Disclaimer: Haikyuu y sus personajes pertenecen a Haruichi Furudate.
1st Years
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La ceremonia de bienvenida había acabado y los pasillos de Aoba Johsai eran un hervidero de gente. Chicos que corrían de un lado a otro sin motivo aparente, chicas que comentaban lo guapo que era ese chico de la clase de al lado, amigas que se quejaban de estar en clases separadas y alumnos reuniendo nuevos miembros para los diferentes clubs. Sí, en especial este último tipo de estudiante era lo que más abundaba en los, humanamente inundados pasillos de Aoba Johsai.
En medio de ese alboroto Kindaichi y Kunimi trataban de abrirse camino. Que Yūtarō fuera alto era ciertamente una ventaja, ya fuera porque intimidaba o quién sabe qué pero iba abriendo camino, algo de lo que sin duda Akira se beneficiaba. No es que él fuera bajo, pero Kindaichi le sacaba unos centímetros y su envergadura también era mayor así que prefería que fuera Kindaichi el que actuara de quitanieves en frente de él.
Sin embargo el chico con el pelo hacia arriba en forma de —según algunas personas, él difería— nabo, se paró haciendo que Kunimi también parara.
—Hola, ¿te interesaría el club de voleibol? Te aseguro que es muy bueno y somos unos de los mejores equipos de la prefectura —dijo un chico de cabello castaño peinado hacia un lado mientras le ofrecía un folleto a Yūtarō.
—Em, sí. Ambos vamos a apuntarnos al club de voleibol —contestó el aludido tras echarse a un lado dejando ver a Akira, que tenía cara de querer salir de ese tumulto de gente cuanto antes.
—¿En serio? Fantástico, id al gimnasio y el capitán y el entrenador os saludaran y darán la bienvenida. Yo también iré en un rato, soy Yahaba Shigeru.
—Gracias por las indicaciones, mi nombre es Kindaichi Yūtarō.
Kindaichi cogió el papel que Yahaba le ofrecía y vio un mapa del instituto, algo que realmente le alegró pues aunque había consultado el mapa en el tablón de anuncio ya no recordaba con exactitud donde quedaba el gimnasio. Claro que le hubiera podido preguntar a Kunimi y seguro que aún lo recordaba, pero un mapa nunca estaba de más.
—Kunimi Akira —dijo Kunimi y Shigeru le saludó asintiendo.
—Id al gimnasio y Oikawa-san os dará la bienvenida mejor y no con este jaleo.
Ambos chicos se miraron y luego asintieron para después retomar su camino esta vez fijándose en el mapa y rechazando las ofertas para unirse a todos los clubs imaginables y más. Porque desde luego Kunimi no podía creer que existiera un Club de personas con gafas, ni mucho menos que los invitaran cuando a la vista estaba que ninguno usaba gafas.
Tras salir del edificio, pudieron al fin estirarse y dejar de andar con dificultad. Solo entonces retomaron un tema de conversación que antes no habían comenzado por el agobio que tenían.
—Oikawa-san también es el capitán aquí, será como estar de nuevo en Kitagawa Daiichi.
—Era de esperar, seguro que Iwaizumi-san también es el As.
—¡Entrenaremos mucho y conseguiremos vencer a todos los equipos! Y también a Kageyama, sea donde sea que haya ido.
—A mi no me interesa especialmente —comentó Kunimi antes de tirar de la manga del uniforme de Kindaichi para reconducirle, pues emocionado con lo que decía había dejado de seguir el camino hasta el gimnasio.
—Kunimi, esto no es como la secundaria, el nivel es mucho más alto y las practicas seguro que son horriblemente exhaustivas. Deberías tomarte más en serio y tener más ánimo —dijo Yūtarō mientras Kunimi le quitaba el mapa de las manos. Kindaichi se estaba emocionando ante la perspectiva de estar en bachillerato y Aoba Johsai y ya ni miraba el mapa.
—Con que me esfuerce es suficiente.
—Tengo ganas de recibir los pases de Oikawa-san y mejorar, al fin podremos jugar sin ser regañados constantemente por no poder alcanzar unos pases imposibles. Me alegra librarme del Rey de la cancha. —Terminó de decir Kindaichi ignorando un poco la poca ilusión de su amigo.
Ambos llegaron al gimnasio y Kunimi miró a Kindaichi antes de abrir en gimnasio:
—En eso estoy de acuerdo.
Cuando al fin entraron al gimnasio pudieron ver como Oikawa e Iwaizumi mataban el tiempo practicando mientras esperaban a los nuevos alumnos, al parecer ellos eran los primeros en llegar. Cuando los dos chicos de tercero los vieron dejaron la pelota rodar por la cancha y tras llamar a otros dos chicos se acercaron.
—¡Vaya! Pero si son nuestros queridos kōhais de Kitagawa Daiichi.
—¿Ya los conocéis? —preguntó Hanamaki mientras miraba a Kindaichi sorprendido por la altura de este.
—Sí, fueron a nuestra secundaria ya hemos jugado juntos pero es una sorpresa tenerlos aquí. ¿Qué tal? ¿Tenéis ganas de empezar?
—¡Por supuesto, Iwaizumi-san!
Oikawa empezó a reír y luego hizo un gesto despreocupado con la mano.
—Veo que no has cambiado nada Kindaichi, de hecho sigues siendo bastante alto para tu edad.
—Es cierto, ¿cuánto mides ya? —preguntó Iwaizumi.
—Un metro ochenta y nueve.
—¡Guau! Es bastante. Si eres bloqueador central nos vendrás de perlas. Me llamo Hanamaki Takahiro y él es Matsukawa Issei, somos de tercero.
Tras eso Kunimi y Kindaichi se presentaron a los de tercero y Oikawa les informó que los de segundo estaban haciendo la publicidad del club por los pasillos del instituto y el entrenador estaba ultimando unos detalles con el director. Les enseño el gimnasio y les comentó algunos aspectos de los horarios de entrenamientos. Cuando ya habían acabado de decirles lo básico Hajime tomó la palabra.
—Veros aquí me hace recordar a Kitagawa Daiichi, pero no tiene nada que ver; los entrenamientos y todo es distinto aquí.
—Eso es cierto, Kunimi-chan te veo igual que siempre, no creas que te vas a librar fácilmente de entrenar como el que más.
—Sí…
Los chicos de tercero comenzaron a reír, ciertamente se respiraba un aire de nostalgia al volver a ver a esos chicos que ya estuvieron en secundaria con ellos. Pero ahora todo era distinto, el nivel de secundaria no tenia punto de comparación con el nivel al que ahora se jugaba y entrenaba en Seijou, y eso era algo que sus kōhais comprenderían en poco tiempo. Sin duda podrían ver cuánto habían mejorado y pulir más sus habilidades. También escucharían de primera mano como Kageyama había cambiado y convertido en un armador bastante dotado pero con problemas para conectar con su equipo.
Escribir de Kindaichi y Kunimi es mucho más dificil de lo que imaginaba, mucho más. He puesto a Yahaba porque en el partido de práctica contra Karasuno, Kindaichi salía hablando con él así que he pensado que quizás fue uno de los primero con los que cogió confianza.
