WORLD I WAS MADE FOR

SABLE

Al llegar al museo de la Guerra de Vapor, ubicado en el centro de Deutshe, frente a la plaza de la Victoria, con sus once columnas de mármol por los caídos y la fuente Rainbow, en memoria de Clavell, estamos emocionados. Recordamos la inauguración de este museo, las lluvias de confeti, los aplausos y las multitudes: la reluciente y maravillosa construcción de mármol y acero, en donde colgamos nuestros trajes y nuestras armas en una ceremonia que nos hizo llorar, con el mismo recogimiento con que lo hubíeramos hecho en una iglesia.
Dejamos en carguero en un hangar, en el espacipuerto de Deutshe, bajo nombres supuestos: pero al acercarnos al VWM, nos quedamos un poco sorprendidos. Seguramente las cosas no cambian tanto en cinco años?
La plaza está desierta, y sucia: la fuente ya no corre. Y el museo está acordonado con una cinta amarilla: las antes brillantes paredes de mármol están grises, y hay una placa que dice: CERRADO POR REPARACIONES.
Hay grietas en las escalinatas y en los muros. No lo construyeron bien. Porqué eso me ofende tanto?
No se ven guardias, ni tampoco ningún cuidador: amparados por las sombras de la noche, los cuatro saltamos la cinta amarilla y avanzamos hacia las puertas.
Los escalones están llenos de barro y hojas secas.
April está rabiosa: su Ramrod, en un sitio como éste? Nadie merecía más altos honores que nuestra pobre y querida nave. Y la han dejado aquí, a que se deshaga?
Colt deja escapar un gruñido de disgusto cuando tras una breve manipulación Fireball abre las puertas: tenían un cerrojo normal. Las cámaras de vigilancia están apagadas: tampoco hay seguros láser, ni sensores de movimiento. Desde cuándo está cerrado esto?
Al entrar, pisamos vidrios rotos.
Veníamos preparados para encontrarnos con barreras de alta tecnología, y protecciones dignas de un fuerte: pero es tan fácil que estamos enojados y ofendidos. Cuando cruzamos el museo en la oscuridad, apenas iluminados por la luna en algunos ventanales, siento una irritación incontrolable burbujear en mí, y sé que los demás están tan ofendidos como yo. En el primer piso, tras un cristal que ahora está roto, hay cuatro figuras de cera cubiertas de polvo: nuestras efigies, cargando nuestras viejas armaduras. Estiro la mano y toco al Sable de cera: son réplicas muy fieles: captaron los ojos de April, la sonrisa de Colt y el cabello de Fire a la perfección. Se ven tan niños.
- No.- dice April de pronto, y veo que Colt iba a quitar la armadura de su efigie.
- Por qué no llevarlas? Son mejores que esos exotrajes, y acá no es que le estén sirviendo a nadie.- agrega el vaquero con irritación.
- Nos las llevaremos, pero luego de que tengamos a Ramarod listo. Si todo está en este estado, quizá Ramrod no pueda volar: cuando vea si podemos arreglarlo, y si puede volar, nos llevaremos todo.- dice April con mucho buen sentido. Yo asiento, y Fire se encoge de hombros.
- Tiene razón, pero dudo que se dieran cuenta aunque le prendiéramos fuego a este lugar-
Yo me volteo a mirar. Hay otras figuras de cera: Mayerhof, Taylor, Madarien, el Comandante Eagle, Roy, el Rey Jared y hasta Randolph cuando era un joven príncipe insoportable... incluso hay una de Lilah, conspicuamente cerca de mí, con su vestido de vuelos blancos.
Lilah.
Dónde estará ahora?
En el segundo piso hay mapas, marcados con nuestra letra: una cronología de la guerra con imágenes, en que salen nuestros datos finales- destruimos noventa y seis unidades renegadas, ciento treinta naves nodrizas y más de seis mil cazas de combate en toda la guerra, contra ocho, ciento seis y cuatro mil de la armada general, ahí es nada- y hay archivos con nuestras bios y árboles genealógicos. Están nuestros vaporizadores, el sombrero de Colt, mi espada, la cinta de pelo de April y los guantes de Fireball: incluso hay pósters de se busca de Jessie, Vanquo y Gadnet, y diagramas del planeta de los renegados, el cañon de cobalto azul y del Nth Grade. Me pregunto si traerán a los niños a ver estas cosas, o si será demasiado reciente y doloroso.
Mientras caminamos entre las sombras, bajo la luna, siento opresión, y un extraño miedo. Es como si caminásemos por un mundo olvidado, por nuestras propias vidas, un osario y un recuerdo. Es como si estuviéramos muertos y olvidados ya, y hubiéramos venido como fantasmas a visitar nuestras tumbas. Tanto luchar, tanto sufrir y esforzarnos... y esto es todo lo que quedó? Figuras de cera con sonrisas congeladas llenas de polvo, vidrieras trizadas, soledad y unas pocas medallas? Toda nuestra juventud, nuestra amistad, nuestro valor, y ahora, nada más que memorias?
Estoy siendo injusto: salvamos a la nueva frontera, salvamos vidas: esto no es sino oropel, vacías memorias. Si tenemos un monumento, estará en aquellos que salvamos, no en este edificio.
En el tercer piso hay salas de conferencias, de videos, y una simulación de la cabina de Ramrod. Nos asomamos al hangar, construido junto al edificio, al que se accede desde el tercer piso si mal no recuerdo, a través de un puente. Allí guardamos, hace cinco años, llorando, a Ramrod, y modelos de Steed y Nova, así como los viejos y maltratados Red Turbo y Bronco Buster, que los chicos donaron con tanto amor.
April enciende unas luces. Miramos desde los ventanales al hangar, ansiosos de ver a nuestro Ramrod, nuestra casa.
No está.
El sonido de decepción y rabia de April me parte el corazón y Colt ruge:
- Pero dónde lo han metido?? Si serán capaces de venderlo por chatarra estos-
- Espera, vaquero.- Fire camina un poco, y se abre paso a una oficinita disimulada a un costado de la escalera.- Acá se supone que debería estar el gerente y los cuidadores y mantenedores... déjame ver... tienen que tener un registro-
- Un registro? Si ni sacan el polvo.- dice Colt furioso, pasándole la manga a la ventana del hangar.
April y Fire se sientan a revisar los pocos archivadores que hay un rincón: de pronto, Colt me toma la manga.
- Oye.- me dice, suavemente.- No escuchas-
Y entonces oigo pasos abajo.
Los dos bajamos en silencio, oyendo unos susurros: los chicos apagaron la luz que habíamos encendido, por precaución. Cuando Colt y yo espiamos por encima de la baranda, lo escucho inspirar fuertemente, y luego, un gruñido.
Un grupo de ... no parecen homeless: parecen yonquis con dinero entran por el pasillo, riéndose y charlando.
Homeless, toleraría. Estos... pendejos que eran mocosos cuando arriesgamos el pellejo por ellos, y que ahora, inhalando metazureno caminan entre nuestros viejos tesoros riendo y empujándose, señalando y tomando con descuidos objetos sobre los que sangramos por ellos, me despiertan un instinto asesino que no siempre sentía por los seres de vapor. Siento a Colt gruñir cuando sacan nuestras figuras de cera del escaparate. Le tiran una lata de cerveza a la de Randolph, derriban la de Eagle, y cuando empiezan un improptu mímica sexual con los de Fire y April, sé que Colt va a saltar aún antes de que lo haga.
Cuando nos dejamos caer entre los ocho o nueve muchachos, hay unos chillidos y una desbandada como si hubiesen visto al demonio. Pero no les damos tiempo: son casi hombres ya, pero una generación blanda, suave, viscosa, floja, delicada, en nada parecida a la nuestra, que sufrió los primeros ataques, perdió tanto y se volvió dura, cerril y sobreviviente. Sus cuerpos son blancos y blandos como peces: pero eso no detiene la cólera que había empezado a arder en cuanto pisamos esta burla de museo. No es correcto, ni lo que deberíamos hacer, pero estamos enojados. Les damos la paliza de sus vidas: Colt es terroríficamente fuerte, y los golpeamos hasta cansarnos, los pateamos en el piso, agarramos a los que huían para volver a golpearlos, y no nos detenemos hasta que son bultos inconscientes y gimientes. Me siento mejor. Debería estar espantado, pero me siento muy bien.
- Sable! Colt! Pero por el amor de Dios!- Fireball baja la escalera con April y toma el pulso de los adictos.- Qué bonito! Ahora no va a venir nunca más nadie, van a pensar que el sitio está embrujado-
- bah.- Colt cruza las manos por la cabeza y le da una última patada al más gordo.- Se lo merecían-
Debería... oh , Dios, ataqué a unos pobres civiles y me estoy muriendo de risa.
- Encontraron algo?- le digo con mucha pachorra a April, que viene bajando, intentando no hacer ver que se está riendo.
- Aparentemente hubo un pequeño incendio que lastimó la pintura de Ramrod y lo llevaron a reparar a un hangar fuera de la ciudad, en el antiguo Fuerte Lorena. Hace año y medio-
- Vamos allá. Algo me dice que no debe de estar en condiciones de volar.- digo dando media vuelta y preparándome a salir. Me encanta escuchar sus pisadas tras de mí, tan familiares.
Juraría que April se detuvo a dar un par de patadas antes de seguirme, eso sí.

