Disclaimmer: DGM no me pertenece, si así fuera ya les había dicho qué pasó con Lavi ;w;

Advertencias: Universo alternativo, lenguaje inapropiado, OoC y Yullen

Sin más los dejo con este capítulo...


Capítulo 2

¿No eras Neah, Moyashi?

Era un día soleado, correspondiente a los días de primavera, aun así el viento no daba tregua y sus brisas eran constantes y fuertes, provocando que la calidez brindada por los rayos del sol fuera llevada por la brisa.

La hora de la comida había terminado hace ya un buen rato sin embargo, cierto asiático no había podido abandonar el comedor, para ser más precisos el espacio donde se preparaban los alimentos. Todo gracias al castigo obtenido después de semejante revuelto armado junto con un inglés, hace aproximadamente un mes atrás, individuo a quien no había visto desde entonces. Su mes de castigo transcurrió en menos de un abrir y cerrar de ojos, primero porque le tomó dos semanas recuperarse, tiempo considerado como demasiado por él, ya que su organismo le permitía sanar mucho más rápido que los demás, pero por alguna extraña razón en esta ocasión la recuperación requirió el doble de tiempo, atrasando así el alta por parte de la enfermería. Justo después de su salida de ese sitio fue sometido a una gran cantidad de exámenes psicológicos, así como visitas diarias con la persona que se hacía cargo de cuidar de su salud mental, para poder descartar la posibilidad de que lo acontecido fuera causado por su adorada esquizofrenia.

Y así, con todos los acontecimientos anteriores, sumando también que el primer día del castigo fue en el cual ocurrió la pelea, su mes de castigo terminaría en unos cuantos días más, pudiendo regresar así a su monótona vida, a pesar de la presencia de un hecho que no se podía sacar de la cabeza. Y ese hecho estaba relacionado con un peliblanco. Para su desgracia o fortuna, algo que ni él mismo podía clasificar, desde el momento en el cual ese enano le encaró algo de él le atrajo, algo más allá de lo físico, pues algo en su ser le resultaba familiar y agradable, y le hacía sentirse justo como cuando se encontraba con Lenalee o Lavi, por eso las palabras escuchadas accidentalmente en una conversación ajena a él durante su estadía en la enfermería no les encontraba sentido alguno, pero no paraban de aparecer en su cabeza. Realmente no le gustaba en absoluto que la mayoría de sus pensamientos se encontrarán dirigidos al Moyashi.

Flashback

Abrió los ojos bastante fastidiado, como si no fuera suficiente tener que soportar todo el dolor padecido por su cuerpo, se veía forzado a despertarse antes de tiempo, todo debido a una conversación que tomaba lugar tras la puerta de la enfermería. Se incorporó lentamente y cuando estuvo sentado movió su cabeza en dirección a la puerta, pero antes de encontrarse con ésta su mirada se detuvo en su compañero de habitación, al parecer la conversación de afuera no le afectaba y seguía durmiendo plácidamente, con una sonrisa estúpida formada en su marcado rostro. Giró los ojos con fastidio y posó su fría mirada en su objetivo tratando de ver, cosa inútil, a los que se encontraban del otro lado. Pero aun así prestó bastante atención a lo parlado tras la puerta

¿Es cierto que un paciente pudo salir de la sección A sin ser notado?

Así es, señor. Seguimos sin saber cómo lo hizo, pero lo estamos investigando

Realmente no puedo creerlo, ¡¿cómo es posible que un enfermo pudiera burlar a los guardias, a todos los encargados y a los cuidadores?!

Tranquilo jefe, no se preocupe. Afortunadamente el incidente no pasó a mayores, solo se armó un pequeño revuelo debido a la pelea…

Bien, bien ¿quién fue el que logró salir de ahí?

