CAPITULO 2
PESADILLAS
Lavo su cara de nuevo y se vio al espejo, aun podía notarse levemente roja la mejilla donde su mejor amiga había estampado su mano hacia unos momentos. Una fugaz sonrisa se dibujo en sus labios, Hermione Granger era impredecible, siempre lo había sido. Se sorprendió al verse sonreír, hacia mucho que no lo hacia, las huellas de los años después de la batalla se veían en su rostro, mas pálido, mas cansado, mas delgado de lo que nunca había estado en su vida. Al igual que sus manos, todo su cuerpo tenia las cicatrices de esos años de tormentosa soledad, sacudió la cabeza mientras sus manos se crispaban sujetando el lavamanos, no podía pensar en eso, no debía hacerlo, se sentía tan bien estar de nuevo cerca de las personas que lo querían, cerca de su mejor amiga…
De pronto ese sentimiento en su interior regreso, la intranquilidad que lo embargaba desde hacia unos días volvió a agitarse en su alma, ¿porque estaba allí? Habían pasado 5 años desde que se fue, y aunque en las largas horas que paso solo en la oscuridad, se había arrepentido, la parte racional de su cerebro le decía una y otra vez que era lo mejor para todos, no podía estar con ellos de nuevo, no después de lo que había pasado, no después de lo que era capaz de hacer, ese pensamiento lo torturo y obligo a alejarse de todos por el miedo a lo que pudiera suceder…
Y sin embargo allí estaba, en el baño de la casa de Hermione, ¡era una locura! ¿porque había regresado?
Les ponía en peligro nuevamente y en especial a ella, si su deseo era regresar había cientos de lugares a donde ir: Grimmauld Place, con Lupin tal vez, Hogwarts, la madriguera, ¿porque no fue con Ron directamente?, ¿porque ella? La ansiedad le embargaba de nuevo, mientras su cabeza trataba de comprender las razones de su agitación, era una estupidez regresar, una imprudencia que podía costarle caro, la posibilidad de sentir otra vez el dolor de esa noche; y sin que pudiera entender, la pregunta sonaba mil veces en su interior:
¿Por qué regreso a ella?
Unos golpes suaves en la puerta lo hicieron reaccionar.
- ¿Harry?
Hermione vacilo, hubo un tono de miedo en su voz al pronunciar su nombre, miedo de que no fuera real, de que fuese un sueño y que al abrir la puerta el baño estuviese vacío…
Pero los ojos verdes que aparecieron frente a ella disiparon todas sus dudas.
Harry la vio de pie frente a el sosteniendo ropa seca, volvió a sonreír. Después de encontrarse en el callejón y de su sorpresiva y dolorosa reacción (para el), lo había tomado del brazo y prácticamente lo arrastro hasta el baño. 'Toma tu primero una ducha, la necesitas mas que yo' dijo y desapareció escaleras arriba. Aun mojada era mas bonita de lo que podía recordar, su cabello castaño empapado caía un poco por debajo de sus hombros, su cuerpo era el de una mujer ahora y no el de la pequeña niña con la que había compartido innumerables aventuras, sus ojos café oscuros no tenían ese brillo que recordaba, estaban opacos y a pesar de su rostro mojado podían verse los rastros de lagrimas.
- Te traje algo para que te cambies, Ron dejo esto la última vez que se quedo aquí y pensé que podría quedarte.
Su voz sonaba segura, traicionando a sus manos que temblaban sujetando las prendas.
La sonrisa se borro del rostro de Harry.
- Gracias
Su voz sonó ronca, como si no la hubiese usado en mucho tiempo, lo que hizo que el corazón de Hermione diese un vuelco, pero reunió todas sus fuerzas para que Harry no viese su turbación.
- He arreglado una habitación para que puedas descansar, es la primera puerta subiendo las escaleras, en realidad es mi biblioteca, es pequeña pero si quieres podrías…
- Servirá, no te preocupes.
Ella vio agradecimiento en sus ojos, ¡Dios, como amaba esos ojos!
