Disclaimer: Haikyuu y sus personajes pertenecen a Haruichi Furudate.
2nd Years
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—¡Podías bloquear mejor, joder! ¡Más a la izquierda!
Kindaichi frunció el ceño mientras apretaba un puño y miraba a Kyōtani. Tras días practicando con ese chico no le quedaban dudas de porqué el año anterior nadie había interactuado con él de forma favorable y porqué había abandonado el equipo. De hecho a veces deseaba que lo hiciera de nuevo. Era un chico de segundo año, con más experiencia y unas capacidades buenas, pero era intratable. Incluso Matsukawa perdía los nervios con ese chico, y todos sabían que Issei era bastante calmado.
—No hace falta que lo digas así.
—Solo lo digo como es, y tú —increpó señalando a Kunimi el cual estaba al otro lado de la red—, remata con más fuerza.
Esta vez Kindaichi apretó ambos puños, no solo le criticaba a él sino que lo ignoraba para seguir criticando cuando él era del cual más quejas se podían hacer; quizás no por sus habilidades pero sí por su forma de ser y nulo trabajo en equipo.
—Lo tendré en cuenta.
Hanamaki rió al escuchar a Kunimi, ese chico era tan tranquilo como siempre y parecía que las críticas le importaban muy poco. Eso era algo que ya todos sabían pues constantemente se quejaban de su poca motivación y el único que le influía algo de respeto y nerviosismo era Oikawa.
—Ya, ya Kindaichi, tranquilízate. Perro loco-chan solo quiere lo mejor para el equipo, ¿verdad? Y por eso se va a quedar conmigo a entrenar sus remates. «Oikawa-san, estoy tan agradecido de hacer entrenamiento extra contigo» Eso dirás al acabar.
La sonrisa de Oikawa hizo que Kyōtani se apartara a un lado mientras chistaba. No le gustaba un pelo cuando el capitán se ponía así. Él, como todos en Seijou, sabía que Oikawa podía ser muy duro y cruel si se lo proponía y no había nada peor que cuando lo hacía con esa sonrisa falsa y voz irritante. Al mismo tiempo no le resultaba raro ya que una vez más no era capaz de coordinar con sus compañeros. Así que tras su inicial reacción de rechazo, le siguió un asentimiento resignado con la cabeza.
—Yo también me quedaré, Oikawa tiende a excederse con él mismo y con los demás —pronunció Iwaizumi haciendo que Kentarō tuviera ahora algo más de confianza en el entrenamiento extra que le habían impuesto.
—¡Qué cruel eres, Iwa-chan! Yo solo trato de ayudar a Perro loco-chan.
Tooru comenzó a molestar a Hajime y los demás retomaron el partido de entrenamiento que estaban jugando entre ellos mismos. Kentarō no volvió a quejarse o replicar en lo restante y cuando acabó solo se sentó a un lado del gimnasio esperando que todos se fueran, y el As y el Capitán comenzaran de nuevo a practicar.
Watari se acercó al chico y le dio una toalla y una botella de agua. Al principio Kyōtani se quedó pensativo sin entender muy bien que pretendía ese chico pero luego aceptó lo que le daba y asintió en forma de agradecimiento.
—El equipo lleva tiempo formado y con una dinámica, es normal que te cueste encajar además de que siempre te ha costado, pero confío en que lo lograras. Aunque seas algo difícil eres bueno y necesario para Seijou, pero debes poner de tu parte si quieres jugar.
Cuando acabó de decir eso, el libero se fue sin más dejando a Kentarō pensativo. Tenía verdaderas ganas de jugar pero le costaba relacionarse con el equipo. Sabía que eso era un problema pero no podía hacer nada, su pasión y sus ganas de darlo todo le cegaban y le hacían descargar la rabia en forma de palabras con cualquiera que le molestara.
Kyōtani comenzó a levantarse para pedirle a Oikawa empezar cuanto antes cuando de nuevo otra persona le habló; esta vez Yahaba un chico con el cual ya había tenido bastantes discusiones y peleas. Aunque todas unilaterales, Yahaba le gritaba e impetraba pero él solía pasar de él. Ese chico ni era titular, no tenía nada que recriminarle.
