Siento mucho la tardanza, escribir dos capitulos en tan poco tiempo se me hizo dificil, ademas de que tuve problemas con eso del bloqueo de escritor xD Siento si el capitulo esta algo raro, intente expresar todo lo que queria expresar, pero me fue imposible y quedo este mediocre capitulo.
Muchas gracias a:
IchigoLee: Su alteza serenisima LOL. Muchas gracias, me alegra que te haya gustado, toma, dos vasos de agua por los review xD
Atzuko-san: TU! ESCUCHA BIEN, ESTOY LEYENDO TU HISTORIA, ACTUALIZAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Y gracias por tu review xD
NuniiWrittingDreams: Estalkeame cuanto quieras, soy feliz de todas maneras xD Gracias por tu doble review tambien, toma, un vaso doble de agua!
leonhardtrose: Uh, muchas gracias! ./. un vaso doble de agua para ti tambien por los reviews!
shhop: El comandante C.J.S te saluda xD Muchas gracias por tu review.
todosconvincent: Me gusta tu idea! Muchisimas gracias, no habia pensado en ello. el proximo capitulo de este lado sera eso!
R.P.D: Lee un poco mas abajo, hice esa aclaración ;) Muchas gracias por tu review.
Avexis-N7: Me alegro que te haya gustado, muchas gracias por dejar tu review por aqui!
Y gracias por darle favorito y a seguir 8D
ACLARANDO CLARESAS CLARAMENTE (?):
"blablabla" son pensamientos
-blblblblaaaa- son dialogos
-_._._._ fue a casa de pedro.- estan diciendo el nombre del lector.
todosconvincent pregunto en su review si Levi leia libros antes de enterarse de que la protagonista estaba metida en aquel club con Hange. Levi SI leia libros antes de eso (recuerden como sabia tanto de mitologia romana en el cuarto capitulo de Roulette of Memories) PERO, él solo leia libros de culturas antiguas, los libros prohibidos y ese tipo de cosas. Odiaba las novelas y la poesia, pero cuando se entero de que la protagonista leia en el club novelas (incluyendo novelas romanticas) ahora lee todo tipo de libros.
El sobrenombre que le puso a la protagonista en este capitulo salio de un libro de poesía que él la escucho recitar.
Espero les guste este capitulo!
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO ES MIO, es de Hajime Isayama!
Advertencia: Lenguaje Vulgar y posible OOC.
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Esa noche fue el comienzo de las pesadillas. Te levantaste gritando, llorando y sudando, y tu pánico se hizo peor al despertar y encontrarte en la obscuridad con esa única fotografía, en donde seis muchachitos sonrientes permanecían erguidos detrás de ti... Fotografía que viste manchada de sangre en donde justamente los rostros de aquellas tres personas estaban.
"¡ASESINA!"
-¡NO!
Te sentaste violentamente en la cama, halandote los cabellos mientras jadeabas sonoramente, aterrorizada. Había sido una pesadilla, no había sido real...
¿O si? Levantaste la cabeza y miraste hacia afuera por la ventana por donde entraba apenas un poco de luz lunar. Claro que había sido real, tus amigos habían muerto, justo como en esa pesadilla, devorados por esos monstruos con rostros enfermizos del otro lado de las murallas que ustedes los humanos llamaban titanes...
Suspiraste, decidiendo que intentar dormir no funcionaria. Mientras habías dormido en la tarde habías tenido pesadillas como esa, la cosa no cambiaría por supuesto, así que te bajaste de la cama, te limpiaste las lagrimas de la cara y te canchaste unas botas y la cálida capa de la legión antes de encender la vela junto a tu cama y salir de la habitación con ella. Había pasado mucho tiempo ya desde la ultima vez que habías tenido ese tipo de sueños, cuando paso "Aquel incidente del hacha", habías gritado todas las noches, durante casi un año mientras dormiste sola.
Cerraste silenciosamente la puerta de tu habitación hacia la sala. Tu habitación era la mas pequeña, justo entre la de Charlie, que por esa noche dormiría junto a Levi, y la de Elizabeth y Zara. Al parecer nadie te había escuchado gritar. Enrollada en la capa y con nada mas que uno de tus camisones blancos, caminaste en silencio por la sala/comedor/cocina hasta la puerta, poniéndote la capucha y abriendo la puerta principal, saliendo a la noche nevada.
El horrible frió que te envolvió te hizo estremecer, no nevaba, pero sin duda había caído mientras dormías, porque ahora una gruesa capa de nieve rodeaba tu hogar. Sin importarte el clima, comenzaste a caminar hacia aquel árbol a un lado del camino a la casa, en el cual una viejo columpio lleno de nieve parecía invitarte a que le usaras, hundiéndote un par de centímetros con cada paso en el hielo mientras te acercabas. Tal vez podrías pasar el rato allí... Martirizándote a ti misma, por fin sola, permitiéndote ser débil.
Cuando sacudiste la nieve del columpio y te sentaste en él, aspiraste el aire frió y puro de la montaña, sintiéndolo entrar a tus pulmones hasta que los hizo arder. Ya habías olvidado como se sentía, te habías acostumbrado en esos cinco años al clima mas cálido de Trost, donde el invierno no era tan fuerte como allí y el cual ahora extrañabas... Pero te diste cuenta de que ya no podrías regresar. En verdad deseabas irte de ese pueblo, no volver, dejando atrás todo recuerdo doloroso que sus habitantes te habían dejado, incluyendo a tus difuntos amigos...
Y al mismo tiempo deseabas morir. Abandonarte a ti misma en aquel sitio, no comer, no dormir, hasta que tu cuerpo se pudriera allí, congelada para siempre. Ya no merecías vivir, semejante escoria que había sacrificado a inocentes por un estúpido ideal no merecía sobrevivir ni regresar a aquel lugar donde solo los héroes podían entrar...
-No se como demonios no estas convertida en un puto cubo de hielo.
Te viste obligada a respirar una bocanada de aire, suspirando con desesperación al tener que interrumpir tu propio hoyo de autocompacion antes de abrir los ojos que mantenías cerrados, encontrándote con Levi, quien caminaba con cierta dificultad entre la nieve al estar enfundado en toda la parafernalia de la capa, la bufanda, guantes y demás cosas. Parecía mas un pingüino gordito y amargado mas que un ser humano. En otras circunstancias te hubiese reído de él.
-Por favor, déjeme sola.- gruñiste para ti misma, pero el pareció escucharte, frunciendote el ceño mientras se detenía frente a ti.
-No tendría problema en dejar que te congelaras el culo aquí, pero después de que gritaras de esa manera ahora no puedo dormir.
Gruñiste una maldición, dándote cuenta que tus apreciaciones habían sido muy erradas cuando saliste de tu habitación. El moreno se cruzo de brazos, mirando hacia las ventanas de la cabaña, mientras tu deseabas con todo tu corazón que te dejara sufrir sola. No necesitabas de su compasión tampoco... No querías humillarte mas de lo que ya estabas al mostrarte tan débil... Querías estar sola, querías sufrir sola y pagar tus jodidos pecados sola, sin nadie como él para juzgarte o intentar ayudarte
-Tener pesadillas tan escandalosas... ¿Estas...?
-¡Vale, lo siento!- gritaste de pronto, acallandolo, desatando toda la frustración que sentías en ese momento, mezclada con la rabia y el miedo que habías estado ocultando por todo ese tiempo. -¡Siento ser una mocosa que se unió a la milicia! ¡Siento ser alguien escandalozo! ¡Siento no poder mantenerme firme ante mis miedos por siempre! ¡Siento muchísimo no ser una maquina mata-titanes sin corazón como usted! ¡Siento mucho tener remordimiento! ¡Le prometo que no regresare jamas a la Legión, ahora vallase y déjeme en paz!-
Hubo silencio sepulcral, justo en ese momento, el aullido de los lobos irrumpió entre ustedes, en la lejanía, entre las montañas inhóspitas del horizonte mientras recargabas tu frente contra una de las cuerdas del columpio, devastada. Sentías como si aquel largo rato de llanto de la tarde no hubiese sido suficiente, y al mismo tiempo llorabas de impotencia al no poder controlarte ante el frió Capitán Levi. Él no lo entendía, nadie entendía nada de lo que sentías en ese momento, ni siquiera Alex o Magnus. Podía ser que ellos lo hubiesen visto morir, tal vez, pero ellos no entendían. Tus queridos amigos estaban muertos por tu culpa y ahora tu cargarías con ese peso para siempre, expiando tus pecados con torturas de tu propia mente...
-Mocosa...
