SABLE
Desde que era Saber Rider que no alcanzaba esa velocidad a bordo de nada, menos de mi viejo Corcel. Pero ni siquiera recuerdo el vuelo, o cómo llegué al hospital de Yuma en menos de tres horas: sólo recuerdo la espantosa blancura de las paredes, cómo nada parecía en foco, lo lento que parecía avanzar todo hasta que escuché una voz conocida y volteándome Fireball se precipitó en mis brazos. Kenji. No, Fireball, para mí siempre Fireball.
- Colt no ha llegado aún - barbotó.- La están operando, no saben si...- me susurra, y siento el calor de sus lágrimas. Está más alto, aunque aún no alcanza mi oreja, y se ha dejado crecer el cabello hasta los hombros como todo un rock star. Me parece que hace siglos que no lo veo, aunque sé que no han pasado cuatro meses desde que nos reunimos en un espaciopuerto para tomar un trago. Pero es diferente: el que me abraza y habla ahora no parece la celebridad, el corredor, el millonario oriental sex symbol con el que he hablado estos años y bromeado y recordado, sino que es mi Fireball, su voz , sus gestos, la mirada de mi Fireball esperando que yo, su Saber Rider, arregle todo, y le de órdenes.
Y no reconozco mi propia voz: súbitamente en la voz de Saber Rider la que habla desde mi garganta, cuando le aprieto los hombros y miro en sus tibios ojos castaños.
- April va a sobrevivir: tú sabes lo porfiada que es. Encontraremos a los culpables, los cuatro juntos, y pagarán por esto-
Lo siento relajarse, su postura cambiar. Me sonríe, y lo abrazo con todas mis fuerzas, mientras pienso en April, mi April luchando por su vida en el quirófano. Quién la hirió? Qué le hicieron?
- Si yo doy vuelta la espalda y se ponen gays-
- Vaquero...- Fireball me suelta y se abraza a Colt. Cuando lo miro a los ojos y veo la ansiedad mezclada con el alivio de vernos en su honesta cara morena, lo besaría. Mi Colt. Es mi Colt, y está feliz de que estemos aquí, porque sé que si April se le muriese a solas, Colt se mataría, no podría soportarlo. La ama tanto.
Pero qué estoy diciendo? April no morirá, no puede morir, no sin nosotros. Una vez estuvo dispuesta a morir a nuestro lado, en nuestros brazos, serena y valiente como una princesa... una vez? Miles de veces! Pero no puede morir sola, no se puede morir allá adentro sin nosotros para irnos con ella, para tomarle la mano y decirle cuánto la amamos, cuánto la amo.
- Qué pasó?.- hay ira, esa ira bien familiar en la voz de Colt. Fireball contesta, con la voz algo aguda.
- La trajeron con una bala en la cabeza. Nadie sabe cómo pasó: parece una bala de su propia pistola, pero nadie sabe con quién estaba luchando o si...-
- Estaba en misión-
- Sí, una misión secreta para el Servicio. Ha sido la jefe del Servicio Secreto por dos años, yo no lo sabía-
- Por algo se llama Secreto, tirador-
- No debería tener secretos para nosotros, corredor idiota-
Los dos están a punto de volver a una de esas interminables discusiones suyas que recuerdo con tanta claridad cuando se abren las puertas y veo salir una camilla rodeada de médicos. Me imagino la presión que sienten: si April se les muere, se les habrá muerto la heroína de una galaxia, la novia de una generación, una leyenda viviente en las manos. La veo a ella, tan pálida como las sábanas, el cabello manchado de sangre, un enorme moretón en la frente y en la sien bajo espesos vendajes, con respirador y sonda, y gracias a Dios, su pecho subiendo y bajando casi imperceptible, pero claramente, bajo las sábanas.
Sus hombros están desnudos y casi no puedo controlarme, porque pienso que mi April tiene frío y nadie la ha abrigado.
Hay alguien más con los médicos, un hombre alto vestido de oscuro, con el cabello negro: debe ser alguien del servicio. Si trataron de matarla, es lógico que alguien la cuide las veinticuatro horas. Pero ahora él no me importa: hablo con la voz de Saber Rider, esa voz que nunca deja de conseguirme respuestas:
- Quien está a cargo? Necesito que me informen de su estado de inmediato-
Aún funciona. El que parece el médico jefe me reconoce y se detiene a hablar conmigo mientras Fireball y Colt siguen la camilla por el pasillo, adonde me imagino que April va a pasar la noche. Colt le habla como si ella pudiera oírlo: eso me rompe el corazón: Fireball está llorando aunque trata de disimularlo, y sostiene el suero con una mano mientras se enjuga la cara con la otra.
- La agente recibió una herida de arma de fuego calibre .38 en la sien derecha, pero afortunadamente fue alta y sólo interesó el lóbulo frontal, saliendo por el foramen. Acabamos de retirar algunos fragmentos de hueso, restablecimos la integridad de las pleuras cefálicas y la presión intracraneana y cerebroespinal. Está respirando por sí misma, y si esta noche no hay complicaciones, debería entrar en franca recuperación mañana-
Llevo suficiente tiempo en guerra en el cuerpo para saber bien de qué está hablando, y respiro aliviado. Pero luego me tenso.
- Lóbulo frontal? Habrá daño cerebral?-
- Para poder evaluarlo sólo necesitamos que se despierte-
Qué? April, un genio, su brillante mente destruida? Preferiría verla en silla de ruedas que.
- No puedes suponer?- le ladro, más áspero de lo que debería. Lo veo estremecerse y mirarme, temblando, muerto de miedo. Supongo que en esos posteres de guerra que nos obligaban a vender cuando éste chico habrá sido colegial nunca sonreí lo suficiente.
- El lóbulo frontal gobierna... las emociones y la personalidad. Es probable que tenga cambios drásticos en su actitud. Pero nada es seguro hasta que despierte.- acaba, disculpándose, sin mirarme a los ojos. Respiro hondo y modero mi tono: el pobre ha hecho lo que ha podido, y aterrorizado por añadidura.
- Está bien.- asiento.- Te lo agradezco-
- La llevaremos a recuperación, pueden acompañarla los tres si lo desean... la cambiaremos a su cama y quedará un médico y una enfermera vigilándola.-
- Gracias. También se quedará ese hombre, verdad? Para cuidarla.- pregunto, súbitamente interesado. Será el compañero de armas de April? Confiará en él, como confiaba en nosotros?
Estoy recién reconociendo mis irracionales celos cuando siento un golpe seco, y luego una barahúnda. El médico y yo nos apresuramos, nuestros pasos resonando por esos pasillos vacíos a las cinco de la mañana, y veo lo que parte de mí está condicionada para esperar: Colt con el agente sujeto del cuello contra la pared, Fireball secundándolo a los gritos, y dos enfermeros, una enfermera y un médico shockeados observando, olvidados de April, que descansa ladeada y con el cabello en la cara, un brazo colgando, olvidada, las piernas desnudas en una cama amplia y el torso envuelto en sábanas en la camilla.
- Pero por el amor de Dios!- exclamamos los dos. Los enfermeros se voltean para ocuparse de April de inmediato, y yo me volteo a Colt y a Fireball y a.
Veo todo rojo.
El hombre que cuelga de las manos de Colt es Jesse Blue.
Deseo golpearlo. Deseo matarlo, y busco la empuñadura de mi sable ciegamente, pero no está allí: estoy desarmado, pero no importa, me bastan las manos, me bastan para arrancarle la cabeza y.
- Bájame, vaquero.- dice Jesse, antes de mirarme a mí.- Dile que me baje, Saber. April se disparó a sí misma, y se hubiera matado si no hubiera estado allí-
- Qué has dicho?- Colt lo deja caer: yo siento el shock. Pero en el rostro de Fireball leo algo que me asusta, porque parece que le cree.- Estás loco? Ella nunca-
- Intentó matarse. Tengo que decir que como mejores amigos son un desastre.- suelta Jessie, y siento su viejo veneno, su odio.
- Ahora espérate un minuto...!- explota Colt, y Jesse se gira a él, pero he tenido suficiente.
- Cállense. Al pasillo. YA.- les largo, antes de voltearme a April, sola y con frío en todo este rato... Sé que está inconsciente, pero no puedo dejar de pensar que tiene frío.
La cubro con las sábanas, la arropo mientras siento a las enfermeras suspirar. Me inclino y la beso, y aunque está helada su aliento es cálido. Me quito la bufanda y se la coloco sobre las manos: quiero que vea algo familiar cuando despierte. Quiero que sonría para mí.
Porque no puede haber sido verdad. No, April?
COLT MORNING LIGHT
Está amaneciendo.
Ayer el sol iluminó el rostro de mi esposa mientras me levantaba, besaba a mis hijos dormidos y salía a ordeñar a Flora. Y hoy, estoy sentado junto a mi peor enemigo, esperando a mis dos mejores amigos, esperando que la mujer que idolatro se muera o despierte, en un hospital a miles de kilómetros de mi casa.
No, no mi casa. La casa de Robin. Nunca he vuelto a tener un hogar lejos de ellos.
Jesse está despierto, sentado a un lado de la cama, los codos en las rodillas, las manos en la cara, los ojos fijos, sin parpadear desde- me parecen horas- en el rostro de April quieta. Los dos están tan quietos que podrían estar muertos.
La mira, la mira como si pudiera comérsela con los ojos, como si pudiera devorarla si doy vuelta la espalda. Y April sigue allí dormida y quieta, tan quieta.
Mi niña, mi amor. Dime que él mintió. Dime que él te disparó, y esta vez, nada ni nadie, evitará que lo mande al infierno con los cojones cortados metidos en la garganta. Sólo dame una señal... April, por favor, abre los ojos!
- Ya te dije que yo no le disparé – me suelta Jesse de pronto, dirigiendo su mirada a mí. Está más seco y nervudo: la cárcel no le quitó esa miserable sonrisa sobradora, lamentablemente.
- No te he hecho ninguna pregunta-
- Lo tienes escrito en la cara, cowboy-
- No pensaba preguntarte nada. Para qué molestarme, si no voy a creerte una palabra-
- Estamos amargos hoy, no-
- Cállate de una vez. Si no fuera porque los chicos están ocupados y prefiero tenerte donde te vea, ya te habría hecho meter en una celda de dos por dos-
- Lo único que hice fue tratar de evitar que ella se pegara un tiro. Si no le hubiera agarrado la mano, todavía estarían limpiando sus sesos del techo-
- cállate. Si ella trató de matarse, y no digo que lo haya hecho, seguramente es culpa tuya-
- Culpa mía?- Jesse me mira con los ojos fríos.- Tenía entendido que ustedes eran sus mejores amigos, no? Dónde estaban sus mejores amigos cuando ella se estaba poniendo una S&W en la oreja-
- Cállate. Tú no la conoces-
- Sí la conozco. Y mientras tú hacías potrillos con esa campesina tuya, Sable usaba falda en los Highlands y el corredor jugaba al rock star, a ella la dejaron sola-
- No te metas. Tú no sabes nada de ella: ella era feliz con vernos felices, lo sé-
- Sé más de lo que te imaginas.- Jesse se acoda en la cama, sin dejar de mirarla.- Sé que se oscurece el pelo porque no le gusta ser rubia. Sé que en alguna parte aún guarda esa cinta azul que usaba de cinturón porque cree que le da suerte, porque era de su madre. Sé que sacó el aspecto de Ramrod de Fundación, y-
- Su color favorito-
- Rosa violáceo-
- Su segundo nombre-
- Esa es fácil. Elizabeth-
- Seguro que no sabes qué música le gusta-
- Natalie Cole y Tori Amos-
- No tienes idea. Dire Straits, Mozart y Van Halen-
- Curioso. Siempre me gustó Dire Straits-
- Cállate, Blue-
- Pantaletas o tanga-
- No te voy a responder eso. Además, yo lo sé porque los veía cuando los ponía a secar, muérete de envidia-
- Oh, lo sé. Ninguno. Bikini, chiquito pero bikini, de nylon-
- Cómo lo sabes-
- Cómo crees? Espiándola, por supuesto-
- Hijo de puta. Pijama o camisola-
- Camisola-
- Su comida favorita-
- Pastel de camarones-
- Te equivocas. Lo que más le gustaba era una sopa recalentada de costilla que le hacía yo-
- Para ti esa es fácil, viviste con ella.- Jesse de pronto sonríe.- Pero apuesto que no sabes cuál era su postura sobre las teorías físico entrópicas-
- No, pero le pregunto a Sable y ya.- frunzo el ceño.- Y se supone que tú sí-
- Por supuesto. Nunca me interesó el diseño de naves o la astrofísica hasta que empecé a estudiar para poder entender lo que escribía-
- Lo que-
- Supongo que no sabes que escribía monografías sobre física aeroespacial, verdad? Era una autoridad: publicaba en varias revistas. Durante toda la guerra y estos dos años. – Jesse se hamaca en la silla, sin dejar de mirarla.- Cuarenta y tres monografías, doce en astrofísica pura, nueve en diseño aeroespacial, quince en navegación teórica y siete en filosofía. Sin contar dos artículos para la Space Geographic, de su visita a la zona de Vapor y sobre la astrofísica del planeta renegado-
- Los tienes todos? Los coleccionaste-
- Coleccionarlos? Los empollé. Seguro que soy una de las diez o doce personas que pueden discutir de astrofísica de igual a igual con ella-
- Me estás diciendo que te hiciste una hernia de cerebro sólo para entender su trabajo!? - No puedo evitarlo, estoy boquiabierto.- Jesse, sabes que estás enfermo de la cabeza, verdad-
Se cruza de brazos, ofendido.- No me hice una hernia. Tengo un coeficiente intelectual de 185, te informo-
- Pues yo tendré justo la centena, pero hay algo que yo le enseñé a ella y que la hizo muy feliz.- le suelto de regreso. Veo en su cara la acidez: si supiera que podría referirme al sexo.
Pero no estoy hablando de ese momento maravilloso, sino de otra cosa. Me levanto, y sé perfectamente lo que voy a hacer cuando le susurro a una enfermera un pedido. Ella me mira extrañada, pero nuestros rostros aún son demasiado célebres para que se niegue: un momento después, está de regreso con una guitarra acústica que suena muy bien: me cuenta que me la presta una monjita con apendicitis.
- Pero qué cuernos vas a hacer-
- Yo le enseñé a las canciones de la nueva Frontera.- digo con aspereza, sentándome junto a la cama. Tomo la mano de April, que está muy helada, y la apoyo en la madera: podrá sentir las vibraciones. No me importa la cara de incredulidad de Jessie, ni cómo las enfermeras se están juntando a mirarme desde la puerta: de alguna manera tengo que alcanzar a April. No soporto verla ni un minuto más aquí como una muñeca, su pecho apenas moviéndose, envuelta en todas estas porquerías de hospital, con Jesse encima, mirándola de esa forma. Sé que estoy equivocado, pero profundo en mis tripas sé que si estuviéramos en Ramrod, de nuevo en esa penumbra y en el hule espuma, abrazados, ella despertaría y me sonreiría.
Te acuerdas de esta canción April? La cantábamos juntos, hace... Dios, parece otra vida. No quieres cantar conmigo? April? Por favor?
One sad and lonely night
sittin' at home in a world of silence,
I don't wanna be there all my life
Things have gotta change, reaching out but can't explain
Do you want to be there
Well you're all I ever dreamed of
Stars fading when sun comes, oh that's right
Las enfermeras tendrán que trapear el piso: están babeando. Son como quince, y sé que le contarán a sus nietos que vieron a un enamorado héroe cantando para traer de la muerte a su amada heroína: pero no me importa la mierda que piensen. Lo único que me importa es ella. Juraría que hay una leve sonrisa en sus labios... me escuchas, April? Te acuerdas?
With the morning light, got your eyes in sight
And I wanna be there all my life
Sí. Siento el triunfo. Mi voz no es ninguna maravilla, pero la fuerzo como si estuviera gritándole a través de una pradera para que me oyera.
Sus dedos están temblando.
No, me doy cuanta, con un momento de absoluta exaltación. Sus dedos recuerdan... están tocando esta canción, en la guitarra, en sus recuerdos.
Te acuerdas. Te acuerdas!
With the morning light, got your hand in mine And I want to be there...
Entonces, como si hubiera estado esperando, abre los ojos, tan claros entre las sombras que rodean sus párpados, y me mira.
Well you're all I ever dreamed of Stars fading when sun comes, oh that's right
Y en el momento en que mira, sé que estoy condenado. Sé que mi vida se acaba de ir directamente a la mierda, porque me doy cuenta, con aterradora claridad, que me casé con Robin, le di dos hijos y un hogar, fui un amante esposo, un padre ejemplar, fiel y dedicado, que he armado una vida ideal, que hice realidad todos mis sueños y que he estado equivocado todo este tiempo.
Y que si el amor que tiene Jesse por April es una obsesión patológica, el mío necesita a un loquero ya: porque todo lo que me importa, todo lo que he soñado, todo lo que necesito en este momento, es ella.
Robin lo sabía. Estoy seguro. Diablos, estoy seguro que hasta Flora, la vaca, lo sabía. Y yo era el único que no.
Dios mío. Oh, Dios mío.
FIREBALL
SAFEHAVEN
Sable está furioso. Me imagino que cualquiera que no lo conoce no se lo imaginaría: pero yo conozco muy bien ese tono metálico en su voz, esa tensión en el músculo que va de su mandíbula a la clavícula, esa rigidez en su paso. Nadie me creería, pero Sable es más temperamental que nosotros tres juntos: a veces se enfurecía por cosas que a mí no me van ni me vienen. Pero ahora puedo ver su furia, y aunque la comparto, me preocupa también lo que esa rabia le haga.
Acaba de colgar el teléfono en una oficinita del hospital, donde nos han prestado un enganche a intercomunicador. Sable ha usado cada gramo de influencia que pudiera haber tenido, y por su gesto, me imagino lo que estos desgraciados del comando de caballería le han dicho.
- Está-
- Jesse dijo la verdad: lo liberaron ayer, indultado de todos los cargos-
Me quedo boquiabierto. Súbitamente, me inunda un ansia de asesinato, pero no de Jesse, sino de todos esos viejos seniles.
- Pero... pero... PORQUÉÉÉ-
- Porque les entregó en bandeja la tecnología de la teleportación, lo que va a revolucionar la economía de la Nueva Frontera-
- Me importa un pico la economía: este hijo de puta destruyó Clavell y casi nos mata a nosotros-
- Fireball.- la voz de Sable me pide que me calle pero no porque no esté de acuerdo, sino porque si sigo gritando él se me va a unir y los dos nos pondremos bien histéricos.
Respiro hondo y él me imita. Luego de un silencio, me apoyo en la pared a su lado, los dos con la cabeza en las manos.
- Fireball, crees que April-
- Sí.- digo sin dudar. Él me mira un momento.
- De veras-
- Sí-
Me está preguntando si creo a April capaz de matarse. La respuesta es... sí.
- No crees que haya sido Jesse-
Muevo la cabeza. Sable asiente.
- Si hubiera sido Jesse...- susurro.- Jesse no habría fallado-
- No creo a Jesse capaz de matarla.- dijo Sable con voz firme.- Lo creo capaz de muchas cosas, prácticamente de todo, y eso incluye violarla o torturarla: no es nada que no haya intentado. Pero no lo creo capaz de matarla. No sin matarse él también-
Miro a Sable bajo mis pestañas. Estamos hablando de Jesse, verdad?
- Recuerdas cuando April estuvo deprimida, cuando Jesse tenía a su padre-
- Cuando estuvo pesando cuarenta kilos y tuve que mandarla con licencia-
- Intentó cortarse las venas, un día en Ramrod, después de pelear contigo. Yo la detuve-
- Oh, Dios.- Sable se cubrió la cara con las manos.- Recuerdo ese día: yo acababa de chillarle por una estupidez de la calidad de los códigos de intercom.-
- No era sólo eso, era que se dio cuenta que no podía concentrarse en su trabajo... tenía pánico que la reemplazaras... – le sonrío.- Por suerte, una semana después tuviste tu charla y la mandaste con licencia-
- Dios.- la voz de Sable, tan suave a mi lado, me dan ganas de abrazarlo.- Era por Jesse: esa vez, era por él... si ayer la presionó más allá de lo que podía aguantar, lo suficiente para... de veras crees que ella trató de matarse-
- Sí-
- Necesito un trago-
Casi, casi suelto la risa. Lo miro, aún más alto que yo, su rostro tan cerca, su aroma tan familiar, y él me sonríe de regreso.
- Vamos antes de que Colt despedace a ese civil encima de la cama de April.- digo, levantándome, mi corazón latiendo rápido.- Qué vamos a hacer-
- Yo voy a poner a Jesse contra la pared y voy a acabar esto como debí hacerlo hace diez años. Tú, ocúpate de ella cuando despierte. Si para convencerla de que el suicidio no es una opción necesita que le dé mi hígado, lo tendrá.- dice Sable con decisión. Yo asiento, aunque mataría por ser una mosca en la pared y asistir a ese Sable versus Jesse. Los dos han estado esperando esto diez años...
APRIL NO.
El mundo está borroso y luminoso: siento que la cabeza se me parte, el dolor justo sobre los ojos, y tengo manos y pies dormidos.
Supongo que nos dieron otra pateadura. O yo andaba encubierta y me agarraron otra vez, como esa vez en.
No importa. No estoy prisionera, estoy en un hospital... estoy a salvo. No porque sienta la aguja que tengo clavada en la mano, sino porque siento el aroma de Colt cerca. Si él está aquí, estoy a salvo, tan sencillo como eso.
Sable y Fireball... estarán bien? Pero qué demonios me pasó?
Abrir los ojos me cuenta tanto esfuerzo como levantar a Nova. Pero cuando lo hago intento sonreír: Colt está inclinado sobre mí, los ojos preocupados, su rostro honesto y amado un poco ojeroso.
Un minuto.
- Hola, preciosa.- me dice, antes de abrazarme. Le devuelvo el abrazo, aunque los brazos me pesan una tonelada, y al ver esa barba de tres días y sus ojos oscuros, me doy cuenta que ya ganamos la guerra, y que estoy en el hospital no por una herida de los outriders, sino porque por primera vez, me falló la puntería.
El frío me sobresalta, aunque sé intelectualmente que los hospitales tienen calefacción central.
Quisiera salir de aquí. Nunca me han gustado los hospitales: en la guerra desperté demasiadas veces en uno angustiada por saber de mis compañeros, siempre con el secreto convencimiento de que no los vería más, que era la única viva... esa era mi pesadilla. Me enfurecía que siempre estuvieran dispuestos a protegerme, a sacrificarse por mí si era necesario, a usar su carne y su sangre de escudo humano para mí si hacía falta no por un asunto de feminismo, no porque su amor no me conmoviera, sino porque si ellos se morían protegiéndome de nada serviría que quedara viva, porque me volvería loca y me suicidaría.
Suicida.
Súbitamente recuerdo a Jesse, sus palabras, esos ojos azules que siempre parecen atravesarme y.
La frialdad del cañón en mi sien. El milisegundo entre que apreté el gatillo y todo se puso negro.
Me sentí como un ángel. Nunca me había sentido tan libre en mi vida, tan feliz, excepto en los brazos de Colt.
Recuerdo a Jesse, gritando, un empujón, su aroma a musk tan cerca.
Pero despierto en los brazos de Colt, que me mira con tanta ternura que quiero echarme a llorar. Quiero pedirle perdón por tratar de irme sin él, por ser tan débil, quiero abrazarlo y besarlo, quiero sentir su contacto y.
Siento una presencia en la habitación. Una que no es Colt y su tibieza, sino una presencia ansiosa y fría que conozco demasiado bien.
Jesse.
Giro la cabeza y enfrento su mirada.
Estaba tan furiosa al verlo que ni siquiera registré que tiene el pelo negro ahora, que se ve más alto vestido de civil, con jeans y una chaqueta de cuero, que está más delgado. Pero su rostro no ha cambiado ni un ápice: sus ojos, azules y fríos, me atraviesan, y siento ese familiar y doloroso apretón en mi corazón, en mi vientre. Jesse.
- Estás... bien?- me pregunta en voz baja, y eleva las cejas con un gesto preocupado, tan ansioso que es casi patético. Lo miro a la cara, y tengo miedo, aunque siento la mano de Colt en la mía.
Es de mañana. Debe ser muy temprano: está recién amaneciendo, el sol en rayos casi verticales dibujando la persiana. El cuarto de hospital es de los más grandes, bonitos y cómodos: las ventajas de ser una heroína de guerra y un militar de alto rango. Pero sigo sintiendo el frío.
- April?- Es Colt, su voz tensándose. Jesse tiene que haberles dicho lo que traté de hacer. Porqué no me dejaste? Es que no sabes que he intentado escapar por todos los medios, de todas las formas, que me escondí detrás de una guerra, detrás de una armadura, detrás de tantas barreras infranqueables para huir de tus ojos azules y hambrientos, y que nada ha sido suficiente, que has atravesado todas las barreras como tu láser de cobalto azul, como Apolo con Dafne, y que estoy cansada y sólo me queda la muerte para huir?
Me tiemblan los labios, de rabia, de frustración, de odio, y siento tanto cansancio, tanta tristeza, tanta soledad, que sólo puedo cubrirme la cara con las manos y llorar.
Los brazos de Colt me rodean, y me hundo en ellos como en una cama familiar y cálida-
- April, por favor no llores... te traigo algo? quieres que lo mate-
- haz que se vaya.- sollozo, aferrada a su cuello- haz que se vaya-
- Él te lastimó?- siento la ira en el pecho de Colt, ese amado calor de su pecho de músculos duros contra el mío. Niego con la cabeza. Tal vez sólo matar a Jesse lo detendrá: pero si hay que hacerlo lo haré yo misma. No puedo mentirle a Colt, jamás lo usaría como arma, aunque sé que si le dijera que sí lo mataría en tres segundos.
- No. Sólo haz... que se vaya...-
JESSE FARMER'S DOG
No me sorprende que Colt me saque arrastrando del cuarto: nunca he oído a April, hasta hoy, con una voz tan triste, tan desesperada, tan angustiosa. Si me pidiera algo a mí con esa voz, haría lo que fuera: sobre todo porque sé que jamás me pedirá nada.
Nunca he sido oponente para Colt en cuanto a fuerza: pero soy mejor que él en el combate cuerpo a cuerpo, y me yergo listo cuando me suelta al empujarme contra la pared: en sus ojos hay violencia, quizá asesinato.
Pero aunque estoy listo, no me ataca. Sin embargo, hay algo mucho peor en su mirada.
Siempre he sabido que la ama, de una forma muy semejante a como la amo yo. Siempre he sabido que Fireball la quiere, y que aún siendo su afecto mucho menor que el mío, aún siendo él mucho menos de lo que soy yo, ella le dio una oportunidad que a mí me negó.
- Es mejor que te larges.- me susurra con voz apenas controlada.- Ahora-
- No.- digo en voz baja.- No me iré, Colt-
Puedo ver la violencia a punto de estallar en su cara. Y cuando estoy seguro de que el golpe vendrá, escucho otra voz, la única que puede sujetar a Colt, esa voz que están tan acostumbrados a obedecer.
- No, Colt. Déjame a mí-
Nunca he sabido qué piensa Sable, qué siente o que opina sobre April. Sé que la quiere con la misma pasión con que quiere a Colt y a Fireball bajo ese exterior frío y militar: pero muchas veces estuve seguro de que estaban juntos, de que estaban enamorados, que iba a perderla ante él y que no podría hacer nada, porque no soy – nadie es – competencia para él. Cómo podría nadie ser competencia para esa leyenda?
Lo odio por eso, por esa superioridad: pero hay algo por lo que April no lo ama, ni él a ella. Tiene que haber algo, por lo que no están juntos, y estoy seguro que si supiera por qué encontraría la grieta en la armadura de ese perfecto soldado y lo aprovecharía para destruirlo, sólo para compensar la ira que siempre he sentido por él.
La ira que aún siento, ahora que lo veo acercarse a mí. Ha pasado tanto tiempo, pero aún vestido de civil conserva ese manto de autoridad, de nobleza, que hace que todo el mundo siempre le dé la obediencia que requiere. Odio sus maneras correctas y seguras, siempre amables, como si supiera que no necesita violencia porque el que obtenga lo que desea está asegurado. Lo odio porque nunca ha tenido que luchar por lo que desea, nunca ha sufrido lo que yo llevo tantos años sufriendo: y si hubiera querido a April la hubiera tenido, estoy seguro, con la facilidad con que obtiene todo.
Que si aún hoy.
- Jesse.- dice, mientras Fireball y Colt vuelven al cuarto de April. Cierran la puerta tras ellos, como si no quisieran que ella escuche ni mi voz: pero oigo el murmullo de sus voces, la amada cadencia de la de ella. Sable, en cambio, mantiene nuestras voces bajas.
- Yo no la lastimé, Sable. Si hice algo fue salvarle la vida-
- No en realidad.- dice, sus ojos fríos en los míos.- Tú la empujaste a esto, de forma no muy diferente que si hubieras apretado el gatillo-
Guardo silencio. No ha hablado con ella, no la ha visto despierta, y sin embargo sabe. Él siempre supo que yo decía la verdad.
- Nadie se-
- Cállate, Jesse, y no me respondas. Te voy a decir esto una sola vez, y luego no quiero verte más en mi vida.- dice de pronto, y su tono frío y sereno se esfuma. Miro a sus ojos, y me encuentro mirando a los ojos de un asesino, ojos de los que sólo he visto en Némesis. Abro la boca y lo miro, y a pesar de mi odio, no me sale la voz por la sorpresa.
Sable se inclina ( sí, es diez centímetros más alto que yo ) y susurra casi en mi cara, con la voz más peligrosa que he escuchado.
- Le has envenenado la vida. Le has arruinado la vida con tu egoísmo. En vez de estar orgullosa de todo lo que ha hecho, la convertiste en la culpable de tu traición por algo de lo que ella no tenía ninguna culpa. –
- Yo la-
- No me vengas con que la amas. Si la amaras de verdad no la habrías hecho sufrir tanto, no la habrían empujado al suicidio y casi a la locura. Eres la peor basura de la galaxia, y lamento como no te imaginas no haberte matado en el primer momento que pude hacerlo. Nunca lo hice, por piedad: pero ahora, Jesse, si te vuelvo a ver aunque sea sólo una vez, aunque sólo sea accidentalmente, te mataré, civil o no, desarmado o no, como el miserable traidor que eres.- agrega, con tanta seriedad, con tanta frialdad, que asusta mucho más que si gritara.- Ahora, sal de mi vista-
Me quedo congelado mientras da la vuelta y entra, sin siquiera mirar atrás, al cuarto de April. La rabia – y sí, también el miedo – casi me impide hablar.
Crees que la muerte me asusta? Crees que hay algo que me asuste, después de haberla visto llevarse una pistola a la sien y disparar? Crees que necesito algo más para alimentar la peor pesadilla de mi vida?
Pues crees mal, Jinete Sable.
Sus caras cuando entro a la habitación con la bandeja del desayuno y una rosa en un florero es priceless. Pero los ignoro: ignoro la tensión de los tres como podría ignorar la tensión en un pelotón de fusilamiento, y avanzo, hasta apoyar la bandeja en la cama.
Ella me mira. No estoy seguro de lo que hay en sus ojos, pero no es ira, y gracias a Dios, tampoco desesperación: es algo confuso, nublado, que se oculta de mí. Pero no me importa. Lo único que quiero es que se recupere... antes de que yo regrese por ella.
Nadie puede decir que no soy una persona constante.
- Te traje el desayuno.- digo suavemente, tan suavemente como puedo.- Los médicos dicen que deberías comer algo-
Siento el silencio de Sable a mi espalda, y sé que tal vez acabo de firmar mi sentencia de muerte al desafiarlo: pero no importa, lo he hecho antes.
- Gracias.- la voz de April es muy tenue, y baja la mirada a la tacita de cereal molido con leche y las galletas de agua en un platito verde de plástico. Ya no me mira, y siento cómo esperan que me largue: pero me quedo allí como un poste de luz, los brazos cruzados en medio del campo minado.
- Tienes que comer.- insisto, manteniendo mi voz tan suave como puedo, a pesar de que siento su mismo deseo de que desaparezca.
Es que no entiendes que no voy a desaparecer? Que puedo quedarme aquí una vida entera, mirando la medialuna castaño dorada de tus pestañas en tus mejillas pálidas?
- Come-
- Espera.- dice de pronto Fireball.- Que Jesse pruebe la comida primero-
Lo miro boquiabierto. Es que no hay manera que les entre en la cabeza que jamás, jamás voy a lastimarla?
- No seas imbécil...- empiezo, antes de voltearme incrédulo a las caras amenazantes de Colt y Sable.- No estarán hablando en serio-
- No confío en ti cerca de una vaca, Jesse, menos confiaría cerca de mi comida.- me suelta Colt, su acento claramente tejano, como siempre que está furioso.- Pruébala y luego te largas. Si no lo haces, por Dios que te meto una bala-
Colt nunca ha tenido problemas señalando lo obvio. Le echo la peor mirada que tengo, pero no quiero pelear, no con ella así. Le doy un sorbo a la leche y a la avena antes de salir, frunciendo la boca ante el mal gusto de la comida de hospital, dejándolos en absoluto silencio cuando cierro la puerta y camino hacia la entrada.
Me detengo, un segundo.
Volteo.
Y echo a correr de regreso, para abrir la puerta de un golpe.
- NO TE COMAS ESO!- es todo lo que alcanzo a gritarle, antes de que las piernas me flaqueen y todo se vuelva negro.
SABLE GET DOWN.
Lo más probable es que todo esto sea un teatro de Jessie para lograr que no lo saque de aquí en volandas, pero cuando me informan que lo que había tragado era cristales de fenobarbital puro, y que sólo está vivo porque le lavaron el estómago a tiempo, y a que sólo había tragado una cucharada, y no la taza completa, casi dudo. No puede estar tan desesperado.
April escucha las noticias sobre Jessie sin decir una palabra. Creo que tiene miedo de hablar y traicionarse: y a la vez, siento que está avergonzada hasta el límite por haber tratado de matarse y haber fallado. Sólo me puedo imaginar lo que siente: y me sangra el corazón al verla allí sentada en la cama, el pelo deshecho aún manchado de sangre, agujas clavadas en sus manos, y su mirada baja. Siento la desesperación de Colt, semejante a la mía, en la forma ansiosa en que le acaricia las manos, no deja de tocarla, como asustado de que ella vuelva a intentarlo aquí, delante de todos nosotros: y su silencio me angustia porque sé, también, lo que dijo el médico. Qué le hiciste a tu cabeza, April?
Qué puedo decir, para romper este silencio?
- Sí que la hiciste de oro esta vez, mujer.- resuena de pronto la voz de Fireball. Lo miro boquiabierto, pero Fireball se endereza junto a la cama, y logra que April lo mire, su rostro enrojeciendo a pesar de toda la sangre que perdió.
- Fireball-
- Serás tarada.- le suelta Fireball con toda su naturalidad, sin esconder el enojo en su tono. Se sienta en la cama y le toma la mano.- Cuando le disparas a la gente, tienes que apuntarles la pistola a ellos, que no te enseñaron nada en la educación militar que ustedes nos refregaban por la cara-
April se queda sin palabras un minuto y luego, de pronto, hay vida en sus ojos cuando mueve la cabeza.
- Sólo quería escapar de Jessie-
- El modo más rápido de escapar de ése es meterle una bala en la cabeza a él. Yo te arreglo el problema en cinco segundos...- ofrece Colt, con energía. Casi me río de su ofrecimiento, aunque no es nada que yo no ofrecería. Pero Fireball, que siempre fue el más natural, el más dotado para tratar con la gente de nosotros sabía, con ese discernimiento suyo, con esa sensibilidad, exactamente qué decir y qué hacer para que ella se relajase. Y lo ha logrado.
- Lo siento...- dice ella, sus pálidos labios temblando.
- No. Yo lo siento. No sabía que Jessie estaba libre, pero si lo hubiera sabido...- Fireball respira hondo.- Y te dejamos sola trabajando mientras nosotros nos divertíamos. Hemos sido muy brutos y egoístas... podrás perdonarnos? Porque yo no puedo.- dice con tanta ternura que deseo abrazarlo. April le toca la cara, y puedo ver en su rostro que gracias a Dios, su personalidad, su actitud está intacta: no hay nada extraño en sus gestos, en sus.
April se endereza en la cama y echándole los brazos al cuello, besa a Fireball con tanta hambre, tanta ansiedad, que me quedo petrificado mientras mi cuerpo tomado de sorpresa responde al espectáculo. No voy a decir que no tenía fantasías con espiarlos: alguna vez, en esa época en que eran algo así como novios, me imaginé observarlos desde mi terminal con una cámara secreta haciendo el amor y aliviarme entretanto. Pero de todos esos castos besitos que les vi en la guerra, nunca vi a April aferrar a Fireball – ni a nadie - del cuello y literalmente comérselo.
Pero cuando April baja sus manos a la cintura de Fireball y con un tirón lo hace perder pie y derrumbarse encima suyo en la cama, mi sentido común patea mientras veo una bandera agitarse con las letras lesión en el lóbulo frontal, lesión en el lóbulo frontal!
- April, déjalo-
Fireball no se está resistiendo, en todo caso, pero está sin aliento y desconcertado cuando lo saco de un tirón de encima de April, que está temblando, los ojos aún cerrados, su respiración agitada. La de Fireball también lo está, y estoy agradecido de que ya no use esos pantalones blancos ajustadísimos, o esto se vería francamente indecente.
Colt se frota las manos al lado mío.
- Qué estás haciendo-
- Poniéndome a la fila. Tú vas detrás de mí, Gran Jefe-
- Que estás casado, vaquero-
- No estoy muerto, y si mi April quiere, ni una manada de potros salvajes va a evitar que yo le dé lo que quiere-
- Pero qué fue eso?!- dice Fireball, aunque el desgraciado no puede dejar de sonreír.
- April?- susurro, inclinándome sobre ella, tocándole la frente vendada: está caliente.
Ella abre los ojos, y hay miedo y hambre en los suyos. Puedo ver cómo su mente intenta comprender, justificar lo que le pasa a su cuerpo, y no puede y eso le asusta.
- Yo... no sé que me pasó... lo siento, Fireball-
- No te disculpes!- canturrea Fireball detrás de mí, lamiéndose los labios el desgraciado.
- Sigo yo-
- Cállense, inconscientes.- les ladro, antes de volverme a April.- Te lesionaste el lóbulo frontal con la bala. Lo más seguro es que tengas problemas con tus emociones un tiempo: voy a traer al médico para que hables con él. Pero de todo lo que te pudo haber pasado, es lo mínimo-
April asiente, aunque aún está temblando. Casi me permito preguntarme si el beso fue todo lo que le ocurrió o si otra parte de ella está también ansiosa y temblorosa.
Me fuerzo a sacarme esos pensamientos de la cabeza: no voy a aprovecharme, ni siquiera mentalmente, de una April herida para mi propio placer. Y ahora sí que no voy a dejar a Jessie acercarse a April a menos de un parsec.
- Fireball, ve a buscar al doctor. Colt, tú llama a un par de enfermeras. April, qué vamos a hacer con tu puesto-
Ella parece despertar de un sueño, parpadeando, hasta que su voz vuelve a ser la de siempre, seria y decidida.
- Tengo mi renuncia lista y firmada en mi escritorio: las llaves estaban en mi uniforme. Puedes entregarla hoy, junto con el informe médico? No creo que haya problemas para que lo acepten y me den la baja por enfermedad-
- Vas a pedir la baja?- pregunta Colt, sorprendido. Supongo que cuesta imaginársela de civil: April ha sido militar más tiempo que yo.
- Sí.- su voz es baja, pero decidida.- Sí, Colt, no puedo seguir más-
Asiento. Me lo imaginaba: sólo la más fiel de nosotros pudo haber aguantado tanto.
- Yo lo haré. Pero quiero que una enfermera se quede aquí contigo-
- Nosotros la cuidaremos.- me dice Colt ofendido.
- No se quedarán con ella a solas.- le suelto: y justo en el momento en que Colt entiende y está a punto de darme un puñetazo Fireball suelta la risa.
Ah, su bendito sentido del tempo.
- Déjalo. Pero que sea bonita, para que tengamos un girl on girl-
- Pervertidos.- les suelto, dejando la habitación. Y escucho a April riéndose de su propio problema, gracias a Fireball.
Aún sin su corazón puro, aún sin esos ojos castaños y tibios, aún sin su risa contagiosa y sus sentimientos fogosos y verdaderos, sólo por ese don suyo de discernimiento, amaría a ese corredor.
Aunque sólo fuera por eso.
COLT OLD FANS
No me sorprende que las enfermeras le caigan encima a April como una plaga de mosquitos: no hay una niña de la Nueva Frontera que no haya usado una badanna roja para parecerse a ella en la época de la guerra, que no haya tratado de dejarse crecer el cabello o no haya usado una cinta en la cintura. Las más jóvenes la miran embobadas, mientras las más viejas son muy maternales, y se la llevan para bañarla, quitarle el tinte y la sangre del pelo, ponerle un camisón y una bata limpias, y luego nos dejan acompañarla cuando de regreso a su cama también limpia y con nuevas sábanas discuten una hora sobre cómo peinarla y al fin le hacen una trenza a un lado, ocultando la herida y los moretones, aunque tiene los dos ojos rodeados de manchas oscuras. Si parece un panda rubio.
Las enfermeras más viejas casi me dan con una palangana cuando digo eso.
Me gusta cómo nos miran. Me gusta cómo nos trata la gente aquí en Yuma: en otras partes la gente parece querer olvidar todo sobre la guerra, a nosotros en particular. De qué sirve un héroe de guerra cuando no hay guerra? Supongo que somos como los megacruceros: reliquias de otra época, que ahora más que nada molestan y ocupan demasiado espacio en los hangares.
Pero aquí nos sonríen y nos atienden; las más jóvenes nos miran a Fireball y a mí como a canonizados ángeles, las mayores nos miran como se mira a un crush de tu juventud, y las más viejas nos toman las manos y nos agradecen todo lo que hicimos. Me gusta ver cómo cuidan de April: cómo hacen planes al ver que sigue soltera, al ver sus medidas, cómo le ofrecen comida, sus propias ropas, maquillaje, flores, revistas, lo que quiera con tal de tenerla contenta.
- Cómo es que no se ha casado aún, Miss April?- supongo que no hay forma de que nadie, nunca, la llame por otro nombre. Es la enfermera jefe, una vieja flaca y tensa, que la levantó a pulso para cambiarle camisón: no me gustaría enfrentarme a ella en batalla.- Con la cantidad de jóvenes guapos que estaban locos por usted... se le deben haber tirado encima como pirañas cuando acabó la guerra-
- En absoluto, Mrs. Pound.- April, que ojea una revista mientras Fireball está buscando al médico y yo le pelo una naranja que fui a comprar yo mismo, responde con ligereza.- No me gustaron los que vi, y yo no les gusté a los que me gustaban a mí-
- Pero si hasta el príncipe Randolph... bueno, está bien que sea exigente, no se va a quedar con ningún pelagatos...- la vieja sonríe y me mira.- Una heroína como usted necesita una héroe-
- Me conformo con un hombre bueno.- dice ella, y cierra la revista: está pensando en Jessie.
- Usted no puede "conformarse"- la enfermera se echa a reír.- Yo creía que usted y el Jinete Sable se iban a quedar juntos, como en un cuento de hadas-
Hphm. Tú y el resto del universo conocido, vieja.
