¡HOLA!

He actualizado más tarde de lo que esperaba, ¡lo siento! Bueno, este capítulo me costó bastante y le puse mucho empeño, así que espero que os guste.

Aquí la continuación:


¿Por qué no dejaban el
tema de una maldita vez?
"¿Armin, estás bien? / Armin,
me alegro de que te hayas recuperado. /
Armin, ¡eres un héroe!"
¿Héroe yo? ¿Acaso estaban locos?
¿Y qué pasaba con él...?

Me llamo Armin Arlet y quizás es que no sé lo que realmente piensa Jean...

Chapter 3: No quiere agradecimientos.

Tock, tock, tock…

-¿Quién es?

El corazón me iba a mil por hora.

-Jean…

En cualquier momento podría desmayarme.

-…Pasa.

Abrí la puerta, con un nudo hecho en la garganta y con las manos llenas de sudor. Y ahí estaba él. Incorporado en su cama. Al igual que yo, con una venda en su cabeza. Me miraba fijamente, lo cual hacía que mis nervios aumentaran; cosa que creía imposible.

-¿Quieres algo?

-Yo…

No sabía qué hacer. Quedarme de pie o sentarme. Mirarle a los ojos o al suelo. Confesar todo lo que sentía o seguir ocultándolo.

-Si no vas a decir algo ya… -levantó la mano para señalar la puerta-. Necesito descansar en estos momentos.

-Gracias…

-¿Eh?

Ciertamente dije esa palabra tan bajo que ni yo mismo la había escuchado.

-Gracias por… -cogí aire-. Por salvarme la vida…

No le estaba mirando, por lo que no sabía si se había sorprendido, si le era indiferente o… Qué se yo. Solo supe que su contestación tardó más de lo esperado.

-No fue nada.

Al final clavé mis ojos en los suyos.

-¡Sí que lo fue! –dije, levantando un poco la voz-. Todos me han dicho que si no llega a ser por ti, yo…

-Armin.

-Sé que no soy un buen soldado…

-Armin.

-Que muchas veces retraso al equipo…

-Armin.

-¡Pero te juro que voy a mejorar! –oí que se levantaba de la cama, pero estaba demasiado concentrado en mis palabras-. ¡Desde ahora me esforzaré más! Así nunca nadie tendrá que salvarme la vida, así yo…

Y, de repente, me vi envuelto por sus brazos. Al principio mis pensamientos se paralizaron, dándome cuenta al final que nuestras bocas estaban unidas y su lengua jugueteaba con la mía. Por inercia tenía los ojos cerrados. Solo notaba el húmedo beso y sus manos puestas en mis mejillas. Era tan excitante… Tan agradable y adictivo que, por un momento, pensé que todo era mi imaginación.

Sinceramente yo me mantenía quieto; inmóvil. Si fuera por mí, también hubiera colaborado en el beso, pero por alguna razón, mi cuerpo se paralizó de golpe. Solo notaba la excitación recorrer mis venas.

Y es que, pensándolo bien, Jean nunca me había besado de esa manera… Nunca había jugado con mi lengua como lo hacía en ese momento… Nunca me había agarrado las mejillas para juntar nuestras bocas… Nunca demostró ese lado de él.

Noté como se separaba lentamente y tuve que abrir los ojos. Sus manos permanecían en mis mejillas. Lo que nos separaban eran milímetros. Él me observaba detalladamente. Yo simplemente le miraba nervioso. El silencio inundaba la sala y una extraña sensación empezaba a notarse a nuestro alrededor.

-Por… ¿Por qué has…?

-Es la única manera de hacerte callar –dijo con una pequeña sonrisa y bajó las manos de mi cara-. Y Armin.

Lo miré directamente a los ojos cuando nos habíamos separado.

-No me agradezcas nunca más lo de salvarte la vida.

-Pero…

-Enserio.

ºººººººººººººººººººººº

-¡Armin, me alegro de que ya estés bien!

Sonreí a Petra-san, que se sentó junto a todos en la mesa, y proseguimos con la cena. El único tema de conversación en esos momentos era mi estado de salud. No el de Jean, no. El mío. Siempre le miraba disimuladamente cada vez que me preguntaban por mi estado. Parecía indiferente. Pero yo, por alguna razón, estaba comenzando a molestarme.

-¿Y ya no te duele la cabeza, Armin? –miré a Connie, que sonreía como siempre-. El golpe que te diste debió de ser fuerte.