No querías hablar, no querías nada, pero tu boca comenzó a moverse sola, dejando salir las palabras a borbotones en un tono quebrado. -Tenia once años cuando mi madre murió. Elizabeth tenia dieciocho, y mis hermanos menores tenían cinco y seis años, pero no pudimos hacer demasiado. Siempre hemos sido considerados basuras, y si no fuera por ellos seis jamas hubiésemos podido sobrevivir. Los padres de los chicos no estaban de acuerdo con que se juntaran con la hija de los... Pero supongo que a ellos no les importo. Ellos me ayudaron a cuidar de mis hermanos, Dimitri tomaba algo de madera de la carpintería de su padre en caso de que necesitase arreglar nuestra cabaña o en invierno. Alex y Peter tomaban semillas de las granjas de su familia para ayudarme a sembrarlas tras mi casa, mientras que los gemelos me ayudaban y traían comida de la tienda de víveres de su madre. Ellos me enseñaron a leer y escribir, a sumar y restar. Me dieron todo lo que yo tenia prohibido por ser alguien maldito... Y yo...- un gemido salio de tu garganta, afligida, mientras apretabas el agarre en las cuerdas del columpio con remordimiento, levantando la cabeza hacia él. -...Yo solo les pague arrastrándolos a su muerte.-
Te sorprendiste al ver el rostro de Levi borroso, preguntándote en tu fuero interno el origen de aquel extraño sonido de sollozos huecos y la razón de tu visión borrosa... Estabas llorando, sentías las mejillas húmedas y frías, y los dedos alrededor de las cuerdas del columpio comenzaban a entumecerse por el frió y la fuerza. Él en cambio lucia tranquilo como siempre, su expresión ilegible como si nada pasara a su alrededor... Pero sus ojos lucían... Tristes...
-Heichō...- susurraste con la voz quebrada, sin levantar la cabeza. -Le llame asesino ayer... Le eche la culpa de todo... Se que no fue su culpa que mis amigos murieran...- sollozaste, aun sin terminar de asimilar tus lagrimas. -...Se que fue mi culpa... Por intentar huir de mis problemas en vez de enfrentarlos, por creer en un ideal que no tiene fundamentos... Y ellos fueron lo suficientemente idiotas como para seguirme en ese estúpido sueño sin futuro... Quise darle a mis hermanos lo que nuestros padres no pudieron, sentirse orgullosos de su familia. Quise darles también un mundo en donde pudiesen ser libres, tanto de humanos como de titanes... ¡Pero solo logre esto!-
Sabias que estabas hablando, pero la voz que había en tu cabeza, calmada pero dolida, no se parecía en nada a los alaridos lastimeros y desesperados que llegaban a tus oídos. Quisiste detenerte, quisiste dejar de contarle esas cosas a Levi, a quien seguro no le importaba eso. Quisiste levantarte e irte, y quisiste evitar las lagrimas que se escaparon de tus ojos, pero era como si tus sentimientos mandasen sobre tu cuerpo, no tu. -Ellos, Peter, Dimitri, Lucius, creyeron en mi... Y ahora están muertos, probablemente antes de morir estarían decepcionados de mi... Yo solo deseaba llegar a mi pueblo como una heroína, con las alas de la libertad en mi espalda y el honor de ser una soldado que le traería libertad a la humanidad... Deseaba ser un héroe para mis amigos...- extendiste una mano y sujetaste la capa verde de la Legión, justo en donde las alas de la libertad estaban, mirándolas con impotencia antes de arrancarla rudamente de tus hombros, lanzandola a la fría nieve. -Pero supongo que ahora no seré mas que una asesina... Alguien que no merece esta capa que solo los héroes merecen llev-...-
-Lucius intento ayudarme a escapar de un titan cuando fue aplastado.
Tu voz murió en tu garganta y todo el espiral de pensamientos dentro de tu cabeza se detuvo con su voz, mirando entre las lagrimas el rostro impasible y los ojos grises como cielos nublados del capitán. Sus parpados caídos y su ceño fruncido le daban a entender que lo que decía era serio.
-Dimitri salvo a Magnus de ser devorado. Peter fue atrapado tras intentar salvar a sus otros compañeros, junto con Alex.- acorto la distancia entre ustedes, deteniéndose a unos centímetros delante de ti hasta que se alzo ante tu mirada, sombrío. -El asesino seré yo, _._._._._. Es por eso que he venido... Soy yo quien debe dar la cara por sus muertes. Soy yo quien debe cargar con esto... No tu.-
Anonadada, dejaste la boca entreabierta, intentando procesar las palabras del hombre. Peter, Dimitri, Lucius...
-Heichō...
-Aquí solo ellos fueron los héroes, no tu, ni yo. Ellos dieron sus vidas para salvar a otros, y eso es algo que para mi vale mas que nada. Él repetido... Lucius White no murió de inmediato. El titan aplasto sus piernas, pero no lo mato en seguida, sino que murió mientras lo llevábamos entre los heridos... Yo estaba con él en ese momento.- ante tu mirada atónita, rebusco entre sus ropas hasta que, en silencio, tomo tu mano y extendió tu palma en la suya, dejando algo ligero que lograste ver cuando él se alejo. Miraste con los ojos bien abiertos aquellas alas blancas y azules sobre un escudo que ahora estaban posadas en sus manos, ligeramente manchadas con sangre.
-...¿La insignia de la legión?
...
-Levi-Heichō...- el rubio giro débilmente el rostro hacia los bultos blancos junto a él, siendo los cadáveres de sus compañeros. -Dimitri... Peter...-
Petra, quien sujetaba una de las manos del rubio apretó su mano, lagrimas en los ojos al darse cuenta de que ese muchachito no duraría mucho, al igual que sus amigos. -No lo lograron, Lucius-kun.-
Él se limito a cerrar los parpados, respirando cada vez mas difícilmente, haciendo que su pecho subiera y bajara con irregularidad. -Sus insignias... Sus insignias...- estiro una mano y con dificultar, arrancando la insignia de su pecho, tendiéndosela al hombre a su derecha. -Dáselas... Snezhinka...-
-¿Yeneshinqua?- susurro el capitán sin comprender, pronunciando la palabra con un marcado acento francés sin darse cuenta. -¿Te refieres a esa mocosa?-
-Snezhinka...- corrigió el muchacho, dando el amago de una sonrisa. -"Copo de nieve"... Dimitri... Dimitri le llamo así... Ella es nuestra Snezhink..., hermosa... y dura como... el hielo... Pero frágil y... fácil de derretir...- tembloroso, e ignorando el ruego de Petra para que no hablara mas, extendió la mano ensangrentada que sujetaba la insignia hacia su capitán, quien no dudo en sujetarla con fuerza, sin importarle que estuviese llena de sangre, sacandole una sonrisa torcida al rubio a pesar de que apenas era capaz de respirar. -Dígale... Que esas alas... son lo importante... Que ese sueño suyo... Es tan hermoso que valió... la pena morir por él... Acaben con ellos, señor...-
...
-No entendía porque pasaba todo eso. Pero hoy he terminado de comprender el porque demonios todo ese grupo de mastodontes seguían a una pulga escandalosa como tu.- tomo la mano en donde sujetabas las insignias, cerrando tu puño para que sujetaras aquellos delicados objetos con seguridad, clavando sus ojos tormentosos en ti. -_._._._, para ellos, tu eras su héroe, aquella con suficiente valentía para enfrentarse a lo desconocido por el bien de los demás, con suficiente fortaleza para enfrentarse a la tragedia y continuar... Ellos no murieron en vano, murieron para poder darnos la oportunidad de continuar con esta guerra. Esas insignias lo demuestran... ¿Lo entiendes?-
Sus ojos se encontraron en silencio por un largo minuto, como si el lograse transmitir sus pensamientos hacia ti a través de ese puente invisible, hasta que por fin miraste hacia la nieve bajo tuyo, asintiendo débilmente, comprendiendo al fin lo que el intentaba decirte con su manera tosca de hablar.
"¿Ellos... Terminaron soñando lo mismo que yo? ¿Un mundo sin titanes? ...Un mundo libre..."
Inesperadamente, Levi saco un pequeño pañuelo blanco y con aroma a limpio de entre sus ropas, y con cierta rudeza pero con intenciones amables, se inclino hacia ti y limpio las lagrimas que aun corrían en tus mejillas, dejándolas rojas pero secas antes de volver a doblarlo y guardarlo, ignorando la mirada confusa que le mandaste ante aquel gesto inesperado.
-Se que al menos ya has regresado a ser tu misma y no un saco de huesos sin alma... Pero verte llorando como una nenasa, diciendo que tus amigos murieron por tu culpa y que no mereces estar en la Legión no es mucho mejor. No me gusta verte llorando, luces horrible. Ya detente.- fueron sus palabras secas y a la vez cálidas, haciendo que un calor agradable llenase tu pecho y tus mejillas sin que te dieras cuenta mientras el levantaba la capa, la sacudía y te la echaba rudamente a los hombros.