- Pero yo pensaba que usted y Fireball-
Ya sabía que nadie iba a emparejar al cowboy playboy con Juana de Arco. Las enfermeras empiezan a desmenuzarnos y April me echa una mirada irónica. Supieran.
- Yo me habría quedado con Mr. Colt!- suelta una de las enfermeras con tal decisión que casi me pongo rojo.- Está muy bien un héroe en el espacio y un chico guapísimo en los pósters, pero yo quiero un potro en la casa-
Casi me caigo de la silla riéndome: ya veo que alguien viene a hacernos callar. April se ríe con ella, aunque señala:
- Estoy completamente de acuerdo-
- Pero entonces... si está aquí sentado...- Mrs Pound se voltea a mí.- O Miss April no es de su gusto, Mr. Colt-
Estas viejas locas.- Al contrario, Mrs. Pound, Miss April es muy de mi gusto.- digo la verdad, aunque le cierro un ojo a April, que se remece de risa: de todas formas, si hubiera dicho que no, la vieja me golpea.
- Entonces-
Les muestro mi anillo de matrimonio. Hay un " Ooohh..." de decepción, aunque apostaría que no tiene nada que ver con April.
- Pero cómo pasó esto?- Mrs Pound lo hace sonar como si hubiera mojado la cama.
- Colt encontró una mujer maravillosa, mucho mejor que yo.- dice April con dulzura. La miro, y no sé qué me domina, pero no puedo contenerme.
- Si me quieres, me divorcio hoy.- digo con decisión. Veo el shock en los ojos de April, y luego el alivio cuando las enfermeras ríen y yo con ellas. Vi un brillo de esperanza en tus ojos? Es la lesión, o de veras, de veras?
Oh, Dios, qué demonios vamos a hacer?
Fireball llega con el médico cuando estamos comprobando que April aún puede tocar la guitarra y hacer complicados ejercicios matemáticos: no hay nada mal en su cabecita aparentemente. Ya no me gusta el médico cuando entra: es demasiado joven, demasiado guaperas, y mira a April como si la quisiera para él. Más encima, no tiene anillo de casado.
Otro pendejo baboso por ella, por favor no. Jesse ya fue suficientemente malo.
- Buenos días, Miss April.- dice casi sin aliento.- Cómo se siente-
Cómo se va a sentir?! Como con una bala en la cabeza, imbécil!
- Estoy bien.- dice ella con una sonrisa, tan jodidamente dama que es.
- Me permite que revise la herida?- pregunta, todo un caballero, él. No te esfuerces, pendejín: si ni un príncipe como Sable le movió el piso, te puedes esperar sentado.
Tarado.
Fireball me toma del brazo y me saca al pasillo cuando el idiota empieza a desenrollar los vendajes.
- Fui a ver a Jessie.- me susurra Fireball.- Está despertando-
- Yo me quedo con ella, tú anda a sacarlo de aquí.- le respondo.
- Porqué tú te quedas con ella y yo tengo que verle la cara a ese idiota-
- Porque si voy yo lo mato-
- Crees que se echó él el fenobarbital o alguien estaría tratando de acabar con April?-
- No sé, pero nunca nos ha faltado gente ansiosa de darnos el pasaporte-
- No, verdad-
- Aunque cuando pille el que quería boletearse a April-
- Sí, bueno, ella casi les hace el trabajo-
-Asegúrate de que Jessie se largue-
- Sí. Aunque casi le admiro la tozudez.- me dice Fireball, saliendo del cuarto.- Diez años loco por alguien es mucho-
- Pues dile que se largue, o yo voy a acabar con su sufrimiento.-
FIREBALL THE WILL
Colt no me entiende: le admiro la tozudez, pero también la honestidad y el valor de gritar sus sentimientos a los cuatro vientos, y tratar, tratar, tratar. Yo llevo diez años loco por Sable, pero con un solo intento fallido me dí por vencido.
Bueno, tal vez no tan fallido. Aún hoy ese recuerdo me hace arder el cuerpo. Aunque ese beso improptu de April me hizo vibrar de arriba abajo: en parte, porque nos estaban mirando. Me encantó ver que si Colt estaba echándolo a broma, Sable tenía las pupilas dilatadas y estaba forzándose a no responder. Ese aguante inhumano... no puedo evitar preguntarme si ha pasado otros cinco años más sin una mujer. Cómo puede vivir como monje, con esa ferocidad que le conozco? Cómo no le hace daño?
Le daría un show con April a los dos, sólo para ver a Sable sonrojarse. Le daría placer, aunque fuera indirectamente.
Jessie está en la unidad de cuidados intensivos, esposado a la cama. Está despierto, y muy aburrido, mientras con la mano derecha- es zurdo- flickea los canales de una TV en la pared con el control remoto.
- No te preocupes, te darán de alta esta noche.- digo en voz alta, entrando al cuartito.- Cómo te sientes, Blue-
- Está bien ella-
- Eres tan monotemático. Sí, Jesse, no comió esa avena, y no comerá nada que nosotros no le traigamos-
- ya saben quién trató de matarla-
- No fuiste tú-
- Por enésima vez... NO-
- Pues no sabemos, pero estamos más ocupados en evitar que ella vuelva a meterse un balazo. Estará bien, Jessie: ahora, quiero que esta noche te den el alta, agarres tus cositas, y salgas pitando de aquí-
- Puedo verla-
- No preguntes huevadas-
Jessie guarda silencio, su rostro dejando su ansiedad para cubrirse de ese smirk algo Zen que nos exasperaba n la guerra.
- ya sé que estás pensando. Pues, no, no sacas nada con encontrar al que quisiera matarla y traerlo en bandeja: no lograrás que te demos luz verde, Jessie-
- Y quién necesita tu jodida luz verde?- me suelta Jessie, sus ojos irritados.
- hazte a la idea de olvidarla de una vez. No puedes seguir trotando tras ella con lujuria canina: hace mucho tiempo que no es gracioso, es patético. La sacaste barata, a pesar de todo lo que has hecho: aprovecha y búscate una vida-
- Pues a ti no se te dado nada bien-
Lo miro. Jessie frunce el ceño, sin mirarme, los puños apretados: se está clavando la esposa en la muñeca.
- Yo la he dejado en paz-
- Crees que soy idiota? A ti siempre te importó menos que un alfiler-
- April me importa muchísimo, Jessie-
- Cállate y no me interrumpas, corredor. Si te hubiera importado un poco que fuera, los habría dejado en paz. Pero si no eras capaz de hacerla feliz-
- Qué sabes tú de eso-
- Por el amor de Dios, fuiste su novio cinco años y April seguía virgen cuando te dejó-
Doy un respingo. Supongo que me traiciono. Pero enseguida me encolerizo.
- Cállate de una vez si no quieres que te pegue un balazo. Y ahora te soltaré para que recojas tus cosas y salgas de aquí el segundo que te den el alta, o por Dios que yo mismo te patearé hasta la entrada, te atropellaré con mi auto y daré marcha atrás. Me has entendido-
- -
- ENTENDIDO-
-... sí-
- Muy bien-
- Fireball-
- Mm-
- Así que Sable es gay, no? Ya empiezo a entender porqué April tenía tanto tiempo para la física...-
Supongo que la gritadera debe de haber despertado hasta a los bebés en incubadora: me siento vagamente culpable cuando dejo la habitación por haber golpeado a un hombre esposado, pero él me dio una buena patada en la cara, y tuvieron que doparlo para que me soltara.
Sable viene caminando hacia el cuarto de April: no me había fijado, pero lleva una cazadora informal negra, pantalones color pizarra y un sweater de cuello vuelto: siempre le han gustado los colores discretos, pero de alguna forma me cuesta imaginármelo sin el traje azul que usaba esos años, sin la armadura. Y no ha cambiado nada: aparte de una ojeras más marcadas y unas pocas arruguitas junto a los ojos, sigue siendo un dios nórdico de ojos fríos y rostro tallado en mármol, un Alejandro de mirada azul.
Dios mío, Jessie tiene razón, diez años y sigo babeando.
- Colt acaba de ir a llamar a su casa, April se durmió.- me informa al ver que me acerco.- Estabas con Jessie-
- Y tanto que estaba con Jessie. Me acaba de dar una patada a lo Karate Kid.- me callo el resto: no quiero que Sable se entere ni por asomo del contenido de esa conversación...- hablaste con la gente del Servicio-
- Sí. Y se pusieron idiotas, pero les estampé los papeles y me vine.- dice Sable irritado.- No la querían dejar ir. Los muy hijos de perra, como si April no les hubiera dado ya suficiente.-
Es todo un honor que Sable use ese tipo de insultos: ni Némesis lo hacía perder la gramática. Ese honor le correspondía exclusivamente a los renegados, los saboteadores, el servicio de inteligencia, los políticos y Jessie, no necesariamente en ese orden.
- Estás preocupado por el beso-
- No. Supongo que simplemente se emocionó y sus emociones la superaron.- me dice, su rostro suavizándose.- Es muchísimo mejor de lo que esperaba-
- No sé.- digo lentamente.- Hubo algo en ese beso que era muy... no-April-
- No-April-
- Digamos que de todas las escasas veces que la besé en la guerra, nunca había sentido que era ella la que disfrutaba el asunto. Hoy día, pensé que me iba a comer vivo y le habría pedido más.- sonrío. Pero Sable parece irritado ante mi comentario, y antes de que le pregunte veo a Colt acercarse, acompañado de dos enfermeras sexy, por supuesto, su paso juguetón como siempre.
- Robin manda saludos.- dice con un guiño. Supongo que acaba de descubrir que los hombres guapos, amables y fieles a sus esposas son un imán para las chicas.- Mandaste a los jefes de April a joder a Némesis, Gran Jefe-
- Algo así, vaquero-
- Bien.-dice él, los ojos severos.- Me parece muy bien. Ahora qué, Gran Jefe? No vamos a dejarla sola, no-
- Sable tiene que volverse a su Consejo y tú al rancho. Yo no tengo nada que hacer, puedo quedarme a cuidarla...- ofrezco, pero casi recibo mi segunda patada del día, aparentemente. Los dos me miran como si acabara de insultar a sus madres.
- Yo pensaba llevármela a casa: allá es muy tranquilo, y podrá convalecer sin que nadie la moleste-
- Yo planeaba contratar enfermeras privadas y hacerla tomarse unas largas vacaciones en Fantasy u otro asteroide divertido-
- Me la llevaré al rancho y la cuidaremos con Robin: verás que el sol, el ejercicio y la naturaleza le hacen bien-
Nos miramos, y supongo que tenemos tanta cara de un pitbull, un sabueso inglés y un chow chow con el mismo hueso que me echo a reír y ellos conmigo.
- Si parecemos mamás. Veamos que dice el médico, y qué quiere hacer ella.- sugiere Sable. Se estira y bosteza: no hemos dormido en veinte horas. Me da un deja vu tan fuerte, supongo que por haberlo visto estirarse así tantas veces en la guerra, que me da sueño a mí también.
- Turnémonos.- dice Colt.- Uds váyanse a un hotel, yo la cuido hasta medianoche, y luego cambiamos, hasta que le den el alta-
- No es necesario un hotel: tengo un departamentito acá en Yuma.- digo, buscando entre mis tarjetas.- Aquí... aquí.. suminasen... aquí. Era de mi hermano Akito, pero me lo cedió después de la guerra, un tiempo.- no les digo que me quedé en Yuma porque no podía hacerme a la idea de alejarme de la milicia de golpe... quería quedarme cerca, por si me llamaban...
- Y está habitable-
- Disculpa. El que cerraba el clóset a patadas en Ramrod era el vaquero, no yo.- me encojo de hombros.- Es chiquito y hay dos camas grandes, no nos moriremos-
- Yo llevaré algo de comer cuando me vaya.- dice Colt sin ofenderse: lo que digo es la pura verdad, todo el tiempo nos robaba ropa porque perdía la suya, hphm, en camas ajenas, si es que no andaba tirada por ahí.
Nos vamos, los dos riéndonos del recuerdo de April, una semana sí y otra también sacando calzoncillos de vaquero de entre la masa de encaje que era su ropa interior y riéndose porque se habían vuelto rosados. La de veces que sentí que se me resbalaban los calzoncillos y era porque se nos habían mezclado... Colt es tres tallas más grande que yo ( en todos los sentidos) y Sable una, aunque es mucho más alto.
Le echo una ojeada cuando salimos del hospital, la noche completamente cerrada afuera, las luces de la calle lo único que ilumina la oscuridad: no hay luna ni estrellas, ni siquiera automóviles pasando: la quietud hace que nuestros pasos resuenen en el empedrado del hospital. Está serio, aunque no puede fingir que no está feliz de que estemos juntos, feliz de que April todo lo que tenga sea una tendencia a dar besitos y que los cuatro estemos juntos.
Está feliz de estar conmigo, puedo sentirlo, sólo por sus trancos largos y lentos, la paz en su mirada.
- Es muy lejos-
- Como a quince cuadras. Caminamos?-
- Me parece una excelente idea.- Está cansado, pero está tan agradecido como yo de esta noche tranquila y dulce. Caminamos un rato en ese agradable silencio de dos personas que se conocen de maravilla, su brazo casi tocando el mío, por la vereda sombreada de árboles que no tienen más de cinco años aquí: en el ataque tras el primer armisticio, de Yuma no quedó más que acero carbonizado.
Las hojas caen en el otoño largo y tibio de Yuma, que se funde con la primavera y un nuevo otoño. El aire es tibio, agradable, y huele como debe oler el otoño, a hojas secas, lluvias tempranas y asfalto frío. Las luces de la calle dibujan una suave línea guiando nuestros pasos como islotes de luz: de uno en uno, vamos acortando camino.
- Ni siquiera te pregunté cómo has estado-
- Siempre tan caballero. No era momento para preguntar huevadas-
- No me lo parece: es importante para mí.- me regaña con dulzura. Por una vez, en vez de contestarle con un lugar común, respondo la verdad exacta, sin mirarlo:
- Mal. Pésimo. Como el ajo. Solo, aburrido, deprimido, extrañándolos como locos y rogando al cielo que nos caiga otra panda de alienígenas para poder volver a la guerra-
- Fireball!- exclama, y luego, ríe por lo bajo.
- Qué-
- Yo también.-
El departamento está a oscuras, pero mi tarjeta de identificación me abre las puertas, sin problemas, y aunque las camas están frías y no he puesto el pie aquí en más de un año, conectamos los calentadores eléctricos y nos metemos a la cama de inmediato, quitándonos sólo zapatos y pantalones.
No digo ni una palabra cuando Sable escoge la cama más pequeña, y me deja a mí una muy fría. Me cuesta aceptar que esté tan cerca y tan lejos: pero cuando oigo su respiración acompasarse y un suspiro, decido dormir yo también.
Duermo.
Y me despierto en el ártico, cuando alguien se mete en la cama al lado mío.
Genial. Sé lo que sucede, aún antes de sentir el susurro de Sable en mi oreja.
- Parece que se estropeó la calefacción central.- me dice con una suave risita. Supongo que a él, hijo de los Highlands, no le molesta la mitad que a mí.
- Indeed.- le respondo, los ojos cerrados.
Siento cómo Sable se acomoda en mi lecho sin siquiera preguntar, como lo hizo más de alguna vez cuando el frío del espacio era intolerable o cuando las noches de guardia eran insoportables. Sobre todo durante el Terror Cobalto, en que solos en lo más profundo del espacio, el conocimiento mareante de que lo único que nos separaba del vacío absoluto eran unos metros de cables y acero ensamblados por April, nos abrazábamos, buscando calor y vida, sabiendo que los otros eran nuestra red de seguridad para no volvernos locos ni perdernos en ese frío.
Supongo que son cosas que una mujer notaría, pero su piel está menos curtida, y tiene un asomo de barba sólo palpable al tacto. Mi siempre correcto Gran Jefe dormita siempre sobre el costado izquierdo, y me abraza con el derecho, su suspiro de satisfacción mil veces más elocuente que lo que pudieran decirme en miles de palabras de amor cualquier chica.
He perdido peso. Nunca he vuelto a ser tan atlético y vigoroso como fui en esa guerra, con la agitación permanente: él en cambio sigue siendo si no atlético, al menos fuerte, y su pecho envuelve mi espalda desnuda por completo cuando me abraza. Su calor, y su olor que no se ha alterado, aunque me parece más tenue, es el mismo, una mezcla de trébol, talco y su esencia personal.
- Sable-
- Mmm-
- Estoy tan preocupado por ella-
- No te preocupes. Si alguien intenta hacerle algo, Colt le arrancará los brazos y jugará cricket.
- No, me refiero... qué vamos a hacer con ella-
- Cuidarla-
- Quiero decir... después.- mi voz se tensa.- Ella no tiene ni nunca ha tenido vida lejos del ejército: no es como nosotros. Qué va a hacer ahora-
- Lo que ella decida-
- Quizá podría dar clases, o trabajar como diseñadora de naves civiles-
- Fireball.- la voz de Sable es muy baja, pero muy clara.- No permitiré que le pase nada malo a ella. Ni a ti-
La decisión con que lo dice me recuerda a su voz en la guerra, cuando cada vez que teníamos todo en contra y me ponía histérico me tranquilizaba con esas palabras.
Es sólo un hombre, carne y hueso, sangre y piel, y sin embargo en ese entonces parecía indestructible. Pero ahora es tibio, y los siento tan humano y vulnerable a mi lado, que me giro y lo rodeo con mis brazos, apretadamente, hundiendo mi rostro en su clavícula firme.
No me rechaza. No se mueve. Lo miro, y sus ojos son dulces y tibios cuando me abraza de regreso, susurra mi nombre, cuando mis labios encuentran su oído, su sien, sus labios. Su beso se profundiza, y responde al mío con igual ardor, su cuerpo calentándose en mis brazos a pesar del frío glacial, mientras sus brazos me rodean y me aceptan cuando me tiendo ansioso encima suyo.
- Sable...- susurro, mi aliento agitado y lleno de temor: pero el sonido en su garganta cuando aspira mi pelo me da valor, y cuando le quito la camisa abierta, a tirones por los botones en los puños, él me ayuda y luego es él quien suelta el cierre de mi sweater.
- No has...?- intento preguntar, sin ningún derecho. Pero él me mira con esa honestidad suya, y me dice con sencillez, mientras hunde los dedos en mi pelo y me atrae a él.
- No desde ti.-
Me estremezco al oír el tono definitivo en su voz: y soy yo quien desnuda y prepara, endurece y afloja, quien se acomoda, cede y se mueve luego frenéticamente sobre él esa noche, oyendo sus gemidos, esta vez viendo su rostro cuando el placer lo domina y lo destroza, el Jinete Sable irreconocible cuando se retuerce en el lecho, aferrado con manos y pies, cada músculo destacando claro cuando se agita como un potro salvaje. Mi placer es inenarrable, y estallo una y otra vez sin poder contenerme ante su persistencia: pero cuando él al fin estalla, su orgasmo es eterno y agónico, arqueado en el lecho como a punto de romperse hasta que su grito se desvanece en jadeos ahogados, desesperados, casi en sollozos. Lo abrazo, y se queda allí largo rato, como si se hubiera muerto.
Y entonces suena el teléfono. Supongo que es sólo por nuestro entrenamiento, porque antes de que suene el segundo timbrazo ya estamos de pie, yo con una pistola en la mano, él con el teléfono en la oreja.
Cuando cuelga, hay algo extraño en su rostro.
- Qué? Del hospital-
- Sí. Hubo un ataque-
- Qué? April y Colt están bien-
- Sí.- Sable me mira, y de pronto hay algo que mezcla miedo y humor en sus ojos.- April atacó a un enfermero-
- QUÉ?-
- Se salvará: sólo tendrá que estar en rehabilitación un largo, largo tiempo-
- Para poder volver a comer sólidos-
- Colt-
- No tengo ni la menor idea de qué pasó.- April está hundida en sus cojines: cuando llegamos, la habían atado a la cama, los muy hijos de puta: ella los dejó hacer, por supuesto, pero a Colt casi le dio un ataque cuando volvió de llamarnos y la encontró atada y a punto de ser sedada.
- No recuerdas-
- Quiero decir...- April jamás nos mentiría, ni siquiera disfrazaría la verdad: es la persona más honesta que conozco, incluso cuando no le conviene.- Me desperté con él preparándome para pincharme con algo en mitad de la noche. Cuando lo sentí tocarme, simplemente... me aterroricé. Era extraño: sabía que me había abierto el pijama para ponerme esa inyección, y sabía que era un medicamento, pero aún así... me aterré y respondí. No quería lastimarlo.- dice al fin, con un suspiro, la cara entre las manos.- Ya está, me voy a ley marcial por esto, ataqué un civil-
- Tú eres otro civil desde ayer: arreglaremos que el hospital no te moleste, no te preocupes.- le digo sosteniendo su mano. Es tan esbelta y delicada que a veces uno se olvida que ha sido militar toda su vida y sabe matar de una docena de formas imaginativas sin usar armas.
Podemos echarlo a broma, pero siento la agitación en Sable. Si April está sin control, es peligrosa: podría haberlo matado. Y si alguien tiene que custodiarla tenemos que ser nosotros.
Veo a Sable mirarla, y parte de mí se enfurece. Ahora, justo ahora. Ahora que tal vez tengo una chance, no puedo apartarla de sus ojos. Pero luego veo el rostro atribulado de mi April, y me avergüenzo de mis celos: si es Sable lo que necesita para curar esta locura, se lo cedería con todo el corazón, aunque el mío se destroce. Porque es eso, verdad?
APRIL SPANGLED MEMORIES
Es tan extraño haber entrado al hospital en los brazos de Jesse y salir en los de Colt.
Mi vaquero se ofende cuando me traen una silla de ruedas: me saca en brazos, ya vestida con un vestido flojo que Fireball me trajo- pensó hasta en la medida de las medias, Dios lo bendiga- y ni siquiera se despide de su club de fans enfermeril cuando se mete conmigo al asiento trasero del automóvil de Fireball. Me acomoda en el asiento, reposando mi cabeza en él mientras Fireball maneja como la seda hacia el pequeño departamento en Yuma, en donde por lo que me entero, Sable y él han estado haciendo reparaciones.
Quieren que convalezca aquí con ellos, pero estoy asustada, aterrada de hacerles daño. Sé que no lo han tomado en serio, pero anoche, cuando ese pobre hombre me tocó, podría haberlo matado: si Colt no me lo hubiera quitado de las manos a tiempo, seguro que lo estrangulo. No sé ni de dónde saqué tanta fuerza: hoy me duele todo el cuerpo, pero anoche me sentía fuerte e indestructible, temblando de adrenalina, aunque sabía que lo que hacía estaba mal. Y sin embargo, no siento ningún temor cuando ellos me tocan.
Colt me carga escaleras arriba, hasta llegar al penthouse de Akito, en donde tienen la cama lista para mí. El día está nublado y frío: agradezco que me acuesten, súbitamente helada y muy cansada: la cabeza me duele, con lentos latidos. Sable me da a tomar un calmante y me tienden de costado, bien tapada, y cierran las cortinas para que duerma. Se van a la sala, pero dejan la puerta abierta para que pueda llamarlos: y poco rato después, Colt viene en absoluto silencio y se acuesta a mi lado, abrazándome, cayendo dormido exhausto. Me apoyo en su pecho y le beso la cara, antes de dormitar, en un extraño duermevela que se parece mucho a nuestros sueños cuando estábamos de guardia.
El anillo de oro brilla en la mano de Colt: Robin es tan afortunada. Se casaron medio año tras el cese del fuego, apenas una semana después de que Colt comprase el rancho. Yo era la única que seguía militar: los demás tenían la baja ya aplicada, y fui la única que tuvo que hacer malabarismos con su horario para ir.
No me lo habría perdido por nada del mundo: Fireball y yo éramos los padrinos de Colt, y Sable con la hermana de Robin, Rachel, eran los padrinos de la novia. Fue una boda grandiosa, con más de quinientos invitados: pero aún así fue familiar, porque todos los sobrevivientes de Tranquility, y todos nuestros conocidos fueron a ver casarse al space cowboy. Yo tuve mi llantito en la ceremonia: Colt se veía increíblemente guapo, a pesar de que Robin no lo dejó casarse de uniforme, ni que luciera sus medallas. Dijo que se casaba con Thomas O'Brady Smith, no con un soldado, y Colt la complació: de todas formas estaba guapísimo con su traje azul marino. Sable tampoco fue de uniforme, sino que con el atuendo completo de los Highlands: era imposible ver cómo las mujeres le miraban las piernas y babeaban. Yo tampoco fui de uniforme, pero porque Rachel y yo llevábamos vestidos de damas de honor, aunque eran muy bonitos para ser vestidos episcopales blancos con rayas azules y escote subido, la falda plisada hasta mediapierna.
Bailamos toda la noche: a pesar de mi pena secreta, y la de los chicos, fuimos más felices esa noche de lo que jamás habíamos sido, brindando y celebrando, el fin de la guerra algo maravilloso. Colt estaba hecho caramelo: casi se echó a llorar conmigo cuando Robin dio el sí, y Robin, por su parte, estaba tan feliz que no podía parar de reír. Fue una boda preciosa. Fireball bailó toda la noche con Rachel, con la que salía a veces, y Sable y yo nos sentamos en el balcón del hotel cuando ya no pudimos bailar más y bebimos juntos hasta quedar un tanto achispados... y éramos los que estábamos más cuerdos de la fiesta. Nos quedamos allí por horas, abrazados, hasta que Colt se fue con Robin a su noche de bodas – ni me imagino cómo estaría de ansioso, porque Robin no lo dejó ni besarla en serio hasta estar casados: estaba en las mejores manos, Colt es un ángel, pero yo no habría tenido tanta resistencia para esperar- y los dos lloramos un poco juntos, y al fin acabamos durmiendo los dos en una cama en el hotel, Fireball con Rachel teniendo sexo en el cuarto de al lado. Sable y yo nos abrazamos y besamos, y nos quedamos dormidos: él me tenía el desayuno listo cuando desperté, pero la resaca nos duró dos días a los dos.
Mis memorias son hermosas.
Abro los ojos. Me dormí, y soñaba. Colt sigue dormido a mi espalda, rodeándome la cintura con el brazo, su gesto dulcemente posesivo. Le acaricio la cara, y pienso en cuánto lo he extrañado: no sólo a él, sino a su cercanía física, su calor, su descuido cariñoso y desinhibido de cuando estaba soltero y cada beso era una posibilidad de futuro, una promesa de felicidad.
No puedo.
Mi corazón se agita y aunque sé que es culpa de ese balazo, mi cuerpo responde con hambre, hambre de él. Me levanto sin despertarlo y voy a lavarme la cara: tengo que controlarme. El médico dijo que recuperaré mi personalidad y mis actitudes normales, que sólo tomará tiempo y práctica. Pero no puedo pretender que se queden como chaperones tres meses, tienen sus vidas, y además.
... además si lo hiciera, esa bala no habría sido más que un medio de llamar su atención y obligarlos a venir a mí, y no soy, ni seré, tan mezquina.
Aunque los he extrañado tanto... sé que no es posible, pero me parece, casi me parece que puedo escuchar sus respiraciones, sus latidos en la casa, y es más tranquilizante que cualquier pastilla. Estoy con ellos. Estoy en casa...
JESSIE
THE CRITIC
La ... descriteriadez de esos tres siempre me sorprendió en la guerra, especialmente en esos momentos en que toda la Frontera los aclamaba por ser valientes al punto de la arrogancia: a mí, siempre me pareció que bordeaban la estupidez: pero cuando los veo una semana después – una semana después de que April saliera del hospital tras meterse una jodida bala en la cabeza! – yéndose de copas con ella al centro en el auto nuevo de Fireball, apenas puedo contener las ganas de ir a patearlos.
Sí, los espío. No pensarían que tras diez años trotando tras April con lujuria canina y cinco en la cárcel soñando cada noche con ella la iba a dejar en paz por una amenaza de nada? Por favor. Máxime cuando sospecho que ninguno de esos tarados está haciendo nada por evitar que se meta otro balazo en la sien. Aunque supongo que meterse alcohol cuando estás tomando antipsicóticos es una aceptable segunda opción.
Está delgada, pero muy bonita cuando salen. Me permito unos segundos de babeo antes de seguirlos en mi fiel motocicleta, que no será mi renegado pero al que le he añadido algunos artilugios para sentirme más tranquilo. Los idiotas van bien vestidos y arreglados, y ella lleva una linda falda color musgo y un sweater rosado que la hace ver incluso más joven que cuando la conocí. No lleva badanna, pero el tinte se ha ido y está rubia otra vez, y se lo ha trenzado a un costado para cubrir lo que le debe quedar de morado en la sien.
No me sorprende nada que se metan a un club de moda con música en vivo adonde van todos los militares de alto rango y la gente más popular de Yuma: no esperaba menos del figurón de Fireball. Los sigo discretamente, y cuando piden una mesa, me quedo en la barra y los vigilo desde detrás de un tequila, viéndolos muy sonrientes, la verdad mucho más sonrientes de lo que los he visto en todos estos años.
No fue difícil seguirles la pista: no hay revista que no haya informado periódicamente de los movimientos de Fireball, exhibicionista que es, o periódico político que no haya alabado la republicanez de Sable, o revista del hogar que no haya tenido en portada a Colt y su flamante esposa. Pero ella no acaparó revistas ni titulares, excepto en sus discretos trabajos en revistas de divulgación científica, y me desesperaba y enfurecía no poder seguirle la pista a la que realmente me interesaba seguirle la pista.
Los veo beber – están siendo unos inconscientes: whisky, ron y sake y ella se está tomando un cóctel dulce de piña- y reír juntos. Por un momento jugueteo con la idea de meterme en medio y darles un susto, pero ella se ve tan relajada que prefiero simplemente vigilarlos. Siempre me ha gustado verla reír.
Qué tienen esos idiotas que la hacen reír así, tan libre y tan contenta? No le dan amor, ni sexo, ni respeto o un hogar... porqué los quieres tanto, mi amor? Y porqué no a mí, que te ofrezco todo eso y cualquier cosa que se te antoje?
Se animan cuando una chica pelirroja de pelo corto, a la que reconozco como la piloto de su escuadrón de apoyo y a un hombre alto de pelo oscuro, que se sientan a la mesa y se unen a la parranda. Reconozco después de un rato al hombre: es Leon Svenson, el único sobreviviente del fallido proyecto Rampart.
Supongo que no es raro pensar que con lo bien que les había ido con Ramrod el gobierno intentase repetir el éxito. Contrataron a otro ingeniero para que " mejorase" los diseños de April, eligieron cuatro pilotos, invirtieron no sé cuántos millones de créditos en un " Ramrod" más grande y mejor, y fueron francamente arrogantes al publicitarlo como una " verdadera solución.
Rampart duró exactamente diez minutos en combate, y si no hubiera sido por la intervención de Ramrod ni siquiera Leon Svenson se hubiera salvado, aunque aún tiene un brazo artificial. Manga de idiotas. Sin mi April arriba, y supongo que sin los otros tres imbéciles, era imposible hacer funcionar Ramrod, menos una Ramrod sin ninguna consideración estratégica.
Losers.
PART EIGHT SABLE FEET OF MUD
Me alegro de haber aprendido a manejar los bólidos de Fireball, porque tanto él como Colt están más que demasiado ebrios para conducir de regreso al duplex. La verdad, si cantan una sola canción más de Scrape, los voy a ahogar, aunque me recuerda incontables jaranas para celebrar victorias, los cuatro solos en Ramrod. Nunca necesitamos nada más para pasarla bien, reír e irnos de fiesta sin movernos de nuestras terminales: y ahora, escucharlos reír y cantar me divierte mucho más que la fiesta más salvaje que haya disfrutado como High Lord.
April va sentada a mi lado: supongo que no debimos dejarla tomar esos cócteles, pero está riendo y cantando con ellos, operando los controles del reproductor de música que le debe de haber costado una fortuna a Fireball. Aunque supongo que ya tiene una fortuna.
Me echo a reír cuando los oigo cantar y me uno a ellos, con mi voz ronca. April ríe, se echa el pelo atrás y canta conmigo, mirándome con sus ojos tan claros, y a pesar del whisky, a pesar de la noche tarde que no había pasado en tanto tiempo, me siento lleno de energía, y feliz. Tan feliz, y culparía al whisky, pero tengo tantas ganas de besarla.
I'm gonna be your satellite
Now hand over your world at night
And I can hear you sleep beneath the candle-light
I can see your dreams like they were mine
Reímos mientras subimos al departamento y mientras yo dejo a Fireball en su cama, mi esbelto, delicado, light-weight oriental completamente dormido, oigo a un Colt muy ebrio intentando seducir a April y meterla con él a la cama. Si no fuera por el... problema... de April no me preocuparía: pero la oigo reír, y los ronquidos de Colt luego, el sonido tan familiar de April quitándole las botas y tapándolo antes de encontrármela limpiando la cocina y dejando la cafetera lista para la mañana siguiente.
Siempre he tenido un buen aguante para el alcohol, pero tengo calor y estoy levemente mareado: no sólo bebí demasiado, sino que hace demasiado tiempo que no lo hacía. Fue una inconsciencia de nuestra parte dejarla beber, pero necesitábamos salir, y desconectarnos un poco. La única forma de que April vuelva – no, no vuelva porque nunca la ha tenido – empiece una vida no militar es de a poco, y a nuestro lado. No la voy a dejar sola, aunque no ha tenido ni un solo suceso de violencia o algo semejante desde que dejó el hospital.
Y no parece nada ebria, aunque sí tiene un color saludable en las mejillas y un leve temblor en las manos cuando guarda los platos.
- Deja eso y vete a la cama.- digo apoyándome en el marco de la puerta.- No deberías estar levantada aún-
- Quiero dejar todo ordenado. No tengo nada de sueño.- dice, sin mirarme, y sólo entonces me doy cuenta que también le tiemblan los hombros.
- April?- me acerco y la toco. Oh, Dios, qué hicimos: su piel está ardiendo.
- No... déjame.- me susurra con vehemencia, y se aparta, escudándose detrás del counter. No me mira a los ojos, y toda la alegría y la animación en el automóvil parece haberse desvanecido. La que está ante mí es una April tensa y temblorosa, cuyas manos están empuñadas cuando intenta mirarme a los ojos.- me tomaré algo para dormir y me iré a la cama-
- Déjame tomarte la temperatura. Si te sientes mal, tenemos que llamar al médico-
- Estoy bien.- me miente. Cuántas veces te escuché mentiras semejantes en la guerra? Me muevo rodeando el counter y atrapo una mano y su frente antes de que proteste: está ardiendo, y está temblando de pies a cabeza. Incluso su respiración se acelera.
- April? Estás...- hace un gesto brusco para apartarse de mí, pero la sujeto, temeroso de que se caiga.- April, quédate quieta, creo que estás-
- Déjame!- gime, y veo un miedo animal en sus ojos.
Debería haberla soltado. Debería haber sido más sabio. Pero mi reacción fue apretarla contra mí, y en el mismo momento April se aflojó y se tensó a la vez en mis manos, y cuando la sujeté, emitió un gemido y un jadeo largo, inconfundible, y se convulsionó en mis brazos.
Me toma un segundo comprender. April ha... no lo puedo creer... algo está muy mal en ella.
Siento los latidos de su cuerpo, calientes y salvajes contra mi muslo, y luego sus lágrimas cálidas cuando la siento llorar de vergüenza apoyada en el counter, aún tratando de que la suelte. Lo hago, pero sólo porque mi cuerpo traidor acaba de revolverse como un tigre hambriento, y veo su rostro fucsia de vergüenza, veo su temblor, y me odio a mí mismo y a Jessie a la vez por lo que la hizo hacerle a su cabeza.
Me duele el corazón de pena y la entrepierna de deseo: si esto sigue así, enloqueceré.
Dónde está Fireball, que sé que con sus palabras hábiles y siempre comprensivas, empáticas, le quitaría esa vergüenza dolorosa, que la haría reírse de esto?
- April...- susurro- Estás... estás bien-
- Perdóname.- gime ella, y su voz me rompe el corazón.- Sable, perdóname, no sé que me pasó, nunca quise... faltarte el respeto... perdóname...-
Y entonces es como si Fireball me hablase al oído, porque la abrazo contra mí, la dejo sentir mi salvaje erección, y susurro en su pelo:
- Por qué voy a perdonarte? Por darme el instante más erótico de mis fantasías?- le murmuro. La siento callar un momento, sobrecogida, y luego su cuerpo se relaja contra mío: y cuando me mira, aunque aún hay vergüenza, ya no hay lágrimas.
- Sable... perdóname, yo-
- No me pidas disculpas. Hablaremos con tu médico mañana, pero... ya te dije que de lo que podría haberte pasado-
- No.- dice April, moviendo la cabeza.- Sable, es horrible...- agrega, soltándome y abrazándose a sí misma.- No puedo controlarme! No puedo! Es como si-
- April.- susurro, y de pronto sé exactamente qué decir.- Porqué crees que nos quedamos cuidándote-
Me mira boquiabierta. Y un momento después se está riendo, y quiero besarla: pero estoy tan acostumbrado a devorar mis deseos, que sólo río con ella. Pero me alegro que sea ella y no yo la que tiene ese problema, o Dios sabe lo que sería capaz de hacerle.
Mi ángel nunca sospechará lo que me cuesta dejarla ir a acostarse. Espero que duerma bien: yo, sé que no hay un modo de que duerma si no me doy una ducha primero. Una ducha que haría a un pingüino protestar.
Cuando me desnudo y me meto al agua, cerrando por completo el grifo del agua caliente, cierro los ojos e intento controlarme: pero un momento después me doy por vencido y vuelvo a dar el agua tibia, mientras apoyo una mano en la pared de cerámica y me preparo, odiándome a mí mismo, a ocuparme de aquello que no puedo controlar. Me tiemblan las manos de deseo: sé que tardaré muy poco, y me pulsan las sienes en cuanto comienzo, mi corazón acelerándose. Por un minuto me cuestiono meterme a la cama de Fireball: luego me odio por el pensamiento, odio mi cuerpo y mi corazón, me odio a mi mismo por mi mezquindad, mi bajeza, y aprieto mi miembro en mi mano haciéndome daño, aún cuando el placer está tan cerca. Me apoyo en la cerámica caliente por el vapor, y me muerdo los labios mientras dos, tres rápidos tirones de mi mano húmeda me llevan a un clímax intenso y breve, un clímax que me hace temblar las rodillas cuando por un momento me permito imaginar que mi mano húmeda es en realidad el abrazo de la carne de April, apretada y tibia, y que su gemido suena en mi oído, una y otra vez.
Mi placer es tan explosivo que tengo que morderme el brazo para contenerme, aunque no puedo evitar un gruñido animal y obsceno. Un momento después, aún con la vista nublada, estoy enjugándome con furia y apretando los dientes, lleno de ira contra April, contra Fireball, contra la guerra, contra mí mismo.
Me mentí a mí mismo por quince años, y ahora me bastó sentir a Jessie cerca de April para que tuviera que enfrentarme a una verdad que nunca quise aceptar: amo a April, no como a una camarada o como a una hermana, sino como a una mujer, y siempre he sabido, siempre me ha sostenido, la seguridad de que tarde o temprano la reclamaría y sería mía. A pesar de todas las ficciones y mentiras, siempre la quise para mí, y nunca me atreví a hacer nada, porque soy un cobarde. Porque puedo ser el Jinete Sable, pero ella, la única mujer que quiero para mí, ha visto mis pies de barro y conoce mis errores y mis miedos. Que la amo por eso, y temo que por eso mismo ella no pueda, nunca pueda amarme. No soy su caballero en brillante armadura: no soy suficiente.
La amo, pero si no me quiso cuando era un héroe y una leyenda, cómo va a quererme ahora, un despojo inútil y anacrónico?
Y Fireball. Mi ángel, mi niño, mi ardiente hermano, ofreciéndome sus besos y su cuerpo, su corazón como seda tibia en donde olvidar y descansar. Jamás he estado con otro hombre: no me considero gay, ni siquiera bisexual. Pero mis relaciones con él... el calor en sus besos, su entrega embriagadora, me son tan imposibles de resistir como el llamado del espacio, el hambre o la sed. Cuando me rodea con sus brazos, es más que consuelo por lo que no puedo tener: es un cielo distinto, pero cielo al fin y al cabo, en donde soy amado por alguien que me quiere y me conoce hasta la médula de los huesos, alguien que me contiene como una vaina a su sable, trayéndome de regreso a la vida. Me devolvió mi valor y mi fuerza en los meses locos del Terror Cobalto: me ha devuelto mi corazón, que creí muerto hacía tanto tiempo. No me ama: no soy suficiente para él, pero me quiere lo suficiente para abrirme los brazos con entrega y sin preguntas. Soy mezquino, egoísta, monstruoso, al tomar su regalo sin ofrecer nada a cambio? Qué puedo darle? Mi amor sin límites, sin reglas, lo ha tenido siempre: y si Colt reclamase mi cuerpo, lo tendría también, porque les pertenezco de una manera que no le he pertenecido a nadie nunca, y nunca le perteneceré a otros.
Al menos me quieren. Incluso a este despojo.
Cierro los ojos, odiándome por mi debilidad, deseando llorar cuando debería estar sereno, listo para sostener, proteger a mi herida April, mi solitario Fireball, a mi confundido Colt. Debería estar allí para ellos, pero ellos nunca han comprendido que todo lo que soy, todo lo que he sido, ha sido porque ellos han necesitado que lo fuera. Que sin ellos, sólo soy una cáscara vacía.
Durante la guerra, e inmediatamente después, siempre me molestó que me aclamasen o que me elogiasen sólo a mí como comandante de Ramrod, que los honores cargasen siempre mi nombre y ellos fueran considerados sólo mi leal team. Estaban tan equivocados! Yo sólo era el nexo, la coordinación entre ellos: pero nunca fui un héroe, apenas un hombre, sólo un militar. April era el genio tras Ramrod: Fireball eran las manos diestras y milagrosas, Colt los ojos de águila que nunca fallaban. Mi único talento era estar allí para ellos, y me avergonzaba y emocionaba que nunca mostraran celos de los honores que me conferían a mí por nuestras misiones, cómo me vitoreaban y aplaudían, a mí, cuando recibía los frutos de su labor. Me avergonzaba tanto, y ellos seguían animándome eufóricos, y todas esas mentiras se hacían una pequeña verdad. Era un héroe, porque ellos creían que yo lo era.
Ahora queda muy poco de ese héroe, mientras enjugo mi semen y mis lágrimas debajo del chorro de la ducha y aprieto los puños hasta hacerme sangre, la vergüenza de tocarme aprovechando fantasías de una April descontrolada por una lesión cerebral y un Fireball aceptándome por lástima haciendo que las mejillas me ardan como fuego.
COLT BREAKFAST
Fire no sabe lo que es una resaca, pero yo tengo la cabeza como si me hubiera pegado un tiro... qué mal chiste... a la mañana siguiente: y sin embargo estoy animado y canturreo mientras preparo el desayuno. Me alegra volver a hacerlo. En el refrigerador hay todo lo necesario, y me demoro un rato hasta preparar lo que sé que es el favorito de cada uno. Yo soy un tipo sencillo: me gusta el pan caliente con carne, el café con leche y los huevos revueltos. A Fireball le gustan los bollos dulces de miso y el té verde: siempre ha sido fiel a su herencia. Sable es un lord escocés, lo que significa té, galletas de soda y huevos pasados por agua: y April, que normalmente tiene muy buen apetito, café, jugo de naranja y tostadas con mermelada en profusión.