—Recuerda que mañana tenemos que entregar un comentario de texto de historia. Si vuelves a no hacerlo te castigaran y faltarás a las prácticas. Aunque no me guste reconocerlo, eres necesario para el equipo así que ni se te ocurra olvidarte.
Al igual que Watari el chico se fue sin más, Kentarō ni asintió ni dijo nada. Shigeru tenía razón, tenía que hacer un dichoso trabajo o de nuevo perdería prácticas con el equipo. Ya había tenido bastante sin entrenar con el equipo y hacerlo de forma externa.
Unos metros al lado, Oikawa e Iwaizumi recogían los balones para ponerlos en la cesta y poner esta cerca de Oikawa que iría armando balones a Kentarō, Hajime se encargaría de actuar como bloqueador.
—¿Has escuchado?, que tu castigo no sea muy largo que tiene deberes que hacer.
—Ahh Iwa-chan, ¿ahora también eres la madre de Perro loco? —La mirada asesina que Hajime le dedico hizo que Oikawa rectificara inmediatamente—. Es broma, es broma. No es un castigo es un entrenamiento, ya que se siente tan animado y con ganas de aleccionar a los demás que se esfuerce más que ninguno, no tiene derecho a recriminarle a Kindaichi y Kunimi-chan que llevan entrenando desde el primer día.
—Eso es cierto pero por hoy será algo corto, además nosotros también tenemos que estudiar —dijo Iwaizumi mientras se giraba para llamar al chico de segundo—. ¡Kyōtani! Ven, vamos a empezar.
Oikawa se quejó de que Hajime le hubiera recordado el examen de literatura que tenían al día siguiente y después molestó un poco a Kentarō antes de empezar la práctica. Ciertamente había sido un modo de regañarle por crear un mal ambiente y molestar a los chicos de primero que se esforzaban al máximo —más Kindaichi que Kunimi, obviamente— en cada entrenamiento. Pero también era la mejor forma de empezar a conectarse como armador a ese rematador tan potente e inestable que era Kentarō. La práctica fue normal sin mucho que destacar y con un Kyōtani un poco más dócil, quizás que Iwaizumi estuviera presente tenía algo que ver.
Tres días después, en una de las clases de segundo, Shigeru arrugaba sin darse cuenta su comentario de texto corregido. Un 80 no era una mala nota pero que Kyōtani hubiera sacado un 89 le hería el orgullo.
«Encima es bueno en los estudios si se lo propone» pensó el chico mientras intentaba alisar sin éxito el trabajo anteriormente arrugado. Kentarō pasaba de las clases pero sacaba buenas notas si se lo proponía, no respetaba a nadie y causaba problemas y aún así se estaba ganando un puesto de titular. Le molestaba y atacaba a su ego de forma considerable.
El timbre sonó y Watari apareció por su clase para preguntar cómo les había ido con el trabajo, felicitó a ambos y trató de charlar amenamente con Kyōtani sobre su nota. El chico solo le respondió con monosílabos y algunos sonidos de difícil interpretación, pero por algo se empezaba.
Shigeru suspiró y salió al pasillo para dar una vuelta antes de que empezara la siguiente clase. Desde luego, si él fuera capitán no contaría con Kyōtani para los partidos. Sin ninguna duda, ese chico era un dolor de cabeza. Lo que Shigeru no sabía era que al año siguiente, cuando él liderara al equipo de Aoba Johsai se daría cuenta de que Kyōtani era un gran rematador, quizás algo problemático y desagradable pero entregado como el que más. También se daría cuenta de que quizás el chico solo necesitaba comprensión y paciencia, altas capacidades de comprensión y mucha paciencia realmente.
Bueno si escribir de Kindaichi y Kunimi era dificil, de los chicos de segundo que apenas han salido era ya horrible. Lo he centrado en Perro loco que es del que más hemos visto. En general el chico es agresivo pero pasa tres kilos de todos por eso creo que excepto cuando está en caliente en la cancha, debe pasar de peleas y demás. Callar y no responder de echo. Al menos eso se vislumbra en el manga. No sé porque tengo la idea de que Watari es un buen chico, amable y agradable.
Aja, tengo el headcanon de que Shigeru será capitán.