Tu respuesta, aun mas inesperada, fue sonreirle, una sonrisa pequeña, que no le llegaba a los tobillos a la enorme y brillante sonrisa que siempre le dabas, pero era un gesto contrario a llorar y eso pareció ser suficiente para él, haciendo que bufara y apartara el rostro lejos de ti mientras le respondías.
-Dice cosas sin sentido, no es como que yo fuera una belleza.
Levi se dio la vuelta, abrazándose a si mismo para intentar combatir con el "frió infernal" de la montaña, y por un momento diste por sentado que el no te respondería...
-...Lo que quise decir es que tienes un rostro bonito, pero si lloras se vuelve bastante desagradable.- le escuchaste decir casi en un suspiro, sin mirarte, antes de que comenzara a caminar en dirección a la cabaña. -Ahora levántate y ve a dormir, mañana partiremos al amanecer.-
Te quedaste petrificada en el columpio, mirando la espalda del Lance Corporal alejarse hasta perderse tras la puerta de la casa, sintiendo como tu corazón había comenzado a latir con rapidez exagerada, bombeando sangre a tus mejillas hasta que se tiñeron de rojo.
"¿Levi-Heichō... Me ha dicho bonita?"
Aquella pregunta se mantuvo en tu mente, haciendo que miles de sentimientos que no eras capaz de clasificar se revolvieran en tu pecho, entre emocionada y asustada, alegre y confundida. No era la primera vez que un chico te decía bonita, sin duda, Alex te lo decía casi a diario a pesar de que tu le quitabas importancia... Pero sin duda era la primera vez que al escuchar algo tan simple como eso, tu corazón latía desbocado dentro de tu pecho... No era la primera vez que te sentías así, pero si la primera que lo notabas.
"¿Que es esto que siento, Lucius, Peter, Dimitri?" Te preguntaste, levantándote del columpio y siguiendo los pasos de tu capitán en la nieve.
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Roulette of Memories
6.3
Diamant D'Hiver
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-Dejaste crecer tu cabello, Nee-san.- la voz tranquila de Liza combinado con la manera amable en que cepillaba tu cabello te mantenía relajada, recostada contra sus rodillas mientras ella pasaba el cepillo en los mechones de cabello que reposaban en su regazo. La ultima vez que la habías visto no le llegabas a los hombros y tu cabello, corto y semi-rapado, no se comparaba a la hermosa y larga cabellera negra y lacia de ella, ahora no te faltaba demasiado para alcanzarle, y ademas ella se había cortado el cabello a los hombros mientras la trenza que ella te estaba tejiendo en ese momento comenzaba a llegarte a la cadera.
-Alex y Dimitri insistieron cuando entramos a la academia militar.- respondiste con un tono mas calmado, relajado. -No me habian dejado cortarlo desde entonces, Lucius siempre me jaloneaba el cabello cuando me distraía...-
Tu hermana acaricio suavemente tus hombros, notando la tristeza surcando tu rostro ante la mención del gemelo. Extrañabas a Dimitri, a Lucius y a Peter, las lagrimas que habían estado cayendo desde la noche anterior lo demostraban, pero habías comprendido las palabras del Lance Corporal, llorar no los haría regresar, lo único que quedaba era continuar con la batalla que ellos ya no podían luchar.
-Hermanita...- escuchaste susurrar a tu hermana, agachándose para abrazarte mientras tu hundías tu rostro contra su cuello, aspirando su aroma familiar. Seria la ultima vez que lo aspirarías por un largo tiempo.
Levantaste la cabeza y apoyaste la barbilla sobre el hombro de Liza justo a tiempo para ver a Black Jack terminar de subir la colina hasta la cabaña, llevando al Lance Corporal Levi en su lomo. Te separaste de tu hermana y ambas se levantaron del suelo para esperarle en la entrada de la cabaña. Habías decidido irte con él. Marhjul tenia demasiados recuerdos de ellos, y quedarte allí congelada no seria de ayuda.
-Ya hemos arreglado todo. Saldremos al atardecer y pasaremos la noche acampando. Alex y Magnus estarán esperándonos afuera del pueblo.- informo el soldado mientras bajaba del caballo, caminando hacia ustedes justo antes de que Charlie, de diez años, y Zara, de once, se abalanzaran al moreno junto al gigantesco San Bernado, tumbándolo a la nieve.
-¡Nii-san! ¡Regresaste!
-Mocoso tres y cuatro...- respondió con tono monótono a los niños, y luego respondió al ladrido del perro, cuya baba amenazaba cada vez mas con ensuciarle la cara. -Y la jodida bola de pelos asquerosa y llena de pulgas. ¿Alguien puede quitármelo de encima antes de que lo mate?-
Te acercaste y lograste sacarle al perro de encima, ayudando a tu superior a levantarse antes de hacer rápidamente el saludo militar. -Buenos días, Levi-Heichō. Siento haberme quedado dormida de nuevo. Se fue sin mi.-
El moreno te lanzo una mirada inquisitiva en busca de señales de que estuvieses llorando, mas al no notarlas, cerro los ojos y movió ligeramente la cabeza, luciendo complacido. Aun así, no dijo una palabra y se limito a poner una mano en tu cabeza, casi como si fueses también una niña pequeña, sorprendiéndote.-Disfruta tu libertad mientras dure. Cuando lleguemos a Trost, Erwin te tendrá preparado un castigo que quedara para la historia.- soltó tu cabeza, dejándote el cabello ligeramente desordenado antes de pasarlas a ti y a Elizabeth, quien si lo había visto partir en la mañana a buscar a Alex y Magnus al pueblo. -Ahora vamos, prepara todo y come bien, saldremos cuando el sol haya bajado. Mocosa numero uno, preparame algo caliente, este es el jodido infierno congelado incluso de día.-
-Vale. Y ya deje de llamarme mocosa, tengo veintidós años. Es probable que sea mayor que usted.
-Vuelve a cuestionar mi edad y te enseñare como se disciplina a los soldados, mocosa dos.- gruño, entrando a la cabaña con tu hermana siguiéndole mas atrás, aguantándose la risa junto con Charlie y Zara. Tu les sonreíste apenas de regreso, sintiéndote melancólica ante aquella escena, casi como la de una familia feliz...
Tal vez no todo había sido tan malo durante esos días.
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Solo tres fotografías quedaban en aquella casita, colgando de la chimenea. En la primera, una bonita mujer de corto cabello ondulado y rubio, de ojos con el mismo color que el de las dos hijas mayores, vestida con el uniforme de la Legión de Exploración, mientras que a su lado un alto y apuesto hombre moreno y de ojos claros sonreía tímidamente a la cámara, sujetando a la mujer entre sus brazos cubiertos por la chaqueta de la Policía Militar.
"Sus padres." Pensó Levi, observando las expresiones de alegría en ambos militares. Una bonita y cursi parejita de tórtolos idiotas. Paso a la siguiente fotografía, la mujer vestía con un simple vestido claro, sentada en una silla de madera mientras sujetaba a un bebe envuelto en mantas junto a una jovencita de cabello liso y que vestía de blanco, sentada delante de sus rodillas. Al lado de la silla, el mismo hombre vestido de chaqueta y pantalón negro y camisa blanca con una mano sobre el espaldar de la silla y otra mano sobre el hombro de una segunda niña mas pequeña, el cabello corto hasta la base del cuello, ojos grandes y bonitos que miraban a la cámara mientras sujetaba entre sus delgados brazos un bebe mas grande. Una foto familiar, seguramente de un poco antes de que el padre muriera. Se mantuvo observando a la niña mas pequeña por unos minutos mas antes de posar los ojos en la ultima fotografía, quedándose estático.
Allí estaban todos, Lucius, Magnus, Alex, Peter, Petra y Dimitri, aun sus rostros eran aniñados, aun no pertenecían a la milicia y por ende vestían de abrigos y bufandas, era una foto en medio de un paisaje nevado. En el medio de esas personas, un chico mas pequeño con un corte de cabello parecido al de Levi sonreía a la cámara, sus brazos alrededor de los hombros de los dos gemelos idénticos... Levi frunció el ceño, si no fuera por los enormes y vivaces ojos, junto con la traviesa y sin embargo inocente sonrisa, no hubiese logrado reconocerla.