- Será mejor que me vaya a dormir.
Hermione se giro para subir a su habitación pero Harry la detuvo suavemente del brazo.
- Hermione, espera, necesito que sepas…
No pudo continuar, ella había tapado su boca con su mano.
- Mañana ¿quieres?
Hacia esfuerzos sobrehumanos para evitar que las lagrimas escaparan de sus ojos. Se miraron un momento en silencio. Se soltó de su mano y camino hacia las escaleras.
- Hasta mañana entonces- dijo él suavemente.
El ruido de las explosiones quedaba atrás a medida que corría por ese largo pasillo hacia la oficina principal, Hogwarts estaba siendo destruida frente a ella sin que pudiera hacer algo para evitarlo, las maldiciones volaban de un lado a otro mientras muchos de sus amigos estaban enfrascados en batallas con mortifagos, sin saber si podrían sobrevivir
¿Cuántos morirían aquella noche? No lo sabia pero mientras corría hasta la gárgola de piedra nada de eso importaba, solo había alguien que ocupaba por completo su pensamiento, solo era él por quien se preocupaba ahora, ¡Dios, porque se había separado de él! Malfoy y los demás se habían interpuesto entre ellos y ahora lo único que sabia era que venían en dirección de este pasillo, Draco intento detenerla pero Ron fue mas rápido y ahora estaban luchando en el gran comedor junto a la orden y los demás, siguió corriendo, debía alcanzarlos, algo le dijo que Voldemort estaba alejando a Harry por alguna razón, y ella no podía dejarlo solo, su corazón de lo decía, debía encontrarlo y rápido.
La estatua estaba hecha pedazos a un lado de la escalera giratoria, subió temiendo lo peor.
- ¡Alohomora, alohomora!, por favor, ábrete…
Estaba de pie frente a la puerta de madera de la dirección. Repetía una y otra vez el hechizo que tantas veces le había servido en el pasado, pero la puerta estaba hechizada y no había manera de abrirla, se aferro a ella tratando de escuchar algo, pero solo podía oír el ruido de cosas que explotaban y se quebraban, y luego el silencio, no había ningún ruido y eso era mucho peor, la puerta se abrió de golpe y se llevo una mano a la boca para ahogar el grito que la sofocaba.
En la habitación circular no quedaban rastros de lo que alguna vez fue la oficina del director, todos aquellos artefactos y objetos de cristal espectaculares estaban quebrados y esparcidos por el suelo, todos los retratos de los antiguos directores estaban quemados, rasgados o destruidos totalmente y sobre el escritorio calcinado, una ave agonizaba…
- Fawkes…
El ave levanto con gran esfuerzo su cabeza para verla, tenia la mitad del cuerpo de color negro como si hubiese sido quemado.
- ¿Dónde esta? ¿A dónde fue Harry?- pregunto.
Fawkes movió su cabeza en dirección de la chimenea. Hermione vio como había restos de humo verde sobre ella todavía, la desesperación en su corazón aumento, ¿como podría encontrarlo ahora? ¿Adonde había ido? El sonido de algo que se quemaba hizo que su atención regresara al escritorio, el ave desaparecía entre un torrente de llamas rojo brillante, un momento después, de entre las cenizas surgía la cabeza de un polluelo gris que chillaba suavemente, el fénix nacía nuevamente, todo comenzaba de nuevo…
Un pensamiento fugaz cruzo por su mente, Fawkes le había dado la respuesta, no sabia que encontraría al llegar, ni que podía pasarle después, nada importaba; tomo un puñado de polvos flu esparcidos sobre el suelo, apretó fuertemente su varita en su mano y entro a la chimenea dispuesta a todo.
- ¡Al Valle de Godric!
Sintió la ya familiar sensación de vértigo al ser succionada por la chimenea.
Al llegar, tuvo que abrirse paso entre los escombros.
De lo que alguna vez fue el hogar de James y Lily Potter, no quedaba más que las ruinas, el humo que llego a sus pulmones la hizo toser, era tan denso que solamente pudo dar un par de pasos sin caerse.
