Capítulo 1

Era un hermoso día soleado en la Escuela de magia (Gakuen alice), mientras todos escuchaban con atención a Jinno-sensei, Mikan miraba la ventana pensativa. Su mente no podía dejar de pensar en Natsume, quien comenzaba a mostrar un comportamiento extraño en el último tiempo. No sabía si era debido a algún hechizo maligno que alguno de sus compañeros le había hecho, o qué, pero comenzaba a sentirse atraída hacia ese chico de ojos rubí. Suspiró, hace bastante tiempo que se sentía así, incluso sentía que la relación entre ambos era más estable a diferencia de cómo había sido en un principio. Su mirada se desvió de la ventana para mirar a Natsume que se encontraba sentado junto a ella, como ya no solía saltarse las clases, solía quedarse en su pupitre atento a las lecciones del profesor. ¿Porqué de pronto era así? ¿Acaso había madurado? Realmente no lo sabía. De cierta forma, descifrar la mente de ese chico, parecía imposible de lograr. Antes de que sus miradas se encontraran, inesperadamente Jinno-sensei interrumpió sus reflexiones y le gritó por su apellido con furia.

— ¡Sakura! ¿Me está escuchando? —Escuchó que decía el profesor. Al parecer la estaba llamando hace varios minutos y no reaccionaba. Por lo qué, creía firmemente que la castaña no respetaba sus clases. Antes de llamarla una vez más, decidió lanzarle un hechizo abruptamente, provocando que una rana apareciera en su cabeza.

— ¡¿Eh?!¿Qué sucede? —Gritó Mikan asustada, sacando la rana de su cabeza. Al hacerlo, notó que toda la clase la miraba.

—Concéntrese en la lectura. —Gruño.

—¿Qué lectura? —Susurró confundida, provocando que a Jinno sensei se le saliera una venita de enfado

—Ten, tonta. —Suspiró Natsume, entregándole un libro. —Es el primer párrafo de la derecha.

—¿Eh? Gracias, Natsume. —Susurró nerviosa y le sonrió.

Cuando el profesor se apartó de ella, Mikan se levantó raudamente y tomó aire para comenzar la lectura. Aunque todos los estudiantes la miraban todavía, decidió ignorarlos para concentrarse en su lectura. Luego de haberlo conseguido, Jinno le mencionó que, como castigo por no escuchar sus lecciones, debería leer las tres páginas restantes, provocando que la castaña comenzara a aburrirse de ello. Antes de que pudiera terminar con los hechizos, Narumi irrumpió en la sala con una sonrisa para dar una información a todos, con el permiso del profesor. Sakura disimuló sentirse aliviada por dicha interrupción, agradeciéndole en silencio a por haberla salvado una vez más. El rubio saludó a todos los presentes, y le hizo una señal especial a Mikan que fue correspondida. Lo que, ocasionó que Natsume lo mirara con odio como siempre.

-He venido a darles una gran noticia. -Carraspeó. -Como algunos saben, cada año en Gakuen Alice, creamos una prueba que deben realizar nuestros estudiantes para demostrar sus poderes. En años anteriores, los estudiantes debían caminar en el bosque en una prueba individual, con el fin de enfrentarse por sí mismos a los desafíos que se le podían presentar y demostrarnos de lo que son capaces. En relación a eso, este año será distinto.

—¿Eh? ¿Cómo será distinto? —Preguntó uno de ellos.

—En esta ocasión, la prueba se realizará en parejas. —Antes de escuchar las inquietudes de sus estudiantes, prosiguió. —Cada pareja, tendrá que ir a acampar al bosque que se encuentra en la escuela secundaria por cinco días, ya que tiene mejores instalaciones que la nuestra. En ese lugar, deberán pasar unas series de pruebas que se les presentarán en el bosque, y tendrán que resolverlas en equipo. Se evaluará la coordinación y compañerismo que pueden llegar a tener. En cuanto a las habilidades, no se pondrá atención a una en especifica, sino que analizaremos el potencial que tiene cada uno. Y por supuesto, después de los cuatro días, deben ser capaces de llegar a la meta que señalaremos en aquel momento.