-Bueno, yo… -Jean no me miraba-. Estoy bien, enserio.

-Por cierto –interrumpió Mikasa, y la verdad es que se lo agradecí-, ¿dónde está Eren?

-Rivaille tampoco está aquí –siguió el capitán Erwin.

Y, como si de magia se tratase, los dos nombrados aparecieron por la puerta. Eren venía sofocado, como si hubiera corrido más que en toda su vida. Mientras que Heichou entraba en la sala indiferente y serio, como él siempre era. Los dos se sentaron en la mesa.

-¿Dónde estabais? –Erwin miró directamente al capitán Rivaille-. Por poco os quedáis sin cena.

Por alguna razón todos llevamos la vista a Sasha, la cual tenía en cada mano una pata de pollo mientras masticaba con la boca llena de otro tipo de comida. Al notarse observada, nos miró y tragó rápidamente, para luego sonreír como una niña a la cual acababan de pillar robando un caramelo, o algo por el estilo. Lo bueno fue que, por ese gesto, todos en la mesa reímos. Incluso pude ver como a Jean se le levantaban las comisuras de los labios. Y, de repente, noté un calor en mi pecho.

-Tsk… No es asunto tuyo, Erwin –Rivaille dejó de mirarle para clavar sus ojos en mí-. Y dime, Armin…

Por un momento se me paralizó el corazón. ¿Heichou me había llamado a mí? ¿Por mi nombre? La verdad es que ese hombre siempre me había dado escalofríos, pero aún así intenté evitar el temblar y le miré directamente a los ojos.

-¿Cómo está tu cabeza?

Y de golpe, el alma se me bajó a los pies. Era la primera vez que hubiera deseado una bronca a una pregunta hacia mi persona. Una, dos, tres veces las aguantaba. Pero esto empezaba a estresarme, y más si era delante de Jean… ¿Acaso él no existía? ¿Acaso yo era el único que pensaba que era él quien más había hecho? ¿Acaso no notaban su falta de respeto? Yo iba a…

-Me retiro.

El chirrido de la silla al levantarse llamó la atención de todos. Ni si quiera me extrañé de su actitud. Incluso llegó a aliviarme. Jean no podía retener el sentirse desplazado; era imposible. Es decir, ¡había salvado una vida y nadie le había dado mérito! ¿Por qué ninguno preguntó por él? ¿Por qué nadie le alagó? Así que, de esa manera, vi como Jean salía del cuarto y como todos proseguían con la cena. No pude más.

-Yo no hice nada.

Todos clavaron sus miradas en mí.

-¿Armin…?

-¡Fue Jean quien me salvó la vida! –me levanté de la silla, dando un golpe con mis manos en la mesa-. ¿Por qué ninguno le dice nada? ¿Por qué solo preguntáis por mí? Agradezco que os preocupéis por mi salud, pero… ¡Jean ha sido el héroe aquí! ¡Yo solo estropeé el entrenamiento! Yo… yo… ¡Estoy frustrado! –suspiré-. Estoy frustrado de que no le digáis nada a él…

Un pequeño silencio inundó la sala y para mí era imposible mirar a mis amigos a la cara, por lo que me mantenía con la cabeza baja.

-Armin, no…

-Siento mi actitud –dije, interrumpiendo a Eren-. Me iré a mi cuarto…

Y así, salí por la puerta, sabiendo que todos se habían quedado extasiados por mi comportamiento. Hasta yo me extrañé ciertamente.

ºººººººººººººººººººººº

Pov Jean.

Tumbado bocarriba. Manos en mi nuca. Ojos abiertos. Piernas estiradas. Cabeza hecha un lío.

Esa era mi situación actual. Y me estresaba. Estaba empezando a sentirme diferente, como si mi personalidad estuviera cambiando. Como si yo… Ya no fuera del todo yo.

¿Por qué salvé a ese mocoso?

Sonreí por la tonta pregunta. Era obvio que, fuese quien fuese, si hubiera visto a alguien delante de mí a punto de ser devorado por un titán, mi impulso sería salvarlo. Incluso al estúpido de Jaeger. Pero, con ese chaval fue diferente…

Por un momento, cuando lo vi tirado en el suelo inconsciente, después de ser golpeado por el titán y sin poder defenderse, me imaginé que moría. Imaginé como ese horrible gigante lo devoraba de un bocado. Imaginé toda la sangre dispersándose en el aire. Imaginé una pesadilla.

