Tras haber cruzado el último sendero, caminaron por los alrededores del bosque buscando la encontrar salida, según el radar ya debían estar cerca del objetivo, teniendo en consideración que todo ese territorio contemplaba la última fase del examen. La castaña estaba tan emocionada por terminar, ya que eso significaba que pronto entrarían a la clase media y podría compartir nuevas experiencias con sus compañeros. En el pasado, jamás habría pensado que estaría tanto tiempo en esa Institución, teniendo en consideración que no cumplía con el perfil de los estudiantes de esa Academia, y la única razón por la que había ingresado, era para seguir a su mejor amiga. Si no hubiera sido por Narumi que permitió que entrara a ese lugar, posiblemente en la actualidad ni siquiera hubiera tenido la oportunidad de conocer a todas esas maravillosas personas a quienes apreciaba tanto.

—Pensar que algún día tendremos que irnos de la academia y perderemos nuestros alices. —Habló Mikan nostálgica.

—Sí, pero en verdad… no me molesta perderlo. —Respondió Natsume con indiferencia, recordando todos los problemas que le había provocado tener un alice como el suyo, incluyendo las organizaciones que requerían su ayuda para destruir a personas. Tal vez lo mejor que le podría pasar es que su alice desapareciera, porque sólo conseguía traerle problemas y acortar más su vida.

— ¿Lo dices por todo lo que ha pasado?—Preguntó Mikan. Al verlo asentir prosiguió. —Puede que tu alice no sea como el de los demás, pero aun así…siento que el poder del fuego es una habilidad hermosa si se utiliza correctamente.

— ¿Qué quieres decir? —Enarcó una ceja sin comprender a qué se refería con eso.

—Considero que los alices son increíbles, sea el tipo que sean. Si bien el fuego puede considerarse peligroso, porque lastima a las personas, aún así, depende del uso que le des. Como iluminar nuestro camino, crear fogatas y protegernos del frío como lo has hecho estos días. —Sonrió.

—Qué sea práctico, no significa que deje de ser peligroso. —Repuso, desviando su mirada, le incomodaba sus palabras.

—Lo sé, pero es peligroso en la medida que tú creas que lo es. Como lo que sucedió en nuestros primeros encuentros…parecía que en todo momento deseabas defenderte de las personas y querías hacerle creer a los demás que eras "peligroso". —Comentó con tristeza, recordando la primera vez que lo conoció y intentó hacerle daño. —Pero estoy segura de que no eres así. Porque te conozco y sé que no eres una mala persona, Natsume.

Las palabras de la castaña lo hicieron detenerse aturdido, le parecía haberlas escuchado antes, no sabía dónde ni cuándo, pero habían despertado algo en él, provocando que sintiera como un escalofrió recorría su cuerpo.

—Por eso, deberías alejarte de Persona para siempre. —Declaró con determinación. —Si sigues con él, sólo terminarás haciéndote daño y no deseo que eso te pase.

—No debes preocuparte por mí, puedo cuidarme solo. —Continúo caminando en la oscuridad, viendo como las copas de árboles le daban sombra a su camino. Estaba tan acostumbrado a su rutina, que la oscuridad ya no era un problema.

— ¡Eso no es cierto!—Gruñó Mikan, cruzándose en su camino. En ese momento, se percató que unos pequeños rayos de sol comenzaron a filtrarse en la copa de los árboles y la iluminaron. —Sigues actuando por tu cuenta, como si estuvieras solo en estos momentos. Pero no es así, ahora nos tienes a todos. Por lo mismo, si no puedes alejarte de persona, entonces te acompañaré en las misiones que tengas.

—¿Qué estás diciendo? Tonta. Tú no eres apta para las misiones, sólo estorbarías.

—No me importa, si es por ti…podría hacerlo.

—No tienes idea de lo que estás hablando. —Bufó, entonces intentó seguir su camino, pero ella se lo impidió.

—No me moveré hasta que me escuches. Sé bien lo que estoy diciendo y no me retractaré.

—¿Qué haces? Si no me dejas pasar, te arrepentirás. —La amenazó con fuego en sus manos. —¿Dices que no soy peligroso? Te probaré lo contrario.

—No lo harás, porque sé que no eres así. —Lo miró desafiante.

—¿Estás segura? Porque puedo ser peligroso.