Al parecer Neah, la otra per…

Le fue imposible seguir escuchando al japonés, debido a una risa irónica que el inglés dejó escapar

Tsk, mira que hacer tanto drama por eso…

Kanda miró al albino extrañado, a pesar de llevar casi nada de conocerle se notaba que esa manera de actuar no era muy propia del chico. Cuando estaba a punto de preguntarle acerca de lo escuchado momentos atrás, los sujetos hallados afuera de la habitación irrumpieron en ésta y, sin mayor ceremonia, se llevaron al de grisácea mirada, a quien no parecía importarle, dejando mostrar en su mirada algo de tristeza mientras en su rostro se formaba, nuevamente, una sonrisa irónica. Mirando por última vez a su compañero de habitación, le soltó en un susurro

Hasta la próxima, BaKanda… –y el aludido no supo cómo reaccionar, ya que la mirada dedicada por su antiguo contrincante era imposible de descifrar, y para colmo, en un abrir y cerrar de ojos, el menor había desaparecido al cruzar la puerta de la enfermería

Moyashi… –Fue lo único atinado que pudo articular el pelinegro, quien todavía mantenía fija su mirada en el punto por donde se habían llevado a Neah.

Fin flashback

Esa conversación no paraba de aparecer constantemente en sus pensamientos. Le costaba bastante creer que se había peleado con un joven de la sección de los enfermos graves. Francamente no lo creía, ese enano no parecía ser uno de esos enfermos que no podían controlar su enfermedad, para él solamente era otro individuo orgulloso. Su repetida discusión interna se vio interrumpida por alguien que le llamaba en un tono muy meloso

–Kanda-kun… ¿podrías venir un momento? Te necesito aquí…

–Tsk, ya voy, ya voy. Maldito Jerry, siempre jodiendo con su estúpido tono gay, además solo me tiene de chalán, ni siquiera me deja ayudarlo con la preparación de alimentos, bueno no es que eso me importe pero ¿por qué carajos tengo que andar lavando platos y haciendo mandados? Estúpido cocinero… –Pensaba mientras caminaba donde le llamaban. Al llegar se encontró con el famoso Jerry, un tipo bastante peculiar, de tez morena y con un cuerpo bien formado, pero con un peinado algo raro y siempre utilizaba unas gafas oscuras

–¿Qué necesitas Jerry? –Soltó el ojinegro en un tono neutral

–Kanda-kun, te tengo muy bunas noticias. Verás, debido a tu buen comportamiento conmigo durante estas dos últimas semanas, he decidido darte el resto del día libre. No te preocupes, no le diré nada a los cuidadores, así que anda a descansar o hacer lo que mejor te plazca. Pero te pedido que regreses antes de la llegada de los cuidadores ¿sí?

–Muchas gracias Jerry, me aseguraré de estar aquí a tiempo para evitarte problemas

–Muy bien Kanda-kun, nos vemos al rato –El pelinegro solo se despidió del cocinero con un movimiento de mano, ya que cuando le dijo lo último estaba prácticamente en la salida de la cocina. Kanda agradecía sinceramente la actitud del moreno. Jerry era una buena persona, a pesar de ser un gran dolor de cabeza -solamente para el asiático- siempre estaba de buen humor y trataba a todos como su familia. También siempre que cocinaba le ponía mucho empeño y cariño a lo que hacía y siempre recibía a los habitantes de la institución con una gran sonrisa. Además, cada que vez que alguien solicitaba su ayuda, éste hacía lo que estuviera en su poder para ayudar.

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Cierto peliblanco se encontraba caminando completamente perdido. No tenía ni la más remota idea de cómo había llegado a aquel lugar completamente desierto. Era increíble que a unas cuantas horas de su transferencia a la otra sección del hospital se perdiera, hace no más de media hora le habían dado el recorrido por aquel nuevo lugar para él, al cual le prestó toda la atención posible que era capaz de dar para evitar un incidente como el que estaba padeciendo. Lo único que el oji gris quería cuando le dejaron solo era llegar al comedor y deleitarse con todo lo que pudiera comer, pero su pésimo sentido de orientación lo llevó a un lugar, que estaba seguro, ni siquiera había sido mencionado en su recorrido.