—Ojalá nos toque juntas esta vez, Hotaru. —Comentó Mikan mirando a su compañera, y ella asintió sin agregar nada.

— ¿Tienen alguna pregunta?

—Sí, yo tengo una. ¿Cuándo será? —Preguntó Sumire interesada.

—Oh es cierto. No lo he explicado todo. —Sonrió, retomando la explicación. —Será esta misma noche.

—¿Eh? ¿Tan pronto? —Habló Sumire sorprendida. Al verlo asentir, miró a Natsume triunfante, esperando que le tocara con él. Después de todo, podrían coordinarse perfectamente.

—Bien, ahora que no hay dudas. —Tomó una bolsita con pelotitas con colores y les pidió a todos que se acercaran- Los que posean el mismo color estarán juntos.

El primer turno fue de Hotaru, quien extrajo una pelota de color azul y se la mostró a Narumi que lo anotó en una lista. Luego fue Natsume que sacó una Roja. Mikan esperanzada de que le tocara con su mejor amiga, deseó con todas sus fuerzas que la pelota destinada llegara a sus manos, por lo que cerró los ojos esperando verla ahí en la palma de su mano. Al abrirlos, quedó decepcionada, ya que en lugar de que fuera azul, era roja.

—Siendo así...me ha tocado con Natsume. —Susurró triste, viendo como Hotaru hablaba con Ruka pyon. —Hotaru, quería estar contigo.

—Lo harás bien, mientras no te metas en problemas. —Sonrió Hotaru

—Eso es inevitable. —Suspiró Natsume. — Conociéndote, Sakura.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Gruñó

—Qué eres tonta.

— ¡No es así! —Lo señaló con enfado—¡Tú eres el tonto!

—Mikan ¿Algún problema? —Preguntó Narumi acercándose

— ¡Narumi-Sensei! —Saltó a sus brazos, mientras Natsume los observaba con odio, viendo como Narumi acariciaba su cabeza, y ella le sacaba la lengua al chico de mirada gatuna que solo la ignoraba.

Al llegar la noche, todos los estudiantes caminaron al bosque en silencio, Mikan sostenía con fuerza el brazo de su mejor amiga, esperando nunca tener que separarse. Mientras Natsume, la miraba a la distancia con seriedad, siendo acompañado por Ruka que se sentía incomodo por la tensión que había entre ambos. Cuando Narumi anunció que debían reunirse todas las parejas, la castaña miró a su amiga con ojos tristes, y ella aprovechó la instancia para entregarle un aparato en el que podían seguir conversando, en caso de que ocurriera alguna emergencia.

—¡Hotaru! Gracias. —Abrazó a su amiga.

—Te advierto que no es para jugar, sólo es en caso de alguna emergencia.

—Sí, descuida. Lo atesoraré bien.

—Buena suerte, Mikan. —Le sonrió su amiga, quien se encontraba junto a Ruka.

—Gracias, para ustedes también. —Les devolvió la sonrisa la castaña, y el rubio se sonrojó levemente.

Mikan siguió a Natsume en la oscuridad, sintiendo indignación de que era nuevamente la pareja de ese chico. De todos los estudiantes que le podía tocar, no comprendía por qué precisamente tenía que ser él. Caminó en silencio a su lado, sintiendo sólo el latido de su corazón acelerado, aunque no quería pensar en esos sentimientos que tenía por ese sujeto, no podía ignorarlo con facilidad. Entonces pensó acabar con ese silencio incomodo y hablarle sobre otra cosa, de ese modo podría desviar los pensamientos que giraban en torno a esa persona. Pero antes de siquiera decir una palabra, sintió los pasos de alguien tras ellos y un escalofrío recorrió su espalda. Miró hacia atrás con temor, esperando descubrir de quien se trataba, y no había nadie. ¿Y si se trataba de un fantasma? De tan sólo reflexionarlo, la idea le aterraba todavía más, dado que odiaba los fantasmas.

