El latigazo que rasgó la camiseta de April de arriba abajo por la espalda también laceró su piel, y April dejó escapar un gritTHE
WHIP
A Saber Rider Snippet
By The Fox.
Nota: Los eventos del mutante y el látigo, así como el rescate de Sable, ocurren efectivamente en el episodio " Jesse's Revenge"El latigazo que rasgó la camiseta de April de arriba abajo por la espalda también laceró su piel, y April dejó escapar un grito tanto de dolor como de sorpresa al perder el equilibrio por la fuerza del golpe y luego sentir el mismo dolor lacerante en los tobillos, en donde el látigo se enredó como una culebra, frenando sus pies y haciéndola caer de bruces. El repugnante, pero fuerte mutante soltó una risa que parecía un ladrido, y tiró del látigo, arrastrando su herida espalda por la tierra áspera, tirando del nudo que formaba el látigo en sus tobillos como se tira de una yegua laceada, y April jadeó de dolor y trató de soltarse, pero estaba tan sujeta como por un grillete de acero.
- te tengo, muñeca.- siseó ansiosamente el mutante, avanzando sin soltar el látigo, sus amigos formando un corro.- no te resistas, ya verás que te va a gustar lo que tengo para ti… ya no estamos tan creídas ahora, no? Vas a ver que te va a gustar cuando nos conozcamos mejor…- agregó riendo y agachándose para sujetarle los tobillos. April se sentó rápida como una centella para aferrarle el cuello con ambas manos, pero dos mutantes le sujetaron las muñecas y tiraron hacia atrás, incorporándola, antes de que el mutante la sujetara del pelo y hundiera la boca en su cuello, sus manos ansiosas rodeándola.
- No me toques!- gritó April, revolviéndose como un gato montés, y entonces un destello plateado hizo que uno de los hombres sujetándole un brazo la soltara y se doblara en dos, una espada cruzando el aire, Steed maniobrando tan cerca que su crin le rozó la cara cuando un segundo sablazo envió al mutante que la acosaba a varios metros. April rodó, se arrancó el látigo de las piernas y se lo echó al cuello al tercer hombre antes de asfixiarlo hasta la inconsciencia, antes de volverse a Sable, que desmontaba y envainaba, hecha una furia.
- Maldita sea, Sable! No necesitaba tu ayuda, tenía todo bajo control-
Sable, que creyó que April bromeaba, levantó las cejas.- Oh. Sí que lo tenías bajo control, pero pensé que te gustaban las flores y los chocolates primero, my bad-
- No te atrevas a burlarte! No necesito tu maldita ayuda, así que la próxima vez ve a jugar al héroe con alguien que lo necesite!- gritó April. Sólo entonces Sable le miró la cara, y al verla sonrojada y temblando de ira, su rostro cambió, a una mezcla entre ofendido e inquieto.
- April… sólo quería ayudarte, igual que tú me hubieras ayudado a mí. Perdona que haya intervenido, pero no asumí que te molestaría tanto-
- No necesito tu ayuda! No quiero tu ayuda!- ladró April, antes de respirar hondo, y cubrirse el pecho con las manos: la camiseta desgarrada se le estaba empezando a caer.- Yo… puedo arreglármelas sola-
- Nadie ha discutido eso.- agregó Sable con voz conciliadora.-Mis disculpas por haber intervenido: no pensé que iba a irritarte que me metiera en tu combate…- se mordió los labios para no agregar y no me esperaba esta actitud de kindergarten, pero calló.- Quieres que te ayude a curarte la herida-
- Puedo sola!- cortó April, antes de dar media vuelta e irse, intentando no cojear, a Ramrod. Sable se mordió los labios, pero se quedó allí, aunque le hubiera ahorrado mucho dolor al llevarla en brazos o sobre Steed: y le dolió cada uno de esos pasos inseguros, sólo respirando tranquilo otra vez cuando la vio subiendo la rampa. En el mismo momento Red Fury se estacionó a su lado levantando un poco de polvo, y Bronco Buster se posó un poco más allá, el atardecer polvoriento de Westmine cubriendo de polvo todo en momentos mientras el sol se ponía rojo.
- Qué fue eso? Estaban discutiendo? Ustedes?- preguntó Fireball, saltando afuera de Red Fury, su rostro traicionando que pensaba anotar la fecha en el calendario. Sable frunció el ceño, pero no dijo nada.
- Está herida?- preguntó Colt, acercándose con paso rápido y apoyándose en Steed.- La llevamos al hospital-
- No te metas. Déjala tranquila: está… creo que está un poco en shock, las cosas se pusieron muy espesas acá por un minuto.- agregó, y su rostro se suavizó luego, mientras montaba a Steed.- Después de todo, ella corre riesgos en los que nosotros no pensamos. Es… perfectamente comprensible. Vamos, tengo que mirarle esa herida, o se le va a infectar.- agregó, galopando hacia la nave. Fire miró a Colt, y Colt miró a Fire.