Estoy acabando de untar las tostadas cuando Fireball entra en la cocina, frotándose los ojos, descansado y sonriente, con el pelo mojado tras la ducha y unos jeans y camiseta roja cubriéndolo que me hacen recordar a su ropa favorita en la guerra: esa polera roja que ya se caía a pedazos.
- Buenas, vaquero.- me dice con una estirada, antes de sentarse a la mesa.- Qué bien huele... el Gran Jefe está en la ducha y voy a despertar a April. Espero que no le haya hecho mal lo de anoche-
- Venga, necesitaba divertirse. Un paseíto todos los viernes y se acabarán las ideas depre...- sonrió, revolviendo huevos en una sartén.- Llamó Robin, dejó saludos-
- Cómo están tus chicos-
- Bien. Muy bien. Ewie se ha portado pésimo, como siempre, y April tiene gripe: pero Tommy y Kenny están muy bien, y Emil ya está comiendo papilla picada-
- Me imagino que te mueres por volver a casa-
- Antes que me digas que soy un padre desnaturalizado, te diré que sí echo de menos a mis chicos, pero que si estás tratando de que deje a April contigo, te puedes esperar sentado.- digo con mi mejor acento tejano, antes de volverme y ver a April entrar a la cocina con un traje sastre muy elegante, tacones y el pelo recogido en una trenza enrollada en la nuca. Está preciosa: incluso se ha maquillado los ojos de azul, y lleva medias oscuras en esas largas piernas para morirse.
- Colt-
- Mmm-
- Se te están quemando los huevos.- me sugiere Fire. Lo miro a punto de largarle una fresca por su grosería antes de darme cuenta que habla de la sartén, que retiro rápidamente del fuego. Aunque por la sonrisa de ese pequeño saco de maldad japo, sabe perfectamente que los míos estaban en ebullición. Se ve tan preciosa de civil.
- Adónde vas tan elegante?- Fire la hace girar, observándola con desparpajo y corrigiendo con descaro la posición del cinturón de la falda sobre su vientre, poniéndolo más a la moda en un costado.
- Voy a buscar trabajo. Leí en el diario que buscan profesores de física para el instituto de Yuma-
- piensas ser profesora?- la voz de Fire es altamente dudosa, aunque a mí me da risa. Pobres mocosos, que te pongan a April en minifalda a enseñarte física en plena pubertad es ser francamente cruel.
- Es trabajo.- me dice encogiéndose de hombros.
- No es como si necesitaras el trabajo, no? Me imagino que con lo tienen que pagarte del Servicio será más que suficiente.- le digo, sirviéndole el café. April deja su carpeta y se sienta a mi lado.
- Me hace ilusión volver a trabajar-
- No se supone que estás con licencia-
- El semestre empieza en mes y medio: más que suficiente para recuperarme-
- No creo que sea una buena idea.- Sable entra con sus jeans y una bata, secándose el pelo con energía, y tras una mirada agradecida se mete una galleta en la boca.- Acaba tu tratamiento, y hasta entonces, nosotros te vigilaremos. Casi lisiaste a un enfermero, te acuerdas-
- Me controlarán con pastillas-
- Prefiero que te cuidemos nosotros-
- No pueden cuidarme para siempre. Ustedes tienen vidas a las que regresar, discúlpenme que se los recuerde. Es hora de que empiece la mía.- dice April de pronto, con cierta frialdad. La miro sorprendido, un poco dolido, pero ella mira a Sable y tiene la mandíbula apretada. Y Sable va a contestar cuando de pronto hay un rugido, un crujido lejano, un fragor. Todos mis nervios se alertan, y apenas me doy cuenta cuando he apretado a April contra mí, con brazos y piernas, y siento a Sable abalanzarse por sobre la mesa con Fire contra nosotros, y la onda expansiva nos hace golpear el marco de la ventana y todo vuela en pedazos.
FIREBALL
WRECKONING
No sé si estuve out un minuto o una hora; lo único que sé es que tengo esa típica visión borrosa que dice que me pegó la onda de choque de un explosivo de estallido directo, que debo tener los músculos hechos puré por dentro y de que es cuestión de tiempo antes de que me desmaye.
Lo que me importa un reverendo rábano mientras me enderezo y tropiezo, buscando con mi mano izquierda entre los escombros calientes, mi mano derecha sujetando bien firme un vaporizador... no... una pistola, ya no se usan los vaporizadores... y gritando los nombres de ellos.
Siento que me voy de bruces. Alguien me sujeta: es Sable. Lo vi protegerse tras la mesa: tiene una quemadura en la cara, pero está bien, gracias a Dios.
El edificio se partió en dos, increíblemente. Los que vivían debajo de la explosión tiene que haber muerto con el peso que les cayó encima: los que vivían encima volaron en pedazos. Sólo nosotros, en el centro mismo, fuimos arrojados por la fuerza contra los árboles afuera, y ahora nos mezclamos con los histéricos sobrevivientes, observando la hecatombe.
Miro a Sable, su palidez a pesar de que parece sereno, mientras mi cerebro sólo repite tres sílabas: april colt no april colt no no april april colt no.
Cuando lo veo entre la multitud, cojeando, sus ropas destrozadas y con April a salvo en brazos me les abalanzo y no los suelto. Ninguno de nosotros habla: es obvio que el blanco éramos nosotros. Es tan obvio. Quienquiera que quiera matar a April, o a los cuatro, está definitivamente determinado a matar a cuantos les cueste. Pero no puede ser coincidencia.
Estos idiotas no saben a quien se la han jugado! Los atraparé y les sacaré el cerebro por la nariz, pienso al ver sangrar a mi Colt. Los atraparé... los atraparé...
Colt está que explota: yo poco menos, porque las ambulancias nos llevaron DE VUELTA al hospital, y falta muy poco para ese médico idiota nos acuse a nosotros de volar el jodido edificio. Hay más supervivientes de los que pensé: pero son tan antipáticos con nosotros que no protesto cuando Sable nos saca en cuanto acaban con las curaciones y de revisar que April no esté peor: pero Colt la protegió con su cuerpo y por eso tiene la espalda llena de quemaduras y cortes: afortunadamente, nada más. Ella sólo tiene las piernas adoloridas, y Sable esa quemadura en la cara y un feo corte en el hombro.
Murieron treinta y dos personas, hay diez heridos graves y veintiuna ilesas. Yo, estoy hirviendo.
- Vámonos de aquí.- dice Sable tan pronto dejan de untarme crema en los brazos.
- Sí, pero a un hotel.- bromeo, poniéndome la casaca llena de cortes. Sable tiene la camisa hecha una lástima, y el lindo trajecito de April está hecho un guiñapo. Pero salimos los cuatro tan tiesos como podemos, y sólo nos detenemos a llamar a Robin para avisarle que estamos bien antes de buscar un hotel, firmar con nombres supuestos y acomodarnos en una habitación para hablar.
Y encargar que nos compren ropa nueva.
Es igual a en Ramrod: Colt pone frente a Sable una senda taza de té cargado, frente a April café, a mí té verde y él se sirve una leche. Esperamos en silencio para que Sable haga el resumen de la situación, y luego hablaremos. Porque es obvio que quien está detrás de todo esto, nos quiere a nosotros, o al menos a April, seis pies bajo tierra.
APRIL ROBES & THEORIES
Me gustaría ser un poco más engreída y pensar que es Jessie, o que al menos, es sólo a mí a quien quieren matar. Pero no puedo ignorar que si no es así, y lo más probable es que no sea así, nos estén tratando de matar, uno por uno o en grupo.
No tengo muchos enemigos personales, si descontamos a Jessie... y supongo que a medio millón de mujeres por haber compartido mi vida con esos potrazos. Pero los cuatro... tenemos incontables enemigos que conocemos, y seguramente muchos más que no conocemos. Ahora, quienquiera que sea tiene muy pocos escrúpulos y eso acota la búsqueda. O no.
Sable habla con esa voz que adoro, cuando es completamente el Jinete Sable. Él no se da cuenta, pero su voz es diferente. Es la voz de alguien que vive para mandar desde la cuna, y no hay una inflexión de duda, un matiz de consulta. Es arrogante. Me encanta mi Sable arrogante. Ji, ji.
Me temo muy de veras que las drogas que me dieron en el hospital están empezando a actuar.
Supongo que tendría que estar muerta para no notar que se ven muy lindos los tres con batas de toalla con la marca del hotel, disfrutando una merienda mientras charlamos y esperamos que nos traigan la ropa. A mí me cubre por completo, pero a Colt le deja bastante del pecho descubierto, y no seré yo quien se queje de ver las piernas de Sable cruzadas enseñando los músculos de jinete.
Estaba equivocada. Las drogas no están funcionando, porque por primera vez en toda mi vida, tengo que despegar la vista de sus cuerpos para mirarlos a la cara cuando Sable empieza a hablar, y tengo que forzarme a olvidar que bajo estas batas de felpa estamos todos desnudos, recién bañados y aún húmedos. Tengo que apretar las manos para sacarme de la cabeza una turbadora imagen de los tres confrontándome, sobre todo con una cama king size a mi izquierda, tibia e invitadora. Y aunque sé que ellos no tienen ningún interés, y que mi lesión tiene que ser la responsable de esos pensamientos, me sonrojo y mi cuerpo responde al imaginarme entre sus brazos, sometida por el dominio de Sable, la pasión de Colt y la sensualidad de Fireball, a la vez.
Me pregunto si sobreviviría a todo eso. Pero no me importaría morir. Les he dado mi carne y mi sangre y mi alma; mi juventud, mi virginidad, mi mente y mi corazón. Qué es una bolsita de carne entre mis muslos comparado con eso?
Maldita sea. Sable está hablando y yo no estoy escuchando: cuando lo miro a la cara, lo único que puedo pensar es en lo que ocurrió anoche. Empecé a temblar sin poder controlarme en cuanto llegamos a casa, y no sé que extraña alquimia medicamentosa se conjugó para mi humillación final: tal vez pude haber previsto esa reacción, si siquiera me acordara de cómo se siente acercarse a un orgasmo.
Desde Colt, nunca he estado con otro hombre.
No es que no haya tenido un par de pseudo novios, tras la guerra: pero nunca llegué hasta el final con ellos, supongo que porque Colt está tan grabado en mi mente, que cada vez que ellos comenzaban a tocarme, pensaba en él y ellos me parecían, sin importar qué tan guapos o tiernos fuesen... repulsivos, toscos, codiciosos. Ellos no me conocían: cómo podía entregarme a alguien que no me conocía, que no sabía nada de mí, que ni siquiera sabía de mi verdadero color de pelo o el origen de mis cicatrices, y menos aún de mi alma que de mi cuerpo?
No vi venir lo que me pasó. Pero cuando Sable usó su fuerza, y sentí sus músculos, su firmeza, el dominio en su voz, su calor y ese olor suyo que es un poco jabón, un poco shampoo de verbena, el aroma anticuado de colonia inglesa y el olor a él, a él solo, un musk suave y seco a la vez, vi todo blanco y me fallaron las piernas mientras mi vientre palpitaba y mi entrepierna se empapaba de fluido, contrayéndome dolorosamente alrededor del vacío.
Luego vi el shock en sus ojos, vi cómo me ponía distancia, y quise que la tierra me tragase.
No importa lo que haya dicho o fingido para hacerme sentir mejor: sé que aún está desconcertado, y yo, la verdad, quisiera huir al último rincón de la galaxia y no tener que mirarlo más a la cara. Y lo haría si supiera que yo soy el blanco, pero si no soy yo, y los atacan mientras yo no estoy y los matan, no habrá consuelo para mí en un millar de mundos. Es mi propio Via Crucis, pero me quedaré para cuidarlos, aunque se me caiga la cara de vergüenza.
Y me mantendré alejada de Colt, porque en donde Fireball lo tomó a risa y Sable lo aguantó como un caballero, Colt es capaz de darme lo que le pida, y está casado.
- Supongo que entonces estamos todos de acuerdo en que April puede haber sido un blanco primario, pero que la mayor posibilidad es que seamos los cuatro. Es primera vez que estamos todos juntos en tanto tiempo: si hubieran querido a uno solo de nosotros, era mucho más fácil por separado.- Sable está en el corolario y yo me perdí todo su razonamiento.
- El punto es qué vamos a hacer ahora.- dice Fireball, con las piernas cruzadas y sus partes interesantes apenas cubiertas: se puso una bata ridículamente corta.- Y si atacan este hotel? Qué vamos a hacer, irnos a vivir a un asteroide-
- No seas tarado. Somos los jodidos comisarios estrellas... si no salimos por piernas cuando teníamos al Cañón de Cobalto Azul en el trasero, unos pocos imbéciles nos van a hacer correr?- suelta Colt, acabando su vaso de leche como si fuera una cerveza y lamiéndose los bigotes de leche. – Si nos buscan, pues aquí estamos-
- No sabemos cuántos pocos imbéciles, son, exactamente.- digo pensativa.- Puede ser un ejército de pocos imbéciles-
- Quienes sean, quieren que parezca relativamente accidente, pero nos quieren muertos.- Sable está muy serio.- No han dejado muchas pistas hasta ahora, pero hay una posibilidad si estamos atentos para la próxima. Porque va a haber una próxima, de eso no tengo ninguna duda. -
- Crees que sean renegados, o seres de vapor?-
- No -interrumpo, trazando con mi dedo un diseño en la bandejita de plata empañada.- Lo que nos pegó no fue una bomba casera o militar plantada: fue un misil.- agrego, mostrándole cómo cuadra el area de impacto, según el radio dañado.- Un K-1885, por la falta de residuo y el ángulo explosivo tan amplio. Son misiles militares de clase A, ningún ser de vapor tiene acceso a ese código de seguridad-
- Estás diciendo que fue nuestro mismo gobierno?- Fireball me mira espantado. Sable mueve la cabeza.
- Puede haber sido robado, o pueden ser renegados infiltrados, o quien sabe que cosas. No te apresures en tus juicios. Me preocupa más que no les importara matar civiles para llegar a nosotros. Es un trabajo torpe y pretencioso: y sin embargo se nota que están muy bien informados sobre nosotros-
- Jessie?- pregunta Colt rencorosamente.
- Jessie no es torpe. Y si tuviera acceso a un K- 1885, y nos quisiera muertos, hace mucho que estaríamos muertos.- digo con tristeza. Oh, Jessie.
Los chicos me miran, y me callo de inmediato. Puedo sentir cómo se tensan, y me pregunto cuán obvia fue mi voz. Por suerte, justo en ese momento golpean la puerta para traernos la ropa que mandamos comprar, y ese aire de pesada sensualidad que quizá sólo yo percibía se esfuma en cuanto escucho a Colt puteando porque los jeans que pidió tienen costuras color de rosa.
JESSE
KNIGHT OF RED ARMOR
Es más de medianoche y yo sigo vigilando el hotel, porque tengo un muy mal presentimiento.
Lo sé: he hecho una ciencia exacta del stalkeo. No necesito que me digan que estoy obsesionado. Pero cuando ese maldito edificio voló por los aires, mi corazón casi estalló de miedo y agonía. Me metí entre los escombros perdiendo la cabeza, y el horror que me inundó cuando vi una cabeza aplastada con pelo rubio quemado fue inenarrable, paralizante: por suerte vi a Colt cargándola viva y relativamente ilesa antes de un minuto, porque si ella muriese me pegaría un tiro antes de alcanzar a que se me cayeran las lágrimas y por fin asunto concluido. Alguna vez pensé que matarla sería la única cosa que me liberaría: hasta que en ese estúpido caso de en que uno de mis astutos colegas servidores de Némesis consiguió atraparla y meterle un cuchillo entre las costillas supe lo que era la furia asesina de verdad y el pánico. Supe que no soy capaz de sobrevivirla ni diez minutos.
Sus compañeritos convirtieron la estación espacial de Gadnet en una ruina humeante y la salvaron antes de que yo lo hiciera. Podría haberlos detenido, pero no lo hice. Gadnet estaba también un poco obseso con ella, y más de una vez me preguntó por ella, por mi amor, y por los rituales de acoplamiento humanos. No me costó nada sumar dos mas dos de vapor, y me alegré cuando mataron al pervertido bastardo.
No, la única forma de que me libere de esto es que la tenga o me maten, o ambas cosas en ese orden. Pero ahora no tengo ningún deber que me ate, y seamos realistas: tengo suficientes créditos en cuentas ocultas en Fantasy para no morirme de hambre: qué más tengo que hacer que cuidarla?
Casi les pierdo la pista cuando se metieron al hotel: pero me bastó con quedarme cerca de la tienda favorita de Sable – Herrick's Gentlemen Wear, el posero bastardo no usa otra cosa – del área de los hoteles para pescar a un botones con bolsas de ropa y una blusa a rayas azules en el brazo. Si son tan predecibles.
Los seguí, y ya sé en que habitación están: no es que un botones pueda olvidar una April con la ropa desgarrada tan rápido. Estoy furioso: según el botones tenía los hombros desnudos, la minifalda deshecha, se le veía todo el estómago y yo me lo perdí, me tuve que contentar con una foto suya en bikini tomada con lente medio borrosa por tantos años.
Si, ya sé que tengo un doctorado en patetismo, gracias.
Y ahora a medianoche sigo de guardia en el jardín del hotel.
Quién demonios se atreve a tratar de matarlos, pienso en un segundo anacrónico. Mis colegas renegados y seres de vapor tenían muy claro que el que los tocaba se las veía conmigo, porque era mi prerrogativa acabar con ellos. Ahora me doy cuenta que deben de tener muchos más enemigos que yo, y seguramente varios más mortales. Pero algo me dice que esta vez es diferente, y a no ser que esté muy equivocado, lo que los hizo volar fue un arma de clasificación A del gobierno: un misil.
No pueden ser tan jodidamente desagradecidos, verdad? Pero no es curioso que al día siguiente que April presenta su renuncia, tratan de matarla de inmediato?
Sonrío. Estoy tan acostumbrado a tenerla a millones de parsecs de distancia, que el solo imaginarme que está allí cerca, durmiendo, me excita.
Pero por lo que a mí respecta, tengo tantas posibilidades si está a medio millón de parsecs como a un metro. Qué saco con emocionarme? A no ser que la fuerce, nunca la tendré.
Y es algo que tarde o temprano perderé la paciencia y la cordura y haré o moriré tratando: la deseo demasiado, todos lo sabemos.
No llevo ni media hora allí sentado quieto junto a una fuente, con un Spacial Winchester que compré pesando en mi bolsillo, cuando los veo. Son dos grupos, y definitivamente van en serio: uniformados, cargados de armas y alta tecnología, uno por las escaleras de servicio y otro trepando la fachada en sombra, en el lado opuesto de la luna. Los van a asaltar desde los ventanales, y cuando retrocedan, se darán de manos en boca con los que viene por las escaleras.
Son como seis por cada grupo, todos de similar contextura, lo que sugiere un grupo de soldados entrenados de larga data. Pero qué mierda está pasando acá?
Sé que hablamos del Jinete Sable y sus invencibles Comisarios estrella, pero me inquieto. Son un Jinete Sable que debe haber pasado los últimos cinco años sentado escuchando discursos, un Colt que se la ha pasado llenándose de salsa barbecue, un Fireball que se ha metido todas las sustancias ilegales de la galaxia y una April curándose un agujero del porte de una pelota de ping pong en la cabeza: no son lo que solían ser: hace cinco años le hubiera deseado buenas noches no sólo a doce bastardos con rifles y tásers, sino que a medio ejército con tanques, también.
Pero ahora... oh, qué demonios. Cojo mi rifle y subo detrás de los que van por la escalinata: al menos les arruinaré el elemento sorpresa. Y si muero como un héroe, quizá April me de un besito antes de que se me apaguen las luces. Incluso una mirada agradecida sería más que suficiente.
Sexo sería mejor, pero en fin... podría conformarme con un baile caliente. Nunca he bailado con ella. Nunca he hecho nada de nada, okay.
Subo la escalera, y no hago ni una pregunta: qué soy, el chico bueno? Venga ya, que se supone que hacen con fusiles de combate en un hotel a la una y media de la mañana, fiesta de disfraces?
Le vuelo la columna a uno y la cabeza a otro antes de que siquiera se den cuenta que estoy entre ellos: hay un tercero al que acabo con su propio cuchillo antes de que un súbito pensamiento golpee mi cabeza: si Sable me encuentra entre sus atacantes, no es sólo lógico que piense que los dirijo y me decapite antes de un yo no estoy con ellos saaaaaa?
Dios, que momento para dudar. En ese mismo segundo, uno de ellos me mete el cuchillo en un riñón y siento claramente cómo lo retuerce para hacer mis intestinos puré. Al menos el dolor me aclara la mente, y le meto mi cuchillo en la boca hasta que le separo las mandíbulas con un crujido. Sólo entonces me arranco el cuchillo y maldigo porque no ha sido buena idea: ahora me desangro a chorros.
Subo corriendo tras los otros dos, patinando en mi propia sangre hasta el hall donde siento una batalla. Si se ven magníficos, los hijos de perra.
Hay tres en el suelo: son obviamente humanos, porque sangran como cerdos. Hay otro que se retuerce, y otro con el cuello roto: Fireball está apoyado en la pared, aparentemente con algo roto, el rostro blanco de shock, pero Sable tiene a uno contra el piso, Colt acaba de dispararle al otro y April, que luchaba espalda a espalda con él le salta encima al tercero, lo aferra con una ferocidad que no le conozco, y con una llave de judo brutal le rompe el cuello.
Diooos... es tan sexy.
Se me debe de haber apagado la tele unos minutos, porque lo siguiente que veo es el techo. No. Me dispararon por la espalda. Aparentemente el tipo de la mandíbula descoyuntada logró arrastrase hasta acá arriba.
Escucho a Sable interrogando al que dejó vivo, a Colt hablándole a Fireball, y luego.
April está inclinada sobre mí. Está inclinada con las mejillas rojas, un verdugón en el cuello, y los ojos brillantes. Está jadeando, y siento su aroma cuando presiona mi hemorragia y me habla.
Le susurro, pero ella me habla ansiosamente. Qué dice?
-... haces aquí? Dios, estás desangrándote... Jessie! Mantente despierto, no te mueras!- me ordena, antes de acercar su cara a la mía.- Qué dices-
- Mi amor.- susurro- Tenemos que dejar de vernos así.- y me desmayo.
La sensación de ligereza que siento cuando despierto me dice de inmediato que estamos en una nave, en vuelo interplanetario. April está sentada a mi derecha, con una pequeño e-shocker al costado, un jumpsuit gris y el pelo sujeto y mojado, el rostro adormilado. No puedo creer que la hayan dejado sola conmigo.
Por otro lado, me duele la pierna izquierda como si me la hubieran electrocutado y estoy tan mareado que si respiro fuerte seguro que vomito. Supongo que lo más que puedo hacer es mirarla a mi gusto. Tal vez respirarle lascivamente.
- Hola.- digo con voz temblorosa. April parpadea y me fija la mirada, intensamente.- Adónde me llevan? Prisión Espacial 9-
- La prisión espacial 9 es para mujeres, Jessie-
- Esperaba tener suerte-
Veo un asomo de risa en sus ojos, pero luego se enfocan en mí.- Porqué te metiste-
- Nunca me sale bien hacer el héroe, uh?- sonrío débilmente, moviendo la cabeza. Los dos recordamos claramente cuando nos vimos por primera vez, allá en el Cavalry Command, la academia, cuando unos estúpidos ladrones a caballo mutantes ( no me hagan entrar en detalles por favor) nos atacaron y uno le dio un latigazo en los tobillos que la derribó. Intenté llegar a tiempo a caballo, pero casi pierdo el equilibrio y me mato en un barranco demasiado empinado, y Sable llegó antes que yo y cortó el látigo, y ella se ocupó del jodido mutante.
Luego me miraron, y yo huí, fucsia de vergüenza. Tan perdedor.
- Estabas tratando de salvarnos?- noto el escepticismo.
- Estaba tratando de salvarte a ti: por mí pueden hacer salchichas con los demás... y claro, como estaba coligado con ellos me partieron un riñón y me pegaron un balazo, totalmente friendly-
- Jesse.- me dice secamente.- El riñón te lo salvaron con microcirugía y te pegaron tres balazos, uno en el plexo solar: si no hubiéramos contado con un cirujano competente no te salva ni Dios.-
No sé que decir por un minuto. Luego, recupero el habla, y la miro fijamente.- Me salvaron-
- Tú intentaste salvarnos.- April se encoge de hombros. – Además, el tercer tiro era para rematarte-
- Y-
- A Sable le dijeron que tú también eras uno de los blancos.- me dice April con voz serena.
- QUÉ?-
PART NINE SABLE HOME ALONE
Aterrizamos en el Cavalry Command tras dos días: en Ramrod, hubiéramos cubierto la distancia en medio día, pero la ciencia y el arte de la navegación de grandes cruceros se ha perdido casi. Supongo que cuando implementen la tecnología de vapor, cambiará.
El desértico planeta ha cambiado poco en su aspecto, pero mucho por dentro. La antigua academia ahora es sólo un puesto fronterizo ahora: y los amables indígenas con los que compartí todos mis años de academia casi han desaparecido, absorbidos por el crecimiento urbano. No esperaba que me doliese tanto, pero volver a aspirar el aroma del cacto y el desierto sin el familiar tambor de los sheeyenna es tan triste que me deja en silencio. April, que hizo parte de sus estudios en Yuma, es mucho más apegada al planeta capital: pero yo fui como un hijo para Búfalo Negro, el gran jefe indígena, y Toro Salvaje era un hermano para mí.
Cuando Búfalo Negro falleció, supe que habrían problemas: Toro no tenía ni la mitad de buen sentido que su padre. Como era de esperarse, provocó disturbios, y cancelaron la reserva. Toro murió en una escaramuza, aunque no me pregunto si buscó la muerte a propósito: ahora, los orgullosos sheyennas son recepcionistas, botones y ayudas domésticas. Hace una generación, eran príncipes y princesas del desierto, reyes de sus tribus. Y ahora.
Tal vez sólo esté proyectando mis propios sentimientos de inadecuación. Tal vez en una generación, sean felices.
Jessie cojea a mi lado: Colt y Fireball no soportan la idea de que nos acompañe, pero lo que me dijo el soldado antes de morir- sí, era un soldado- es más que suficiente para que lo tolere aquí, con una camisa azul de Fireball que le queda pequeña y unos jeans míos que le quedan enormes, los brazos cruzados, mirando el planeta en donde nos conocimos con sus rasgados ojos entrecerrados y el aspecto más despreocupado que darse pueda. Está temblando de felicidad por estar cerca de April: lo sé. Pero me importa muy poco lo que piense.
Lo que importa es que April no ha tenido ni un solo desvío de su carácter tras matar a esos soldados con las manos, y la tengo estrechamente vigilada cerca de Jessie: pero ella también está sonriendo.
Dios, el dolor en mi corazón.
Él no deja de mirarla, como si grabara cada segundo en una cámara mental, como si cada momento fuera su tesoro, y no me sorprendería nada que así fuera. Si hay algo que no le puedo negar es que April es el amor de su vida: no puedo culparlo por eso.
- Qué hacemos aquí... exactamente?- pregunta con su usual desparpajo, las manos en las caderas, despreocupado como si hace dos días no hubiera sido un guiñapo sangriento. Lo miro, y siento que su beligerancia se atempera un poco: aunque no le guste, está agradecido de mí: no por haberlo salvado, no por haberlo traído, sino porque ha pasado más tiempo con April que en toda su vida en estos dos días, aunque lo hayamos mantenido a distancia.
- Si lo que dijo ese soldado es cierto, el lugar para buscar pistas es éste.- le responde April sin mirarlo. Me mira a mí, y se coloca a mi lado cuando empezamos a caminar.
Puedo sentir un palmazo de Colt atrás y no tengo que volverme para escucharlos.
- Deja de mirarle el trasero, hijo de puta-
- Perdona, vaquero, como yo no tuve tantos años cerca para hartarme de mirarla en la ducha y masturbarme con eso-
- Yo... no... argh... te voy a matar-
- Si deberías tener un grado en idiomas. Qué quieres? Que mire tu feo culo? Estás celoooosito, vaquero inculto-
- Celoso tu abuela, si crees que algo que no sea una iguana te miraría dos veces-
- Una iguana? Le dices así a tu esposa-
- -
- Estás bien?- Le pregunto a April con suavidad mientras caminamos por nuestra vieja alma mater. Le tomo la mano, que está tibia: cuando me mira, aunque puedo ver que hay muchos pensamientos tras su frente, sus ojos están calmados, sin sombra de esa falta de lucidez, ese brillo opaco que ya asocio con los episodios de la lesión. Cuando combatimos esa anoche...
Entiéndanme bien, no es que April sea la ingenua florecita de nuestro grupo: es soldado, es experta en artes marciales y maneja un rifle, un revólver y un vaporizador tan bien como yo ( y en una memorable ocasión, se bajó un renegado con una lámpara de cristales) Pero normalmente, a no ser que no fuera absolutamente necesario, no recurría a la fuerza, no la disfrutaba, y como todo verdadero artista marcial, utilizaba la violencia lo menos posible. Incluso muy rara vez aceptó tener wrestling matches con nosotros... principalmente porque en verdad su fuerza física era muy escasa: qué se podía esperar con cincuenta kilos de mujercita y la mitad en el pelo...
Esa noche, April disfrutó matar, lo sé. Vi su rostro cuando le rompió el cuello a ese soldado, y había tanta ira, tanto placer y tanta rabia que me asusté: era irreconocible. Casi juraría que hubo un momento en que me miró y no me reconoció.
Pero no puedo preguntárselo. No quiero. No quiero verla turbarse. Ya pasará, dijo el médico: pasará. Por ahora, lo único que importa es que estemos a salvo, y lejos de Jessie.
La Academia ya no existe como tal: ahora está en Yuma, y el destacamento aquí es igual a cualquier otro en la Nueva Frontera. Se han perdido muchas cosas con ello: ahora los agentes entrenan y estudian cerca de sus familias, en un lugar civilizado con riesgos mínimos y total control de la situación, en un mundo de alta tecnología en donde la política está a la orden del día y la teoría de la ley importa mucho más que la ética o el sentido de la Nueva Frontera. Ya no entrenan a sheriffs acostumbrados a tomar sus propias decisiones y a arriesgar todo por sus convicciones, sino a pequeños leguleyos expertos en burocracia.
Supongo que es un punto de vista anticuado, pero somos reliquias, no?
Me hace sonreír el que reconozca fácilmente, aún hoy, a los tres guardias del fuerte: son ex compañeros míos. Ellos también nos reconocieron de inmediato, a pesar de que veníamos en una nave particular propiedad de Fireball: supongo que aún tras tanto tiempo el pilotaje de Fireball es inconfundible para los chicos del radar.
- Yuhuu! Star Sheriffs, Número Uno!- nos gritan en cuanto nos ven. Casi siento a Jessie poner los ojos en blanco, pero no me importa cuando los abrazan y saludan, entusiastas ex compañeros y aprendices. Pronto hay una multitud de ex cadetes en la entrada y es una confusión de abrazos y besos, los más jóvenes mirándonos boquiabiertos de asombro. Mi único temor es que haya alguien de la generación de Jessie que lo reconozca, porque entonces sí va a arder Troya. Pero entre tantos saludos, también me apena que no haya nadie que se alegre de verlo a él, lo abrace o lo bese, mientras se mantiene un poco aparte, con su usual cara de resentido y a la vez de desprecio.
Tú podrías tenido esto, Jessie, pero elegiste otra cosa: así que no te quejes.
Y entre todos estos ex compañeros, colegas, hermanos, es que siento la angustia atenazarme. No puede ser que lo que dijo ese soldado antes de morir sea cierto. Tiene que ser una mentira, un error: porque no puede ser que nuestro propio gobierno.
"... los quiere muertos, a ustedes cuatro y a Jessie Blue... y los quiere muertos ya aunque tenga que volar la mitad de la Nueva Frontera... es por"
" Porqué? Qué hicimos? Porqué nos quieren muertos"
" ... los van a encontrar y les van a decir la verdad sobre... sobre ellos... ustedes saben la verdad"
Vómito de sangre: muerte: ojos vacíos. Maldita sea. Me duele, y siento rabia pero a la vez estoy profundamente afectado. Seguramente era una mentira: el gobierno podría habernos matado en cualquier ocasión, años ha. Porqué ahora? Qué verdad podríamos saber nosotros, que nadie más?
- Sable.- escucho una voz que conozco y que amo profundamente.- Bienvenido a casa, hijo.-
COLT IGUANA GET TO KNOW YOU
April y Sable se le cuelgan al General Halcón Blanco: si ya era un viejo en la guerra, ahora debería estar senil, pero parece como si los años no le hubieran pasado. Fireball y yo lo conocemos muy bien: él nos dio nuestro pseudo entrenamiento militar de seis semanas para que nos dejaran pilotar Ramrod al comienzo de la guerra, y tuvo una paciencia angelical con nuestra flojera y nuestras bocas flojas. Halcón Blanco es sheyenne puro: y normalmente tiene la cara de póker de su tribu, si no fuera porque aparte de entrenarnos a nosotros, entrenó a April y muy especialmente a Sable, y se le abraza como a un hijo, tan a punto de reventar de orgullo y de afecto que el viejo me hace sonreír. Aunque me pregunto si no será difícil para Sable vivir con esas expectativas de tanta gente sobre su cabeza. A mí me volvería loco, pero él lo hace parecer fácil.
Luego se voltea, y mira a Jessie. Jessie está cambiado, y el pelo negro lo hace totalmente diferente: yo me tardé un rato en reconocerlo cuando lo vi. Pero el viejo, que también entrenó a Jessie – en esa memorable ocasión que nos atacó con esos cuatreros en saltadores celestiales, Jessie se lanzó contra él e hizo dos líneas de tiro casi rozándolo, y el viejo no se movió: se quedó mirándolo fijo, y Jessie pasó de largo sin matarlo- lo mira a la cara y sé que lo reconoce de inmediato. Jessie se tensa: debe ser humillante tener exactamente la misma formación, y que a Sable lo reciban como al mesías y a él se lo queden mirando como a una iguana.
Bueno, Jessie es mucho peor que una iguana. Es una maldita víbora.
- Hola, Jesse.- dice Halcón Blanco con mucha serenidad.- Me alegra ver que estás vivo y a salvo-
Por un minuto creo que Jesse va dar media vuelta, o que se mostrará avergonzado, de alguna forma, pero se limita a mirarlo a la cara, con toda desvergüenza.
- Hola, General.- dice, como si fuera su hijo favorito. Oooh, le pegaría.
- Pasen, por favor: La academia de Westmine siempre está feliz de recibirlos.- continúa Halcón Blanco, haciéndonos pasar, aunque la verdad ninguno de nosotros es un militar ya.- Me da mucho gusto verlos, aunque algo me dice que no vinieron sólo de visita a este perdido rincón de la galaxia-
Sable asiente, mirándolo serio: ellos dos se entienden muy bien.
- No, General, agradable como es verlo a usted y a la Academia, necesitamos su consejo.-
Sigo pensando que Jessie no debería estar aquí: el único sitio adecuado para él es tres metros bajo tierra. Me da naúseas verlo sentado con desparpajo sorbiendo café al lado de April, mirándola con descaro, mientras ella intenta no sentirse afectada por ello y falla, aún mientras el General habla. No me sorprende que Sable le cuente todo a Halcón Blanco, excepto el tiro de April:
- Ha habido... escaramuzas. O desastres, si te soy sincero.- dice Halcón Blanco, su largo pelo aún trenzado con abalorios aunque es prístino como nieve cayéndole en los hombros, sus manos y brazos aún fuertes y vigorosos cuando manipula un control y nos muestra en una pantalla en la pared unos mapas interestelares.- Se han estado perdiendo cargueros en la zona cerca de la Victory' Star-
La Victory Star. Así le llamaron a la zona en donde estuvo primero Clavell y luego el Nth Grade, el planeta renegado: cuando lo hicimos explotar... y yo no entiendo mucho de esas cosas, Sable me lo explicó con dibujitos... la explosión se achicó y formo una estrella nueva.
- Y enviaron a varios grupos de A-Plants, pero ninguno volvió. Finalmente mandaron el HMS Monarch Supreme a investigar, y se quedó varado allí... tuvo que ir una fuerza de rescate. Aparentemente algo pasa, pero lo han callado todo lo que han podido. –
- Y la tripulación del Monarch?- pregunta Fireball, que tiene amigos allí. El Monarch fue la única nave de guerra " particular" que participó contra los seres de vapor: es un enorme y anticuado crucero, la nave particular del Rey Jared de Yuma, la única monarquía de la galaxia, el padre de Randolph. Pasó a la flota tras la guerra: se hizo remozar, pero debe de ser uno de los pocos cruceros que quedan en funciones. Yo le tenía cariño a ese viejo... era tan cabezón.
- La tienen en cuarentena. Nadie sabe qué está pasando, Sable, pero es algo grande: movilizaron todas las fuerzas cercanas, están en alerta amarilla. –
- No serán seres de vapor renegados con una nueva ofensiva?- pregunto, tratando de no sonar esperanzado.
- No seas tarado, vaquero.- me suelta Jessie, mirándome por sobre sus brazos cruzados, sobresaltándonos: no había dicho una palabra.- Los seres de vapor ya no tienen ni caudillos ni armas, y se han mezclado bien en los planetas fronterizos: no tienen porqué intentar nada semejante. Si tu gobierno pretende hacerles pagar a ellos su incompetencia, pues podrían haberlos fusilado en vez de empezar con todo ese discurso de integración-
- Claro, como son unos pobres nenes-
- La mayoría son mejor gente que tú-
- No me compares con unos mugrosos seres de vapor-
- Tsk, tsk, ya nos pusimos racistas? No era que paz e integración para los pobres refugiados? No, si los seres de vapor son mejores que los seres humanos... más estúpidos pero mejores.-
Sable evita que le salte encima a Jessie.- Tienes alguna idea de porqué podían querer matarnos en relación a eso, General-
- Tiene que haber alguna relación.- dice el anciano sheyenne, mirando a Jessie.- Algo que los cinco compartan, y que sea motivo suficiente. Pero son dos cosas tan extrañas que tienen que estar relacionadas, Sable. La verdad yo pensé que los llamarían al servicio activo para que fueran a investigar, ustedes conocen esa área mejor que nadie: pero nunca pensé que podían tratar...- mueve la cabeza.- Los tiempos son oscuros cuando el pago del heroísmo es éste, hijo mío-
- No decían que la virtud era su propia recompensa? Pues ya ven...- Jessie sonríe beatíficamente. Yo quiero pegarle.
- Qué crees que deberíamos hacer, Gran Jefe?- le pregunto luego. Halcón Blanco nos ofreció techo y comida por unos días, ocultos aquí, incluso a Jessie y sin preguntar: tanto confían en el criterio de Sable. Fireball fue a saludar a unos amigos, April se tomó su calmante y está durmiendo, Jessie está recorriendo el patio al atardecer – si me imagino que tendrá lindos recuerdos, el muy imbécil- y Sable y yo aprovechamos las instalaciones para tomar una buena ducha, una afeitada y un rato de descanso. Es bueno sentirte seguro en un lugar; sé perfectamente que este sea tal vez el lugar más seguro del universo para nosotros hoy.
Los dos estamos desnudos, charlando en nuestras respectivas duchas. Sable solía ser ridículamente pudoroso, pero el primer paso a nuestra intimidad fue en la época en que yo aún no me convencía de la incompatibilidad del estilo comando con la vida militar, y... digamos que me atrapé la mejor parte de mí mismo en el cierre de vacío de mi exoarmadura. Sable me encontró revolcándome y rezando por morirme en el vestidor, ya que la presión no es muy diferente a la de una puerta de hangar, y requiere un complicado juego de tirones, presionar botones y soltar ganchos quitártelo: todo eso para que no haya una posibilidad de que se te suelte accidentalmente en el espacio, pero lo hace imposible de sacar a menos que estés de pie, y sereno.
Estuve meses orinando sentado. Sable no le contó a nadie, pero después de eso, ya no podía tener vergüenza con él. A él le costó más, pero ahora mientras se lava el pelo y lo enjuga bajo el chorro de la ducha desnudo a unos pasos, está relajado y pensativo, y sé lo que me va a decir antes de hablar.
- No estoy muy seguro. Creo que lo mejor será dejarte aquí con April e irme con Jessie y Fireball a la estación Skull: es la más cercana a la zona, y allí solía tener amigos que podrían decirnos algo más-
- Crees que ambas cosas estén relacionadas-
- Sí.- Sable corta el agua.- Lo creo. Creo que allí hay algo que no quieren que se sepa, pero que nosotros sabríamos lo que es sólo con mirarlo. Así que, voy a mirar-
- Quiero ir contigo, Sable-
- No quiero llevar a April, y no quiero dejarla aquí sola-
- Ella también querrá ir.- corto el agua yo y empiezo a secarme vigorosamente.- Dónde va a estar más segura que con nosotros-
- No me siento confortable con tenerla junto a Jessie. Dos días acá vaya y pase, pero diez días de viaje, y como está-
- Pero si ni se han hablado. Yo los vigilo. Además, recuerda que empezaron por ella: y no sé cuánto tiempo estaríamos seguros acá: tarde o temprano alguien abrirá la jeta. Y si atacan toda la Academia? Y si mueren inocentes por que estamos acá? Prefiero que nos mantengamos juntos-
Sable suspira.- Tienes razón, pero no tiene porqué gustarme. Y no me atrevo a dejar a Jessie acá: si hay una avispa en la habitación me gusta verla. Además, seguro que encontraría como seguirnos-
- Jessie no se nos va a despegar hasta que lo matemos, y lo sabes-
- Sí.- dijo Sable con súbita acidez. – Y si hace un solo movimiento en falso, eso es lo que voy a hacer.-
FIREBALL
No voy a negar que me apena un poco el que yo haya pasado seis semanas acá y tenga amigos que ir a saludar y que Sable y April hayan pasado casi cinco años cada uno y no tengan nadie: pero era de esperarse de ambos. Sable era el primero de su clase cortés y formal, pero lo molestaban mucho de chico por ser tan correcto, y de mayor, le temían demasiado: me imagino que después de que pegó el estirón, y de que lo vieron en esgrima, les entró el pánico, porque no hay nadie en la Nueva Frontera, tal vez excepto su padre, que pueda enfrentarse a Sable con una espada en la mano y salir vivo. Y April, que era tímida, estaba aislada por su amor a los circuitos y a los objetos inanimados no menos que por el handicap de ser hija de uno de los más importantes pero menos populares jefes de la confederación: no es sorprendente que hayan roto todos los récords, si no hacían nada más que estudiar.
Yo la habría pasado de maravilla, y Colt también: los dos somos sociables, conservamos todas las amistades que hacemos, y tenemos listines de teléfonos interminables: para nosotros fue un shock darnos cuenta que ellos no tenían amigos: que en verdad, nosotros fuimos sus primeros amigos. Tal vez los únicos a los que les permitieron acercarse lo suficiente para conocerlos, y una vez que conocimos a ese par de tiesos hijos de puta, cómo no íbamos a quererlos?