COLT

La vida estos "Cullers" va ser más que demasiado fácil. El "fuerte" en las afueras de la ciudad no tiene ni siquiera un vallado decente: Fireball corta alambre de púas con un alicate, y penetramos el fuerte esa misma noche como si hubiera sido un estacionamiento. No se ve a casi nadie en el Fuerte: cinco años de paz y ya no se molestan en guardias nocturnas? Con esa actitud, estos pendejos no habrían durado ni diez minutos en la guerra.
No es muy difícil encontrar a Ramrod. Tienen un solo hangar tamaño crucero. Y le han tenido que dejar las puertas entreabiertas para que quepa.
Ramrod. Nuestra casa, nuestro hogar. A April se le llenaron los ojos de lágrimas, y no fue la única cuando vimos a Ramrod cubierto de polvo ( es que no limpian? No les pagan para eso?!). No sólo está sucio: el tren de aterrizaje está roto, semihundido en la arena que inunda el hangar, y varios cristales y focos trizados.
Siento a Sable apretando los dientes.
Pero está allí, más pequeño de lo que lo recordaba, o quizá sólo por este pequeño y miserable hangar donde lo han metido. En un rincón están en carcasas de cristal el juego espacial de nuestras viejas armaduras, y nuestros propulsores de la época: de veras éramos tan colorinches!
April avanza y lo toca: le quedan las manos negras. Con toda su familiaridad se mete debajo y busca la palanca de la plataforma de ingreso: hay una manual para emergencias. La plataforma cae de golpe con un chirrido: no está aceitada. La goma de la cadena mecánica de ascenso está tan vieja que cuando la echamos a andar da un latigazo y se corta. Es muy humillante tener que subir la trampilla entrada en cuatro patas ( sin goma es como una pista de hielo) pero no importa. Adentro, las linternas iluminan sólo pequeños espacios, pero no necesitamos luz para andar por aquí. O quizá sí: hay latas de cerveza, grafittis, papeles y cajas de pizza: y una capa de mugre tan grande que levantamos polvo y arena al andar. Hijos de puta. Quiero patear a alguien, otra vez... Heheheheehe.
Dejando el primer nivel, vamos a la cabina: las puertas dobles están abiertas. Fire y April intentan conectar energía, pero no hay: luego Fire revisa las turbinas, que están muertas.
April chequea el combustible, el refrigerante y el interfaz. Nada funciona.
Qué le han hecho estos hijos de puta?
- No volará.- dice Sable, frunciendo el ceño.
April abre la trampilla, se mete al agujero del infierno y empieza a tirar pedazos de cable y metal afuera: yo me salgo de la línea de tiro.
- Le falta de todo, y creo que algunos cables están cortados, tras cinco años en desuso-
- Qué necesitas para hacerlo volar? Las reparaciones más importantes las haremos luego, en un sitio seguro-
-... cinco días.- April se pasa la mano por la frente.- Y aceite RX, refrigerante y combustible, al menos un gigaleón, cada uno, algunos insumos, mucho cableado nuevo y un juego de rotores.-

- No puede ser en tres días? Serán tarados pero tarde o temprano nos van a ver entrar... supongo yo.- dice Sable con leve humor.
- Cuatro-
- El Turbo lo arreglaste en día y medio-
- Tenía pocos arreglos que hacer, es diez veces más pequeño, y éramos cuatro manos.- dice, poniéndose roja. Sable la mira, y se vuelve a mí.
- Muy bien. Colt, tú vas conmigo por los insumos: Fire y April, por los gigaleones. Vendremos todas estas noches, hasta que esté en condiciones de volar. Fire-
- Se robaron las llaves del baño! Lo pueden creer?- ladra Fireball, que viene del primer nivel, el de viviendas, indignado.- hasta los anaqueles de la cocina! Ladrones, hijos de perra miserables, los voy a-
- Y nuestro gimnasio-
- Pelado. No dejaron ni el diario mural-
- Mira los...-

No voy a negar que a parte de mí le da naúseas ver a Sable con sus manos de noble virutillando y trapeando el piso de nuestra vieja cocina: es un poco blasfemo que nuestro Jinete Sable haga esas cosas, aunque nunca me molestó que lavara platos en la guerra. Esas cuatro noches las pasamos cabeza gacha trabajando como hormigas, y ni una sola vez nos pescan, nis siquiera cuando metemos un camioncito cisterna, con la comida de Ramrod: refrigerante, combustible concentrado y aceite RX. Supongo que todo lo están pagando Sable y Fire: pero estoy demasiado feliz mientras limpio costras de mugre de los dinteles, cambio los cristales de las ventanas y me turno con los chicos para sostener los piececitos de April, que metida cabeza abajo en el corazón de Ramrod toda la noche se le hielan.

Pasamos los días en un hotel, bajo nombres supuestos, cerca del fuerte: dormimos todo el día, excepto cuando andamos buscando las cosas que necesita Ramrod. No estoy seguro de lo que Sable planea, y no le he preguntado: confía demasiado en él, aunque el sólo recuperar a Ramrod y a nuestras cosas es un triunfo en sí mismo para mí.

Cuando el eco de Ramrod resuena por los circuitos, y los siento volver a la vida, chispeando azules, amarillos, verdes y rojos, blancos y violáceos en la cabina, mi corazón vibra y se eleva, y tengo que tirar mi sombrero, gritar aleluya y bailotear alrededor del agujero del infierno de donde sale la risa de April. Ramrod volará otra vez, y que zurzan si otro traste que el mío se sentará en mi terminal. Mío, mío, todo lo que veo es mío, y estoy en casa!
- Lo hiciste, mi niña!- grito alzándola cuando sale, encorvada como una vieja, del agujero, y me la como a besos.- Vámonos, Fire, Sable-
- No. Mañana. Quiero que antes vayan a buscar nuestras cosas al museo, y que durmamos un poco: no podemos pretender pilotar una nave insegura a medio dormirnos.- dice Sable, aunque sonríe de oreja a oreja.- April, lo has hecho muy bien. Qué rango tenemos?- - No cruzaremos ninguna atmósfera, pero puedes darle la vuelta a Europe si quieres.- dice ella en un susurro. Está rendida, mi pobrecita: tiene las manos cubiertas de heridas y quemaduras.
- La llevaré al hotel.- digo sin soltarla, Sable asintiendo. Y entonces escuchamos pasos, leves pero muy obvios, en la plata baja: pasos que no son ni Fire, ni nadie familiar.
Un gesto, y April está tras la puerta, Sable al otro lado, y yo tras la trampilla.
La muchacha que avanza sola. Es muy joven: tendrá dieciocho o veinte años, los mismos ojos grandes y carita redonda de cuando nosotros éramos novatos. Tiene el pelo castaño dorado en melena, y lleva la guerrera del uniforme sobre el pijama. Rosa.
Y un arma en la mano.
Sable estira la mano, le toma la muñeca, se la quita, y la empuja a mis brazos en un movimiento rotatorio que la deja indefensa. La chica parpadea, y enseguida patalea en mis brazos.
- No! No pueden profanar este lugar! Largo! Es Ramrod, no pueden meterse aquí así, no es para-
- Tu grado?- le dice Sable amablemente, mientras yo la sujeto.
- Soy la teniente tercera Louellen Patrick, y ustedes están arrestados-
- Teniente Patrick, porqué no se calma y nos mira bien?- dice Sable, avanzando a la luz con April. Ella los mira un momento, pataleando aún, luego se queda quieta, y de la forma más adorable mira hacia arriba y atrás, hacia mi cara. Yo le dirijo mi mejor sonrisa.
La pobrecita casi pierde pie, y luego se suelta de mí y nos mira boquiabierta, alternativamente a uno a los otros, hasta que Fireball entra por la puerta secándose las manos en un trapo.
- La cocina ya está limpia. Quién es la señorita-
- Ji-Ji-jinete Sable! Star Sheriffs!- logra articular la niña. Y luego, de la forma más enternecedora, se pone "firmes" y saluda. Me reiría si eso no la ofendiera. Si es tan linda.
- Descanse, teniente.- dice Sable amablemente.- Hace cuánto que el Fuerte Lorena hospeda a Ramrod-
- Desde el diez de junio del año pasado que la Academia Fuerte Lorena tiene ese honor, señor, Jinete Sable, señor.- dice la chica, muy derecha, aunque se está sonrojando. - Ha habido sucesos que nos obligan a retirar la nave sin permiso de los mandos medios.- dice Sable con delicadeza.- Nos delatarás-
- Por supuesto que no, señor Almirante Jinete Sable, señor-
- Entonces te pondré a cargo de vigilar Ramrod por este día. Nosotros vendremos a buscarlo por la noche, y necesito que me consigas los datos del espacio aéreo-
- Sí, señor!- a la niña le brillan los ojos. - Eres de Europe?- pregunto, y veo la usual exasperación de Fireball de que no pueda sino meter mi nariz cuando hay chicas guapas, aunque es más bien flaquita y de pelo castaño, la prescripción usual de Sable.
- Sí, señor mayor Colt!- - Es normal que no hayan defensas, ni guardias nocturnas, teniente Patrick?- pregunta April: la niña la mira con adoración.
- Sí, señor almirante April Eagle, señor-
Fireball suspira, sonriendo.- Por el amor de Dios... teniente, es muy probable que se avecine otra guerra interestelar. Esto es información clasificada, pero le sugerimos... le rogamos... que tenga el mayor cuidado y que advierta a sus compañeros para que se mantengan alerta. Ahora tenemos que irnos, va a amanecer, señores-
April reprime un bostezo. Yo también estoy cansado, pero el área de viviendas está habitable, al menos.
- No le digas nada a nadie, Louellen.- dice Sable amablemente, dejando de lado la jerarquía, que ahora que lo pienso, somos una panda de civiles.- Pero vigila, por favor. Nos vemos esta noche-
- Yes, sir!-

Apoyo la cabeza en la almohada y ronco hasta las cuatro de la tarde: cuando me levanto, tengo un hambre de lobo. Los tres compartimos un cuartito en suite, y April tiene uno pequeñito, comunicado al nuestro. Es un hotel bueno, pero no excesivamente lujoso: de todas formas, me pregunto qué tan grande es el hoyo que le hemos hecho a las finanzas de Sable y Fire.