- Te has dado cuenta que siempre que Sable dice que algo es " perfectamente comprensible", nosotros no entendemos ni papa-
- Es como esas películas francesas subtituladas en alemán, que parece que empezaran por la mitad-
- Lo siento por April. Cuando Sable te limpia una herida, te la deja dos veces más grande-
- Ése. - dijo Colt sentenciosamente.- Es un sádico de cuidado. Y Tinkerbell es una masoquista, así que son un match hecho en el cielo-
- Qué estás comiendo?-preguntó Colt dos días más tarde. April había aguantado en silencio que Sable le curase la herida, una toalla bien sujeta contra su pecho mientras con mucha paciencia y una pinza el escocés le escarbaba la carne hasta sacarle todas las piedrecillas y espinas de cactus que se habían metido en la herida, hasta dejársela limpia. Desde entonces llevaba un parche y un vendaje, y había estado muy callada, dejando su habitación sólo para sus deberes de pilotaje o navegación, y apenas comiendo. Fire y Colt se habían preocupado, pero Sable insistió en que era sólo shock y que la dejasen en paz: pero cuando Colt acabó su turno de madrugada y entró a la cocina, encontró a April con la cara metida en unas hojas impresas y una fuente de algo que se parecía mucho a aserrín mojado, del porte de una marmita pequeña, al frente.
- Un suplemento vitamínico.- dijo April concisamente antes de meterse una cucharada en la boca, toser, y continuar comiendo con voluntad. Colt metió la cuchara con que se preparaba una leche en el plato, lo probó y lo escupió en el lavaplatos.
- No sólo parece mierda, sabe a mierda… deja esa basura y te haré un bollo de queso-
- No.- April respiró hondo, frunciendo el ceño.- Aunque supongo que después de todo podría admitir un poco de azúcar…- se quejó. Colt le ofreció el azucarero, mientras April observaba su enorme plato hacer unas burbujas ominosas.
- Ew.- comentó Colt al ver como el azúcar era tragada por la masa de un café grisáceo.
- Colt, es mala educación decir Ew de lo que otra persona está comiendo-
- No es mala educación si la otra persona también tiene cara de Ew.- - Colt-
- Acompáñame al pueblo, estamos como a diez kilómetros… vamos en BroncoBuster, nos tragamos un desayuno campesino y volvemos. Tienes la mañana libre y yo no tengo sueño… anda, Tinkerbell-
- No-
- Porqué corno no-
- Tengo algo que hacer. Una vez que acabe de comerme esto.- April suspiró y miró su plato mientras el vaquero movía la cabeza, se ponía el sombrero y la besaba antes de irse.- Eww-
- Dónde está April? Llegaron los códigos nuevos-
- Dónde va a estar? En el gimnasio. Donde ha estado las últimas dos semanas. Honestamente, creo que está a punto de llevar un saco de dormir a la máquina de bíceps. Por casualidad, Sable, la llamaste gorda en algún momento-
- Qué-
- Tú, Colt-
- Pero si April no tiene de dónde agarrarse, no tiene ni para hacer feliz a un hombre honesto…- Colt se palmeó sus propios pectorales rígidos.- Tiene menos pechos que yo… sería muy linda con unas dos cazuelas y media más entre las rodillas y el cogote, pero le faltan-
- Preguntaba porque a las chicas, si las llamas gordas, empiezan a machacarse en el gimnasio como psicóticas… y April se está poniendo psicótica, si me perdonas, si pasa el día entero ahí-
- No se trata de eso, Fire. Se trata de otra cosa, y aunque he tenido mucha paciencia, esto ya ha llegado demasiado lejos para que siga siendo comprensivo.- dijo Sable, poniéndose de pie, sus ojos grises relampagueando. Los otros dos lo siguieron cuando avanzó por el pasillo a zancadas y abrió la puerta del pequeño gimnasio de Ramrod, en donde April, con calzas negras y una camiseta gris acababa de hacer dos pivotes atrás y un doble sin manos, un látigo en su mano restallando al mismo tiempo y una pesa atada a cada tobillo.
- APRIL! Suficiente! Se acabó esta estupidez.- ladró Sable secamente, las manos en las caderas.- Deja esas malditas pesas y vete a decodificar, que tu trabajo es ése, no intentar criar músculos que no vas a tener jamás! He tenido suficiente paciencia con esta estúpida obsesión tuya, pero ya es más que suficiente, y está interfiriendo con tu trabajo-
- Tengo el mismo derecho a entrenar que ustedes!- gritó April, su temperamento tan violento como había sido esas dos últimas semanas.
- Entrenar sí, enfermarte a propósito no. Por si no te has dado cuenta, lo único que has conseguido con tu programa de alimentación y entrenamiento es perder peso y lesionarte los ligamentos. Estás a medio camino a desaparecer, y si sigues haciendo pesas con el doble de tu peso, vas a lesionarte de verdad. Y no me voy a quedar sentado mientras eso sucede.- acabó Sable con irritación.- Te prohíbo tocar siquiera una pesa hasta que se te curen las articulaciones, y te prohíbo cualquier entrenamiento físico que no sea judo, y no más de dos horas al día. Tienes mucho trabajo esperándote, y me niego a seguir haciéndolo yo-
- Pero Sable!- exclamó April, el látigo en su mano.- He logrado mejorar! Ahora manejo el látigo, y soy mucho más fuerte, ya-
- No. Me. Importa.- gruñó Sable.- No es para discutir! Es una orden. Esto es una locura, una maldita obsesión, y métete esto en la cabeza: nunca serás más fuerte que nosotros, comas lo que comas y ejercites lo que ejercites. Entendiste-
April se demudó, bajando la vista. Colt y Fire miraron a Sable, sorprendidos por su crudeza, pero Sable mantuvo la mirada fija en su segunda, la mandíbula apretada.
