Capítulo 5. Mi estúpido dragón.

Lucy's Pov

Terror. Eso fue lo que sentí al ver la puerta de la casa abierta.

-Lucy-san...- dijo Wendy comenzando a asustarse.- ¿Dejastes la puerta así cuando salistes?

-Pa..para nada...- dije asustada.- Estoy segura de que la cerré con llave.

-Lucy-nee, Wendy, esperad aquí, entraré yo primero.- dijo Romeo adentrándose en la casa.- Parece vacía, podeis entrar.

Wendy, Charle, Happy, los pequeños Tora y Ryu y yo entramos con miedo. En principio no había nada distinto, hasta que me percate de las cartas desperdigadas por el escritorio, y una gran bolsa tirada en el suelo junto al escritorio.

-¿Qué...?- comencé a hablar acercándome a la bolsa. Happy me siguió y observó algo en aquella bolsa que le llamó la atención.- ¡Lucy mira!- exclamó.

De la bolsa sobresalía un papel algo gastado. El papel de la primera misión que hicimos juntos. Mi corazón dio un vuelco. Comencé a sacar las cosas de la bolsa con desesperación. Los demás papeles de las misiones. Los recuerdos. Tu saco de dormir. Todo estaba allí. ¿Por qué?. Escucho pasos apresurados entrar en la casa y una voz que conozco bastante bien y que hacía años que deseaba escuchar retumbó por las paredes.

-¿Se puede saber que haceis tirando todas mis cosas por el suelo?- dijistes con un tono divertido. No contesté. No pude. Mientras Happy, Romeo y Wendy corrían hacia tus brazos, yo me quedé allí de rodillas, junto con el traje de Maid que también te habías llevado, arrugado entre mis manos.

El corazón me latía tan fuerte que me retumbaban los oídos. Las lágrimas amenazaban en mis ojos, después de tanto tiempo. Habías vuelto.

-¿Lucy?- pronunciastes mi nombre tan cerca que provocastes que diese un respingo. Estabas de rodillas junto a mi. "No... no te acerques ahora..." protestó mi yo interna mientras me obligabas a girar el cuerpo hacia ti.- ¿Es que no me vas a decir nada?

"te odio. ¿Por qué me haces esto?" mi monólogo interno seguía protestando, y tu sujetastes mi barbilla levantandome la mirada. Abrí mis ojos llenos de lágrimas, y al fin vi lo que tanto tiempo llevaba deseando ver. La cara del dragón más cabezota e idiota de todo Fiore. Esos hermosos ojos jade, esa única mirada que provocaba que toda yo ardiese. Mi estúpido dragón.

-Nat...su- conseguí susurrar al final, alzando mis manos hacia tu cara. Estaba feliz por tenerte aquí conmigo, y aunque todavía seguía llorando de manera incontrolada, te sonreí- Bienvenido a casa.

-Ya estoy de vuelta.- dijistes sonriendome, mientras me abrazabas fuertemente.- Lamento haberte dejado sola todo este tiempo. ¿Me perdonas?- me preguntastes mientras me secabas las lágrimas de mis mejillas sonrosadas.

-Baaka.- te dije mientras te miraba inflando los mofletes.- No me vuelvas a dejar.

Siempre recordaré ese momento como si fuera ayer. Me mirastes de una forma extraña. Nunca te había visto esa mirada

-Nunca te volveré a dejar sola.- apoyastes tu frente junto a la mía.- Te quiero Lucy.

No podré definir nunca como me sentí en ese momento. Fue una mezcla de locura, felicidad y amor al mismo tiempo. Interrumpistes mis pensamientos con un roce de tus labios. Calor. Felicidad. Amor. Solo pude responder con dificultad.

-Yo...tam...también...Te quiero Natsu.- te dije mientras te devolvía el beso un tanto avergonzada.

-Lo se.- dijistes sonriendo, y al ver mi cara de duda dijistes tan felizmente- Lo leí en tus cartas ^^.

Un rojo intenso se apoderó de mi cara a instante.

-Natsu...¡IDIOTA!- Exclamé indignada mientras te propiné una patada a lo Lucy- SE SUPONE QUE ERAN PRIVADAS.

-Pero si tenían mi nombre.- te echastes a correr por la casa mientras reías a carcajada limpia y yo te perseguía.

-ME DA IGUAL- te grité sin poder evitar reírme yo también.

Nunca pensé que te terminarías enterando de mis sentimientos por mis cartas, y la verdad es que en parte no me arrepiento de haberlas escrito. Aunque no me hizo mucha gracia cuando las llevastes al gremio ese mismo día y comenzastes a leerlas en alto. Si es que, no se puede evitar, siempre serás mi Dragón idiota.