—N-Natsume... ¿Sentiste algo? —Se atrevió a decir nerviosa.

—¿Cómo qué?

—Como si alguien nos siguiera...

—No he sentido nada. —Suspiró. —Ya comenzaste con tus alucinaciones.

— ¡No estoy alucinando! —Gruñó e infló sus pómulos—¡Es verdad!

— ¿Ah sí? Pruébalo entonces.

—¡Claro que lo haré!

—Entonces...ve a investigar quién nos sigue. Te esperaré aquí. —Bufó y se sentó bajo un árbol.

—Espera... ¿No vas a acompañarme?

—¿Por qué debería? —Enarcó una ceja

—Porque...soy tu pareja. —Vaciló, sintiendo como un leve sonrojo se apoderaba de ella. —Deberías apoyarme.

—Está bien, tienes mi apoyo ¿Contenta?

—¡No basta sólo con eso, Idiota! Debes acompañarme.

—No lo haré.

—Bueno, como quieras. —Le sacó la lengua. — Iré sola entonces. —Caminó en sentido contrario, de manera estoica, debía descubrir quién era sin rendirse. No iba a permitir verse temerosa frente a ese idiota, iba a demostrar que tenía razón.

Buscó en medio de los arbustos para ver si encontraba una pista, pero lo único que consiguió fue sentir nuevamente que las hojas de los árboles comenzaban a moverse, erizando aún más su espina dorsal.

—¿Quién está ahí? —Preguntó nerviosa, pero nadie respondió a su llamado. —¡No seas gallina! Muéstrate. —Sentenció la castaña de dos coletas. Al no obtener respuesta, iba a avanzar de regreso rendida, cuando un espíritu apareció en su camino.

— ¿Querías verme? —Preguntó una chica de cabello negro que no se le veía su rostro por la oscuridad.

Natsume estaba bajo el árbol tranquilamente, pensando que su compañera se demoraba bastante, cuando de forma abrupta el grito de su acompañante lo impulsó a levantarse y caminar hacia el lugar que provenía. En ese instante, se percató que Mikan se encontraba en el suelo inclinada.

— ¿Qué sucede? Sakura

—¡Natsume!-Gritó la castaña escondiéndose atrás de él, olvidando todo su orgullo. —H-Hay...un fantasma.

— ¿Dónde? —Preguntó extrañado ante la reacción de su pareja

— ¡Ahí! —Señaló temblando.

—No hay nada, Sakura. —Bufó, intentando moverse, pero ella lo abrazó con más fuerza, rodeándole la cintura. Cuando se volteó a verla, quedó perplejo al notar que algunas lágrimas recorrían sus ojos.

—Si está... —Susurró. —¡Me dan miedos los fantasmas!

Por un momento, el silencio se apoderó de ambos. Sakura temblaba a su lado, todavía rodeándolo con sus brazos. Mientras él, se sentía extraño, su corazón latía a mil y un extraño cosquilleo agradable invadía su interior. Antes de entender esa sensación, se encontró con sus manos que permanecían fijas en su abdomen y las sostuvo un momento. No sabía qué decir, ni entendía lo que estaba sintiendo, pero no deseaba verla de ese modo. Ella pronunció su nombre con extrañeza, debido a la reacción de su compañero y de repente comenzó a sentirse avergonzada.

—No veo fantasmas por aquí. —Susurró. —Pero... si llegan a aparecer de nuevo, yo acabaré con ellos. Así que, no te preocupes. De seguro son parte de un alice.

—Como el de Youichi-Chan. —Afirmó

—Sí, como él. —Asintió y luego fue envuelto en el silencio—¿Qué sucede?