- Pruébamelo.- dijo April de pronto, los ojos rebeldes en los suyos.- ustedes tres, contra mí. Si gano, me dejas en paz-
- Hecho.- dijo Sable, tomando su espada de práctica del rack con un gesto exasperado.- Colt, Fire, no la dejen ganar. Es una orden. Estás lista-
- Vamos a pelear? Los tres contra ella? No es un poco injusto?- preguntó Fire, indeciso, mientras Colt miraba a Sable y a April alternativamente, completamente confuso.
- Ustedes están desarmados, ella tiene el látigo.- dijo Sable a guisa de explicación, colocándose frente a ella.- Y hagan breve esto: no es un juego-
- Cuando quieran.- dijo April, echándose atrás, el látigo en la mano derecha.-Vamos-
Lo hubieran echado a broma de no haber estado Sable y April tan mortalmente serios. Los tres se lanzaron a la vez, pero Fire tuvo que frenar cuando April hizo que el látigo restallara casi en su cara, esquivara a Sable dejándose caer y derribara cruzando sus piernas en el camino de Colt: enseguida saltó hacia atrás, hizo un pivote, y con un giro de judo aferró a Fire y lo lanzó por los aires. Fire, que era ágil como un acróbata, cayó sobre sus pies y se volvió para atacarla, pero ella se había metido por detrás de Sable y le había aferrado el brazo con una llave, obligándolo a soltar la espada con una presión que lo hizo apretar los dientes.
- Estás rápida! Y muy fuerte!- elogió Fire sonriendo, pero la April que lo enfrentó no sonreía, y cuando él se lanzó hacia ella intercambiaron dos o tres golpes de judo ágiles y exactos, y luego, el látigo se le enrolló en la cintura, haciéndolo perder el equilibrio y recibiendo un golpe en el pecho que lo dejó sin aire.
- Agárrala, Colt!- ordenó Sable, y el vaquero se estiró y sujetó las piernas de April, que se giró furiosa y le pateó la cara, dejándolo inconsciente.
- Colt!- gritó April asustada al darse cuenta que su reflejo había sido demasiado violento: el vaquero tenía sangre en la sien.
- Sigue peleando!- ordenó Sable.- Fire-
Fire la aferró por detrás, ahora luchando en serio, auténticamente inquieto: April se dejó caer de bruces y lo estrelló en el piso con una voltereta, dejándolo sin aire por segunda vez, haciéndolo rodar tosiendo. En el mismo momento, Sable alargó la mano, aferró a April del brazo y le dio un puñetazo en el hombro, durmiéndole el brazo derecho. April pasó el látigo a la mano izquierda y le dio un latigazo en el pecho, haciéndolo casi caer atrás: pero Sable esquivó los dos siguientes, y dejó que el tercero se arrollara en su brazo, para dar un violento tirón y capturar a April en sus brazos, su espalda contra el pecho de él. La rodeó con ambos brazos y le arrebató el látigo, alzándola cuando ella intentó patearlo.
- Suficiente! Ríndete!- rugió Sable.
- No aún!!- gritó ella, manoteando: Sable soltó un brazo, levantó el látigo doblado, y le dio con todas sus fuerzas en la parte baja de la espalda y en las nalgas, arrancándole un grito. April se tensó, y luego, se quedó colgando de sus brazos, lacia, antes de echarse a llorar.
- April?- susurró Fire asustado, sentándose, aún tosiendo. Sable se dejó caer se rodillas, sentado en los talones, y la rodeó con sus brazos mientras ella sollozaba en su pecho, sollozaba con auténtica angustia, sus manos llenas de callos por las últimas dos semanas aferrando su uniforme.
- No puedes…- susurró Sable.- no puedes evitarlo. Siempre serás más frágil que nosotros, siempre correrás más riesgos, pero para eso somos más fuertes que tú. No lo entiendes? Es bueno que seamos más fuertes… si alguien te derrota, para eso estamos nosotros… te protegeremos… nunca dejaremos que nadie te toque… necesito que seas nuestra ingeniera, necesito tu cerebro y tus manos ágiles, para la fuerza ya estamos nosotros… pero te necesito a ti, April… deja que nosotros te cuidemos y … April, si alguien se atreve a tocarte, tendrá que ser nuestros cadáveres, y ya ves… somos fuertes y podemos protegerte…- la letanía de Sable se acalló cuando April dejó de llorar y se secó los ojos con las manos, quedándose quieta un minuto antes de mirarlo, la mirada baja y avergonzada.
- He sido una estúpida. Sable, he sido una imbécil, perdóname por favor… COLT!- agregó, soltando a Sable y volteándose, al vaquero, que se sentaba, parpadeando y sujetándose la cabeza.- Colt, por Dios, perdóname, no pretendía patearte, estás bien-
- Veo dos Aprils… eeeeeh… estoy muy bien, venga una a cada lado, nenas-
- COLT-
- Ahora que me dejaste inconsciente… me llevas a tu cueva, y me abusas, verdad, mi cavernícola rubita-
- … serás-
- Qué haces despierto-
- La guardia.- Sable se secó rápidamente las mejillas con el dorso de las manos, pero no lo suficientemente rápido. April, un vaso de leche en la mano, su bata rosada sobre el pijama con un león resfriado en el pecho se apoyó en el umbral de la cabina. – Qué haces tú despierta-
- Siempre que Colt está de guardia vengo a traerle leche cuando me despierto para ir al baño.- dijo April, entrando a la cabina.- No le toca Colt hoy-
- Le cambié. Le dolía la cabeza-
April tuvo la decencia de verse contrita.