—Más bien ¿Quieres serlo? —Se atrevió a preguntarle Mikan, notando como su compañero la miraba confuso. —Por mucho tiempo, Persona te hizo actuar así, como si fueras un "chico malo" que debía cumplir con sus órdenes y quizás hasta te hizo creer que lo eras. Pero en realidad, sólo tú puedes decidir quién eres.

Natsume la miró cabizbajo, sólo Mikan lograba causar ese efecto en él, llegando incluso a cuestionarse de quien era realmente. De alguna forma, Sakura era como una luz brillante que resplandecía en la oscuridad. Por más que deseaba mantenerse en las sombras, ella volvía a aparecer y le traía esperanza. Mikan era de esas personas que jamás dudaban de sus palabras, una vez que tenía un objetivo, nada ni nadie la hacía cambiar de parecer fácilmente.

De pronto, un breve recuerdo volvió a su mente y logró conectarlo con lo mencionado por su compañera. Hace mucho tiempo atrás, su progenitora (una mujer de cabello negro como el suyo), le había dicho cosas similares. "Los alice son especiales y no debes avergonzarte de tener uno. Sólo de ti, depende el uso que le des. Un elemento no va a determinar que sea peligroso o no" le había dicho su madre. Aunque apenas podía recordar su rostro, le daba la sensación de que su personalidad era como la chica que estaba viendo en esos momentos. Tal vez tenían razón, y el motivo por el que todos le temían, no era precisamente por lo que representaba su alice, sino por la connotación que él le daba.

—¿Me estás escuchando? Natsume. —Le preguntó Mikan.

—Tonta.

En ese momento, extinguió la llama que salía de su mano y se aproximó al rostro de la castaña para besar sus labios, provocando que Mikan soltara un pequeño gemido por la sorpresa. Cuando se separaron, Mikan acercó su dedo índice a sus labios con confusión, ese había sido su primer beso, y no esperaba que él se lo diera. Natsume aprovechó la distracción para retomar su camino, teniendo en cuenta que su compañera había quedado paralizada.

— ¿P-Por qué hiciste eso?—Susurró completamente roja.

—Por nada en especial.

—¡Hey! ¿A dónde crees que vas? —Gruñó Mikan, estaba molesta que diera ese tipo de respuesta, llegándose a preguntar si besaba a otras chicas realmente por nada.

Justo cuando iba a regañarlo, Hotaru y Ruka los sorprendieron gritando sus nombres. Al encontrarse con su mejor amiga, Mikan ignoró el asunto para correr hacia ella con una sonrisa. Mientras tanto, el rubio se acercaba a su amigo para felicitarlo por haber aprobado la prueba. Pero al notar su rostro, se percató que en lugar de estar aliviado, se veía más bien incomodo.

Después de haber aprobado el examen, la pareja no volvió a dirigirse la palabra en muchas semanas, ya que Natsume ni siquiera había asistido a la ceremonia de transición que tuvieron junto a sus profesores. Cuando se había encontrado con Ruka, él tampoco sabía su paradero, debido a que estaba extrañamente distante en el último tiempo.

Al pasar el tiempo, Mikan se reunió con sus compañeros en la nueva sección, luciendo su nuevo uniforme, el cual estaba compuesto por una blusa blanca con una cinta, una chaqueta de color negro con bordes azules y una falda del mismo tono que la cinta. En esta ocasión, había seguido las sugerencias de Misaki-sempai y sus amigas, decidió cambiar su peinado.

Observó cómo todos sus compañeros lucían sus nuevos uniformes y se ubicó en un asiento junto a Linchou y Hotaru. Saludó a todos con una sonrisa y les comentó lo emocionada que estaba por aquel nuevo comienzo.

— ¿Ocurre algo? Ruka Pyon. —Preguntó Mikan al notar a su amigo triste.

—Es Natsume…hace días que lo he notado distanciado, no sé lo que le ocurre. Temo que le pasó algo.

— ¿Por qué lo dices?

—Porque ni siquiera hoy ha aparecido en la Academia. —Suspiró. —Por lo mismo quería preguntarte…¿Sucedió en el bosque durante el examen?

— ¿Eh? ¿Por qué?

—Quizás es una tontería, pero noté que desde que nos encontramos, él comenzó a actuar extraño.

