¡Aquí inicia una nueva era muy interesante!
Capítulo 11: Nuevo mundo.
Han pasado cerca de dos días desde que Lucy o Nyu, como quieran llamarle, se unió a las Eminencias. Cabe destacar que hizo que el zorro quisiera destruir la base de operaciones de este grupo tan fuera de sus casillas. Todos los personajes tenían diferentes opiniones sobre la llegada de Nyu.
—"desde que Nyu llegó muchas cosas han cambiado. Pero lo más extraño es que el Kyubi no haya querido matarla por todo lo que hace. ¡No es justo! A mí me quiere matar cada vez que puede, zorro desgraciado"—. Ese era el pensamiento de Seiya. —"además, no sé qué tengo que ver aquí. Debería de estar con mis demás compañeros, puede que Atena esté en peligro y yo aquí con estas personas, sí es que si les puedo llamar así"—. Esos eran los pensamientos del caballero Pegaso, quién estaba acostado en una hamaca en el balcón de su habitación, con la vista al jardín de la base de operaciones de la organización, la cual era una mansión con cosas de una mansión, era todo, excepto una base de operaciones.
Mientras Seiya disfrutaba la mañana después del desayuno descansando en una hamaca, Moka exterior estaba barriendo la habitación y de hecho también se lo estaba enseñando a Nyu, quién por lo menos, ya usaba ropa y sabía ponérsela sin ayuda, también ya sabía que no podía comer la comida hasta que se enfriará un poco, había tenido bastantes avances.
—¿Entendiste, Nyu-chan? Debes de deslizar la escoba y por sí sola hará el trabajo. No tienes que usar tanta fuerza. Mira—. Ella comenzó a barrer y Nyu lo miraba con asombro. —ahora hazlo tú
—¡Nyu!—. Ella alzó el brazo pero Moka le negó hasta con el dedo.
—no, no. Recuerda que debes de decir: ¡Sí!—. Moka imitó a Nyu y ella entendió a la perfección.
—¡Sí!—. Dicho esto, Nyu empezó a barrer y lo hizo muy bien para alguien que no sabe hacer nada. Moka observó un poco nostálgica la situación. Ahora tenía las memorias de la Moka más reciente y avanzada, si antes no lo sentía lo suficiente, ahora era aún más fuerte, ¡Moka extrañaba demasiado a Tsukune! Y no sólo era ella, sino Moka interior también. Es por eso que iría afuera para hablar con el dragón de que la dejará ver a Tsukune, aunque sea sólo sea por un momento.
Pasando de lado a ellos, el Kyubi se encontraba en sus momentos de flojera, sí así es, estaba dormido. Pero una voz muy conocida pero lo suficiente para sacarlo de su sueño le habló.
—¡Kurama! ¡Es hora de despertar y trabajar también! No puede estar holgazaneando ahora
—¿Qué es lo que quieres?—. Respondió con suma flojera y un poco enojado. —¡¿No ves que estoy durmiendo en paz después de mucho?!
—¡Estamos en peligro, Kurama!
—¿Qué dices?—. El zorro se levantó y salió afuera de su cueva, ya que se negaba a dormir en la mansión ya que Nyu tenía una costumbre increíble para encontrar su cuarto y dormirse a su lado. Él sabía que no era por una tontería como el amor sino era porque el dragón les había dicho que le gustaban los animales y el Kyubi era uno, aunque enorme pero lo era. —¿Qué es lo que sucede?
—al parecer nunca derrotamos a ese tipo del Rinnegan, recuerdo su poder y puedo percibir que su Ki es el mismo, viene hacia acá—. El zorro se fue directo a la mansión.
—¿Por qué vendrá?
—me imagino que no viene para hacer amigos, ¿¡Qué clases de pregunta es esa?! De seguro viene para vengarse
—¡No me grites, estúpido dragón! No entiendo porque viene de nuevo, lo derrotamos y no puede contra nosotros—"¿Será una trampa?".
—¡Bien! Nos volvemos a ver, Kurama—. En frente de la mansión estaba esperándolo Ryuuske, en un traje formal y su cabello hecho una cola, tipo samurái. Ya dejaba verse su Rinnegan pero parecía calmado.
—tú… je, vienes de nuevo. No sé cómo sobreviviste, te derrotamos.