- Te cambio la leche por té-
- No, leche está bien.- dijo Sable, tomándola, dándole un sorbo y dejándola aparte.- Es mejor que te vayas a dormir. Estás rendida-
- Estás bien?- preguntó April con delicadeza, acariciándole la nuca con timidez. Sable se apoyó en su mano un momento, y luego la miró, sobresaltándola al ver sus ojos húmedos.
- Sable! No llores… te lastimé? Estás herido? Sable… qué pasa-
- Te pegué.- dijo Sable, secándose los ojos otra vez.- Tuve que pegarte con todas mis fuerzas.- añadió con un suspiro.
- Es eso lo que te…?- April abrió los ojos enormes.- Sable, yo también le pegué a Colt, y a ti, estábamos practicando-
Sable suspiró.- Te pegué con todas mis fuerzas y una parte de mí lo disfrutó. Estaba exasperado, y… fue sexualmente satisfactorio golpearte.- añadió con sinceridad, antes de cubrirse el rostro con las manos.- Estoy enfermo, enfermo, enfermo. Ahora acúsame de acoso y haz que me degraden, me lo merezco por levantarte la mano-
- Ahora eres tú el que está siendo un tarado.- dijo April dulcemente.- Tenías toda la razón en darme una paliza, y no hubiera… entendido de otra forma. Colt tuvo razón en llamarme cavernícola…- añadió con un suspiro.- Y si disfrutaste golpearme de… alguna forma… supongo que no es raro. Yo también saco placer sexual de otras cosas…- agregó, algo incómoda, pero con la voz firme - Como qué?- Sable la miró sorprendido.
- No te digo…- ella se echó a reír.
- Cuéntame.- exigió él, pensando que ella mentía para hacerlo sentir mejor. Pero April habló rápidamente y sin dudar.
- Colt cuando saca a Bronco Buster afuera y lo lava a mano si hay sol, con sólo esos jeans viejos y se moja entero… Fire cuando vamos a bailar y se pone pantalones de cuero… y tú cuando llegas todo traspirado y exhausto de practicar esgrima solo, por ejemplo-
Sable enarcó las cejas.- Y yo que pensé que quedaba hecho un asco-
- Oye, encerrados en esta nave por meses, es natural que nos empiecen a motivar hasta las plantas de las macetas-
- No tenemos plantas en macetas-
- Sí, y hay un motivo para eso.- Sable soltó la risa.
- No tenía ni idea que te… animaba el día.-añadió luego, sonrojándose levemente.- Me siento muy halagado-
- Ustedes tres son guapísimos, tendría que estar ciega, sorda y muerta para no echar una mirada de cuando en vez.- dijo ella uniéndose a su risa.- Ustedes tienen que conformarse conmigo, los pobrecitos-
- Tú eres preciosa, aunque ahora estés muy flaca y muy dura para mi gusto. A mí me gustan las mujeres suaves y regordetas, que puedan acunarte, que sean blandas y suaves cuando está en…- Sable se sonrojó.- con ellas, ya sea teniendo relaciones o cuidándote.- - Te voy a comprar un hombre de mashmellow-
- Tonta.- Sable le palmeó el hombro.- Dios, está más dura que yo, te debe de doler todo. Deja que te de un masaje-
April se sentó obediente en la punta del Saddle Unit se Sable, dejando que él hiciera su mejor esfuerzo sobre los músculos como piedra bajo su piel. Cuando llegó a su cintura, hizo un leve movimiento, pero Sable no la soltó.
- Todo partió cuando esos malditos mutantes te agarraron, verdad-
Ella asintió, levemente.
- Estabas asustada. Nunca te habían atrapado así, verdad? Nunca te habías sentido tan indefensa-
Ella asintió. Luego respiró hondo.- Una vez-
- Cuándo-
- Conoces al general Tolliver-
- A Tolliver? Sí-
- Tenía catorce años y estábamos en ejercicios en simulación de campo, en Yuma. Fui a dejarle unos papeles: era un honor. Él-
Sable se tensó como una cuerda.- Qué te hizo-
- Nada… es decir, nada terrible. Pero…- April logró sonreír, haciendo un gesto, porque suponía lo que Sable se imaginaba. – Me… empujó sobre su escritorio, me ordenó que me quedara quieta y revisó sus papeles sobre mi espalda mientras me palpaba el trasero. Fue… muy extraño, yo estaba aterrorizada y no me atrevía a moverme. No hizo nada más, sólo me palpó como quien palpa una sandía o un caballo y luego me soltó. Fue muy humillante, muy extraño y muy aterrador, pero luego me dí cuenta que tuve bastante suerte, no hizo nada más que tocarme unos momentos-
- Hijo de perra.- soltó Sable.- Había escuchado rumores, pero no pensé que fueran ciertos. Y no dijiste nada-
- No, y no sé porqué.- dijo April vagamente, moviendo la cabeza.- Temía que no me creyesen, supongo. Después de eso, aprendí judo y perdí el miedo, pero pasé un año que si me tocaban, saltaba-
Tolliver siempre se preguntó qué le había hecho al Jinete Sable y sus dos compañeros, Colt y Fire, para justificar que le dieran una paliza la siguiente vez que se lo encontraron, acusándolo de actividades renegadas. Cuando se probó la inocencia de Tolliver, ( en ausencia del general, curándose sus fracturas en el hospital) deberían haber presentado sus disculpas por escrito, pero el papel debe de haberse perdido…
Nota: Los eventos del mutante y el látigo, así como el rescate de Sable, ocurren efectivamente en el episodio " Jesse's Revenge"El latigazo que rasgó la camiseta de April de arriba abajo por la espalda también laceró su piel, y April dejó escapar un grito tanto de dolor como de sorpresa al perder el equilibrio por la fuerza del golpe y luego sentir el mismo dolor lacerante en los tobillos, en donde el látigo se enredó como una culebra, frenando sus pies y haciéndola caer de bruces. El repugnante, pero fuerte mutante soltó una risa que parecía un ladrido, y tiró del látigo, arrastrando su herida espalda por la tierra áspera, tirando del nudo que formaba el látigo en sus tobillos como se tira de una yegua laceada, y April jadeó de dolor y trató de soltarse, pero estaba tan sujeta como por un grillete de acero.