- Es solo cuestión de tiempo, Potter…
La voz silbante que escucho la hizo detenerse mientras un escalofrío de miedo la recorría de pies a cabeza, nunca había escuchado esa voz, siseante, llena de rencor, de veneno. Una voz que exhalaba odio con cada palabra y hería el corazón…
De haber podido gritar lo hubiese hecho.
Pero no podía pronunciar sonido alguno, no podía moverse, gritar, levantar la varita que sostenía en su derecha o hacer algo por su mejor amigo, porque no fue el miedo la que la paralizo, la que no la dejaba moverse ahora; había sido otra cosa, lo supo entonces, uno de ellos la había inmovilizado con un hechizo no verbal, alguien se había dado cuenta que estaba allí mucho antes de que la neblina y el humo se disolviera.
La pregunta era ¿Quién?
El miedo se hizo presente otra vez, pero esta vez era diferente, estaba mezclado con culpa, ¿era Voldemort? ¿Qué pensaba hacerle? ¿Creía acaso que podría utilizarla contra Harry?, sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas que no podía dejar salir; ¿o fue el mismo Harry? Eso era peor porque en vez de ayudarlo en la posición que estaba era más bien un estorbo para él.
El humo se despejo y finalmente pudo ver.
A pesar de años enteros de enfrentar peligros juntos, del viaje lleno de obstáculos, perdidas, dolor y sacrificios para destruir los últimos horrocruxes, no estaba preparada para lo que veía ahora.
Estaban en medio de un círculo de tierra muerta, como si una gran cantidad de energía hubiese sido liberada en su forma mas catastrófica, al primero que vio fue a Voldemort.
Tirado a unos tres metros de donde ella se encontraba, lo vio de perfil, su rostro grisáceo, sus ojos alargados como los de las serpientes, rojos igual que la sangre que salía por su boca, la túnica negra hecha jirones, la varita rota yacía cerca de el, estaba desarmado y aunque todo parecía estar en su contra tenia una sonrisa irónica, una sonrisa que sacudió su alma, mientras en su cabeza una voz le decía una y otra vez que algo no estaba bien…
- ¡Cállate!
El grito la saco de sus pensamientos, busco con la mirada al dueño de esa voz que sonaba tan diferente a la que estaba acostumbrada…
Harry estaba un poco mas allá, su rostro estaba parcialmente cubierto por la sangre que emanaba de la cicatriz de su frente, tenia un corte en su mejilla derecha, y su brazo izquierdo colgaba como si estuviera quebrado, hacia un gran esfuerzo por mantenerse en pie mientras empuñaba fuertemente la varita, apuntaba directamente a Voldemort, su mano temblaba ligeramente…
- Acéptalo Potter, es tu destino, lo fue desde el principio, cumple la profecía- dejo escapar un horrible carcajada- y conviértete en lo que estabas destinado a ser…
- ¡Te dije que te callaras!
Voldemort volvió a reír.
- Mírame Potter, es la oportunidad perfecta, estoy desarmado, nadie puede detenerte, solo debes hacerlo, déjate llevar por el odio, siéntelo recorrer todo tu cuerpo, es una sensación poderosa Potter, cuando pronuncies el maleficio completaras el poder que ahora te niegas a aceptar, serás invencible, serás el mago mas poderoso de todos los tiempos, sentirás los poderes de las artes oscuras dentro de ti, nadie podrá detenerte, nunca nadie podrá ponerse en tu camino, solo debes matarme…
Herminone sin poder moverse ahogaba los gritos de su alma…
El brazo de Harry temblaba ahora más que nunca. Cerro los ojos un segundo en desesperada concentración, fue solo un instante que Voldemort aprovecho para mirar a Hermione sin dejar de sonreír, una mirada que congelo su sangre…
- A lo mejor eres demasiado débil Potter, si, quizás no tienes la suficiente fuerza para hacerlo, eres igual que tu padre, no puedes imaginar lo débil que era, acabe con el en un instante y tu madre, la recuerdo suplicándome que no te matara, que la asesinara a ella en vez de a ti, la muy imbecil se atravesó y la complací, y ahora- dijo mirando nuevamente a Hermione- la pequeña sangre sucia esta aquí para ver el final de uno de los dos, nunca has matado antes ¿verdad Potter?, quizás debería enseñarte a hacerlo, no es difícil, una vez que lo hagas te acostumbraras, pero necesitamos a alguien y creo que la señorita sabelotodo seria perfecta; será lo primero y lo ultimo que te enseñare, fíjate bien y aprende… matar no es el final, tan solo es el principio…
Voldemort levanto una de sus huesudas manos y en ella se formo un haz de energía roja en dirección de Hermione. Ella cerró los ojos.
