cYumi pov

Me quede atónita y paralizada ante la escena tan incómoda que acaba de presenciar a unos poco metros de mí. Por suerte la falta de luz me ayudo a no ver más de lo debido... Aun así, nunca me hubiese imaginado que mis ojos presagiarían tal cosa.

¿Acaso eso estaba planeado para que yo viese tal escena?, por mi mente pasaban cosas raras en ese momento, a la vez que notaba como mi cara ardía en un escaldrante calor. Deseaba olvidarme de esa escena y que mi mente la borrara por siempre... pero por ahora era algo demasiado reciente e imposible.

Me sentía rara, no solo por el hecho de haberlos pillado con las manos en la masa, sino algo dentro de mí reaccionaba de manera egoísta. Después de tanto tiempo no había visto a Ulrich con ninguna mujer, y ahora lo había tenido delante de la manera más íntima que se puede tener con una persona.

¿Lo hacía para ponerme celosa? no tenía sentido... mi mente empezó a desvariar y cada vez pensaba algo peor. Podría ser que él no sabría que yo aparecería en ese momento. Pero entonces ¿Por qué tanta insistencia en que le diese cuanto antes las cuentas? ni idea. Cada pregunta que me hacía tenía menos sentido que la anterior y la respuesta todavía superaba con creces a la rareza de las preguntas…

Directa me metí en la cama, intentando borrar esa imagen de mi cabeza, pero mi esfuerzo era inútil, no podía... Me invadía y la repugnaba. Solo tenía claro una cosa, que si la propuesta de eso era ponerme celosa tanto él o ella, no lo iban a tener.

Iba a lograr canalizar lo que sentía y fingir cualquier sentimiento de debilidad, ante ellos dos. Aunque ello me costase, más que cualquier otra cosa...

Alguien llamo a mi puerta, pero me quede inerte, como si realmente estaba inmersa en un profundo sueño. Escuche entonces que la puerta se abría y la voz de Makoto decir mi nombre entre susurros. Continúe haciéndome la dormida. Lo que menos necesitaba en este momento era seguir con la conversación para preguntarle si lo que le dijo Ulrich era cierto... Ya había tenido bastante con el alemán por hoy...

A la mañana siguiente mantuve el propósito que decidí a la noche y baje con mi mejor sonrisa a la cocina para desayunar. Makoto se encontraba ahí, preparando dos tés.

-¡Ohayō!.- salude en Japonés, después de tanto tiempo, nos salía hablar en francés.

- Ohayō, Yumi. Te ha dado por hablar en japonés. Yo también lo echo de menos.

- Sí. Me apetecía.

- Genial. Por cierto ayer después de cenar fui a buscarte a la habitación para seguir con nuestra conversación, pero estabas dormida, así que... me resistí y no te desperté.

- Si, estaba agotada.

- Podemos seguirla mientras desayunamos, parecía importante.

- No, no tiene importancia...

- Pero ayer lo parecía.

- No te preocupes. Estamos pensando en hacerle una cita a Aelita y a Jeremie..- dije cambiando de tema.

- Buena idea. ¿Pero por qué?.

- Por que pronto es su aniversario, y al estar aquí.., ¡qué mejor que eso!. ¿Podrías ayudar?.

- Claro, en lo que tú me pidas.

- Bien, después de trabajar nos pondremos a ello.

- Genial.

- Hay bastante trabajo por hacer: La cena, entretenerlos y preparar todo en el jardín.

- Suena a mucho trabajo. Yo podría cocinar se me da bien, pero tan solo se hacer comida asiática.

- Si eso es un problema...

- Bueno ya veremos. Ahora a desayunar.

Salimos hasta la mesa en la que solíamos comer y cenar habitualmente para desayunar tranquilamente. Todavía quedaba unos cuarenta y cinco minutos para entrar al puesto de trabajo, y por suerte solo teníamos que subir escaleras para llegar a él.

Escuche que alguien bajaba las escaleras con cuidado y en silencio. No podían ser otros que Aelita y Jeremie, descendían sonrientes como cada mañana.

- Buenos días. Vosotros siempre los primeros..- Saludo Aelita.

- Buenos días. Estamos acostumbrados a madrugar más que aquí..- dije devolviéndole el saludo.

- Si queréis hay té.- les dijo Makoto.

- Gracias pero tomo café. - contesto una cortante Aelita.

- SI, yo también tomo o café o chocolate.- siguió Jeremie.

- ¿Chocolate?.- pregunto el nipón.

- Si, desde pequeño e desayunado eso y es lo que más me gusta.

- Costumbres, supongo.- dijo extrañado.