- te tengo, muñeca.- siseó ansiosamente el mutante, avanzando sin soltar el látigo, sus amigos formando un corro.- no te resistas, ya verás que te va a gustar lo que tengo para ti… ya no estamos tan creídas ahora, no? Vas a ver que te va a gustar cuando nos conozcamos mejor…- agregó riendo y agachándose para sujetarle los tobillos. April se sentó rápida como una centella para aferrarle el cuello con ambas manos, pero dos mutantes le sujetaron las muñecas y tiraron hacia atrás, incorporándola, antes de que el mutante la sujetara del pelo y hundiera la boca en su cuello, sus manos ansiosas rodeándola.
- No me toques!- gritó April, revolviéndose como un gato montés, y entonces un destello plateado hizo que uno de los hombres sujetándole un brazo la soltara y se doblara en dos, una espada cruzando el aire, Steed maniobrando tan cerca que su crin le rozó la cara cuando un segundo sablazo envió al mutante que la acosaba a varios metros. April rodó, se arrancó el látigo de las piernas y se lo echó al cuello al tercer hombre antes de asfixiarlo hasta la inconsciencia, antes de volverse a Sable, que desmontaba y envainaba, hecha una furia.
- Maldita sea, Sable! No necesitaba tu ayuda, tenía todo bajo control-
Sable, que creyó que April bromeaba, levantó las cejas.- Oh. Sí que lo tenías bajo control, pero pensé que te gustaban las flores y los chocolates primero, my bad-
- No te atrevas a burlarte! No necesito tu maldita ayuda, así que la próxima vez ve a jugar al héroe con alguien que lo necesite!- gritó April. Sólo entonces Sable le miró la cara, y al verla sonrojada y temblando de ira, su rostro cambió, a una mezcla entre ofendido e inquieto.
- April… sólo quería ayudarte, igual que tú me hubieras ayudado a mí. Perdona que haya intervenido, pero no asumí que te molestaría tanto-
- No necesito tu ayuda! No quiero tu ayuda!- ladró April, antes de respirar hondo, y cubrirse el pecho con las manos: la camiseta desgarrada se le estaba empezando a caer.- Yo… puedo arreglármelas sola-
- Nadie ha discutido eso.- agregó Sable con voz conciliadora.-Mis disculpas por haber intervenido: no pensé que iba a irritarte que me metiera en tu combate…- se mordió los labios para no agregar y no me esperaba esta actitud de kindergarten, pero calló.- Quieres que te ayude a curarte la herida-
- Puedo sola!- cortó April, antes de dar media vuelta e irse, intentando no cojear, a Ramrod. Sable se mordió los labios, pero se quedó allí, aunque le hubiera ahorrado mucho dolor al llevarla en brazos o sobre Steed: y le dolió cada uno de esos pasos inseguros, sólo respirando tranquilo otra vez cuando la vio subiendo la rampa. En el mismo momento Red Fury se estacionó a su lado levantando un poco de polvo, y Bronco Buster se posó un poco más allá, el atardecer polvoriento de Westmine cubriendo de polvo todo en momentos mientras el sol se ponía rojo.
- Qué fue eso? Estaban discutiendo? Ustedes?- preguntó Fireball, saltando afuera de Red Fury, su rostro traicionando que pensaba anotar la fecha en el calendario. Sable frunció el ceño, pero no dijo nada.
- Está herida?- preguntó Colt, acercándose con paso rápido y apoyándose en Steed.- La llevamos al hospital-
- No te metas. Déjala tranquila: está… creo que está un poco en shock, las cosas se pusieron muy espesas acá por un minuto.- agregó, y su rostro se suavizó luego, mientras montaba a Steed.- Después de todo, ella corre riesgos en los que nosotros no pensamos. Es… perfectamente comprensible. Vamos, tengo que mirarle esa herida, o se le va a infectar.- agregó, galopando hacia la nave. Fire miró a Colt, y Colt miró a Fire.
