Disclaimer: D. Gray-man jamás será mío. Todos sabemos que es de la gran -y desaparecida- Hoshino Katsura

Advertencias: AU, repetitividad quizás, OoC y todo lo que conlleva una convivencia entre Allen y Kanda

Les pido una enorme disculpa por este retraso y sin más, los dejo con el capítulo. Disfrútenlo


Capítulo 8

No siempre lo que se desea escuchar es lo esperado.

Dio una última leída a las hojas entre sus manos, intentando encontrar error alguno en la redacción de las líneas a pesar de haberlas observado por más de 10 minutos, con el único fin de retrasar la entrega de las mismas. Ese informe planteaba un nuevo tratamiento para Walker exponiendo de una manera general, demasiado para su gusto con tal de evitarse más problemas, los argumentos para dicha decisión, así como la actual condición de su paciente. Terminó la lectura una vez más y salió con una pesadez inusual en él de su consultorio con el fin de entregar el reporte, esperando una pronta respuesta a su petición para comenzar con el cumplimiento de su deber en ese lugar.

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La brisa cálida acariciaba su rostro, mientras esbozaba una enorme sonrisa al sostener la mano de aquel ser a quien amó con demasiada devoción, el cual le respondía el gesto de la misma manera. Apretando suavemente su mano, ese ser le guió a lo largo de la vereda, sin dirigirle la mirada durante el recorrido, solamente dejándose embriagar por la dicha del momento. Cuando se detuvieron, el chiquillo quedó maravillado ante la vista ofrecida por el paisaje: un cielo color naranja tiñéndose lentamente por el rojo y el violeta, al tiempo que el sol se escapaba de su campo de visión.

Los últimos rayos emitidos por el astro golpeaban descaradamente su rostro, transmitiéndole un sentimiento de serenidad que lentamente se transformó en angustia, pues lo ofuscación provocada por éstos durante unos instantes bastaron para que dejara de sentir la tibieza proporcionada por la mano del ser a quien tanto quiso, donde el precioso escenario que lo tuvo tan maravillado se redujo a nada ante la ausencia de esa persona.

Abrió los ojos con pesadez, pero la fina luz filtrada a través de las cortinas, la cual le daba directo en el rostro, lo obligó a cerrarlos a una velocidad increíble mientras su monótona habitación se teñía lentamente con un blanco cálido, invitándolo así a comenzar un nuevo día a pesar de no estar muy convencido ni dispuesto a hacerlo; su cama era bastante cómoda y el sueño lo asaltaba aun. Sí, solo se quedaría 10 minutos más disfrutando aquel placer tan grato y banal; ya después comenzaría con sus actividades e iría a su sesión con Link. Para ser honestos estaba harto visitarlo cada tercer día y hablarle del mismo tema aburrido: su rutina. No es como si diario le diera por hacer algo extremo o fuera de lo normal para mantener preocupado al alemán. Resopló algo fastidiado y se acomodó en su cama, dándole la espalda al nuevo día.

Los minutos comenzaron a trascurrir, mas su deseo por dormir se alejaba bruscamente entre más vueltas le daba al asunto de Link. Link. No recordaba con exactitud cuándo comenzó a tratarlo con tanta familiaridad; se removió de nueva cuenta ante ese pensamiento. Su psiquiatra le agradaba bastante y, a pesar de su relación enfermo-paciente, le consideraba como alguien en quien confiar. Por eso mismo se sentía traicionado ante el reciente comportamiento del ojicobre al negarse rotundamente a contarle el por qué le quería lejos de Kanda, además del porqué de esas visitas tan constantes durante las dos últimas semanas.

Se acomodó en forma de ovillo y se abrazó las piernas al percatarse que el rubio no era el único ser acaparando sus pensamientos esa mañana. El sueño de instantes atrás, a pesar de encontrarse borroso, algo bastante común durante los últimos cuatro años, le seguía brindando una extraña sensación, una combinación entre inquietud, felicidad e impotencia además de un inexplicable vacío; y la persona del sueño era quien despertaba esa serie de sentimientos. Se tapó el rostro con las sábanas e intentó inútilmente volver a dormir, acción para protegerse, miserablemente, de la realidad que enfrentaba donde su mente le jugaba muy malas pasadas.

