Aioros x Artemisa / Kamus x OC (original character, personaje original)

Notas: Todo pertenece a sus respectivos autores y derechos de propiedad, sólo los tome prestados por unos capítulos.

Esto es sin fines de lucro y por el puro placer de escribir.

Para entender mejor este fic deben saber que es la tercera entrega después de "Como gane mí armadura" y "La Lucha contra el Olimpo", así que hay detalles que podrían ser confusos para los que no han leído esas historias.

Todo lo que salga en cursiva son pensamientos o recuerdos del personaje

Aclaraciones, observaciones y respuestas a los reviews al final de cada capitulo

Capitulo VII

Salida del Templo de Artemisa

- Muy bien hermano ¿Qué fue todo eso? –le pregunto sin rodeos

- ¿Qué cosa hermana? –dijo con cara de expresión indescifrable

- Todo esto de venir, supuestamente, a mí templo a ver a los santos de Athena. Te conozco y sé que tienes algún otro motivo –Apolo sonríe y le dijo

- tal vez tengas razón hermana, pero no debes preocuparte, tú sabes que jamás te podría hacer daño, pero...

- Pero ¿qué? –pregunto un poco más preocupada

- Nada, no te preocupes mas –dice dándole un suave beso en la frente antes de irse en su carruaje dorado del templo- cuídate hermana...

- La diosa no estuvo segura de entender esto último, pero trato de no darle mas importancia y se retiro a sus aposentos para atender sus asuntos

Sitio de Entrenamiento de los Santos

Luego del saludo de Apolo, los muchachos continuaron con su entrenamiento el cual consistía en mejorar su agilidad y rapidez. Y en realidad les estaba costando trabajo puesto que en el santuario se potenciaba mas la fuerza y la resistencia, los que tuvieron menos problemas fueron Shaka y Aioros

La mañana paso volando y los santos tuvieron que ir a las cocinas a preparar su almuerzo

Cocinas del Templo

- Estoy molido –dijo Milo- mis piernas me están matando

- la verdad es que yo me siento igual –dijo Docko sobandose las piernas- demasiado tiempo sentado en las montañas

- no se preocupen muchachos –decía Aioros cortando unas zanahorias –pronto le tomaran el ritmo al entrenamiento

- no sé como puedes decirlo tan tranquilo –dijo Milo comenzando a hervir agua en una olla

- Sencillamente es cosa de tomarle el paso a las ladys –dijo Shaka pasándole a Docko la carne con cara de asco para que la cortara- es como cuando entrenamos por primera vez, cuando éramos niños¿no había días en que parecía que reventaríamos?

Despacho de Artemisa

- ¿Cómo están marchando las cosas con los santos Cala? –pregunto la diosa

- con normalidad hasta ahora mí señora, se han adaptado bien al sistema de entrenamiento, sobre todo los santos Aioros y Shaka

- ¿Sagitario y Virgo? Ya veo¿alguna noticia de Circe y las demás?

- Ya han escogido a sus maestros y están en entrenamiento también

- Entiendo, recuerda mis instrucciones Cala, sólo contacto tipo alumno-maestra, puedes retirarte

- Si mí princesa –con esto Cala se retira del cuarto mientras que Artemisa comienza a pensar en lo dicho por su hermano

"Te ves diferente" "Tú mirada luce más cálida"

Él nunca hablaba por hablar o hacia algo sin una razón. Su visita a su templo era una prueba de ello, si bien no le había dicho la verdadera razón de su visita, sus palabras la intrigaban. Él la notaba distinta, ella misma se sentía distinta, desde hacia un tiempo venía sintiendo como si algo le faltara, últimamente se encontraba a sí misma suspirando, distrayéndose constantemente, sus paseos por los bosques de su templo ya no la tranquilizaban como antes ni le parecían tan hermosos, como si el ir sola a esos paseos ya no fuera suficiente

¿Cuándo había comenzado a sentirse así?

¿Por qué había comenzado a sentirse así?