- Te has dado cuenta que siempre que Sable dice que algo es " perfectamente comprensible", nosotros no entendemos ni papa-
- Es como esas películas francesas subtituladas en alemán, que parece que empezaran por la mitad-
- Lo siento por April. Cuando Sable te limpia una herida, te la deja dos veces más grande-
- Ése. - dijo Colt sentenciosamente.- Es un sádico de cuidado. Y Tinkerbell es una masoquista, así que son un match hecho en el cielo-
- Qué estás comiendo?-preguntó Colt dos días más tarde. April había aguantado en silencio que Sable le curase la herida, una toalla bien sujeta contra su pecho mientras con mucha paciencia y una pinza el escocés le escarbaba la carne hasta sacarle todas las piedrecillas y espinas de cactus que se habían metido en la herida, hasta dejársela limpia. Desde entonces llevaba un parche y un vendaje, y había estado muy callada, dejando su habitación sólo para sus deberes de pilotaje o navegación, y apenas comiendo. Fire y Colt se habían preocupado, pero Sable insistió en que era sólo shock y que la dejasen en paz: pero cuando Colt acabó su turno de madrugada y entró a la cocina, encontró a April con la cara metida en unas hojas impresas y una fuente de algo que se parecía mucho a aserrín mojado, del porte de una marmita pequeña, al frente.
- Un suplemento vitamínico.- dijo April concisamente antes de meterse una cucharada en la boca, toser, y continuar comiendo con voluntad. Colt metió la cuchara con que se preparaba una leche en el plato, lo probó y lo escupió en el lavaplatos.
- No sólo parece mierda, sabe a mierda… deja esa basura y te haré un bollo de queso-
- No.- April respiró hondo, frunciendo el ceño.- Aunque supongo que después de todo podría admitir un poco de azúcar…- se quejó. Colt le ofreció el azucarero, mientras April observaba su enorme plato hacer unas burbujas ominosas.
- Ew.- comentó Colt al ver como el azúcar era tragada por la masa de un café grisáceo.
- Colt, es mala educación decir Ew de lo que otra persona está comiendo-
- No es mala educación si la otra persona también tiene cara de Ew.- - Colt-
- Acompáñame al pueblo, estamos como a diez kilómetros… vamos en BroncoBuster, nos tragamos un desayuno campesino y volvemos. Tienes la mañana libre y yo no tengo sueño… anda, Tinkerbell-
- No-
- Porqué corno no-
- Tengo algo que hacer. Una vez que acabe de comerme esto.- April suspiró y miró su plato mientras el vaquero movía la cabeza, se ponía el sombrero y la besaba antes de irse.- Eww-
- Dónde está April? Llegaron los códigos nuevos-
- Dónde va a estar? En el gimnasio. Donde ha estado las últimas dos semanas. Honestamente, creo que está a punto de llevar un saco de dormir a la máquina de bíceps. Por casualidad, Sable, la llamaste gorda en algún momento-
- Qué-
- Tú, Colt-
- Pero si April no tiene de dónde agarrarse, no tiene ni para hacer feliz a un hombre honesto…- Colt se palmeó sus propios pectorales rígidos.- Tiene menos pechos que yo… sería muy linda con unas dos cazuelas y media más entre las rodillas y el cogote, pero le faltan-
- Preguntaba porque a las chicas, si las llamas gordas, empiezan a machacarse en el gimnasio como psicóticas… y April se está poniendo psicótica, si me perdonas, si pasa el día entero ahí-
- No se trata de eso, Fire. Se trata de otra cosa, y aunque he tenido mucha paciencia, esto ya ha llegado demasiado lejos para que siga siendo comprensivo.- dijo Sable, poniéndose de pie, sus ojos grises relampagueando. Los otros dos lo siguieron cuando avanzó por el pasillo a zancadas y abrió la puerta del pequeño gimnasio de Ramrod, en donde April, con calzas negras y una camiseta gris acababa de hacer dos pivotes atrás y un doble sin manos, un látigo en su mano restallando al mismo tiempo y una pesa atada a cada tobillo.
- APRIL! Suficiente! Se acabó esta estupidez.- ladró Sable secamente, las manos en las caderas.- Deja esas malditas pesas y vete a decodificar, que tu trabajo es ése, no intentar criar músculos que no vas a tener jamás! He tenido suficiente paciencia con esta estúpida obsesión tuya, pero ya es más que suficiente, y está interfiriendo con tu trabajo-
- Tengo el mismo derecho a entrenar que ustedes!- gritó April, su temperamento tan violento como había sido esas dos últimas semanas.
- Entrenar sí, enfermarte a propósito no. Por si no te has dado cuenta, lo único que has conseguido con tu programa de alimentación y entrenamiento es perder peso y lesionarte los ligamentos. Estás a medio camino a desaparecer, y si sigues haciendo pesas con el doble de tu peso, vas a lesionarte de verdad. Y no me voy a quedar sentado mientras eso sucede.- acabó Sable con irritación.- Te prohíbo tocar siquiera una pesa hasta que se te curen las articulaciones, y te prohíbo cualquier entrenamiento físico que no sea judo, y no más de dos horas al día. Tienes mucho trabajo esperándote, y me niego a seguir haciéndolo yo-
- Pero Sable!- exclamó April, el látigo en su mano.- He logrado mejorar! Ahora manejo el látigo, y soy mucho más fuerte, ya-
- No. Me. Importa.- gruñó Sable.- No es para discutir! Es una orden. Esto es una locura, una maldita obsesión, y métete esto en la cabeza: nunca serás más fuerte que nosotros, comas lo que comas y ejercites lo que ejercites. Entendiste-
April se demudó, bajando la vista. Colt y Fire miraron a Sable, sorprendidos por su crudeza, pero Sable mantuvo la mirada fija en su segunda, la mandíbula apretada.