No puedo dejar de pensar en lo que nos dijo ese soldado. Me enfurece por mí, pero no puedo ni imaginarme cómo lo están pasando ellos. Entiéndame: yo nunca fui un verdadero militar, a pesar de mi entrenamiento de seis semanas, mi ID Goldstar, o mis años en Ramrod: Ramrod no era una unidad regular, y ni yo ni Colt nunca aprendimos a pensar como pensaban ellos. Nosotros cobrábamos nuestro cheque, comíamos, luchábamos, y usábamos nuestras habilidades vendiéndoselas al gobierno con tal de seguir junto a ellos. Pero los dos le han dado sus vidas a la Nueva Frontera: los dos lucharon con sus mentes y almas, usaron hasta el último vestigio de su energía y su capacidad, fueron más allá de ser necesario, y dieron todo lo que tenían por ganar la guerra: si no hubiera sido por la guerra, estoy seguro que Sable estaría tocando la gaita y criando principitos en su querida Scotia y que April estaría navegando y esquiando entre los lagos, mares y montañas de Calandra, ese planeta azul que tanto ama y que apenas debe de recordar ya. Cómo deben sentirse, después de haber dado tanto, que unos políticos descriteriados hayan decidido que tienen que morir?
Supongo que es gracias a nosotros que no dicen " si, señor" y se pegan un tiro. Ese entrenamiento militar, jawolh.
Me pregunto si se cuestionan, o si les pegamos suficiente rebeldía para enfurecerse. Pero sé que Sable no descansará hasta que averigüe la verdad, y hasta entonces, yo estaré bien pegadito a su costado, vigilando sus lados mientras Colt vigila nuestras espaldas y April y él intentan descifrar el misterio. Después de todo, no hay mejor lugar para mí en la nueva Frontera, y no querría otro.
... aunque me pregunto qué vamos a hacer con Jesse.
- Fireball, que gusto verte... aunque perdona, es Kenji, no?- Curt Maxwell me enseñó todo lo que sabía de salto hiperespacial en dos semanas, y me da gusto abrazarlo: es increíble como ha pasado el tiempo, cuando lo conocí era un tipo joven y ahora es un cincuentón con barba y canas. Él y los dos que me enseñaron mecánica básica militar, y el que me enseñó la etiqueta básica y los usos y términos adecuados – Ryo, Terence y Bud.- me esperan con cervezas en un pequeño comedor: Colt se unirá a nosotros luego, seguro.
- Fireball está bien.- les digo sonriendo. Nunca me acostumbraré de nuevo a Kenji, seguro. Si ya ni me acuerdo del kanji.
- Viejo, esperábamos verlos. Desde que empezaron a llegar esos reportes de la base Skull, y empezaron a desaparecer cargueros, que esperábamos que los mandaran llamar: los A-plants caen como moscas, y la verdad, después de que perdimos a Dusty Fleming y a Henry Willis allí-
- Dusty? – Malas noticias: viejo amigo de Colt, coterráneo suyo. Era uno de los más antiguos y más desobedientes Star Sheriffs, pero era maravillosamente bueno en su trabajo.- Dusty y Henry? Pero cuántos Star Sheriffs quedan?- pregunto, sintiendo la conocida angustia. De antes de la guerra, no habían muchos, y la guerra los diezmó.
- No creo que lleguemos a la centena.- me dice Ryo, un musculoso pelirrojo de Rejkavic.- Los seres de vapor mataron a muchos, y otros se retiraron, como ustedes. Y no hay cálculos oficiales, pero asumimos que esa cosa en la Victory Star se ha comido al menos quince cargueros, diez patrullas A-Plant, seis balandros del gobierno, a Dusty y a Henry, y al Monarca Supremo, que fue lo único que devolvió... aunque dicen que la tripulación volvió loca de remate. También dicen que les sacaron entre histeria que la estación Skull está vacía y abandonada ahora-
- Abandonada? Pero...- me quedo boquiabierto.- Si al menos vivía mil colonos allí, más el personal del ejército-
La estación Skull se instaló en el pedazo más grande que quedó de Clavell, al que le quedó algo de atmósfera, y que era más o menos del porte de un condado. El resto de la zona cerca de la Victory Star, que les da algo de calor y gravedad, está sembrado de asteroides, y es muy difícil navegar allí, con los sensores a ciegas: tienes que ser muy buen piloto, aunque era ideal para perder cazas enemigos en los últimos días de la guerra. Lo llaman Dead Sea, pero hay que atravesarlo para llegar a la estación: nosotros éramos los únicos que pudimos meter un crucero por allí: quien haya metido el Monarca Supremo, que es apenas más pequeño que Ramrod, tiene que ser un piloto increíble.
- Quién capitaneó el Monarch Supreme?- pregunto, con temor de escuchar un nombre conocido.
- Roy Phillips Riley. Lo conocías? Era general del Rey Randolph, él-
Casi suelto la risa, bastante amarga. Que si conocía a Roy? Demonios, que si lo conocía?
En una memorable ocasión, le puse una pistola en la boca. Es adorable: el príncipe loco por April y el único tipo que le rompió el corazón, trabajando juntos. Si falta Jessie y cartilla completa...
No puedo evitar pensar que por muy mala forma que haya sido ésa de acabar una carrera militar brillante, Roy se merecía justamente eso.
- Sí.- sonrío.- Digamos que nos hemos visto-
- Él era uno de los pocos que quedaban de los que lucharon con ustedes, junto con Lady Madarien y el general Svenson. Las cosas andan mal en el ejército, al menos para los viejos Star Sheriffs.- dijo Curt, acariciándose el mentón.
Golpean la puerta: es Colt. Cuando entra y se sienta, recién duchado y más joven que nunca con sus jeans y su trademark camisa blanca, hay otra ronda de abrazos y brindis. Se supone que no se permite alcohol en las bases del ejército, pero si eso fuera cierto, la mitad de los soldados habrían desertado mucho antes.
- Y la comandante April? Perdón, la almirante-
- Ella renunció, Curt, ya no es militar.- miro a Colt inquisitivamente.
Por sus caras es como si les hubiera dicho que la Virgen María ya no es virgen.
- Pasé a verla, duerme como un bebé - me dice con una mirada de ternura.- Estuvo en el hospital, así que está delicada aún.- les explica a Curt y a los demás con discreción, y puedo ver la misma ternura en sus ojos. Si Sable era para ellos un modelo y una héroe, April era para ellos un símbolo, un ideal conmovedor. Apenas se atrevían a mirarla a la cara: para ellos era un ángel venido del mismo cielo,
Si hubieran sabido como la trató Roy, lo habrían hecho pedacitos.
- Fireball.- me pregunta Curt, muy serio.- Planean ir a la zona, verdad-
Me conmueve que ni siquiera se pregunte si tenemos derecho a hacerlo, o si será sabio que lo hagamos si el Monarca Supremo volvió así y el resto no volvió. Aún somos invencibles para ellos: aún nos miran como si bastara con que lo decidiéramos para arrebatarle a los seres de vapor un planeta, hacer retroceder las líneas enemigas, rescatar un prisionero, desenmascarar una conspiración, pacificar un sitio: lo hicimos tantas veces en la guerra, y siempre volvíamos a salvo, heridos, pateados o agotados, pero volvíamos vivos.
En teoría no éramos más que otra unidad de patrulla de Star Sheriffs, pero la verdad éramos los arregla-líos oficiales en la guerra: cada vez que algo era muy difícil, confuso o complejo, nos enviaban a nosotros. Y jamás fallamos.
Ellos creían en nosotros a patas juntas: nosotros mismos creíamos en nosotros y nuestra leyenda a patas juntas. Llegamos a ser tan creídos que una vez que una unidad renegada atacó Durango durante un concierto de Scrape, les mandamos una señal de que no se preocuparan, que siguieran con su concierto, sintonizamos la música, les abrimos un canal para que nos escucharan y nos vieran luchar, y volvimos antes de tres canciones. Casi nos comieron vivos en el comando por la falta de seriedad de ser filmados bailando tras nuestra victoria y saludando mientras Scrape cantaba everybody one, everybody two, everybody three... en la cabina.
Y qué demonios. Aún creo en Sable. Si él dice que vamos a forzar las puertas del infierno, yo buscaré los guantes de asbesto, y allá vamos.
APRIL
Porqué matarnos? Qué puede haber allí que no quieren que nosotros, específicamente nosotros, no veamos?
Me cedieron una habitación pequeña y confortable, muy parecida a mi habitación de estudiante: por un minuto me siento de regreso en esos años, en que me sentía sola y diferente. Pero todo ha cambiado: ahora soy una mujer, y sé, de un modo que es casi extrasensorial, que Sable debe de estar consultando mapas, que seguramente Colt y Fireball están saludando a sus amigos y que Jessie.
Es tan extraño. No puedo saber qué estará haciendo Jessie. Nunca pude. Es tan impredecible como un tornado, tan exacto como un escalpelo. Excepto Clavell, nunca mató indiscriminadamente, sino sólo como un paso en sus objetivos. Pero era inmisericorde y despiadado cuando hacía falta, y nunca se paró en barras ante torturar, asesinar, destruir.
Porqué pienso en él ahora?
Porqué pueden querer matarlo a él? Es cierto que ya no tiene ningún valor para ellos ahora que les entregó la tecnología de vapor: pero porqué soltarlo y luego matarlo? Porqué él y nosotros?
Qué conexión tenemos?
Tengo que dejar de pensar o me volveré loca. He dormido al menos dos horas, porque me siento refrescada y clara. Me visto rápidamente y me dirijo a la antigua sala de mapeo: allí tiene que estar todo lo necesario para llegar al Dead Sea, aunque la verdad no es que necesite mirarlo... me sé esas coordenadas con los ojos cerrados. Aunque ser arrogante es lo más peligroso que hay.
Esta siempre fue mi habilidad: ser el doble o triple seguro que necesitábamos, juntar data, revisar, revisar, ordenar, clasificar. Con la habilidad de Sable para ver la gran escena y yo con mi manía por los detalles, lográbamos deducir y desenredar madejas de planes de Nemesis, de Jessie y de quien fuera: y ahora quiero verlo para dejar de pensar sola, para que pensemos juntos como antes.
Porque aún me cuesta creer que nuestra propia confederación nos esté tratando de matar. Porqué? Yo era única que quedaba dentro, y acababa de irme. Porqué temernos? Porqué matarnos? Hubiéramos obedecido órdenes, aún, de silencio o secreto. Qué demonios está pasando acá?
Sable está balanceándose en las patas de la silla, unos mapas en el regazo, un montón de viejos reportes haciendo pilas frente a él y un viejo almanaque en la mano cuando entro a la sala de mapeo. Me mira, y sonríe: sé que quiere hablar conmigo, discutir esto, pero no quería despertarme.
Me siento frente a él en la penumbra de la sala, la lámpara de lectura fija entre ambos haciendo relucir sus ojos color pizarra.
- Conseguí una conexión.- me dice con una insinuación de sonrisa en sus ojos. Su mentecita ya se ha lucido, y lleva acá cuánto, tres horas? Lo miro con mi admiración habitual: Sable podría haberse alimentado de nuestra admiración en la guerra si hubiera querido. Y creo que excepto esa única vez que lo capturaron y se lo llevaron a Meltheus cuando estábamos averiguando qué le estaban haciendo a las Destrobeast, nunca entré en pánico. Pero con él éramos invencibles: sin él.
- Qué encontraste-
- El Monarca era el único equipado con la nueva tecnología de Jessie: el resto eran todas naves muy pequeñas, y que saltaban al hiperespacio a través de la velocidad, no de la materia de vapor-
- Eso no explica lo que le pasó a los tripulantes- pregunto, y tomo la lista. Un momento después, me quedo boquiabierta al leer el nombre del capitán: mi primer y único novio. No lo puedo creer.
Cabello rubio ceniza, y ojos verdes como el veneno. Mi primer amor.
- Roy...- musito, desconcertada. Miro a Sable, y me doy cuenta que no quería decírmelo, pero no tenías más remedio. Añado, luego, mirándolo fijamente.- El Comandante... el General te dio acceso a sus archivos clasificados-
- Sí. Puedes mirarlos cuanto gustes. Pero...- su ceño se frunce.- Crees que sea posible ponerle la tecnología de vapor a la nave de Fireball-
Lo miro a la cara. Él sabe lo que me está pidiendo: que trabaje con Jessie. Y no quiero hacerlo, pero el monopolio de esa tecnología la tiene ahora el gobierno: si no él, quién?
- Se puede, con los insumos apropiados... y con su ayuda.- digo, tratando de mantener la voz serena.- Deseas que lo haga-
- No, no lo deseo, pero no sé que más podemos hacer antes de ir allá.- me dice con franqueza, estirándose para tomar mi mano. La aprieta, y nos miramos.
- Cuánto tiempo me das-
- Dos días-
- Es poco-
Me sonríe.- hemos salvado al Universo, y en menos tiempo-
- Cuando éramos jóvenes. Ahora somos unos abuelitos-
- No seas tarada-
- Llevarás a Jessie-
- Sí. Lo necesitamos para que opere su tecnología.- suspira Sable.
- Crees de veras que nos estén tratando de matar?- susurro yo.
- Hace cinco años, te habría dicho que no. Ahora, si soltaron a Jessie... creo que son capaces de todo-
- Y qué ganaremos con saber porqué, Sable-
- Nada, tal vez.- me dice suavemente, acariciando mi mano.- O todo... no lo sé, April. Pero luego, buscaremos un lugar seguro, y nos quedaremos allí-
- Crees que exista un lugar seguro-
- Tiene que existir uno, y te prometo que no dejaré que nada nos suceda.- me dice con su voz habitual, la voz del Jinete Sable. Toma mi mano y la atrae a él para besarla, y mirarme a los ojos. Sus ojos son como dos pozos de plata y zafiro, como el cielo en una noche de verano: gris oscuro y azul, el color del cobalto. Está preocupado, pero decidido: y como siempre, él no quiere que yo sólo obedezca, sino que le gusta que ponga todas las objeciones que se me ocurran, para asegurarse de que ha pensado en todo.
Ya no tengo porqué obedecerlo: y también sé que si a cualquiera de nosotros le pidiera la cabeza de alguien le preguntaríamos si la quiere con limón y sal. Pavlov y amor, supongo.
- Pero Robin... la casa de Fireball... tu cargo y tu castillo-
- Encontraremos la forma. Pero estaremos a salvo, y juntos.- me dice con voz firme.- Me crees-
En la penumbra, su cabello parece plata líquida. Cuando besa mi mano, y me pierdo en sus ojos, sé que me cumplirá esta promesa aunque sea lo último que haga. Creo lo mismo que creyó cada ser humano de la galaxia hace diez años a patas juntas: que el Jinete Sable nos salvaría a todos.
Y entonces lo dejo con los mapas, porque si me quedo, sé que acabaré por decirle cuánto lo quiero y besarlo.
JESSIE
Es sorprendente volver a encontrarla allí, de pie frente a ese pequeño espejo en el pasillo trasero del salón principal, arreglándose el pelo con el mismo gesto que hace diez años. La imagen es tan surrealista que me hace sonreír, sentado en la sombra: no creo que me haya visto.
Quién dijo que el pasado no vuelve? Aquí estoy, sentado en uno de esos mismos barriles viejos contra los que me arrojó: quizá el mismo que me dejó una pequeña cicatriz en la clavícula, con un clavo oxidado. La miro allí, en silencio, y la recuerdo como era hace diez años: llevaba un vestido rosado de seda con vuelos blancos en los hombros y una enagua de encaje blanco asomando debajo, guantes blancos altos, el pelo suelto adornado con dos pequeñas rosas de tela sujetándole el cabello en las sienes, zapatos color cereza de correa y el galón de los Star Sheriffs sobre el escote, que era muy redondo y decente. Y aros largos, de plata con gemas rosadas. Lo sé, porque me quedé con uno en el forcejeo y aún lo tengo.
Hace diez años, tenía la cara más redonda, tenía el busto más pronunciado y más formas de niña: tenía las mejillas rosadas aún, y un gesto mucho más inocente. Sin embargo, había en sus ojos la sombra de la mujer que veo hoy, y de la que me enamoré.
Mi amor no ha cambiado con los años: si algo, ha crecido, aparte de agriarse y mezclarse con deseo y amargura. No me enamoré de esa jovencita soldado, sino de la mujer que sería un día: lo comprendo ahora con claridad. La guerra no le quitó nada que yo amara, sino que fue desnudándola, como una vela al consumirse da luz más hermosa. Y ante mis ojos, fue cambiando, hasta ser la imagen exacta de lo que yo sentía en mi corazón.
Ahora no lleva un traje de fiesta: lleva unos pantalones flojos grises, con una camiseta de la misma tela, de un blanco invierno que acentúa su palidez. Las zapatillas de caña aprietan sus tobillos, y la casaca gruesa que la protege me esconde su cintura: pero cuando levanta los brazos para atarse el cabello, que está más claro que antes y más lacio, y que ahora usa hasta la cintura y no tan largo como antes, la tela de su camiseta se tensa y enseña sus senos más pequeños por lo delgada que está, la finura de su cuello. Extraño a la niña atlética y saludable: amo a esta mujer que acaba de salir del hospital y que parece una figura de cera. La miro, me lleno los ojos a placer de ella, un lujo que jamás tuve. Me gustaría prolongar este momento para siempre.
- Wow. Deja vu.- dice ella, y me doy cuenta que ha sentido mi respiración.
- Aquí nos conocimos.- digo, bajándome de mi percha. April me mira mientras acaba de levantarse el pelo en un moño en la nuca, y se gira para mirarme.
- Aquí me atacaste: nos conocimos en el gimnasio-
- No. Allí no sabías ni mi nombre. Me conociste aquí, cuando me miraste a los ojos y me mandaste a freír espárragos.- agrego, con una risa. Pero ella no sonríe.
- No pretendía humillarte. Pero me atacaste.- dice al fin, muy bajo. Es lo más cercano a una disculpa que le he oído.
- Era tan repulsivo? Tanto te costaba darme una oportunidad? Un par de bailes?- le pregunto dulcemente.
- No era bailar lo que querías.- me suelta con aspereza, y no puedo evitar sonreír recordando mi juvenil ardor.
- No, es cierto...- le sonrío, y la veo sonreírme casi sin querer.- Me dijiste que te sentías muy halagada y apenada, pero que no tenías tiempo para romances. –
- No lo tenía. Y acababa de salir de una relación muy mala: no estaba buscando otra, precisamente-
- QUÉ? Quién? Cómo?- barboto. Un novio? Tuvo un novio antes? Los celos me comen. Vive, quién demonios?!- No sería Randolph-
- Jessie, si haces un número de celos creo que me reiré en tu cara-
- Celos? No.- miento.- Y acaso tú no estuviste celosa una vez de mí-
- Qué-
- Krista. No te pusiste celosa? Pensaste que te había olvidado-
Me mira, con franca exasperación.- No seas absurdo-
- Claaaaro. Y tenías que infiltrarte justamente tú, y tenías que conocerla... porqué no se infiltraron ellos, que podrían haberla seducido al lado del bien-
- Te voy a decir lo mismo que les dije a ellos: ella ya tenía suficientes problemas con hombres.- me suelta, antes de bajar la mirada, entristecida.- Alguna vez supiste algo más de Krista, Jessie?- me pregunta de pronto, volviéndose a mí. La miro fijamente. No puedo creer que aún tras tantos años le importe.
Krista era la hija del jefe sindical de los mineros de Rejavik. Cuando conquistamos el planeta, los miserables hijos de puta muertos de hambre se negaron a trabajar para nosotros, incluso cuando empezamos a masacrarlos. Némesis me encargó que me ocupara del asunto: su gente sólo dejaba cadáveres.
Identifiqué a la chica, y arreglé un accidente en su automóvil e hice de héroe rescatador. Hice tan bien el numerito de pobre y malentendido antihéroe, esperando a ser redimido por el amor, que Krista se fue a la cama conmigo esa misma noche y al día siguiente ya estaba convenciendo a los mineros. Las cosas funcionaron de maravilla por meses... aunque yo estaba harto de ella: se me entregó de un modo tan idólatra, tan enfermizo, que acabó por serme repulsiva: como, me imagino, le era yo a April.
Tuve el sobresalto de mi vida cuando me enteré que April se había infiltrado, se había hecho amiga de Krista y había penetrado nuestras bases: su habilidad nunca dejaba de encantarme. Y eso que para mí era perfectamente reconocible con un moño alto, una falda con diseños go go y lentes: pero a los seres de vapor se les dificulta reconocer humanos y a veces llegaban a hacer las cosas en su misma nariz sin que los reconocieran. Supongo que dado a la enorme cantidad de colores de pelo y complexión que hay entre los seres de vapor, todo el espectro, nuestras escasas posibilidades de tonos de piel y pelo nos hacían confusos. Sin contar que no fue hasta que me conocieron a mí que no se dieron cuenta que nuestras ropas no eran invariables...
Llegué justo a tiempo para atravesarle la mano a Krista de un disparo cuando ella descubrió a April y casi le mete un balazo: me di el gusto de observarlas juntas, a Krista incrédula, a April tratando de salvar a la que acababa de tratar de matarla, y le dije a Krista quién era a April, y cuánto la amaba.
Krista enloqueció, gritó y lloró: a mí me importaba muy poco: me lancé a atrapar a April. Ella intentó arrastrarla para salvarla, y entonces todo voló por los aires cuando sus descriteriados compañeritos hicieron saltar la base para entrar a buscarla. Traté de protegerla, pero ella cubrió a Krista con su cuerpo, y yo a ambas: cuando volví en mí, estaba solo, y apenas tuve tiempo de escapar antes de que me atraparan.
- No. Nunca. Supongo que murió en esa batalla y no quedó nada para enterrar.- le digo sin piedad. Los ojos de April se cierran un momento, como si lo temiera, y luego me mira con dolor en ellos.
- Aún guardo la bufanda celeste que me regaló-
- Por Dios, April. A mí me regaló un juego de ropa interior suyo, pero te aseguro que lo usé de tomaollas hace mucho-
- Porqué la lastimaste, Jessie? Ella no se merecía lo que le hiciste-
- Nadie se merece esas cosas, pero pasan.- digo, encogiéndome de hombros.- Además, fue culpa tuya-
- Qué-
- Reconozco que era el modo más fácil de que la población dejara de joder. Pero si la hice enamorarse de mí, April, y luego dediqué mi tiempo libre a torturarla, era porque quería ver si era posible para una persona dejar de amar a otra.- digo sin ninguna misericordia. Los ojos de April me miran, incrédulos y doloridos, pero sigo hablando, sintiendo una extraña satisfacción que ya conozco al dejarla sin palabras, al hacerla estremecerse de repulsión, ya que no puedo hacerla estremecerse de deseo.- La enamoré todo lo que pude, y luego... intenté todo. La humillé, la golpeé, la insulté y la herí todo lo que pude... pero seguía amándome. Si hubiera dejado de amarme, si me hubiera odiado, April, habría significado que había esperanza para mí: que algún día, yo podría olvidarme de ti y vivir en paz. Pero ella seguía amándome: y yo la odiaba porque cada día que ella seguía amándome, me recordaba que nunca podría escapar de ti... ni querría hacerlo.- acabo, cada vez más cerca suyo. Ella me mira, como hipnotizada.- la odiaba... la odiaba cuando me despertaba en la mañana con un cuerpo de mujer y no eras tú. Odiaba su torpeza... su rudeza... odiaba su voz, que no era la tuya, odiaba su pelo... odiaba hasta su olor, pero en la noche a veces cuando apagaba todas las luces podía intentar fingir que eras tú en mis brazos y entonces era tierno... o brutal. La obligaba a callarse para que no alterara mi fantasía-
- Jessie, cállate.- me suelta, apartándose de mí. Pero le sujeto las muñecas, y no lucha, pero no me mira.
- Porqué? No quieres oírlo? Pues sucedió. Sucedió, y sucedió por culpa tuya. Es lo que tú me hiciste, en lo que me convertiste... estás contenta? Mírame a la cara! Te gusta tu obra maestra-
- Suéltame-
- Deja vu, no?- le sonrío, pero hay miedo en sus ojos. Miedo, y asco, y.
... hay algo... hay una llama allí.
Dejá vu. La aferro, pero los años han pasado: ya no soy un mocoso con habilidad de judo aferrando a una maestra de artes marciales, loco de deseo. Ahora es ella quien es frágil, y yo soy fuerte, mucho más fuerte y hábil. A pesar de eso su cuerpo se cierra y se me resiste con destreza, logrando meter los codos entre nuestros cuerpos, intentando hacer palanca para soltarse, sus rodillas apretadas juntas luchando contra la mía: pero con una llave violenta tenso todos mis músculos y la obligo a separar los brazos, y luego estoy allí, mi boca en la suya, mis brazos apresándola como cadenas mientras mis labios oprimen los suyos, mi lengua penetra su boca y la lujuria me inunda la cabeza: sabe igual que hace diez años, sabe mejor, sabe como el agua fresca tras tantos años de sed abrasadora, y mis manos la aprietan al punto de dolor mientras bebo sin aliento, un gemido traicionándome.
- Jessie, por favor déjame!- echa la cabeza atrás, pero sólo me expone su cuello. Hundo la cabeza allí y lo disfruto, pero siento su corazón latiendo tan rápido que no parece posible. La miro, y la siento temblando de pies a cabeza.
- April-
- Jessie, déjame, no puedo más, por favor, déjame!- me suplica, y veo sus ojos llenos de lágrimas, y de miedo: pero no es de mí. Le teme a otra cosa... a qué? A qué le temes? Lucharía con tus demonios, enjugaría todas tus lágrimas, si me dejaras.
La suelto y huye de mí como si mi contacto la quemase, retrocede hasta las sombras, hasta apoyarse en la pared opuesta. Nos miramos un largo rato, y sé que siente el deseo emanando de mí en oleadas, como yo siento el pánico en su cuerpo.
- Les vas a decir?- susurró al fin, mis labios aún sensitivos, aún cargados de su calor y su humedad.
- No. Te matarían-
- Te importo, entonces.- digo triunfalmente. Quiero humillarla: quiero que reconozca que me desea, quiero que le diga al mundo que le importo, que no le soy indiferente, que todos sepan que al menos se siente responsable por lo que me hizo, que se siente culpable, que calla y que les mentirá a sus queridos amigos por mí. Pero ese impulso cruel muere cuando la veo llevarse las manos al rostro y su cuerpo sacudirse en jadeos silenciosos, que me conmueven más que si llorase.
La amo. La amo y la torturo y soy un monstruo, el monstruo en que ella me convirtió; y el monstruo se odia a sí mismo.
- No lo sé...- me susurra, su aliento entrecortado.- déjame... déjame, te lo suplico, Jessie, déjame en paz-
La dejo allí. Y aunque parte de mí quiere ir a consolarla, parte de mí disfruta que sufra en el mismo sitio en donde se inició mi tortura. Diez años, y esto recién ha empezado, April...
... ahora, cómo averiguo sobre ese novio fantasma suyo?
PART TEN TAKE US SO FAR SABLE
Roy Phillips Riley. Nunca creí volver a oír hablar de ese hijo de puta: aunque por lo que dicen los informes, está catatónico. Es llamativo. Nosotros le deseamos tantas veces lo peor, y el maldito desgraciado siempre salió a salvo de las misiones más peligrosas, que pensamos que tenía algún tipo de protección mágica, como nosotros: pero ahora que lo ha alcanzado su karma, me alegro de un modo que es muy poco correcto y muy poco solidario con un compañero Star Sheriff.
Ojalá y se pudra.
Muy bien, es oficial, aún tengo el slang de Fireball y Colt pegado en la boca, aunque estos años pensé haberlo perdido tras tanto High Lord por aquí y tanto High Lord por allá. Me apoyo en el vidrio que separa una sala de comunicaciones, mientras tras de mí espero que la llamada a Alamo, en Capricorn, sea contestada. Gracias a Dios, revisando los archivos me apareció un nombre conocido entre los encargados de la gente del Monarch Supreme: con suerte, podré encontrar a Dennis Miller, que nos atendió varias veces cuando estuvimos heridos y que era muy amigo de Fireball: incluso se fue de copas con nosotros un par de veces. Su firma aparece en los documentos, y espero que acceda a darme detalles.
Dennis fue quien me sacó las balas de Marlene del cuerpo: aún lo recuerdo. Ella me baleó al perseguirla, y ser, indirectamente, el causante de su muerte. O me imagino que la mataron cuando volvió a su dimensión tras fallar: Némesis no tenía paciencia con los errores. Ahora que lo pienso, tal vez Jessie sabe qué ocurrió con ella: pero es fútil preguntarle. Para qué remover viejas heridas?
Marlene es un nombre que aún me duele, un nombre cargado de vergüenza para mí. Me costó años poder pensar en ella con claridad: pero ahora sé que sólo hacía su trabajo, luchando por su gente a su manera como yo luchaba a la mía. Fui yo quien cayó como un idiota en su trampa, y puedo perdonarla, por completo, excepto esa última noche en Rejkjavic. Todo puedo perdonárselo, excepto por esa noche.
Ella era hermosa. Devastadoramente hermosa. Supongo que era vox populi mi preferencia por las mujeres de pelo oscuro: Lilah lo tiene negro azabache, y Sincia y Marlene, castaño chocolate. Marlene tenía también bellos ojos pardos, que delineaba en azul vivo: el efecto era apabullante.
La conocí cuando los cargueros que salían de Rejkjavic empezaron a ser sistemáticamente atacados, los seres de vapor robándose el producto del planeta, que eran las cargas de azurita, piedra luna. Esas piedras eran esenciales para la construcción de naves espaciales, y la colonización de nuevos planetas formando el mejor conductor gravitacional del universo, cuya lenta degradación liberaba aminoácidos esenciales, y sin ellas, muy pronto nos hubiéramos visto incapacitados para reparar nuestras naves, hacer habitables nuevos planetas o construir nuevas. Nosotros las usábamos para la vida: los seres de vapor pretendían usarlas como fuente de energía alternativa, aunque su combustión es altamente radioactiva.
Nos pidieron que vigiláramos los cargueros, pero siempre la carga que nosotros escoltábamos era la única que se salvaba: una carga diaria no era suficiente, nosotros teníamos más cosas que hacer, y los seres de vapor empezaron a atacar con fuerza. Los rechazamos, y entonces la conocí. Debería haber sido más listo.
Pasábamos al menos tres días a la semana en Rejkjavic, y una día que salía con Steed a toda velocidad del comando local un automóvil que no frenó cuando debía me pasó rozando. El conductor perdió el control e hizo un trompo, antes de poder frenar. Me acerqué preocupado, y vi virginales ojos pardos tras unos anteojos de carey, cabello batido por el viento, un ajustado traje castaño sobre una figura esbelta y mi personal debilidad, un cuello largo y delicado y manos largas y finas en el volante.
- Señorita, esta usted bien?!- pregunté, sintiéndome culpable. Y ella me miró, con esos ojos del color de ónix y hoja verde, y me sonrió, antes de extenderme esa mano de dedos delicados, ostentosamente libre de anillo.
- Fue mi culpa, lo siento mucho, Jinete Sable. Soy Marlene. Puedo disculparme invitándolo a cenar-
Su audacia me fascinó: la mayor parte de las mujeres parecían siempre intimidadas e incómodas en mi presencia, y me había acostumbrado a oír las historias audaces de Colt y de Fireball, a los que les llovían las mujeres. Ellos, que conocían todas las movidas smooth para llevárselas a la cama, eran habitualmente importunados, seducidos y casi violados en cada puerto: yo miraba, asentía, y me consolaba charlando de estrategia con April, porque no tenía la menor idea de cómo interesar a una mujer y tampoco me interesaba tratar. Pero ella me arrebató con su entusiasmo, me avasalló con su decisión de atraerme.
Estaba tan halagado por su interés! No parecía aburrirse conmigo: hablamos hasta muy tarde, y luego me llevó hasta cerca del hangar: su beso en la mejilla como despedida alertó todo mi cuerpo, y me tomó casi cinco segundos ir tras ella y detenerla para pedirle otra cita. Entonces, le dije mi verdadero nombre.
- Muy bien, Eward.- me dijo, su mano en mi pecho.- Nos vemos pronto-
Nos reunimos dos días después, y esa anoche, al ir a dejarme al hangar de Ramrod, me besó. Yo le respondí con torpeza, me temo, pero ella no pareció ofendida por mi hesitancia. Ni tampoco cuando me rodeó la cintura con los brazos y me apretó contra ella, y yo me sonrojé y se me escapó un gemido, intentando mantener mi distancia para evitar que me sintiera y se ofendiese.
- Marlene... lo siento... yo...- jadeé, pero ella volvió a besarme y me susurró:
- Nos vemos el domingo. Trae el vino y yo pondré... todo lo demás.- susurró contra mi boca, y luego me acarició, allí. No era virgen, pero casi: mi prima Madeleine me desvirgó a los dieciséis años, y luego Lilah me llevó a la cama ebrio cuando ella era una aspirante a starlet y yo acababa de terminar mi primera misión en Ramrod con Taylor y Madarian y pensaba en renunciar. No era sorprendente que casi me viniera en sus manos
- Estarás libre, verdad? Qué convoy van a cuidar-
- El de Drygulch... mañana.- jadeé, y luego me besó de nuevo, y me dejó allí con una risa. Dios sabe que cuando volví a Ramrod me temblaba todo el cuerpo.
Al día siguiente, cuando estábamos saliendo de DryGulch, nos llegaron las noticias de que estaban atacando el otro lado del planeta, las minas de Reliable. Llegamos tarde: aún recuerdo la palidez de Fireball y April y los furiosos juramentos de Colt cuando vimos la masacre. Derrotamos a la unidad renegada de turno, pero llegamos tarde para salvar a toda esa gente. Llamé a Marlene como un loco hasta asegurarme que estaba a salvo, y ella me consoló en el teléfono satelital por nuestra derrota.
Esa noche me quedé despierto, y era el único que no pensaba en nuestra derrota. Sólo pensaba en ella, y en que faltaba un día para el domingo.
Al día siguiente, a pesar de que debería haberme quedado en la nave, haber hecho las llamadas, hablado con la prensa, con el comando, planeado, estudiado la situación, delegué todo en April como un inconsciente y salí de compras. Y me tomé el domingo libre.
Ellos lo aceptaron. Me miraron sonriendo: no se enojaron. Fireball me prestó su perfume: Colt rió diciendo que ella tenía que ser muy especial, y eligió una camisa blanca que bromeó sería fácil de quitar, y me dijo que había brassieres que se desabrochaban por delante, en caso de que no encontrara el broche a la primera. Y April... me dijo que me divirtiera, me besó la mejilla, se levantó el pelo y se preparó para trabajar toda la noche con lo que yo debía de haber solucionado.
Estaba temblando de anticipación como un adolescente. Cuando llegué a su casa y la vi con un vestido blanco tornasolado, sin medias, descalza, el cabello suelto mientras me hacía entrar y me servía una copa, creí que estallaría de felicidad.
No salimos: ella me sirvió una cena, muy mala ahora que recuerdo, pero no me podía importar menos. Cenamos, y luego ella puso música, y bailamos abrazados hasta que subió su pie desnudo por mi pierna y empezó a besarme. Yo la alcé en mis brazos, y le pregunté, la voz temblando, si podía quedarme con ella esa noche, y ella no dijo nada, sino que se soltó los tirantes del vestido.
Creo que le hubiera caído encima ahí mismo si ella no me hubiera llevado de la mano a su cama, que no tenía sábanas, sólo un edredón. Nos besamos, y caímos en la cama con torpeza antes de que ella se subiera encima mío y empezara a desabotonarme la camisa con rapidez. Me besó el pecho, siguió hasta mis pantalones, y entonces supe que mi abdomen era un sitio sensible para mí. Temblé y jadeé en sus manos, y me hizo algo de lo que sólo había oído hablar a los chicos diciendo que era lo mejor del mundo, pero que no había comprobado hasta entonces.
Me tardé muy poco, pero era demasiado ignorante para sentir vergüenza. Cuando ella succionó con fuerza y sentí sus dientes en la base de mi miembro, me vine en una oleada interminable, y ella no me soltó hasta que me aflojé en su boca, antes de besarme con los labios húmedos de mí. Yo le respondí con tanto ardor, sudando, que creo que le dejé moretones en los brazos al aferrarla, y ella se quitó el vestido y se tendió bajo mí.
Y en ese momento, sonó mi intercomunicador.
- No contestes.- me pidió ella, y yo volví a besarla: y entonces sonó de nuevo, y parte de mí recuperó el sentido, vagamente.
- Tengo que contestar...- le susurré, pero ella siguió besándome. Se subió sobre mí, y la sentí preparándome, su humedad contra mi muslo, y perdí la cabeza. La besé y acaricié, la sentí acomodarse sobre mí, y de pronto estaba dentro de ella, el mundo estallando en fiero placer. Ella se movió sobre mí como sobre un potro salvaje, y yo estallé con el intercomunicador sonando en mi oído. Dejó de sonar justo cuando ella tuvo, o fingió, supongo, un orgasmo, y me dijo que me amaba.
Me dormí en sus brazos, dormido y desnudo en brazos de una mujer por primera vez: y cuando desperté, me vestí, la observé dormida, miré el anillo de compromiso en mi bolsillo y no me atreví a despertarla.
Noté cosas extrañas en su departamento: cuando busqué papel y lápiz para dejarle una nota, no encontré nada. No había un botiquín. No había ropa en su armario, que estaba vacío, ni tampones en el baño, ni nada en el refrigerador.
Finalmente decidí llamarla luego y me fui. Aún recuerdo el espanto que sentí al cerrar la puerta, y al abrir el intercomunicador, encontrarme con un mensaje de texto de April:
COLT HERIDO DRYGULCH BAJO FUEGO ESTAMOS ALLA LLAMAME PORFAVOR!
Recuerdo haber cruzado la capital de Rejkjavic corriendo con el intercomunicador en la oreja, exigiendo un transporte militar que me llevara de inmediato con ellos, corriendo bajo la lluvia con la corbata desabrochada y mi abrigo empapado de agua, sintiendo el pánico ahogarme. Cuando llegué al hospital de DryGulch y me pegué al vidrio sin aliento viento a Colt inconsciente y tan blanco bajo las sábanas por un momento creí que estaba muerto. Vi a Fireball con el brazo en cabestrillo, avanzando hacia mí, y luego me giré, y vi a April con una expresión terrible.
Hubiera preferido que me gritara, que me sacudiera, que me culpara por haberlos dejado solos, sabiendo que no podían pasar Ramrod a modo de batalla sin mí, que cómo podía ser tan irresponsable para desoír una llamada de emergencia. Pero ella no hizo nada de eso: me miró, y supe que se culpaba a sí misma.
Me dijo sin mirarme, los ojos clavados en Colt, que habían atacado DryGulch, habían tomado una carga antes de ellos llegasen a detenerlo- tarde por estar esperándome, pero no lo dijo.- y que habían soltado una máquina de destrucción renegada sobre la población para ocuparlos mientras huían con el cargamento del día siguiente.
Habían parado la máquina, y Colt había sido herido mientras rescataban civiles. Le había caído un muro entero encima: estaba lleno de fracturas, y con una concusión. Ellos se habían lastimado al sacarlo de debajo del debris, locos de histeria. Viviría, pero no podría caminar hasta al menos dos días, menos luchar.
Me dejé caer en una silla, y me quedé allí. Y entonces Fireball me puso una mano en el hombro, y me susurró:
- Estará bien. Ya verás que todo se arregla...- me dijo dulcemente.- Cómo estuvo tu cita-
Y me eché a llorar por primera vez delante de ellos. Me consolaron. Y no fue hasta que los mandé dormir y me quedé junto a Colt, observando esa horrible mañana lluviosa sobre la devastación, la frente apoyada en las manos, que empecé a recordar. Luché por largos momentos, luché tratando de no razonar: pero de pronto, como si me hubieran salpicado con agua fría, todo empezó a caer en su sitio.
Estaba temblando cuando marqué su número de teléfono y la llamé, la cajita del anillo de compromiso pesando en mi bolsillo. Podía estar equivocado. Podía estar siendo infame e injusto, podía estar arruinando mi única oportunidad de amor, la única que había conocido, mi felicidad.
O podía haber sido tan estúpido que era criminal.
- Hola... te fuiste sin avisarme... pero qué noche, Eward.- su voz adormilada me estremeció, pero forcé mi voz a ser suave, cálida.
- Lo siento. Tuvimos una emergencia. Atacaron DryGulch.- le dije, tratando de sonar más tranquilo de lo que me sentía.- hay rumores de que volverán a atacar, nos quedaremos acá estacionados mientras los convoyes salen ocultos esta noche. Puedo verte mañana-
- Claro que puedes.- había habido una ligerísima duda en su voz?- Ven por la noche. Te deseo, Jinete Sable-
Oh Dios, el fuego en mis entrañas.- Yo también, Marlene.- susurré, y no tuve que fingir el calor en mi voz.
- Estuviste increíble anoche, mi amor.- me susurró de regreso, y tuve que cerrar los ojos.- Nunca había tenido a un hombre como tú... tan duro... tan adentro-
No quería seguir oyéndola, no cuando sólo quería gritarle si mis sospechas eran ciertas, y si no lo eran que me perdonara, porque la amaba: pero si lo eran, tenía que seguir el juego, y mi voz sonó ronca, cuando usé la verdad como usaría una mentira.- Nunca me había sentido como anoche. Nunca había deseado tanto a un mujer, mi amor...-
- Te esperaré ansiosa mañana-
- Allí estaré.- aseguré antes de colgar, y cubrirme los ojos un momento. Cuando volví a mirar, vi a April a unos pasos: había escuchado todo, pero no dijo nada.
Era horrible que pensara dejarlos otra vez en medio de todo ese desastre: podrían haberme reportado, y me hubiera ido a corte marcial. Pero April sólo me miró, y luego habló en voz baja:
- Qué hacemos ahora, Sable?- había dolor y frialdad en su voz, pero no odio ni ira. Estaba dolida, eso era todo. Avancé hasta ella, y me hubiera gustado abrazarla: pero aún no estábamos tan cerca en esa época, así que solo dije:
- Prepara a Ramrod. Vamos a escoltar en secreto el convoy de esta noche-
- Y si atacan de nuevo DryGulch-
- No lo harán.- dije con una firmeza que no sentía. La dejé, incapaz de soportar que me preguntara nada más. Pero no iba a hacerlo. Me miró, y supe que a pesar de todo, confiaba en mí.
Cuando nos cambiábamos, se me cayó la cajita con el anillo. Fireball la recogió, y me sonrió, aún ojeroso y con el brazo en cabestrillo.
- tan serio, uh?- me dijo, entregándomelo.
Y me quebré. Le conté todo mientras nos vestíamos. Me miró, y no dijo nada hasta que estuvimos en la rampa de lanzamiento. Me dijo:
- Deseo que estés equivocado, de veras-
- Si estoy equivocado, significa que acabarán tomando Rejkjavic.- le dije tan fríamente como pude.
- Aún así.- me susurró.- Deseo que estés equivocado-
Nos lanzamos al espacio. Y cuando atacaron el convoy, se me rompió el corazón. Luchamos ferozmente.- sin Colt, con April en las armas y yo navegando, sin poder pasar a forma de combate, era diez veces más difícil.- pero vencimos... apenas. Hicimos saltar las naves nodrizas, y dejamos limpias las vías de transporte.
Cuando volvimos a aterrizar amanecía. No pude dormir y cuidé a Colt, que estaba volviendo en sí. Cuando despertó y me sonrió, aún drogado, le pedí perdón. Y luego le pedí tips para complacer a una mujer.
Colt me los dio, sonriéndome, pensando que mi cita había resultado ser Mrs. Right al fin. No sabía que era justamente Mrs. Wrong.
