Capítulo 3
Al llegar la noche, se sentían tan agotados por haber utilizado sus alice que se sentían incapaces de avanzar. Pronto llegaría el último día del examen y debían ser capaces de cruzar el bosque para poder aprobar el examen. Según el radar que le había entregado Hotaru, estaban cerca de lograrlo, pero no tenían la certeza de cuánto tardarían exactamente en conseguirlo, por lo que debían ser pacientes.
Como tenían hambre, considerando que hace muchas horas no comían nada, Natsume decidió ir a buscar provisiones mientras su compañera descansaba junto a un árbol. La castaña estaba tan exhausta que estaba luchando por no quedarse dormida en ese lugar. En esta ocasión, no parecía haber ninguna cueva cerca ni mucho menos una cabaña donde dormir. Al observa el radar con atención, se percató que había dos botones extraños en él, los cuales no parecían tener relación alguna con sus movimientos, ni con la meta. Uno de ellos, era un botón rojo que llevaba una C y el otro, era verde con otra letra que no lograba identificar cuál era. Aunque sabía que no debía tocar botones sin saber cuál era su verdadera función, sintió curiosidad sobre qué podrían significar, teniendo en cuenta que por alguna razón su mejor amiga se lo había confiado. Entonces, miró a su alrededor para asegurar el perímetro, y luego de verificar que estaba sola, presionó el tan anhelado botón rojo. De súbito, el radar comenzó a emitir un sonido extraño y apareció una antenita que comenzó a expandirse cada vez más hasta superar su tamaño. Antes que Mikan decidiera alejarse de ella, el radar dio un brinco y explotó frente a ella, siendo cegada por la luz que emitía. Al abrir los ojos, se sorprendió al percatarse que frente a ella había una enorme casa de metal que venía con una nota en la puerta. "Sí estás viendo esto, es porque no eres tan tonta como pensaba, esta casa está equipada con todo lo que necesitan. Si bien fue creada con mi alice, no está contra las reglas. Así qué, pueden utilizarla sin problemas. Cuídate, Mikan". La castaña sonrió agradecida, Hotaru siempre la ayudaba cuando más lo necesitaba. Quizás si se hubiera dado cuenta antes de ese botón, no habrían tenido que dormir en esa fría cueva.
En ese momento, Natsume apareció ante ella con preocupación, había escuchado la explosión a lo lejos y creía que estaban siendo atacados otra vez. No obstante, cuando la encontró de pie frente a la casa, quedó pasmado.
— ¿Qué es esto? Sakura
—Es una casa que construyó Hotaru. —Sonrió Mikan con orgullo.—Presione un botón que estaba en el radar y apareció. Decía "C" y no entendía que significaba—Río nerviosa.—Si lo hubiera sabido al principio, no hubiéramos dormido en la cueva.
—Típico de Imai.—Suspiró.— Pero si te hubieras dado cuenta antes…habría sido mejor.
—Sí, lo siento. —Mencionó avergonzada por eso. —En fin, vamos adentro. Dice que viene con todo lo necesario. Me muero de curiosidad por saber lo que trae. —Anunció con emoción, mientras de sus ojos salían estrellas.
—Está bien.
Al entrar en ella, se encontraron con que efectivamente era una cabaña totalmente equipada, ya que venía con un comedor, una cocina con comida (Ya que Hotaru sabía que Mikan no sabía cocinar bien), además de un baño y dos dormitorios con ropa incluida para ambos. Para la castaña era un alivio que pensara en todo lo esencial, porque no soportaba estar mucho tiempo sin bañarse y necesitaba cambiarse la ropa interior.
Tras haberse sentado a comer, Natsume comenzó a hojear unos mangas que estaban en su habitación, mientras Mikan se daba un baño de tina tranquilamente. Cuando la castaña miró a la ventana, notó como el vapor parecía haberse apoderado del baño, gracias a que tenía agua caliente. Sentía que extrañaba esa sensación tan placentera y se sentía agradecida con Hotaru. Entonces comenzó a reflexionar sobre lo que significaba ese examen realmente, si lo pensaba ya habían pasado tres años desde que estudiaba en la Academia Alice, no podía creer que el tiempo pasara tan rápido. Aunque todavía no superaba en estatura a Natsume, su cuerpo estaba comenzando a cambiar y estaba empezando a lucir como una adolescente de casi 14 años. Además, la relación con cierto chico de cabello negro, no era la misma que en su primer encuentro. Al menos ella lo veía así, como que el desagrado que reinaba en su interior por él ahora había reemplazado por afecto y admiración. Quizás sólo era su punto de vista, y Natsume no se sentía de la misma forma, pero ella no podía seguir reprimiendo lo que sentía por él.