—tú deberías de saber de qué no hay forma de derrotarme de esa forma. Él real nunca está aquí
—entonces, ¡Me desharé de ti!—. El zorro gigante atacó con su garra gigante muy rápidamente pero de alguna forma, es detenida con la mano de Ryuuske, con casi nada de esfuerzo.
—por desgracia para ti, yo soy…—. Él lo alzó hasta las nubes y movió su mano para hacer un corte que ni las nubes se salvaron. —¡El real!
—¿¡Qué?!—. Kurama no podría esquivarlo así que se volvió un humano y esquivó el corte y fue directo con una biju dama que lanzo al oponente pero aunque hubo una explosión gigante, Ryuuske estaba detrás de él.
—Meteoro Pegaso—. Antes de que los meteoros llegaran a tocar a Kurama, otros le habían dado a Ryuuske en todo el cuerpo y mientras que Ryuuske hizo un cráter al caer con su cuerpo, Kurama cayó como si nada, justo al lado de Seiya con la armadura de Pegaso.
—sé de más de que no es tú estilo, pero ¿Por qué este tipo está aquí?
—he venido a destruirlos—. Ryuuske se levantó como si nada hubiera pasado en realidad y nuestros "héroes" se concernieron que este tipo no estaba jugando. Antes los meteoros de Seiya le hacían daño pero ahora parecían los golpes de un infante contra un maldito gigante. —ustedes están a mi merced, ¿Por qué no dejan que los gobierne? ¡He visto la claridad del mundo y cómo puede ser más interesante! Podrían unirse a mí—. El hombre tronó los dedos y las demás Eminencias aparecieron.
—¡Tú!—. Dijo Moka interior al ver a su oponente. —¿otra vez?
—¿No quieren un mundo en el que no hayan perdido nada que sea importante para ustedes? ¿No quieren saber cuál es su lugar en el mundo? ¿No quieren estar con la persona que aman?—. Todos se pusieron a pensar, esas palabras eran muy tentadoras.
—no me jodas—. Dijo el Kyubi mostrando su verdadera forma y liberando un poder increíble. En eso, con una ráfaga de poder, su mansión se había destruido completamente.
—¿¡No quieren un mundo en el que nadie se aproveche de ustedes?! ¿¡Qué tome lo que es preciado para ustedes?!
—lo que dices y lo que has dicho hasta hora… son mentiras, ¡No existe un mundo tal cual!—. Kurama empezaba a crear una biju dama enorme, del tamaño de una ciudad pequeña y continua creciendo. —el mundo no puede cambiar así como así. Puedes ser tan fuerte como quieras, puedes decir las tonterías que quieras, pero jamás vas a poder cambiar mi percepción del mundo, ¡RARRRGH!—. El grito de guerra estaba puesto.
—Bien, si así lo quieres. Ka-me-ha-me…—. La energía era tan grande que se salía de las manos del enemigo. —¡Ha!—. Los dos ataques chocaron con una fuerza tan enorme, que todos los demás salieron volando a excepción de Seiya, quién también concentró su cosmos en un potente ataque.
—Kurama puede ser un animal pero tiene razón. No te dejaremos cambiar el mundo a tu parecer, ¡Para eso tendrás que pasar por nuestro cadáver! ¡COMETA PEGASO!—. Una potente onda de energía en forma de cometa fue a unirse a la biju dama del Kyubi para contrarrestar ese poderosísimo Kamehameha de Ryuuske.
—entonces, ¿Es eso lo que quieren? ¿A pesar de mi poder, no se unirán a mi causa?
—¡Jamás!—. Le respondió el caballero Pegaso. —alguien como tu quien pidió poder infinito no puede tener buenas causas para hacer esto, ¡No te dejaremos hacer lo que quieras!
—es una lástima… creía que unas personas como ustedes… podrían ser algo verdaderamente nuevo. Algo que está fuera de todo lo que ya se conoce. Me equivoqué, son sólo basura. En ustedes está el hacer el bien y en mí, el mal—. Ryuuske hizo aparecer a sus otros yo e inmediatamente hicieron algo extraño; no sólo eran posesiones de mano, también era magia, poses extrañas del cuerpo y demás. —¡Pues que así sea! Espero que duren lo suficiente, eminencias. ¡Esto es el nuevo mundo y ninguno de ustedes me va a detener! Las razas como ustedes, que no están al nivel de un dios, no pueden compararse conmigo y mi filosofía de gobernar, un mundo que ustedes no pueden entender. Es por eso mismo… que ustedes nunca podrán derrotarme, no con esas habilidades. Son demasiados débiles, por eso les haré una demostración de todo mi poder.