—Yo... —Su corazón latía, no era capaz de decirle que sus manos seguían unidas de esa forma.

—¿Estás bien? —La soltó y volteó a verla, su rostro estaba totalmente rojo.

—Sí, lo estoy. Sigamos adelante. —Sonrió y caminó hacia adelante

—Espera.

— ¿Qué?

—Vas en dirección contraria. —Bufó y luego señaló el camino correcto. —Debemos ir hacia allá.

—¿De verdad? —Preguntó confundida y comenzó a pensar, pero solo terminó enredando sus pensamientos.

—Sí, vamos. —Susurró.

Los dos chicos siguieron su travesía bajo la copa de los árboles que le brindaban oscuridad. Aunque Natsume estaba acostumbrado a vivir de ese modo, Mikan no se sentía de la misma forma, ya que prefería la luz. Además, no podía disimular lo nerviosa que se sentía por lo que acababa de ocurrir, una sensación electrizante recorría sus entrañas y la hacía sentirse sonrojada. Intentó desviar su mente de ese momento y trató de pensar en Hotaru. Se preguntaba como estarían esos dos, porque si bien su amiga era laboriosa y estoica, Ruka-Pyon podía ser temeroso y sombrío a veces. Esperaba que estuvieran bien.

Después de unas horas caminando, el frío de la noche comenzó a ser cada más incomodo para la castaña, quien trataba de aferrarse a su abrigo con fuerza para entrar en calor, pero sentía que era inútil, porque seguía sintiéndose cada vez más congelada. Por ello, Natsume decidió que lo mejor sería detenerse en algún lugar seguro para poder pasar la noche y seguir a la mañana siguiente, teniendo en cuenta que con ese clima no podrían ir demasiado lejos. Si bien él podía sobrevivir a cualquier tipo de estación sin problemas, incluso si no llevaba comida en su mochila, pero sabía que su compañera no era igual. Por lo mismo, prefería seguir a su ritmo, teniendo en cuenta sus condiciones.

Tras encontrar una cueva abandonada, revisaron cada rincón antes de decidir pasar la noche en ella, considerando que podían encontrarse con animales salvajes en ese sitio, y debían prevenir. Después de haberse cerciorado que era un lugar seguro, crearon una base de leña para poder proteger el fuego y entrar en calor. Gracias al alice de Natsume, no tardaron demasiado en encender la fogata.

Cuando se sentaron alrededor de la fogata, Mikan abrió su mochila con felicidad, con el fin de extraer la comida que había en ella. En el interior, se encontró con dos deliciosos sándwiches que había preparado con Hotaru esa misma tarde para esa ocasión. Su compañero en cambio llevaba con él un obento que Ruka le había hecho, además de unos dulces. Por unos minutos, ambos disfrutaron de la comida en silencio y olvidaron lo demás.

Al terminar de comer, la castaña se percató que la ropa que llevaba no era suficiente para pasar la noche, dado que tenía mucho frío y ni el mismo fuego conseguía hacerla entrar en calor. Intentó disimular lo que sentía en ese momento, pero hacía tanto frío que su cuerpo no dejaba de temblar. Cuando creía que su compañero se burlaría por su comportamiento, inesperadamente la sorprendió rodeando sus hombros para que encontrara un refugio en sus brazos. El corazón de Mikan comenzó a latir con tanta fuerza que temía que él la escuchara en pleno acto.

—Gracias... —Susurró avergonzada.

—No es nada. —Miró hacia otro lado, disimulando un leve sonrojo.

—Mañana será un largo día... —Comentó Mikan, tratando de ignorar lo que sentía. —Hoy no fue tan complejo como dijo Narumi-Sensei que sería. Pensaba que vendrían a atacarnos con otros alices y no me sentía preparada.

—Quizás si vinieron...esos fantasmas que viste pueden haber sido producto de uno de los exámenes que nos pone la academia.