Sentía que todo había comenzado en el momento que tuvieron que poner a prueba a los santos de Athena, desde entonces se había sentido así y el tiempo en vez de hacerlo disminuir, sólo lo aumento, pero ¿Por qué? Eso era lo que no averiguaba aún. Decidió dejarlo pasar por el momento y bajar a almorzar con sus guerreras

Comedor del Santuario

Todo estaba listo, sólo faltaba Artemisa en el comedor para poder dar inicio al almuerzo, pero ella llego tarde, lo cual era raro puesto que siempre era muy puntual. Todos se pusieron de pie para saludarla, luego se sentaron y cuando ella comenzó a comer los demás hicieron lo mismo, fue cuando Aioros dijo

- ¿no creen que Artemisa luce muy pensativa últimamente?

- ¿En serio? –dijo Milo- yo no noto nada raro, aunque quizás esta preocupada por nuestra estancia aquí –finalizo mientras le sonreía y les guiñaba un ojo a unas ladys en la mesa de al lado, quienes se giraron indignadas

- Puede ser, pero a mí no me lo parece, es... algo más ¿qué será? –medito Aioros

- Deja de romperte la cabeza y come –dijo Milo. Aioros sólo siguió mirando de reojo a la diosa, quien justo en ese instante levanto la vista, encontrándose así sus miradas por unos segundos ya que luego la diosa giro su cabeza hacia otro lado

Aioros volvió a sentir ese cosquilleo que lo recorría cada vez que ella también lo miraba. No sacaba nada con seguir ocultándolo, estaba enamorado de ella. Se sentía un idiota, sabía que eso jamás podría suceder, ella jamás correspondería a sus sentimientos, la sola esperanza de que eso pasara era estúpida en si misma, pero aun así cada vez que notaba que lo miraba tan concentradamente sentía ganas de creer que era posible, que ella también sintiera algo por él, pero eso era imposible. Ella era Artemisa, la diosa que había rechazado, tanto en su corazón como en su lecho, a los hombres por milenios, hubieran sido mortales o dioses. Así que¿qué tenia él de especial para que Artemisa cambiara de parecer?

Nada. Era un santo de oro de Athena y tenia un hermano menor que también era santo de oro de Athena y eso era todo. No era ni tan atractivo, ni tan inteligente y lo único destacable eran sus habilidades con el arco y la flecha, como combatiente, ah si y como cocinero según las palabras de Milo y los otros ¡Que tonto se sentía!

¡Había sido descubierta! Aioros había visto como lo miraba! No había podido evitarlo, cuando entro al comedor, saludo a sus guerreras, se sentó y comenzó a comer, pero todo lo hizo por inercia, lo único que hizo a conciencia fue buscar la mesa de los santos y detener su mirada en él como lo hacia siempre a las horas de las comidas, pero esta vez había sido descubierta así que giro su cabeza fingiendo prestar atención a unas ladys en otra mesa esperando que no fuera muy obvio. Cuando noto que el santo se había puesto a conversar con sus amigos, fue cuando regreso su vista a esa mesa. Últimamente esperaba con ansias las horas de las comidas y aunque al principio no sabía porque, ahora si sabía que era para poder ver a Aioros. Era algo que había comenzado poco a poco, pero había llegado a este punto. Le gustaba admirarlo y como no iba a los sitios de entrenamiento debía esperar a verlo en las comidas.

Era muy hermoso, su cabello largo y rizado de color castaño dorado, sus ojos eran azul profundo y su cuerpo parecía esculpido en bronce parecía un dios griego o un héroe mitológico. En ese instante un pensamiento que cruzo por su mente la sobresalto

Todas estas sensaciones y ansiedades empezaron el día que Aioros y el otro santo habían llegado al templo a combatir, era por su culpa que ella se sentía así ¿Cómo no lo había notado antes? Y su presencia y su cercanía eran lo que lo había hecho crecer, eso era lo que la hacia actuar casi como si ella...

Detuvo su idea justo ahí, asustada con el destino de sus pensamientos ¿iba a decir... enamorada¿Ella¿Quien por tantos milenios rechazo a tantos hombres y dioses en su lecho y en su corazón? Se llevo una mano a su frente en señal de confusión, cuando oyó una voz a su lado

- mí señora¿os encontráis bien? –era la voz de Cala

si Cala, no te preocupes y regresa a comer –le dijo Artemisa

- como diga mí señora –Cala regreso a su puesto con las otras Ladys, pero seguía preocupada por Artemisa, su actitud no era normal. Hacia días que actuaba extrañamente, ella lo había notado y ahora sólo se preocupaba más al verla así ¿Qué le estaba pasando a su princesa Artemisa? Poco después el almuerzo termino y la diosa se retiro a su despacho mientras los demás volvían a sus actividades

Santuario de Athena – Sitio de Entrenamiento de Kamus y Mey

- este es el lugar –dijo Kamus a la lady de Artemisa cuando llegaron a un pequeño lago que tenia una caída de agua y que estaba cerca de la casa de acuario- aquí entrenaremos en tú capacidad de manejar el agua

- De acuerdo –dijo la lady quien aun mantenía sus distancias con el santo de acuario- ¿qué tengo que hacer ahora?