Se dirigieron a la cocina volviéndome a dejar sola con Makoto, no estábamos teniendo una conversación de muchas palabras que se diga, además, conforme pasaban los minutos, me estaba poniendo algo nerviosa. No quería ver a Ulrich a ser posible, pero era inevitable y tenía que parecer que no pasaba absolutamente nada.

Pero el siguiente en bajar fue Odd, todavía seguía en calzoncillos, mientras se rascaba el pelo y bostezaba con la otra mano.

- ¿Que Odd cansado?..- Pregunte.

- No, ojala fuera eso...

- ¿Y qué te pasa?.

- Que mi cuerpo necesita... bueno ya sabes algo de ejercicio para quemar la comida.

- ¿Todavía mal con Stephanie?.

- ¿Tu qué crees?

- Pues habla con ella.

- Creo que mi cuerpo todavía puede aguantar, además tengo dignidad.

- Ui si... no sé cómo lo he podido dudar. – dije sarcásticamente.

- No entiendo Ulrich de que pasta está hecho para aguantar tanto... - cuando Odd dijo esas palabras mi mente volvió al momento de ayer, mientras un escalofrió recorría mi cuerpo.

- ¿De qué hablas Odd?.- Dijo apareciendo Ulrich y Andrea detrás de él.

- Hablaba con Yumi nada mas.- contesto Odd mirándoles.- Tu, Andrea, pensábamos que te habías ido...

- ¿Y desperdiciar una noche con Ulrich? Ni loca.

- ¡Has venido a restregármelo.! Eso a los amigos no se les hace.

-¿ Yo? ni he abierto la boca. .- defendió Ulrich

- Es lo que hacen las parejas Odd.- añadió Andrea

- ¿No entras a trabajar ahora Andrea?- dijo Odd con tono enfadado.

- Si ya me iba, pero acostúmbrate a verme por aquí Odd, y tal vez a pasar envidia.

- Como la odio...- dijo metiéndose en la cocina.

- Buenos días. - salude sin más reparo.

- Buenos días.- contestaron ambos.

Andrea se aproximó a la silla donde estaba sentada y se acercó a mi oído diciendo. La próxima vez llama a la puerta, al men2os que quieras volver a ver el espectáculo.

- Bueno hasta pronto. Ulrich me acompañas hasta la puerta, ¿no?.- dijo haciendo el mismo gesto de siempre que tenía con Ulrich, agarrarle del brazo.

Podía contestarle, cabrearme e incluso engancharle… que ganas no me faltaban, pero respire hondo de lo más adentro de mí, y le sonreí con una sonrisa de oreja a oreja y la despedí de la misma manera. Tenía que mostrar que no me importaba en absoluto... Aunque ello no fuese lo más sincero de mí.

- No sabía que tenías novia, Ulrich.- Mascullo Makoto.

- A mí no me hace falta anunciar mis relaciones... A sí que no tenías por qué saberlo.- dijo sin dejarle hilar palabra entrando en la cocina.

- Me voy a la ducha arriba nos vemos.

- Vale.

Subí aprovechando que todos estaban desayunando para darme una ducha, antes de ponerme con el trabajo. El día de hoy era un poco agotador... Habíamos decidido que fuera hoy el día en que se llevaría a cabo la cita y contábamos con el tiempo justo.

Una vez aseada del todo, me dirigí al despacho. Tan solo estaba Ulrich y ni rastro de Makoto, temía que ahora tocaba el tema más complicado a tratar con él, pero estaba concienciada.

- Yumi... yo... quería disculparme por lo de anoche.- Empezó el alemán.

- No te preocupes, esas cosas pasan.

- ¿No estas incomoda ni nada?

- No, son cosas normales... no me gusta verlas no me mal intérpretes. Tan solo entré en el momento que no debía, pero no pasa nada.

- No pensaba que te lo tomaras así...

- ¿Que esperabas? somos adultos, no es para tanto.

- Si... tienes razón.- dijo sin quitarme los ojos entre cerrados de incredulidad de encima.

Yo me dispuse a abrir mi carpeta y a seguir el trabajo que teníamos archivado por días para acabarlo, si no a este paso nos quedaríamos más tiempo del previsto. Entró Makoto a la sala, mientras terminaba de hablar con alguien. Por el tono culto y el trato de usted supuse que la persona del otro lado se trataba de algún empleado.

- A ver. Hay cambio de planes. Tenéis que sacar información con la que trabajábamos antes de estar aquí, para hacer un nuevo estudio con lo de ahora y antes.

- Pues vale.- contesto Ulrich mientras se levantaba para coger lo que parecía un maletín negro portapapeles.

- Yo tengo todo aquí, archivado por años.- dijo volviéndose a sentar.

- Tan solo necesitan el del año anterior. .- Pidió Makoto

- Vale, pues aquí esta.