—Puede ser...Me pregunto si Hotaru y Ruka pyon se habrán enfrentado con enemigos en estas horas.

—Conociendo a Imai con sus inventos y las habilidades que tiene Ruka para dominar a los animales, deben estar bien.

—Tienes razón, ellos si saben trabajar en equipo y complementarse. En cambio, yo no soy de mucha ayuda. —Fingió una sonrisa. —Tú tienes buen dominio sobre tu alice y puedes usarlo cuando lo desees, a diferencia de mí.

—No pienses así, tonta. —Volteó a mirarla a los ojos. —Estoy seguro de que aprenderás a utilizarlo bien.

—Pero...

—Pero nada, si no confías en ti misma no podrás lograrlo.

—Natsume... —Susurró mirándolo a los ojos. Estaba tan cerca de ella que sentía que su corazón iba a explotar. Ya no sentía frío en esos momentos, al contrario, temía que su rostro se volviera color carmín producto de la cercanía que tenían. —Gracias por tus palabras. —Se atrevió a decir, fingiendo una sonrisa. -Mañana daré lo mejor de mí en este examen. De ese modo, pronto terminaremos con esto y volveremos a reunirnos con los demás.

—Bien dicho.

Natsume desvió su mirada para enfocarla en la fogata, tratando de reprimir los deseos que tenía de besar a Mikan. Quizás era por la cercanía que tenían en ese momento o el fuego que se proyectaba en sus cabellos, pero no podía controlar lo que sentía por esa chica. Aunque Ruka le había insinuado que estaba enamorado de ella, no quería creerlo, o quizás sentía miedo de lo que podría significar sentir atracción por alguien. Después de todo, ellos eran dos polos completamente opuestos, como la luz y la oscuridad. De alguna forma, esa fogata le hacía reflexionar sobre ello, su alma era como el mismo fuego en relación a su alice, y si alguien se interesaba en él, podría salir severamente lastimada. Pero al mismo tiempo, parecía que ella al igual que su alice, lograba anular todas las barreras que él ponía. Y cada vez se acercaba más a su oscuridad.

En ese minuto, sintió repentinamente como algo pesado caía sobre su hombro y lo obligó a desviar su atención hacia ella. Entonces se encontró con cierta castaña que dormía profundamente sobre él. Intentó llamarla por su apellido para despertarla, pero era inútil que lo escuchara. Rendido, acomodó su cabeza en la fría muralla para poder dormir de una vez por todas.

A la mañana siguiente, cuando Mikan despertó, se sonrojó al darse cuenta que se había dormido sobre el hombro de Natsume. Asustada, intentó alejarse de él, temerosa de que si él lo notaba, desearía quemarle el cabello. Por ello, quería moverse sin que lo notara. Pero no podía, ya que su brazo estaba retenido y no podía salir de ahí por más que lo intentara.

Lo observó en silencio, sintiendo su respiración cerca de ella, sus ojos permanecían cerrados como si nada. Se veía tan tierno durmiendo de esa forma, parecía no ser el mismo chico frío que la atormentaba cada día.

De pronto, los ojos de él se abrieron y se encontraron con los suyos, ocasionando que ambos se sonrojaran de forma instantánea. Esto impulsó al chico de cabello negro que se aparta de su lado y decidiera caminar hacia su mochila.

—Me ha dado hambre. —Confesó Mikan, tratando de disimular sus sonrojos. — ¿Quieres comer algo?

—No, gracias. —Musitó cortante. —Tengo mi propia comida.

—Está bien, como quieras. —Se dirigió a su mochila y cuando iba a sacar una barra de chocolate, se percató que ya no le quedaban. —No puede ser...

— ¿Qué ocurre?

—No está mi comida...

—¿Cómo que no está?

—Es verdad, mira... —Dio vuelta su bolso para probarle que sus palabras eran ciertas. —No está, no hay nada. Alguien se la ha robado.