Siempre me ha avergonzado un poco ser el más pobretón, ya que Sable tiene una fortuna y un linaje de siglos, April heredó bastante dinero de Eagle, y Fire es un heredero de una familia poderosa en Kathay, más todo lo que ha ganado como corredor y marca registrada: yo nunca había visto una langosta hasta que salí de Westmine, ni tenía idea de que podía haber más que un tenedor, y que otra gente tenía más que un par de pantalones.

Al rancho le va bien, porque invertí todo lo que gané de mi sueldo en la guerra: pero no era mucho, y nosotros gastábamos bastante en Ramrod, en comida y comodidades. El ejército nos hubiera tenido a raciones de pan deshidratado y sábanas de arpillera si hubiera dependido de ellos. Fuimos nosotros, no ellos, quienes volvimos Ramrod un hogar confortable: atornillamos sillones, dos tinas, convertimos nuestros incómodos cuartos con literas en habitaciones- April hasta tenía dosel- y colocamos plantas y pósters – la pared de mi cuarto con los chicos era de lo más eclético: una litografía de Degas de Sable, un póster de Ray Ward en concierto, el Yuma Live WarSongs, y el de una modelo que a mí me gustaba, una rubia Andie Parry. (cuando la conocí y salí con ella, lo cambié por un póster de Scrape.
Después pegamos el póster de Lilah autografiado, sólo para hacer rabiar a Sable.

Me levanto, frotándome los ojos, sabiendo lo tarde que es: Fire y Sable ya salieron, seguramente a buscar más cosas.
O a hacer cosas... juntos. Aún no me acostumbro a la idea de que sean pareja. Ahora que lo pienso, sólo vimos un besito: no sé si son pareja. Les preguntaré: no creo que se ofendan, y me come la curiosidad. No diré que no fue sorpresivo, pero siempre supe que Fire sentía algo por nuestro cabezón Jefazo. Enhorabuena: a mí me hace feliz si ellos son felices. Sólo espero no tener que pillarlos en posiciones comprometidas o... mmm, tal vez debería dejarlos solos en este cuarto y mudarme al del lado, con April. Así todos dormimos calentitos, no les estorbo, y quizá ella quiera.
Muevo la cabeza, derrotado. Basta. Me prometí dejarla en paz, aunque mis resoluciones suelen tener la consistencia de... avena mojada, cuando otras partes de mí deberían tener esa consistencia y no ser tan... eh... prepotentes. Qué puede hacer un vaquero?
Un vaquero debería llamar a su esposa.
Descuelgo el teléfono y pido la señal interplanetaria. Se tardan un poco: luego digito los códigos de Westmine y el rancho, en donde no contestan: bien. Llamo de nuevo, pero esta vez a la Academia.
La voz que me contesta no tendrá dieciseís años.
- Academia de caballería, aquí teniente Clark. Con quién desea comunicarse-
- Um, hola, Brucey, chico. Cómo están todos por allá? Está mi mujer con ustedes-
- COLT! Comandante, que gusto escucharlo! Perdón, mayor Colt... es... cómo está usted? Todos bien aquí... los demás-
Sonrío. Bruce es el hermano menor de una coordinadora de cazas, amiga de April, que conocimos en la guerra: conozco a este pergueño desde que tenía dientes de leche.- Todos bien. Brucey, mi mujer-
- Salió de compras con el general Halcón Blanco, está ayudando a manejar a los cadetes recién ingresados, mayor-
Pobres cadetes. A falta de vacas. Robin era profesora antes de casarnos, y nunca se ha quitado los anteojos mentales.- Y mis hijos, Brucey-
- Tommy y Kenny han estado con los pilotos, están aprendiendo a volar, les regalaron trajes de combate a su medida-
- Robin debe de estar que se sube por las paredes-
- April y Ewie son las princesitas de la academia, las nombraros secretarias especiales del general, y Emile fue con la señora Robin de compras. - - Dile a Robin que llamé, que volveré a llamar esta noche. Cuídense mucho, por favor, chicos-
- Sí, mayor, por supuesto, saludos a todos-
Cuelgo. No voy a negar que estoy aliviado de no haber tenido que enfrentarme a Robin. Estoy preocupado por ella y por los niños, pero temo que la felicidad que siento de estar a bordo de Ramrod otra vez sea demasiada. Voy a volver con ella? Se lo prometí.
Pero si April me quisiera, yo.
Suspiro. Soy un violador sexualmente incontinente, adúltero y adicto a la guerra. Y estoy sonriendo.
Me levanto para ver si April comió algo ya o aún está durmiendo: espero que la hayan dejado dormir, y no se haya ido con los chicos. Sable no será tan desgraciado de no dejarla dormir, después de todo lo que ha trabajado estas noches.
- Yuuhuu? Tinkerbell? Estás despierta, April, santa patrona de las naves? Yuhuuu-
No está en la cama. Sable, cómo no la dejas dormir? Volteo al baño: está vacío. Sólo entonces me fijo que en un desorden nada normal en ella dejó las botas y los jeans tirado en un rincón de la cama: debe de haber estado agotada. Me agacho a recogerlos, y entonces se me para el corazón.
No es su ropa: es April, vestida, hecha un ovillo en el piso detrás de la cama, los brazos alrededor de la cabeza, gimiendo suavemente.
- April!- exclamo. Dios, cuánto rato estuve haciendo el idiota en el cuarto del lado mientras ella estaba así?! La levanto y la tiendo en la cama: está helada, su cuerpo rígido, contraído, y tiene los ojos fuertemente cerrados, mientras se aprieta la cabeza y gime. La herida del balazo ya está completamente curada: sólo tiene una pequeña mancha rojiza en la raíz del cabello, cubierta normalmente por el flequillo. Qué demonios le pasa? Pero, por Dios... se supone que debería haber estado en reposo, y en estos dos meses lo único que ha hecho ha sido correr arriba y abajo, y la última semana, trabajando día y noche... qué le hemos hecho?- April-
No me responde: creo que ni sabe que estoy aquí. Su respiración es muy superficial: y está tan fría y tan tensa.
Le quito las botas y los jeans a tirones, y luego el canguro gris. La acuesto, poniéndole la almohada con cuidado bajo la cabeza: veo que contrae las manos y los pies, hacia adentro, como los bebés, aunque el resto de ella está inmóvil y paralizado. Estoy al borde del pánico: qué hago? Le doy de sus pastillas? Cuántas? Dios mío, qué hago?
- Sable!- grito por el intercomunicador, que gracias a Dios llevamos siempre ahora. Cómo extrañé poder llamarlos siempre a cualquier hora durante la posguerra! Dios bendiga estas cosas...- Sable, Fire-
-... me dejaste sordo. Qué pasa, Colt? Estamos comprando provisiones-
- April tiene una especie de ataque! Está helada, y no me responde...!- berreo histéricamente por el intercom.
- Colt, está respirando-
- Sí, pero muy mal... está gimiendo y se toma la cabeza... Sable, qué hago-
- Ha vomitado o algo-
- No, la encontré así en el piso, Sable, qué hago-
- Mantela caliente, vamos para allá, dale un masaje y cuando se afloje trata de que trague diez gotas de una botella blanca en su bolso que dice Guilalborazam. Termina en ZAM. Dáselos con agua. No te asustes, ya vamos-
La voz de Sable es un bálsamo para mis nervios.- Okey.- digo volteando el bolso en la alfombra. Guilalbo... esa cosa. Ya la tengo. La acosté. Y ahora-
- Háblale y trata de recupere la conciencia. FIRE ESE AUTO! QUE ESTAMOS EN CIUDAD, ESTO NO ES EL GRAN PRIX-
- AGÁRRATE, GRAN JEFE-
Dejo el intercom abierto y la palpo otra vez: tiene las mandíbulas apretadas. Tiro el sombrero, me quito los jeans, la camisa y me meto a la cama a su lado, enlazando su cuerpo rígido con el mío como una culebra en un árbol. Pongo mi mano bajo su cabeza y susurro, moviéndome suavemente, mi otra mano en su flanco tembloroso, en su muslo contraído.
- April, April, mi niña, mi amor, soy yo ... tu Colt, soy yo... mi amor no me asustes, háblame... por favor, April...- susurro, meciéndola, tratando de que se relaje. Su jadeo hace saltar su estómago bajo mi mano: y recuerdo lo que funcionó en el hospital, lo que me dejó llegar a ella, y mientras la aferro y me muevo despacio, tratando de que su cuerpo se afloje, le canto al oído suavemente una canción que sé que le gusta...

