Yo solo tengo que decir que mis desvarios aun no acaban, prepare yourself! 8D
Muchas Gracias a:
ElizabethJaeger
ATZUKO-SAN
Koisshi Saotome Ackerman
.Akatsuki
Gaby93Gaby
UntouchableBerserk
Yue
srayt
Y a toda la gente buena que deja favoritos y follows :)
ACLARANDO CLARESAS CLARAMENTE (?):
"blablabla" son pensamientos
-blblblblaaaa- son dialogos
-..., fue a casa de pedro.- estan diciendo el nombre o el apellido del lector.
"-jhjklla-" flashback
Espero les guste este capitulo!
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO ES MIO, es de Hajime Isayama!
Advertencia: Lenguaje Vulgar, OOC.
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La primera vez que él vio a esa persona fue cuando apenas había sido nombrado Capitán del recién formado Equipo de Operaciones Especiales de la Legión de Exploración. Para ese momento, ella solo contaba con unos escasos catorce años de edad, cuando él en cambio tenía unos veintiocho.
La hija de esa misma persona, Dánae, en el futuro luciría casi igual que ella en aquel tiempo.
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El Tigre y El Águila
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Él había ido a acompañar a Erwin Smith, el relativamente novato Comandante de la Legión de Exploración en una reunión con su antecesor, Keith Shardis, quien en aquel entonces era el jefe de instructores en la academia de cadetes. El Comandante había ido en busca de asesoramiento y la reunión se estaba volviendo tan larga y aburrida que Levi simplemente había decidido que podía utilizar mejor el tiempo dando una vuelta por el terreno que seguir escuchando como esos dos discutían cosas que él no terminaba de comprender. Después de todo él solo era un matón y aun no entendía de diplomacia y estrategia, solo de lucha y supervivencia.
De no haber sido por la confesión que esa persona le había hecho antes de morir, él jamás hubiese podido recordar aquello. Aun cuando ella misma no era capaz de recordarlo, él si era capaz de remembrar el momento exacto en que sus ojos se posaron en la figura que pronto se volvería familiar aquella noche, mientras ella salía del comedor acompañada por otros cinco muchachos que también se volverían conocidos para él más adelante, todos conversando trivialidades. Al principio no le había llamado la atención aquel grupo de mocosos escandalosos, planificando sus actividades del día siguiente al pasar tras sus espaldas mientras él continuaba su aburrido paseo por el árido patio de entrenamiento… Pero como si algo hubiese confabulado para que él ralentizase el paso, logró captar el sonido seco de un golpe entre dos cuerpos.
-Wow, ¿Qué demonios pasa contigo, Isaías?- Escuchó a uno de los jóvenes reclamar, girándose para mirar por sobre el hombro al notar que un séptimo mocoso se abría paso rudamente entre el grupo de jóvenes, empujando a uno de ellos, un alto y desgarbado rubio, hasta hacerlo tambalear.
-Tch, como si valiese la pena pedirles permiso o disculpas a un grupo de ineptos como ustedes.
A pesar de que era relativamente más pequeño que los otros varones, el séptimo muchacho continuó abriéndose paso rudamente hacia el comedor. O al menos eso intentó hacer antes de que un segundo rubio, gemelo del primero al parecer, le sujetara de la camisa y sin mucho esfuerzo lo levantara en el aire hasta tenerlo cara a cara, una sonrisa torcida recorriendo su rostro.
Levi se limitó a observar desde la distancia. Tiempo después, ese muchacho de nombre Isaías había terminado uniéndose junto a los seis mejores de aquel año a la Legión de Exploración. También había sido el primero en morir en su primera expedición.
-¿Aun molesto porque quedaste fuera del top diez, Isa-chan?- canturreó burlonamente mientras el otro muchacho intentaba zafarse del agarre en el cuello de su camiseta. –Los instructores deben saber bien que los debiluchos suicidas no merecen ocupar el puesto de alguien que si podría aprovecharlo bien.-
-¡Tsk! ¡Querrás decir alguien que solo desperdiciara su fuerza corrompiéndose y pudriéndose en su propia estupidez como todos los demás en la Policía Militar! Así como ustedes planean hacer…-
-¡¿Qué mierda dijiste?!- El rubio, con un pañuelo rojo en el cuello, soltó un lado de la ropa y se disponía a lanzarle un puñetazo al rostro cuando una tercera voz se elevó entre ellos.
-Detente, Lucius.