Llegué a su departamento, y antes de que siquiera me preguntara nada me arrojé sobre ella, la apoyé en la pared y la seduje con toda la habilidad que fui capaz. La llevé a la cama y la amé con ferocidad, con brutalidad, con rabia y con pasión suficiente, esperaba, para compensar mi falta de práctica. Y Marlene no dudó: se me entregó con una pasión que parecía completar la mía, mordiéndome, arañándome, aferrándome para mantenerme dentro de ella, gimiendo y gritando. Me gritó que me amaba mientras me movía tan bruscamente bajo ella que su cuerpo golpeaba el mío a cada penetración: y esta vez no fingió sus orgasmos, porque Colt me había dicho lo suficiente para sentir sus músculos contraerse en espasmos. Cuando al fin acabé, ella se quedó tendida allí, mirándome, y yo no podía dejar de mirarla.
Busqué en mi ropa arrugada, y saqué la cajita. Y se la entregué. Ella me miró, y derramó algunas lágrimas: luego me miró, y dijo que sí, y se lo puso, antes de besarme de nuevo.
Estuve con ella todo el día y toda la noche; e hicimos planes para el futuro, para casarnos, tener hijos, un futuro en que yo me retiraría y ella iría a vivir conmigo a Scotia y seríamos felices, envejeciendo juntos. Sólo me fui a la mañana siguiente, tras una falsa llamada de Fireball: le dije que había habido un cambio de planes y que tendríamos que irnos a Yuma ASAP.
Cuando los seres de vapor atacaron la capital de Rejkjavic, los estábamos esperando, y los hicimos pedazos. En cuanto acabó la batalla, seguí el rastreador que le había plantado a su automóvil.
La encontré, tratando de volar el comando. La detuve, la desarmé, y la perseguí. La perseguí más de una hora, hasta que nos enfrentamos, Steed y yo cortándole el paso a su automóvil.
- Marlene.- le dije, mirándola a los ojos.- Entiendo porqué me sedujiste y me engañaste. Pero porqué anoche dijiste que me amabas? Porqué me dijiste que siempre estarías conmigo-
Ella me disparó. Las balas me penetraron y casi me derribaron, pero no las sentí. Y entonces ella aceleró, y se dispuso a atropellarme a mí y a Steed en su camino.
Vi su rostro tan cerca, tan lleno de odio, y no reaccioné hasta el último minuto. Alcé a Steed lo justo, y ella pasó rozándome, y se estrelló contra un muro. Su automóvil explotó, pero la sentí activar su teleportador para volver a la zona de vapor antes del choque.
Vino a nuestra dimensión como un espía, un ser de vapor: y como tal se marchó. Pero en el intertanto, tuvimos un contacto muy humano.
Recuperé el anillo abandonado en el asiento del conductor antes de desmayarme. Dennis Miller me atendió y me dejó irme a Ramrod cuando le insistí: y cuando llegué allá, Fireball le había contado todo a Colt y a April, y me recibieron como hermanos. Me abrazaron, me mecieron, me besaron, me mimaron como a un niño herido: intentaron cualquier cosa para que olvidara, para animarme, y con el tiempo, olvidé, o al menos el dolor en mi corazón se volvió soportable.
Le regalé el anillo a April ese mismo día, rogándole que lo usara. Ella rió, y me dijo que el anillo era hermoso y no tenía ninguna culpa, pero que temía que me trajera pensamientos tristes. Le dije que quería que lo usara para recordarme que había confiado en la mujer equivocada, para no olvidar jamás que ella era la única digna de toda mi confianza. Ella lo aceptó.
Le quedaba perfectamente. Aún hoy lo usa.
La llamada a Alamo es concedida y cuando me comunico con Dennis, lo veo sonreír a pesar de que la comunicación es pésima.
- Sable!- me dice alegremente.- Dichosos los ojos que te ven, viejo... cómo está el gran héroe? Qué haces en la academia, Mr Civil, eh? Inspirando a las nuevas generaciones-
- Es bueno verte, Dennis.- le digo, sin poder evitar sonreír.- Me enteré de lo de Roy y la gente del Monarch.- digo, y miento.- April está conmigo. Está desesperada por saber algo de Roy, Dennis-
- Oh.- Dennis levanta las cejas y luego mueve la cabeza.- Pues dile que es clasificado, y que no tiene que seguir preocupándose de este hijo de puta... después de cómo la trató, debería celebrar que el cosmos la haya vengado. Cómo es que tú no la haces olvidar a este bastardo, héroe?- agrega riendo.- Que hacen juntitos allá?
- Dennis...- lo miro a los ojos y me doy cuenta que Dennis no tiene idea de lo que está pasando, pero no puedo mentirle.- Dennis, hay alguna posibilidad de que Roy se recupere? Dime la verdad. Qué tiene? Le digo a April que vaya a verlo-
- Dios, no.- su rápida negativa me sobresalta.- No querrá ver esto. Mira, es clasificado, pero...- Dennis baja la voz.- No sé lo que les pasó en la estación Skull, pero asusta. Cuando el Monarch llegó, primero pensaron que venía vacío y a la deriva. Pero cuando lo abordaron, encontraron a toda la tripulación... aparentemente encerrada en las bodegas de carga. Estaban catatónicos: pero cuando los encontraron, empezaron a chillar como un pandemonium y hubo que sedarlos. Hasta que no trajeron a Roy acá no pudieron sacarle nada con sentido a ninguno: le he interrogado, y pasa por períodos de catatonia y otros de manía. Lo único que hace es repetir las palabras " vienen de la luz" y "los mataron a todos". No muy agradable, no. Y creo que les tienen miedo a las superficies reflectantes-
- Gracias, Dennis. Le diré a April que es mejor que no vaya-
- Ahora háblame de ti. De ustedes. Oye, High Lord, sabes algo de Fire-boy...?-
Avanzo por el hangar, en silencio, pensando en lo que acabo de escuchar. Aunque no sé porqué pienso en Marlene hoy: quizá sólo estoy ansioso. Veo a April con Jessie y Colt al pasar por el hangar, April y Jessie cubiertos de grasa y de combustible diesel, Colt haciendo de chaperone, y me pregunto si hacemos lo correcto al querer ir allí, pero qué otra opción tenemos?
Y es entonces que me giro al sentir pasos, pasos que no son militares, detrás de mí.
Por un momento no la reconozco, mi cerebro desconectado al verla aquí, su pelo rubio muy corto ahora, su rostro sin maquillaje tostado, su cuerpo que ha madurado de unas curvas juveniles en las de toda una mujer, con jeans, camiseta y chaqueta de mezclilla, sus botas vaqueras ajustadas en sus piernas atléticas. Me toma un momento, y luego mi rostro debe de haber mostrado mi shock, porque ella se echa a reír.
- Parece que hubieras visto un fantasma, Jinete Sable.-
- ROBIN-
- Mrs. O' Brady, si no te molesta, príncipe. Ahora, te he dado yo permiso para que arrastres a mi marido por media galaxia? No. Entonces, qué creen que están haciendo acá? Crisis de la mediana edad? La comezón del séptimo año-
- Robin, me da tanto gusto verte-
- Y a mí. Te ves bien.- me dice, su franca mirada y un gesto sensual al lamerse los labios.- Como siempre. Pero algo me dice que vamos a tener que pelear para que pueda llevarme a mi marido de aquí, así que un poco de amor antes de la guerra.- añade, dándome un abrazo y un beso en los labios.- Ahora, dónde está ese potro mío-
- trajiste el látigo-
- Y la silla. Y el fierro de marcar. Ahora, quieres un poco-
- No, gracias: tu rancho no es suficientemente grande para los dos-
- Esa es una insinuación?- Robin ríe.- Supongo que no tengo tanta suerte... muy bien, me muestras donde está o te tengo que tomar de rehén-
- Tentador como suena, está en el hangar. Está con April y Jessie.- le digo, antes de que Robin me eche una mirada de incredulidad.- Te contaré todo, pero eso puede esperar hasta la cena. Dios sabe que es una larga historia...-
COLT
- Dame un 6p8 y el gancho de azurita. No, el pequeño. Tienes listo el cableado interno-
- Sí. Estás seguro que no se fundirá con tan poco vapor-
- Lo he hecho con menos-
No voy a fingir que me divierte hacer de guardia, pero no pensábamos dejarla sola con él. Los dos visten unos jumpsuits flojos color caqui, y están cubiertos de grasa y gasolina diesel, April con todo su cabello en una gorra y una mancha en la cara que la hace ver adorable. Jessie se abrió un poco el cierre del jumpsuit y está enseñando ese flaco pecho suyo: si pensara que April lo pudiera encontrar sexy se lo cerraría a balazos, pero como no tiene nada que mirar no me importa.
Los dos están metidos en lo que los ingenieros llaman " el agujero del infierno" justo tras los motores, con la nave de costado, destripando el particular de Fireball: la ilusión de destripamiento se completa por todo el cableado que sale afuera, goteando aceite y combustible. Los dos han estado metidos allí desde ayer en la tarde, durmieron con los monos puestos y ahora llevan más de medio día trabajando sin parar, cada vez más sucios, aunque ese amasijo de cables, ganchos, bujías y piedras empiezan a disminuir.
April ha estado con unas gafas de protección, soldando lo que parece un ejército de pequeñas agujas a unas pequeñas piedras claras y acuosas: es un trabajo de joyería, en que no le puedo ayudar. Jessie se agarró con las piernas de un sostén de soporte, y está cabeza abajo, colocándolos uno a uno con una llave inglesa, secándose el sudor a ratos, porque parece que los encaja a viva fuerza. Han trabajado casi en silencio, sin más que uno o dos comentarios adicionales o pedidos o indicaciones, y aunque deberían estar agotados, cuando me piden que conecte la fuente de poder externa y la nave ruge suavemente, todas las agujas que Jessie clavó en el tablero brillando azul lechoso, los dos sonríen como padres orgullosos.
- Como un gatito, no?- dice Jessie, sonriendo, sintiendo la suave vibración mientras la nave ronronea.
- No celebres hasta que lo probemos en el espacio.- le suelta April, aunque también sonríe.- Le tengo poca fe a esas fusiones tuyas-
- Mujer de poca fe. – Jessie se seca la cara con una toalla inmunda.- ya verás, saltaremos por el espacio como conejitos.- añade y me mira.- Y con suerte, no es lo único que haremos como felices conejitos-
- Yo te voy a mostrar lo que hago con los conejitos, Blue, te voy a mostrar lo bueno que es mi guiso campesino de conejo...- le gruño.
- Gracias: no como carne.- Jessie me sonríe gentilmente.- Y no me refería a ti como conejito, si estabas tan ansioso de escaparte de tu esposa para venirte acá con April está claro que tus habilidades conejiles van en baja-
- No te metas con mi esposa. – siseo.- No... argh-
- Eres tan elocuente con ella? No me sorprende que prefiera acostarse con un caballo, hablan más y son mejores en-
- Jessie, cállate de una vez.- April se quita la gorra, y se seca la frente, dejándose el flequillo negro.
- Una palabra más sobre Robin y te meto un balazo-
- Dónde? aquí? Y arruinar todo el trabajo de April? Anda, baléame, y luego entreténganse con el cableado cuando tu bala me atraviese y reviente los impulsores...- me dice Jessie riéndose mientras bailotea dentro del agujero del infierno.
Creo que April se está riendo, porque aunque tiene la toalla en la cara le tiemblan los hombros.
- April, no te rías, tú sabes que yo prefiero estar contigo... tú sabes que estaba harto del maldito rancho, los extrañaba y-
- Oh. Eso es ser cruel con tu esposa. Que ya no la quieres?- me pregunta Jessie, y le brillan los ojos.
- Tú sabes que la quiero, pero cinco años casados son cinco años y-
- Porqué no le dices que te quieres divorciar y casarte con April-
- Jessie!- April lo mira indignada y de pronto me mira y se calla.
- Porque April no me aceptaría en primer lugar, y...- me callo yo también al sentir una tos a mi espalda. Sable.
- Pues podrías aprovechar ahora, ya que tu encantadora señora está detrás de ti.- Jessie hace una gentil reverencia.- Mrs O' Brady, qué gusto me ha dado verla...-
ARGH!
Lo voy a matar, lo voy a castrar y luego le sacaré esa sonrisa suya y se la meteré por el trasero diente por diente.
Eso si Robin no me mata primero.
Sable habla conmigo aparte un momento: me dice que deberíamos partir mañana temprano. Después de una cena muy incómoda- porque nadie ha mencionado mi salida de madre, pero me temo que ni a Robin ni a nadie se les ha olvidado- gracias, Blue...Robin escucha todo lo que Sable tiene que decir, pero está claro que me van a dejar a mí solito el trabajo de convencer a Robin que me tengo que ir con ellos y que ella tiene que dejar el rancho e irse a un lugar seguro con los niños.
No sé ni cómo empezar esto.
Encima, Robin, que siempre ha sido amable con nosotros- con ellos- ha estado presionando el límite del afecto que los chicos le puedan tener, y me avergüenza: en particular un par de pullas que no pudo resistir contra April por la presencia de Jessie, y es mientras bebemos café que la situación estalla.
Me lo temía.
-... así que tenemos que ir a averiguar qué pasa en la estación Skull.- acaba Sable, mientras Robin sigue revolviendo su café: está frío.
- No veo porqué tienen que ir, Sable. Lo primero que escucho de esto es que en la mitad de la noche Fireball saca a mi marido de la cama porque April se ha lastimado.- su tono se hace un poco más seco.- Y ahora, después de una llamada de cinco minutos y de atravesar Westmine en cuanto alguien tuvo la decencia de informarme dónde habían visto a mi marido, me dices que quieres llevarlo a una misión semisuicida, más con la encantadora noticia de que alguien los quiere matar y que tengo que ponerme a cubierto? Perdona, Sable, pero han notado que ya no son militares? Y que ya no estamos en guerra-
Sable continúa con su santísima paciencia, bendito sea.- Robin, a mí tampoco me gusta. Pero tenemos que saber qué está pasando: no puedo permitir que traten de matarme a mí y a los chicos sin hacer nada. Y Colt estará más seguro-
- Y un cuerno. Eres un mentiroso, Sable. Mentirosos todos ustedes. – suelta Robin, poniéndose roja. Yo la miro, avergonzado: pero ella me manda callar con una mirada.- Los cuatro se morían por una oportunidad como esta: se morían por otra aventura, sólo para no tener que sentar cabeza de una maldita vez. Lo único que querían era reunirse e irse al espacio juntos aunque tuvieran que inventarse otra guerra. Y encima con este criminal. Dime, Sable, tan aburrido quedaste después de que murieron tus padres que tenías que meterlos en esto? Pues mejor búscate una mujer de una vez. Y tú, Fire, no tienes suficiente con tu carrera de modelo que tienes que arruinar la vida de otros? Y tú, April, ya sabemos que tienes esos ojazos y que la mitad de la galaxia te quiere en su cama: te costaría tanto buscarte un hombre propio y dejar al mío, el de Sincia y a Fire en paz alguna...!?-
- Robin, no es así...!- empieza April, que se pone de pie, alterada.
- Bailaste en mi boda, y ahora tienes la cara de hablarme-
- Robin, ya basta!- exclamo, tomándola del brazo: pero creo que se está poniendo histérica.
- No me toques, vaquero! Te vuelves a casa conmigo hoy, o todo se acaba: siempre he sabido que abandonarías todo por otro día con ellos, y maldita sea, tenía razón!- me grita antes de empujarme y salir corriendo, espero que a las habitaciones que nos cedieron.
Los miro un momento, querría que me tragara la tierra. Y justo en ese minuto:
- Fiu.- dice Jessie, sirviéndose otro café.- Tantas verdades de golpe duelen, no? Si hubiéramos tenido a tu mujer en el ejército, les hubiéramos ganado.- añade antes de tomar un sorbo y mirarme.- O debo decir ex mujer-
- HIJO DE-
- No vale la pena.- Sable me gira y me empuja antes de que pueda agarrar a Jessie del cuello.- Ve tras ella y soluciona las cosas, nosotros veremos como nos las arreglamos, y si no puedes ir ya veremos... ahora ve! Y tú, Jessie... cállate!-
Si, está en la habitación, tendida a través, llorando sobre la cama. Se me parte el corazón al verla así. Robin ha sido siempre mi mejor amiga, mi compañera, la mujer que me esperó con santa paciencia por cuatro años, que dejó su planeta por mí, y ha amoldado su vida a mi alrededor todo lo que ha podido. Me ha dado a los chicos, a mis niños maravillosos, y ha cuidado de mí, con ternura y fiereza. Ahora sólo teme perderme.
La veo llorar, y me siento a su lado en la cama, para ponerle un brazo alrededor.
- Eso no fue justo, Robin.- le susurro, mis ojos pesados de súbito, porque yo también querría llorar.- No fuiste justa con Sable, ni con Fire, ni con April-
Ella solloza más fuerte. En todos estos años, nunca le he levantado la voz: sé que puedo parecer un hombre brutal, un hombre del tipo que golpea a su esposa y a sus hijos: pero ése no soy yo. Siempre he hecho lo que ella ha querido, y es su voz la que pone disciplina en mi casa: yo, sólo soy un niño ante ella, porque se parece tanto a mi madre. Me ha laceado, y piensa que me ha domado, pero no es así. Si me sometí a ella, era por amor.
La última vez que la hice llorar de algo que no fuera risa fue en nuestra última batalla. Me habían herido- ahora que recuerdo, fue Jessie quien me cosió a lásers, el hijo de puta.- y para nuestra última batalla, los chicos me dejaron en el hospital, encorsetado en vendas, con Robin vigilándome como un pitbull. Nada en el mundo me ha dolido tanto como cuando vi, desde la ventana del hospital, a Ramrod alejarse: me habían dejado atrás, e iban a suicidarse sin mí. Sí, era suicidarse, porque iban con el Nth Grade, contra Jessie, su Renegado y contra el cañón de Cobalto Azul, e imposibilitados de pasar a fase de combate: y aún así iban, se iban sin mi.
Robin me dijo después que si volvía a mandarla a buscar el almuerzo y al regreso no me encontraba, me cortaría las piernas. Pero me fui tras ellos, aunque estaba más mareado que una vaca laceada, y me les uní en esa última batalla.
Después de encerrar a Jessie, me derrumbé, y lo siguiente que recuerdo es cruzar, apoyado en Sable y Fire, las calles de Yuma llenas, llenas de confeti.
- Robin.- añado, sin dejar de acariciarle el pelo.- Tengo que ir-
- No tienes que ir! Tienes que irte a casa con nosotros! Los niños preguntan por ti, te necesitan... yo te necesito!- se sienta en la cama, la cara húmeda y tumefacta, y me clava las uñas en los brazos.
- Robin, te vendrás acá y le pediré al General Halcón Blanco que los cuide. Pero por esta vez, vas a tener que hacer lo que yo diga.- digo con voz ronca, intentando ser tan calmado como Sable. Robin me mira, y puedo ver que la rabia y la furia regresan: pero antes de que reaccione, la aprieto contra mí, y la beso larga, largamente.
- No...- jadea, resistiéndose.- Me vas a abandonar... te vas a ir con ellos... te vas con ella, verdad-
- Sí.- digo seriamente.- Pero si vivo, volveré-
- Quieres irte con ella! Lo sé, siempre lo supe!- me grita, y salta de la cama para pasearse.- Los escuché! Siempre he sabido que la quieres a ella, que cada noche que estabas conmigo querías que ella estuviera en mi sitio, querías-
La sujeto. Lucha contra mí, pero creo que nunca se ha percatado de lo fuerte que soy: me ha visto lacear toros, me ha visto cargar a todos nuestros hijos, me ha visto cambiar abrevaderos a pulso: pero ahora, cuando la sujeto y aprieto las manos hasta el borde de lastimarla veo su shock.
- Ya basta, Robin!- exclamo, mi voz fuerte pero tan serena como puedo.- Sabías con quién te casaste, sabías cómo era y lo que sentía: no te casaste con un hijo de un ranchero, podrías haberlo hecho sin salir de tu planeta... te casaste con un Star Sheriff, aunque te guste fingir lo contrario y yo lo permita. Pero tengo un deber que cumplir, y lo haré te guste o no: si dices que me amas, tendrás que aceptarlo: y si no, aceptaré lo que decidas.- digo al fin, exhausto de tanto mantener la calma. Oh, Sable, ayúdame.
- Te vas a ir...- me dice, volviendo a llorar.
- Volveré si puedo. He sido muy feliz contigo, Robin, y amo a los niños... si logramos salir a salvo, volveré-
- Pero quieres ir-
- Por supuesto que quiero ir.- digo mirándola a los ojos.- Es mi vida. Es quien soy. Te podría decir que si me quedo los pondré más en peligro: que esta es la única forma de evitar que nos sigan acosando: que tal vez, este misterio sea vital para la Nueva Frontera... pero la verdad, la única verdad, Robin, es que si los dejo ir solos, me moriré por dentro-
- Si los dejas ir solos? A ellos... o a June-
- No se llama June. Se llama April.- la miro fijo, y finalmente hablo con mi boca casi en la suya.- Los amo a los tres por igual. Y la amo a ella, pero no la tuve, y no sé si podría tenerla. Pero me casé contigo, y te he amado estos años sin reservas: no significa nada para ti-
Robin finalmente se disuelve en lágrimas, y nuestras bocas se encuentran, y es con urgencia que me desabrocha los pantalones y se arranca la camiseta, devorándome como si fuera por última vez. Le doy todo lo que soy: me fuerzo a olvidar todo lo que no sea ella, y cuando rodamos en la pequeña cama me concentro en llevarla a los límites del placer, la hago gritar su alivio, hundo primero mi rostro y luego mi miembro en un ritmo furioso, en su ritmo, entre sus muslos, hasta que me deja arañazos sangrantes en la espalda y yo le dejo el pecho y el cuello llenos de marcas de pasión. Me agito entre sus muslos, clavando las uñas en la colcha, sin detenerme, sin parar, sin permitirme una fantasía que me permita aliviarme: sólo continúa y continúo sin detenerme, sin frenar, hasta que ella está sollozando de placer y yo, aún apoyado en una mano, continúo moviéndome en su interior, adentro y afuera, su humedad empapando la cama, mientras la miro fijo y sé que no puedo acabar, que no podré acabar.
Robin cierra los ojos en un último orgasmo y se desmadeja en mis brazos: sólo entonces dejo de mirarla, y me dejo llevar en el ritmo lento y fluido que amo, antes de cerrar los ojos y explotar en su interior en un orgasmo doloroso, torturante, que me arranca un grito y me hace doler todos los huesos, todos mis músculos tensándose en rabia, amor, ansia. Duele, y es un orgasmo sólo físico: mi mente está lúcida, y sigue lúcida, cuando me visto, la dejo dormida, y salgo, porque vamos a partir al amanecer y no quiero decirle adiós.
Tengo los ojos llenos de lágrimas, pero las seco de inmediato cuando encuentro a un grupo de guardias nocturnos que al verme pasar me aplauden y ovacionan. Los muy hijos de puta han de haber escuchado el grito de Robin.
Y corro hacia la rampa, en donde Halcón Blanco nos ha prestado unos exotrajes negros, viejos, sin insignias. Me encuentro con Fireball en el vestidor, que no dice nada, y sólo me entrega mi traje.
Le ha pintado mi nombre en azul.
FIREBALL
Cuando compré ese minicrucero particular ( es más bien un balandro) April me aconsejó elegir un modelo viejo de un saltador triple de la prestigiosa marca de Yuma DWX, en vez de uno moderno y caro. Le hice caso, y ella pasó un fin de semana metida adentro cambiándole piezas y poniéndolo a punto: luego lo mandé pintar rojo y blanco, y lo llamé Red Turbo.
Gracias a April, alcanzaba la velocidad de un crucero, era maniobrable como un caza y suave como un whisperliner: pero era un particular, no una nave de línea, ni menos de combate. Alcanzaba los quinientos nudos, y podía atravesar atmósferas densas sin problemas.
Ahora, cuando me siento en el asiento del piloto, casi ni lo reconozco. Está lleno de remaches y ensambles, el tablero es el doble de grande, y cuando reviso el marcador, me doy cuenta que da para ochocientos nudos: Ramrod alcanzaba los mil quinientos a toda marcha.
- Oye...- le digo cuando se acomoda detrás de mí. Le montó asientos a cada terminal, aunque algunas no son sino tableros colgando del techo, que sujeta en el regazo.- Qué le hiciste a mi Turbito-
- Ya sé que no es bonito, pero no nos van a pescar boquiabiertos.- me dice riendo, su uniforme negro con su nombre en la espalda pintado con rosa.- Le puse misiles, un cañón láser y uno táser: dos generadores nuevos, y la tecnología de vapor, aunque tú sabes que no confío en ella. Y me tomé la libertad de hacer meter tres camas más allá atrás, y una ducha-
- Le enchulaste la máquina! Jojojojo-
- Cállate, Colt, no seas vulgar!- suelta Sable riéndose al sentarse en su puesto frente al tablero de sistemas dinámicos de vuelo. Tendrá que llevarlos él, porque April va necesitar toda su concentración para mantener esta cosa funcionando. Colt se sienta junto a mí, y se frota las manos al ver su tablero cargado de botones y palancas de armamento.
- Ay, mi niña, the next best thing a ponerte las manos encima es ponérselas a tus maquinitas... qué es esto? Y esto-
- Ése es el táser... el rojo es el láser, lo de acá son los cuatro cañones pequeños, son independientes, y dos antenas cortas de barrera...y estos son los misiles, hay diez-
- genial.- dice Colt, besándole el brazo.- Muy bien, señores, a moverse-
- Y Jessie-
- Como no va a hacer nada a no ser que usemos su tecnología, podríamos estacionarlo en la cocina...- comento yo, riendo, mientras uso las tres pequeñas pantallas y lo veo abordando. El muy pequeño y celoso bastardo se pintó su nombre también en el exotraje, a pesar de que yo no se lo hice a él. Para Sable, a mi izquierda, usé amarillo: el mío es rojo. Jessie se lo pintó en verde calipso. No sé ni de dónde sacó la pintura.
- Se puede saber dónde me voy a sentar yo?- pregunta al entrar a la cabina, alzando las cejas. Es cierto: pusimos cuatro puestos y cuatro tableros.- O me pongo a April en las piernas-
- Ni siquiera lo sueñes.- le suelta Sable.- Métete allá atrás en la cocina, y duerme o haz algo pero no molestes. Si te necesitamos, te llamaremos-
- Pensé que íbamos a pilotar juntos. Después de todo, conozco la zona de su Victory Star mejor que ustedes, yo vivía allí-
- Largo, Jessie-
- Además, van a tener que usar los pies también para pilotar esta cosa, está tan rearmada que si no tienen cuidado se hará castillo de naipes al pasar la atmósfera-
- Haznos un favor y piérdete, Jessie. Si te necesitamos te llamaremos... aunque puedes esperar sentado.- gruño yo. Jessie se encoge de hombros y sale de la cabina: e inmediatamente, escucho a Sable pidiéndole autorización a la torre de control para despegar.
- Aquí Jinete Sable en el Red Turbo, solicitando aperturas para despegar. Código 2468, cuadrante de egreso 22. Cambio-
- Acá Torre de Control, Red Turbo.Tienen permiso para despegar, Jinete Sable, cuadrante libre. -
De pronto, me tiemblan las manos.
Estoy... estoy temblando. Es como si la última vez que oí una nave rugir bajo mí y las voces de ellos hubiera sido ayer, y a la vez hace un siglo. Los escucho chequendo sistemas, a Colt canturreando, y de súbito me tengo que secar los ojos mientras todo mi cuerpo tiembla de anticipación.
- Sistemas dinámicos de vuelo, listos.- dice Sable.
- Sistemas de navegación, listos.- la voz de April.
- Sistemas de armamento y protección, o-key.- Colt.
- Levantando tren de aterrizaje y encendiendo suspensores... motor uno... motor dos... motor tres... antigravitacional... Aquí Red Turbo, Torre de Control, solicito clearence de despegue-
- Clearence concedido, Red Turbo.- y luego escuchamos un micrófono abierto, con silbidos, gritos, entrechocar de vasos, y a por lo menos veinte hombres grandes y peludos berreando – Comisarios Estrella, NUMERO UNO! GO JINETE SABLE-
- DESPEGUE!- exclamo, y la nave ruge y nos disparamos hacia el cielo celeste del amanecer, escuchando a los otros Star Sheriffs brindando, y tengo que secarme los ojos cuando April dice:
- Curso fijado, piloto automático, sistemas dinámicos al 100 . Otro despegue perfecto, Capitán Fireball.-
No lo puedo creer, simplemente no lo puedo creer cuando entro a la diminuta cocina y me encuentro a Jessie dándole vuelta a una tortilla en el aire.
- Lo de la cocina no era en serio.- le digo al sentarme en la mesita, que es tan pequeña como todo: esta nave es, originalmente, para no más de tres personas.- Nadie comerá lo que tú cocines, sabes-
- April tiene que alimentarse si se está medicando. Y los dejaste pilotando solos, corredor?- añade, poniendo la última panqueca en un quinto plato y vaciándoles encima mi sirope de caramelo.
- Colt está en la ducha y Sable y April pueden pilotar esta cosa con los ojos cerrados mientras salimos de la atmósfera, pero...- añado cerrando los ojos y estirándome.- No veo porqué tengo que explicarte nada a ti. Eres carga, eso es lo que eres-
- Me necesitarán cuando saltemos a la zona de vapor-
- Si saltamos. April no te tiene confianza-
- April no confía en mí, mi tecnología no tiene nada que ver.- Jessie deja la espátula y la sartén en el lavavajilla.- Listo. Le llevaré a April las panquecas mientras están calientes. Pruébalas, no te vas a envenenar, no soy tan descriteriado para envenenarlos cuando estamos en el aire, no puedo pilotar esta cosa solo y me gusta vivir.- me mira fijamente.- Anda, pruébalas. Si quisiera matarte, te aseguro que no sería con panquecas-
Querría mandarlo a freír espárragos, pero tengo hambre. Le doy un mordisco, y me sorprendo cuando siento que están dulces y esponjosas.
- Están buenas.- digo antes de pensarlo.
- Por supuesto que están buenas-
- Dónde aprendiste a cocinar-
Jessie me mira con una ceja levantada.- Los seres de vapor vivían de complejos de aminoácidos y silicio. Me hubiera muerto si no hubiera aprendido a alimentarme, sabes-
Asiento.- Pobrecillo Jessie, para que veas que pasarse a los malos tiene su castigo-
- Y ustedes? Las raciones del ejército no eran ninguna maravilla que yo recuerde-
- No creerás que vivíamos de esa basura. Colt cocina de maravilla.- rio recordando cómo amontonábamos esas horibles raciones y Colt hacía costillitas y papas francesas.-Y estas panquecas son receta de tu mami-
Jessie toma dos platos en las manos, asumo que para llevarle uno a Sable. Dios, la cara del Gran Jefe...- No, son míos, nunca conocí a mi madre. –
- No? Mira, siempre me pregunté qué clase de padres habrían criado algo como tú. En la guerra habian rumores de que eras medio ser de vapor, sabes-
- Le hubieras preguntado a WhiteHawk: él conocía mi historia-
- No la reveló jamás. El viejo te fue leal: en todas tus fichas, sale tu origen como Se Presume Humano-
Jessie calla. Me pregunto si le duele la lealtad de WhiteHawk.
- Así que no conociste a tu madre. Tampoco yo-
- No. – me dice antes de salir.- hagamos un trato. Me puedes preguntar lo que se antoje, si por cada pregunta me respondes otra. Y yo seguiré cocinándoles como la gente, ya que no tengo nada que hacer-
Me río.- Jessie, eres tan... absurdo-
- Tómalo o déjalo, corredor.- me hace un gesto antes de salir camino a la cabina.
- Jessie.- le digo riendo.- No le habrás puesto un afrodisiaco al plato de April-
Jessie alza los hombros, ofendido.- Quién necesita afrodisiacos-
Dios, me río tanto que casi me atoro en las panquecas. Este... engreído, absurdo hijo de puta... Si no fuera quien es, si no hubiera hecho tanta mierda, empezando por torturar a April, me caería bien...
- Some people call me the space cowboy
Some people call me the gangster of love, yeah
Some people walking round calling me Maurice
Cause I speak of the pom-pi-tous of loooove-
Jessie me echa tal mirada cuando Colt pasa secándose el pelo a hacer turno con Sable para que April se tome su pastilla y se vaya a dormir que casi suelto la risa.
- Tiene que cantar-
- Claro que tiene que cantar si está contento. Es Colt. Además, nosotros solíamos cantar y bailar ese tema en las fiestas los tres, teníamos un bailecito coreografiado-
Jessie me mira boquiabierto.- No me jodas. No me puedo imaginar a Sable haciendo pasitos vaqueros con los pulgares en los bolsillos-
- Si quieres, no me creas. Pero nos ayudaba a conseguir chicas por montones, y él es el que baila mejor de nosotros.- le digo sonriendo.
- Lo siguiente que me vas a decir es que April sabe bailar en una barra de strip tease-
- No. Pero hacía llorar a Star Sheriffs viejos y peludos cuando cantaba Dead Or Alive en la guitarra-
- Esa es mi canción, sabes.- Jessie saca la cacerola con el almuerzo del fuego y se lava las manos.- Muy bien, voy a dormir un rato-
- No-
- No-
- April se acaba de ir a descansar, no permitiré que la molestes-
- ... sólo voy a checar que tenga mantas y no tenga frío...- se está riendo.
- No-
- Es contra la convención de Ginebra no dejarme dormir, sabes-
- Cállate, Blue.- digo indicándole una silla.- Siéntate ahí y conversemos, como dice Sable. Dijiste una pregunta cada uno? Muy bien. Yo primero. Qué sabes de tus padres-
- Porqué te interesa-
- Esa es tu pregunta-
- No.- Jessie se echa atrás en la silla y la balancea negligentemente. Es tan delgado como yo, aunque un poco más fuerte en los hombros, asumo que todo ese levantar motores.- Mi madre era sheyenne mezclada, mi padre desconocido, aunque hay candidatos. Mi madre murió cuando yo nací, y los sheyennes no me quisieron, así que me dejaron en las manos de la Academia. A diferencia de ustedes, nunca tuve otra opción de vida.- sonríe.- Oh woe me. Muy bien, mi turno. April tuvo un novio antes de conocerme, una relación muy mala: háblame de él-
Lo miro desconcertado.- Cómo supi... oye, no piensas en nada que no sea April, Jessie-
- Desde que Ramrod quedó en un museo? No.-sonrío.- Aunque pienso en sexo. Pienso mucho en sexo-
- Eres...- suspiro.- Okay. No quiero saber. Roy era piloto, uno de los mejores que han existido. April lo entrevistó para que fuera el piloto de Ramrod, pero no pasó los exámenes de teoría. Como sea, finalmente acabó destacado para trabajar con Madarien en nuestro escuadrón de apoyo, y en los primeros años, siempre nos acompañaba-
- Y-
- Me dijiste háblame de él, no sobre su relación-
- sneaky oriental hijo de puta.- dice sonriendo.- Muy bien, te toca-
- Nunca intentaste ser otra cosa, mecánico de vuelo por ejemplo, en vez de Star Sheriff-
- Me habían recogido y criado y a pesar de lo que pienses, soy agradecido. Pero me tenían de chico de los mandados para serte franco: y a pesar de que tenía las mejores notas, estaban emperrados con que mi carácter no era el ideal para un Star Sheriff; me debería haber graduado el año antes que ustedes llegaran, pero no me dejaron. Si hubiera podido elegir, hubiera sido músico o diseñador de naves: pero ya ves. Mientras estaba con Némesis sí aprendí ambas cosas. Por correo.- añade al verme retorcerme de risa: me lo imagino solfeando entre batalla y batalla. - Okay. Ahora háblame de su relación-
- Le era infiel, la trataba mal: finalmente la situación dijo fuera, y le pedimos que la dejara en paz-
Jessie se echa a reír.- Le pidieron? Amablemente? Con florecitas? Dios, caminaba luego-
No puedo evitarlo y me río con él. Lo recuerdo con acidez: yo tenía mi crush en April en esa época, pero Roy era mucha competencia. Alto, musculoso como Colt, siempre tostado y atlético, con ojos verdes y cabello rubio oscuro cayéndole en los ojos, era el donjuán de la academia, y las mujeres salían de su casa como un concurso de modelaje: pero Roy quería más, y se propuso seducir a April.
Nosotros no entendíamos qué le veía: April era hermosa, era cierto, pero no sólo no estaba nunca a la mano, sino que era tímida, y amante de sus libros. Pero Roy se puso en campaña con una terquedad que al comienzo nos conmovió: cuando al fin April empezó a salir con él, ella se veía feliz y radiante.
Lo que duró poco. Roy le fue infiel desde el comienzo de su relación, y un mes después April lloraba todas las noches en su habitación: nunca faltaba quien le contara de qué cama habían visto salir a Roy esa mañana. Lo único que se puede decir es que al menos tenía cientos de chicas distintas, pero siempre volvía a April, y por un tiempo no nos metimos, aunque April estaba francamente deprimida, Colt furioso e incluso Sable arrugaba la frente cuando al fin llegaba a buscarla. No nos metimos, pensando que eran problemas de pareja y que Roy la amaba y encontrarían la manera de arreglárselas.
Hasta que una noche en Yuma Roy la citó en un restaurante muy caro y famoso, supuestamente para hacer las paces, y April se pasó una semana eligiendo un vestido, yendo a la peluquería, hablando de ello, ansiosa y feliz. Se fue hecha una belleza a las diez, yo mismo pasé a dejarla al restaurant.
Y estaba de vuelta a las tres, hecha un mar de lágrimas: Roy, no contento con dejarla plantada hasta las dos, había llegado ebrio para decirle que tenía que esperar su turno entre sus chicas, y que si no se iba a la cama con él ya, la iba a dejar porque no tenía nada más que valiera la pena su tiempo. April casi se fue a la cama con él para no perderlo: por suerte luego recapacitó, y lo dejó para volver a casa.
Sable estaba pálido de rabia, pero por otro lado muy tranquilo. Le hizo té, la ayudó a acostarse, le dio algo para dormir, y cuando volvió a la sala en donde nosotros puteábamos y vociferábamos ( bajito, para no despertarla) dejó la bandeja en la mesa, se volvió a nosotros, y nos clavó una mirada como un láser.
- Quiero que lo encuentren y le hagan entender que si se vuelve a acercar a ella es hombre muerto.- dijo con su exquisita calma.- Y que si siquiera se atreve a tratar de comunicarse con ella en ninguna forma, se las va a ver conmigo.- agregó. Luego se volteó, tomó la bandeja para llevarla a la cocina y la metió completa, taza, cuchara y platito, en el compactador de basura, con tanta fuerza que se hizo mil pedazos.
Colt y yo salimos viendo rojo de ira. Habíamos esperado tener que mentirle a Sable o pelear con él para poder ir tras Roy, porque él era el que había ordenado que no nos metiéramos: pero con su permiso, peinamos la ciudad en el Red Fury hasta encontrarlo en una fiesta de Marie Grant, bailando entre dos chicas en topless.
Lo tomamos y lo arrastramos afuera. Roy casi se orinó cuando nos vio a los dos con los vaporizadores en la mano: ya teníamos una reputación es esa época.
Colt lo puso contra una pared, y le dio el mensaje de Sable: luego añadió de su cosecha:
-Ahora, miserable bastardo, esto te lo digo yo: yo no soy tan civilizado como el Gran Jefe. Hiciste llorar a mi chica, la hiciste el hazmerreír del Comando, y la humillaste. Es sólo porque tengo órdenes que no te vuelo los sesos: pero vuelve a mirarla siquiera, y te haré pedazos-
- ... yo no quiero verla nunca más, pero no respondo si ella me sigue persiguiendo...- nos dijo el desgraciado sonriendo.
Colt le dio un puñetazo.
- Qué querías de ella, Riley?- pregunté, desconcertado.- Porqué querías lastimarla? Tienes cientos de chicas, porqué April, que nunca te ha hecho nada-
- Sabes lo que quería?- me dijo riendo.- Que todo el mundo sepa que yo fui quien desvirgó a April Eagle, que todos sepan que puedo tenerla abierta de piernas cuando quiera. No es la chica más famosa de la galaxia? Bueno, pues la tengo cuando quiera... si está loca por mí...- añadió.- Y si ella me prefiere a mí, significa que soy más hombre que ustedes, mariquitas. Más hombre que el Jinete Sable y sus jodidos comisarios estre-
No fui yo, fue Colt el que le partió el hocico. Yo le puse mi pistola en la boca y le dije, en términos no ambiguos, que si volvía a acercarse a April, él iba a ser quien iba a acabar desvirgado, de la boca, por una bala.
Su cobardía al dejarla de inmediato no le sumó puntos: si nos hubiera desafiado, lo hubiéramos respetado más. Tomó un año que April no se pusiera nerviosa al verlo u oírlo: pero después de Jessie, Roy era un chiste, e incluso ella le dijo una vez en una fiesta del comando, su mano en la mía, la voz risueña, que le había hecho un favor para enseñarle a identificar qué tipos no valían la pena.
- Fireball, te toca, Colt te está esperando.- Sable entra y deja un plato de panquecas vacío y otro lleno sobre la mesa.- Gracias por la comida, Jessie. Ya salimos de la atmósfera y el curso está fijado. Espero que lleguemos al Dead Sea en ocho días, si todo sale según el plan-
- Podríamos acelerar teleportándonos-
- No usaré esa tecnología a no ser que no haya más remedio.- dice Sable cortante.- Voy a estudiar los informes un rato: estaré en el cuarto. April duerme?-
- Supongo.- digo pensativo.- Si necesitas algo, llámame-
- De acuerdo-
- No te gustan las panquecas?- dice Jessie, observando el plato lleno.
- Yo me las comí todas.- dice él antes de meterse en el diminuto dormitorio que compartiremos los cuatro. Jessie mira el plato, frustrado. Y no sé porqué me apena.
- No es muy aficionada a las cosas dulces.- le digo antes de irme a la cabina.- Prueba mañana con un sandwich de queso. Tiene que comer, después de todo.-
APRIL
La aceleración me ha afectado. Me despierto sintiéndome horrible, y tengo que correr al baño: antes de poder siquiera prepararme, ya estoy vomitando. Gracias a Dios no había comido nada: pero la bilis es amarga y me quema, y no puedo parar.
- April!- escucho: es Sable, golpeando la puerta del baño cinco segundos después.- Estás bien-
No, no estoy bien, me estoy ahogando en vómito.- Estoy bien... voy... enseguida.- alcanzo a contestar, antes de que el acceso me domine otra vez y vomite hasta que las arcadas secas me lastiman la garganta. Luego me enderezo con cuidado y me lavo la cara: estoy blanca y con los ojos rojos. Dios, deben de estar angustiados, no puedo salir así.
- Abre de una vez, no es como si nunca te hubiéramos visto vomitar.- es Fireball, riéndose, y su risa me trae un recuerdo a la memoria y de inmediato me echo a reír. Evacúo el agua, gracias a Dios no ensucié nada: y cuando salgo estoy riendo, aunque veo los rostros de Fire y Sable preocupados, y escucho a Colt gritando " qué le pasa? Está bien? April!" desde la cabina.
- Estoy bien, vaquero, sólo me dieron naúseas.- le digo, sentándome a la mesa de la cocina. Alguien pone un vaso de agua tibia frente a mí y lo bebo, antes de levantar la vista y encontrarme con dos ojos azul cobalto indescifrables: Jessie.
Me sobresalto, casi había olvidado que estaba aquí.