Después de unos minutos, Mikan se levantó de la tina y se envolvió en una toalla para dirigirse a su habitación, como su compañero se encontraba en la suya, no fue necesario verificar el perímetro antes de hacer un movimiento. Sin embargo, apenas se encontró en su pieza, le puso pestillo a la puerta y se cambió de atuendo, para lucir su pijama rosado. Luego de secarse el cabello, lo cepilló y se dedicó a observarlo. De cierta forma, lucir coletas era una conducta más infantil, y quizás debía dejarlo como estaba ahora. Al recordar las palabras de Natsume, su rostro se sonrojó y su corazón se aceleró. En ese sentido, él le había hecho un cumplido sobre su cabello y no estaba acostumbrada a eso.
En ese momento, el sonido de la puerta la obligó a bloquear esos pensamientos y prestar atención a ese llamado. Entonces se encontró con que Natsume también llevaba puesto su pijama, por lo que disimuló lo que sentía en esos instantes.
—¿Qué sucede?
—Vengo a recordarte que mañana saldremos más temprano de lo habitual. —Anunció Natsume. —No vayas a dormirte, porque no tengo tiempo para venir a despertarte.
—No será necesario, me levantaré sola. —Bufó.
—Eso espero…—Susurró y la miró fijamente. — Deberías quedarte con ese peinado.
—¿Eh? ¿Por qué? Me gusta de ese modo.
—Porque ya tienes casi 14 años ¿No encuentras que es para niñas pequeñas?
— N-No pienso eso. —Mintió, recordando su reflexión.
—Es como si aún usaras calzones con lunares—Se burló, viendo como su rostro se volvía de un fuerte color carmín. — O acaso… ¿Lo sigues haciendo?
— ¡No lo hago!—Gritó avergonzada. — Eres un pervertido.
—Como digas, fea.— Le dio la espalda para dirigirse a su habitación que estaba al frente.
— ¡Espera, Natsume!—Gruñó.
— ¿Qué quieres?—Apareció a su lado— ¿Dormir juntos de nuevo?
—N-No he dicho eso…—Su rostro estaba colorado. —Es sólo que…
—¿Qué?
—No es nada. Buenas noches. —Respondió molesta, entonces se giró para dar un portazo, mientras él trataba de reprimir una carcajada. No podía negar que le gustaba molestarla.
Mikan se acostó con el rostro rojo, no podía creer que sintiera atracción por ese chico tan arrogante. Cuando había hablado con Hotaru sobre eso, Imai le había dicho que, aunque a veces se sintiera ofendida por sus comentarios, parecía que al mismo tiempo sentía algo más por él. En ese sentido, si reflexionaba sobre lo qué tenía Natsume que era tan atractivo, no podía definirlo, en una palabra, porque si bien era frío y desagradable a veces, también era dulce y preocupado por su bienestar. "No debo pensar en eso" se dijo a sí misma, tratando de cerrar los ojos una vez más para olvidar ese sentimiento. Pero no podía, su mente parecía no detenerse.
Si no lo conociera realmente, podría juzgarlo por lo que aparentaba ser, sin embargo, sabía que gran parte de quien era, se relacionaba con las malas experiencias que había tenido en el pasado, como lo sucedido con su hermana que Ruka Pyon le había contado. Sentía que, de algún modo u otro, Natsume tenía sus razones para ser así con los demás, ya que siempre había estado en una extrema soledad que le había provocado "Persona", quien vivía aprovechándose de su alice sin pensar en sus emociones. El sólo hecho de recordar la existencia de ese sujeto, le dolía el corazón, teniendo en cuenta todo lo que había pasado por su culpa.
A la mañana siguiente, Natsume se dirigió a la cocina, esperando que su compañera se encontrara ahí, pero no había rastro de ella. Suspiró, sabía que no podía confiar en su palabra, después de todo solía olvidarse de muchas cosas importantes. Por ello, sin pensarlo demasiado, entró a su habitación y se sentó a su lado para despertarla. Pero parecía que ni siquiera sus palabras eran oídos por Mikan, quien permanecía dormida profundamente. Cuando la llamó una vez más, notó que empezaba a murmurar cosas, mientras sus ojos dejaban escapar pequeñas lágrimas. Se preguntó si se trataba de su abuelo de nuevo, entonces la miró con preocupación.
—Natsume…
—Estoy aquí ¿Qué sucede?—Le preguntó, extrañado por su llamado.