-Luzco algo diferente en esa fotografía. Corte un mechón largo de cabello por accidente cuando cortaba leña junto a Dimitri.- tu capitán se giro, observándote de pies a cabeza, seguro notando que ya no vestías de civil, sino que de nuevo estabas uniformada y envuelta en la capa de la Legión de Exploración. Continuaste hablando, acercándote para ver la imagen, sin ocultar una suave y triste sonrisa. -Cuando llegue a casa esa noche, Liza iba a matarme. Tenia el cabello muy largo, hasta las rodillas, Nee-san quería que me viera como la princesa de ese cuento de hadas, encerrada en la torre, pero esa tarde, al ver que iba a llegar con la mitad del cabello corto, Peter tomo una hojilla y tijeras y me corto el cabello lo mejor que pudo. Dijo que así de corto no me volvería a molestar.-
Aquellos ojos grises observaron la larga trenza que reposaba sobre tu hombro y caía por tu pecho, terminando con un pequeño lazo verde que hacia juego con la capa, cortesía de tu hermana pequeña. -Un titan podría atraparte en el aire si lograse agarra esa trenza.-
-Lo se.- respondiste, sonriendo melancólica a la fotografía mientras las memorias llegaban a tu cabeza, comprimían tu pecho sin piedad, tus ojos volvían a llenarse de lagrimas, pero no volverías a llorar. -Pero Dimitri y Alex me hicieron prometer que me lo dejaría crecer. Hubo todo un debate por esa cosa tan estúpida. A Lucius le gustaba mas corto, al igual que Peter.-
Los pasos de Liza llegaron a tus oídos, girándote hacia la derecha para verla salir de su habitación con tu mochila en las manos, entregándotela con tristeza mal disimulada, jamas había sido buena mintiendo. Tu le devolviste una sonrisa de circunstancias por un minuto antes de que por fin ella te abrazara con fuerza contra tu pecho, como si la vida se le fuera en ello... Ustedes eran una familia rota, y sabias que tu hermana había sufrido mucho mas que tu, a pesar de ser la mayor, era la mas débil e indefensa. Mucho había tardado en romperse.
-No hemos sabido de ti en cinco años... ¡Y de pronto apareces, y así como así también te vas!- reclamo con voz dolida. -Se que este pueblo no tiene nada bueno para nosotros...-
Oh, ya tu sabias en que iba a terminar esta conversación, sujetaste los brazos de tu hermana, en un intento de detenerla. -Nee-san...-
-¡Pero podríamos comprar una casa en otro sitio junto a Harry e irnos para siempre de este pueblo!
Incluso había sacado a su prometido, un muchacho de Rotchan, en la conversación... -Nee-san, deten...
-¡Nosotros podríamos vivir en un sitio lejano, juntos! ¡Hacer una familia! Hermana, por favor quédate aquí, quédate conmigo.
-Nee-san, ya detente!
-¡Charlie, Zara te necesitan! Yo te necesito, _._._._._...
-¡Liza!
-¡No sigas arriesgando tu vida fuera de las murallas! ¡Si llegases a morir, estaremos acabados!-
-¡ELIZABETH!
No quisiste subirle la voz a tu hermana, tampoco darle un bofetón, pero tuviste que detenerla de alguna manera, y esa fue la única que se te ocurrió en ese momento. Ella sujeto su mejilla con una mano y te miro con los ojos bien abiertos, el cabello lacio cayéndole por mechones en el rostro, anonadada por un segundo antes de que sus ojos volviesen a abnegarse en lagrimas y comenzase a sollozar.
-Nee-san.- detuviste sus sollozos, soltándote de su abrazo con firmeza, tomando sus hombros delgados bajo tus manos para hacerla mirarte. -Ya detente con eso. Hace cinco años te dije cual era mi decisión y el porque. No voy a dar vuelta atrás.-
-P-pero, hermana...
-Si llegase a morir, Alex y Magnus se encargaran de ustedes por mi.- la zarandeaste ligeramente, dándole énfasis a tus palabras. -Y si ellos llegasen a morir, dejaran a alguien que se encargue de ustedes por ellos. Liza, no tienes que preocuparte. Te he dicho que pase lo que pase, no dejare que vuelvan a pasar hambre y miseria como cuando papá y mamá se fueron.
-¡Sabes que no me preocupa eso!- chillo ella entre lagrimas, sus hombros temblaban bajo tus manos. -¡Por que mamá y papá se fueron, es que no quiero perderte a ti también! ¡Tu y los chicos son la única familia que me queda! ¡No lo soportaría!-
-¡Pues tendrás que ser fuerte!- ella abrió sus ojazos caobas, mirándote sorprendida mientras las gotas saladas surcaban sus mejillas. Tu la miraste con severidad. -¡Eres mi hermana y tendrás que serlo! Escúchame bien. ¡Si un día llego a faltar, tu tendrás que ser mas fuerte que yo! ¡Si un día me muero, tu tendrás que hacer lo que tuviste que hacer en vez de mi, comportarte como la adulta de la casa! Ese par de niños que juegan alla fuera necesitan de alguien que los guié, no yo. Soy una mujer hecha y derecha, una adulta y desde que mamá murió puedo hacerme cargo de mi misma. Y si en verdad ese Harry del que hablas esta enamorado de ti, espero que piense como yo y ponga prioridad en Zara, Charlie y en ti, o yo misma me encargare de demostrarle como los soldados cortamos carne.- apuntaste a tus espadas, determinada a cumplir tu palabra.
Tu hermana se quedo en completo silencio, dejando caer sus brazos a los lados de su cuerpo, sin vida, mientras tu secabas sus lagrimas, cambiando tu expresión severa por una afligida mientras secabas sus lagrimas con tu capa.
-_._._._._... Aun tienes quince años...- susurro ella, acallando sus sollozos con una mano.
-Con ocho años tenia un negocio de frutas en Rotchan. Con once, lideraba a una banda de muchachos de casi quince años, y ahora con quince, he matado alrededor de diez titanes yo sola. Admítelo, yo debí nacer primero que tu, Hermana tonta.- sonreíste tontamente, abrazándola contra tu pecho, acariciándole el largo y sedoso cabello con una mano para reconfortar a esa mujer que tu siempre habías visto como una niña que necesitaba protección. -Te prometo que apenas pueda, regresare a verlos... Ojala ya te hayas casado para entonces...-
-...No lo creo.- tu hermana soltó una risa tonta. -Harry no tiene mucho dinero, trabaja como cantinero. Estará difícil para comprar una casa pequeña en Rotchan.-
Eran las circunstancias, jamas habían sido ricos, por mucho tiempo había dependido de las comidas que los chicos robaban de sus casas para traerles. Al menos en esos cinco años las cosas habían comenzado a mejorar, tu hermana había conseguido a un buen hombre que le ofrecía irse a vivir lejos de aquel pueblo y hacer una familia junto a Zara y Charlie, mientras tu lograbas mandarle algo de dinero que tu y los muchachos reunían durante esos cinco años, pero sabias bien que no era demasiado para poder alimentar cuatro bocas, dos en crecimiento, una canina.
-...Intentare conseguir algo mas de dinero cuando regrese, no te preocupes... Tal vez pueda conseguir algo bueno para tu dote de novia y la boda...- respondiste, intentando animarla, aunque por dentro te preguntabas como carajo ibas a lograr conseguir tanto dinero en tan poco tiempo...
Hasta que llego tu salvación. Joder, ese hombre debía ser un mago o algo por el estilo.
El sonido de algo pesado cayendo en la mesa del comedor hizo que Liza y tu se giraran hacia atrás, observando el pequeño saquito de terciopelo que Levi había tirado sobre la mesa... Lleno de monedas de oro.
Los ojos de ambas estaban a punto de salirse de sus órbitas. Jamas, jamas, en sus veintidós y quince años de vida habían visto tanto dinero junto.
-Esto no es mucho. Pero si lo administran bien, podría alcanzar para la boda. Que se joda la dote. En cuanto a la casa... Bueno, estará mas difícil, pero creo que si los mocosos me hecha una mano, podremos conseguir algo cuando estemos de regreso.- fueron las palabras secas del moreno, mirando a cualquier lado menos a ustedes, que simplemente estaban estupefactas.
-Heichō...- lograste susurrar después de un largo minuto, acercándote a la mesa para tomar una moneda, intentando comprobar si eran de verdad y no una ilusión descabellada. Llevaban el sello del reino y brillaban...
Sip, eran muy reales. -¡¿De donde ha sacado esto?!-
Los ojos nebulosos del Lance Corporal parecieron ser atravesados por un relámpago, haciéndolos brillar por un segundo, mostrando cierto aire de diversión mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar hacia la puerta de la cabaña, arreglándose la capa. -No eres la única que tuvo problemas con la ley antes, mocosa. Te espero afuera.-
La barbilla de tu hermana y la tuya cayeron, junto con la moneda, al suelo.