- Estás bien? Comiste algo-
- No fueron las panquecas, no las comí.- me encojo de hombros.- Y definitivamente no estoy embarazada.- suspiro: me encantaría.
- Agradece que no tenías el casco puesto esta vez.- me dice Fireball, y con Sable nos entra la risa tonta.
- Cómo se pueden reír? Está enferma!- Jessie nos mira como si estuviéramos locos, pero eso sólo logra que nos dé un ataque de risa. Al fin, Fireball acaba por secarse los ojos y explicar:
- Es que una vez... después de una fiesta del rey Jared... estábamos todos con resaca por el ponche pero hubo una emergencia y salimos a perseguir outlanders en... fue cerca de Durango, no-
- Sí.- dice Sable, que está doblado en dos por la risa.- Dios, fue tan... asqueroso-
- Fue cuando andaban con la manía de los ataques sorpresa. Y Gadnet, tan original que era, si siempre salía con algo nuevo... ése fue el primer goma de Némesis, tu fuiste su segundo suche, Jessie... nos envió un tornado, una especie de máquina que producía tornados, y caímos en barrena, una barrena tan fuerte y prolongada que...- Fireball casi no puede hablar.- Nos vomitamos. Todos. Nos escuchábamos vomitar unos a otros por el intercom, y nos daba más asco, y seguíamos vomitando, y la barrena no paraba, y como teníamos los cascos puestos se nos llenaban de vómito-
- Yo no veía nada...- a mí también me da el ataque de risa, Dios, la experiencia más... vomitiva de mi vida.- tenía el visor cubierto, y como seguíamos dando vuelta, teníamos el pelo-
-... Dios, cuando acabó, fue una pelea feroz por el baño, nos quitamos los cascos bajo la ducha...- Fireball mira a Jessie, que también se está riendo incrédulo.
-Estuvimos tres días sólo tomando té después de eso.- Sable se seca los ojos, aún temblando de risa.- Nuestra aventura más repulsiva-
- La más repulsiva:- dice Fireball.- Con mis disculpas a Lilah, la más tonta fue cuando nos unimos al circo-
- Qué tiene de tonto lucirse en el trapecio? Y las bailarinas eran preciosas.- Sable sonríe: él actuó junto a Lilah, cuando ella era trapecista, sustituyendo a su novio ... en esa y otras cosas.
- Claro, como tú no acabaste vestido de payaso u orangután malabarista...- ni Fire ni Colt han podido nunca perdonarle ésa a Sable. Gracias a Dios, era mi turno de monitoreo, yo la saqué gratis.
- El público nos adoró.- Sable se está riendo.- Eras un payasito lindo, Fire-
- Ay, Vishnu.- Fireball mira a Jessie.- Venga ya. Seguro que Jessie tiene otras peores, los seres de vapor tenían unas manías extrañas-
- Agradezcan que ninguno se pasó al otro bando: si yo hubiera sabido que significaba pasarme toda la noche levantado tratando de explicarle a Némesis qué era un concurso de belleza y qué significaban los chistes de South Planet...-Jessie mueve la cabeza.- Se obsesionó con la cultura humana: cuando le demostré que al saber cómo pensaban a mí me iba mejor contra ustedes que a sus comandantes, quiso aprender a pensar como ustedes y se volvió telemaníaco. Deberían haberlo visto cuando pilló La Naranja Mecánica en TV ... me vi en figuritas para explicarle ésa-
- Dios, me imagino-
- Te sientes mejor, April?-
Muevo la cabeza: la naúsea ha pasado.- La verdad sí. No sé que me sucedió-
- Me dejas ver tus pastillas, por favor?- me pide Jessie. Miro a Sable, pero él asiente. Cuando las traigo, Jessie revisa los tres frascos, y luego asiente.
- Es esto. Este Neuryl contiene hidrobutanaldehídos. Es un antivertiginoso, pero te provoca naúseas por la aceleración de la nave: embota tu equilibrio entrenado, April. Si lo sigues tomando, seguirás nauseada.-
- Cómo sabes eso, Dr. Blue-
- Me medicaba solo allá: los "médicos" de vapor son unos malditos carniceros...- Jessie mueve la cabeza.- Tendrás que dejar de tomarlo, o te morirás de hambre-
Suspiro.- Voy a probar a dejarlo hoy-
- Podríamos preguntarle a Dennis-
- Y que todo el comando sepa que estoy tomando antipsicóticos? Dennis es lo más bocafloja que hay-
- Sí.- me dice Sable, asintiendo: Dennis le contó todo sobre Roy en minutos.- Sí, tienes razón-
Jessie me entrega los medicamentos: cuando nuestras manos se rozan siento un temblor. Tengo que ignorarlo, pero es tan difícil como ignorar un elefante en un elevador.
- De veras te sientes mejor?- me pregunta Jessie, con una leve ternura en su voz. Esquivo su mirada, pero asiento, y me voy a la cabina para hacer mi turno con Colt, porque no soporto más su mirada. Es como si me atravesara, como tener el sol de frente. Quisiera no tener que mirarlo más a los ojos, y estar lejos de él, lejos.
- Estás bien, preciosa?- Colt asoma la cabeza del asiento del piloto, cuando me siento a su lado.
- Me dieron naúseas, pero Jesse cree que son mis pastillas. Voy a probar a dejarlas por hoy.- informo a Colt.- Si empiezo a atacar gente, pueden atarme a la cama.-
- Ojalá empieces a atacar gente.- suspira Colt.
- Colt!- me río, antes de soltar el piloto automático, revisar la ruta y empezar a rechequear sistemas. Luego respiro hondo, por el placer de sentir a la máquina responder bajo mi toque, y miro a Colt, que está muy concentrado con las palancas de vuelo, aunque sonríe.- Cómo... lo tomó Robin?-
Colt me echa una mirada levemente pícara.- Cómo tomó qué-
-El que te vinieras... con nosotros! A la base! COLT!- me corrijo, al ver su impenitente sonrisa de vaquero. Hasta ha vuelto a usar su Stetson color cuero dentro de la nave, como siempre.- Me preocupé por ella-
- Lamento todas las tonterías que dijo. Pero entrará en razón, April.- suspira Colt.- Le puse en claro algunas cosas... mi error fue aceptar tanto hacer las cosas a su manera desde el principio, cuando debí... debí ser más claro con ella-
- Pero la amas, Colt-
- La amo.- me dice, serio de pronto.- Pero es tan difícil ser sincero con ella. Es mucho más fácil ser sincero con ustedes.-añade pensativo.
Y en ese momento el generador tres da un sacudón, cruje, y siento el estallido en el agujero del infierno aún antes que ocurra.
- SABLE!- chillo.-TOMA LOS CONTROLES!- grito, antes de saltar de mi puesto en la nave que se inclina, levantar la plancha que conecta la cabina con el agujero del infierno, y dejarme caer ahí, entre cables que chispean y luces que parpadean.- maldita sea! FIREBALL CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE LE CAMBIASTE ROTOR A ESTA COSA-
- Qué?-
JESSIE.
No puedo creer que este imbécil no le haya cambiado rotor desde que April se la revisó: ni se me ocurrió mirar cuando la rearmamos, es tan obvio... cuando escucho el grito de April y Sable y ese tarado de Fireball se precipitan dentro de la cabina me meto con ellos, y me dejo caer al agujero del infierno, que cerrado me deja pegado contra April: apenas cabemos los dos.
- Y tú que haces aquí?!- me ladra entre las chispas que saltan.
- Yo haré el puente, tú cambia el rotor!- le grito, antes de que la nave empiece a dar vueltas en círculo y perdamos el curso.
- Cambiarlo por qué? No tenemos uno de repuesto! Fireball, te voy a colgar!- grita mientras yo desenrrollo rápidamente el cableado y conecto las pinzas para hacer un puente rotor manual.- SABLE CANTAME EL CURSO-
- D 18, D 19, E20, E21, F21...- empieza Sable de inmediato sin chistar. Mientras tanto, April saca el rotor, que está negro, trata de limpiarlo, saca un pequeño soplete láser y lo empieza a resoldar en medio de los bamboleos de la nave, pegada contra mí, haciendo ese trabajo delicado entre chispas y luces parpadeantes. Mientras yo sostengo la nave en mis manos, ella se concentra, y la miro, sus manos de cirujana nunca fallando, hasta que le da la vuelta completa con el láser y vuelve a conectarlo con un empujón brusco.
No calza.
- Déjame.- le pido, y ella suelta el rotor y me toma el cableado de las manos. Yo uso toda la fuerza que tengo, y meto el rotor en su sitio de un empujón. La miro, y a la vez, enciendo el rotor y ella suelta las pinzas.
Todo vuelve a la normalidad, y cuando la luz deja de parpadear, me doy cuenta de inmediato que estoy apretado de frente contra ella, que tengo las manos sucias y grasientas y su pelo en mi cara, enganchado en algunos cables, su pecho contra el mío, y los dos estamos jadeando.
Agujero del infierno? Es el agujero del paraíso.
Colt se inclina al lado del agujero, la toma de las manos y la saca de un tirón. Yo trepo afuera por mi propios medios, y llego a tiempo de verla tirarle unos mitones de exotraje por la cabeza a Fireball, parapetado tras Sable.
- Serás-
- Se me olvidó! Nunca me había fallado-
- Te dije cada mil años luz, sí o no-
- Aguantará hasta la base, April?- Sable recoge los mitones y le da con ellos en la cabeza a Fireball.
- Lo dejó como nuevo.- intervengo yo. April frunce el ceño.
- Lo cambiaré cuando lleguemos a la estación. Pero debería aguantar bien hasta allá.-
Esos días de vuelo... tengo que reconocer que si hubiera tenido una chance de esto, jamás hubiera dejado el lado del comando. No me imaginaba que fuera así. En el comando siempre fui el extrajero, el diferente, el chico silencioso que los intimidaba y que se defendía con sarcasmos: ahora, mis sarcasmos encuentran respuestas ingeniosas, y las horas de banter hacen pasar los días rápido. Ellos no me ignoran- supongo que el espacio es demasiado pequeño para tratar- y aún cuando escucho muchos insultos, están tratando de ser civiles: tanto respetan el criterio de su jefe. Incluso ella me trata con frialdad, pero discreción. Y la veo. Todos los días, la veo, y me quedo despierto todo lo que puedo para disfrutar esto lo más posible.
Pensé que tal vez, al verla día a día, mi deseo se calmaría, pero se hace intolerable. Si en vez de ocho días de vuelo fueran diez, tendrían que recluirme en una celda para que no le salte encima. La veo todos los días, me paso los días enteros en su presencia, y aunque tenga que tolerar a esos tres ( y tengo que reconocer que si Fireball no fuera el oriental sobrador que es me caería bien) vale bien la pena aguantarlos por verla a ella. La veo sencilla, dormitando enrollada como un gatito en su camastro o bebiendo agua en la cocina: la veo pensativa, leyendo los informes de la base o mirando por los ventanales a las lejanas estrellas: la veo callada con dolor de cabeza, las piernas recogidas, tendida en su pequeña terminal, o la veo sonriente, tierna y juguetona charlando con sus amigos, a veces riendo a carcajadas. Podría matar por esa risa.
Pero cada noche, en que duermo en camillas de campaña entre dos de estos tipos.- el tercero pilotea, y April duerme sola en un cuartito no más grande que un closet, aunque con frecuencia alguno de estos desgraciados se va a acompañarla... la envidia me mata, pero cuento mis bendiciones- a veces me despierto, sólo sintiendo su olor y su respiración, tan cerca: seguro que nadie lo siente pero yo siento su olor, la huelo como un sabueso, ese olor a jazmín y rosas y piel, que es tan suyo, que podría seguir a través del universo, y tengo que calmarme porque si me pescan con una erección me patearán al saber de inmediato lo que estoy pensando. Qué quieren que haga? Diez años soñando con ella, y ahora que la tengo cerca, la huelo, ocasionalmente la toco, y quieren que esté tranquilo!
Al tercer día, me acepta un sandwich de queso. Te debo una, corredor.
En estos largos días me doy cuenta de muchas cosas que nunca hubiera adivinado. Aprendo cosas tan tontas como que Colt canta cuando está contento, a Sable se le abre el apetito y que a Fireball le encanta charlar: aprendo que April siempre está leyendo algo, que Colt cocina muy bien y muy sabroso pero que odia lavar los platos: que Fireball es un absoluto klutz en mecánica, y que Sable tiene la paciencia de un santo con los trabajos repetitivos y cargantes. Que April tiene reflejos como rayos, pero que puedes patearla cuando está durmiendo profundamente y no se moverá. Aprendo que a Sable le gusta peinar a April cuando tiene el pelo mojado, y que a Colt le encanta abrazarla y ella se deja. Aprendo que Colt es el que más la hace reír, y es al que más se le pega físicamente, que siempre cuando habla mira a Sable en busca de aprobación. Y que Sable siempre está de acuerdo con Fireball, que Colt siempre está de acuerdo con April, y que cuando ellos dos discuten, ella le pone todas las objeciones posibles, y luego siempre se deja convencer.
Al cuarto día, cuando me acerco a la cabina en donde están los cuatro, Colt y Fire pilotando, Sable revisando informes y April haciéndole no se qué a la nave, los escucho cantando y bailando en la cabina.
La pasaban tan bien en la guerra estos desgraciados?
Blind talking (blind talking)
Take us so far (take us so far)
Broken down cars (broken down cars)
Like stronger old stars (like stronger old stars)
Blind talking (blind talking)
Served us so well (served us so well)
Travelled trough hell (travelled trough hell)
We know how it felt (we know how it felt)
Si hasta hacen coritos. Se turnan para cantar los versos. Es tan terrible que tengamos los mismos gustos de música.
Me encanta escuchar a April cantando we know how we felt. Sí, amor, yo también.
Nunca la había escuchado cantar. Mmm. Más que mmmm.
- Oye, Jessie, pillamos Radio Durango!- celebra Fireball. No puedo creer que April se halla pasado dos horas metida dentro del agujero del infierno para recibir señales de radios musicales.
- Qué estás haciendo?- me pregunta Sable cuando me ve entrar a la cabina con un sensor, la caja de herramientas y unos ganchos de metalizante.
- Me cansé de esa jodida alarma visual de refrigerante, es imposible verla entre tanto cable... voy a ponerle un sensor.- miro a April.
- Si quieres.- ella siente sin mirarme. Me meto al agujero del infierno... debería poner un asiento aquí.
- Qué les pasa a los ingenieros? No pueden dejar de meterle mano a la nave ni un rato?- oigo a Fireball gruñir.
- Y tú no puedes dejar de meterle mano a Sable?- le suelto de allá abajo.
- Jessie, no hinches pelotas o te encerramos allá abajo hasta llegar-
- Háganlo. Desenchufaré todo hasta que tenga que meterse April a arreglar esto acá conmigo, y sólo caben dos.- añado riendo.
- Eres insoportable.- es la voz de Sable, muy tranquila.- Si crees que dejaría a April encerrada allí contigo, es porque sé que te rompería la cara-
- Tienes mucha fe en su fuerza o poca en mi sex appeal-
- Jessie, trataste diez años compitiendo con el aire y perdiste: mejor no menciones tu sex appeal-
- Competía contigo, pero como tampoco te la llevaste a casa supongo que eso nos empata.- le suelto desde abajo, pero luego me asomo. Tengo que saberlo, aunque se me parta el corazón.- Porqué no te quedas con ella de una vez, y los dos dejan de bailar el uno alrededor del otro como un planeta y una luna-
Fireball y Colt me echan miradas respectivamente posesivas, celosas, y muy, muy irritadas: no esperaba que a ellos les molestara. Pero veo cómo Sable mira a April con serenidad y sonríe, y cómo April pone los ojos en blanco y le responde la sonrisa, y sé que hubieran engañado a cualquiera excepto a mí.
Sable tiene la cara completamente inexpresiva, pero al soldado perfecto se olvidó de revisar su postura: está sentado tenso como una vara. Y April puede haber reído y bromeado, pero ahora, aunque tiene los ojos fijos en la terminal, sé que no está viendo nada: tiene los ojos levemente arriba de su campo visual.
No me equivocaba. No me equivoqué el primer día. Sable la desea, y ella a él. Oh, maldita sea.
PARTE ELEVEN TOMBSTONE SABLE
Al séptimo día nos tenemos que turnar todos, incluso Jessie, a pilotar: y aunque April no ha dicho nada, sé que le duele la cabeza, y no ha parado desde que dejó de tomar el medicamento. Sólo por eso admito a Jessie pilotando: no porque tema que no sea bueno, porque es tan bueno como Fireball, o porque piense que nos va a estrellar o sabotear a propósito: está tan implicado en esto como nosotros. Si lo admito es a regañadientes es sólo porque me enferma del estómago ver cómo en ocho días ha logrado simpatizarle a Fireball- lo que no es raro: Fire es un ángel, podría amaestrar hasta a una cascabel con su dulzura- lograr que Colt deje de tratar de estrangularlo a cada rato, ha logrado que April le hable e incluso yo me he pescado riéndome de sus bromas: pero nada de eso cambia el hecho que es un genocida enfermo y un psicópata que no dudaría un segundo en cortarnos a todos el cuello mientras dormimos. No quiero que él piense que lo aceptamos como uno de nosotros, o peor, que los chicos lo empiecen a considerar uno del team. Menos que nadie April.
El Dead Sea se ha movido en las corrientes interestelares desde que le tomaron el mapa que tenemos: estos inútiles del comando no han tomado otro mapa desde que nosotros lo cartografiamos hace cinco años, lo que nos hace imposible fijar un curso automático entre los asteroides: hay que pilotar a pulso, casi veinte horas, entre todos esos pedazos de roca con los que bastaría un choque para hacernos pedazos. Nos turnamos en turnos de hora y media, pero es agotador, y todos hemos perdido la práctica de los vuelos de precisión.
- Te parte los hombros.- me dice Jesse frotándoselos cuando me releva.
- Tú volaste Clavell, es tu culpa.- le suelto con rabia. Ver todos esos pedazos de planeta y recordar lo hermoso que era Clavell- lo llamaban el planeta arcoiris porque sus dos soles atravesaban una atmósfera tan densa que tenían atardeceres espectaculares y todas las noches luces del norte me enfurece. Teníamos amigos allí.
- Era la guerra. Tú hiciste reventar el planeta renegado, con seres de vapor civiles adentro-
- Les dimos la oportunidad de evacuar. Y tú nos forzaste con el cañón de cobalto azul.- le digo mientras se coloca el cinturón de seguridad con desparpajo.
- Ustedes desarmaron ese plan de implantes hipnóticos cuando nos estaba yendo tan bien en Clavell: si hubiera seguido bajo nuestro control, no lo hubiéramos volado. – me responde encogiéndome de hombros.- Todos peleamos con todo lo que teníamos a mano-
- No somos iguales, Jessie.-mi voz está temblando de ira. No sé qué tiene este desgraciado que me saca de mis casillas tan rápido.
- No? Yo me pasé los últimos cinco años aburrido como ostra encerrado, masturbándome pensando en April y echando de menos el espacio. Y tú como High Lord... caramba, qué coincidencia, no-
- JESSIE-
- No me alteres, que estoy pilotando, esto es delicado-
Me largo: desearía poder dar un portazo. Cuando paso por la cocinita y veo a Colt limpiando las armas y a Fireball revisando los cascos, mitones y botas de los exotrajes para cuando descendamos – benditos sean- aún estoy hirviendo.
- Sólo hay talla 39 y un cuarenta. A April y a Colt les van a doler los pies.- me dice Fireball: él y yo somos treinta y nueve y cuarenta, pero Colt es cuarenta y dos y April un treinta y siete.
Jessie también es treinta y siete, creo. Que llore, por lo que a mí respecta.
- Usaré el 39, déjale el 40 a Colt.- les digo, aún molesto. –April duerme-
- No. Está con los mapas de la estación, memorizándolos.-
Gruño. Que la palabra reposo significa algo para ella?
- April!- exclamo, entrando a su pequeño cuarto y cerrando la puerta tras de mí.- Deja los malditos planos y duérmete: te necesito lúcida y sin neuralgia cuando descendamos-
Mi ladrido tiene el efecto deseado: April deja los planos en el segundo camastro y se recoge en el suyo, un montón de carpetas a su lado.
- Sable-
- No te cansas de hacerte daño?! Si planeas ser un bulto cuando lleguemos allá, por Dios que te dejo en la nave: para no cuidarte tanto valía el balazo-
- Sable!- me dice dolida, y de pronto me escucho a mí mismo. Dios.
- April, perdona.- digo, completamente avergonzado, sentándome en la otra cama.- No sé qué me pasó... no quería hablarte así... Jessie me está sacando de mis casillas. Perdóname, por favor, no prentendía ser tan rudo. Es sólo que me perocupo muchísimo por ti, y no hay quien te haga descansar, ya sabes lo que dijo el médico-
- Sólo pensé que sería útil memorizar los planos y como Fire y yo tenemos buena memoria...- me ofrece, tímidamente. El remordimiento me come vivo, y me siento en su cama y la atraigo hacia mí, abrazándola fuerte, besándole el pelo.
- Perdona... de veras, April, lo siento, sólo quiero que te cuides... ya sabes que si algo te pasa nos morimos todos y nos asustaste tanto-
- Perdónenme ustedes a mí. Jessie me hizo... perder el control-
- Sí, tiene ese efecto en la gente.- digo secamente sobre su pelo. Ella me mira, y me doy cuenta que estamos estrechamente abrazados en su pequeño camastro, solos en ese diminuto cuartito. Y lo que le pasó en el departamento de Fireball en Yuma vuelve a mi cabeza traidoramente.
Tengo que luchar con mis tentaciones, pero- muevo la cabeza y me aparto- estoy tan acostumbrado que supongo que ya las tengo a medio morir saltando.
- Robin mencionó a Sincia.- me dice April de pronto, volviendo a ponerse las carpetas en el regazo. Mocosa obcecada, porfiada, desobediente: no era así cuando empezó la guerra, pero no se puede estar mucho cerca de Colt y Fire y no empezar a desafiar el establishment.- Has sabido algo de ella-
- Porqué? Estás celosa?- le pregunto apoyándome en la puerta, sonriendo.
- Ni un poquito. La que te tiene encerrado aquí conmigo soy yo.- me responde riendo.-Aún tengo todos los VCds de Lilah.- añade antes de empezar a cantar la canción más pegadiza de Lilah en una vocecita aguda.- I know you got me when you flashed a smile... and I went lovey giddy giddy first time-
- Yo podría preguntarte porqué cuando fuiste la general del Rey Jared antes de que muriera no te convertiste en reina con Príncipe Azul Randolph.- la interrumpo riendo.
- Porque Randolph es mamón.- me responde, imitando el acento de Fireball.- Y detesto las tiaras. Y los encajes. Y no me podría casar con un hombre que usa más maquillaje que yo...Venga, has sabido algo de Sincia-
- Por qué tanto interés-
- Siempre pensamos que te casarías con ella acabada la guerra. Y me desvías la pregunta por tercera vez y empezaré a pensar que te casaste en secreto y tienes media docena de hijos con ella-
- Nos encontramos y salí con ella cuando acabó la guerra. Pero ella estaba muy ocupada, aunque se ha hecho muy amiga de Robin desde que se estableció en Westmine con un colegio de señoritas-
- Traducido ella te encontró, saliste con ella y no prosperó-
Suspiro, pero luego la miro con picardía que sólo me permito con ellos.- Qué puedo hacer? Aún usas mi anillo, no nos hemos divorciado oficialmente-
- Sable...- me dice, moviendo la cabeza.- Me gustaría verte feliz. Y si es con media docena de jinetitos para ser tía, mejor. Además arriesgué mi pellejo por salvártela esa vez, no me digas que fue para nada-
- Claro que no fue para nada. No llamaría ese sexy intercambio de prisioneros nada-
- Sable!- April salta de la cama y me confronta.- Sexy, eh? Crees que yo encontré muy sexy ser llevada atada como un becerro sin patas por culpa suya-
- Eras un becerro bonito.- le digo, y luego estamos riendo mientras me da palmadas en el pecho en castigo por el comentario, y luego está en mis brazos y seguimos riendo, y lo siguiente que sé es que está tan lejos de mí como puede, al otro extremo del cuartito, y está roja.
- Qué-
- Sal-
- April...?- digo, y comprendo, y mi cuerpo me da un latigazo. Oh Dios, si me quiere me tiene, que lo pida, sólo una vez.
... maldita sea no: es la lesión, sólo la lesión.
- Sal-
Le obedezco y salgo, no sin darle una ojeada a su rostro entristecido de vergüenza. Qué sentirá al tener miedo de no poder controlarse?
- Te pasa sólo conmigo o... digo, para saber-
- Largo.- se ha sentado en la cama, y me mira fijamente. Podría hervir un huevo en su mirada.
- Bueno...- salgo y regreso.- Pero ya sabes que el Jinete Sable siempre está listo para servir a la comunidad-
- Le diré a Lilah. Ahora largo-
Salgo. Vuelvo a entrar, riendo.- Si no guardas los mapas, volveré. Con speedos y aceite de coco-
- LARGO-
- O sólo el kilt y nada más-
La hice reír.
COLT
Fire hace un aterrizaje perfecto: los hangares están abiertos de par en par. Eso ya es raro: en cuanto entramos, Sable y yo bajamos con los exotrajes y cerramos los hangares por dentro, soltamos las bombas de aire y esperamos un rato: todo funciona, y media hora después la presión de aire es la correcta y podremos andar por la base sin cascos.
Quienquiera que se haya ido de aquí, se fue con mucha prisa: la base parece abandonada, por completo. Sable encuentra los terminales para encender los focos principales de iluminación, y hay algo siniestro en cómo se van encendiendo uno a uno, iluminando desde nosotros hacia interminables pasillos interminables, todos de piedra envejecida y verdosa, o quizá sea sólo la luz.
- El puente de mando está por allá.- dice Fireball, apuntando por el más ancho y amplio de los pasillos. La nave cabría, pero retroceder con un balandro como ese es una putada y no alcanza a dar vuelta.- Quién se queda con la nave? Jesse-
- Ni hablar. Para que dé media vuelta con la nave y nos deje botados aquí?- Sable me mira fríamente.- Fireball. Por favor?- Curioso. Pensé que dejaría a April, pero supongo que tampoco quiere que Jessie se nos desaparezca si April está sola con la nave.
- Está bien, gran jefe.- dice, un poco resentido.- Los guiaré por los intercomunicadores por si se pierden-
- Gracias.- Sable lo mira, como disculpándose, y él le sonríe. Okeeey... no es como si yo fuera gil y no supiera que mi querido corredor saltaría al fuego por el Jefe. Nada que yo no haría, tampoco. Los dos preguntaríamos si nos quiere bien cocidos, término medio o roastbeef, y allá iríamos.
- Vamos-
Los cuatro seguimos adelante, alumbrados por esa luz verdosa. Todo está vacío: nuestros pasos resuenan. Caminamos un largo rato en silencio: hay algo que me eriza el vello.
Me giro y disparo. Estoy seguro que vi algo en una esquina.
- COLT!- los demás desenfundan: por supuesto, a Jessie no le dimos un arma.
- Colt, no dispares, puede ser un sobreviviente!- me ladra April. Sable no baja el arma, y me mira.
- No se... sentía como uno. Vi algo pero... como en el rabillo del ojo apenas...- No sé porqué disparé así de violentamente: simplemente, mis nervios actuaron por mí-
- Qué fue eso?- suean Fireball en el intercom.
- El vaquero le estaba disparando a su sombra.- se queja Jesse.
- Podría haber sido un enemigo!- grito indignado.
- Podría haber sido un sobreviviente!- repite April, furiosa.
- Sí, bueno, ya no sobrevivió...- Jesse se ríe y se asoma a ese rincón.- No se ve sangre, no se ve cuerpo, no se ve nada. Me temo que finalmente el vaquero dejó el cerebro en casa con el sombrero-
- Ví algo!- grito. Sable revisa el mismo espacio, y parece que va a decir algo, antes de quedarse callado.
- Sable-
- Estás usando balas de metal, verdad?- me pregunta.
- Por supuesto que estoy usando balas de metal, ya no se usan los vaporizadores desde el armisticio, qué-
- Dónde está la bala?- Sable da una vuelta completa.- Debería ahberse enterrado en la pared o rebotado, pero no la veo.-
Es TAN listo que lo besaría. Estoy tan acostumbrado a usar vaporizadores que ya olvidé que las balas quedan allí cuando fallas el blanco.
- No hay sangre y no hay bala.- digo pensativo.- Cómo resolvemos este acertijo-
- La persona usaba una exoarmadura, que ya aquí no había oxígeno hasta que cerramos las cámaras: la sustaste y huyó con la bala en la armadura.- dice Jessie con voz aburrida.- Y antes de que digan nada, no me parece muy listos partir a buscarla
- Pero puede estar herida.- dice April.
- Y si es un enemigo?- le responde Jessie.
- Si hubiera sido un enemigo, podría habernos atacado mientras caminábamos-
- Sí, bueno, quizá sólo observaba para otros-
- Sable, nunca te dijeron que la paranoia es el resultado de la frustración sexual-
- Sorprendente que no te hayas muerto de paranoia, entonces.- le suelta Sable de regreso. Muy bien, Gran Jefe! Jessie 1 Sable 1.
- Una estación entera de menos de cinco años vacía, después de tener a más de mil personas? Perdona que nos pongamos paranoicos.- dice April, que avanza hacia delante por el pasillo principal, su paso rápido.- Quiero ver la bitácora de la torre de control: algo muy malo pasó aquí.-
Caminamos casi una hora: a pesar de todo, sigo vigilando las sombras nerviosamente cuando llegamos frente a la spuertas masivas, mecánicas, de lo que debe ser el acceso a la torre de control. April se trenza en pelea en el panel de control de las puertas, pero cuando ya está empezando a buscar su destornillador Sable se inclina a su lado.
- Quiero que se puedan cerrar luego: no las desarmes-
- Pues pensé que preferirías que se puedan abrir primero, sabes-
- Qué tal si probamos las contraseñas?- sugiero antes de que se peleen.
- No tenemos la contraseña.- me dice Sable frustrado.- Puedes crackearla, April-
- Estoy viendo la memoria de esta cosa, y tiene la contraseña... pero está codificada.- dice frustrada.
-La tienes?- urge Sable.
- No todavía... pero puedo decirte que son cinco palabras, las tres primeras de cuatro letras, la quinta también de cuatro y la cuarta de dos: sin números ni simbología, y que...- April sigue tecleando.- las dos primeras palabras son idénticas-
- Una frase, un título de una película o una canción...- sugiero yo.
- Cuándo recibieron la primera señal de ayuda?- pregunta Jessie de pronto.- mayo del año pasado, verdad-
- Cómo sabes-
- Dejaste los reportes sobre la mesa de la cocina-
- Jessie-
Jessie se agacha, teclea por encima de la mano de April y las puertas se abren.
- CÓMO?- ladro yo.
- En mayo pasado yo estaba en la cárcel, escuchando los Top ten todos los días. En mayo, una canción de Lilah reventó todos los charts. Y no hay lugar de la galaxia en donde los soldados no se babeen por Lilah, a mí me tenían harto en la cárcel. Si Fireball hubiera venido, hubiera adivinado.- dice sonriendo, antes de hablar por el intercomunicador.:: Oye, corredor, canción de Lilah con título de cinco palabras, las dos primeras iguales:
Fireball ríe y nos canta por el intercomunicador.:: Fácil. KISS KISS Fall In Love!::
Si Fireball no deja de cantar la estúpida cancioncita por el intercom, voy a meterle una bala en la jeta cuando vuelva. Jessie le hizo una reverencia a Sable y entró a la Torre, pero pude ver la mirada de desconfianza del Jefe y la de admiración de April.
Subimos una gran escalera mecánica paralizada, en fila india porque los peldaños están desiguales e inseguros: April va encendiendo las luces mientras subimos. En la primera planta no hay nadie, aunque encontramos algunos montones de ceniza.
Cuando me agacho a tocarla, noto que es muy blanca, del tipo que deshace entre los dedos. April y Sable se inclinan a verla conmigo, y de súbito, me dan naúseas: apenas puedo contenerme.
- Colt? Qué te-
- Son cenizas humanas!- exclamo, echándome atrás.
- Qué?- dice April, empalideciendo. Las rozo en mi mano enguantada y sí, estoy seguro.
- Es igual a la que queda después de quemar un animal que haya muerto de enfermedad.- digo, completamente nauseado. Hay sólo cenizas: no hay nada más, ni un diente, un botón o un fragmento de hueso, pero sí, estoy seguro.
- Por el amor de Dios...- escucho la voz de Fireball en el intercom.- cuántos montones de ceniza hay-
Sable y yo damos una vuelta por el piso. No menos de diez.
- Esto es...- Jessie mueve la cabeza.-...será una cuarentena? Una plaga?- añade, removiéndose inquieto.- Quemar los cadáveres contaminados es-
- Lo que haya sido, virus, bacteria o químico, ya no existe: el frío y la falta de oxígeno del espacio acaba con cualquier cosa.- dice April tranquilizándonos, y tiene razón. No hay peligro, verdad?
- Arriba. Quiero ver el punete de mando.- dice Sable con firmeza, y subimos tras él, sin encontrar ni un alma, excepto ocasionales manchas de ceniza que tenemos cuidado de no pisar, hasta llegar arriba, ante otras puertas soldadas.
- Alguna otra idea brillante, Jessie?- dice April mientras se ocupa del panel de control.
- Podría ser-
- Espera.- dice April.- Está sin código-
Las puertas se abren, y lo que parece un alud cae sobre nosotros. No, me doy cuenta nauseado, no es un alud de nieve. Es simplemente que la súbita presión del aire en un cuarto cerrado al vacío hizo que los montones y montones de cenizas apiladas en el puente de mando floten y nos bañen en cenizas como una cellisca repulsiva y triste a la vez.
Puedo ver la palidez de los demás mientras las cenizas se aquietan, cubriéndolo todo en un manto blanco. Dios, siento mi estómago rebelarse, pero me callo y avanzo. Jessie enciende las luces, y su fulgor nos muestra el puente de mando vacío.
April se instala en las computadoras, tratando de hacerlas revivir: Jessie se queda solícito a su lado, mientras Sable se mete en unos archivadores, casi medio cuerpo adentro de las enormes estanterías en una esquina. Yo me quedo vigilando, y entonces me vuelvo y miro las escaleras.
Al pie de las escaleras hay alguien, mirándome. Y cuando se voltea, doy un grito incoherente: es Robin, con mi pequeño Ewie de la mano.
Antes de que grite o me precipite, desaparecen. Parpadeo. Tiene que ser la falta de... de... la falta de costumbre del peligro. No les diré nada a los demás o pensarán que estoy loco.
FIREBALL.
- Quieres café o té, corredor-
Abro los ojos. Por un momento estoy desorientado: dónde estoy?
Luego reconozco mi terminal en Ramrod, y parpadeo, para ver el espacio, y las terminales de los demás, y a mis amigos. Están con ropa de civil, aunque estemos en pleno espacio: Sable lleva los jeans y la camisa que le regaló Colt, April su mono de trabajo rosa, y Colt su look habitual acompañado por sombrero acordonado. Yo llevo mis jeans blancos y camiseta roja usual: no sé cómo me quedé dormido en la terminal.
- Yo café, April. Y creo que Fireball también lo necesita para despertar.- escucho a Sable risueño. Lo miro con un sobresalto: recuerdo todo lo que pasó, y él se ve... mayor. Todos: April es toda una mujer, y Colt.
Colt la toma de la cintura cuando la acompaña a preparar café?
Sable se inclina sobre mi terminal.- Te sientes bien, Fire? Tienes una expresión rara-
- Sable? Pero...- susurro, confuso.- Dónde... qué estamos-
Su rostro se preocupa, no quiero preocuparlo.- Estás en Ramrod III, estamos en la Segunda Guerra de Vapor y tú eres Fireball, el piloto de Ramrod I, II y III, hace diez años-
- Sable, sé todo eso, es que...- me siento violentamente. Espera. Tengo memorias vagas... una explosión... la estación Skull destruida, y un escape, y medallas, y nosotros desenmascarando a unos renegados infiltrados en el gobierno... volver a recibir nuestras estrellas doradas de Sheriffs, y guerra de nuevo, en el espacio.
Cierro los ojos y sonrío.- Perdona. Me desorienté un poco-
Un minuto. Sable tiene un anillo dorado en la mano.
Oh, no.
- Entonces tal vez deba ayudarte a orientarte.- me susurra de pronto. Por un momento me imagino que hay algo provocativo en su voz, pero es Sable: sé que es mi imaginación.
Un momento después, me abraza por la espalda y empieza a besarme el pelo. Mi cuerpo se yergue como un resorte, y miro mi mano: tengo un anillo de oro idéntico.
- Sable-
- Mm-
- E...espera... nosotros...- una memoria. Una niña preciosa de largo cabello castaño y ojos grisazulados. En mis brazos, riendo. Y un bebé... un niño...- Tus hijos-
- Qué pasa con Cinthia y Ken-
- Tus... nuestros...- parpadeo. No. Los hijos de Sincia. Los hijos de Sincia y Sable, que ahora son míos porque... ella murió? No... se fue... Robin murió.
Colt y April, juntos y escandalosamente felices con los hijos de Colt. Y Sable y yo, y nuestros hijos... por ahora en las manos de la hermana de Robin, Rachel, que los cuida, mi amiga.
Me giro y beso a Sable con una sensación de maravilla y de amor hinchándome el pecho. Sable me responde, y cuando me apoya contra la terminal sé que nunca he sido tan feliz. Sable me mira, y sus ojos son oscuros y apasionados cuando susurra mi nombre, y un.
Mi amor... mi amor.
Esto es un sueño. Lo sé de pronto, frío como el hielo, una daga en mi corazón: esto no es real. No hay forma de que Sable pudiera poner una voz tan gay y melcochienta. No hay forma que le pusiera Cinthya a una hija, y definitivamente no la dejaría con Rachel. No, esto es un sueño, mi sueño, porque no hay fuerza en el Universo que hiciera a Sable casarse conmigo, con un hombre, menos si April está a mano.
Con un gemido interno, me fuerzo a despertar.
Y despierto a bordo del Turbo, escuchando a Colt llamándome. Dios mío, me quedé dormido en la mitad de la guardia!
:: Colt, aquí estoy, qué pasa:
:: Déjanos entrar, estamos aquí afuera!::
- Qué pasó-
Están pálidos.
April se sienta, Jessie se apoya en la puerta, Colt se deja caer en su puesto, y Sable se queda de pie, tenso y tieso.
-Creo que están todos muertos.- dice April finalmente. – Revisamos la bitácora y... parece que fue una especie de virus-
- Un virus-
- Sí. Enloquecieron. Aparentemente la mayoría creía que veía a sus seres amados, y luego, se suicidaban. Se quemaban a lo bonzo de alguna forma, con una llama muy intensa. O al menos eso sugieren los videos que encontramos. Combustionaban solos...- agrega April, su voz desvaneciéndose, los ojos abiertos perdidos, viendo seguramente aún esas horribles imágenes.
- Me voy a la ducha.- dice Colt, con voz cortante. Había notado que estaban sucios, pero no había relacionado el que estaban sucios de ceniza con... Dios. Eww.
- Están bien-
Sable asiente, y luego se deja caer en su terminal, su expresión tan lejana que me duele el corazón. Parece pensativo y frustrado: si no estuviera Jessie delante, le ofrecería algo de comer y trataría que se acostara a dormir un rato. Pero no quiero que Jessie lo vea cansado, como sólo lo veíamos nosotros, porque si se atreve a llamar debilidad lo que para nosotros es maravillosa humanidad le partiré la cara.
Sable puede, mejor que nadie, parecer inhumano: nunca conocí a nadie que lo fingiera tan bien, y cada vez que se siente incómodo, frustrado o nervioso recae en ese rostro perfectamente atento y esos gestos perfectamente controlados que a nosotros nos sacan de quicio: reacciona así al enojo, la exasperación, la tristeza o incluso el desprecio. Durante nuestros seis primeros meses juntos, ni Colt ni yo veíamos más allá de eso, y lo imitábamos a su espalda, e intentamos todo en nuestras manos para tratar de hacerlo gritar. No sé cómo no nos dio una paliza o nos disparó finalmente: lo imitábamos, le contestábamos, lo desobedecíamos, nos burlábamos de él, nos peleábamos con él y entre nosotros a cada rato, nos reíamos de sus maneras, su acento y su herencia escocesa, le tomábamos el pelo y en resumen éramos peores que un kindergarten. Y no perdió la calma, y logró completar misiones con nosotros con esa actitud: nunca nos acusó, ni tomó el crédito de cada misión para sí mismo. ( que era suyo)
Estábamos empezando a respetarlo cuando en una misión en Boreal empezamos a darnos cuenta que era un ser humano. Sabíamos que Sable llevaba un diario: Colt y yo intentamos todas las tretas para quitárselo y leerlo, pero siempre lo llevaba encima; no lo perdía de vista ni en la ducha. Estábamos tan frustrados.
No es extraño que se haya alejado de nosotros un poco ese día, que había sol y estábamos libres. Aterrizamos en una pradera, y él se fue a dar una vuelta, lo más lejos posible, me imagino: April también se alejó de nosotros, y se entretuvo haciendo guirnaldas de flores.
Se alejó demasiado. Tanto, que cuando un renegado – Calibos, uno de los más peligrosos- que intentaba cruzar agua para despistar a sus perseguidores la encontró, la pilló de sorpresa y cuando llegamos estaba encima de ella, sujetándole las muñecas sobre las piedras. No sé qué pretendía, pero llegamos a tiempo.
Sable lo supo después. Él se había alejado aún más, y como parecía tener convenio con los bichos... en su minuto salvó a Lilah de un escorpión; a Sincia y su niña Heather, de una culebra.
Sincia era una profesora y encargada de un orfanato católico, el único de la zona, que era bastante deshabitada. Tenía a su cargo como treinta niños, y era bonita, aunque no despampanante: a Sable le gustan las mujeres más bien insignificantes.( no, esos no son celos... si debería alegrarme: todas sus mujeres son de pelo y ojos oscuros, como yo) Sincia tenía largo cabello castaño y ojos también cafés, y llevaba un jumper castaño con un sweater blanco: difícil encontrar nada más correcto. El resto de nosotros la conocimos luego cuando fue a pedirle noticias a los abrumados sheriffs de la zona, y cuando se encontró con Sable sólo le faltó babear: por supuesto, Colt, que tiene instinto para esas cosas, no pudo aguantarse y se dedicó a tomarles el pelo: en cuanto Sincia dijo que sus niños necesitaban que se les infundiese valor, Colt metió su cuchara diciendo que Sable les infundiría valor encantado, que le encantaban los pequeños jinetitos, y que no podía esperar a ver a sus propios hijos vestidos de vaqueros. Sable podría haber freído un huevo en su cara: creí que April iba a estallar de risa.
No se rió nada luego, sin embargo: cuando fuimos al bendito orfanato cargados de regalos – Sable tuvo la cara de cargarlos a "gastos de representación", si sólo quería impresionar a Sincia...- April acompañó a dos niñas en un paseo, y unos renegados las acecharon y raptaron a la niñas, diciéndole a April que si quería volver a verlas, les entregásemos a Calibos, ese renegado que habíamos cogido, el cual aparentemente tenía los planos de Ramrod.
