de Kaguya, que anteriormente había sido de él le había informado de que su hija tenía serios problemas con los yokai y bien lo sabía, después de todo, su hija casi moría en manos de uno cuando intento torturarlo a la edad de quince años.

—¿Dónde está ese yokai?—exigió saber su padre.

—Kakashi te habló para contarte todo.

—Kaguya, yo entreno yokai, pero eso no significa que me la viva torturándolos. Te dije muchas veces que fueras con el psiquiatra.

—No tengo porque hacerte caso.

—Como gustes.

Al poco rato apareció Kakashi con Indra en brazos y cubierto con una manta. Kaguya intentó arrebatárselo pero su padre se lo impidió.

—Recibe la ayuda que necesitas y te devolveré a tu yokai, por ahora yo me haré cargo de él— le hizo una seña a Kakashi quien salió de la casa y subió a un auto. Sasuke estaba un poco consiente, pero aún débil.

Kakashi no estaba muy contento, si había contactado al padre de Kaguya era para sacar a Indra de aquel infierno, pero eso no significaba que iría a un lugar mucho mejor, salvo que el padre de Kaguya no trataba de esa forma a sus yokai, era estricto con los entrenamientos, pero al menos los cuidaba bien, sabía que era mucho pedir, pero haría lo posible por convencer a ese hombre de que Sasuke sería esplendido como mascota, pero nada más.


Abrió los ojos, no reconoció el lugar donde se encontraba, olfateó un poco, pero no sirvió de mucho además de no reconocer el aroma, un dolor recorrió su espalda. Después se percató de que había algo en su brazo, lo alzó y se encontró con que una especie de tubo transparente entraba por debajo de su piel, sintió un miedo atroz, temía que fuera una nueva forma de tortura de su ama.

Sin darse cuenta comenzó a maullar a causa del miedo y la desesperación, sentía dolor en su cuerpo, pero eso no le importaba, su preocupación sobre una peor tortura que la que había sufrido en estos años, lo aterró.

Kakashi fue el primero en entrar a donde él estaba, eso lo calmó un poco pero no lo suficiente.

—Indra, cálmate, cálmate—le imploraba.

Tuvieron que inyectar a Sasuke un somnífero, no había otra manera de calmarlo. Kakashi sólo rogaba que no sufriera de tantas pesadillas.


—¿Te has encariñado mucho con ese yokai?—le dijo Hagoromo, el padre de Kaguya.

—No— mintió Kakashi.

—Tanto Kaguya como tu parece que tiene sentimientos hacia, claro muy distintos, además me es imposible no notar el nombre que le dio Kaguya, Indra.

—No hablemos de eso—le pidió Kakashi un poco cansando.

—Entiendo.

—Indra—dijo el nombre con dificultad, hasta ese momento jamás le había costado decirlo – está muy débil, tu hija lo dañó demasiado físicamente.

—¿La herida en el ojo?, ¿cómo ocurrió eso?

—Castigo por un error de Indra, claro que tu hija se divirtió mucho abriendo su piel una y otra vez hasta que la cicatriz no se hubo borrado.

—Sé que me pediste ayuda, pero sabes que no soy un sentimentalista, si este yokai es valioso lo usaré para lo que se debe.

—Bien.

Como se lo temía Hagomoro, sólo veía Sasuke como un buen candidato, pero no tenía a nadie más para pedirle ayuda con el asunto de Indra. Sólo esperaba que Indra nunca volviera a las manos de Kaguya, aunque conociendo a Hagomoro, eso sucedería, pues el siempre acababa cumpliendo los caprichos de su hija.

Esta vez se aseguró de estar cuando Indra despertará, no quería que sufriera otro ataque.

—¿Dónde estoy?— le preguntó Indra con desesperación.

—Tranquilo, ella no está aquí.

Indra se calmó un poco, pero aun podía notarse su nerviosismo — ¿Volverá pronto?

—Esperemos que no—respondió acariciando la mejilla de Indra, en un intento de que lograr que se tranquilizara.