El rubio frunció ligeramente el ceño, deteniendo sus planes de golpearlo mientras dirigía la mirada hacia la única chica del grupo, al igual que lo hacían los otros hombres, incluyendo a Levi. -¿Snezhinka?-
-Suéltalo.
Tras un minuto, el chico de cabello rubio chasqueó la lengua y prácticamente lanzó al muchacho contra el suelo, haciéndolo levantar una nube de polvo que le causó tos.
-Adelántense a sus dormitorios, mañana tenemos que madrugar.- fue la siguiente orden de la única chica del grupo. El mocoso del pañuelo rojo en el cuello chasqueando la lengua de nuevo mientras se daba media vuelta sobre sus tobillos junto con sus demás compañeros, todos inconscientes de ser víctimas del escrutinio curioso del soldado de la Legión de Exploración.
–Keh, parece que te has salvado esta vez, Isa-chan.- fue lo último que gruñó "Lucius" antes de hacerle señas a los demás jóvenes, quienes se despidieron de la chica con palmadas en los hombros, brazos y espalda antes de alejarse, perdiéndose de la vista de Levi tras un segundo. Isaías comenzaba a levantarse del suelo cuando notó a la figura femenina y menuda a su lado, mirándolo desde arriba, prácticamente por sobre el hombro… Fría como un tempano de hielo.
-¿Continuaras molestándonos incluso un día antes de la graduación, Isaías?
El recién nombrado Capitán comenzó a detallarla mientras escuchaba su voz. Era una chica pequeña, su cuerpo lucía demasiado delgado y poco desarrollado bajo los holgados pantalones de mezclilla negra con corte masculino y la camisa blanca que era sujetada con una floja correa de cuero alrededor de la cintura. Llevaba además el cabello atado en una larga trenza que le llegaba igualmente a la cintura junto a dos mechones de cabello de la misma longitud que caían suelto a los lados de su rostro, aun de facciones aniñadas. Lo primero que llegó a la mente de Levi para compararla fue una muñeca de cristal.
-Che.- el muchacho de cabello liso y negro lanzó un escupitajo a un lado, sacudiéndose el polvo de la ropa mientras fulminaba con la mirada a la niña, que ni se inmutaba de ello. –Todos aquí los admiran por ser los más fuertes, los llenan de alabanzas y los tratan de la forma más hipócrita… Pero yo no pienso seguirles la corriente ni a ellos y menos voy a callarme lo que opino de ustedes aunque ya nos vayamos a graduar. Ustedes no son más que una banda de idiotas que solo usan sus fuerzas para...-
-"Cumplir nuestros deseos egoístas".- la jovencita soltó un suspiro, casi como si estuviese cansada. –Llevas repitiendo esa misma frase desde que comenzamos el entrenamiento, Isaías Kerbs. Al menos podrías cambiarle algunas palabras, ¿No crees?-
-Maldita arrogante.- fue la respuesta de Isaías, frunciéndole el ceño en respuesta. –Ahora comienzo a creer que realmente pertenecen a la Policía Militar, después de todo allí es donde se reúnen todos los cobardes, inconscientes, egoístas y conformistas como tus amigos y tú.-
-Si, si. ¿Ya terminaste? En verdad tengo sueño.- haciendo un gesto con la mano, ella se dio media vuelta en sus talones, pasándose una mano por el cabello mientras daba los primeros pasos para alejarse. –Buenas noch-…-
-¡Ya déjate de idioteces y únete a la Legión de Exploración!
Halando repentinamente de la muñeca de la niña, el muchacho la hizo detenerse y girarse de regreso hacia él.
-…Tu eres la líder de esa banda, tus amigos te seguirán a donde tu vayas. ¡Y además eres la soldado más fuerte que he visto jamás!- Levi pudo notar desde su distancia como los ojos de la niña se abrían de par en par ante las palabras del tal Isaías, quien acercó su rostro al de ella, demostrándole que le sacaba al menos una cabeza de altura. -Solo tienes que quitarte esa venda de los ojos y brindarle tu fuerza a la humanidad. ¿O es que no lo sientes…? La podredumbre dentro de estos muros.-
Por largos minutos, la niña cuyo nombre no conocía mantuvo la mirada dentro de los ojos obscuros de su compañero, quien la miraba casi implorante. Levi ahora era capaz de entender de qué iba todo aquel embrollo…
"Esa niña… ¿En verdad es la cadete más fuerte de este año?" Aquello era imposible de creer, su apariencia era demasiado débil...