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Miró por onceava vez en un lapso de cinco minutos su reloj mientras movía de manera nerviosa su pierna. 45 minutos tarde. Retrasarse para la sesión era una conducta prácticamente inusual en Walker, pues su puntualidad lo caracterizaba. Un escalofrío recorrió su espalda y sin perder la compostura abandonó su consultorio aunque no estaba seguro del porqué. Hasta ese momento Walker no le había dado un verdadero motivo para preocuparse o hacerle pensar que podría empeorar en cualquier instante. Respiró hondo y buscó la explicación más lógica que justificara sus propias acciones tan impulsivas, concluyendo que eran provocadas por lo charla que tendría con su paciente durante la sesión.

Estaba demasiado alterado por algo tan banal como eso. Se suponía que dependiendo el avance o no del paciente el tratamiento cambiaba. Y Walker había mejorado entonces ¿por qué un tratamiento en el cual se utilizaba una mayor dosis de medicamentos? Sacudió la cabeza en forma de negación para alejar los malos pensamientos y recriminaciones experimentadas desde que mandó el nuevo tratamiento y más aún cuando recibió su aprobación. Ya se lo había repetido infinidad de veces, todo era por el bienestar de Walker. Recargó su frente en la fría pared del corredor y se quedó ahí por algunos instantes, hasta que alguien pronunció su nombre

–Howard ¿está bien?

–Walker –levantó la mirada con parsimonia y divisó al peliblanco sosteniendo unas brochetas de dango. Le dio la espalda al albino y dibujó una sonrisa irónica en sus labios. Definitivamente se estaba volviendo paranoico

–Hey, Howard…–la voz emitida por el joven sonaba preocupada

–Vamos, Walker. Ya estamos retrasados y debo hablar algo importante contigo hoy –comentó secamente y emprendió el camino de regreso

–Está bien, está bien. Aunque ya me estoy cansando de estas visitas –siguió al rubio instantáneamente, utilizando un tono de reproche al hablar, con el objetivo de sonar educado

–Lo siento, Walker. Así deben de ser las cosas –llegaron al consultorio y el ojicobre se adentró en la habitación sin más, invitando inmediatamente al inglés –Pasa por favor y toma asiento

–Bien… ¿de qué quiere hablar, Howard? –masculló mientras masticaba el último dango de su brocheta

–He decidido cambiar tu medicación y el tratamiento en general –soltó lo más natural e indiferente que pudo

–¿Por qué, Howard? Es debido a mi mejoría con respecto a Neah, ¿verdad? –habló ilusionado

–Esa no es la razón –midió cada una de sus palabras

–¿De qué habla, Howard? Me he sentido muy bien durante estas semanas… –realmente no entendía lo que trataba de decirle

–Estoy al tanto de eso, Walker. Solo sigue el nuevo tratamiento y no te preocupes de más. Todo lo que hago es por tu bienestar –disminuyó gradualmente el tono de su voz hasta terminar con un susurro

–Pero… –no sabía cómo replicar

–Walker a partir de hoy éstas son las indicaciones que observarás hasta nuevo aviso –le extendió al peliblanco la hoja que llegó esa misma mañana, mostrándose lo más indiferente posible

–¿Por qué? No he hecho algo malo para merecerlo –mustió mientras leía el contenido del papel. Con las nuevas indicaciones, coincidir con Kanda era prácticamente imposible

–Ya lo sé Walker, pero son órdenes superiores –mintió. Esperaba que esa excusa tan superficial fuera suficiente para convencer a su paciente