—Natsume no te dejes llevar por él…
— ¿Dé qué hablas? Sakura, despierta es tarde.
Al abrir los ojos, la castaña se sintió aliviada de que Natsume se encontrara junto a ella y no en peligro, como lo había soñado. En ese momento en que su compañero le iba a insistir que se levantara, Sakura se aproximó a sus brazos y lo sostuvo con fuerza, dejándolo sorprendido por ese acto.
—Estás bien, menos mal. —Susurró, mientras lloraba.
—Sí…¿Qué soñaste? —Preguntó nervioso, sintiendo el aroma de su cabello junto a él.
—Pues…—Se apartó de él con vergüenza. —Persona te quería hacer algo…y no me escuchabas.
—Entiendo, pero…no debes preocuparte. Estoy bien.
—Lo sé, pero fue tan real que me dio mucho miedo. —Susurró cabizbaja y lo miró triste.—No quiero que te pase nada, Natsume. Porque…eres importante para mí.
—Tú también lo eres Saku…no, Mikan. —Se corrigió. —Pero no sé si será del mismo modo.
— ¿Eh? ¿A qué te refieres con el mismo modo?
—No hay tiempo para hablar de eso ahora, debemos prepararnos para continuar. Declaró Natsume, viendo su rostro de extrañeza.
—Sí, tienes razón. Voy a vestirme ahora.
Cuando Natsume salió de la habitación, Mikan se quedó pensando en esas palabras que le había dedicado, preguntándose con seriedad a qué se refería con que no sabía si era del mismo modo. Quizás era cómo amigos, considerando que ella lo veía más que eso. Realmente no lo entendía, y esperaba tener un momento para aclararlo.
Una vez que revisaron que tenían todas sus pertenencias, Natsume leyó las instrucciones que aparecían en la puerta para ver cómo deshacerse de la casa, y presionó el botón señalado para hacerla desaparecer. Entonces, siguieron su camino en silencio, mientras veían el radar. Por una extraña razón, señalaba que debían cruzar una cueva misteriosa para llegar a su destino, aunque Mikan dudaba de si esa era la dirección correcta, porque no quería admitir que estaba aterrada de entrar a un túnel oscuro, aún así, su compañero ignoró sus palabras y utilizó su alice para iluminar el lugar. La castaña lo siguió asustada, permaneciendo cerca de él nerviosa, esperaba que no saliera nada escalofriante de ese lugar.
Al pasar los minutos, la cueva estaba tan silenciosa que Mikan suspiró aliviada de que estuvieran a salvo. Pero en ese preciso momento, como si alguien hubiera detectado su estado de calma, Natsume iluminó la muralla y se percató que unos murciélagos que dormían en silencio despertaron repentinamente, provocando que la castaña gritara al encontrarse con ellos. El grito de Sakura que escucharon el eco de su voz en toda la cueva, generando que el suelo comenzara a temblar.
—¿Qué está pasando? ¡¿Acaso es un terremoto?! —Gritó Mikan asustada. —¡¿Qué hacemos, Natsume?!
—¡Deja de gritar! —Gruñó Natsume. —Por tu culpa de tus gritos, generarás un derrumbe.
— ¿Derrumbe? Quedaremos atrapados. —Respondió Mikan nerviosa. — ¡¿Acaso moriremos aquí?! No puede ser, Hotaru y los demás nos están esperando.
—Sakura…
— ¿Qué haremos? Natsume. —Lo miró con desesperación. —¡Tengo miedo de lo que puede pasar! ¡¿Y si nos atacan por sorpresa?! ¿Y si…?
—¡Mikan cálmate!— Gritó enfadado.
Antes de que la castaña hiciera un comentario por haber dicho su nombre, de súbito el pequeño sismo que sentían, parecía haberse transformado en un enorme terremoto, provocando que grandes rocas comenzarán a caer entre ellos, bloqueando su camino. Mikan estaba tan asustada que, sin darse cuenta, sostenía la mano de su compañero con fuerza. En un raudo movimiento, Natsume la abrazó para evitar que saliera lastimada por el derrumbe, pero el impacto de una de las rocas pequeñas fue tan potente que ambos cayeron inconscientes en la oscuridad.
