Capítulo 6. ¿Cómo nacen los niños?

ADVERTENCIA: EN ESTOS DOS ULTIMOS CAPITULOS HABRÁ LEMON, O UN INTENTO AL MENOS.

10 años más tarde.

Un tranquilo día en la hermosa ciudad de Magnolia, hogar del gremio más escandaloso de Fiore, Fairy Tail. Cuatro niños magos jugaban en la parte trasera del gremio, armando un jaleo muy característico.

¡Fullbuster! ¡Hielo con patas me las pagarás! - gritaba una niña con un característico pelo de color rosa.

¡ Te lo tienes bien merecido cabeza de cerilla! - se burlaba un niño con el cabello azul, que mientras le hacía regañinas a la pequeña pelirrosa, se había despojado de sus ropas, y ahora practicamente estaba desnudo.

¡Quieres ponerte la ropa pedazo de pervertido! - gritó la muchacha mientras se tapaba los ojos un tanto avergonzada.

Uhhh... Ya están de nuevo otra vez. - dijo una pequeña morena de ojos rojos, que en ese momento tenia un libro en sus manos.

¡PARAD DE UNA VEZ! - Gritó la que parecía ser la mayor de las niñas con un característico pelo rojo largo, y acercándose a paso ligero hacia los que estaban discutiendo.

¡AYE! - exclamaron los dos niños temerosos de que la pelirroja se acercara más.

Al escuchar el jaleo que armaban los niños, un grupo de adultos se acercaron a donde estaban ellos.

¡Se puede saber por qué tanto jaleo! - gritó una de las madres más terroríficas que el gremio tenia. Si... Erza Scarlet.

Mamá, Natsuki y Kaze están discutiendo otra vez – dijo la pequeña de pelo rojo acercandose a su madre.

Natsuki, comportate como una señorita por favor – gritó Lucy con ambas manos colocadas sobre la cintura en forma de jarra.

¡Natsuki! ¡Enséñale una lección a ese Fullbuster! - exclamaba el escandaloso padre de Natsuki - ¡au au au au...LUCY ME HACES DAÑO!

Te lo tienes merecido, deja de decirle esas cosas a nuestra hija – le reprendió Lucy mientras le tiraba de la mejilla a Natsu. - Así está de rebelde, igual que el padre.

Jajajaja parece ser que al Llamitas lo tienen bien controlado.- dijo Gray mofándose de su amigo.

Gray-sama...- reclamó Juvia , cruzando los brazos por encima de su barriguita de 7 meses de embarazo, con un tono de enfado. - compórtese por favor...

S...SII... - decía un tembloroso Gray.

Araa hielito, se me hace muy raro verte tan sumiso con Juvia. - se burlaba Natsu, mientras Lucy se dedicaba a volver a tirarle de la mejilla.

Ya basta vosotros dos – exclamó Erza – a ver si os dedicais a darle ejemplo a vuestros hijos que ya sois lo bastante adultos para ello.

Vamos vamos Erza...- Dijo Jellal – Chicos nos vamos a casa. - Llamó a sus tres hijos, a Sarah, la hija mayor y el ojito derecho de Erza, para sus 10 añitos era la más madura del grupito, cumpliendo como no, con el mismo papel que cumplía su madre de joven en el grupo más conocido de Fairy Tail. 5 años después nacieron los pequeños gemelos, Akira y Simon, ambos habían heredado caracteres de los dos padres, como el color azul del cabello de Jellal y los ojos marrones de Erza. Estos eran los que se dedicaban a revolucionar la casa de los Fernández.

Nosotros también nos vamos, Gray-sama.- dijo Juvia sujetando la mano de su amado Gray – Kaze-kun, vamónos.

Ehhhhh...No quiero.- replicó el joven Fullbuster. Kaze tenía unos 8 años de edad, y era la viva imagen de Juvia, aunque era prácticamente igual que su padre en cuestión de personalidad, bastante tsundere y como no, siempre estaba en pie de guerra con la hija de Natsu, Natsuki. Aunque ahí se podría adivinar que había algo más que una simple rivalidad entre compañeros de equipo y de gremio.

¿Has dicho algo querido? - preguntó Juvia con un tono y una mirada que hicieron que se les hielase la sangre tanto al padre como al hijo. Desde luego, los embarazos no le sentaban nada bien a la sumisa Juvia. Pues durante los embarazos su personalidad cambiaba bastante. Se volvía una especie de Erza, pero con algunos toques adorables, era como la describía Gray a sus compañeros de gremio.

N..no mamá... ya voy...- contestó su hijo aterrado.

Eso me parecía, y vistete por favor.- dijo Juvia mientras se daba la vuelta hacia sus amigas.- Nos vemos mañana en el gremio Lucy-san, Erza-san.

Si, hasta mañana Juvia, hasta mañana Erza.- se despidió Lucy mientras sus amigas se marchaban con sus familias. Se acercó hacia su hija y a su marido, con el pequeño Ryu en brazos.- Muy bien, ahora... ¿Qué voy a hacer con vosotros dos?- dijo resignada y sonriendo.

¡Bien! ¿Nos vamos nosotros también? - dijo Natsu mientras se ponía de pie y cogía a Natsuki para llevarla en sus hombros.

¡Papá bájame! Ya no soy ninguna niña- protestaba la joven dragon slayer, aunque la verdad es que ella disfrutaba mucho mientras su padre la cargaba sobre sus hombros.

Vaaamos, si sabes que te gusta que te lleve sobre mis hombros. Luce, nos adelantamooooos.- dijo Natsu mientras se echaba a correr con Natsuki en los hombros.