–Hasta me han cambiado la medicación… Howard ¿por qué insiste en alejarme de Kanda? Por él ha sucedido todo esto, ¿no? –era cierto que en muchos aspectos podría ser lento, pero incluso para él conectar los acontecimientos le resultó bastante sencillo para así justificar su nueva rutina

–Lo único que debes mantener en mente es que todo lo que hacemos en Inocencia es para procurar el bienestar de los pacientes, Walker –la voz emitida no sonó como la suya

–Siempre te justificas con esas palabras, Link. Y lo siento mucho, pero me niego a cumplir esto –colocó la hoja en el escritorio del psiquiatra y se dirigió con parsimoniosos pasos a la salida del lugar mientras una muy sorprendida cobriza mirada lo seguía atentamente

–Detente ahí, Walker ¿Sabes lo qué estás a punto de hacer? o más bien ¿sabes en lo estás a punto de meterte? Deja a un lado tus tontos caprichos y preocúpate por ti–de no ser por su gran autocontrol, hubiera balbuceado toda la oración. No deseaba que Allen se metiera en problemas innecesarios, pero sabía de antemano que sus palabras no surtirían el efecto deseado

–Link… Déjame llevarme por mis caprichos… y deberías de saber que estar con él me hace bien. Gracias por tu preocupación y si mi actuación te perjudica o causa algún mal entendido, por favor, di que te amenacé para que me dejaras ir –terminó la frase esbozando una sonrisa, sin estar muy seguro de saber si era un gesto genuino o una actuación más

–Walker –El sonido de la puerta cerrándose lo sacó de su ensimismamiento y se desplomó sobre su silla. Lo que acababa de cometer su paciente era prácticamente un suicidio

Entre todos los escenarios posibles sobre la reacción de Walker ante la noticia, el actual simplemente no lo había contemplado además, había aceptado cargar con toda la culpa y consecuencias traídas por sus acciones. Ese joven nunca dejaba de sorprenderle. No quería usar medidas severas contra el inglés, lo apreciaba bastante sin embargo, se encontraba acorralado. Levantó el auricular del teléfono ubicado sobre su escritorio, presionó un botón y esperó con una gama de contrarios sentimientos a que atendieran su llamado; su benevolencia para con Walker debía terminar de una buena vez para salvarlo.

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Silencio, reconfortante y absoluto silencio. Eso era lo que le encantaba disfrutar en aquella especie de jardín. Un suspiró emitido por él mismo quebró el ambiente perfecto, o eso quiso creer para evita seguir pensando las palabras dichas por Tiedoll durante su última visita semanal. Alejarse del Moyashi era lo que había estado buscando durante todo ese tiempo, entonces ¿por qué se sentía tan preocupado y ansioso ante la cristalización de su deseo? Negó levemente con la cabeza y exhaló el aire retenido por sus pulmones. Los sentimientos desarrollados hacia alguien eran una menuda estupidez.

Se levantó automáticamente, caminando con una lentitud muy marcada hacia el rosal y comenzó a reír repentinamente de una manera penosa, su situación no daba otra cosa más que risa. Sus carcajadas comenzaron a disminuir gradualmente hasta que el silencio reinó nuevamente y observó fijamente las hermosas flores blancas por un buen tiempo. Lavi observaba la escena guardando una distancia prudente mientras intentaba analizarla, seguía sin saber exactamente qué hacer

–Conejo idiota ¿por qué no quiero alejarme del estúpido Moyashi? –la firme voz del japonés inundó el lugar

–Yu… –la pregunta lo tomó desprevenido, aun así sabía la respuesta

–Imbécil ¿cuántas veces tengo que repetirte que no me llames así? –rodó los ojos por inercia y cruzó sus brazos

–Vamos, es divertido –aprovechó la oportunidad para hacerse el gracioso

–Todo esto es una pérdida de tiempo –bufó, dándole la espalda al pelirrojo con intención de abandonar el jardín e invertir su tiempo en algo más productivo en lugar de hacer cuestionamientos sin sentido.