- Vosotros dos comparar lo que habéis hecho hasta ahora con lo del año pasado. – Ordeno el japonés.- Tu, Yumi haz con estos datos que nos han mandado desde Japón. Yo me encargare de los datos online.

- Si, claro.

Me puse a ello, era bastante trabajo y si lo acababa a tiempo podía ponerme con la cita antes y eso tendría mejores resultados...

Pasaron las horas en el trabajo... En el descanso de la comida, nos reunimos con Odd, para organizarnos para el "trabajillo de los Einstein". Odd, estaba claro que no se podía encargar de la comida, ya que no creíamos que llegaría intacta a los platos. Makoto, no se podía encargar de la comida ya que no consistía en platos japoneses. Así que la distribución fue sencilla, Odd y Stephanie a petición nuestra se encargaban de la decoración y de la puesta a punto. Ulrich y yo, para variar, nos encargábamos de hacer la cena, y el ultimo, Makoto pero no por ello menos importante, se encargaba de entretenerles con la excusa más tonta. Al ser el encargado decidido por la empresa, les haría ir a la ciudad para mirar nuevos formatos para los ordenadores. Ellos eran los que más entendían. Teníamos todo pensado...

Cuando acabamos el trabajo Makoto se dirigió a ellos y les conto lo que debían hacer. Sabía que lo cumplirían... eran muy eficientes para el trabajo.

En cuanto oímos el ruido de la puerta bajamos rápidos hacia el jardín a recoger todas las bolsas, dejándolas en la cocina.

- Oye, porque no me quedo con Ulrich cocinando y tu Yumi decoras con Odd.

- No, Stephanie, a ti se te da mejor decorar que a Yumi.- contesto Ulrich quedándome atónita ante las palabras.

Stephanie puso mala cara, ante la respuesta de Ulrich, pero parecía que él era el único que la tenía por así decirlo, "domada".

- No lo decía enserio, solo era una excusa para que te quedases aquí..- Justifico.

- Claro, no me ha sentado mal.

- Tu cara no decía lo mismo.

- No pasa nada.

- Tenemos que intentar que se reconcilien. ¿no? en eso consistía el plan.

- Así es. Bueno veamos qué fue lo que Odd compro. – Por un momento dude en su interés por el que me quedase preparando.

- Le he estado echando un vistazo. Y tenemos quesos, pato, foie y fondue y verduras para hacer ratatouille . Ha comprado vino tinto y champagne.

- Genial, parece que hay de todo. Echaba de menos estas comidas típicas francesas. ¿Y postre no hay?.

- ¡A sí! se me olvidaba. ¿Sabes preparar coulant?.

- Pues no lo sé pero se puede intentar..- dije mientras limpiaba las verduras.

- Miedo me da.

- Soy buena cocinera, así que vayamos a ello.

- Me da miedo por mi más que por ti.

- Yo te ayudare, todo sea por la pareja.

- Si, pero primero... .- dijo sacando un par de delantales del armario que hacia esquina de la cocina.

- Es verdad..- Dije mientras notaba como cuidadosamente me metía la parte del cuello, por la cabeza. Agarre mi pelo para apartarlo.

Note como sus brazos pasaban por mi cintura sin apenas rozarme, buscando los dos extremos de las cuerdas que se ataban en la parte trasera.

- Se ponérmelo, no hacía falta...

- No me cuesta nada, ya que tienes las manos mojadas.

- Gracias, supongo.

- Y ahora sí, pongámonos a ello.

Odd pov

Me jodia que me hubiesen quitado de la cocina. Disfrutaba cocinando y probando cada plato que solía hacerme para que me saliese perfecto... bueno, puede que a veces le añadía poca sal a posta para ir probando más cucharadas, pero esta vez era algo serio y ni se me había pasado por la cabeza hacerlo.

Tuvieron la brillante idea de que Stephanie fuera quien me ayudase a preparar la decoración. Sabía que lo hacían por una buena causa, pero me parecían ridículos los motivos que albergaban en ella de no hablarme y hacerme el vacío. Como si fuera la más digna del mundo. Ciertamente acepte por ellos dos, creía la necesidad de que de una vez por todas hablaran sin tapujos, sin que nadie les interrumpiese, haciendo una actividad juntos, como suelo decir la comida une hasta a los peores enemigos.

He de admitir que Yumi era buena cocinera y Ulrich bueno... era buen pinche a decir verdad, ya que viviendo con él, acabe arto de esas salchichas alemanas que a él tanto le gustaban...

- Odd,¿ nos ponemos ya? creo que tenemos el tiempo justo..- dijo Stephanie sacándome de mis pensamientos.

- Sí.

Fuimos al salón, lo primero que teníamos que hacer era mover la mesa redonda que habia sujetando un florero ridículo.