Hubo una luz enorme que fuera del planeta tierra se extendió por todo el lugar, por todo el mundo fue cubierto por una luz tan luminosa que incluso se podía ver desde otra galaxia vecina. Moka vio pasar su vida en segundos, no sólo ella, todos lo vieron y lo último que vieron les hizo llorar: su sueños, todo lo que ellos habían querido y deseado desde lo más profundo de su corazón, pasó frente a ellos mientras que la tierra empezaba a agrietarse y del centro de esta empezó a emerger un agujero negro que se empezó a tragar a todos en la tierra y luego a los demás planetas, hasta llegar a tragarse… la galaxia entera.
Alguien dormía, su respiración era tranquila y se tapaba muy bien con la sabana. El solo no entraba por las cortinas verdes, de hecho eso lo hacía más oscuro para pensar que aún era de noche. La casa es una mansión y ella vive ahí con sus demás hermanas, todas muy hermosas y algunas, más lindas que otras. La familia de esta chica es numerosa y no sólo porque tiene 4 hermanas de diferentes madres, sino porque de una forma u otra, siempre está llena de gente que no conoce pero que es considerada familia. Familia porque todos ahí son vampiros, desde el sirviente hasta el dueño de la casa, ya que en el castillo Shuzen sólo hay vampiros. Más sin embargo, volvamos con la chica dormida. Ella es una vampiresa también y es la que está en medio de sus hermanas y duerme tranquilamente en estos momentos. Pero una persona que tiene el cabello largo de color rosa, con ojos verdes y con un bonito vestido rojo llega a mover el cuerpo de su hija.
—Moka, Moka, ya es hora de que despiertes. Ya estamos desayunando y tienes que ir a la academia con tu hermana menor. Moka, despierta—. Después de moverla lo suficiente, ella se levanta y mira con sus ojos rojos a su madre.
—¿Ya es tan tarde?
—no, pero es más rápido así. La comida estará lista muy pronto, así que prepárate. Recuerda que hoy empiezas el segundo año y Kokoa está feliz por eso.
—sí, lo sé.
—sabes lo mucho que se entusiasma cuando puede estar contigo
—ojalá no lo fuera—. Dijo con un tono de disgusto pero su madre le frunció el ceño y Moka mejor decidió levantarse.
—tú no puedes hablar tampoco. Recuerda que volverás a ver tu novio, hija.
—¡Tsukune no es mi novio!—. Gritó con un sonrojo en sus mejillas y mucho más despierta de lo que ya estaba. —él y yo… sólo somos amigos… cercanos
—claro, lo puedo ver claramente, hija.
Su madre se fue riendo por lo bajo mientras Moka ya estaba más que despierta por eso. Así que fue a bañarse y luego a ponerse el uniforme escolar. Odiaba ponerse ese maldito chaleco verde así que sólo se puso la camisa y la falda de cuadros de color amarillo con verde, una unión de los dos colores. Y por supuesto, los zapatos negros y unos calcetines hasta la rodilla de color azul oscuro. Prendió el televisor de su cuarto sólo por pura curiosidad, la verdad es que la ciudad en donde vivía, siempre pasaban cosas muy extrañas, desde robos pequeños a bancos hasta invasiones extraterrestres, siempre había algo que pasaba en el día, por lo que a veces las escuelas daban el día libre. A veces eran peleas de proporciones bíblicas que destruían bastante la ciudad pero de forma majestuosa, siempre se recuperaba muy fácilmente. Moka no esperaba nada diferente en este año, podría tocar la suerte de que su escuela fuera destruida por laguna organización o persona loca que quiera dominar el mundo y eso sería lo más interesante por unos días, a menos, hasta que uno de los tantos héroes que hay ahí, salvara el día. Ella no se esperaba nada, era la hija del vampiro y de uno de los tres señores oscuros, los cuales son los Yokai más poderosos que existen. Realmente sólo iba a la academia porque era no sólo la más grande de todas sino porque ahora la ciudad o no sólo eso, sino el mundo se movían de otra manera. Este tiempo era otro, este mundo era otro y es el más grande de todo el sistema solar que hay. Este mundo es tan grande que el sol ya no es intimidante, de hecho Bugendai (Infinito en Japonés) es más grande y hace honra de lo que en verdad significa ese nombre.