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Pasaron por la calle central de Marhjul como bólidos, apenas dándole tiempo a los pueblerinos de ver sus capas ondeando como banderas tras sus espaldas, aunque si notaste un pequeño alboroto en donde estaba la casa del líder del Culto a los Muros, parecía que le habían robado algo. Con el ceño fruncido te preguntaste que había pasado, pero decidiste que seria mejor preguntarle a Alex y Magnus cuando se encontraran.
Los viste en sus caballos justo en la cima de la ultima colina que había antes del comienzo del valle. Ambos lucían melancólicos, y lo comprendiste, tan solo habían pasado tres días desde que habían muerto... Tu te sentías igual que ellos...
"Tal vez incluso mejor. Yo no los vi morir..." Pensaste antes de buscar tu mejor sonrisa fingida para poder acercarte a ellos, quienes al verlos acercarse comenzar a cabalgar también, encontrándose un par de kilómetros en la ladera de la montaña.
-Snezhinka.- Alex y Magnus acercaron sus caballos al tuyo para poder saludarte, el castaño extendiendo una mano para acariciar tu cabeza con dulzura, mirándote con esos ojos como oro derretido los cuales, antes luciendo apagados, comenzaron a brillar de nuevo ligeramente. -Eres tu otra vez.-
-Hola, Alex, Magnus.- saludaste a ambos, inclinando la cabeza en ademan de vergüenza... Sintiendo que estabas olvidando algo importante en el momento en que viste a Alex casi brillar al verte llegar. Tan solo te estabas centrando en no ponerte a llorar cuando, al escucharlo llamarte por tu sobrenombre, tuviste ganas de llorar. -Siento mucho mi comportamiento de estos días, de verdad. Levi me dijo que los he tratado muy mal... Se los compensare cuando regresemos. ¿Les parece un pie de manzana?-
-¿Un pie de Manzana?- pregunto Magnus, sujetándose el estomago con sátira. -¡Eso es muy poco! Has sido como un bloque de hielo. ¡Queremos tres!-
Tu les frunciste el ceño a ambos al verlos sonreir y chocar manos. -¿Tres? ¡Esto es maltrato a la mujer!-
-¡Te lo mereces!- exclamo el rubio. -Entre mas duro el castigo, menos volverás a ponerte así.-
Negaste con la cabeza, sonriendoles ligeramente a ambos. Al pesar de la tragedia, ellos seguían tratándote con el mismo cariño... Eso ni siquiera era justo.
"A pesar de tanto que les he hecho pasar..."
...
Aquella noche lograron llegar al lago Lehizamo justo cuando la luna estuvo en su máximo punto en el cielo, montando un campamento cerca de la orilla, en donde pudieron hacer una fogata y comer algo de pie de manzana que tu habías preparado en la mañana en tu casa. Magnus y Alex parecían tocar el cielo con cada bocado, soltando sonidos como "Mmm" y "¡Uuumm!" Con cada mordisco, haciendo expresiones raras, mientras que Levi permanecía sereno como siempre, pero ya iba por el quinto pedazo de Pie en menos de quince minutos.
-Demonios, ¿Como haces para que te queden tan buenos?- pregunto Magnus, metiéndose otro bocado en la boca. -A pedsad de qued edes hoddible codsinando odtras cosas.-
Tu le mandaste una mirada de pocos amigos al gemelo restante al meterse con tus habilidades "desastres" culinarias. -Fue la única receta que mamá me enseño, así que es un secreto.-
Alex trago sonoramente su ultimo pedazo, relamiéndose los labios mientras se giraba hacia ti para sonreírte. -Sin duda es exquisito. Quien logre casarse contigo tendrá mucha suerte...-
Los recuerdos te vinieron de golpe cuando esos ojos dorados te miraron con cariño, haciéndote estremecer. Habías suprimido por completo los recuerdos del día antes de la muerte de Peter, Lucius y Dimitri, por lo que no recordabas para nada aquel momento en el que Alex casi te había besado frente a los establos, declarando su amor por ti...
Mierda. Él te había dado un plazo de tres días para pensarlo, plazo que expiraba hoy. Se suponía que debías haber pensado en eso, pero la situación que se había presentado al día siguiente te había hecho ordenar tus prioridades, mandando esas cosas al final de la lista. Pero él también parecía estar en lo mismo, te miraba de esa manera aun, pero sabias que ellos también estaban afectados por la muerte de sus compañeros.
Te preguntaste si el siquiera se acordaría de eso... Y también te preguntaste que mierda ibas a responderle si llegaba a acordarse. Él era un chico maravilloso, un verdadero Adonis, guapo, fuerte, simpático, amable, amistoso, valiente, un buen guerrero y una mejor persona. Todas las chicas que le llegaban a conocer o siquiera mirar en la calle, caían rendidas ante una sola de sus sonrisas radiantes como el sol... Si, el era un sol dorado, radiante, caluroso, dulce.
Pero a ti... No te agradaba ese sol. Un copo de nieve era fácil de derretir con un solo rayo de sol, después de todo. Pero ese no era el sol que te derretía. Sin duda le querías, pero mas como al resto de los chicos, como tus amigos, tus hermanos del alma, no podías ver a Alex como un verdadero hombre... No como veías al Lance Corporal, por ejemplo.
Abriste los ojos de par en par, mientras veías la leña crepitar frente a ustedes, posando tus ojos por un momento al que ahora rondaba por tus pensamientos, quien se distraía limpiando sus botas con un pañuelo. ¿Tu en verdad veías al Capitán como eso? No como un soldado ve a su superior, o como veías a tus amigos, ¿Sino como una mujer ve a un hombre? ¿Que mierda era eso? ¿Desde cuando tu...?
-Es hora de dormir. Partiremos al amanecer.- lo viste levantarse, dándose la vuelta para meterse en su tienda, sin darse cuenta de como tus ojos permanecieron pegados a su espalda hasta que desapareció de tu vista, aun sorprendida por tus propias cavilaciones. Te levantaste junto a Magnus y Alex, aun fuera de ti misma, y casi ibas a correr a tu tienda para gritar cuando una mano enguantada sujeto la tuya, deteniendo tus pasos. Le miraste por sobre el hombro a tu vez, encontrándote con su expresión seria, el ceño ligeramente fruncido y la mirada decidida sobre ti, sin disimulos.
-¿Alex?- preguntaste confundida, su mano no te soltaba.
-Mañana... Mañana necesito una respuesta, Snezhinka... Después de todo lo que ha pasado, en verdad la necesito. Por favor, tienes hasta esta noche para pensarlo.- fue entonces cuando se acerco a ti, inclinándose para poder besar tu frente, y dándote una ultima mirada se metió en su tienda, dejándote allí, petrificada frente a la tienda del Capitán.
-Mierda...- susurraste y casi te zambulliste en tu tienda, sin enterarte que en el interior de aquella otra carpa en donde todo había pasado, el Lance Corporal doblaba hasta romper la pequeña cucharita de plata que sujetaba en su puño, furibundo.
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De nuevo las montañas nevadas del norte se alzaban en el horizonte a sus espaldas, mientras que a sus frentes, las murallas que rodeaban a la ciudad de Trost se comenzaban a acercar. Pronto estarían en casa...
Pero nada te salvaría de Alex Lawson. Eso lo tenias bien claro. Tan solo deseabas tocar ese tema en privado, solo el y tu... Pero ni siquiera eso te logro conceder. Si había un defecto en el adorable Alex era ese, no era discreto, y cuando quería algo, no gustaba de esperar.
Cuando por fin se encaminaban a la base de la legión, su caballo adelanto hasta que estuvo junto al tuyo, haciendo que ese ardor en la parte posterior de tu cuello se encendiera y el estomago se te contrajera hasta causarte nauseas, todo por los nervios, ese tipo de nervios peculiares que sentías en esos momentos en los que pasaban cosas como que alguien te dijera que "Necesitaba hablar contigo a solas" o cuando te hacían preguntas incomodas.
"¡No, no estoy lista!" Chillaste aterrorizada en tu cabeza, mas luego te diste cuenta de que tal vez nunca estarías lista. Habias estado dandole vueltas al asunto durante toda la noche, mañana y ahora tarde, de nuevo, se acumulaban tus horas de sueño perdido junto a las confusiones. Alex y Levi eran los nombres que se habían revuelto durante todo ese tiempo, haciéndote sentir perdida como una niña, aun no sabias hacia donde ir, y por si fuera poco, no sabias como reaccionar a algo que nunca te había pasado.
