Esto, de alguna forma y aunque pueda no parecer, fue escrito con motivo del cumpleaños de Haruichi~
4. Cambio de estación
A Furuya le gustaba la nieve y por consecuencia los climas fríos; también sentía gran admiración por los osos polares, tomar siestas en un páramo helado sonaba como algo que encabezaría su lista de cosas preferidas. Pero no más que el béisbol, por supuesto. No más que el montículo.
La noche anterior había nevado ligeramente, a pesar de que la primavera se estaba acercando, el invierno no parecía querer irse tan fácilmente.
A Furuya no le molestaba la primavera, pero seguía prefiriendo el invierno.
Desde su asiento en el salón de clases tenía vista al patio de la escuela, en medio de su continuo dormitar, su mirada se desvió hacia algo que había llamado su atención entre los árboles. La campana del receso sonó y sus ojos hicieron un intento de cerrarse nuevamente, pero en su mente ese algo seguía resonando. Entonces se levantó, adormilado.
Con pasos lentos, como si estuviera en un trance, entre dormido y despierto, siendo guiado por su curiosidad pero a la vez retenido por su parsimonia, había encontrado la fuente de aquello.
Furuya solía expresar sus emociones con intensidad, de una forma más sensitiva que visual. Frente a él había un árbol que sobresalía con respecto a los demás; se veía frágil despojado de sus flores, pero aun así mostraba un aire imponente. De alguna forma le inspiraba respeto. Sus ojos, grises como el hielo característico del invierno que tanto le gustaba, parecieron derretirse; durante un breve instante, pero como si sucediera en cámara lenta, vio otro delicado capullo abrirse.
Una pequeña flor rosada que fue recibida por su ya no más solitaria rama.
Una pequeña flor rosada que marcaba el inicio del cambio de estación.
A Furuya le gustaba el invierno, pero tal vez sólo tal vez, también podría empezar a gustarle la primavera.