Eh...¡Espera Natsu!- exclamó Lucy demasiado tarde- Uhh...Bueno Ryu-chan... Nos hemos quedado tu y yo solos.- Lucy puso a Ryu en el suelo, y ambos empezaron a andar tranquilamente hasta casa.

Una vez todos en casa, Lucy comenzó a preparar la cena, mientras que Natsu se bañaba con los dos niños.

Papi, papi...- decía el pequeño Ryu.- Cuando sea mayor, quiero ser tan fuerte como tu.

Jajajajaja – Reía Natsu mientras enjabonaba al pequeño. - Claro que si hijo.

A pesar de que aún no sabían que magia poseía el pequeño Dragneel, sospechaban que podría llegar a heredar la magia de Lucy, ya que Natsuki había heredado el poder de dragon slayer de Natsu. La hora de la ducha pasó, y toda la familia Dragneel se reunió en el pequeño comedor de la que en su día fue la pequeña casa de Natsu, quién, debido al nacimiento de ambos niños se vio obligado a hacer obras en su casa y añadir dos habitaciones de más en la casa.

Natsuki, cielo, has estado muy callada desde que volvimos a casa. ¿Ocurre algo?- preguntó Lucy preocupada.

Sabes que puedes contarnos lo que quieras hija.- inquirió Natsu, apartando su plato y prestando atención a su hija.

…. - Natsuki dudó un momento en hablar.- Papá... Mamá...¿Co...cómo nacen los bebes?

¡!.- Lucy no pudo evitar sonrojarse cual tomate.

¿ERA ESO? Buaaah pero si eso es...¡buaaahhgg!- Natsu recibió un buen golpe por parte de Lucy antes de que le soltase a su hija alguna barbaridad.

A... ¿a qué viene esa pregunta cielo? - dijo Lucy con nerviosismo.

Simplemente curiosidad... Es que al ver a Tia Juvia embarazada... me lo pregunté.

Ve..veras cariño... Cuando...Cuando un hombre y una mujer se quieren mucho... y...se casan... pues... llega un momento en el que piensan que quieren tener hijos... y...

Y ambos se van a la cama.- dijo Natsu seriamente con los brazos cruzados, sin saber que había soltado una barbaridad, que dejó a la joven Natsuki aun más confusa de lo que ya estaba. Por supuesto, después de soltar la patujada se llevó un buen golpe de su esposa.

¿A la cama?- preguntó Natsuki confundida.

Lo que tu padre quiere decir, es que ambos...- "A ver como puedo explicarselo de una manera que lo entienda..." - es que tanto el hombre como la mujer, se van a la cama, y le rezan a la cigüeña para que les conceda un deseo de tener un bebé. - "menuda tontería...no se lo va a creer" pensó Lucy después de pensar bien lo que acababa de decir.

¿EN SERIO? Entonces si yo quisiera un nuevo hermanito a parte de Ryu, ¿basta con que le rece a la cigüeña para que me conceda el deseo?

¿Eh?- dijo Lucy con una gota de sudor frío bajandole por la frente.- ¿Es que quieres otro hermanito, Natsuki?

¡SI! Una hermanita.- dijo con felicidad.

Oh... entonces esta noche rezaremos mamá y yo también para que la cigüeña te conceda el deseo.- dijo Natsu mientras miraba a Lucy con una mirada que solo ella conocía.

Lucy se sonrojó de manera bestial al reconocer esa mirada de Natsu. "Oh no... En que lío me he metido" pensó Lucy mientras miraba de reojo a su pervertido marido.

. . .

La cena acabó aparcando el tema de los bebés, y Natsu se encargó de dormir a los niños mientras que Lucy se encargó de recoger la mesa y fregar los platos. Mientras estaba entretenida tarareando una canción y fregando, alguien la abrazó por la espalda y la distrajo de su trabajo.

Bueno... ¿Cuándo vamos a empezar a hacerle el deseo realidad a nuestra hija? - preguntó su marido mientras le besaba dulcemente el cuello .

Natsu...- Lucy hacía un intento por mantener la mente centrada en ese momento.- ¿De verdad crees que podríamos tener otro bebé?

¿Por qué no? Podría dormir en el cuarto de Ryu hasta que le construya una nueva.- Natsu seguía besandole el cuello a su esposa suavemente, trazando el dibujo de la clavícula con los labios.- Lucy... Te quiero ahora.

Hay que ver...- Lucy se dio la vuelta para enfrentar la cara de su marido.- Hace unos 7 años ni siquiera sabías como se hacían los bebés... y ahora...uhhh- suspiró en cuanto su marido le sujetó la nuca y la atrajo hasta el, buscando sus labios con anhelo.- Mi estúpido dragón.

¿Aún recuerdas nuestra primera vez?- preguntó Natsu mientras cogía a su esposa en brazos y la llevaba hasta la cama.

Cómo olvidarlo - dijo Lucy con una pequeña carcajada - Me costó mucho que entendieras mis señales.

Si... Era demasiado inocente en aquellos años.- El dragon slayer se dedicó a quitarle el vestido a su esposa suavemente, mientras la besaba con dulzura en el abdomen, y subía hasta llegar a los hermosos pechos que tanto le volvían loco. - No hay día que no agradezca a aquella misión que hicimos nosotros dos solos.

Natsu...- Lucy no podía hacer otra cosa que no fuese gemir el nombre de su esposo. Pero en aquel momento, un Flash de un recuerdo la invadió. Una noche de verano, en una cabaña de un bosque, que supuestamente estaba encantado.