Sin algo más que pudiera hacer suspiró cansinamente, se resignó y siguió caminando para tratar de encontrar el camino al comedor, o a alguien que le ayudara a llegar a éste. Los minutos pasaban y por más que caminara no encontraba nada, y para colmo el cansancio comenzaba a aparecer. Soltó un nuevo suspiro y decidió que lo más prudente que podía hacer era sentarse en algún lugar y esperar por alguna alma que pudiera salvarlo. Después de este pensamiento divisó un buen lugar para esperar, era un hermoso jardín de rosas el cual parecía un poco abandonado, pero seguía manteniendo un toque de elegancia y belleza. Dejándose llevar por la majestuosidad de aquellas flores blancas, tomó asiento en el suelo y se quedó observándolas, olvidándose por un momento que se encontraba perdido y hambriento.

o~o~o~o~o~o~o

Debido a la amabilidad del cocinero Kanda se dirigía con enormes zancadas al lugar donde se encontraba su jardín, esquivando a cualquier guardia, cuidador o encargando para evitar ser regresando al comedor. Le preocupaba bastante lo que podría encontrarse al llegar, no se imaginaba cómo actuaría si encontraba una de las cosas más preciadas para él en aquel lugar maldito en un estado irrecuperable. Aumentó su velocidad gracias al pensamiento de instantes atrás, pero al divisar un edificio se paró en seco sin pensarlo. El semblante del de fría mirada se turbó por unos momentos al reconocer la construcción erguida frente a él, o más bien al recordar la estancia albergada en el edificio: la habitación blanca. Debido a su ubicación cercana al límite de ambas secciones no había mucha seguridad, así se pudo dar el lujo de contemplar la construcción ubicada en el territorio de la sección A, buscando inconscientemente con la mirada el espacio donde se encontraba la habitación blanca.

Esa habitación revivía muy malos recuerdos todos los enfermos de la institución, y el japonés no era la excepción, pues a todos los pacientes del hospital psiquiátrico se les encerraba por un tiempo ahí, solos, dejándolos a la merced de sus mentes justamente al momento de ser internados ahí o al pasar a otra sección. Sin embargo, existían situaciones extraordinarias que permitían a los pacientes una visita extra a dicha habitación y, desafortunadamente, Kanda se vio envuelto en una de esas situaciones extraordinarias, ocasionando su visita a esa horrible estancia blanca a la que todos los enfermos, o por lo menos la mayoría, le temían, unos cuantos días atrás como parte de la rutina de su recuperación por el conflicto con el albino. La violenta brisa del viento lo trajo de nuevo a la realidad y retomó su camino, avanzando tan rápido como podía.

Estando a punto de llegar notó algo extraño en el ambiente del lugar. A lo lejos podía escuchar a alguien cantando, hecho completamente inusual. Siguió caminando, ahora cautelosamente para evitar ser visto y así poder llegar a su destino, pero conforme se acercaba a éste la voz era más audible. Y lo siguiente que sucedió no pudo creerlo. Ahí, frente a su preciado jardín, se encontraba ese Moyashi que le trajo tantos problemas, sentado tranquilamente mientras cantaba y observaba cautelosamente las flores cuidadas con mucho recelo por él. Parpadeó varías veces antes de dar crédito a lo visto, pues bien sabía que aquella increíble escena podía ser un producto de la esquizofrenia, mas concluyó que ese enano realmente estaba frente a él cantando, simplemente porque esa voz era completamente imposible de imaginar y, en menos de un instante, se dejó envolver por la tranquila melodía emitida por el peliblanco, olvidando por unos momentos el propósito de su visita a aquel lugar.