—P-Pues…— Susurró cabizbaja, sintiendo como sus mejillas se teñían de rojo al recordar lo del beso.

— ¿Dije algo malo?

—No es nada. —Fingió una sonrisa Mikan, entonces desvió su mirada para ver el reloj. —Iré a buscarlo.

— ¿Eh? Pero si las clases van a empezar ahora. —Le advirtió Ruka sosteniendo un pequeño conejo. Pero no fue capaz de detenerla, porque ya había atravesado la puerta.

La castaña comenzó a correr por los pasillos nerviosa, no sabía exactamente dónde estaba, pero tenía que encontrarlo lo antes posible, de lo contrario los regañarían por llegar tarde a clases, ya que Narumi ya no podría defenderlos, teniendo en cuenta que era el director de la escuela elemental. Además, le preocupaba que no sólo estaba siendo distante con ella, sino también con su mejor amigo. ¿Y si su desaparición estaba conectada con persona? El sólo hecho de pensar eso, le generaba un dolor en el pecho, esperaba que no fuera el caso. Como no lo encontraba en los pasillos, se animó a ir al jardín para ver si estaba por los alrededores. Comenzó a gritar su nombre por todos lados, pero otros estudiantes la miraban confundidos, porque no reconocían ese nombre.

Cuando estaba apunto de perder la esperanza, identificó su figura a lo lejos, estaba de pie sobre la rama de un árbol, luciendo el uniforme característico de la Escuela media, camisa blanca que mantenía fuera de sus pantalones de cuadros azules, una cinta azul rodeaba su cuello y una chaqueta negra de líneas celestes. Al menos si llevaba puesta esa ropa, significaba que no se iría de la Academia como temía, pero su tranquilidad se esfumó al percatarse que sostenía la máscara de control en su mano. Al susurrar su nombre, el chico de cabello negro bajó de un salto y se ubicó frente de ella, en lugar de huir como hubiera creído.

—Creí que estarías en clases ahora, ya deberían haber comenzado. —Suspiró.

—He venido por ti, idiota. —Gruñó — ¿Dónde has estado todo este tiempo? ¿Por qué no fuiste a la ceremonia de grado? ¿Piensas saltarte las clases otra vez? Además… ¿Por qué tienes esa mascara?

—Como siempre eres muy ruidosa. —Bufó.—He estado haciendo algunas cosas, entre ellas está relacionada con Persona.

— ¿Q-Qué quieres decir con eso?—Lo interrogó, tratando de leer algo en su mirada. — ¿Acaso…volverás a trabajar para él? Natsume.

—De hecho, he renunciado. —Dicho esto, quemó la máscara de gato que sostenía en sus manos.

— ¿Eh? ¿Y lo ha permitido? —Preguntó sorprendida, entonces se acercó a él para analizar si no estaba herido. — ¿No te ha hecho daño?

—No, gracias a Narumi, he podido lograrlo. Es una larga historia.

—Ya veo…es una gran noticia. —Susurró Mikan y comenzó a llorar sin poder evitarlo.

—¿Ahora por qué estás llorando?

—Lo siento, pero tenía mucho miedo de que no regresaras, como estabas desaparecido.

—¿Desaparecido?

—Sí, Ruka pyon me mencionó que estabas actuando extraño y estábamos preocupados por ti. De seguro, ahora estará muy feliz de que al fin hayas podido renunciar. —Sonrió Mikan.—Por un momento, pensé que la razón por la que tu comportamiento había cambiado era porque me estabas evitando.

— ¿Por qué tendría que evitarte? Tonta.

—Porque estabas siendo distante desde el examen, y creí que estaba relacionado con…ya sabes. —Comentó nerviosa, siendo incapaz de hablar sobre ello sin sonrojarse. —Lo sé, son sólo tonterías…sé que en verdad no significó nada para ti. Pero bueno, es hora de regresar a clases, no podemos llegar tarde en nuestro primer día. —Fingió una sonrisa y le dio la espalda.

—Espera, no es como crees. —Respondió Natsume, tomándola del brazo.

—¿Eh? ¿De qué hablas? —Preguntó nerviosa.

—Lo del beso…nunca mencioné que no significó nada.