April lloró de rabia y de impotencia cuando nos contó: le podría haber pasado a cualquiera, máxime sin nosotros allí, pero ella se culpó a sí misma y Sable no ayudó, porque le puso una cara de tres metros de largo por quedar mal con Sincia. Como si no hubiera disfrutado jurándole que las rescataría y haciéndose el héroe. Dejó a April con el resto de la pendejería y Sincia, como castigo, y se fue con nosotros a arreglar el intercambio de prisioneros.
Me imagino lo mal que se debe de haber sentido cuando nos enteramos que la estúpida de Sincia decidió ir a intentar cambiarse por sus alumnas, y que April, por tratar de evitar que hiciera esa estupidez terminó cogida con ella y las mocosas. Gracias a Dios que era la era pre-Jessie o jamás hubieran soltado a April.
Hicimos un intercambio de prisioneros: casi fue un desastre, porque cuando las chicas se cruzaron con Calibos el desgraciado le echó el brazo al cuello a April y trató de tomarla de rehén, y Colt disparó y lo mató de inmediato, con lo que todo se volvió un despelote bárbaro, se armó una balacera y Sincia recibió un tiro en la pierna. April cargó a las mocosas a un sitio seguro, pero cuando Sable fue por Sincia justo apareció la unidad renegada más grande que hubiéramos visto, una horripilancia que había diseñado Nemesis, y que si mal no recuerdo, tenía senos. Nunca supe si Giger, Picasso y Kawamori se habían pasado a los renegados, porque esas unidades renegadas... recién cuando llegó Jessie, se empezaron a volver menos teatrales y más mortales.
La unidad la alzó, luego la soltó y Sincia cayó en caída libre. Sable la agarró en plena caída: rodaron media colina, pero tuvimos que ocuparnos de la maldita unidad los dos con Colt, con sólo el Bronco Buster y mi Red Fury. Lo logramos... apenas.
Nos despedimos de los niños luego, y recuerdo haberle preguntado a April : " Dónde está el Gran Jefe"
Ella rió mientras abordábamos Ramrod."Quiero que adivines" me susurró.
Sable se despidió de Sincia, y le dejó su diario de vida como regalo, incluyendo un poema y un trébol de cuatro hojas. Aún recuerdo el poema. Lo sé porque Sincia lo citó una vez, cuando fue a verlo herido.
Your smile on my memory, your memory on my dreams Will be with me forever, Sincia dear, whom I miss I am stranded between love and duty, till the war is over But please keep next to your gentle heart hope and A four leaf clover.
Lo hubiéramos molestado si hubiera estado tristón o distraído: pero volvió a sus tareas y se recuperó con tanta rapidez que era imposible de creer, y los tres nos apenamos por la forma en que ocultaba sus sentimientos. Lo apoyamos todo lo que pudimos, y él respondió a nuestro afecto, con pequeños vislumbres de él, de realmente él, que...
Vuelvo de mis memorias cuando Sable regresa de la ducha, el pelo mojado y el gesto mohino. Supongo que Jessie no habrá seguido a April a la ducha.
- Qué crees que haya pasado-
- La teoría del virus parece la más exacta, Fire.- dice Sable frunciendo el ceño.- Pero a la vez, o nos hemos vuelto muy estúpidos o estamos equivocados medio a medio-
- A qué te refieres-
- Para qué iban a querer evitar que viniéramos aquí? Qué no querían que viéramos?- pregunta retóricamente, y lo miro con preocupación: por su tono, no comerá ni dormirá, ni pensará en otra cosa, hasta que solucione este acertijo. Sable es obsesivo: recuerdo haberle quitado carpetas de las manos y haber peleado con él para lograr acostarlo.
-Qué haremos?- le pregunto, tratando de que deje sus consideraciones y se enfoque en lo inmediato. Sable se pone de pie, y mira hacia fuera, a esos pasillos fantasmales.
- Nos quedaremos un par de días y exploraremos un poco más. Espero que encontremos una respuesta. Pero cierra la nave: necesitamos descansar. Sólo ciérrala bien, y pon la alarma automática. –
- Okay.-
No puedo dormir. El sueño me elude, supongo que tras esa espantosamente culposa siestecita, y me levanto en la penumbra verdosa de los focos fuera de la nave para dejar la habitación en donde los demás duermen. Sable está dormido de espaldas con el ceño fruncido: seguro que sigue tratando de razonar dormido. Colt está hecho una bola, como siempre que tiene pesadillas: si se queja, lo despertaré. Y Jessie duerme de bruces, la cara hundida en la almohada, su cuerpo esbelto marcado bajo las sábanas, la espalda desnuda.
Si me hubieran dicho que un día dormiría junto a este hijo de puta sarcástico... soy tan malvado que me gustaría que se despertara y me viera lo que voy a hacer ahora. Muérete de envidia, Blue.
Los dejo despacio y me asomo al cuarto de April, que tiene dos camillas. Está tendida, despierta, con una pequeña luz, leyendo.
- No puedes dormir?- pregunto.
- Estaba tratando de razonar cómo quedaron las puertas cerradas por dentro. Y tú tampoco duermes-
- No.- le digo con un suspiro, dejándome caer en la camilla contigua. – Cómo está tu cabeza-
- Mucho mejor. En cuanto tocamos suelo firme empecé de nuevo con las otras pastillas, las molestias se han ido casi por completo-
- Me alegro. Casi nos has matado de preocupación...- susurro, poniéndome de bruces. April aparta al fin todas esas carpetas y se acomoda en el costado para charlar, su largo pelo en una trenza para la noche.
- Qué vamos a hacer ahora?- me pregunta, aunque los dos sabemos que es un qué va a hacer ahora Sable. – No estamos más cerca de saber porqué nos querían matar, y la respuesta es bastante sencilla: aquí un virus desconocido enloqueció a los colonos, a todos los que llegaron a ayudar, y a la gente del Monarch...- la voz de April se apaga, y me mira.
- Qué-
- Un minuto... creo que...- April parpadea. -Las puertas estaban selladas desde mayo pasado. Toda la base estaba abierta y al vacío desde mayo pasado-
- Ya-
- Y la gente del Monarch vino hace menos de tres meses. Si el virus había muerto en el vacío, cómo no se infectaron? Si el virus no había muerto, cómo no nos hemos-
- Los virus no viven en el vacío-
- Entonces algo de mi teoría está mal.- dice April sentándose, y de inmediato se apoya en la pared junto a la cama.
- April-
- Estoy bien.- me miente, pero sus ojos están titilando.- Dios...- agrega, con voz un poco temblorosa.
- Te duele? Estás mareada? Llamo a alguien-
- No! No los despiertes. Sólo fue una puntada... ya estoy bien...- me sonríe, aunque veo el dolor en sus ojos. Me acomodo a su lado y la aprieto contra mi pecho, suspirando y acariciándole el pelo: y me habla de cuánto le duele el que rodea mi cintura con los brazos sin chistar y hunde el rostro contra mi pecho, nuestras piernas cómodamente enredadas.
- Seguro que estás bien-
- Sí, sólo... quédate así-
Asiento. Cuando le acaricio el cabello, y la siento respirar hondo, el dolor pasando porque su cuerpo se afloja, inhalo su aroma tan familiar.
- Apuesto que Sable pretende que nos instalemos juntos en algún rincón de la nueva Frontera, de incógnito, y vivamos en comunidad-
- No que no tengamos práctica-
- Te gustaría, April-
- Es muy egoísta decirlo-
- Venga...- le beso los ojos.- Lo diré yo. No hay nada que me gustaría más en el mundo. Estos años sin ustedes fueron un infierno. Nunca me sentí tan solo. Y si te parece egoísta, pues te casas con uno de nosotros y punto-
- Que Colt está casado.- me dice riendo.
- Pensé que Sable era la primera opción-
- Fireball, si mal no recuerdo, tú fuiste mi novio, no ellos.- me dice, antes de empezar a remecerse de risa.- y ahora mi novio es un pimp que me alcahuetea con sus colegas de trabajo... qué desgraciada soy-
- Considerando que la mitad de la galaxia femenina quería acostarse con mis, ehm, colegas de trabajo, no sé si desgraciada es la palabra-
April asiente riendo, y la aprieto entre mis brazos.
- Porqué no me casé contigo-
- Porque soy un idiota que no te lo propuso-
- Ah, sí, es verdad-
- Casémonos y vámonos a Fantasy el fin de semana. Apuesto que se te da bien el blackjack-
- Dios, los chicos se morirían de la impresión.- ella se remece contra mi costado y la abrazo bien, sintiendo su amado aroma, su cálido cuerpo contra el mío. Los dos tan jóvenes, y tan vulnerables: parece imposible que seamos la mitad del arma más mortífera de la galaxia.
- April-
- Dime-
La miro a los ojos, y pienso en Sable, en ella, en Colt. Pienso en esos años solo, cómo con ellos tres nunca estuve solo, y rodeado por inacabables multitudes los estuve, tan desesperadamente. Le beso la frente, la nariz, los labios. Mi April. Sus besos cargados de ternura, nunca pasión, sólo ternura dulce como la miel en esos años.
- Vámonos a un planeta pequeño. Que sea algo sencillo. Sable y yo tenemos dinero para todos mientras vivamos: podemos comprar un rancho, construir casitas, cultivar un jardín... Robin y Colt pueden tener ganado, Sable puede leer y ser el juez de paz de un pueblito, tú puedes tener un taller y yo... yo tendré una huerta y un jardín. Tendremos todos los perros y gatos que queramos... un río donde nadar... puedes tener hijos, yo también querría ser papá y luego abuelo... les podemos contar nuestras aventuras luego, y vivir en paz. Quiero vivir en paz, porque esta posguerra no ha sido paz para mi, en absoluto...- susurro, y con un leve terror me doy cuenta que estoy a punto de llorar. Ella me abraza, y en ese momento.
Un ruido.
Los dos saltamos de las camillas como un rayo. Yo sólo llevo un pantalón de pijama y ella uno completo gris y viejo: el frío nos golpea como una mano cuando abrimos la rampa y salimos a mirar. Los pasillos parecen vacíos, pero hay algo.
Sombras.
Me giro, y veo de pronto a April blanca como un papel. Mira por encima de mi hombro.
Me giro y no veo nada en la verdosa luminosidad de los enormes pasillos. Y entonces escucho un golpe.
Ella se ha desmayado.
APRIL
La vi allí de pie con la claridad con que veía a Fireball. La vi allí. Tenía un tiro en la cara, pero su rostro era aún reconocible bañado en sangre. Su camisa naranja estaba roja, y ella... ella me miraba... me miraba sin detenerse, y sus labios se movieron. Dijo mi nombre y algo más.
Dijo algo atroz, y mi mente pareció explotar.
Cuando abro los ojos, estoy tendida en la camilla que usa Jessie, al centro de la habitación de ellos, cubierta con sus mantas: los demás están de pie a mi alrededor, mirándome: hay angustia en sus rostros. Puedo ver a Fireball culpándose por no haberme cuidado mejor, a Sable por habernos traído aquí, a Colt... no sé porqué se culpa Colt, y Jessie... me está frotando la mano. Las tengo heladas.
Jessie me tiene la mano cogida mientras hablo. Si los demás no estuvieran tan nerviosos, ya lo hubieran detenido.
- April... te desmayaste.- me dice Colt, aún en pijama.- Qué te pasó? Qué viste-
- Ví algo... que no puede haber estado allí.- digo, tratando de controlar el temblor en mi voz.- Vi a Krista-
- Que viste a quién? – la voz de Jessie resuena en la nave.
- A Krista. Krista Derringer. Tu novia.- mi voz está temblorosa, aguda.- Sé que está muerta y que no debería estar aquí, pero la vi... sangrando. Viva. No sé.- susurro, recogiéndome sobre mí misma. Sé lo que vi y es imposible. La única explicación es que...- mi respiración se acelera, pero me fuerzo a calmarme.- Supongo que mis heridas son peores de lo que pensé.-susurro.- Lo siento-
- Está bien.- para mi sorpresa, es Sable y no Colt quien reacciona primero, se sienta a mi lado y me rodea con sus brazos. Estoy helada, su contacto me quema. Cierro los ojos e intento olvidar esa horrible imagen, convencerme que lo que vi no fue real: pero la tengo quemada a fuego en la retina. Tan clara... casi podía oler la sangre... sentirla humeando.
Dios, estoy loca de remate, completamente loca, tendrán que encerrarme.
- ... respira!- me ordena Sable, y sólo entonces me doy cuenta de estoy hiperventilando y de que si sigo así volveré a desmayarme. Me concentro en el movimiento sereno del pecho de Sable contra el mío, y acompaso mi respiración a la suya, tratando de que mi pecho siga el ritmo de su fuerte torso. Lo rodeo con mis brazos y cierro los ojos, oyendo su corazón latir.
- Voy a dar una vuelta de todas formas.- Dice Fire, moviendo la cabeza.- Cowboy, vienes-
- Detrás de ti.- dice Colt. Dios los bendiga. No creen que haya visto nada, pero van a revisar sólo para que yo esté tranquila.
- Krista está muerta, April.- dice Jessie, con voz extrañamente contenida. Lo miro desde los brazos de Sable y me sobresalto: nos mira con tanto odio y tanta tristeza juntas, que mi primer instinto es proteger a Sable.
Sable no lo mira a él: tiene el rostro en mi cabello.
- Lo sé.- digo asintiendo.- Pero sé lo que ví-
- Entonces, estás loca.- dice Jessie sin ninguna gentileza, apoyado en la pared.
- Jessie.- gruñe Sable bajo y muy amenazante.
- Es la teoría más probable.- le respondo, mrándolo fijo, aunque ya me está empezando de nuevo el dolor de cabeza. Suelto a Sable y me levanto: sé que de pie me sentiré mejor.- No estoy tan loca como para perder el sentido de la realidad: pero tampoco mentiré y les diré que no vi nada. Si hay que encerrarme, seré la primera en darme cuenta de ello-
Sable le echa una mirada oscura a Jessie.- Déjanos solos-
- No.- dice Jessie, y puedo ver su antigua beligerancia exasperante.- No te das cuenta que hay que llevarla a un hospital? Si no tenía alucinaciones antes y ahora las tiene, es que está empeorando. No te importa que esté loca, mientras puedas tener tu grupito perfecto de sidekicks, no?-
- Pero cómo te atreves?- la voz de Sable no se eleva, pero es fría como un látigo.- Quién te has creído que eres? Estás aquí por compasión y cuestionas nuestras decisiones? –
- Nuestras? A mí parece que estás decidiendo solo.- Jessie se endereza: parecen una cobra y un purasangre, mirándose, a punto de atacar.- 9784
- Y yo creo que no has asumido la gravedad de todo esto, pero sigues sin tener voz ni voto en esta decisión.- responde Sable, tan frío y tieso como estuviéramos en una parada.
- La gravedad? Está viendo gente muerta, Sable, a mi me parece más que grave...!- empieza Jessie elevando la voz, cuando me vuelvo hacia él.
- Ya basta. No te metas, Jessie.- digo secamente.- Nada de esto es asunto tuyo. Cuando nos vayamos, te dejaremos en algún puerto, y si no juras solemnemente desaparecer de nuestras vidas, te meteré un tiro yo misma-
- Cómo vas a saber que no estás viendo cosas cuando me veas de nuevo, entonces?- me suelta sarcásticamente. Sable está a punto de dispararle, cuando Colt y Fireball regresan, y ya sé lo que van a decir.
- El perímetro está limpio.- dice Fire. Colt no me mira: estoy segura que ha estado a punto de inventarse algo para no tener que decirme que estoy loca.- Lo siento, April-
- Está bien.- es todo lo que digo, antes de volver a mi cuarto. Me quedo tendida allí un rato, oyéndolos discutir.
Krista, porqué tú? Es porque tu imagen me ha perseguido tanto tiempo, o es porque ahora no puedo sacudirme la culpabilidad de lo que dijo Jessie? Fue culpa mía lo que te sucedió? Porqué, porqué no lo supe antes?
Porqué no te salvé?
Me quedé dormida luego: cuando despierto, la nave está en silencio. Me preparo una taza de café, y luego chequeo la guardia: Sable, Jessie y Fireball bajaron a explorar, y Colt y yo estamos solos, las alarmas puestas, Colt en la habitación de los chicos. Reviso que esté todo cerrado, y me asomo para despertarlo, porque me asusta un poco este silencio. Es como estar encerrado en una tumba.
- Colt-
Oh, Dios.
Está dormido sobre el duro catre de campaña, completamente estirado, el torso desnudo levemente transpirado, la cabeza echada atrás, enseñando el leve bozo que unos días sin afeitar ha trazado en su mandíbula. Tiene los ojos cerrados y las piernas separadas: está descalzo, y se soltó el cinturón para dormir más cómodo, lo que me deja ver una delicada línea oscura que baja por sus abdominales de acero y se hunde en una línea de elástico blanco oculto allí, muy abajo, que apenas sugiere el bulto definido que reposa bajo la tela ruda del jeans.
Se me seca la boca. Mentiría y diría que es la lesión, pero no es primera vez que Colt me roba el aliento. Estoy a punto de dar media vuelta y salir de aquí para despertarlo a gritos desde tan lejos como pueda, cuando dice mi nombre.
Me vuelvo. Pero sigue dormido. Sigue dormido, por completo, pero vuelve a repetir mi nombre en el fondo de su garganta, y mientras una de sus manos palpa la colcha la otra sube por su costado, y el pulgar traza lenta y vagamente los contornos de algo que empieza a crecer ante mis ojos.
Se me va a salir el corazón, lo sé, Dios mío, no hay mujer en su sano juicio que pueda aguantar esto. Empiezo a temblar y se me aflojan los músculos, mientras sólo puedo mirar fascinada, anonadada, cómo Colt se acaricia por sobre la ropa con ambas manos, y finalmente hunde una bajo la pretina de sus jeans, sus grandes manos apenas pudiendo rodear esa carne como acero que yo he tenido, mientras gime mi nombre. Mi mente se pone en blanco, las manos me tiemblan, mi vientre se acalambra de deseo, pero me aferro a la pared y me controlo, intentando no gemir, no alertarlo. Colt mueve la cabeza de lado y lado, y luego jadea, y se arquea largamente hacia atrás como un potro salvaje, mientras veo unas leves manchas de humedad aparecer en la tela y una gota de sudor resbalar por su pecho musculoso. Me muerdo la boca para controlarme, y entonces él abre los ojos y me mira.
Por un momento me siento cogida como un conejo frente a unos focos. No sé qué decir, qué hacer, sólo quiero huir, olvidar que lo vi, que él olvide que lo vi... pero no hay sorpresa en su cara, y nada de vergüenza. Se levanta y avanza hacia mí lentamente, los ojos aún entrecerrados de placer, y cuando lo miro fijamente veo que sonríe, sonríe mientras me arrincona y coloca sus manos en la pared a mi alrededor.
- Te gustó el peep show, mi niña?- susurra muy bajo.
- No era... mi intención, Colt, lo siento de veras-
- Entonces no lo disfrutaste nada-
- Yo...- lo miro a los ojos y luego me muerdo los labios.- Colt, por favor-
- Por favor qué?- me susurra, y presiona su torso aún húmedo contra mí. No puedo evitar un jadeo, y cuando empieza a besarme el cuello, lento y sensual, sus manos bajando por mi cintura para sostener mis nalgas contra él, todo su cuerpo buscándome, abriéndome, mi mente me permite un último segundo de lucidez antes de que me deshaga.
- Colt... no... Robin!- ruego incoherente, invocando el nombre de su esposa.
- Le he sido infiel tantas veces ya con mi mente y mi corazón contigo, April. Que importa mi cuerpo? La he tomado tantas veces, soñando que te tomaba a ti...- jadea en mi oído, y lo siento separando mis muslos con los suyos, que se abren naturalmente para él, siento su aliento en mi seno y su mano en mí, preparándome, abriéndome, su dedo firme jugueteando con mis pétalos goteantes.
- Colt... no quiero...- susurro.
- No? Entonces estás mojada por Jessie? O es Sable, o Fireball-
- Colt, por favor no... – gimo, hundiendo mis dedos en su pelo.- Robin... tus hijos... no podemos... no quiero, Colt, no hagas esto-
- Como quieras.- susurra él, sus labios en mi rostro, y veo la determinación en sus ojos.- Pero no voy a dejarte así, mi amor-
Lo miro y luego grito, porque su mano se vuelve una vibración, una penetración experta y diestra, moviéndose con la habilidad y la destreza de un arma, poseyéndome más sensualmente de lo que nunca lo hizo su miembro, penetrándome hasta mi mismo fondo y saliendo, lenta y rítmicamente, mi cuerpo reaccionando para a recibirlo ansioso y hambriento a pesar de mis palabras, sus dedos suaves e insistentes en mi clítoris... estallo y grito aferrada a su hombro, mientras dura esa convulsión brutal y salvaje, y luego jadeo y sollozo en su hombro, su mano acariciando tiernamente la carne que acaba arder y empaparse a su toque. Luego me toma en sus brazos y me acuna en el lecho, sin dejar de susurrarme que me ama: y aún mientras su sexo no ha tocado el mío, aún mientras su humedad se seca sola y despreciada en sus jeans y la mía me empapa inútilmente los muslos, siento que hemos hecho el amor más intensa y tiernamente de lo jamás se ha hecho.
- Colt-
- Perdóname-
- No, yo...- mi voz tiembla.- Colt-
- Yo ví algo. Ví a Robin. No dije nada porque pensé que no me creerían, pero la vi, April, como te estoy viendo a ti...- susurra.- Crees que estamos locos los dos-
Me enderezo sobre los codos y lo miro. Colt, tendido de espaldas junto a mí, me besa el hombro, el cuello, sus manos recorriéndome como si no pudiera tener suficiente, y lo deseo de nuevo, como lo tuve hace más de seis años.
No ha habido otro, Colt.
... pero qué estoy diciendo? Me levanto del lecho y me enderezo, sus palabras cobrando sentido. Estoy mareada y aún post orgásmica: las piernas se me doblan.
- No. No creo que estemos locos...- le susurro. Él se endereza para mirarme a la cara, los ojos tan azules y claros, tan brillantes e inocentes como sólo Colt puede ser. Me toma la cara y me besa, y me derrito en su beso, aunque mi mente no deja de correr: ni siquiera cuando me tiende bajo él, y siento su amado peso, su calor, su presión, sus caricias irresistibles cuando sus manos suben por mi espalda y aferran mis omóplatos y su boca se ocupa de mi cuello ansioso.
Tiemblo, y lo rodeo con mis brazos, un jadeo escapando de mi cuerpo cuando su muslo se acomoda entre los míos y sus manos hacen magia en mi espalda sensible. No!
- Colt... no... no... espera...- suplico, y con un suspiro, lo siento tensarse y luego levantarse, pasándose una mano por el pelo, respirando hondo. Me levanto también, y me dirijo a la puerta, poniendo tanto espacio como puedo entre él y yo.
- April... por favor...- dice, volviéndose a mí. Me mira a la cara: me mira a los ojos, siempre, siempre, y eso es algo que amo de él.- Lo siento. No quería forzarte a nada... yo-
- Colt, no me has forzado a nada que no quiera.- le susurro, mi voz temblando.- Yo... te deseo. Pero no quiero... no aquí, y no hasta que mi cabeza sea... lo que debe ser.- suspiro.- Colt, por favor no me tientes, que no puedo controlarme-
- Pues por mí y que te quedes así.- me suelta con su sinceridad brutal, que siempre he preferido al misterio de Sable y a la timidez de Fireball.
- No seas cruel.- salgo, salgo rápido, porque si no Robin habrá tenido razón en todo lo que dijo. Me arde todo el cuerpo, pero lucho por controlarme, y me encierro en la cabina, de frente a los computadores. Si Colt también vio algo, eso que significa?
Casi no puedo pensar: todo el cuerpo me arde. Apoyo la cabeza en la pantalla helada, y cierro los ojos.
Si Colt también vio algo, qué significa eso?
Que los dos estamos locos, y si no?
Oh, qué demonios.
Es contra todo lo que sé, contra todo lo que me enseñaron, pero no puedo evitarlo. Me pongo el traje y salgo de la nave. Los pasillos están vacíos, pero iluminados por su fantasmal brillo.
No importa.
Echo a caminar, sabiendo que Colt tendrá un síncope cuando se de cuenta que me fui sola. Pero necesito una respuesta, y ya: y si tengo razón, tengo que probarlo.
Dios permita que sólo esté loca, Colt cansado, y no tenga razón...
JESSIE
Voy a matar a Sable.
Lo he decidido. Lo mataré a él, y aunque voy a tratar de que parezca accidente, no me importa demasiado. Lo voy a matar.
No me importa si tengo que llevarme al estúpido corredor por delante. Lo mataré, y luego me llevaré a April adonde puedan tratarla. Pero mientras camino por los pasillos siniestros e inmensos, sé, con abrumadora claridad, que April nunca será libre mientras Sable viva, que ninguno de ellos lo será. Siempre él estará primero, primero que todo y que todos. Sable, el héroe, el príncipe azul, la mente y la nobleza: pero es sólo carne y sangre, y tan fácil de matar mientras duerme.
Quiero destrozarlo. Quiero que suplique piedad, que se arrastre, que lo vean hecho un guiñapo sangrante e inútil. Quisiera verlo cometiendo un crimen, humillado, quisiera que April lo viera robando, mintiendo, haciendo algo que la haga retroceder en naúsea, como todo lo que yo he hecho le provoca disgusto. Quiero que lo desprecie, que le repugne. Un Sable sudoroso y sucio, un Sable borracho atacándola, algo que tome eso que todos parecen considerar tan excelso y lo haga una decepción, nada más que cartón y purpurina.
Y aunque lo deseo con toda mi alma, supongo que tendré que conformarme con matarlo y hacerlo su amado mártir. Porque no se me ocurre cómo hacer a Sable un objeto de odio, desprecio o ridículo. No se me ocurre nada que no le perdonarían.
- Jesse-
La voz de Fireball me alerta y freno. Algo me aferra, y me doy cuenta que Sable me ha sujetado del brazo porque casi camino derecho a un enorme pozo por ir pensando en matarlo.
- Ten más cuidado cuando camines.- me dice Sable seriamente. Me suelto del brazo de Fireball con un gesto brusco, y me doy cuenta que hemos llegado a lo que debe de haber sido la zona residencial. Está llena de tiendas y casas construidas dentro de la enorme base: incluso tenía un pequeño lago artificial. Las luces que activamos le dan un aire fantasmal; parece que lo hubieran deshabitado hace minutos.
Todo está iluminado. El virus tendría que haberlos atacado muy bruscamente, aunque no hay montones de ceniza en las calles. Todo está vacío: fuentes de soda, pubs, tiendas de alimentos, boutiques, video stores, farmacias... todo vacío y festivamente iluminado.
Tengo frío. Esto es tan Crónicas Marcianas.
- Daremos una vuelta. Fireball, toma el pasaje de la derecha. Jessie, la izquierda. Yo iré por la calle principal, y nos encontraremos junto al lago a las cero cuarenta. Si encuentran algo, avisen de inmediato: dejen abierto los intercomunicadores y repórtense a los cinco tú, Fire, y a los diez tu, Jessie. Adelante.- dice Sable. No se le ha olvidado el tono y la jerga militar: yo ya he dicho A-R antes de darme cuenta.
Hijo de perra.
Avanzo por lo que debe de haber sido el beauty parlor de las mujeres de la colonia. Hay tiendas de ropa y zapatos: peluquerías y pequeños cafés al aire libre: las vitrinas son coloridas, y hay afiches y alegres luces de colores para imitar la primavera.
Hay una tienda con la vitrina hecha pedazos, sin embargo, y un cadáver... no, es sólo un maniquí con un vestido de novia tirado en la calle. Me asomo, y encuentro lo que debe de haber sido una lucha dentro de una tienda de cosas de novios. Está todo destrozado: piso vidrio, observando manchas castañas que deben haber sido rojas antes.
Me inclino. En el piso hay una insignia arrancada de un uniforme. No. Está la chaqueta completa.
Es un oso en campo de oro: la insignia del Rey Jared. Así que la gente del Monarca pasó por aquí.
Hay balas incrustadas en la pared en donde un magnífico lecho Luis XIV se ofrece como sitio de delicias para los novios. Las toco: todas balas normales, que ni siquiera están rotas: a lo que haya sido que le dispararon, no le dieron.
::00:10 Jessie, repórtate:
::Estoy en una tienda de novios:
::Que haces ahí:
::Probándome el tuxedo para cuando me case con April. Investigando, idiota:
:: April quiere que yo me case con ella. Y ella quiere casarse con un hombre de blanco:
::Pues dile que se busque un médico. No molestes, corredor. Encontré señales de una pelea y de que la gente del Monarch anduvo por aquí. Hay sangre, pero nada más:
::Nos vemos en:
::... sí, sí, ya sé:
Me giro, y se me sube el corazón a la boca. El maniquí se ha movido.
El maniquí se sienta. Pero no es un maniquí.
Vuelve a entrar a la tienda, y me mira a los ojos. Es April, vestida de novia, con el velo manchado con la sangre de su sien: pero es hermosa, tan hermosa como siempre, con el cabello levantado en un moño elegante cargado de azahar, el rostro desnudo excepto por el velo, los hombros como crema frágiles, y el cuerpo envuelto en gasa color plata.
Avanza a mí, y sólo puedo observarla fascinado. Me mira, y pasa rozándome, para tenderse en el lecho Luis XVI. Me está esperando, su ramo de flores apoyado en la almohada.
La miro sin poder creerlo. Me inclino, y no sé donde estoy, sólo sé que voy a obtener todo lo que he amado y deseado y que nadie va a detenerme. Apago los trasmisores, y me arranco los broches del exotraje.
Me lanzo sobre ella como un tigre, mis piernas aprisionándola, mis manos rasgando el vestido, mi boca saciándose de su carne, su pelo, su boca que es suave y apasionada. Jadeo, y gimo mi ansiedad, incapaz de detenerme: pero ella me anima, sus manos como suaves palomas abriéndome la camisa, demostrando que me desea tanto como yo a ella.
- April...- jadeo, sujetándole la cara para besarla, mi lengua tan profundo como puedo, sus manos apretándome, y Dios, es suave, es suave y...
Me aparto de ella como si me hubieran pinchado. Ella se endereza, confusión en sus ojos, y por un momento no puedo recordar porqué me aparté: cierro los ojos, y de pronto.
Ella no olía a nada. April huele a mandarinas al sol, a miel y a algo especial que es sólo ella: pero la April bajo mí no olía a nada.
Ella ya no está. No hay nada aquí, ni nada allí, excepto mi respiración jadeante. Y es entonces que recuerdo.
Metheus.
Dios mío, April no estaba loca, April tenía razón y nosotros estábamos equivocados! Y si no
salimos de aquí, estamos muertos!
::SABLE!:: Grito por el intercomunicador :: SABLE! FIREBALL! Me escuchan:
Cuando me responde el silencio, todo mi cuerpo se tensa, temblando. Y entonces escucho a Fireball, que no apagó su intercomunicador.
::Sable...:: susurra.:: Por favor...::
Part Twelve
Ghost Town
SABLE
La calle principal está abarrotada de tiendas y hermosas casas: los colonos, sobretodo los sobrevivientes de Clavell, intentaron crear una nueva vida en este pedazo de asteroide surgiendo de las cenizas. Hay jardines, pero están secos: y aunque las tiendas son prósperas y las casas clásicas exponentes del alegre estilo de Clavell, hay algo triste en ellas que no tiene que ver con Clavell. Hay una pena secreta, porque, aunque fingieran que no, construían sobre una tumba.
La familiar ira por lo que Jessie hizo me inunda, pero la devoro: no es el momento. Ahora camino por esas calles tristes, y aunque sigo atento, sé que no hay nadie aquí, nadie vivo, aunque mi mente sigue preguntándose qué quería el gobierno, porqué querían matarnos, qué era lo que se suponía que no debíamos ver... en verdad importa? No estamos en misión, y sin mi espada al costado y sin mi vieja armadura me siento de pronto un civil metido donde no le corresponde.
Deberíamos irnos, y enfrentar de una vez por todas lo que no queremos enfrentar. Robin tenía razón: la guerra ha terminado, y tenemos que enfrentar lo que deseamos, y lo que hemos perdido.
Yo tengo que enfrentarlo de una vez por todas. Cuando esto termine, le diré a April que la quiero, y que no permitiré que me deje esta vez. Y nos construiremos una vida de verdad, en algún sitio donde estemos a salvo, por fin.
Vi algo con el rabillo del ojo, en una de las tiendas.
Entro, pegando mi espalda a la pared, la Winchester en mi mano. Es una armería. Tomo un sable de la pared, que se ve pequeño pero usable, y la recorro, antes de darme cuenta que cuando dimos la luz un pequeño artefacto que enseña un 3-D documental de armas está exhibiéndose: ése debe de haber sido el movimiento que vi.
Me giro, y casi me caigo sobre el mostrador. Moviéndose como un suspiro, como un fantasma, acabo de ver a Marlene cruzar la vitrina. No es un sueño ni una ilusión: es ella, clara y viva, girando la cabeza y mirándome.
Puede ser? No puede ser? Estoy.
... ella está muerta, pero yo no la vi morir. Puede ser?
Me lanzo tras ella como una exhalación, sin aliento: pero no veo nadie en las calles desiertas, nadie excepto mi propio reflejo en las vidrieras. Apago mi intercom antes de llamarla a gritos:
Marlene! Marlene!
Aquí estoy, me susurra una voz.
Y allí está, pálida y bella y aún con su traje café. Avanza hacia mí, su paso elegante, y susurra mi nombre antes de echarme los brazos al cuello. Es una ilusión? Es un fantasma?
O es... ella, cálida y real bajo mis manos?
La suelto.- Qué haces aquí? Han vuelto los seres de vapor? Ustedes hicieron esto?!- le grito, pero ella echa a correr ignorándome. La sigo, sabiendo que sólo puede ser una trampa.
... y lo es. Un tiro me pasa rozando por la espalda, y entonces, me giro y disparo, y hago blanco.
Es un renegado, su traje azul delatándolo. Está en todas partes a la vez: lucho contra él, que es rápido y ágil, y Marlene me grita que la persiguen, que quieren lastimarla, porque me ama. El renegado me desarma, pero no estoy desarmado mientras tenga un filo en mi mano, y el sable es ligero cuando giro y lo acuchillo una y otra vez en el piso, hasta que la sangre brota y se derrama del exoesqueleto al suelo.
Sangre. Sangre?
Los renegados no sangran!
Marlene salta sobre mi espalda, y siento sus manos como garras en mi cuello. Grito, trato de zafarme, pero es increíblemente fuerte. Y entonces escucho tiros, y Marlene se desvanece en el aire, y yo patino y caigo sobre algo blando y mojado, oyendo pasos.
Es Jessie, tan blanco como un papel. Marlene ha desaparecido, y el renegado también. Bajo mi cuerpo está Fireball, empapado en sangre, acuchillado cruelmente, muriéndose. Y cuando suelto el sable y me miro las manos empapadas en sangre, el olor metálico y caliente me inunda la nariz y no puedo parar de gritar.
COLT
He recorrido todos los malditos pasillos de este lugar hasta que se me acalambraron las piernas. Qué demonios tiene April en la cabeza para haberse ido sola, en este maldito lugar, sola con alucionaciones, sola aún herida?! Por Dios, porqué no me dijo que la acompañara? Y si hay alguien más aquí, si la lastiman, por Dios, cuando llegue Sable y los chicos y les diga que se me perdió?!
Y si huyó porque la asusté? En qué estaba pensando? Cómo se me ocurre algo semejante a... si sé que no está bien, si sé que está lastimada, inestable, y yo elijo lucirme con semejante numerito, primero exhibiéndome y luego... luego tenía que decirle esas cosas, tenía que abrir la jeta y decirle lo que sentía, lo que quería... tenía que tocarla y.
Dios mío, dijo no y yo seguí adelante, sin que me importase. Eso no califica de violación? Esta vez y... esa primera vez, en algún momento le pregunté si quería? Dios mío, qué demonios soy?
Me detengo para calmarme un momento en una intersección que ya ni sé dónde mierda me he metido, jadeando. Estoy hiperventilando. Me estoy poniendo histérico. Cálmate, Colt, cálmate, April no es una vaca perdida que lacear y llevar con las patas amarradas. Dios, nada de pensar en una April atada... estoy enfermo, enfermo, enfermo.
Primero, encontrarla y llevarla a salvo, y luego pedirle perdón y prometer no volver a ponerle las manos encima en mi vida. Dios, dijo que no, y aún así introduje mis dedos en ella, aún así le arranqué un orgasmo: aún mi mano tiene su amado aroma, y aún ahora que se supone que estoy lúcido deseo más. Qué clase de mierda soy para atacar sexualmente a la persona que más se supone que quiero y que debería proteger, y encima... encima disfrutarlo después?
Soy peor que Jessie. El hijo de puta se ha aguantado... el hijo de puta se ha aguantado y yo no!
- April!- llamo, desesperado.- April! Me oyes-
Y en ese momento, veo algo tras de mí. Me giro, y mi respiración aliviada es casi un gemido cuando la veo allí de pie, sin el exotraje, con su vieja camiseta roja y sus jeans: no sabía que los traía.
- April.- susurro.- Gracias a Dios... estaba tan preocupado... cómo mierda se te ocurre dejarme solo... nunca, nunca, nunca me vuelvas a hacer eso-
- Ya no trabajamos juntos, Colt. No tengo porqué explicarte nada. –
- April?- digo sorprendido. Hay... desprecio en su voz?
- Y cuando volvamos no me vuelvas a poner jamás una mano encima, vaquero. Le pertenezco a Sable, que es un caballero, no a un vaquero medio muerto de hambre. Y encima adúltero. Porqué no te vas con tu mujer a hacer más mocosos campesinos-
Parpadeo.
- April-
Un segundo después está en mis brazos.- Es una broma...- susurra. Me sonríe, pero hay algo extraño en su sonrisa.
Un minuto! Los ojos de April, cuando capturan la luz, son color plata, no azules!
Cuando April me clava un cuchillo entre las costillas, la miro boquiabierto. Pero enseguida me doy cuenta que no es ella. No es mi April, no huele como ella, no.
La aferro antes de que suelte el cuchillo y le retuerzo el brazo. Su rostro se contrae, y cambia: ahora es Robin, pero tampoco lo es, lo sé. Sujeto su hombro, aferro, estrello contra la pared, y disparo.
Un líquido gris, pálido como agua, me empapa, y siento una puntada de dolor espantosa en la cabeza. Me aparto, y Robin desaparece en una forma lechosa, pero se me va la cabeza, estoy sangrando y la cabeza me duele... late.
Seas lo que seas, sal de mi cabeza! April, ayúdame! APRIL!
FIREBALL
Me estoy muriendo?
Algo me dominó. Mi cuerpo actuó solo, y ataqué. Ataqué a Sable. Él se defendió, y más allá... me mató.
Lo escucho gritando. Siento pasos, y los siento corriendo, gritando... escucho la puerta de la nave. Sable está gritando mi nombre, el de Colt, el de April.
Donde están? No veo nada.
... Sable?
- No te muevas!- la voz de Sable está temblando, aunque se esfuerza por calmarme, lo sé.
No es sueño, es un recuerdo. Recuerdo bien ese día.
Caí por un barranco persiguiendo a un viejo rival, y me golpeé la cabeza. Duro: la cabina me expulsó y caí sobre unas rocas. Por lo que me contaron los médicos, sólo el exotraje que me había acostumbrado a usar casi siempre me salvó de quedar con la cabeza hecha puré. Desperté en el hospital, y aunque tengo recuerdos borrosos de esa semana, tenía una laguna de al menos diez años en la cabeza: sabía en que año estábamos, sabía dónde estábamos, pero no tenía la menor idea de quién era, ni de la guerra, ni de Ramrod. Recuerdo pesadillas en que los veía a ellos, pero no podía nombrarlos: sabía que eran importantes para mí, pero no quiénes eran. Los videos de las batallas que me mostraron me aterrorizaron: y cuando se pelearon con mi familia, Sable a gritos con Kiyo, mi Onii, April y Colt tratando de razonar con Kaoru y Kimi, mi onee y mi imou, estaba tan confundido que sólo pude gritarles que me dejaran solo. Tenía unos accesos de risa histérica y pesadillas insoportables: creí que acabaría en una celda acolchada. La verdad, debería de haber estado en una celda acolchada, con una camisetita con mangas muy largas, pero los chicos no quisieron ni oír hablar de ello.
Y arriesgando sus carreras, sus vidas y hasta Ramrod y el destino de la guerra, le ocultaron la verdad a todo el mundo, y me sentaron de nuevo en el asiento central de Ramrod, aunque no era más que un jodido estorbo: April hasta tuvo que abrocharme el cinturón. Los tres pilotaban: yo sólo miraba, y estaba seguro de no haber pisado esa nave jamás. Sable me hablaba como a un niño, enseñándome todo, obligándome a prestarle atención para que no me evadiese en angustia y temor: Colt jugaba a que yo era el de siempre, y me recontaba todas nuestras aventuras una a una, me hacía escuchar nuestras canciones favoritas, se esforzaba tanto por hacerme recordar; y April... April se portó como una madre, cuidando de mí en todo sentido. Incluso cuando le vomité encima porque me mareé en la primera salida de la atmósfera, me sostuvo en los brazos, todo vomitado, y me cantó una canción .
Si hubieran sabido que bastaba una sola batalla, hubieran estado aliviados. Ante la primera unidad renegada que empezó a darles una paliza por no poder pasar a fase de combate, ante el primer grito de April, desperté, y enloquecí de rabia. De esa unidad renegada no dejamos ningún pedazo más grande que una caja de fósforos. Luego, me mataba la cabeza, pero era yo otra vez: y esa noche dormí en el regazo de April, lleno de calmantes, pero tan feliz.
Al día siguiente paramos a celebrar en una playa desierta, hicimos una fogata, y comimos la mitad de las reservas de Ramrod. Ver su felicidad me conmovió hasta el tuétano: no podían dejar de abrazarme, acariciarme. Recuerdo a Sable feliz como un niño, descorchando champaña, riendo: recuerdo a Colt, llevándome en una especie de vals country loco que acabó con los dos llenos de arena: recuerdo a April, conectando los altavoces y poniendo música, y salpicándome al atardecer con el agua salada de ese mar, riendo, su pelo hecho una medusa de oro, los cuatro tomando sol, poniéndonos bloqueador, luego cantando desafinados alrededor de la fogata.
Recuerdo cómo bailábamos alrededor de la fogata en la playa, demasiado felices y un poco demasiado ebrios para que nos importase el ridículo, Colt con sus pequeños briefs azules y el sombrero de vaquero, Sable con shorts de khaki y su camisa blanca de verano, April en un traje de baño calipso con un pareo blanco en la cintura, y yo con mis shorts rojos y camiseta blanca, saltando y bailando y riendo con piñas coladas en las manos, bailando como unos indígenas locos, la música de Ramrod sonando a todo volumen por los altavoces en esa playa desierta.
Me gustaría volver allí... hoy, con ellos. Me gustaría volver a ese lugar.
April? Sable? Colt? Están allí? Estoy perdido de nuevo... tengo frío. Llévenme a casa, por favor...
APRIL
No todos los focos se encendieron: hay algunos rotos y hay zonas de sombra impenetrable que me cuesta juntar valor para atravesar.
Tengo un dolor de cabeza imposible, porque no me tomé las benditas pastillas, pero necesito probar mi teoría.
Mi pequeño ordenador personal me pesa en la mano mientras hago cálculos de difracción, y la linterna de luz negra en mi mano parpadea levemente, cambiando sus filtros a un ritmo de segundos. Si tengo razón, y no estoy como cencerro, sé exactamente qué era lo que no querían que viéramos.
