Disclaimer: Todos los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Now I'm a monster
Versión extendida
Abrió los ojos desorientado, todo a su alrededor era oscuridad y niebla. Sus pensamientos estaban difusos, lo último que recordaba era una voz diciendo:
—Bienvenido al infierno.
Y de la nada empezó sentir un terrible dolor corriendo sus venas, centrándose en su pecho justo donde se encontraba su corazón bombeante. La sensación era terrible, lo más tormentoso que pudo haber sentido en toda su vida, ni los golpes de su padre estando enojado se comparaban con eso.
Era el propio averno tomando posesión de su cuerpo, llenándolo de tinieblas y tormento. La tortura seguía clara en su mente, transmitiendo pena, angustia y pánico.
Desorientado salió de la cueva donde se encontraba, no podía identificar el lugar a su alrededor, estaba completamente desconcertando, e imagines empezaron a cruzar su mente, recuerdos borrosos que se hacían paso en su memoria: la alcantarilla, el grupo de aldeanos con antorchas, y los demonios de ojos rojos.
—Vampiros— susurró para sí mismo. Todo parecía un mal sueño, una pesadilla formulada por el maligno para ocasionar sufrimiento y pena. Tenía un mal presentimiento, su mirada se posó en el arroyo frente a él. Su piel era más blanca de lo normal y su cabello más brillante, pero lo que más llamó su atención fueron sus ojos, ya no había rastro alguno del azul cielo de antes.
Ahora eran rojos cual sangre.
— ¡Monstruo! ¡Ahora soy un monstruo!— exclamó horrorizado. Era un demonio chupa sangres, un maldito vampiro. Un ser perverso, detestable y condenado, un ser como el cual su padre y él estaban llamados a aniquilar.
Dirigió su mirada al cielo, se arrodilló en el barro y empezó a pedir perdón, Dios ya no lo recibiría en las puertas del paraíso, ahora merecía el infierno.
—Perdóname Padre Santísimo, perdóname por favor— suplicó aterrado de lo que era, de lo que se había convertido.
Ahora era un ser vil, era un demonio, un monstruo con sed de sangre humana. No podía vivir así, tenía que acabar con su existencia, tenía que destruirse a sí mismo sin importar cuánto le doliera.
Nunca arriesgaría vidas inocentes.
Nota de la autora: Se me había olvidado por completo haber subido esto y aunque no hay mucha diferencia, siento que la primera parte es muy esencial en la transformación de Carlisle.