Sunday morning rain is falling Steal some covers share some skin Clouds are shrouding us in moments unforgettable You twist to fit the mold that I am in

Qué clase de hombre soy? Aún en esta situación, no puedo dejar de encontrar placer al sentir sus pechos, que son pequeños pero bien formados bajo el sostén de encaje azul en mis manos, su vientre suave, sus muslos rodeando el mío... nunca me importó nada que hiciera con todas las mujeres con que estuve: era amable, era apasionado, tomaba lo que ofrecían y me parecía que quedaban agradecidas: pero ahora dudo, y tiemblo un poco al abrazarla, a pesar de lo familiar, lo dulce de su piel.
- April...- susurro, una lágrima de miedo y de amor temblando en la punta de mi nariz. Su cuerpo empieza a aflojarse: ya no tiembla. Su vientre está entibiándose contra el mío, y sus muslos tiemblan un poco mientras se separan y descansan, sus ojos abriéndose.
- Colt...- me susurra.- Colt... tan cansada-
- Bebe esto y descansa.- le susurro, besándole la cara, los hombros.- Abre la boca-
- Amargo-
- Tómatelo y no chistes, Tinkerbell-
April traga las gotas: sólo después de que cierra los ojos y se acomoda en mi hombro me acuerdo del agua.
- Voy por agua-
- No, no te muevas...- susurra, abrazándome. Yo me entrego: cierro los ojos y la muevo hasta que la tengo casi encima mío, abrigada hasta la barbilla, mis brazos rodeándola por completo. Tiembla un poco, y luego habla, su voz adormilada.
- Qué pasó-
- Te encontré desmayada-
- No, qué pasó... con Jessie-
- Jessie?- sonrío, acariciándole el pelo.- le dijiste que yo había sido el primero-
-... no sé porqué se lo dije. Estaba... enojada-
- No me molesta. Que el mundo sepa-
- No quería... no quiero que Robin... se enoje contigo-
- Lo sabe: se lo dije hace años-
- Se enojó-
-... olvídate de eso, April. Descansa-
-... frío-
- Aquí estoy, April-
- No, tengo frío... adentro...- susurra, y su voz es la más tierna que le he escuchado.- No te vayas-
- No.- susurro.- Nunca más-
La rodeo con mis brazos y mi boca busca la suya: me sobresalto, es amarga como hiel... le dí las gotas sin agua, y son malísimas. Me río, y el beso se hace dulce cuando siento su lengüita: mis manos suben por sus muslos y la siento emitir un suspiro cuando le masajeo la espalda y los muslos, los hombros y las nalgas. April es muy sensible allí: eso lo recuerdo bien. Ella está lacia en mis brazos, pero siento cómo su cuerpo me da la bienvenida, sólo unas capas de algodón separándonos, y su susurro de mi nombre, suave y tembloroso... Ay, mi amor.
- Colt, por favor.- jadea, y aferra mi cabeza, profundizando ese beso dulce y amargo. Se me va la cabeza: mi cuerpo ya reaccionó, ardiente y hambriento de ella. Le levanto el sostén y le acaricio delicadamente los senos: siento sus dedos finos acariciando mi vientre, mis abdominales, la carne sensible bajo mi ombligo, y la siento montada en mi muslo, suave y...algo húmeda.
Sentir su humedad acaba con mi cordura: ruedo sobre ella, aprieto bien firmes sus muslos contra mi cintura y aparto el algodón que nos separa, sin despegar nuestros pechos, nuestras bocas, que son ansiosas y húmedas... mi mano la prepara, y gime y grita bajo mis labios, pero no la dejo separarse mientras me guío allí, sus brazos apretados en mi cuello.
Y entonces la veo hundir el rostro en la almohada, sosteniéndose la cabeza con manos temblorosas.
Me aparto de un salto: me enredo en las sábanas y me caigo al piso. Cuando me enderezo, la veo con los ojos entrecerrados, buscándome, su cuerpecito medio desnudo envuelto en las sábanas, dulce y suave. La cubro con toda la ternura que puedo: la cubro de besos, y mi mano se apoya suavemente, entre las mantas, allí. Ella dice mi nombre, y apartando la manta, le beso el vientre, los muslos, y me permito hundirme allí un momento, besando y succionando, hasta que encuentro lo que busco, y uso mi lengua.
April grita casi antes de que la toque, y se desploma temblando: luego su respiración se hace profunda y se duerme de inmediato, susurrando mi nombre. Con lágrimas en los ojos, y el sabor dulce que tanto había extrañado mezclado con el amargor de las gotas en mi boca, se siento junto a la cama, me masturbo furiosamente y luego voy al baño y me limpio, antes de llorar sobre el lavatorio, mi frente contra el espejo. No es a mí a quien quiere, es simplemente su cabeza que no anda bien, y yo estuve a punto de... no quiero ni pensarlo, no puedo pensarlo o seré yo el que se pegará un tiro. Ella buscaba ternura y yo... yo no tengo excusa.
Me visto rápidamente, la seco y le pongo pijama, y me tiendo a su lado, manteniéndola tibia contra mí, hasta que llegan los chicos. Mi amor, mi amor.

And I would gladly hit the road Get up and go if I knew That someday it would lead me back to you

FIREBALL

April está dormida, aparentemente normal, cuando llegamos: Sable piensa que es sólo el agotamiento de estas noches en vela trabajando tan duro, pero Colt está medio histérico, y nos cuesta calmarlo, aunque seguramente se pondría histérico si April se rompe una uña también. Ella despierta refrescada y aparentemente bien una hora después, pidiendo comida: y Sable se vuelve a por las provisiones mientras yo le encargo una merienda al servicio de habitación y paso a la otra habitación, porque Colt está muy raro.
- Vaquero-
- Ah? Hola, corredor-
- Que pasó-
Colt, que está sentado en el borde de la cama, las piernas estiradas y los hombros hundidos, me mira con exasperación.- Qué pasó? A April le faltó girar la cabeza en 360 grados y vomitar verde, eso pasó-
- Qué más, Colt-
Me mira fijamente. No lo conoceré yo, a mi vaquero. Luego mira al piso.
- Oye, tú y Sable se van a casar o algo? No te diré que casi me fui de culo... nunca hubiera adivinado que él y tú... bueno, enhorabuena digo yo, the closer the merrier-
- Te vas a divorciar de Robin-
- Te pregunté por ti y Sable-
- No sé. Sable y yo tenemos algo, pero definitivamente no hemos llegado ni a definirlo. Yo lo quiero mucho, y lo sabes-
- Pues podrías preguntarle-
- Es un excelente consejo. Y ahora qué pasa con April-
- ...- Colt da pataditas sobre la alfombra: está muerto de vergüenza, comprendo de súbito.- Cuando estaba tratando de darle calor... pasó algo-
- Qué pasó? Le diste demasiado calor? Se te recoció-
- Fireball, vete a la mierda. Siempre supe que le tenías envidia a Steed-
- Okay...- me siento a su lado y le palmeo el hombro.- Qué pasó? Anda, si me río, te doy permiso para cortarme el pelo-
- Y si te hago cosquillas cuenta-
- No te avives-
- Yo... empecé a besarla y creo que a ella le gustó. Pensaba que... bueno, estaba a punto de... cuando-
- Se te van a acabar los puntos suspensivos-
- Tengo más, gracias. Yo... no sé si estará enojada conmigo por tratar de hacerle algo o si se habrá enojado porque me detuve o si siquiera se acuerda... no sé si me desea o si me quiere o si es sólo la lesión, y yo no sé si...- Colt está rojo sangre y hablando con eufemismos: él, que dedicó una noche entera a explicarme con demostraciones cómo dar un buen sexo oral.
- Si April te pidiera que te acostaras con ella, lo harías-
- Sobre vidrios calientes como un fakir, si quiere-
- Te divorciarías de Robin si ella te pidiera matrimonio-
Colt se cubre la cara con los brazos.- Me da vergüenza, pero firmaría los papeles tan rápido que me daría vértigo-
- Entonces se acabó. Sabes qué? Es suficiente. Eres un hombre casado, viejo, peludo y no te queda un poro virgen: y definitivamente no tienes quince años. Ven acá-
- Oye pero espérate un... Fire-
- April, Colt tiene algo que preguntarte.- digo exasperado después de arrastrarlo a través del cuarto a la cama en el cuarto de April, en donde mi querida ingeniera está dando cuenta de café, tostadas y un huevo, mientras observa una reposición de Star Trek en la televisión. Bufa cuando le apago el televisor: estaba ajustándole los canales y tonteando con esos botones del mando a distancia que sólo los control freaks y los ingenieros de televisión usan.
- Qué pasa-
- Dice que te le tiraste encima cuando tuviste la neuralgia. Y que él se entusiasmó y luego se detuvo cuando se dio cuenta que era tu neuralgia: quiere sabes si estás enojada por las dos cosas, o, y, u alguna de las dos.- hago caso omiso de los sonidos que hace Colt, que es un tomate con sombrero vaquero April nos mira, un poco sorprendida, y luego parpadea.- No recuerdo con mucha claridad. Colt, lo siento, te ofendí?- agrega, sonrojándose.- No quería ofenderte a ti ni a Robin. Por favor, discúlpame-
- No es-
- April, lo que Colt quiere saber es si la próxima vez sigue adelante o si quieres que se aguante. Porque él está más que dispuesto a invitarte a una fiesta en sus pantalones-
- Sapo hentai-
April empieza a sonreír, y luego su sonrisa se convierte en risa, bailoteándole los ojos de malicia: cuando se pone así, está de comérsela.- Seductora como pueda sonar esa sofisticada oferta, no visito pantalones casados. Y como mi cabeza no anda bien, creo que es mejor que me abstenga de fiestas en cualquier prenda de ropa-
- Cualquiera?- insinúo; April suelta la risa.
- Tal vez en un gorro de béisbol. Tengo debilidad por los gorros de béisbol-
- No por los de vaquero-
- No, lamentablemente. Pero me gustan las boinas escocesas-
- No por las falditas escocesas-
- Depende de quién lleve la faldita.- April deja la broma y mueve la cabeza, antes de acariciar la mano de Colt, que se sienta en la cama a su lado.- Colt, lamento todo... de veras. No puedo controlar mis impulsos, nunca quise molestarte. Se supone que estaría mejor, pero aparentemente no es así... estoy muy asustada-
- Los impulsos son algo natural, sabes-
- Cuando no te conviertes en un maldito cocodrilo en celo, claro que los impulsos son normales. Cuando los puedes controlar...- empieza April, encogiéndose de hombros.
- De que están hablando? De los impulsores?- dice Sable, que entra despeinado, con jeans y un montón de planos en los brazos.
Nosotros nos miramos y soltamos la risa.
- Qué?- se está enojando. Yum.
- Estamos hablando de sexo-
- No piensan en otra cosa?- suelta Sable, que está de mal humor ( y con el acento escocés más pegado que nunca) como siempre que está muy, muy nervioso por una misión.
- Sí.- dice April, con una sonrisa de oreja a oreja, e imita la voz de Jessie.- pensamos en ti. Pensamos muuucho en ti-
Sable pone los ojos en blanco, indignado, mientras nosotros nos partimos de risa. - No pueden ser tan infantiles. Se acuerdan que esta noche tenemos que robarnos a Ramrod y vaciar el maldito museo? Eso si no volamos en pedazos? Se pueden concentrar en eso? Luego hay que fijar rumbo a la Victory Star de nuevo y a la Frontera Lejana: quiero más datos sobre esos Cullers y el tal Hyuza...- nos mira exasperado: aún no podemos ponernos serios.- La pueden cortar-
- Lo siento. Sabemos que te opones al sexo, Sable, sólo...- se burla Colt, secándose una lagrimita de risa. Sable lo mira un momento como si le fuera a dar un puñetazo, y luego de pronto da un paso, para hablar con voz ronca.
- No. Me . Opongo. Al. Sexo.- dice Sable, sus labios a centímetros de los de Colt, que están abiertos de sorpresa. Sable parece serio, pero le brillan los ojos de humor al ver nuestras caras de shock, y con un elegante giro, sale por la puerta.
Nosotros explotamos.