Todo terminaría, era el final.
- ¡Avada Kedavra!
Fue como si el grito traspasara su alma, a través de sus ojos cerrados pudo ver el destello de luz verde de la maldición imperdonable, un segundo después caía al suelo.
Al abrir los ojos solo vio oscuridad, pero poco a poco la luna llena le permitió ver lo que había pasado, se incorporo rápidamente, un miedo horrible la invadía, ¿cuanto tiempo estuvo inconciente? ¿Dónde estaba Harry? Giro buscándolo con la mirada hasta que lo vio, se levanto y reuniendo todas sus fuerzas corrió hasta él, paso al lado del cuerpo inerte de Voldemort, todo había acabado, por fin estaba muerto y con el volvería la paz que tanto deseaban, pero mientras su cabeza trataba de convencerla que todo estaba bien, algo de movía intranquilamente en su interior mientras llegaba hasta él.
Harry estaba de rodillas en el mismo lugar en donde lo vio al principio, Hermione cayo de rodillas también frente a él, aun sostenía la varita en su mano derecha, su cabeza estaba inclinada con la vista fija en ella.
- Harry…
Hermione susurro suavemente su nombre, quería ver su rostro, ver en esos ojos que estaba bien, que todo estaría bien de ahora en adelante, pero el no la veía.
- Harry
Finalmente levanto el rostro ensangrentado y Hermione pudo verlo a los ojos, pero no vio en ellos la mirada que buscaba, estaban opacos como si les faltara vida…
- Todo acabo ya, Harry, al fin acabo, esta muerto y no volverá…
Repetía una y otra vez eso como deseando convencerse a ella misma que era cierto.
Pero algo dentro de ella le decía lo contrario.
- No te muevas, iré por ayuda…
Intento levantarse pero él la detuvo sosteniéndola del brazo, a decir verdad la sujetaba fuertemente, mas de lo normal, lastimaba, debían ser sus nervios, Harry nunca la lastimaría, pero su brazo empezaba a calentarse, como si el contacto con su mano quemara, ¡Dios! ¿Que pasaba?, un ligero ardor recorría ahora su brazo, intento soltarse pero no podía, miro sus ojos intentando encontrar una explicación, pero seguían inexpresivos, opacos, muertos…
- Harry, por favor me lastimas…
Su voz suplicaba pero él parecía no escuchar, intento nuevamente safarse pero su brazo estaba rígido mientras un dolor punzante la invadía. Era tan fuerte que no pudo evitar un grito de dolor…
Fue como si el grito lo despertara.
Hermione cayo hacia atrás cuando él la soltó, el dolor disminuía ahora, pero el miedo crecía en su interior, busco sus ojos nuevamente, había lagrimas en ellos, intento acercarse pero fue Harry el que se alejo esta vez.
- Harry ¿Qué sucede? Hace un momento tú…
No pudo continuar, Harry se había puesto en pie y seguía mirándola, una lágrima se deslizaba por su mejilla mezclándose con la sangre ahora seca de su cicatriz, ella se puso de pie frente a él…
- Perdón…perdóname Hermione…yo…lo siento tanto…no puedo…no quiero…
Era como si luchara consigo mismo, cerro los ojos un momento y al abrirlos nuevamente, pudo ver que ella lloraba, no podía seguirla lastimando, a ella menos que a nadie, debía hacerlo, era lo mejor para todos.