-_._._._._...- tragaste dolorosamente, estremeciéndote al escucharlo llamarte, clavando sus adorables ojos dorados en ti sin dejar de cabalgar a tu lado, mirándote con la expectación chispeandole dentro de esos orbes. Tu, incapaz de mirarle, como si tuvieses un yunque atado al cuello, bajaste la cabeza lo suficiente para que el cabello que se había escapado de tu trenza cayera sobre tus ojos con conveniencia, dándote una ligera sensación de escudo, de seguridad.
-Tu... ¿Pensaste en lo que... Hablamos anoche?
Tardaste un largo minuto en controlar tus propios nervios, mirando fijamente la larga y blanca crin de Snowhite atrás de la cortina de cabellos, asintiendo apenas con la cabeza.
Casi pudiste sentir la felicidad de Alex, y al mismo tiempo notaste que aquella vaga conversación entre Magnus y Levi, quienes cabalgaban a tu izquierda, se había apagado, casi pudiste sentir la mirada de los tres sobre ti, dos expectantes, una emocionada. Nunca habías deseado mal para tu mejor amigo, pero en ese momento deseabas que se cayera del caballo, se golpease la cabeza y olvidara esa cosa tan...
-Snezhinka...- sentiste de pronto su mano sobre la tuya, haciendo que soltaras las riendas de la yegua con sorpresa al sentir su palma sobre la tuya, clavando los ojos en esas manos que te sujetaban. El temblaba, incluso mas que tu, estaba nervioso, y entonces entendiste la gravedad de la situación. El estaba enamorado de ti, el deseaba que correspondieras sus sentimientos, quería que fueses su novia...
¡Joder, no!
Sin previo aviso, soltó esa mano tuya y en cambio estiro su brazo hasta alcanzar tu barbilla, sujetándola y haciendo que le miraras casi al mismo tiempo en que tus ojos se abrían entre atemorizados y sorprendidos. Su expresión seria y sus ojos como oro derretido te hicieron tensar, reconociendo esa manera suya de rogar algo... Te estaba rogando...
-Yo de verdad estoy enamorado de ti desde... Desde la primera vez que te vi. No hay un solo día, una sola noche en la que no piense en ti. Si me aceptas...- suspiro sonoramente, levantando su mano para acariciar con dulzura tu mejilla, que se encendió por el contacto físico al cual tu no estabas para nada acostumbrada. -Si me aceptas, prometo tratarte como a una princesa... ¡No! ¡Como a una Diosa! Seras todo para mi, _._._._._, no habrá un solo día en que no piense en hacerte feliz... Tu tan solo tiene que decir si...-
Sentiste como la mirada del Lance Corporal prácticamente taladraba tu espalda, escuchando el cuero de sus riendas gemir ante la fuerza exagerada de su agarre. Tu mente se había quedado en blanco, tenias que responder. Tus manos sudaban, Snowhite sentía tu nerviosismo a través de las riendas, rumiando. Alex esperaba tu respuesta, pero tenias un nudo en la garganta y tantas emociones juntas que no lograbas ponerle nombre a ninguna. La lógica comenzó a actuar por encima de tus sentimientos, como lo había estado haciendo durante esos tres días, cuando no podías pensar fríamente. Aceptar seria lo mejor, nunca conseguirías a un hombre tan perfecto como Alex Lawson, dulce, cariñoso, obediente, bueno, honrado, amistoso, las soldados te envidiaban al tenerle tan cerca, deseando ser tu tan solo por una noche para poder estar junto a él. Rechazarle seria un terrible error, él tenia sin duda un corazón blando, aun debía estar afectado por la muerte de sus amigos, aun mas que tu, y recibir un segundo golpe podría simplemente derrumbarlo. Rechazar un ofrecimiento como ese seria la mayor estupidez, lo mas cruel y monstruoso que un ser humano podría hacer jamas. ¿Que ibas a hacer? ¿Que ibas a responder? ¿Que? ¿Que? ¡¿Que?!
De nuevo, sentiste la sensación constante de la penetrante mirada de Levi a tu espalda durante aquel eterno y horrible minuto de silencio... Y cuando abriste la boca, lo que tu mente te ordeno que dijeras y lo que tu corazón callaba batallaron mientras las palabras se formaban en tu garganta... Dando lugar a un solo vencedor.
-No.
Las pupilas brillantes de Alex Lawson se contrajeron mientras sus ojos se abrían de par en par al verte sacudir la cabeza, alejándote del toque de su mano... Rechazándolo. Tu en cambio no cabías en tu propia sorpresa, sintiéndote de nuevo como dos días atrás, sin control de tu cuerpo, con la mente nublada, abiertos tus ojos de par en par al ver que no habías dicho lo que tenias planeado decir. Pero ese "No" no había salido de tu boca solamente, sino que había brotado de tu pecho, rotundo, imposible de ocultar, imposible de retractarse.
Alex se mantuvo estático por un largo minuto, observándote en completo silencio mientras sus ojos se opacaban, entristecidos, confundidos, como un niño pequeño cuyos sueños habían sido aplastados cruelmente... Si habías tenido ganas de morir durante todo esos días, esas ganas habían regresado como una bola de demolición.
Su voz, a pesar de su expresión, sonó firme, mientras sus cejas se juntaban en una suave mueca cuestionarte, sin apartar su mirada de ti.
-¿Por que?
Tu mantuviste la cabeza gacha. No respondiste, tu mente no controlaba tu voz.
"Por favor, no preguntes mas"
Sus cejas se fruncieron aun mas. -¿Acaso tengo algo malo?
-No.- susurraste bajo tu aliento. Claro que no tenia algo malo. Él era la mejor persona que tu conocías.
"Detente..."
-¿Acaso no soy buen soldado?
-Eres un soldado excelente. Uno de los mejores.
"Alex..."
-¿Entonces que, _._._._._? ¿Acaso no soy suficientemente fuerte?
-No es-...
-¿Tal vez me falta inteligencia?
-¡Claro que n-...!
-¡¿Entonces que?!- pareció explotar, haciendo que saltaras en tu caballo, pero sin mirarle. Fruncía el ceño tan profundamente que parecía iba a golpear algo. -¿Por que tu, de todas esas chicas que siempre me siguen? ¿Por que tu que me conoces tanto? ¿Que es lo que esta mal conmigo para que no sientas igual que yo por ti? ¿Acaso no soy suficientemente apuesto? ¿Inteligente? ¿Fuerte? ¡¿Que hay mal conmigo?! ¡Dime y lo cambiare, pero no me rechazes!-
-¡No tienes nada malo, Alex! ¡Eres jodidamente perfecto!- gritaste a tu vez, al mismo tono que el lo hacia, sin levantar la cabeza. -¡Cualquier persona que tenga un ápice de cordura te amaría! ¡Incluso yo te amaría!-
Hubo un largo de minuto de silencio. Alex no dijo nada, nadie dijo nada. Miraste por el rabillo del ojo a tu izquierda hacia Levi, quien te miraba a su vez por el rabillo del ojo, su expresión serena, como si no escuchase nada de lo que pasaba al igual que Magnus, quien miraba hacia los arboles como si fuesen algo interesantisimo. La tensión se podía cortar con el rose de una uña...
-Snezhinka...- la voz que siempre era amable para ti, la voz dulce de Alex, siempre cálida, siempre feliz, ahora se notaba sospechosa, dolida, incluso furiosa... Y tu sabias que cuando él se enfurecía, no era nada bueno. -¿...Acaso hay alguien mas... Que ya tenga tu corazón?-
Tu cuerpo se estremeció violentamente, obligándote a ti misma a ahogar el jadeo que amenazo con salirse de tu boca, entre sorprendida y asustada.
Nunca, nadie, jamas te había preguntado algo así. En tus quince años de vida era muy poco lo que sabias sobre esa cosa que llamaban amor, tus padres jamas te habían hablado concretamente de ello y eras muy joven cuando murieron, tu hermana era demasiado tímida para contarte algo y tus amigos, siendo varones y no mucho mayores que tu, solo se habían limitado a decirte que nunca te dejases poner un dedo encima por ningún hombre. No sabias que era eso de estar enamorada, aquello de "gustar" lo sentías por cada uno de esos cinco muchachos. ¿Como podías responder esa pregunta si ni siquiera estabas segura de sentir eso que llamaban "amor"?
"Petra se cubrio el rostro con una mano, avergonzada cuando le preguntaste el que se sentia estar enamorada de ese enano amargado. -No puedo explicártelo... Es algo que simplemente se siente... Algo imposible de comprender.-"
-...Si.