APRIL :: Moverse, señores. Jinete Sable, fuera:
Sable y yo nos introducimos de noche en el Fuerte, y abordamos Ramrod sin problemas: Colt y Fire están en el museo, recuperando nuestras cosas y viendo si pueden reactivar el Red Fury o el Bronco Buster. Los dos me están contando por intercomunicador – a la vez- cómo los encuentran y qué cosas faltan: pronto es bastante obvio que aunque podamos echar a andar a Ramrod, nos vamos a tardar demasiado en los otros dos. Con el dolor de mi corazón, tendremos que dejarlos atrás. Nova ya no existe, y Steed está en un hangar particular en Yuma: espero que podamos pasar por él, porque Sable sin Steed es como el Cid sin Babieca.
- Cómo están los impulsores?- Me río un poco a su tono: la burla de los chicos aún nos tiene risueños. - Los de Ramrod-
- April... - la voz de Sable intenta disimular que se está riendo.- ... van a madurar alguna vez-
- Están okay, Sable. – digo riendo. No sólo reímos por las bromas: reímos porque estamos tan contestos de estar de nuevo dentro de Ramrod, los dos en nuestros viejos puestos – los llamábamos Saddle Units: el mío, de espaldas a los suyos y al visor principal, se enfoca en una pantalla grande con todas las constantes del interfaz y la navegación.
- Volaremos en pedazos-
- No.- digo sonriendo: los indicadores no son el 100 que yo solía exigir para despegar al comienzo, pero hemos volado con 24...- Sólo volaremos-
- Confío en ti-
- Aunque claro, con mi cabeza como está...- Sable se gira en su unidad, que está a mi derecha, atrás, y me mira.- Confío en ti-
- gracias.- le digo, asintiendo. Lo siento cambiándose al asiento del piloto para poder despegar: y entonces lo siento respirar hondo.
Cierro los ojos. No puedo fingir: estoy esperando, esperando con la misma ansiedad con que si fuera a poner sus manos en mí, y la piel se me eriza, la boca se me seca.
Sable aprieta la secuencia inicial en el teclado y yo paso todos los interruptores a ON. La cabina se inunda de luces, y aunque las turbinas chirrían un poco por el desuso, siento el crujido, los bandazos y luego, la vibración estable, familiar. Él suelta el aire que había retenido en el pecho, y yo trato de calmar el temblor de mis manos. Aferra ambos impulsores a cada lado del asiento de Fireball, y luego su voz cambia: es la voz del Jinete Sable, fuerte, segura y sin acento mientras recita la letanía: - Ignición-
- Ignición 73 -
- Interface de Ramrod-
- Interface completada-
- Mantenimiento-
- Mantenimiento completado-
- Flujo de fluidos-
- Flujo de fluidos completado-
- Ignición-
- Ignición al 89 -
- Sistema de navegación-
- Sistema de navegación listo-
- Sistema de armamento-
- Sistema de armamento, negativo-
- Sistema de coordinación de vuelo-
- Sistema de coordinación de vuelo listo-
- Sistema de comunicaciones-
- Sistema de comunicaciones listo. Abierto-
- Aquí Ramrod Equalizer Unit.- Está sonriendo, siento su sonrisa en mi auricular aunque no lo vea.- Despegando de Fuerte Lorena. Solicitamos despeje inmediato del área-
- Aquí Fuerte Lorena.- suena una voz, fresca e incrédula y vibrante de entusiasmo. No sé como se las ha arreglado esa pequeña teniente tercera para hacerse con el control de la Torre del Fuerte, aunque con la seguridad que tienen...- Coordenadas de despegue seis, seis, cero, ocho, cuatro, siete. Tiene el espacio limpio. –
- Gracias, Luellen.- digo por mi intercomunicador.- Ruta 789, ángulo 45 grados para treinta minutos de despegue, coordenadas 660847. Despegando-
- Ignición-
- 99-
- Ramrod despegando.- anuncia Sable, y con un esfuerzo brusco empuja ambas palancas hacia él, toda la potencia, hasta el tope. Hay una barahúnda y la nave vibra tan violentamente que casi caigo de mi saddle unit: luego, tras unos momentos en que temo que se funda el motor, la arena y la mugre sueltan al fin la succión del tren de aterrizaje, que se guarda con un chirrido de fierros viejos, y Sable cambia de turbinas justo a tiempo para salir disparados por el cielo, justo cuando empiezo a ver movimiento en el fuerte. Cierro las comunicaciones: allá abajo se va a armar.
- Captas algo con los radares-
- Nada. No parece que vayan a mandar nada tras nosotros.- digo chequeando los sistemas. Cierro los ojos y me concentro en escuchar cada vibración, cada susurro de la maquinaria: Ramrod me responde con un ronroneo casi impecable. Conozco cada ruido y crujido de esta nave: y suena mejor de lo que esperaba. Mi Ramrod.
En un arranque de infantilismo, le doy un besito mi tablero.- Mi pobrecito niño... muy bien, tesoro, aquí está mami, mami no volverá a dejarte solo. Sé bueno y mami te traerá unos tableros nuevos-
- April, te estás volviendo loca.- Sable estaba mirándome.
- Tú pon los ojos en la ruta y no me molestes.- le suelto, mientras nos acercamos a la ciudad: gracias a Dios hay nubes que nos ocultan.-Ves algo-
- No tengo señal todavía.- Sable se estira.- Todavía les quedan diez minutos-
Siento lo confortable, lo feliz que está de regreso en un Saddle Unit. Los diseñamos en base a una montura de potro, esas a las que si te agarras bien ni un corcoveador salvaje te derriba, después de fútiles intentos con todo tipo de sillas y soportes, dado que al cambiar el módulo siempre solíamos acabar con los traseros en el suelo. Las saddle Units te dejan reposar las piernas estiradas en un ángulo de 45 º, y agarrarte cómodamente con las caderas y los muslos al cambiar fase, dejando las manos libres. Es tan... estar en casa.
:: April, le abres a la puerta a los extraños:
- No, vaquero-
:: Hola, mi nombre es Colt! Me abres la puerta:
:: No le hagan caso al tarado:: interviene Fire :: Ábrannos la rampa, que venimos cargados:
- Consiguieron algo?- la voz de Sable afecta ignorarnos, pero sé que se ríe.
:: Algo? Ábrenos la puerta, papi, que ya vamos:
- Los voy a dejar sin postre...- la voz de Sable trasluce en parte irritación y en parte asombro al ver que, perseguidos por la mitad de las fuerzas policiacas de Deutsche, se acerca el viejo Red Fury, y volando casi encima suyo en una muestra de descriterio, el Bronco Buster.- No podían ser más discretos-
:: Venga, ábrenos, nos quieren arrestar:
- Cómo pudieron agarrarlos, el museo estaba abandonado-
:: No tiene nada que ver con el museo, es que es ilegal ser tan sexys como nosotros:
Sable gruñe a la respuesta de Colt, pero pilotea peligrosamente bajo, en dirección a ellos, mientras yo bajo la rampa. Antiguamente hacíamos este truco todo el tiempo, pero si el pilotaje de Sable falla nos matamos todos... tiene unos centímetros de margen.
Fire clava los frenos y acelera, el Red Fury salta, Sable hace que el borde de la rampa abierta roce el pavimento menos de un segundo y ambos vehículos están dentro. Se eleva, haciendo que los perseguidores de los chicos tengan que frenar, patinar y estrellarse, pero no creo que nadie salga muerto. Alcanzo a ver cómo los policías y agentes bajan de sus automóviles a mirar cómo nos elevamos al sol fuera de su alcance. Parecen en parte shock, aunque algunos agitan los puños y otros sonríen.
Yo le doy paso a la velocidad 2, y nos disparamos por el cielo, la cabina estabilizándose.
- Dios, Gran Jefe, si fueras mujer haría un chiste muy grosero sobre cómo lograste que nos metiéramos los dos a la vez en tu rampa...- los chicos entran quitándose los cascos, con nuestras amadas armaduras puestas. Tomo la mía que me entrega Colt: espero que aún me cierre. – Tomen chicos, entrega de la lavandería-
- Les aconsejo que los limpien bien, el mío tenía una cucaracha en un mal sitio...- bromea Fire.- vayan a cambiarse, nosotros pilotamos-
- Cómo pudieron traerse el Bronco y el Red si me dijeron que no tenían ni contactos-
Los dos se miran haciéndose los inocentes.- Nosotros-
Sable se gira a ellos.
- Bien-
Colt se cubre la cara con el sombrero de vaquero y Fire se encoge de hombros, rascándose la nuca. Son adorables: es igual que cuando tenían dieciocho años.
- Digamos que... había convenientemente una tienda de repuestos abierta-
- Con forma de una nave particular cerca-
- Ahora que lo dices-
Sable pone los ojos en blanco pero no dice nada más: está demasiado ansioso de ponerse su uniforme. Camino con él afuera, y cuando la cabina se cierra tras de mí, súbitamente se me va la cabeza y caigo de rodillas, mi mundo balanceándose.
- April?- Sable se gira y me pone de pie de un tirón.- Qué-
- No, no...- digo, sonriéndole.- Tropecé... olvidé que acá hay un desnivel... no te preocupes-
- De veras-
- Sí, ve a cambiarte!- digo, desapareciendo hacia mi cuarto. Los chicos fijan el curso a Romania, el pequeño país independiente donde seguro encontraeremos un hangar donde pueda renovar y revisar a Ramrod con apoyo particular de calidad.
Cuando me abrocho la armadura, las altas botas, me ajusto el cinturón y las flexibles protecciones de brazos y piernas, me cierro la pechera y el corsé rojo, los guantes, el mareo se pasa. No sé que fue, pero nunca me he sentido mejor. Aunque compruebo con cierta frustración que estos últimos cinco años, se ha desaparecido al menos una talla de busto... adónde se ha ido? Maldita sea... no que tuviera mucho para empezar.
Cuando regresamos a la cabina, somos recibidos con silbidos. Había olvidado que ese traje negro hasta el pecho, con blanco marcando sus pectorales hace a Sable verse altísimo.
- Se ven... qué candy para los ojos.- Colt se frota las manos: Fire está babeando a Sable.- Nena, podría usar esta visión como Viagra para el resto de mi vida-
- Colt!- - Seguro es mejor que el Prozac, yo me lo estaba comiendo como cereal...- Fire se encoge de hombros, y luego se sumergue en su saddle unit.- Aaaah, mejor que la placenta de mamá, mejor que la vag-
- mmm-mm.- Colt se estira en la suya.- Oh, Boy, nada más que pedirle a la vida-
- Yo tengo algo más que pedir: que una vez que nos larguemos al espacio, encontremos suficiente data sobre esos Cullers para presionar al Cavalry Command. Si no, lo que acabmos de hacer es piratería, y de la seria.- dice Sable, metiéndose en su unidad con un gesto relajado - Hablando de eso, mira.- dice Fire desplegando una bandera. No, es uno de esos gigantescos stickers de nave, plegado, como de cinco metros. Es una calavera con dos tibias amarillo fluorescente, y comprendo: cuando abandonemos el espacio aéreo con una nave militar sin permiso, seremos oficialmente piratas espaciales fuera de la ley. Siempre me gustaron las historias de piratas: me imaginé al mando de un balandro espacial, con botas y parche en el ojo, o con un vestido de esos que se te sale todo, colgando láguidamente del brazo de un apuesto Sable con un pañuelo en la cabeza y a los chicos con cuchillos en los dientes y aretes de oro. Jojojo, veinte hombres en el cofre del muerto y la botella de ron.
- Es como el del Arcadia o el Queen Emeraldas!- digo fascinada.
- No, los de ellos eran blancos o rojos. El nuestro es amarillo, por que llevamos al pirata Sable.- se ríe Colt: Sable nos está ignorando, pero apuesto que se está riendo.- vamos a pegarlo-
Cuando salen los dos excitados como niños, Sable abandona sus pretensiones y suelta la risa.
- Pirata Sable, eh-
- No me digas que no te gustaba Salgari-
- Oh, todos los benditos libros en mi cabeza, Lady Morgan-
- Turbo 3, Black Corsair-
- De inmediato, Eleonora-
- Sí!- exclamo, al sentirnos pasar la velocidad del sonido.