Levanto su brazo derecho y le acaricio suavemente la mejilla, Hermione contemplaba en silencio su rostro tratando de entender…
- Adiós…
Fue como si la sola palabra hiciera mas daño que todas las maldiciones juntas.
Un instante después Harry Potter; el niño que vivió, el joven que destruyo a Voldemort, su mejor amigo, la persona que mas amaba en el mundo y por la que daría gustosamente su vida sin pensarlo, desaparecía frente a ella…
Se había ido para siempre…
Hermione se despertó en su cama en medio de la noche, su respiración agitada, su frente perlada de sudor y el dolor de revivir la pesadilla una y otra vez, se incorporo rápidamente, le faltaba el aire, se tapo la cara con las manos, tratando de calmarse, debía calmarse.
Era perfecto pensó, después de llegar a la medianoche sin poder dormir, dando vueltas en la cama, pendiente de cada ruido proveniente de la habitación de a lado, donde dormía la persona mas importante de su vida, logro dormirse únicamente para soñar con esa noche.
¿Y si todo había sido también un sueño? ¿Y si él no hubiese regresado y ella lo hubiese imaginado todo?
Se levanto rápidamente y se puso la bata sobre la pijama, abrió la puerta de su habitación y entro en su pequeña biblioteca…
Su corazón casi se detiene al verlo…
Estaba de espaldas a ella, viendo por la ventana cuando entro, pero se había girado inmediatamente al escuchar el ruido de la puerta, tenía puestos los vaqueros y la camisa que le había dado, su pelo alborotado cubría su cicatriz.
- Hermione ¿estas bien?
Su voz sonaba tan distinta a cuando le dijo adiós, una sensación de tranquilidad la embargaba ahora que sabia que era real, dejo escapar un suspiro de alivio, una sonrisa se dibujo en sus labios, mientras pensaba en lo rara que se veía entrando a la habitación en medio de la noche…
- Si, todo esta bien- piensa Hermione, piensa- solo quería saber como estabas, si necesitabas algo más…
- No gracias.
- ¿No puedes dormir?
- En realidad duermo muy poco, un par de horas diarias tal vez, cuando puedo…
Se veía tan cansado.
- ¿Por las pesadillas?
La pregunta se le escapo antes de tener suficiente tiempo de pensarla. Supo que fue un error desde el primer momento. Harry no respondió.
- Lo siento, no debí decirlo…
- No importa.
Un silencio incomodo los embargo.
- Podría ayudarte a dormir, tengo algunas pociones muy buenas.
- No, gracias, no creo que ayuden mucho.
- Entonces, alguna otra cosa ¿Quieres un poco de te?
Harry sonrió levemente.
- Eso estaría mejor.
Ahora era Hermione la que sonreía, camino hasta un escritorio cerca de la ventana y de la última gaveta saco una varita.
- ¿Quieres hacerlo tú?- le pregunto
Harry negó con la cabeza.
- Siempre lo preparaste mejor que yo- le dijo
Hermione hizo un movimiento con la varita y aparecieron una tetera y dos tazas sobre el escritorio. Sirvió el te y le paso una taza a Harry, él la tomo mientras se sentaba sobre la cama y ella se acomodaba en un sillón junto a la ventana.
Estuvieron así un rato.
- ¿No podías dormir?- fue Harry el que había roto el silencio.
- No, soñé con esa noche.
Harry la miro con dolor ¿Cuánto la había lastimado?
- Hermione lo siento tanto, siento todo lo que paso esa noche…
- Lo sé, pero no fue tu culpa, no pienses en eso por favor.
Se concentro en terminar su te
- ¿Las tienes a menudo?
- ¿Las pesadillas? Al principio si, pero ahora solo de vez en cuando. ¿Y tú?
- Ya me acostumbre a ellas.