De nuevo, las palabras salieron sin permiso de tu mente tras escuchar aquellas palabras dichas por Petra algun tiempo atras, directamente desde el centro de tu corazón, con una convicción que te sorprendió incluso a ti misma. Sentiste que las tres miradas, dorado, verde y gris se posaron sobre ti con descaro, algunos sorprendidos, otros serenos, mientras tu elevabas la cabeza hacia adelante, sintiéndote perdida, confundida, sorprendida incluso, mientras las lagrimas comenzaban a llenar tus ojos, agitando las riendas de tu yegua para adelantarte a ellos, huyendo. No querías que te vieran de esa manera, perdida.
Eras en verdad una basura cruel, una vil alimaña, no por haber mentido, sino por justamente haber dicho la verdad... Y haber rechazado a Alex Lawson por estar enamorada...
De tu superior, del frió y terrible Lance Corporal Levi... De la misma persona que Petra Ral.
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De nuevo estabas deprimida, y ahora si que Levi no podría ayudarte. Apenas habían llegado a la base, Petra, Auruo, Gunther y Eld los recibieron, siendo Petra quien te atrapo en sus brazos, soltando el llanto a pesar de que tu permanecías como muerta, hundiéndote aun mas en tu auto-desprecio.
-Gracias a Dios están bien. Nos tenían preocupados.- Petra se sorbió la nariz, con el rostro arrugado por las lagrimas, sacándote una sonrisa que sentiste forzada. Como eras capaz de mirarle a la cara siquiera? Ni tu misma te lo explicabas. -Luces horrible... Ven, yo te cuidare. Deben estar cansados.-
-Petra, deten...- pero ella no te escucho, arrastrándote al interior de la base mientras comenzaba a parlotear. Parecía tener las intenciones de animarte, pero tu no podías animarte con nada ahora. Todo te había caído junto, de golpe, y a pesar de que te habías levantado antes, ahora habías caído de nuevo y no sabias como levantarte.
Estabas demasiado exhausta como para poder sentirte sorprendida cuando encontrarte a Hange Zoë dentro de su habitación, demasiado exhausta para sentirte afectada por su animo exagerado y su actitud excéntrica y alegre mientras te levantaba en brazos diciendo algo como "¡Eres la chica mas valiente de toda esta legión! Mira que desafiar a Levi e incluso a Erwin. ¡Tu tienes agallas! ¡Jaja!"
-¡Hange-san, ya bájela!- chillo preocupada Petra, intentando ayudarte a escapar, pero tu solo podías mirar hacia la nada, inexpresiva, incluso cuando ellas decidieron darte un baño, comenzando a quitarte la ropa cuando notaron que no eras capaz de moverte. Petra te saco la capa mientras Hange te quitaba las botas, comenzando a soltar las correas de tu cuerpo, decían algo sobre estar apestosa, te preguntaban la situación del clima en el norte, pero tu solo lograbas asentir o dar respuestas cortas, evitando a toda costa mirar a Petra directamente a los ojos.
Tu no podías estar enamorada de Levi. Era traición a un amigo, algo que para ti era simplemente imperdonable. Y ya habías cometido un grave pecado aquella mañana al haber rechazado a Alex de esa manera tan cruel.
-Debo admitir que estoy sorprendida. Levi-Heichō nunca se presta para las "tonterías" de Erwin-Dancho. Debe sentir mucho aprecio hacia ti como para haberlos seguido hasta allá. De haber sido yo, seguramente me hubiese pateado el trasero y obligado a regresar a la base. Que envidia...
-Ja, debes gustarle mucho al enanito, _._._._._, lo suficiente como para seguirte sin rechistar.
El jodido mundo te cayo encima, mas aun cuando Hange le dio la razón. En verdad, durante todo aquel tiempo lo que habías logrado era volverte alguien demasiado cercano a él, mientras que Petra, por timidez y respeto, prefería mantener su distancia, a pesar de sus sentimientos. "¿Que clase de persona terrible tomaba tales ventajas ante las propias narices de su amiga?" Te preguntaste, estando ya desnuda, metiéndote en la bañera de agua caliente que había dentro de la habitación de Hange.
No estabas segura de que expresión tenias, probablemente una deprimente, porque llegado a cierto punto Petra y Hange no pudieron seguir ignorándola, sentadas en los bordes de la tina mientras restregaban tus piernas y brazos.
-Luces terrible... ¿Paso algo mientras estaban alla, _._._._-chan?
Tu mantuviste la mirada fija en el agua, silenciosa, incapaz de responder, a pesar de que quisieras decir tantas cosas...
"Si tan solo lo supieras..."
Petra pareció sacar sus propias deducciones entonces, extendiendo una mano y posandola sobre tu hombro desnudo. -Se que es duro al principio. Pero pronto lo aceptaras... Tus amigos ahora están en un lugar mejor a este. Sin titanes.-
Te sonrió dulcemente, como solo ella lo hacia, intentando consolarte de alguna manera en lo que ella creía, era tu luto por tus amigos. Suspiraste por dentro y de nuevo las lagrimas abnegaron tus ojos y los sollozos comenzaran a salir sin tu permiso, sintiéndote tan culpable y horrible por ser tratada tan bien por la que era tu ahora rival... Deseabas tanto decirle que tu tristeza no era solo por eso. Eran tantas cosas... La muerte de ellos, el haber dejado a tus hermanos en ese pueblo maldito, el haber rechazado a Alex y que ahora no pudieras ni verle a la cara, como no podías aguantar estar cerca de ella ahora que sabias los sentimientos que tenias para el Lance Corporal. No querías estar en contra de ella, querías estar a su favor. No querías estar enamorada de Levi, querías estar enamorada de Alex. No querías sentirte tan miserable, querías descansar, querías dormir por mucho tiempo, ya no querías nada de esa mierda...
Pero te lo merecías. Desde el momento en que habías nacido.
-¡Se que me lo merezco! ¡Ya se que soy una basura! ¡Se que no merezco vivir, que debería estar muerta! ¡Pero quiero que todo sea como antes!- gritaste antes de llevar las manos contra tu rostro, soltando un llanto amargo, gimoteando aun sin importarte estar frente a esas dos mujeres, después de todo ellas eran cercanas a ti dentro de todo, lo mas cercano a tus mejores amigas. -¡Quiero que todo vuelva a ser como era antes de esto! No quiero sentir esto hacia él!¡Pero es imposible, ya no puedo hacer nada! ¡Lo siento, Petra, en verdad lo siento!-
-O-oi, cálmate.- Hange sujeto tus muñecas para intentar calmarte, lanzandole una mirada que pedía una explicación a Petra, quien a su vez te miraba perdida, sin comprender el porque de tus disculpas.
-Te prometo que voy a ayudarte, me esforzare al máximo, nada va a interponerse... ¡Seras la mujer de Levi-Heichō antes de que el año acabe... Por mi jodida vida que así sera!
Hange volvió a posar su vista sobre Petra, cuyas mejillas se encendieron ante tus palabras, y luego regreso la vista hacia ti tras unos segundos, comprendiendo antes de que Petra siquiera comenzara a imaginarse lo que estaba pasando por tu cabeza. No por nada ella era la segunda al mando y la líder del equipo de investigaciones. Sus lentes reflejaron la luz del baño y sus ojos brillaron tras los cristales, mientras tu te limitabas a continuar llorando, apretando los puños contra tu rostro, decidida a que, sin importar el costo, matarías el afecto que tenias para ese hombre y ayudarías a Petra a obtener aquello que tu querías. Así tuvieses que matarte por dentro, así sufrieras... El sufrimiento valdría la pena...
-¿_._._._._... Que fue lo que paso?
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-Comenzó a gritar que no era mas que una basura después de eso, hasta que la voz se le acabo. Justo entonces Hange-Buntaichō trajo una inyección de calmantes. Estuvo llorado hasta quedarse dormida...- Petra arropo mejor a la chica que dormía en la cama mientras Hange contaba aquello, sentada al borde de la cama. _._._._._ lucia pálida y frágil, y sus ojeras solo resaltaban mas en su precioso rostro, como una pequeña muñeca de cristal, triste y delicada.
-Esto le esta afectando demasiado, Heichō. Prácticamente tuvo un ataque de nervios cuando Hange-Buntaichō estuvo aquí, como si hubiese estado sometida a estrés por mucho tiempo.. ¿Acaso paso algo malo allá?- pregunto Petra a su vez, sentada junto a la cama en una silla de madera.
Levi mantuvo su expresión serena, los ojos fijos en la muchacha dormida, desde la otra silla junto a la cama de Petra. Ni siquiera ella podía descifrar lo que pasaba por su mente, sus ojos siempre habían sido imposibles de leer para ella. Hange en cambio prácticamente tomaba nota de su expresión. Conociéndolo desde tantos años sabían bien lo que estaba pasando pos su cabeza en ese instante.
-Tu sabias lo que pasaba con su familia en ese pueblo?