JESSIE Abro el diario, lo leo, me sale café por la nariz, y luego, me caigo al piso de la cafetería riéndome tanto que las camareras piensan que me ha dado algo. Estos ridículos... teatrales... inconscientes... tarados...

SABLE Las reparaciones toman más tiempo de lo que esperaba: para asegurarnos, sólo le hicimos alineación y afinamiento en Romania, y luego nos llevamos repuestos y pintura menor a un lindo lugar oculto cerca del Lago Rin, en donde la vegetación disimula el brillo negro de la parte superior de la nave. No creo que estemos listos para pasar a módulo de combate, pero cargamos bien la nave de armamento, el cual está por las nubes: pero incluso nuestros cañones funcionan impecablemente tras una puesta a punto, y son tres semanas muy agradables mientras nosotros seguimos frotando, escobillando y comprando suministros y April sigue metida en el agujero del infierno y ocasionalmente en la sala de acceso a máquinas, aunque ningún día la dejamos trabajar más de diez horas.
Tendemos camas. Hago traer a Steed. Compramos ropas. Volvemos a llenar los estantes de la cocina con comida luego de volver a asegurarlos. Pintamos las habitaciones, traemos las plantas sin las cuales Fire no puede vivir, y arreglamos el equipo de música sin el cual yo no puedo vivir. Traemos libros para April, y un televisor satelital para Colt.
Despegamos, en tres semanas justas, y ponemos proa al espacio. Todo funciona de maravilla.
Ramrod es nuestra casa, y una semana luego, cuando me despierto en mitad de la noche y camino, recorriéndolo, es como si nunca me hubiera ido, nunca hubiera habido esa paz que nos envenena.
Estoy haciendo lo correcto al arrastrarlos en esta aventura loca? Ahora no hay vuelta atrás: somos buscados por el robo de Ramrod, estamos fuera de la ley, al menos, espero, hasta que logremos probar la presencia, y peligrosidad, de esos " Cullers.
Supongo que Eagle nos hubiera escuchado. Lástima que el padre de April haya muerto.

Charles Eagle, el padre de April, era uno de esos pocos militares pacifistas. Él era un idealista y la madre de April una dama de sociedad de Calandra: no me pregunten de dónde sacó April el cerebro y la habilidad de un científico loco. Eagle fue el primero en tratar de hacer paz con los seres de vapor, el primero en sugerir que deberíamos llegar a un arreglo pacífico, y fue porque era el más detestado de los altos comandantes del Cavalry Command que lo asignaron al proyecto Ramrod, cuando todo parecía que iba a ser un desastre. Eagle no sólo sacó delante el proyecto, nos reunió, admitió a Colt y a Fireball: ahora lo llaman visionario, pero en esa época era muy poco popular, y le dieron el proyecto más difícil e indeseado: nosotros.

Eagle lograba dominarnos y contenernos: en toda la primera etapa de la guerra, con Ramrod I, logró entenderse con nosotros, y lograr que lo obedeciéramos. Era por él que nos controlábamos, e intentábamos ser lo más pacifistas posibles. Él nos moldeó, en un equipo autosuficiente y convergente, cuando habíamos sido un grupo de mocosos intragables, April desconfiada, Colt resentido, Fire odiando la autoridad y yo, que tenía un ego como para contrapesar Ramrod.

Fue entonces que lo raptaron. Cuando Jessie se llevó a Eagle, el infierno se soltó: nos descontrolamos, y no hubo un comandante, excepto ocasionalmente WhiteHawk que no nos dejara por imposibles. Siempre supuse que me ascendieron de Capitán a Comandante sólo para no tener que lidiar con nosotros.

Cuando Jessie nos puso una trampa en Durango, usando al comandante, fue nuestra primera pelea interna en serio. Jessie usó un muy sofisticado simulador de voz para hacerse pasar por el comandante, y lo mandó tan codificado, que sabía que solamente April podría desentrañarlo. Cuando oyó la voz de su padre, al que adoraba, fue como si le hubieran pegado un tiro al corazón. Fuimos a Durango, pero allí, April nos pidió que descendiéramos de inmediato, y yo me negué.
April se enfureció, pero se controló como toda una militar. – Porqué no-
- Porque es sospechoso. Creo que es una trampa, y nos están usando de carnada-
- Admito que puede ser. Pero podría no serlo, y estaríamos perdiendo un tiempo valioso. Es mi padre el que puede estar allá abajo, cazado como un animal, y solo!-exclamó, la voz quebrándosele. A mí me dolió el corazón: y entonces intervino Fire:
- April, queremos rescatar a tu padre tanto como tú, pero tenemos que ir paso a paso. Si es una emboscada y nos matan no le ayudaremos en nada-
- Creo que vale la pena arriesgarnos. Es mi padre, y no puedes pedirme que no haga nada, Sable-
- Tu padre querría que actuáramos como un equipo, April, y si hubiera querido que tomaras tú las decisiones, te habría puesto al frente.- le soltó Fireball.
- Sí. Supongo que tienen razón.- dijo ella, antes de salir, demasiado rápido para fingir que no pasaba nada. - Se te pasó la mano, corredor!- ladró Colt en cuanto ella salió. Nosotros no dijimos nada, pero es la única tarde en que recuerdo haberme sentido infeliz a bordo de Ramrod, observando ese horrible planeta.