—Deben haber sido animales salvajes. —Suspiró

—¿Entonces qué haré? Tengo hambre. —Lloró estilo chibi— ¡Extraño a Hotaru!

—Si ella estuviera aquí, también te regañaría. Realmente eres tonta.

—No me digas eso ahora.

-Tú nunca cambias-Susurró y se acercó a ella-Toma.

— ¿Eh? ¿Me vas a dar tu barra de chocolate? Pero ¿Qué hay de ti?

—No tengo hambre. —Mintió y se sentó al otro lado de la cueva.

—Gracias. —Sonrió y comenzó a comer encantada, no sabía si era porque se encontraba delicioso el chocolate, pero no podía dejar de saborearlo. Cuando dirigió su mirada hacia Natsume, notó que también se encontraba hambriento, por ello se levantó de su lugar para sentarse a su lado.

— ¿Qué quieres?

—Ten, no quiero que te debilites por mi culpa. —Sonrió y le entregó la otra mitad

—Pero yo te dije que...

—No me importa lo que hayas dicho, sé que mientes.

Aunque no quería aceptarlo, Sakura tenía razón, ya que moría de hambre. Sin agradecerle si quiera, probó el primer bocado, viendo como ella hacía lo mismo. Luego de haber comido, se prepararon para marcharse de dicho lugar, por lo que tomaron sus respectivas cosas y caminaron hacia la salida de la cueva. Infiriendo que esta noche no correrían la misma suerte que la anterior y podría aparecer cualquier enemigo a impedir su viaje.

"Abre bien los ojos, Sakura" Le anunció el chico de mirada gatuna, sabiendo lo distraída que era la castaña. Sin embargo, minutos después como si hubiera hecho caso omiso a su advertencia, Sakura tropezó con una piedra, por haber estado mirando a los enemigos y cayó al suelo raudamente, raspando sus rodillas.

—¡Me duele! —Lloró

—Te lo había dicho. Eres realmente imposible y una llorona.

—Pero si es verdad. —Lo miró triste. —No me entiendes, Natsume.

—No, la verdad es que aun no entiendo cómo puedes ser tan distraída que ni te fijas por donde caminas.

—Eres un insensible. —Gruñó y se levantó con cuidado

—Te lastimas con facilidad.

—¿Por qué lo dices? —Miró sus piernas y notó que estaba sangrando un poco. —Oh no, ahora si voy a morir.

—Tan exagerada como siempre. Ten…—Sacó un pañuelo de su bolsillo. —Límpiate.

— ¿Eh? —Lo miró sorprendida, nuevamente actuaba sospechoso ¿Desde cuándo se había vuelto tan amable?

—¿Qué miras tanto? ¿Quieres que yo lo haga?

—N-No es nada, gracias. —Lo sujetó entre sus manos para detener la herida.

—¿Podemos continuar?

—Por supuesto.

Continuaron su camino, era extraño que ningún enemigo se presentara, en lugar de eso la única que causaba problemas era la castaña. Mikan comenzaba a relajarse ante cierta situación, pero él por el contrario no podía dejarse llevar por la corriente tan fácilmente, ya que conocía bien los exámenes de la academia y solían ser así. De repente un ruido tras ellos los obligó a voltear. A tan sólo metros de ellos, había un enorme tigre blanco.

—¿Qué hace un tigre en este lugar? —Preguntó Mikan asustada.

—No es un tigre corriente...se trata de nuestro primer enemigo.

— ¿Eh? ¿Existe un alice que se pueda transformar en animales?

—Sí, es el de tipo de habilidad física que está en el mismo nivel de cosas vivientes, como las feromonas.

—Ya veo... ¿Y qué son feromonas? —Rio nerviosa

— ¿Acaso no aprendes nada en clases? Sakura —La miró iracundo y luego susurro. —Es como el alice que tiene Ruka.