- Mostrarme cual es tu nivel en el control del agua –le contesto Kamus parado a la orilla del lago- entra al agua

Mey comienza a caminar y se detiene cuando el agua le llega a las rodillas, entonces comienza a realizar su técnica, el agua se agita a su alrededor y una burbuja del tamaño de un balón de basketball se formo y subió hasta la altura de su pecho, pero se comenzó a desestabilizar y finalmente exploto mojando a Mey desde la cara hasta el pecho. Kamus pareció no reaccionar mayormente y sólo dijo

- sal del agua ya vi suficiente – Mey se estrujo el pelo, seco la cara con las manos y salió del agua, curiosa a su pesar sobre que sería lo que había visto el santo en su Kata

- Siéntate –le indico mientras él con una vara dibujaba algo en la tierra entre ellos. Era una estrella de seis puntas con los seis elementos ubicados en cada una de ellas

- Quiero que prestes atención, como sabes cada elemento tiene su opuesto¿cierto?

- Claro que si – contesto sin imaginar para donde iban

- Tus katas principales son el fuego y la tierra¿cierto?

- Si, pero ¿cómo lo supiste? –Mey aunque no lo demostrara estaba sorprendida

- Mira, cuando uno descubre su kata principal, recurre a este diagrama y en el puedes ver tus probabilidades de aprender otras katas, así mientras más lejos esta lo que quieres aprender de tú kata principal menores son tus posibilidades de aprender, así pues los opuestos a tú Kata principal tienen 0 por ciento de posibilidades de ser aprendidos, por lo tanto si tu kata principal fuera sólo de fuego, jamás aprenderías el agua, pero como pudiste manipularla quiere decir que tienes otra kata principal y como en el santuario de Artemisa difícilmente enseñen la kata de las sombras, debes ser tierra, aire o luz, pero si fueran las dos últimas tú manejo del agua sería mucho mejor, casi un 80 por ciento, pero como te costo tanto trabajo y al final exploto debes ser tierra lo que te da un 60 por ciento que combinada con el fuego reduce a 40 por ciento tus posibilidades de aprender la kata del agua –finalizo Kamus. Mey estaba impresionada, aunque claro que no se lo iba a decir

- ¿y pudiste saber todo eso sólo con una demostración?

- por algo soy el maestro y tú la alumna

- No seas presumido –murmuro Mey y luego dijo- ¿y ahora que haremos maestro?

- Vamos a ver tú kata de agua –dijo Kamus haciendo otro diagrama en el suelo, este era un triángulo que al centro decía agua y en cada vértice había escrito liquida, sólida y gaseosa- ahora que ya vimos que el estado liquido del agua no es lo tuyo, veremos si eres sólida, es decir hielo, o si eres gaseosa, es decir vapor de agua

- ¿y como lo veremos maestro? –en ese instante Kamus saco un pocillo que lleno con agua del lago y dijo mientras lo colocaba entre los dos

- observa bien –coloco sus manos alrededor del pocillo y encendió su cosmos, en pocos instantes el agua se convirtió en hielo sólido que Kamus desmoldo del pocillo y tiro al agua del lago para luego volverlo a llenar con agua y dejarlo de nuevo entre los dos- ahora has tú lo mismo que acabo de hacer yo y así lo sabremos

Mey coloco sus manos alrededor del pocillo y repitió la operación, al principio no paso nada, pero luego el agua quedo semi congelada en la superficie, pero liquida hacia abajo

- como yo lo suponía eres sólida, es decir, hielo

- Eso quiere decir que mi kata del agua es la kata del hielo¿no es verdad?

- Así es, a partir de ahora deberás concentrarte en congelar el agua en vez de manejarla liquida

- Muy bien¿comenzamos entonces? –dijo la guerrera dispuesta en entrenar duramente

Fin del Capitulo VII