Esa noche, tras tres horas de mirar el techo, Colt encendió la luz.
- Acabo de ir al baño y la luz de April aún está encendida. Seguro que está allí sola, llorando. Yo creo que ustedes dos fueron muy crueles con ella-
- Ella es un militar: sabrá soportarlo-
- Sí, claro. Como ustedes dos tienen a sus padres a salvo en casa, es fácil-
Fire se enderezó, listo para empezar con Colt en algo que iba a acabar en puñetazos.
- Un minuto.- dije yo.- Dijiste que April aún tiene la luz encendida-
- Sí-
- Eso no es típico de ella-
- Qué quieres decir-
- No crees que dejar la luz hasta ahora, sugiriendo que no puede dormir, es como tratar de hacernos sentir culpables?-

- Sable, yo no dije nada, y me siento culpable!- gritó Colt.
- No creerás que...?- Fireball me miró: él sí se veía culpable.

Se había ido sola a media tarde con Steed, a registrar el planeta sola, y casi había caído en manos de Jessie. Fue una batalla cruenta: apenas llegamos a tiempo de ayudarla. Si la hubiesen matado, nunca me lo hubiese podido perdonar: nunca me había aterrorizado tanto como cuando vi a Jessie, sujetándole las muñecas, chantajeándola con la vida de su padre.
Fue una batalla brutal: y cuando acabó, Jessie escapó, sin dejarnos saber si el Eagle vivía o no. April estuvo en un trance melancólico que casi nos volvió locos después de eso: me obligó a castigarla por su desobediencia, y luego, dejó de hablar y casi de comer.

Jessie debe de haberse enterado. Porque, inconcebible como era, nos llamó para decirnos que Eagle vivía, que estaba a salvo con él, y... se atrevió a mandarle saludos a April.
Me conmovió, a pesar de que lo odiaba, que la amase tanto para mandar su propia conviniencia militar y su impecable estrategia a la mierda. Le estaba yendo tan bien...

Fire fue corriendo a darle la noticia: habíamos parado a ver el atardecer en Clavell, en un campo de flores amarillas, y él fue corriendo a darle las buenas noticias. Sólo entonces ella lloró en su pecho – no sé que se dijeron, pero los miré desde la cabina- y fue la primera vez que lo vi besarla.

Me pregunto si extraña a su padre. Después de su rescate, y de Ramrod II, Eagle se volvió más bien un nexo para recibir información y para que nosotros eleváramos cualquier petición: no nos hubieran negado nada, sobre todo después del desastre del proyecto Rampart. Pero con los años, nos volvimos más desconfiados, y nos enfrentamos más al viejo. Ya no tomábamos órdenes como antes: es posible que nos hubiéramos vuelto egocéntricos, no sé. Incluso April se negaba a veces a obedecerlo, y en nuestras peleas normalmente estaba de nuestro lado.

Me dí cuenta cómo la había manipulado, cómo nos había manipulado a todos poco antes del fin de la guerra: estoy seguro que sin que Jessie se diera cuenta lo manipuló a él también.

Tuvimos una conversación poco después del armisticio final. Nunca le dije a April que mi renuncia tuvo mucho que ver con esa conversación con su padre: en parte, porque sé cuánto lo amaba ella, a pesar del daño que le hizo. Pero fue la última vez que hablé con él, hasta que, cuando murió, siete meses después, fui a ofrecerle mis respetos y a consolar a April.

Siempre me pregunté si habrían tenido algún quiebre, o si su enfermedad fue tan cruel: pero April, que había llorado hasta enfermarse cuando lo raptaron, no derramó una lágrima, aún descompuesta como se veía con el uniforme rojo oscuro de Jared.

Recuerdo que había sol cuando tuvimos esa conversación, él y yo. Estaba sentado en su oficina, con él, los dos acabando con uno de los últimos, modestos reportes de esa época: creo que era cuando los seres de vapor estaban terminando de instalar su tercera colonia en el área deshabitada de Rejkavic. Él me había felicitado por mi trabajo, y luego dijo, como al pasar:
- Supongo que sabes que ya no te queda mucho de estar con April-
Lo miré, algo desconcertado.- Sé que nos vamos a desbandar los cuatro a fin de año, no-
- Sí. Lo decía por si... te apetecía hacer algo-
- No comprendo a qué se refiere-
- No soy ciego: sé que tienes sentimientos por mi hija-
El viejo me miró fijamente. Yo me quedo sin habla un minuto, y luego muevo la cabeza.
- Me parece que hace ocho años, nos advirtió a los tres que nos mantuviéramos lejos de April-
- Sí.- dijo él, y me miró fijamente.- Tú me obedeciste-
Lo miré sin entender. Luego él se echó atrás en la silla y me miró a la cara, con leve diversión en sus ojos.
- No te hagas el tonto, Sable. No fue porque no piense que eres digno de ella... eres un lord y un héroe interestelar, por Dios. – su tono lo hizo sonar tan infantil que me sonrojé.- Pero el amor de los tres por ella funcionó de maravilla como una dinámica, y estoy seguro que la quisieron mucho más, y entre ustedes, que si uno de ustedes hubiera sido su novio formal-
- Planeó que...? Usted-
- Lógicamente. Mientras quisieran impresionar a la chica, serían todo lo heroicos que pudieran, sin ponerla en peligro, siempre en el límite ideal. Ella ha sido muy valiosa en su rol de acicate y promesa, no crees? Si hubiera sido la novia oficial tuya, de Fireball o de Colt... si le das la zanahoria al burro, el burro se la come. Es la promesa de la zanahoria lo que mantiene a los burros andando-
Y en ese momento, en ese momento supe sin ningún género de duda que nada me habría gustado más que sacar mi espada y clavársela en el corazón a ese viejo, manipulador bastardo. Me estaba probando? Nos estaba probando?! Usó a April como un... pegamento, sin siquiera pensar en sus sentimientos, sin siquiera considerar su mente brillante y su valor?
- Me está diciendo que quiere que me le declare ahora-
- Dios, no. Ya no son niños, y su afecto está en otra parte. Aceptó la oferta de Jared de ser su general para el próximo año: y Randolph me ha pedido permiso para cortejarla. Sería una espléndida boda-
- Como si fuera un tratado? Eso se llama... prostituir a su propia hija.- siseé, hirviendo de rabia.
- Yo sólo le di permiso a Randolph: April creerá que es idea suya. Pero los beneficios de esa alianza... April es muy inteligente y sabrá verlos-
- Se la hubiera entregado a Jessie si en vez de la desmantelación de Ramrod le hubiera pedido a April para firmar la paz?- dije, la pregunta quemándome la garganta. No quería saber. Pero pregunté.
Él me miró, juntando las yemas de los dedos.
- Él no la pidió-
- Contésteme. Se la habría dado-
- Los hubiera entregado a los cuatro, si eso hubiera asegurado la paz-
Me levanté de golpe, derribando la silla. Y salí de ahí sin un saludo ni una palabra más. Esa noche lloré de rabia en mis habitaciones, y presenté mi renuncia casi de inmediato.
Si Jessie hubiera sabido... la idea me hacía temblar. Lloré por las oportunidades perdidas, por la injusticia, las mentiras, y por nosotros. Ahora que estamos juntos, saber que no hay un Eagle vigilándonos me hace sentir libre. Esta vez, nadie nos controlará. Estamos volando rumbo a la Victory Star, y más allá. Quiero saber qué está pasando en la Frontera. Quiero verle la cara a esos Cullers... pero aún más al Comando cuando lleguemos con data irrefutable.
Si lo logramos.

COLT Pilotamos hacia el espacio profundo sin ningún temor, y en el primer día pasamos a turbo 5. Todo está bajo control: la nave funciona como un reloj, y no me sorprende.
Excepto por un detalle, la primera noche en espacio profundo.

Cuando despierto, me permito una puteada, y luego recuerdo dónde estoy, y porqué me he despertado. Por un momento, pensé que había vuelto a hacer un comentario machista, Robin me había mandado a domrir al patio, y había nevado.
Estoy en Ramrod, y entre todo lo que arreglamos, nos olvidamos de poner a cargar las baterías de los generadores de ambiente. Me estoy congelando.
En la litera encima mío, a Sable le castañetean los dientes tan fuerte que es un milagro que no me despertase antes. Debajo mío, Fire logró dormirse, pero se queja en sueños. Ni me pregunto cómo estará April.
Oooh, a la mierda.
- Arriba. Traigan sus mantas.- ordeno, despertando a Fire de un tirón. - Adónde-
- Nos vamos a enfermar así.- digo secamente.- vamos a-
Salimos al pasillo, y la veo, avanzando ante nosotros: si está sorprendida de vernos, no dice nada.
- No te estás congelando-
- Puse a cargar los generadores, pero no van a estar listos hasta unas cuantas horas más...- me dice April, temblando tanto que es visible, envuelta en su pijama, encima un sweater, encima su bata y una manta de su cama. Tiene la nariz y las mejillas rojas.
- A tu cama, April.- ordeno, guiándolos a los tres a su habitación. Ella es la única que tiene una cama mediana: nuestras literas, aunque muy cómodas, no me servirían para esto.
Me meto el primero en la cama, poniendo mi manta sobre las pocas de April, y palmeo el colchón mientras ellos me miran desconcertados.
- Méte acá, Tinkerbell, éste es el lado hetero.- bromeo, quitándole la manta, la bata y el sweater, y colocándolos encima del montón.
- Esto es... muy poco... correcto...- se queja Sable, mientras Fire se mete inmediatamente y April se tapa hasta las orejas sin protestar. Luego, los dos lo meten a la fuerza entre ambos.
Hay una rato de castañeteo de dientes y quejas, apegamientos tímidos y luego suspiros: luego, dormimos.
Calientes. Nada como la piel desnuda para mantenerte caliente.
Y despierto sonriendo con las luces de imitación día de April, observando cómo su cuerpecito está sandwicheado entre el mío y el de Sable, abrazando su costado mientras yo tengo mi pecho contra su espalda, su cuerpo acomodado en el mío con total confianza y abandono, sus manos abrazando el pecho de Sable, que sube y baja despacio. Adherido a él por el otro lado lo abraza Fire por la cintura, la cabeza sobre el estómago de Sable, tapado hasta que sólo se ve su cabello castaño y finísimo. Está tan apegado a él que su mano descansa en el hombro de April, apretándonos los cuatro en la cama mediana.
Ella tiene la mejilla rosada bajo mi boca, y su piel está caliente. Mi niña sonríe en sueños. Incluso Sable está sonriendo.
Cierro los ojos: no quiero moverme jamás, aunque una parte de mí que no puede estarse quieta quiere moverse... maldita sea. Observo la luz en las pestañas cafés de Sable, en las tupidas de April, en el cabello de Fireball. No quiero despertarlos, se ven tan dulces así. Veo a Fire suspirar y hundir un poco más la cabeza contra el vientre de Sable, que tiene la camiseta arremangada y me deja ver la piel tensa sobre abdominales rígidos sobre los que duerme Fire: puedo ver ahora el desnudo cuello de mi muchacho, más lindo que el de muchas mujeres, y April que se estira vagamente, cerca de despertar, con un movimiento que la pega a mí y a Sable desde los pies hasta el pelo y que me hace tocar el cielo.
Quiero verlos despertar, ver cómo regresan a la vida. No sé porqué me conmueve tanto.
Veo a Sable parpadear lentamente, despertando, su mano yendo a acariciar el cabello de Fire, y luego, lo veo levantar un brazo delgado pero musculoso, y.
AT-CHISS!