—Ah ya entiendo.

—Parece que estás muy informado. —Apareció un chico enmascarado frente a ellos de cabello negro. —Tu debes ser Natsume Hyuga.

— ¿Quién eres?

—No puedo decirlo, pero puedo decir que estabas en lo correcto. Nosotros somos tus primeros enemigos.

—Así es. —El tigre se transformó en un chico de cabello gris con una máscara también cubriendo sus ojos— ¿Debemos comenzar?

—Sí, primero que nada. —Apareció alado de Mikan. —Me llevaré a tu novia. —La tomó de un brazo y se tele transportó al lado de su compañero.

—Bastardos. —Gruñó Natsume y se preparó para lanzar su técnica de fuego.

— ¡Natsume no lo hagas! —Gritó Mikan. —Estoy bien.

—Tu novia tiene razón, no lo hagas. —Sonrió. —Al menos que quieras que ella salga lastimada.

Natsume vaciló un momento, no sabía qué hacer para salvarla, fácilmente podía quemar a ambos de buena gana, pero no podía poner en riesgo a la castaña que lo miraba asustada. Los miró iracundo, tratando de aminorar la cantidad de fuego para acabar con ellos, los amenazó con que se la devolvieran, sino acabaría con ellos. Haciendo caso omiso a sus palabras, el chico de cabello gris esquivó las técnicas de fuego, para utilizar su ataque de hielo, por lo cual comenzó a atacar a su contrincante sin temor. Natsume intentó protegerse, pero el siguiente chico lo atacó con sus técnicas de manipulación de sombras (que era similar al que utilizaba Tsubasa) atrapándolo por completo para que su compañero lo siguiera atacando.

Mikan veía como su amigo caía al suelo agotado, quería hacer algo, pero no podía, ya que el otro chico de cabello negro la seguía sujetando del brazo. Cuando Natsume estaba a punto de recibir otra técnica de hielo, la castaña mordió el brazo de su agresor y corrió a ver a su amigo.

—Natsume... ¿Estás bien? —Se sentó a su lado preocupada.

—Sí, no deberías correr así en estos momentos, tonta.

—Pero no soportaba verte de este modo.

—Si algo me sucediera, debes velar por tu cuenta y no venir a rescatarme.

—Nunca te dejaré, debemos trabajar en equipo ¿Lo olvidas? Además, eres mi amigo, Natsume. Jamás te abandonaré en ese estado.

—Oh qué lindos. —Sonrió el chico de cabello gris. —Acabaré con los dos juntos.

—No lo permitiré. —Se levantó la castaña y le dio la espalda a su amigo para protegerlo

— ¡¿Qué crees que haces?! Sal de ahí. —Gruño Natsume

—Te protegeré.

—No es necesario, ya me estoy recuperando.

—Mentira, ambos sabemos que no es así. —Lo miró enfadada y luego le sonrió-No te preocupes, estaré bien.

"Bien, empecemos" sonrió uno de ellos que se transformó en tigre nuevamente y golpeó a Mikan lanzándola lejos, sin embargo, ella se volvió a levantar y se acercó al otro, quién también se atrevió a golpearla de tal manera, que consiguió lanzarla contra un árbol, dejando su cuerpo inerte. Cansado de esa situación, Natsume dejó que el odio se apoderara de él para encender a ambos chicos en llamas, quienes, asustados por ello, intentaron apagarse con las técnicas de hielo, pero no fueron capaces de hacerlo, huyendo del lugar.

El chico de cabello negro se levantó con dificultad, caminando hacia la castaña con preocupación. La movió varias veces, pero ella no respondía...así que la tomó entre sus brazos y la llevó hacia un lugar más seguro, fuera del fuego. La sentó en un árbol lejano, y esperó que reaccionara.

—Sakura responde ¿Estás bien? —Gritó. —¡Mikan!

Continuará...