Si tan solo pudiera ayudarlo, si había algo que la lastimara era verlo así.
Una idea cruzo por su mente.
- A veces también tengo pesadillas sobre otras cosas.
Harry la miro con curiosidad.
- Bueno, a veces sueño que estoy desnuda en la clase del profesor Binns…
La risa de Harry inundó la habitación, haciéndola sentir mejor de lo que esperaba, si podía hacerlo reír, si podía devolverle la felicidad aunque sea un momento seria grandioso.
- ¡Oye no te burles!
Una sonrisa se dibujaba en los labios de su mejor amigo, ella también sonreía.
- Veo que tu sentido del humor ha mejorado muchísimo- le dijo.
Hermione se encogió de hombros sin dejar de sonreír.
- Nunca subestimes la influencia Wesley, y yo he tenido mucha de ella durante estos años.
Se quedaron nuevamente en silencio.
- Será maravilloso Harry, cuando te vean, te aseguro que los hará inmensamente feliz saber que estas aquí, la señora Wesley esta muy triste desde la muerte de Charlie…
- Lo sé, lo leí en El Profeta.
- Pero estará contenta de verte, siempre ha sido buena conmigo, estuve en su casa un par de años después de que pasara todo, me ayudaron muchísimo, será como antes, Ron, tú y yo de nuevo juntos.
La sonrisa se borro del rostro de Harry.
- ¿Cómo esta Ron?
- Muy bien, es guardián de los Chudley Cannon desde principio del año, me obliga a ir a todos sus partidos…
La incomodidad interna de Harry se intensificaba con cada palabra.
- ¿Eres feliz?
Hermione lo miro fijamente.
- Lo soy ahora que estas aquí.
Volvieron a quedar en silencio un momento. Hermione se levanto y con un movimiento de la varita desapareció las tazas.
- Será mejor que intentemos dormir, mañana abra muchas cosas que hacer- dijo mientras se dirigía a la puerta.
Harry la vio alejarse.
- Felicidades por la boda. Me alegra que Ron y tu sean felices.
Finalmente lo había dicho.
Hermione se giro ante sus palabras.
- ¿La boda?- una sonrisa se dibujo en su rostro- ¿creíste que Ron y yo?, Harry, es Luna, Luna Lovedgood va a casarse con Ron el próximo domingo.
Algo dentro de Harry se expandió, sea lo que sea era una sensación agradable.
- Pero creí que tu…en el profeta mencionaban a una antigua compañera…pensé
- Le dije a Ron que el aviso era muy impersonal sin el nombre de la novia, pero el dijo que era mejor, así le evitaba un acoso a Luna, no has sido el único en pensarlo, tuve que devolver un par de regalos a algunos…
- Entonces tú no vas a casarte con él.
- Siempre dije que entendías rápido- le dijo con una sonrisa que a él le pareció perfecta- será mejor que hoy si nos acostemos, hasta mañana, buenas noches.
- Buenas noches.
Aun podía verla después de que desapareció por la puerta, no sabia muy bien porque pero una sensación de paz lo invadió por completo, la agitación simplemente se fue y a pesar de la tormenta todo pareció estar perfecto, en su lugar.
Por primera vez en 5 años, Harry Potter se había quedado profundamente dormido.
Nota:
Que les pareció, creo que me quedo bien, y largo para compensar mi tardanza en actualizar, se que prometí subir cada quince días pero el trabajo me ha dificultado las cosas, para los reclamos dejen un reviews y para las felicitaciones también.
Tal vez algunos pensaron igual que Harry que Hermione iba a casarse ¿los engañe? Todos me contestaran con un rotundo NO desde luego, pero esa era mi intención original.
A ahora bien si han leído entre líneas hay alguien más, se los dejo de tarea.
Espero que les haya gustado el capitulo y prometo subir el tercero pronto, no se preocupen por un bloqueo mental porque tengo un esquema preparado en caso de emergencia.
Nos leemos pronto
Atenea
26-04-07