FIREBALL

- Qué demonios-
La luz roja de la alarma aún enciende, comprobamos con shock cuando empieza a parpadear mientras la bocina de alarma empieza a ensordecernos. April se abalanza a su saddle unit, y su rostro se pone rígido.
- No puede ser!- exclama.
- Qué...?- el gráfico cobra sentido para mí.- Estamos sin combustible?! Pero cómo puede ser, si llenamos el estanque-
- Eran como cinco gigaleones, ni con una fuga del porte de un hoyo de cañón podría haberse-
- Esperen, esperen.- April agita las manos calmándonos.- No se pongan histéricos... el barril tiene dos sensores, uno en el paso al motor, que puede estar tapado, y otro que baja con el nivel hasta avisarme de la barrera del diez miligaleones. Es posible que ése esté pegado, por pasar tanto tiempo en seco, en la parte superior, o que el otro esté trabado con algo. Voy a mirar, los barriles son trasparentes por algo-
- Eh... te tengo malas noticias.- dice Colt.- Los pintaron. Ya no son trasparentes-
- Qué-
- Ooh, maldita sea-
- Qué hacemos-
April mueve la cabeza.- La única forma sería meterse adentro a ver... pero el combustible está caliente, los vapores queman los pulmones, y si está trabado el de abajo habría que llegar al fondo-
- Yo lo hago.- dice Colt.- No está a 56 grados? Eso es una ducha-
- No seas tarado, no es agua, es combustible comprimido, vas a quedar sin piel-
- No es así como hacen los liftings?- Sable asiente.- olvídalo, vaquero, yo voy-
- Olvídenlo los dos, no caben ahí. Hace falta espacio para maniobrar, y yo soy la más pequeña-
- Los tres se pueden olvidar.- digo yo, cruzándome de brazos.- Si el combustible te deja maltrecha, en la siguiente alarma no tendremos mecánica. Yo voy: soy apenas más grande que tú-
- Pero, Fire-
- Ya córtenla. Qué quieren, que descubramos en pleno vuelo que hay algo trabando el paso de combustible allá al fondo del tanque? No tengo ganas de aprender a volar por las malas. Tranquilos, me pondré el casco y me tardaré poco, qué tan difícil puede ser...-

- Bueno, al menos combustible hay.- digo cuando Colt desenrosca con su fuerza hérculea la tapa del barril, que mide cinco metros de alto, con un diámetro de dos.
Los demás están allí, mirando tensos y como hipnotizados el oscuro combustible. Me pondré el casco, con una manga: no nos atrevemos a usar oxígeno, que es muy inflamable.
Los chicos están a punto de negarse a que me meta. Así que me pongo ambas manos en la cabeza tras el casco, junto las rodillas, las doblo un poco hacia un lado y muevo el trasero, agitando la manga de plástico que me sale del casco.
- Miren, chicos, nueva moda para ir a la playa...- Tengo que mencionar que aparte del casco y mitones de ingeniero, sólo llevo mis calzoncillos rojos?- Soy el piloto de Village People-
Los tres casi se revuelcan de risa. Luego, mientras aún están secándose los ojos, me siento en el borde y me meto adentro, salpicón negro.
Ew. Estaría muy agradable y calentito acá si NO SINTIERA QUE SE ME FRÍE LA PIEL! Es como nadar en ácido de baterías... ay... bueno, nunca pensé tener hijos de todas formas... pero con armadura completa o exotraje paso directo al fondo. Por si acaso me amarraron una cadena a la cintura, por si me desmayo.
Veamos dónde estás, sensorcito jodido.
Aleluya. April tenía razón: está pegado. Me cuelgo con ambas manos en la oscuridad, y lo tironeo: es como tirar de una piedra. Aprieto los dientes, jadeando hasta que empiezo a ver puntos, y entonces, milagrosamente, empieza a ceder.
El maldito sensor se afloja y baja al nivel del combustible, sólo unos veinte centímetros de su posición original. Oigo a las alarmas parar... tenía razón, era eso simplemente.. qué bueno.
Está calentito y tengo sueño... Me pregunto si a Sable le gusta hacerlo en una tina caliente.
Me acuerdo de una vez en la playa... jugando... nuestros cuerpos calientes... Qué año fue eso? Sable y yo contra Colt y April jugando volley.
los hicimos comer arena... y luego, entre los tres tirándola al agua y Sable riendo... los tres echando miraditas calientes alrededor y posando para las chicas que nos miraban, pero casi sacando vaporizadores cuando algún hijo de puta se atrevía a siquiera chequear a April... Hacía calor, como ahora...

APRIL Lo subimos desmayado: obviamente, inhaló demasiado combustible. Mientras Colt cierra la tapa puteando, Sable y yo le quitamos el casco y lo revisamos: tiene la piel irritada, pero no hay heridas ni ampollas, excepto un nudillo despellejado, asumo que por la fuerza de soltar el sensor. Está respirando bien. Sable lo alza y corre con él a la ducha para quitarle el combustible: Colt y yo salimos, tosiendo por la inhalación, y yo reviso los gráficos.
- Todo está okay. Era solamente el sensor pegado.- digo sonriendo.- Ahora podemos dormir tranquilos-
- Sable lo llevó a la ducha-
- Sí, y adivina quién tiene que limpiar todo ese combustible en el pasillo-
- Pero no es juuuusto-
- Agarra ese trapo, vaquero-
- No, tú trapea, al menos cerca del baño. Me imagino lo que debe estar pasando allá dentro-
- Tú dices, con Fire todo... resbaloso-
Colt cierra los ojos.- No me metas ideas en la cabeza-
- No me digas que te molesta-
- No, me hace feliz, pero paso de ver la acción in my face-
- Yo pienso que es lindo-
- April, para ti debe ser caliente ver a dos guaperas como ésos en plan... gaywatch-
Yo me río. Tiene toda la razón.
- dame el trapo.- digo aún riendo, y empiezo a limpiar mientras Colt se va a los controles. Me sonrojo un poco cuando veo que la puerta del baño grande del primer nivel está abierta: y sale vapor. Oh, qué demonios.
Limpio todo del rastro de combustible en cuatro patas, y según me voy acercando al baño, empiezo a encontrar ropa de Sable, manchada de combustible, y el casco y la ropa interior de Fire. En la puerta del baño, los mitones y los pantalones de Sable.
Con mucha discreción, estiro la mano y recogo toda la ropa para llevarla a lavar. Luego, me aclaro la voz.
- Sable? Está bien Fire-
- Estoy... bien.- me llega la respuesta de Fireball, algo temblorosa. La voz de Sable es firme, en cambio.- Pero fue... una depilada genial, no me queda un pelo más que en la cabeza-
- Puedes traernos ropa limpia? Pijama para Fire, es mejor que se acueste un rato. Y traéme un poco de cold cream si tienes, perdió toda una capa de epidermis-
- Pero-
- Enseguida.- digo yo, y me asomo un segundo para coger la camisa de Sable.
El vapor y el vidrio empañado no me los oculta, y aunque quisiera no mirar, no puedo evitarlo. Fire está desmadejado en los brazos de Sable, la cabeza echada atrás, los brazos aferrándole como pueden: Sable lo sostiene de pie, apoyándose en las porcelanas calientes del baño, y las caderas de Fire están apretadas contra su entrepierna. Están desnudos, empapados, y pensaría que Sable sólo lo sostiene si justo en ese momento Fire no emitiera un suspiro tan abiertamente sensual que me pongo fucsia, y no lo viera empujándose contra Sable.
Salgo de allí como alma que lleva el diablo, porque si Sable me miraba a los ojos y me hacía el más mínimo gesto, yo saltaba dentro de esa tina.
Son tan... hermosos juntos. Colt tiene razón, me fascina verlos, pero no voy a empezar a espiarlos. Por tentador que pueda ser. Si eso los hace felices, yo estoy feliz.