Petra pareció entristecer, bajando la cabeza. -Si... Pero ella siempre lucia tan fuerte a pesar de eso que nunca crei que algo así le afectara.-
-Ella dice ser el pilar de su banda... Pero es la banda quien la mantenía estable en realidad. Mastodonte, los repetidos, cuatro ojos y Lawson. Todos ellos le daban seguridad, era por eso que la seguían, porque deseaban darle algo mas que esa vida miserable que llevaba en ese pueblo de mierda con sus hermanos.- aseguro el moreno, cruzándose de brazos. -Es solo que ella nunca se dio cuenta de eso. Idiota.-
Petra regreso la vista a la muchacha, cuya trenza se esparcía como una serpiente por la almohada. Las pocas veces que había ido a Marhjul, se había dado cuenta de eso, pero simplemente lo había ignorado. Ellos sabían que para ella, tras todos esos maltratos de aquellos pueblerinos, su existencia no era mas que un error, algo no mucho mejor que una basura que ocupaba espacio en los muros... Pero mientras tuviese a alguien a quien proteger, se mantenía moviéndose, respirando, dándole un sentido a su vida.
Ahora que tres de sus razones de vivir habían muerto y una cuarta simplemente le odiaba, era imposible que se sintiese segura o estable. La depresión que siempre estaba allí, pero que mantenía aplacada, tomaba el control. El estrés de tantos acontecimientos... Era mas de lo que una persona adulta podía soportar, mas aun para una simple quinceañera.
-¿Que tal darle una razón?
Levi levanto la vista hacia Hange, curioso. Petra le imito mientras los lentes de la científica brillaban apenas en la obscuridad de la habitación, apenas iluminada por un poco de luz lunar. -Su banda ya esta rota. Hable con Lawson, y si bien dice que no la odia y que jamas la odiaría, no es capaz de verla por ahora. Justo ahora acaba de perder uno de los dos débiles pilares que quedan, y en este momento Magnus aun se siente deprimido por la muerte de su hermano como para intentar consolar a _._._._._-chan. Ella se ha estado tambaleado desde hace cuatro días y por fin ha caído... Entonces solo nos queda darle mas pilares en los cuales subirse si queremos regresarla a su antiguo estado.-
El tono apacible de Levi dejo entrever comprensión. -¿Te refieres a que la sigamos? ¿Unirnos a su "banda", Cuatro ojos de mierda?-
-En efecto, enano. Ella nos aprecia, sobre todo a ti y a Petra. Lo se por la manera en que su actitud hacia ustedes ha cambiado durante estos tiempos.- afirmo con convicción la segunda al mando, regresando la mirada a la aludida, quien ahora se daba media vuelta para continuar soñando. -Ella necesita a las personas que aprecia a su alrededor para sentirse segura. Necesita sentir que tiene que protegerlos... Y se que Auruo, Gunther, Eld y Petra estarían feliz de hacerlo por ella. Yo también, fue una de mis mejores soldados mientras estuvo en mi escuadrón... Solo faltarías tu, Levi.-
Levi se quedo en silencio por un largo minuto, con los ojos clavados en Hange, quien a su vez le miraba expectante, esperando por su respuesta. Ella era demasiado inteligente, siempre conseguía una solución para todo y esta vez iba en serio... Actuaba por el bien de su compañera, de su amiga, naturalmente su solución era la mejor.
Y ella sabia que Levi no iba a negarse a nada que pudiese evitar que su "mocosa idiota" continuara llorando.
-Tch... Esto es lo mas estúpido que he hecho jamas.- gruño, levantándose de la silla. -Esta bien, Hange. Me uno.-
Petra salto de felicidad en su silla mientras Hange sonreía de oreja a oreja, a punto de soltar un sonoro "Yahoo" antes de que Levi le mandara una mirada asesina, recordandole que había alguien durmiendo en la habitación. -Eh... Bueno, siento eso. Como sea, debemos buscar maneras de eliminar ciertos recuerdos dolorosos también. Una banda nueva no puede tener elementos viejos...-
-En humano, lentes de mierda, no entiendo idioma cerdo.- le gruño el moreno, amargado. Ya quería irse de allí.
Hange soltó una risotada, mascullando algo sobre un "enano ignorante" pero cortándolo cuando Levi le acerco el puño a la cara, amenazándola con arreglarle la curvatura peculiar de su nariz a puñetazos.
-Lo que quise decir, señor amargura, es que cosas como ese apodo que Dimitri Zedd y Alex Lawson le pusieron deben ser eliminados o cambiados para no traerle malos recuerdos que puedan asociarse con la banda.- explico la científica, arreglándose los lentes con el dedo indice.
-Vaya, Hange-san, es usted muy sabia. No sabia que también sabia de la psique humana.- admitió Petra sorprendida.
Hange soltó una risotada. -Cuando conocí a Levi decidí estudiar algo de psicología para comprender como era posible ser tan amarga-...
El golpe que le metió en la cabeza dejo el puño del soldado echando humo y ensangrentado, y mando a la científica a dormir. Se limpiaba la sangre con un pañuelo cuando se atrevió a hablar de nuevo.
-Mon diamant d'hiver, fort et beau, précieux et fragile...*- Fueron sus palabras, confundiendo por completo a Petra y sorprendido a Hange, quien se despertó ante aquella frase, clavando sus ojos castaños en el soldado mas fuerte de la humanidad, quien miraba el pañuelo en su mano, pensativo. -Diamant d'hiver sera. Crees que puedan pronunciarlo, Petra?-
Ella pestañeo repetidas veces, intentando de alguna manera imitar el acento de Levi, sin demasiado éxito. -Tal vez con algo de practica. Igualmente Snezhinka era difícil de pronunciar... Pero... ¿Que significa?-
-Ce surnom...*- Hange se levanto del piso, sujetando el hombro de su compañero con los ojos abiertos de par en par. -¡Vous êtes dans l'amour avec cette fille, Levi!*-
El moreno le mando una mirada sorprendida primero, como si le hubiesen atrapado con las manos en la masa, mas pronto parecio llenarse de ira al darse cuenta de que la cuatro ojos habia dicho aquello en voz alta delante de Petra... Gracias a dios ella no entendia ni una jota de frances. Sujeto a Hange por el cuello de su camisa, acercandola a su rostro mientras la miraba con ira.
-Dites cela à quelqu'un d'autre, et je vous promets que vous vouliez être dévoré par les Titans, quatre yeux putain...*- gruño iracundo, con el brillo rojo del deseo de sangre brotando de sus ojos.
Hange jadeo sin importarte las palabras del Soldado Mas Fuerte de la Humanidad. -Alors, il est vrai... Levi...*-
-¡¿Vous m'entendez, bon sang?! ¡Dis seulement une parole et je vais vous tuer, Hange!*- su voz subió una décima, frunciendole el ceño mas profundamente junto con el agarre de su mano.
-Ya entendí. ¡Cálmate, cálmate hombre!-Hange se deshizo de su agarre con un manoton amistoso, irguiéndose y riendo tontamente al notar que Petra los miraba sin comprender ni una palabra de lo que decían. -Que no te enseñaron nunca que hablar en otro idioma delante de los otros es de mala educación!-
Levi le mando una ultima mirada asesina, chasqueando la lengua y gruñendo una maldición antes de darse media vuelta y dirigirse a la puerta. -Como sea! Que la mocosa se levante temprano, mañana tenemos cosas que hacer.- fue lo ultimo que dijo antes de salir, cerrando la puerta con mas fuerza de la necesaria.
Para mayor confusión de la pobre y no-dotada-de-conocimientos-de-francés Petra, Hange comenzó a reír a carcajadas, murmurando cosas como "cuando Erwin se entere" o algo así, dando círculos por la habitación antes de prácticamente desaparecer de ella.
-...Rayos, con razón Peter decía que la Legión de Exploración era mucho menos que una cuerda de raritos suicidas.
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AQUI ESTA LA TRADUCCION DE LAS PALABRAS EN FRANCES DE LEVI Y HANJI!
Levi: Mi diamante invernal, fuerte y bella, valiosa y fragil...
Hange: Ese sobrenombre... Tu estas enamorado de esa niña, Levi!
Levi: Dile eso a alguien más, y te prometo que querras ser devorada por los Titanes, maldita cuatro ojos...
Hange: Entonces es cierto... Levi...
Levi: Me entendiste, carajo?! Dile a alguien y te matare, Hange!
YA LUEGO SUBIRE EL CAPITULO DE ROULETTE OF MEMORIES, SERA SU REGALO DE SAN VALENTIN/NAVIDAD/AÑO NUEVO RETRASADO XD
Muchas gracias por leer y perdón por lo largo! Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.
Kurenai Lukia