Lo hice tan deprisa. Maté al gigante tan deprisa que casi ni me acuerdo. Solo puedo visualizar la sangre de ese monstruo en mi espada y luego a Armin entre mis brazos, con una respiración tan floja que apenas era notoria. Y es que… En ese momento sentí tanta frustración… Tanta rabia y egocentrismo que solo pude retener las lágrimas por un tiempo. Lloré en su pecho; lo recuerdo a la perfección. Lloré por mi terqueza. Lloré por notar su cuerpo frío. Lloré por todas las muertes causadas por los titantes. Y, sobretodo lloré, porque no quería perder a Armin como perdí a Marco.

Sí. Si viera a alguien a punto de ser devorado por un titán, le iría a salvar. El problema es que a Marco no lo vi. Marco murió solo. Murió sin nadie para ayudarle. Murió de una forma horrible.

De repente, cuando me quise dar cuenta, noté algo cálido caer por mi mejilla. Me llevé la mano a esta; lágrimas. Volvía a llorar. Volvía a sentir esa agua salada en mi cara. Volvía a sentir esa horrible sensación en mi pecho. Esa angustia. Esa desesperación.

Marco, ¿por qué te fuiste…?

-Jean.

Esa voz…

-Jean, ¿podemos hablar?

Sin ser consciente de mis actos, me levanté de la cama y llegué hasta la puerta sin abrirla. Me quedé parado, oyendo su respiración. Sabiendo que él esperaba mi respuesta.

-Lo siento –dije evitando no sonar con voz débil-, ahora no estoy para una charla.

-De acuerdo –oí que daba un paso-, siento haber molestado… Buenas noches.

-Adiós, Armin.

Y así, sus casi insonoros andares, se fueron oyendo cada vez más bajos. Por alguna razón, me quedé apoyando la espalda en la puerta. Lentamente, fui cayendo al suelo, hasta acabar sentado en este, abrazando mis piernas con los dos brazos. Y apoyé la cabeza en estos.

Las lágrimas seguían en mis ojos. Era casi imposible retenerlas. Al igual que esa sensación que recorría mi pecho.

*Flashbcak*

La puerta de su cuarto se abrió, dejando ver al idiota de Jaeger. Aunque, por una vez, mirar su sonrisa me relajó. Directamente fue hacia mí. Quien permanecía apoyado en la pared justo enfrente de la puerta, junto a Connie y algunos más de la Legión.

-Está bien, despertará pronto.

Aunque parecía completamente relajado, sentía una gran angustia en el pecho. Pero esta desapareció en cuanto oí esa frase.

-¡Genial! –gritó Christa-. Es un gran alivio…

-Y tanto.

-¡Sí!

Estaba claro que a todos nos había alegrado la noticia, aunque unos lo demostraban más que otros.

-Jean –Eren llamó mi atención-. Gracias, si no fuera por ti…

-No me des las gracias.

-Pero…

-Enserio Jaeger –lo miré a los ojos-. Esto va para todos: No quiero que me agradezcáis lo que he hecho. Nunca. Cuando Armin despierte actuaréis como si yo no tuviera que ver en lo que ocurrió, ¿entendido?

Ninguno contestó, pero sabía que les había quedado muy claro. Y es que no quería palabras de agradecimiento, premios, ni homenajes… Porque solo hice lo que tuve que hacer.

*Fin flashback*

Me costaba reconocerlo y, seguramente, nunca lo diría en voz alta pero… Estaba feliz. Feliz porque ese pequeño chico rubio seguía con vida. No soportaría perder a nadie más. No quería volver a sentir lo que sentí cuando vi a mi mejor amigo partido a la mitad. Y, extrañamente, si se trataba de Armin, pensar en qué hubiera ocurrido si no lo hubiera salvado… Me hacía tener nauseas.

Aunque me encontraba algo confundido con todo eso. Conmigo. Con él. Con nosotros.

Marco, ¿qué me estaba ocurriendo?


¡Y hasta aquí!

¿Os gustó el pov de Jean? ¿Quizás debería escribir más cosas desde su punto de vista? ¡Decidme vuestra opinión por reviews!

Para : Yo también espero que Armin se imponga en algún momento jajaja.

¡Un saludo a todos! :D