- Pruébamelo.- dijo April de pronto, los ojos rebeldes en los suyos.- ustedes tres, contra mí. Si gano, me dejas en paz-
- Hecho.- dijo Sable, tomando su espada de práctica del rack con un gesto exasperado.- Colt, Fire, no la dejen ganar. Es una orden. Estás lista-
- Vamos a pelear? Los tres contra ella? No es un poco injusto?- preguntó Fire, indeciso, mientras Colt miraba a Sable y a April alternativamente, completamente confuso.
- Ustedes están desarmados, ella tiene el látigo.- dijo Sable a guisa de explicación, colocándose frente a ella.- Y hagan breve esto: no es un juego-
- Cuando quieran.- dijo April, echándose atrás, el látigo en la mano derecha.-Vamos-
Lo hubieran echado a broma de no haber estado Sable y April tan mortalmente serios. Los tres se lanzaron a la vez, pero Fire tuvo que frenar cuando April hizo que el látigo restallara casi en su cara, esquivara a Sable dejándose caer y derribara cruzando sus piernas en el camino de Colt: enseguida saltó hacia atrás, hizo un pivote, y con un giro de judo aferró a Fire y lo lanzó por los aires. Fire, que era ágil como un acróbata, cayó sobre sus pies y se volvió para atacarla, pero ella se había metido por detrás de Sable y le había aferrado el brazo con una llave, obligándolo a soltar la espada con una presión que lo hizo apretar los dientes.
- Estás rápida! Y muy fuerte!- elogió Fire sonriendo, pero la April que lo enfrentó no sonreía, y cuando él se lanzó hacia ella intercambiaron dos o tres golpes de judo ágiles y exactos, y luego, el látigo se le enrolló en la cintura, haciéndolo perder el equilibrio y recibiendo un golpe en el pecho que lo dejó sin aire.
- Agárrala, Colt!- ordenó Sable, y el vaquero se estiró y sujetó las piernas de April, que se giró furiosa y le pateó la cara, dejándolo inconsciente.
- Colt!- gritó April asustada al darse cuenta que su reflejo había sido demasiado violento: el vaquero tenía sangre en la sien.
- Sigue peleando!- ordenó Sable.- Fire-
Fire la aferró por detrás, ahora luchando en serio, auténticamente inquieto: April se dejó caer de bruces y lo estrelló en el piso con una voltereta, dejándolo sin aire por segunda vez, haciéndolo rodar tosiendo. En el mismo momento, Sable alargó la mano, aferró a April del brazo y le dio un puñetazo en el hombro, durmiéndole el brazo derecho. April pasó el látigo a la mano izquierda y le dio un latigazo en el pecho, haciéndolo casi caer atrás: pero Sable esquivó los dos siguientes, y dejó que el tercero se arrollara en su brazo, para dar un violento tirón y capturar a April en sus brazos, su espalda contra el pecho de él. La rodeó con ambos brazos y le arrebató el látigo, alzándola cuando ella intentó patearlo.
- Suficiente! Ríndete!- rugió Sable.
- No aún!!- gritó ella, manoteando: Sable soltó un brazo, levantó el látigo doblado, y le dio con todas sus fuerzas en la parte baja de la espalda y en las nalgas, arrancándole un grito. April se tensó, y luego, se quedó colgando de sus brazos, lacia, antes de echarse a llorar.
- April?- susurró Fire asustado, sentándose, aún tosiendo. Sable se dejó caer se rodillas, sentado en los talones, y la rodeó con sus brazos mientras ella sollozaba en su pecho, sollozaba con auténtica angustia, sus manos llenas de callos por las últimas dos semanas aferrando su uniforme.
- No puedes…- susurró Sable.- no puedes evitarlo. Siempre serás más frágil que nosotros, siempre correrás más riesgos, pero para eso somos más fuertes que tú. No lo entiendes? Es bueno que seamos más fuertes… si alguien te derrota, para eso estamos nosotros… te protegeremos… nunca dejaremos que nadie te toque… necesito que seas nuestra ingeniera, necesito tu cerebro y tus manos ágiles, para la fuerza ya estamos nosotros… pero te necesito a ti, April… deja que nosotros te cuidemos y … April, si alguien se atreve a tocarte, tendrá que ser nuestros cadáveres, y ya ves… somos fuertes y podemos protegerte…- la letanía de Sable se acalló cuando April dejó de llorar y se secó los ojos con las manos, quedándose quieta un minuto antes de mirarlo, la mirada baja y avergonzada.
- He sido una estúpida. Sable, he sido una imbécil, perdóname por favor… COLT!- agregó, soltando a Sable y volteándose, al vaquero, que se sentaba, parpadeando y sujetándose la cabeza.- Colt, por Dios, perdóname, no pretendía patearte, estás bien-
- Veo dos Aprils… eeeeeh… estoy muy bien, venga una a cada lado, nenas-
- COLT-
- Ahora que me dejaste inconsciente… me llevas a tu cueva, y me abusas, verdad, mi cavernícola rubita-
- … serás-
- Qué haces despierto-
- La guardia.- Sable se secó rápidamente las mejillas con el dorso de las manos, pero no lo suficientemente rápido. April, un vaso de leche en la mano, su bata rosada sobre el pijama con un león resfriado en el pecho se apoyó en el umbral de la cabina. – Qué haces tú despierta-
- Siempre que Colt está de guardia vengo a traerle leche cuando me despierto para ir al baño.- dijo April, entrando a la cabina.- No le toca Colt hoy-
- Le cambié. Le dolía la cabeza-
April tuvo la decencia de verse contrita.