Pero no sé porqué.
Me tiembla un poco la mano con la luz: me detengo para fijármela al hombro. Estos exotrajes no son ni la mitad de cómodos de mi antigua armadura: son pesados, anticuados, y no me dan una visión amplia. Pero no importa. Llevo un rifle láser en la mano, y pobre del espíritu que se atreva a molestarme. Estoy lista para todo. O eso creo.
Escucho una especie de gemido, un susurro. Me giro, y entonces, para mi alivio, veo a Sable, avanzando hacia mí, sin casco, tropezando. Dejo el ordenador y corro hacia él: está herido!
- Sable!- grito.- Qué pasó! Quién te hirió-
Sable se colapsa contra mí, cayendo al suelo de rodillas, arrastrándome con él: su peso descansa en mi hombro, y lo siento respirar hondo.- Sable-
- Están todos muertos.- dice él en un susurro.- April, no me dejes-
- Nunca te dejaré!- exclamo, sobresaltada a su tono histérico.- Los demás!? Sable-
Sable se endereza, me quita el casco bruscamente y me besa, con un jadeo ansioso. Dios, mis ojos se cierran como por su propia voluntad: he esperado este beso tanto tiempo, y sabe a sangre esta vez, pero aún así es dulce para mí. Sable, si soy yo lo que quieres, si soy yo lo que necesitas, sólo tienes que pedirlo, sólo decirlo y me tendrás. Te quiero... te quiero tanto.
Sus manos me rodean la cintura, y en un gesto muy poco característico, su beso se profundiza y su mano baja por mi muslo, para subir luego ansiosa. Me desconcierto: Sable no es así, y los demás.
- Sable!- exclamo soltándome.- Dónde están los demás? Estás herido-
- April...- me susurra, su voz hambrienta, tanto que lo siento en el estómago, y entonces veo.
Tiene un gancho de hierro en la mano?
Lo esquivo por segundos, dejándome caer atrás, y cuando me enderezo incrédula, lo veo venir a mí, con la clara intención de abrirme la cabeza con un eso. Y en el mismo momento en que el desconcierto se hace pánico y luego aterrorizada comprensión, él se lanza y yo tengo que esquivarlo como puedo, rodando y gateando hacia atrás, hasta aferrar mi ordenador y encender la linterna.
A ciegas mi mano en el teclado escribe: scanear: todo el espectro de longitudes de onda en el infrarrojo y el ultravioleta, y darme una imagen.
Parpadeo. Y de pronto me parece que la figura de Sable se vuelve... más traslúcida... pálida y opalescente como una perla.
Alguien dispara, y la figura parece estallar en líquido. Por un momento grito, porque áun es Sable, Sable muriendo: y luego es un charco gelatinoso y pálido, y luego... nada.
Me giro, y es Jessie, manchado de sangre, su muñeca derecha afinando su puntería bajo el arma que sostiene con la izquierda, los ojos fijos en mí.
- Eso fue tan catártico...- lo oigo susurrar.- April.- me dice, con voz fría y calculadora.- Eres tú-
- Sí.- susurro. Doy un paso, pero baja el arma.- Jessie, eres tú-
- Sí. Pruébame que tú... eres tú.- me susurra, y veo el miedo en sus ojos. El ordenador hace suaves bips: mi búsqueda ha dado resultados. Pero lo ignoro para mirar a Jessie a los ojos y hablar con voz decidida.
- Durante toda la guerra tuve el código para intervenir las comunicaciones de tu Badlander, pero nunca lo hice.- le digo mirándolo fijamente.- Era 5546AOMH-
- Cómo lo supiste?- su voz tiembla, y luego se eleva.- Y porqué nunca te comunicaste-
- Pensé como tú. Probé como mil combinaciones, hasta que Scrape me escribió April Of My Heart. Sabía que no podrías aguantarte.Es el código de notas del coro, y su título.- suspiro.- Ahora, dime algo que no sepa y que puedas confirmar-
- Tengo una marca de nacimiento en la forma exacta de una A.- dice de pronto riéndose, y abriéndose el exotraje me muestra su vientre. Justo bajo el ombligo, hay una manchita café de pigmentación que parece una A invertida.
- El universo?- dijo, interpretando el signo según la física.
- O Anarkía-
- O la V de Vendetta-
- O April of My Heart.- ríe de pronto, y me tiende la mano.- Volvamos. Fireball está herido y... tenemos que hablar. Durante la guerra alguna vez escuchaste hablar de Metheus-
Tomo su mano, y en ese momento siento un susurro tras de mí. Volteamos, y es Krista.
Con otros, pálidas formas que avanzan... y forman figuras. Mi padre!
- Corre!- ordena Jessie, y los dos abrimos fuego mientras huimos.
JESSIE
Le agradecería a esos bichos con todo el corazón por poder correr por estos jodidos pasillos de la mano de ella, si no fuera porque ahora recuerdo el pánico que les tenían los outsiders. Corremos, corro tan rápido como puedo, y me detengo a disparar: pero son muchos, inundan los pasillos, todos los sitios, todos los rincones, perlados y turbios.
- El vaquero no estaba contigo?- pregunto frenando en seco. April me mira, y veo el pánico en sus ojos.
- Lo dejé en la nave-
- Pues te salió a buscar, porque no estaba allí-
- No!- exclama, frenando y dando media vuelta.- Colt!- grita por el intercomunicador.
- April, si lo agarraron, no hay nada que hacer, vamos!-
- Estás loco! No voy a dejarlo!- me grita, soltándose de mí y volviendo contra la marea de seres traslúcidos.- Colt-
Maldigo furiosamente mientras la sigo, corriendo, esquivando los charcos pálidos que va dejando a su paso, su rifle láser tan efectivo como el mío. Ella sigue gritando por el intercom, pero la falta de respuesta ya me lo dice todo: descansa en paz, vaquero de mierda. Eras mejor que yo en algunas cosas que me importaban mucho, léase tu puntería, hacer feliz a April y la comida country. Y llenabas unos jeans como nadie.
- April!- la llamo, pero está claro que no se detendrá. Me lanzo para aferrarla y llevármela por la fuerza si es necesario, porque tenemos que salir de aquí, ojalá ayer, y entonces escucho un suspiro por el intercom.
-... April... mi niña-
- COLT!- chilla April.- Voy por ti! Enciende el localizador-
- ... no me dejes... no me dejes, mi amor... –
- ENCIENDE EL LOCALIZADOR-
Pasa un momento en que no dejo de disparar, protegiéndola, y luego la veo lanzarse por un pasillo pequeño, el tenue bip de un localizador de emergencia en la pequeña pantalla que tiene en la mano.
- COLT, YA VOY-
- April y si es una trampa?!- le grito cuando al fin la sujeto. Se revuelve contra mí como una leona herida, de hecho realmente me patea, y se suelta.
- Sé que es él! COLT! YA VOY-
Cómo estar seguro de nada? Las sigo, cuidando de no perderla de vista, y entonces veo a Colt... o al menos supongo que es él. April emite un gemido de horror, y luego la siento respirar hondo, y se lanza sobre esos bichos convertida en un huracán de furia.
Lo tienen contra la pared, el exotraje hecho pedazos. Está casi desnudo, y cubierto de sangre: lo han apuñalado, y están desgarrándola con esa especie de tenazas o garras que tienen... Colt no grita: está tendido en sus brazos completamente lacio, y cuando April arranca a al que lo sostenía y le vuela la cabeza con el rifle, Colt cae como un saco.
Lo alzo y lo saco de entre los charcos humeantes: Colt aún vive, aunque está malherido. April nos cubre disparando: y yo uso una mano, pero apenas puedo cargarlo: es un peso muerto, y seguro me saca al menos quince kilos. Lo alzo sobre mis hombros, y corremos, corremos a la nave, y aunque la siento caer una vez no volteo, porque sé que me sigue, sé que nada la detendrá.
Cuando entramos a la nave, cerramos el hangar como si fuéramos al espacio. Por un momento vimos todo alrdedeor cubierto de esos seres: luego, desaparecieron, como si un viento se los hubiera llevado. Pero ahora sé que el que no los veamos no significa que no estén, y esta maldita base está infestada!
- Colt!- suplica April, cuando lo apoyo en ella.- Colt! Háblame! Colt-
El vaquero es más duro de lo que hubiera pensado. Sangra como un cerdo, pero se las arregla para abrir los ojos y sonreírle.
- ... fuiste por mí...- susurra. Para mi sobresalto, April lo besa en los labios, lo abraza contra ella y se permite un momento de llanto mientras él le apoya las manos en los brazos y parece sólo... respirarla. Luego, me grita que le ayude, y entre los dos lo llevamos a la diminuta enfermería, que ya está atiborrada con un Fireball convertido en colador al que Sable está curando y cauterizando.
- Sable!- exclama April- Fireball, qué pasó-
Sable está blanco como un espectro y seguro que en estado de shock, pero le concedo que tiene aguante, porque no sólo ha estabilizado al corredor, sino que tuvo en buen sentido de sellar la nave, excepto el hangar, y se las arregla para parecer cuerdo, que es lo importante.
- Está a salvo.- dice con el rostro tenso.- Colt-
- Está muy malherido...- la voz de April tiembla mientras la ayudo a colocarlo en el cuarto de ella, en su propia cama. Sable trae las cajas de medicina, y April empieza a lavarlo frenéticamente para ver sus heridas, Sable empezando a cerrarlas con un bisturí láser. Son peor de lo que parecen: son profundas cuchilladas, y la sangre sale de tal forma que obviamente hay venas y quizá arterias cortadas.
Los dejo curándolos y voy a la cabina. Allí me siento, intentando desconectarme de todo, aunque estoy lleno de sangre. April está a salvo, al menos.
Tomo su ordenador, tirado allí al descuido. Cuando lo abro, casi sonrío: mi April es tan brillante. Escaneó todo lo que impresionara en cualquier longitud de onda: y lo comparó con sus propias percepciones. Las ondas están registradas, y son.
... justo lo que me temía.
Cuando Sable y April emerguen del cuarto de ella, convertido en enfermería, seis horas luego, yo reciéen estoy acabado de trabajar y me arden los ojos de tanto mirar pantallas. Pero creo que lo tengo.
- Sable, April.- digo en voz alta.- Vengan a ver esto-
- Jessie-
- Su amistoso vecino, Jessie Blue, les presenta a los Amazing Cullers. Voilá.-
SABLE
Se salvarán. Los dos... se salvarán. Gracias a Dios. Oh, sean gracias dadas a Dios.
Cuando los dos acabamos de vendar, cauterizar y coser, estamos cubiertos de sangre como dos carniceros. No es primera vez que tenemos que atendernos con heridas graves: muchas veces no había nadie más y en la profundidad del espacio dependíamos de consultas médicas virtuales, software de enfermería y la destreza de las manos del otro. Nos entregábamos unos a otros con más facilidad que a un médico, al final de las cosas: nos sabíamos las fichas médicas de cada uno de memoria.
En una memorable ocasión, a April le atravesaron la parte alta del seno, pulmón y omóplato con láser. La herida tenía que ser cauterizada de inmediato, pero a pesar del dolor y de la cercanía de la muerte estaba roja e intentó cubrirse el seno con la mano cuando le arranqué la armadura y me dispuse a coser y cerrar. Estaba tan aterrado que me enfureció su gesto y le ordené- le ladré- que bajara la mano, y cosí tan rápido como pude, la sangre cegándome. No tengo la menor idea de cómo eran sus senos, o si tenía o no: estaba completamente enfocado en ese espantoso agujero en su pecho. Cuando al fin se cerró y dejó de hacer burbujas de sangre, se sentó y se cubrió, aún roja. Me hubiera gustado disculparme: ella me dio las gracias por haberle salvado la vida, pero hasta tres semanas después no me miró a los ojos.
Después me maldije muchas veces por no haber echado una mirada. Normalmente es lo que menos me interesa en una mujer: soy uno de esos escasos hombres a los que no le excitan los atributos tamaño boeing; mi debilidad son brazos, piernas y cuello bien torneados y delicados. Pero el que fuera el de April, que solía ser tan maniáticamente recatada, le añadía una cantidad de morbo inconmensurable. Bueno, tuve mi oportunidad, y la perdí.
- Qué... le pasó a Fireball?- me pregunta luego. Me siento, sin poder despegar los ojos del pálido rostro de mi niño, mi loco corredor, que está tan blanco como un espectro a pesar de los sustitutos de sangre que le pusimos.
Está cubierto de heridas: muchas atravesando músculo, las más dolorosas. Me volteo para responderle a April, y luego estoy temblando: no: estoy teniendo un ataque de nervios, me doy cuenta, cuando veo mis propias manos temblar espasmódicamente, y mi garganta se seca. Nunca tuve uno en la guerra, y ahora.
April me abraza. La aprieto con todas mis fuerzas, jadeando, intentando llorar, pero no puedo. Su propio pecho sube y baja demasiado rápido: si sigue hiperventilando así se desmayará.
- Respira.- le susurro, y rodeo fuerte su torso con mis brazos. Las frentes juntas, nos concentramos: ella inspira, yo espiro: yo inspiro, ella espira, sintiendo nuestros pulsos. Sólo entonces hablo, mi rostro contra el suyo.
- Fui yo. Yo lo lastimé. Algo me poseyó, y me hizo verlo como... un renegado. Fue muy confuso. – digo, sin vacilar. Ella me mira, y asiente, y me siento horrible: yo no le creí que hubiera visto a Krista, pero ella me cree aunque casi le costé la vida a Fire.
- Y Colt-
- Esos seres lo atacaron. No tengo idea de qué son, pero sí sé como detenerlos... y rastrearlos. Y creo que Jessie tiene una buena idea de qué son-
- Vamos.- digo, con una última mirada a Colt y a Fire, vendados de pies a cabeza, tendidos allí en las dos camillitas. Los sistemas de supervivencia nos avisarán si algo va mal: aunque si algo va mal, no sé qué más podríamos hacer...- tenemos que salir de aquí y llevarlos a un hospital-
- Sí.- dice ella, asintiendo.-Vamos. Tengo data que mostrarte.-
- Cullers-
- Recuerdan esas cabezas de moai que le mostraron a Eagle? A mí también me llamaron la atención.- dice Jessie. Se está hamacando en mi terminal, con el ordenador de April al lado: ella y yo nos sentamos en otras dos, mirándolos. Jessie parece estar disfrutando esto: le brillan los ojos, y creo que está disfrutando solucionar un puzzle, y también tener información que yo no.
- La escasa comunidad civil outlander acogió bien a mi padre, y le habló de su religión, si mal no recuerdo.- dice April, su voz tenue: sé cuánto echa aún de menos a su padre, el comandante Eagle.- Le dijeron que los moais eran estatuas protectoras, y los antropólogos pudieron probar que Outlanders y Humanos tenían la misma base genética y habían sido una sola raza antes-
- Precisamente. Los más antiguos relatos outlander, por lo poco que logré averiguar, hablan de la Diáspora o el Éxodo... en la cual los outlanders llegaron a la dimensión que llamaron Eden. Su idioma tenía una lejana raíz en algunas palabras: no soy filólogo pero agua ( water) era vâsser, y hombre y mujer ( men, women) mÿn y mÿnwen. A mí también se me había ocurrido. Además, si hay cadenas de intrones idénticas a nuestro DNA, eso sólo puede significar que una vez fueron una sola raza. Por algo pueden reproducirse, no-
- Qué tiene eso que ver con lo que nos estamos enfrentando?- April está impaciente: normalmente tiene un aguante angelical, y le gustan las explicaciones abstruosas.
- Ya voy allí... la religión de los Outlanders, era bastante simple: adoraban a un Dios del espacio, que los protegía de su Diablo, un ser llamado Hyuza que tenía a su servicio a los Cullers, seres que podían asumir la forma de tus pesadillas, leer tu mente y torturarte física y telepáticamente. Se suponía que tras una gran batalla hace siglos, los sacerdotes de los Outlanders habían dominado ese don, llamado Metheus, y habían expulsado a los Cullers-
- Me estás diciendo que la leyenda dice que nos estamos enfrentando al Satán de los Outlanders-
- Y a sus demonitos. No te olvides de los demonitos.- Jessie se encogió de hombros.- Si su memoria de la Diáspora, que es cuando se supone que humanos cayeron a la dimensión de vapor y se mutaron para ser seres de vapor, se volvió religión, porqué no una batalla real contra seres con habilidades telepáticas? Después de eso construyeron miles de moais de metal: se suponía que ayudaban a vigilar contra los Cullers-
- Metal...- dice April pensativa. La miro, y luego a Jessie.
- Dijiste que tenías data que mostrarme.- le digo a ella, ignorándolo. Hay un destello de ira en su mirada, pero se aguanta.
- Tengo una teoría de cómo funcionan.- dice April, volteándose a la pantalla y empezando a teclear.- Tengo la impresión que no tienen aspecto cuando no hay nadie que mirarlos: sólo se camuflan con paredes y piso, como camaleones que adquieren el aspecto de lo que los rodea. Pero cuando están junto a una persona, logran recibir una impresión del aspecto de la persona que esté en sus pensamientos, idealmente asociada a sentimientos negativos. –
- No es raro que te haya visto a ti, entonces-
- Gracias, Jessie. Y logran además alterar tus percepciones, embotando tus sentidos. Pero estoy segura que su mecanismo de captación tiene más que ver con química que con telepatía, si tal cosa existe-
- Porqué piensas eso-
- Porque me afectaron mucho más tomando las pastillas que sin pastillas. Y sin mi medicación, se supone que tengo problemas con mis sentimientos, por lo que no supieron para donde tirar-
- O sea nuestra mejor defensa es una ensalada en la cabeza. Gracias, April-
- Cállate, Jessie. Hice unos experimentos utilizando todo el espectro de luz y todas las longitudes de onda... déjame ver si encontré algo, porque tengo una corazonada-
- Si me disculpas.- yo muevo la cabeza.- Esas garras y colmillos eran muy reales-
- Creo que lo eran. Pero hasta ahora no han utilizado armas de fuego ni nada tecnológico, por lo que creo que debería bastar con identificarlos-
- Se te olvida una cosa.- dijo Jessie, sentándose a su lado.- Vinieron de alguna parte, no aparecieron aquí como hongos. Y se me ocurre una sóla forma de que estén aquí-
- A trabajar.- digo, levantándome. Dios, si logramos solucionar esto... no es raro que no quisieran que lo viéramos.
Pues que les den por culo, como diría Colt.
- Jessie, encuéntrame cómo y porqué llegaron aquí. April, encuentra una forma de anular su... técnica de Metheus. Yo me ocuparé de pilotar. A moverse, porque quiero salir de aquí-
- Okay-
- Roger-
- Quién es Roger-
-... olvídalo, Jessie.-
- Café o té, Sable?- Jessie balancea una bandeja, seis horas después. Me hace saltar: estaba tan concentrado en sacarnos de aquí.
Como salí por el camino más corto, directo al espacio profundo, y hay menos asteroides, me atrevo a levantar la vista. Jessie se ve reventado: no hemos parado, no hemos dormido ni comido, y de pronto me doy cuenta que tengo un hambre de lobo. Tiene los ojos inyectados en sangre, y ese parpadeo lento de cuando estás que te caes.
- Café cargado con leche y azúcar para los tres.- le digo respirando hondo. Se me parten los hombros: aparte de las horas de vuelo, estoy muy tenso.
- Te relevo-
- No.- suspiro. Qué otra cosa puedo hacer?- No aún: dale algo de comer a April, por favor-
- Tengo arroz con tocino en el fuego, y creo que vi una lata de conserva de frutas en la despensa.- Jessie se encoge de hombros.- Yo alimento a las bestias: después pon por favor el piloto automático y ven a comer a la cocina. Creo que ya sé cómo llegaron esos Culler jodidos acá, y no es coincidencia que haya sido justo aquí-
- No creo en las coincidencias.- le espeto. Jessie me mira, e, impredeciblemente, se echa a reír.
Si no le quedara tan buena la comida, lo echaría nave abajo.
- Creo que vinieron a través de la Victory' Star. Creo que vinieron a través de la antimateria, y estoy seguro que tienen naves y armamento: simplemente, nos tropezamos con una avanzadilla allí, pero seguro que si rastreamos la frontera encontramos más.- su tajante afirmación choca un poco con su aspecto sirviéndonos arroz. April toma su plato y se devora el arroz ignorándonos: debe estar aún más famélica que yo. Jessie en cambio, observa su plato y apenas come, mientras sigue hablando.- Y apostaría que la antimateria tiene algo que ver con sus poderes. Viniendo de la dimensión de vapor, hay que atravesar antimateria en plena combustión para pasar a nuestro lado: necesitarían suspenderse en antimateria, algo que no se me ocurre cómo hacer sin explotar. Así que deben de ser muy avanzados-
- Nosense.- April traga y nos mira a ambos: está igual de destrozada que nosotras, pero hay un brillo neurótico en sus ojos que no me gusta y que parece darle energía adicional, aunque yo me desplomaría muy a gusto. Jessie está sonriendo al verla devorarse la comida: creo que ni aunque nos volasen en pedazos se le borraría.-No tanto. Creo que es asunto de fisiología más que de un arma. Se necesita luz ultravioleta para verlos: como ambos extremos del espectro no pueen verlos son invisibles a ojo desnudo, aunque con unos lentes especiales o incluso en superficies reflectantes puedes ver su forma.- dice frunciendo el ceño.- Y creo que pueden leer sólo las imágenes más superficiales, junto con las emociones más simples asociadas. Hasta ahora sólo han usado sexo y violencia: significa que no pueden ir más allá del cerebro reptiliano-
- O quizá es todo lo que entienden.- dice Jessie, asintiendo.- En el folklore outlander, se les suponía violadores y asesinos, pero con especial adicción al sexo-
- Cómo que no te uniste a ellos?- le suelto, observando cómo en vez de perder la calma ríe.
- No me invitaron. Además, según el folklore tienen tres penes como tentáculos, y yo no calificaba-
- Estúpido.- April se frota los ojos.- Tenemos que alertar al comando de caballería, y hay que evitar que se expandan por la Frontera... con las computadoras de Yuma podría escanearlos por toda la zona, pero aquí no puedo.- añade frustrada.
- Vamos a Yuma? Se volvieron locos? No se dan cuenta que eran esos mismos hijos de puta los que nos querían matar?- exclama Jessie, dejando caer su tenedor.- Ya tienen lo que querían, ahora tenemos que ponernos a salvo antes de que empiece otra guerra interestelar-
- Sabes, en el vocabulario de los Star Sheriffs no existe ponerse a salvo. Ya veo porqué no te graduaste.- le suelta April y casi río. Mi April, sabía que estaba pensando lo mismo que yo...-No podemos ignorarlo. Vinimos, vimos, y si se están expandiendo por la galaxia, hay que detenerlos. Aunque.
- Aunque es precisamente para que no supiéramos lo que está pasando que nos mandaron a matar. Quién les dice que ahora que sabemos van a parar? Digo, creen que es buena idea aparecernos allá en Yuma diciendo " sabemos algo y ustedes también!" Es obvio que están tratando de mantenerlo en secreto-
- Dudo que puedan mantenerlo en secreto si bichos interespaciales con tres tentáculos y poderes telepáticos están invadiendo la nueva frontera.- April se encoge de hombros.- y tendremos que arriesgarnos. Además, si encuentro cómo arruinarles la técnica de Metheus, supongo que nos recibirán bien...- hay una leve duda en su voz. Ella me mira fijamente, y sé lo que piensa. Que quizá nos hagamos matar, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados.
- Están completamente chalados. Yo creo que nos van a borrar del espacio en cuanto nos acerquemos a la órbita de Yuma-
- Pues si tienes miedo, te podemos dejar en el primer puerto.- Le suelta April. Yo sonrío.
- Prefiero morir contigo, corazón.- Jessie le saca la lengua. Yo me acabo mi plato y vuelvo a los controles.
- Directo a Yuma?- pregunta April.
- No. Vamos a hacer una parada en Europe.- digo, sin poder evitar una sonrisa de oreja a oreja. April comprende, y de súbito le brillan los ojos.
- A la orden!-
FIREBALL
Él me está cantando. Está oscuro, pero tiene mi mano en la suya, y me está cantando bajito. Es nuestra canción favorita de la guerra, una que cantaba Ray Ward. Era uno de nuestros himnos favoritos. Lo que era bastante cínico, porque de todos nosotros creo que yo era único que en serio quería volverse a casa. Los otros eran más sabios: sabían que estábamos en casa. Pero era una buena canción para que nosotros, la primera línea de la nueva Frontera, levantase chicas.
Oh rhythm of my heart is beating like a drum with the words "I love you" rolling off my tongue No never will I roam for I know my place is home where the ocean meets the sky I'll be sailing
Sable tiene una voz preciosa: supongo que era obligatorio para el hijo de un lord escocés, y se sabe las canciones más tristes de su patria, algunas en un idioma del que apenas conozco algunas palabras, otras en inglés. Tiene una voz fresca, pero fuerte y muy masculina, y canta sin timidez, supongo que por tantos años en la montaña. Me sorprendió mucho con la potencia y su entonación cuando en un caso le tocó personificar a un cantante clásico: a los tres se nos cayeron los calzones cuando cantó Music of The Night, sin un error. Pero la única vez que me hizo llorar fue antes de una batalla, poco antes de lo de Clavell, en que nuestras fuerzas estaban espantosamente sobrepasadas, y que los pilotos que nos acompañaban estaban al borde del motín o la deserción. Sable abrió el micrófono antes de dar la orden de atacar, y les cantó una canción de guerra de su tierra antes de dar la orden de ataque. Murieron tantos en esa batalla, pero ganamos, contra todas las apuestas, porque él era nuestro estratega. Yo lo hubiera seguido al infierno cuando cantó esa última estrofa, tan horriblemente melancólica y resignada, y tan valiente, con esa especie de acorde con la garganta que sólo un montañés puede hacer:
All shall fade...
- Estás despierto? Fire-
- Mmmmm.- me siento como si se me hubiera sentado encima el Badlander. Cuando parpadeo, lo veo a él, muy cerca, sus ojos grises llenos de tanto amor y preocupación que tengo que sonreírle para tranquilizarlo, aunque veo todo borroso.- Hola... sigue cantándome, vamos-
- Fire, gracias a Dios.- me susurra, y me acaricia la cara. Me pego contra su mano como un gato, y luego me siento de golpe al ver a Colt en la camilla del lado, vendado por completo.
.- COLT! Qué le pasó? Está bien? Está herido-
- Fire, vuelve a tenderte! Está fuera de peligro, igual que tú, aunque nos hicieron verla muy cerca...!- me ladra con acento, forzándome a tenderme otra vez. Doy un gruñido: no debí moverme tan rápido, todo me da vueltas.
Me aferro a él hasta que la nave deje de balancearse. Un minuto... no soy sólo yo, nos movemos.
- Adónde vamos-
- A Europe.- me dice con voz serena.- Cuando despierte Colt, tenemos que hablar-
- Pero porqué? Qué...?- empiezo, y siento una puntada en mi costado. Es un largo corte, fino y profundo. Lo miro, y entonces el rostro de Sable demudarse, tensarse y enfriarse.
- Sable-
- Fui yo el que casi te mató.- dice sin una duda en su voz. Hay tanto dolor en sus ojos, que sólo quiero abrazarlo.
- Sable-
- Por favor, escúchame. Descubrimos que hay unos seres... peores que los outlanders. Pueden hacerte ver cosas, y son generalmente invisibles. Eso acabó con la base, y me hicieron verte como un enemigo. Jamás, jamás, jamás, te hubiera lastimado.- se le llenan los ojos de lágrimas.- Me pasé la guerra entera poniéndote en peligro y tratando de que te mataran, igual que a Colt y que a April. Pero créeme, no hay una sola herida que hayan recibido que no hubiera preferido parar yo.- me dice, y su voz se ahoga, tan triste que me parte el corazón. De todas las cosas que podían pasarnos!
- Me alegra que fuera yo, y no tú.- le susurro. Sable me mira, sus ojos desnudos y llenos de dolor, y no puedo evitar erguirme en la cama, echarle los brazos al cuello y besarlo. Él no me rechaza, me rodea con sus brazos, sin apretarme, con cuidado por mis heridas, y sus labios son tan cálidos como siempre, respondiendo mi beso, mis manos en su cabello, atrayéndolo contra mí, y aunque me falte el aliento y la cabeza se me dé vueltas, tiene que saber que yo.
- silbido get a room, you two.- la voz de Jessie me hace despegarme como si me hubieran pinchado: la cabeza ahora sí me da vueltas en serio. Pero puedo ver a Colt, mirándonos boquiabierto desde la otra cama: y a Jessie mirando por sobre el hombro de April, que también está boquiabierta, en la puerta. Estamos todos reunidos en menos de tres metros cuadrados, y siento la cara arderme, arderme mientras se me retuerce el estómago, y no me atrevo a mirar a Sable cuando... Oh, Dios.
- No es lo que parece...!- intento barbotar. Sable me odiará por esto, Dios, qué hice... porqué sigue sentado allí?
- Jessie.- dice Sable de pronto con una voz muy tranquila.- Cómo te mueres de envidia. Y ustedes dos, cierren la boca, que están babeando. A no ser que quieran unirse.- agrega, pasando una mano tranquila y cálida arriba y abajo por mi costado en caricia. Lo miro, y ahora soy yo el boquiabierto cuando Colt suelta una risotada y April se le une, con las manos en las mejillas.
- No tengo edad para ver esto-
Lo miro desconcertado y agradecido, y lo veo sonreírme, aunque hay algo en sus ojos.
- Sable-
- Les traeré algo de comer.- dice, levantándose. April lo mira pasar y luego me muestra los pulgares. Qué demonios, todos sabían?!
COLT
- Qué se supone que es esto?- estalla Jessie.- Las Aventuras Del Gay Rider-
- Jessie, cállate.- dice April, riendo.- O te meto un balazo-
- Debería alegrarme, menos competencia para mi, supongo-
- Jessie, no sueñes: no puedes competir-
- Y un pepino-
A Fire y a mí nos entra la risa tonta. Sé en qué está pensando: está pensando en The Adventures Of The Sex Rider.
Ni April ni Sable saben nada de esa película porno que nos cayó en las manos por pura casualidad poco antes de que raptaran a Eagle. Fire y yo dedicamos un verano entero a encontrar todas las copias, destruirlas y amenazar a los distribuidores: si Sable o April la hubieran visto, les habría dado un soponcio. Era, en resumen un porno bastante hardcore, en el que Sable nos follaba a todos, Fireball se follaba a April y se dejaba ser follado por mí y Sable, yo me cepillaba a April, y a ella se la cepillaban hasta los renegados, los cactus del desierto y Steed, el caballo mecánico de Sable. Todo en menos de una hora! La chica que hacía de April no tenía nada más en común con ella que el pelo, un poquito más oscuro: debe de haber pesado veinte kilos más, la mitad en silicona. El que hacía de mí era muy guapo y parecido a mí, pero mi dotación estaba totalmente subestimada: el chico que hacía de Fireball era tan gay que dolía verlo, pero el que hacía de Sable... Sable se hubiera muerto. No sólo era asquerosamente parecido, sino que hasta tenía una voz muy semejante. Casi hubiéramos pensado en un gemelo idéntico o en control mental si no hubiera sido porque Sable tiene los ojos grisazulados, y este tipo los tenía verdes y más grandes.
Aunque eso no evitó que usáramos de code por años entre nosotros dos la frase " Te montaré y te meteré mi sable hasta el mango: por eso me llaman Jinete Sable"
Yo sé que a Fire le dio pena destruir la última copia, aunque Sable no nos hubiera hablado nunca más si encontraba una en nuestro poder. Pero era divertido, sobre todo la orgía en la cabina. Bastante bien filmada, opino yo que soy conocedor: pero a los chicos les hubiera horrorizado. No tenían sentido del humor.
No lo puedo creer. Fire y Sable. Yo sabía que había algo entre ellos, siempre pensé que era más bien atracción animal... y ahora si lo publican en voz bien alta, God, la que se va a armar...
APRIL
- Novecientos ochenta y nueve nanómetros.-
- Sabes, siempre quise preguntarte algo.- le digo por sobre el hombro.
- Yo ya sabía que eran gays. No podía ser que vivieras ocho años encerrada en una caja de fósforos con tres hombres y siguieras virgen: es simplemente irreal-
- No te iba a preguntar eso. Jessie, piensas en sexo todo el día-
- Y en ti. Pienso mucho en ti-
Me volteo, exasperada.- Muy bien. Se acabó. Quítate la ropa. Tendremos sexo para que te desintoxiques de una maldita vez y esto se acabe. Debí hacerlo hace años.-
Jessie se paraliza cuando salto de mi terminal y avanzo hacia él, bajando el cierre de mi exotraje.
- Qué te pasa? Te puso tan caliente la performance de esos dos o... April...?- jadea mirándome boquiabierto.- Estás...loca-
Lo miro fijamente, mi cierre deteniéndose entre mis pechos. Luego doy media vuelta, riendo.
- Lo sabía. Sabía que si cambiaba de idea y me ofrecía a ti te ibas a volver loco de susto e ibas a trotar a Boreal por lo menos-
Me interrumpo cuando Jessie me toma de la mano y tira de mí para aferrarme en sus brazos: me besa apasionadamente, su mano en mi seno, trazando círculos siniestramente hábiles mientras hace de este beso la cosa más semejante a sexo que puede, su lengua entrando y saliendo húmeda y caliente, succionándome... echo la cabeza atrás, y lo siento reír, mi desafío enfrentado, antes de hablar.
- El que esos dos sean ciegos, sordos y gays no te hace menos atractiva.- me susurra Jessie en la boca.- Y te cobraré la oferta, pero no he esperado diez años para un rapidito miserable en un rincón de la cabina. Necesito un fin de semana, una cama grande con varios juegos de sábanas, crema, cerezas y Tori Amos en el equipo para lo que tengo en mente-
- No creas. Los rapiditos en un rincón de la cabina tienen lo suyo-
Jessie se queda en silencio. Luego, su voz es una afirmación, no una pregunta.
- Te acostaste con Colt-
Lo miro fijamente. Si Sable es tan valiente, por qué voy a ser menos que mi héroe.
- Sí-
- No te importó ser una marca más en su cinturón-
- No.- le digo con toda honestidad.- Y fue maravilloso-
Jessie tira la silla y sale hecho un huracán de ira. No me importa: Sable está con los chicos. Que grite si quiere. Dios, es que los hombres no piensan en nada más?!
Luego, lo siento regresar.
- Qué me ibas a preguntar-
- Cómo hiciste para comprimir el hardware de tu teleportador, siendo el Badlander tan pequeño. No deberían de haberte cabido ni los sistemas de soporte vital. O tu Badlander tenía un cartera-
- Tarada. Intercalé las barras de datos con las de soporte vital, hay varias barras iguales-
-... muy listo-
- Gracias. Ahora, si me permites, voy a matar a ese vaquero.-
JESSIE
No lo puedo creer: nunca se me hubiera ocurrido de esos tres, era Colt el peligro. Claro que ahora confirmando que Sable y Fireball son galopantemente gays... supongo que era Colt o un vibrador. Siendo que April es ingeniera, seguro que podría haberle hecho algunas variaciones interesantes al concepto... Si no me sintiera tan aliviado por el saber que Sable y Fireball están fuera de carrera, y que Colt puede ser muchas cosas pero que April nunca- y creo que lo sé mejor que ella- le levantaría el marido ni a Robin ni el padre a sus hijos, pues digamos que me han dejado el camino despejado. Más que despejado. Sé perfectamente que no le soy indiferente. Y ahora que lo pienso, Fireball le acaba de salvar el pellejo a Sable, porque yo estaba listo para matarlo. Si ya eran muchas miraditas, las del escocés cabezadura hijodeputa. Hehehehe. Después de todo quizá Sable no quiere a April, sólo quiere ser como ella.
Gracias, Destino. Pensé que estaba fregado cuando ni siquiera arriscaron la nariz a que Sable casi partiese a Fireball en cuatro, pero ahora, aunque no es la deliciosa reacción homofóbica que me hubiera gustado, Sable está mejor que muerto o deshonrado: está gay.
Oh, joy.
Lo que no quita que aún quiera partirle el hocico al vaquero. No, no fingiré que temo que el grande, feo y peludo vaquero haya abusado en un momento de locura de mi dulce y virginal princesa. Si yo amo a April, Colt no me va lejos, y su adoración es mucho más idólatra que la mía. Antes de lastimarla, estoy seguro que se hubiera cortado las manos. Por lo tanto, tiene que haber sido consensual, de verdad consensual. Supongo que ella habrá disfrutado. Espero.
Aunque no sé cómo alguien con los volúmenes de Colt puede haber pretendido no lastimar a April.
La habrá lastimado? Habrá sangrado mucho?
Porqué él y no yo? Maldita sea, porqué él y no yo?! Tuve a April tres veces en mi poder durante la guerra, y las tres veces se escapó o me la quitaron antes de enfrentarme en serio a la decisión de si la hubiera violado o no. Oh, seamos honestos. Por supuesto que la hubiera violado! Me habría encantado ser el primero! También me encantaría ser el ochenta y siete, pero ser el primero... maldita sea, maldita sea.
Nunca me habría olvidado.
Yo tampoco nunca hubiera olvidado su odio y sus lágrimas, pero Dios sabe que eso habría satisfecho al fin mi fuego y mi cuerpo, si no mi corazón. Mi orgullo había sido pisoteado junto al resto: violarla habría curado eso al menos. Mi primera opción era que me llamase a gritos delante de todo el comando de caballería y procediera a tener mis hijos ( y a hacerlos con entusiasmo) en algún lugar tranquilo... pero a falta de eso.
Le habría dado placer, aunque se resistiese: la habría forzado a disfrutarlo con mis caricias, hubiera acabado de destruir su orgullo al mirarla mientras le arrancaba un orgasmo. Tal vez, tal vez, después de eso, podría haberse enamorado de mí. Si supiera lo bueno que puedo ser en la cama.
Maldita sea.
Seguro que Colt es increíble en la cama, con la experiencia que tiene. Son unos grandes zapatos que llenar, por decir lo menos.
Aunque no sean precisamente zapatos.
- COLT!- exclamo, entrando en la diminuta enfermería que-era-el-cuarto-de-April.
- Ah?- me dice de la cama. Él está dopado: Fireball, la revelación gay, está sedado y durmiendo.
Cierro la puerta. Ni aún hoy confían en mí, o no sé que cara tengo, porque Colt se estira y toma una palangana de la mesita de noche.
- Qué quieres, Blue?- pregunta, sin dejar de mirarme fijo, aunque me imagino que le cuesta enfocar.
- Te acostaste con April. Desvirgaste a April.- repito, cada palabra doliéndome.
Colt me mira un momento sin decir nada. Y de pronto, hay una sonrisa en su cara que es como acercar fuego a la pólvora.
- Sí, y-
Le caigo encima. No me importa si está herido, me importa un cuerno si está agónico: sólo quiero partirle la cara. Él bebió su primer gemido, disfrutó de su inocencia, y luego se casó con otra: me quitó lo que era mío, y para nada.
Yo no logré que quisiera hacerlo conmigo, que me quisiera a mí, y nada en absoluto me hubiera detenido para estar con ella. Quizá, si la hubiera tenido, hubiera esperado. La hubiera seducido, sé que puedo, sé que.
Maldita sea, llevo casi un mes pegado a ella y todo lo que he logrado han sido dos besos robados? A quién quiero engañar!
Oigo a Sable, y un momento después me sujetan.
- BASTA!- de dónde saca tanta fuerza este desgraciado? Me sujeta y me saca de encima de Colt con sólo las manos inmovilizándome los brazos, y me arroja al pasillo, antes de ayudar a Colt a levantarse. El desgraciado tiene la sonrisa pegada, aunque tiene manchas de sangre fresca en los vendajes.- Colt, estás bien-
- Estoy bien...- claro que está bien: logró darme un puñetazo en la sien, me zumba la cabeza.
- Qué demonios pasa acá?- pregunta Sable, volviéndose a mí, el rostro tenso.- Debería-
- Deberías salir del medio. Esto es entre el vaquero y yo-
- Y tenías que esperar a que estuviera herido, por supuesto. Qué cobarde que eres, Jessie.- dice Sable, bloqueando en el umbral. Está pálido de rabia: le tiemblan las aletas de la nariz. Nunca he entendido porqué me odia tanto. Él es lo que a todos nos entrenaron para ser, el modelo, el niño perfecto, el héroe de leyenda, la perfección: y nosotros lo odiamos a él por eso. Porqué me odia él a mí? Aparte de que haya traicionado a su gente y hecho llorar a April, porqué me odia a mí, específicamente a mí?
- Yo soy cobarde? Te tomó diez años salir del closet y yo soy cobarde?- me yergo, apoyado en el muro, dejando salir toda mi irritación.- O estás celoso-
- Celoso? De qué, Jessie?- me dice sombríamente.
- Acabo de besar a April y estaba bueno. Apuesto que tú no lo hiciste nunca... tan correcto que se supone que tienes que ser... anda, no me envidias por meterme las reglas allá y hacer lo que quiero? No te cansas de ser el soldado modelo? Vamos... no te gustaría ser como yo-
- Porqué estabas peleando con Colt?- me dice con sequedad, como si no me escuchara. Miro a Colt, y luego a Sable, y me permito mi mejor sonrisa.
- Ponte a la fila. El muy hijoputa desvirgó a April en la guerra y ni tú ni yo nos enteramos-
Me sobresalto. Hay una expresión en el rostro de Sable: una expresión que apenas alcanzo a captar: desaparece en un parpadeo. Por un minuto, sus ojos eran tristes, tristes.
Y un momento después, me cae encima a golpes. Oigo la exclamación de sorpresa de Colt, pero Sable me azota contra la pared, me da vuelta la cara tres veces con los puños, me entierra uno en el estómago y la izquierda en el pecho, y luego me voltea y me aferra del pelo, para estrellarme contra la pared. Sólo mis reflejos evitan que me quiebre la nariz pero.
- Se acabó. Te dejamos en el primer puerto. No quiero verte más en la vida, Blue.- exclama, vibrando de odio.- Ahora, una palabra más y te mato.-
Después de eso, me encerraron en la despensa hasta Europe. Me dejaron en el espaciopuerto de Denmark, rumbo a Deutsche. Fireball metió comida y dinero en un morral: creo que April me cedió una chaqueta, porque tiene su olor.
Y me quedé mirando las luces del Turbo difuminarse entre las estrellas, sabiendo que es sólo cuestión de tiempo antes de que vuelva a ver a los Star Sheriffs en acción. Me necesitan, y yo a ellos.
Y allí estaré. Las amenazas de Sable no me asustan. Me necesitan, y yo a ellos, porque yo soy el único que puede ayudarlos contra los Cullers.
Volveremos a vernos, chicos. Volveré a verte, April, aunque tenga que armar otra guerra.
Porque aunque a Sable no le guste, soy uno de ellos. Y esto no ha terminado!
Con un sombrero nuevo ocultando mi rostro, y el morral colgando de mi hombro, abandono el espaciopuerto en medio de la multitud, sonriendo para mis adentros, mientras escucho una canción en los altavoces...
You may be seen up in the sky and from the land
Or floating by, a fisherman's day
Flying down from a high
She is gone, and then appears
From the water's edge
Woman of a thousand years
He waits to see you.
For it has been long since you left him
On his own to wander
Indeed, love...