Pero…
-…¡Tsk!
Repentinamente la muchacha haló de la mano que la sujetaba, haciendo que Isaías se tambalease por un segundo, tiempo suficiente para que la niña, menuda como lucía, lo levantara en el aire hasta que sus pies estuvieron a al menos quince centímetros del suelo.
Él no creía en las apariencias.
-¿Realmente luzco como que me importa la humanidad, Isaias?- casi siseando como una cascabel, la muchacha apenas si se inmuto de la forma en que este le clavaba las uñas en las manos en un intento de hacerla soltarlo. –Creo que quien debe quitarse la venda eres tú y darte cuenta de lo estúpido que es tu ideal de salvar a una raza tan de mierda como lo es la humanidad.-
-…¡¿Q-que demonios… Estas diciendo?!
-Lo que escuchaste, imbécil. La humanidad no vale una mierda. ¿Qué puede valer un grupo de seres capaces de matarse entre ellos por un simple objeto, hacer la vida de otro un infierno o quitarle la vida al otro solo por venganza o incluso placer?... ¿En verdad esos suicidas y tú están arriesgando sus vidas por ese tipo de monstruos? ¿En verdad siquiera piensas que yo arriesgaría la vida de mis amigos, la seguridad de mi familia y mi propia vida por algo tan hipócrita? ¡No me hagas reír!
Sin ninguna delicadeza, soltó a su compañero y le dejó caer al suelo, mirándolo con los ojos encendidos en una gélida ira mientras ponía un pie sobre su pecho, manteniéndolo contra la tierra con expresión inmutable.
-…A ninguno de nosotros nos importa un maldito rábano el Rey, los civiles o esa "libertad" que los suicidas de la Legión desean. Mientras nuestras familias y nosotros estemos a salvo, la humanidad puede extinguirse por completo. ¡No pienso gastar mis fuerzas en ellos!
-Me pregunto cuántas personas habrán en el mundo que deseen exactamente lo mismo para ti.
Una tercera voz se alzó en el aire… Y lo siguiente que la muchacha pudo sentir fue un puñetazo directo a la boca del estómago.
"Una chica como esta debe ser especial de alguna forma si fue elegida como la numero uno a pesar de lucir como una jodida bebé. Y en este momento necesitamos este tipo de personas especiales en la Legión."
Completamente inmutable, Levi observó como la chiquilla escupía saliva en la tierra, llevándose las manos al estómago mientras intentaba recuperar el aliento que él le había sacado con su puñetazo entre gemidos ahogados, los ojos abiertos de par en par y las pupilas contraídas por la sorpresa y la desesperación por otra bocanada de aire.
¿Qué había pasado? En cuanto su cerebro terminaba de procesar todo lo que ocurría a su alrededor y fue capaz de recuperar el aliento, una patada en el pecho la empujó dolorosamente contra la tierra, sacándole un gemido.
-Si hay algo que odio además de los bastardos de la Policía Militar, son a los bastardos con potencial que se unen a la Policía Militar por mera comodidad… Basura como tú lo que necesita es una buena lección para que la mierda en su cerebro se acomode y comprendan la jodida situación de la humanidad en este instante.
-¡GAH!- Como si no fuese más que un tronco seco, Levi pateó el costado de la chica con el empeine de su píe, haciéndola rodar en la tierra al menos unas cinco veces antes de caer boca abajo, gimiendo de dolor puro. Su primer instinto tras aquello fue intentar levantarse y enfrentar a quien sea que le estaba agrediendo, pero apenas había logrado levantarse algunos centímetros del piso con sus codos cuando un tercer golpe en su espalda le arranco un grito, habiéndola pateado desde arriba con el talón, incrustándole el sólido tacón de la bota militar en la carne de la espalda y empujándola violentamente contra el piso de nuevo.
-La gente que cree que la humanidad está bien como está ahora no son más que imbéciles desde mi punto de vista. Están seguros de que como esos tres muros están allí nada malo ocurrirá y viviremos en paz por siempre… Apenas y son capaces de recordar que a solo un par de bloques hay unos malditos monstruos que no tendrían que hacer ni el menor esfuerzo por tomarlos a ellos y a sus familias y devorarlos como simples pedazos de pan…
De nuevo volvió a patear su costado, haciéndola caer boca arriba en el piso antes de comenzar a patearle el abdomen, el tórax, los costados y el pecho, jamás tocando su rostro por una razón que ni él mismo comprendía. La muchacha a su vez gemía con un dolor indescriptible a cada golpe, intentando verle el rostro a su agresor mientras la pateaba, pero este era cubierto por las sombras que el flequillo negro y la luna tras su cabeza le otorgaban, apenas llegando a ver cierta insignia sobre su pecho mientras el hombre se cernía sobre ella.