- Tenemos que mover la mesa y colocarla en el jardín.

- Pues venga no te quedes mirándola.

- ¿Podrás con ella?..- pregunte.

- ¿Y tú? ¿te crees que soy de porcelana o qué?

- Solo preguntaba.- esto cada vez iba a peor.

Quitamos los adornos de encima y la movimos a pasos pequeños, hasta dejarla en el sitio que a Stephanie le parecía mas romántico. Mientras la colocaba según sus instrucciones corrió dentro de la casa, a por la bolsa con las decoraciones y demás. Creo que jamás le había visto vestida de esa manera. Llevaba unas mallas negras, unas deportivas y una camiseta de tirantes rosa también. En su pelo lucía una coleta. Realmente era guapa, se pusiese lo que se pusiese, eso sí, mas bajita también, ¡malditos tacones lo que engañan! Hasta usaba zapatillas de casa con tacon.

Esas mallas se ajustaban tan bien a su cuerpo, seguro que el fabricante estaba pensando en ella cuando las diseño... Me quede embobado mirando su silueta, y al correr como se le movían sus perfectas y redondeada... Joder esto de estar en sequia no era bueno...

- Odd no te quedes mirando y venga.

- Es que...

- ¿qué?..- dijo en tono borde.

- Nada.

Pusimos el mantel tan romanticón que habían comprado esta pareja de tortolos. Pusimos las servilletas, las copas... todo lo que había en la bolsa. Ella colocaba todo agachándose... Al principio lo que tenía en frente y a pocos centímetros de mi vista, era su gran delantera, mi mente empezaba a trabajar con dificultad. Después vino, cuando le tenía que pasar los cubiertos que tuvimos que coger de la cocina al igual que los platos. Yo estaba detrás de ella, mientras le pasaba la cubertería, se inclinaba hacia la mesa para hacer eso... Ese culo, tan prominente para mí...me estaba quedando sin liquido en la boca… ¡Dios me volvía loco!

No solo ansiaba las juergas con ella, si no el pasar ratos en su compañía. La gente pensaba que era la típica rubia tonta, pero no era así, bueno, puede que a veces sí, pero no siempre. Era algo inteligente y eso a mí me constaba.

- Bueno Odd, ya está casi la mesa preparada. Nos faltan las velas.

- Si, te ha quedado genial.

- Gracias.

Cogimos las velas largas que pusimos en el centro de la mesa. Una vez colocadas, agarramos alguna pequeña e hicimos un camino de velas alrededor de la mesa. A mi esas cursiladas no me iban para nada, pero había que decir que nos quedó estupendamente. Parecía un paisaje creado para las citas y más para los cursis a los que estaba dirigida. Aunque sé que a otro tratándose de la chica indicada también se le caería más que la baba.

- Stephanie, espera un momento..- dije llamando su atención.

- ¿Qué pasa?

- Bueno, muy bien no sé cómo se hace y me cuesta pero quería disculparme.

- ¿Y por qué te disculpas?

- Por el video. Pero fue antes de conocerte.

- Ya, ¿pero por qué lo guardas?

- No sabía ni que lo tenía. Enserio.

- ¿No lo has vuelto a ver desde que estamos?

- Enserio que no…

Ulrich pov

La verdad no sé por qué me había ofrecido a cocinar, si realmente no era lo que mejor se me daba. Adornar menos aún. Había que reconocer que era todo un desastre, pero aun así, lo iba a intentar. Pensé que Yumi estaría incomoda, cabreada, avergonzada, o cualquier otro adjetivo similar, pero en cambio estaba tranquila y sonriente... Algo hacia que mis esquemas chocasen... No era típica esa reacción en ella...

Yumi, me iba diciendo lo que tenía que hacer, a decir verdad, los dos con la ayuda del móvil íbamos mirando las recetas que nos iban apareciendo. Me encargué del fondue, lo puse en esa fuente que se encendía mediante velas para fundir el queso.

Ella, reía al ver el interés que le ponía a algo tan simple y sencillo, como eso. Yo en cambio sonreía al verla contenta, la última vez lloraba y ahora era un gran alivio para mí, el volver a escuchar su risa de nuevo...

Mire hacia la ventana para ver que tal iba el asunto por ahí… Les veía demasiado juntos.

- Yumi, mira.- dije señalándoles.

- Parece que la cosa va genial.

- Joder, se están comiendo el uno al otro.

- Es verdad. – dijo avergonzándose por la expresión que utilice.

- ¡Buen trabajo!. - dijo mientras chocábamos las manos.

FIN

Buenasss! La historia no esta terminada, pero creo que dejare de subirla. Acabare el ultimo momento dentro de poco espero. Gracias un beso.