- Te cambio la leche por té-
- No, leche está bien.- dijo Sable, tomándola, dándole un sorbo y dejándola aparte.- Es mejor que te vayas a dormir. Estás rendida-
- Estás bien?- preguntó April con delicadeza, acariciándole la nuca con timidez. Sable se apoyó en su mano un momento, y luego la miró, sobresaltándola al ver sus ojos húmedos.
- Sable! No llores… te lastimé? Estás herido? Sable… qué pasa-
- Te pegué.- dijo Sable, secándose los ojos otra vez.- Tuve que pegarte con todas mis fuerzas.- añadió con un suspiro.
- Es eso lo que te…?- April abrió los ojos enormes.- Sable, yo también le pegué a Colt, y a ti, estábamos practicando-
Sable suspiró.- Te pegué con todas mis fuerzas y una parte de mí lo disfrutó. Estaba exasperado, y… fue sexualmente satisfactorio golpearte.- añadió con sinceridad, antes de cubrirse el rostro con las manos.- Estoy enfermo, enfermo, enfermo. Ahora acúsame de acoso y haz que me degraden, me lo merezco por levantarte la mano-
- Ahora eres tú el que está siendo un tarado.- dijo April dulcemente.- Tenías toda la razón en darme una paliza, y no hubiera… entendido de otra forma. Colt tuvo razón en llamarme cavernícola…- añadió con un suspiro.- Y si disfrutaste golpearme de… alguna forma… supongo que no es raro. Yo también saco placer sexual de otras cosas…- agregó, algo incómoda, pero con la voz firme - Como qué?- Sable la miró sorprendido.
- No te digo…- ella se echó a reír.
- Cuéntame.- exigió él, pensando que ella mentía para hacerlo sentir mejor. Pero April habló rápidamente y sin dudar.
- Colt cuando saca a Bronco Buster afuera y lo lava a mano si hay sol, con sólo esos jeans viejos y se moja entero… Fire cuando vamos a bailar y se pone pantalones de cuero… y tú cuando llegas todo traspirado y exhausto de practicar esgrima solo, por ejemplo-
Sable enarcó las cejas.- Y yo que pensé que quedaba hecho un asco-
- Oye, encerrados en esta nave por meses, es natural que nos empiecen a motivar hasta las plantas de las macetas-
- No tenemos plantas en macetas-
- Sí, y hay un motivo para eso.- Sable soltó la risa.
- No tenía ni idea que te… animaba el día.-añadió luego, sonrojándose levemente.- Me siento muy halagado-
- Ustedes tres son guapísimos, tendría que estar ciega, sorda y muerta para no echar una mirada de cuando en vez.- dijo ella uniéndose a su risa.- Ustedes tienen que conformarse conmigo, los pobrecitos-
- Tú eres preciosa, aunque ahora estés muy flaca y muy dura para mi gusto. A mí me gustan las mujeres suaves y regordetas, que puedan acunarte, que sean blandas y suaves cuando está en…- Sable se sonrojó.- con ellas, ya sea teniendo relaciones o cuidándote.- - Te voy a comprar un hombre de mashmellow-
- Tonta.- Sable le palmeó el hombro.- Dios, está más dura que yo, te debe de doler todo. Deja que te de un masaje-
April se sentó obediente en la punta del Saddle Unit se Sable, dejando que él hiciera su mejor esfuerzo sobre los músculos como piedra bajo su piel. Cuando llegó a su cintura, hizo un leve movimiento, pero Sable no la soltó.
- Todo partió cuando esos malditos mutantes te agarraron, verdad-
Ella asintió, levemente.
- Estabas asustada. Nunca te habían atrapado así, verdad? Nunca te habías sentido tan indefensa-
Ella asintió. Luego respiró hondo.- Una vez-
- Cuándo-
- Conoces al general Tolliver-
- A Tolliver? Sí-
- Tenía catorce años y estábamos en ejercicios en simulación de campo, en Yuma. Fui a dejarle unos papeles: era un honor. Él-
Sable se tensó como una cuerda.- Qué te hizo-
- Nada… es decir, nada terrible. Pero…- April logró sonreír, haciendo un gesto, porque suponía lo que Sable se imaginaba. – Me… empujó sobre su escritorio, me ordenó que me quedara quieta y revisó sus papeles sobre mi espalda mientras me palpaba el trasero. Fue… muy extraño, yo estaba aterrorizada y no me atrevía a moverme. No hizo nada más, sólo me palpó como quien palpa una sandía o un caballo y luego me soltó. Fue muy humillante, muy extraño y muy aterrador, pero luego me dí cuenta que tuve bastante suerte, no hizo nada más que tocarme unos momentos-
- Hijo de perra.- soltó Sable.- Había escuchado rumores, pero no pensé que fueran ciertos. Y no dijiste nada-
- No, y no sé porqué.- dijo April vagamente, moviendo la cabeza.- Temía que no me creyesen, supongo. Después de eso, aprendí judo y perdí el miedo, pero pasé un año que si me tocaban, saltaba-
Tolliver siempre se preguntó qué le había hecho al Jinete Sable y sus dos compañeros, Colt y Fire, para justificar que le dieran una paliza la siguiente vez que se lo encontraron, acusándolo de actividades renegadas. Cuando se probó la inocencia de Tolliver, ( en ausencia del general, curándose sus fracturas en el hospital) deberían haber presentado sus disculpas por escrito, pero el papel debe de haberse perdido…