Las alas de la libertad.
-Y lo que me molesta más es que los más aptos para matar a los titanes, son los que eligen llevar la buena vida… En vez de proteger a los débiles, a los que no son capaces de luchar.
De nuevo los ojos grandes de la niña se abrieron de golpe, sintiendo como su asaltante detenía los golpes antes de dejar el pie sobre su pecho. Ella aún era incapaz de observar su rostro, e Isaías había huido cobardemente al ver el primer golpe que le habían dado.
La muchacha solo pudo jadear agitadamente contra el suelo, su cabeza cayendo hacia un lado, bajo la cortina de cabellos que se habían escapado de su trenza mientras aún era víctima del escrutinio de aquel hombre. No dijo absolutamente nada por más de un minuto.
-..Tch.
Dándole una última patada que la hizo besar la tierra entre otra tanda de jadeos asfixiados, se dijo a si mismo que era suficiente antes de darse la vuelta. No fuese a ocurrir un conflicto porque un soldado de alto rango había golpeado a un cadete sin un verdadero motivo –a pesar de que, para él, si era un buen motivo para sacarle la mierda-.
-…Aunque tal vez tu y tus amigos no son realmente lo suficientemente fuertes como para unirse a la Legión de Exploración. Si, al parecer es mejor para tu vida quedarte dentro de los muros junto al resto del débil ganado.
El silencio continuó. Cerrando los ojos por más tiempo de lo que requeriría un pestañeo común, Levi terminó de darse la vuelta, comenzando a caminar. Que pérdida de tiemp-…
-Yo… Soy fuerte…
Por un segundo creyó haber imaginado aquella voz, ahogada y cansada, deteniendo su paso y dejando ver, apenas por un segundo, algo parecido a la sorpresa en su siempre gélida expresión.
-…No-nosotros… ¡Somos fuertes…!- Lentamente giró su rostro hasta mirar por encima de su hombro hacia atrás. Encontrándose con la imagen de aquella niña que intentaba con todas sus fuerzas levantarse del suelo.
Sin embargo, hubo algo que llamó aún más su atención.
El brillo ardiente dentro de aquellos ojos fieros de la jovencita, clavados en él mientras enterraba las uñas en la tierra. Un incendio gélido e hirviente al mismo tiempo, tan temible y a la vez tan hermoso, que hizo al corazón de Levi estremecerse dentro de su pecho.
-…¡Mas… Fuertes que tú!
Mientras ella lograba levantarse del suelo y se abalanzaba hacia él, fue capaz de recordar a cierto animal del cual Hange Zoë le había hablado alguna vez. Un felino, al igual que los gatos comunes, pero mucho más grande, imponente y poderoso que eso. De apariencia elegante y hermosa, capaz de matar a su presa con extrema facilidad…
Si él hubiese tenido que comparar a aquella persona en ese momento con un animal, sin duda hubiese elegido a ese felino. El Tigre. Una tigresa herida y furiosa, que intentaba atacar a su enemigo con toda su fuerza…
-…Y te lo voy a demostrar…
…Y que al final solo lograba acercarse un poco antes de tambalearse y desplomarse, rugiendo una amenaza impotente antes de sucumbir, siendo solo capaz de observar como aquel que le había vejado y humillado ahora se daba media vuelta, alejándose y mostrandole aquellas majestuosas alas en su espalda como recordatorio de que él estaba a otra altura.
Tiempo después, Levi había sido capaz de olvidar aquel evento, de olvidar el rostro, la figura, incluso las palabras de aquella niña… Pero nunca fue capaz de olvidar aquella mirada.
La mirada de alguien que aun siendo pisoteado, iba a levantarse. Alguien que a pesar de estar en lo más bajo, miraba siempre hacia arriba y adelante, que afilaba sus garras y colmillos y tomaba impulso para atacar cuantas veces tuviese que hacerlo, dispuesta a lo que fuera por cumplir su cometido.
La mirada que terminaría de robarse su corazón un tiempo después, durante la primera expedición de esa misma chica, la misma mirada que ella le había dedicado a Kenny Ackerman antes de dispararle en la cabeza.
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Muchas gracias por leer. Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.
Kurenai Lukia