"…soshite bouya wa nemuri ni tsuita

ikizuku ai no naka no honoo hitotsu futatsu to

ukabu fukurami itoshii yokogao

daichi ni taruru ikusen no yume yume

gin no hitomi no yuragu yoru ni

umare ochita kagayaku omae

ikuoku no toshitsuki ga

ikutsu inori wo tsuchi e kaesshitemo

watashi wa inori tsuzukeru

douka konoko ni ai wo

tsunaida te ni kisu wo…" (1)

–Moyashi… –Soltó sin darse cuenta el oyente, provocando el cese inmediato de sonidos emitidos por el peliblanco frete a él, ocasionando también el giro de la cabeza por parte de éste en busca de la persona que le interrumpió. Sin embargo, su rostro no mostraba molestia alguna o vergüenza sino una inmensa felicidad y alivio

–¡Gracias al cielo!, pensé que moriría aquí por culpa del hambre –Dijo el peliblanco al borde del llanto y abalanzándose a la cintura del japonés

–Pero ¿qué mierda…? –Habló bastante confundido el asiático debido al comportamiento del enano, tratando de quitarse a éste de encima y una vez logrado habló de nuevo, un poco molesto. Su lugar había sido profanado.

–¿Qué diablos haces aquí Moyashi?

–¿Moyashi? –Respondió confundido el inglés, quien ahora se encontraba frente a su salvador, ladeando la cabeza de manera inocente.

–Sí, idiota. Te pregunté que qué hacías aquí –Repitió su pregunta un poco más molesto debido a la actitud del otro, pero también trataba de ocultar un leve sonrojo provocado por la actuación del albino

–Este… bueno… yo… verás… quería llegar al comedor, pero me perdí –respondió apenado el interrogado mientras jugaba con sus dedos, mostrando una sonrisa tonta. Por su parte, Kanda al escuchar esto casi se le sale el alma del cuerpo ¿cómo chingados pudo perderse así al tratar de ir al comedor? Realmente no lo entendía, su jardín y el comedor no estaban ni siquiera en la misma dirección y entonces concluyó que ese chico tenía una muy mala orientación. Al ver la reacción de su acompañante el oji gris tomó la palabra

–¿Sabes? Has sido muy grosero, ya me pusiste un apodo, que no sé lo que significa, y ni siquiera te conozco

–¿Qué? –Susurró el japonés bastante sorprendido por el comentario del enano, comentario que le causo una molestia en el pecho –¡¿Cómo que no me conoces?! ¿Qué acaso no recuerdas la maldita pelea que tuvimos hace un mes, Moyashi?

–¿Pelea de hace un mes? –Habló confundido el menor de ambos, pero tan pronto terminó de hablar la iluminación divina le llegó –¡Ah! Tú eres el joven al que Neah le causó problemas. Realmente pido una disculpa por lo ocurrido, Neah es un tipo de mal carácter… ¡Lo siento mucho! –Expresó el albino con un tono que denotaba tristeza y arrepentimiento en el momento que realizaba una reverencia como forma de disculpa

–¿De qué chingados estás hablando? ¿No se supone que tú eres Neah? –El pelinegro prácticamente gritó lo anterior. Definitivamente ya no entendía nada. Su rostro expresaba la viva imagen de la duda. Por su parte el chico, quien era conocido por su caballerosidad, soltó un cansino suspiro y decidió responder la pregunta de su salvador, sin muchas ganas de querer hacerlo realmente

–Ah… creo que no me he presentado correctamente. Mi nombre es Allen Walker y la persona con la que te encontraste un mes atrás es mi segunda personalidad Neah, alias El músico. Así es, padezco un trastorno de doble personalidad… –Lo última frase fue dicha en un susurro, susurro que se llevó toda la vida emanada por Allen. Kanda no quitaba la mirada del chico que estaba frente a él. Y solo después de haber escuchado la respuesta de éste pudo entender por qué no lo recordaba, así como aquella charla escuchada accidentalmente y también el cambio en la manera de actuar del menor. Un momento de silenció incomodo se formó y el japonés decidió romperlo porque lo consideraba necesario

–Lo siento Moyashi, no tenía idea –Habló quitando su mirada del cuerpo del oji gris

–No hay problema. No había forma de que pudieras saberlo. Además me siento culpable por lo que te hizo Neah…