Cuando Natsume abrió los ojos a los minutos después, se encontró con que Mikan estaba sobre él, generándole extrañeza, porque su objetivo era protegerla para recibir el golpe por ella. "¿En qué momento ella?" Pensó preocupado. Al intentar levantarse, notó que estaban rodeados de rocas a su alrededor, por lo que posiblemente una de ellas estaba impidiendo que sus músculos reaccionaran. Al intentar despertar a Mikan, tocando su cabello para que lo viera, se percató que tenía una herida en la cabeza que comenzaba a sangrar. Lo que, lo asustó aún más. Por ello, ignorando la fuerza de la gravedad, se dio impulso con su alice para sacarla de ese lugar. Entonces las rocas que parecían tan pesadas, se volvieron insignificantes para él. Tomó a Mikan en sus brazos y la llevó a otro sitio para poder ver su estado. Aunque no podían escapar, porque el camino estaba bloqueado, al menos mientras podría vendar su herida.
Cuando Mikan abrió los otros, se percató que estaba durmiendo en el regazo de Natsume. Antes de preguntarle que había pasado, notó que llevaba una venda en su frente y se la tocó con extrañeza.
—¿Estás bien? —Le preguntó su compañero con aprehensión.
—Sí…¿Qué ha ocurrido? —Respondió la castaña, intentando reincorporarse, pero fue detenida por los brazos de Natsume.
—No intentes levantarte, acabas de tener una hemorragia. Debes descansar, mientras pienso en cómo salimos de aquí.
—¿Y qué hay de ti? ¿Estás bien?
—Sí, no te preocupes por mí.
—Mi tobillo…me duele—Gimió de dolor.
—¿Eh? Te debes haber lastimado cuando…—No terminó la oración. —Por cierto ¿Cómo lo hiciste?
—¿De qué hablas?
—¿En qué momento cambiamos de postura? Te había sostenido para evitar que salieras lastimada, pero cuando desperté…estabas sobre mí.
—Pues…no lo sé, sólo reaccioné. Pero me alegro haber sido de ayuda y que no salieras lastimado también.
—No deberías haber hecho eso, tonta. —Susurró Natsume. —Por un momento, pensé que no ibas a despertar.
—Tranquilo, Natsume. Soy fuerte. —Sonrió, viendo como él no era capaz de mirarla a los ojos. —Descuida, estaré bien. Sabes, tengo una idea…podrías escalar fácilmente en la abertura que se ha formado arriba e ir a buscar a los demás.
—Si bien podría ser una buena idea, no creo poder hacerlo.
— ¿Por qué? Yo estaré bien.
—No lo creo, si vienen más murciélagos en mi ausencia, sólo conseguirás que se genere otro derrumbe y quedarás atrapada. Además, no puedo dejarte en ese estado.
—¿Eh? Pero qué dices, tienes mucha imaginación. Eso no sucederá.
—Te conozco más de lo que imaginas. Es una gran posibilidad que suceda. —Suspiró. —Por eso solo me quedaré aquí y tendremos que esperar que alguien nos encuentre.
— ¿Y no puedes derrumbar esa roca?
—No, podría provocar un incendio y moriríamos de todas formas.
—Ah claro, tiene sentido. —Susurró triste. —Entonces sólo queda esperar que Hotaru y Ruka Pyon nos encuentren ¿Verdad?
—Sí, es la mejor opción. Ojalá nos encuentren pronto.
Las horas pasaron, pero nadie llegó a su rescate, generando que Natsume comenzara a perder la paciencia. No sabía en qué estaban pensando los profesores que monitoreaban el examen que no fueran a ayudarlos en el estado en que se encontraba Sakura. Miró hacia el cielo, buscando encontrar la manera de escapar de otra forma. Entonces una idea vino hacia él, y decidió tomar una decisión.
—Espérame un momento. —Le susurró a la castaña y la ayudó a apoyar su cabeza con cuidado en su mochila. —Vengo enseguida.
—¿Eh? Está bien.
En ese momento, vio a su compañero comenzar a saltar de roca en roca hasta salir al exterior por el orificio que se encontraba en el cielo. Luego de visualizar el camino que debían recorrer para salir de ahí, Natsume regresó a su lado para contarle su plan.
—La única forma de salir, es que lo hagamos juntos.
— ¿A qué te refieres? Natsume. Si no puedo moverme lo suficiente…¿Cómo lo haremos?
—No hará falta. —Susurró, entonces la tomó en sus brazos con cuidado y se levantó.
—No estarás pensando en saltar…—Susurró confusa.
— Así es, no nos queda otra alternativa.
— Pero…¿estás seguro de lo que haces?—Vaciló.
—Por supuesto. Confía en mí, Mikan.— Susurró mirándola a los ojos.—Sé bien lo que hago.
—Está bien. —Se atrevió a decir, entonces se afirmó en su cuello y se preparó para el gran salto.