—Pero…cuando te pregunté por qué lo hiciste, dijiste que "no fue por nada en especial". Pensé que te referías a eso. —Respondió, su corazón comenzaba a latir deprisa con esa conversación.

—Lo que dije ese día no importa. —Repuso. —No puedo seguir ignorando esto más.

— ¿Qué quieres decir? —Sus mejillas se sonrojaron cuando sus miradas se encontraron.

—Me gustas, Mikan. —Sentenció, viendo como sus ojos se habrían de par en par.

— ¿Eh? ¿De verdad? —Preguntó sonrojada. —Creí que…era la única que me sentía así.

—Sí, es verdad. Por ti, hice todo esto. —Se atrevió a decir. —Antes solía vivir en la oscuridad y prefería mantenerme alejado de la gente, para que no compartieran el mismo destino que yo. Hasta que Ruka comenzó a estar siempre ahí para mí. Después de él, pensé que no vendría nadie más…entonces apareciste en mi vida y todo comenzó a cambiar.

—Natsume…

—No quiero seguir fingiendo que no me importas, porque no es así. Al contrario, quiero que estés a mi lado.

—Eso quiere decir que… ¿Me permitirás estar en la oscuridad contigo?

—Más bien contigo…no hay oscuridad, sólo luz.

No sabía qué decir ante las palabras de Natsume, su corazón latía con tanta fuerza que creía que iba a estallar. Ahora mismo que se encontraban bajo el sol, podía ver que sus ojos marrones parecían rojizos con la luz, mostrando su rostro atractivo. "T-Tú también me gustas, Natsume", se atrevió a decir nerviosa. En ese momento, las palabras no fueron necesarias y él se aproximó nuevamente a su rostro para besar sus labios con dulzura. Esta vez no se sentía tensa o sorprendida por dicho acto, al contrario, se sentía feliz.

—Por cierto…ese peinado te queda mejor. —Comentó Natsume, notando que un cintillo afirmaba su cabello.

—Gracias, Natsume.

—Pero no puedo decir lo mismo de tus bragas…sigues llevando de fresas. —Se burló.

— ¡¿Eh?! ¿C-Cómo es que…? Pervertido. —Gruñó Mikan.

—Tu falda es demasiado corta. —Se encogió de hombros, recordando que los había visto por accidente cuando subía las escaleras.

—A-Aunque fuera de ese modo, no deberías fijarte en ese tipo de cosas. —Su rostro ardía en rojo vivo.

En ese momento en que Mikan comenzó a caminar más rápido, se percató que muchos chicos la miraban a la distancia y eso le molestaba. Por ello, caminó a zancadas hacia ella y la tomó de la mano para evitar que siguiera avanzando sin él. Dicho acto, obligó a que los chicos que se encontraban merodeando en los pasillos, se apartaran apenas vieron la mirada de odio que les dedicaba el chico de cabello negro. Cómo era tan popular por su alice de habilidades peligrosas, muchos huyeron del lugar asustados.

— ¡¿Q-Qué haces?!—Se sonrojó, notando la calidez de su mano sobre la suya.

—Caminas demasiado rápido. —Suspiró.

—Puedo ir más lento, pero no deberíamos ir así…todos nos están mirando.

—Da igual lo que opinen los demás, sigamos.

—P-Pero…

—Si no avanzas, haré algo peor frente a los demás y…

—Está bien. —Accedió nerviosa y siguió caminando.

Su corazón latía a mil, sostener su mano, la hacía sentirse nerviosa y experimentar un cosquilleo en su estómago. Pero sabía que no podían seguir fingiendo que no había nada entre ellos, menos después de haberse declarado. Natsume la observó con una sonrisa, se veía tierna incluso estando avergonzada.

En el pasado, solía creer que su vida no tenía sentido, después de lo ocurrido con su hermana. Por ello, cuando Persona lo había contratado para ser parte de sus misiones, no le importaba en absoluto que se le acortara la vida, porque quería terminar de una vez por todas con ella. Pero ahora era diferente, se sentía agradecido de estar vivo y haber conocido a las dos personas más importantes de su vida. Por un lado, su mejor amigo Ruka que lo había estado apoyando todo ese tiempo. Y por el otro, estaba Mikan…la luz que iluminaba su camino en la oscuridad. Aunque no sabía que les esperaba el futuro, al menos tenía claro que quería estar siempre con ella.

The end