–Tsk, olvida eso, también fue culpa mía, no tienes por qué sentirte culpable Moyashi… –El peliblanco levantó su mirada, la cual fue a dar directo con el rostro de Kanda quien se mantenía mirando hacia otro lado. Ironías de la vida, el de fría mirada le estaba dando palabras de aliento a ese enano siendo que él se destruía su autoestima todos los días. El inglés, después de notar la actitud de su salvador, no pudo evitar sonreír y, recuperando su alegría, le dijo

–Gracias, después de todo no eres un grosero… ¿Podrías decirme tu nombre? –La sonrisa formada en su rostro era realmente hermosa y cálida, y Kanda por mera cortesía volteó su rostro para responderle, topándose así con esa sonrisa que le hizo recordar una sensación que prácticamente había olvidado

–Tsk, tener que repetirte mi nombre, mira que eres un fastidio Moyashi. Soy Kanda

–¿Solo Kanda?

–Tsk, Kanda Yuu

–¿Puedo llamarte Yuu?

–Ni se te ocurra Moyashi

–BaKanda amargado. Y es Allen

–¿C-cómo me llamaste?

–Ba-Kan-da

–Maldito enano

El japonés sentenció dándole la espalda a ese individuo que se había atrevido a fastidiarlo otra vez, y de la misma manera. Por lo menos en esta ocasión no se metió con su cabello. Y sin más, por fin, se dirigió al lugar que lo había llevado ahí: su jardín. Suspiró aliviado al ver que se encontraba solo un poco descuidado; nada que una tarde o incluso dos de arduo trabajo no pudieran reparar. Por su parte, el inglés fue tras el joven a quien acababa de conocer sin un instante que perder, pues sabía perfectamente que si era abandonado ahí definitivamente seguiría perdido y moriría de hambre. Vio cómo su salvador se ponía a la altura del jardín con un rostro de preocupación el cual se transformó en uno de alivio y también pudo observar y apreciar la cabellera oscura sujetada en una coleta alta que poseía éste

–Kanda, ¿ese jardín es tuyo?

–¿Algún problema con eso?

–Ninguno, es que me sorprende lo hermoso que es. Sin ofender, pero me cuesta creer que alguien como tú pueda hacer esto, digo no pareces el tipo de persona que cuidaría de algo o alguien

–¿Qué mierda estás tratando de insinuar Moyashi? –El, ahora molesto, pelinegro se levantó y le dirigió una mirada asesina a Allen quien tragó grueso, porque gracias a Neah sabía de lo que era capaz ese joven cuando estaba enojado

–Yo... este... nada, no dije nada, no traté de insinuar nada… ¿Te han dicho que tienes un cabello muy lindo? –comentó el albino para zafarse de la situación sin embargo, lo dicho era verdad y un ligero sonrojo apareció en sus mejillas. Verdaderamente le había gustado el cabello del asiático. Por su parte, el japonés volteó abruptamente a donde se encontraba el menor con un rostro muy, pero muy, sorprendido, analizando la expresión del que pronunció esas palabras y notó que una especie de rubor subía a sus propias mejillas, provocado por la forma tan inocente de actuar del peliblanco, así que decidió volver a prestar atención en su jardín para disimular. Ese oji gris era todo un caso, la primera vez que lo vio insultó su cabello y ahora lo halagaba

–¿Por qué carajos sigues aquí? –fue lo único inteligente que pudo decir

–Ehem, pues porque si me separo de ti nunca podré llegar al comedor y… además… me, me caíste bien –respondió con un tono de vergüenza y con un leve sonrojo en sus mejillas

–No digas tonterías Moyashi –seguía sin ver a su compañero

–Es Allen, BaKanda. Y para que lo sepas no es ninguna tontería, solamente es la verdad –dijo haciendo un puchero

–Tsk, eres una puta molestia, ¿lo sabias? Además es imposible que alguien te simpatice así, sin más. Si vas a quedarte aquí no hables y déjame trabajar en paz –comentó hastiado, sin malas intenciones

–Eso es grosero, ¿te cuesta tanto trabajo ser un poco amable? –refutó cruzándose de brazos. Ese comentario le dolió, aunque intuía que esa era la manera de actuar del pelinegro.