Entonces Natsume comenzó a ascender de roca en roca, logrando mantener el peso de la castaña y el suyo. Mikan observaba a su compañero en silencio, parecía tan concentrado en sus movimientos que su corazón latía desesperadamente al tenerlo tan cerca.
Al llegar a la cima, se percataron que el camino parecía no tener fin, porque incluso recorriendo la cueva por la superficie, no lograban ver el final del bosque. Llegaban a cuestionarse de si había una ilusión óptica creada por un alice que impedía que llegaran a su destino. En ese momento, Natsume le preguntó a la castaña si podía levantarse para cargarla en su espalda, ya que de esa forma no podría seguir avanzando a la velocidad que lo requerían. Por ello, Mikan se levantó con cuidado y se percató que el dolor que sentía en el tobillo era tan leve que podía caminar sin problemas. Pero su compañero insistió en que se apoyara en su brazo, teniendo en consideración la herida que tenía en la cabeza.
Después de recorrer el final del túnel, se dieron cuenta que, si bien en la superficie parecía que se había acabado el camino, en el interior todavía podían seguir avanzando. Por esa razón, bajaron con cuidado por el camino para ver si había alguna otra forma de acceder a él. No obstante, al saltar no advirtieron que estaban en un precipicio y los dos comenzaron a caer a la velocidad de la luz. Cuando Mikan y Natsume se abrazaron con fuerza, un aura extraña los envolvió y los transportó dentro de la cueva nuevamente.
— ¿Qué ha pasado?—Preguntó confuso Natsume.
—No lo sé…—Susurró más confusa que él. — ¿Cómo nos hemos transportado al interior de la cueva?
-—Fue un alice, estoy seguro. Parece ser de tipo tele transportación…
— ¿Tú lo posees? Natsume
—No… ¿Acaso tú?
— ¿Eh? ¿Yo? No lo creo
—Quizás lo activaste inconscientemente, al igual como lo hiciste con el otro.
—Puede ser…—Susurró, pero no podía creer que ella tuviera ese tipo de alice.
— ¿Qué dice el radar de Imai?
—Pues…—Lo observó un momento. —Estamos aquí en el punto verde y se supone que el punto rojo será la meta…si es así, queda poco.
—Eso es bueno, continuemos.
Caminaron por los alrededores de la cueva en silencio, buscando poder encontrarse pronto con sus compañeros, ya que estaban cansados de ese examen. Si bien habían sobrevivido a todas las adversidades, aun así, deseaban que pronto se terminara todo. Pero al mismo tiempo, no deseaban separarse.
Después de una hora de viaje, se detuvieron frente a un puente colgante que se mostraba inestable por lo antiguo que era.
—Entonces ¿Quién pasa primero? —Preguntó Mikan dudosa, no creía que fuera posible que lo hicieran los dos al mismo tiempo.
—En estos momentos, te diría que debería hacerlo yo para poder comprobar si es estable. Pero, debido a las circunstancias…no es bueno que nos separemos.
—¿Quieres que pasemos al mismo tiempo?
—Sí.
—Está bien. —Suspiró Mikan, ya estaba cansada de esa prueba.
—Pero…—La tomó de la mano.— será más seguro de esta forma.
—¿Q-Qué haces? —Preguntó sonrojada.
—Sólo lo hago porque eres distraída.
Al cruzar el puente, Mikan trató de desviar su atención del precipicio, no quería mirar abajo por nada del mundo, pero al mismo tiempo quería sentirse segura de que no era lo suficientemente profundo para acabar con ellos. Al cometer esa locura, sintió como si un escalofrío se apoderaba de ella y su alma quería salir corriendo.
—N-Natsume ¿No puedes avanzar más rápido?
—No, mientras más rápido avancemos, más cerca estaremos de la muerte.
—Pero…
—Sigues siendo una miedosa. —Se burló.
— ¿Eh? ¡¿Cómo puedes decir eso en la situación que estamos?!—Gruñó Mikan avergonzada. — ¿Acaso no tienes miedo?
—No, he estado en peores situaciones que ésta. —Bufó. —Y deja de gritar, tonta. Vas a provocar otro accidente.
— ¡Yo no provoqué nada!
Al transcurrir los minutos, finalmente lograron llegar al otro lado, generando que Mikan se lanzara al suelo emocionada por haber salido ilesa de ese puente. En cambio, Natsume se había quedado pensando en la extraña sensación de vacío que sentía en esos momentos por soltar la mano de la castaña.
Continuara….