Kanda simplemente se levantó y vio al chico que tenía una cicatriz en la cara. Y entonces se dio cuenta de que ese enano había logrado tener una conversación con él además, logró sacarle un par de sonrisas y sonrojos. Después de todo parecía que alguien puede agradarte desde la primera vez que lo tratas

–Ah, ¿si te llevo al comedor me dejarás en paz? –le dijo al joven, debía seguir siendo frío y evitar tratar de establecer lazos con los demás, pero Allen se lo ponía difícil, él era demasiado bueno y gentil. Se olvidó de poder arreglar su jardín ese día y comenzó a caminar para que le siguiera. El de grisácea mirada, sin dudarlo por un segundo, comenzó a seguir a su guía manteniéndose callado. Y el resto del trayecto al comedor fue en completo silencio el cual, aunque fuera incomodo, les permitía reflexionar.

Una vez llegaron el albino no pudo evitar sentirse culpable. Kanda no tenía la obligación de llevarlo al comedor, simplemente eran dos personas que se acababan de conocer y aun así hizo que el japonés dejara de realizar algo que, al parecer, le hacía feliz para llevarlo hasta ahí.

–Muchas gra… –su agradecimiento fue interrumpido por una chillona voz y eso le molestó de sobre manera, necesitaba hablar con el asiático

–Kanda-kun volviste más pronto de lo que esperaba. Pero mira… traes contigo a un apuesto joven. No te había visto por aquí antes, eres nuevo ¿verdad? –terminó de decir el cocinero acercándose a Allen e ignorando, hasta cierto punto, la presencia de Kanda, quien lo único que hizo fue tronar la lengua y cruzarse de brazos.

–Así es, fui transferido hoy aquí. Mi nombre es Allen Walker –respondió con una sonrisa que cualquier pensaría era educada pero en realidad era fingida. Y el japonés lo notó.

–Eres muy lindo. Yo soy Jerry, dime ¿qué puedo cocinarte? Pídeme lo que desees y te lo cocinaré en seguida

–¿En serio? –la actitud del peliblanco cambió en menos de un segundo y en sus ojos había un brillo provocado por la oferta hecha. El chef asintió y entonces un montón de platillos comenzaron a ser dichos por el lindo joven, olvidando la disculpa que le debía al asiático. Éste decidió dejar a ese par en lo suyo y, sin otra cosa que pudiera hacer, se dirigió a la cocina. Pero Allen lo notó y le detuvo

–Muchas gracias por ayudarme hoy. Siento mucho haberte obligado a traeme aquí, realmente no tenías que hacerlo

–Cállate Moyashi, un idiota como tú nunca habría podido llegar hasta aquí solo

–Que es Allen y no soy un idiota, simplemente mi sentido de orientación es pésimo

–¡Tsk! Como si me importara

Y dicho esto, Kanda se dirigió sin más a la cocina con un rostro de despreocupación y el albino volvió a lo suyo con Jerry, con una sonrisa en su rostro.

–¿De verdad vas a poder comer todo lo que me pediste Allen-kun?

–Sí, Jerry. Aunque no lo parezca mi apetito es muy grande

–Entiendo. Kanda-kun, tenemos mucho trabajo por hacer –habló alegremente el moreno dirigiéndose a la cocina donde ya se encontraba Kanda, que ante lo comentado por el de gafas oscuras soltó un chasquido de lengua seguido de un "ya escuché".


1) Fragmento de la canción Tsunaida te ni kiss wo (Sip, la canción de El Catorceavo)

Bueno, espero que les haya gustado este segundo capítulo. Gracias a ZAHAKI por el review y también a todos aquellos que leyeron el capítulo. Sigue en pie la oferta de publicar cada vez que se junten 5 reviews, así que si desean dejarme alguno les estaré muy agradecida ;)

Probablemente no publique antes de Navidad, así que aprovecho para desearles una feliz navidad. Allen, si ves esto feliz cumpleaños para ti xD

Sin más por el momento, me despido. Hasta la próxima actualización y abrazos virtuales -W-

Mabo-san~