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Su platina mirada bailaba a un ritmo bastante agitado, deslizándose de izquierda a derecha en su deseo de encontrarse con aquellos fríos ojos que le encantaba admirar, llevando un paso presuroso y descuidado, todo con tal de conseguir su objetivo antes de ser encontrado por Link. Deseaba poder hablar con el japonés una vez más antes del comienzo del tortuoso tratamiento, algo parecido a una despedida. Suspiró al percatarse de haber actuado impulsivamente una vez más, ese lado de Nea comenzaba a permear bastante su personalidad y, sinceramente, no le desagradaba. Al otro lado de la construcción pudo apreciar la silueta de la persona a quien estaba buscando. Sin pensarlo dos veces corrió hacia él y lo sujeto de la mano para conducirlo a un espacio donde solo estuvieran los dos y donde no pudiera Link encontrarlos

–¿Qué carajos te pasa, Moyashi? –gruñó mientras seguía siendo conducido a algún sitio desconocido para él

–Es A-L-L-E-N y nada. Solo necesito hablar contigo –habló con una mueca muy convincente en el rostro mientras seguía caminando sin rumbo fijo

–Como si me importara –trató de zafarse del agarre, pero solo consiguió el afianzamiento del mismo

–No seas tan bruto. Además, probablemente ya no te moleste por un largo tiempo –murmuró disminuyendo el paso, dándose cuenta que se había perdido

–¿Qué quieres decir con eso, Moyashi? –se detuvo completamente y miró con detenimiento la espalda del inglés, sin soltar la mano de éste aun

–Mira que sí eres lento, BaKanda. Quiere decir lo que quiere decir –volteó lentamente para perderse en esa mirada, esbozando una de sus sonrisas

–Quita esa maldita sonrisa falsa, me enferma –soltó tajante, separando por fin sus manos, apreciando esa mezcla de sentimientos contrarios

–Lo haría, pero no quiero mostrarte una mueca tan penosa esta ultima vez que nos vemos –expresó con un deje de tristeza conservando el gesto en sus facciones

–Joder, Moyashi. Ve al grano de una maldita vez –sí, ya estaba desesperado con tantos rodeos del albino

–Ya te lo dije, Kanda. Solo quiero estar contigo por unos instantes una vez más antes de que Link aparezca… –sonrió de nuevo, pero está vez la expresión era sincera

–¿Por qué haces esto, Moyashi? No lo entiendo. ¿No te das cuenta el daño que… –se interrumpió ante de terminar su oración. Genial, había abierto la bocota de más

–Kanda –lo incitó a continuar al acercarse a él

–Nada –exclamó tajante y se alejó del ojigris. No debía estar ahí, no debía estar ahí, no debía estar ahí.

–Eres un imbécil –soltó dándole la espalda al japonés

–Tsk, tú lo eres más –le dio la espalda en respuesta y apreció el sonido de unos pasos alejarse. Suspiró con alivio al saberse solo en aquel lugar. Mas su tranquilidad fue interrumpida en un pestañeo al escuchar algunos gimoteos, el Moyashi era un estúpido sentimentalista

–Deja de llorar como una niñita

–¿Quién dice que estoy llorando? Solamente me di cuenta que estoy perdido y así no puedo regresar con Link

–¿A caso tu psiquiatra es tu niñera o qué?

–Por lo menos él es mucho más considerado que tú…

–Como si me importara

El silencio volvió a apoderarse del lugar, mientras se veían fijamente sin disimularlo siquiera, completamente ensimismados en sus pensamientos

Allen no podía parar de observar al japonés, sonaba tonto, pero deseaba conservar una imagen nítida suya tanto como pudiera. Por más que existiera una especie de amistad entre el rubio y él, los límites habían sido excedidos por un capricho que no parecía valer la pena. Tantos sentimientos encontrados para que todo se redujera a insultos. Lo mejor sería partir ya y tratar de superar a Kanda, aunque lo veía imposible. La única forma en que eso pudiera suceder sería borrándole la memoria o tenerlo drogado todo el día.

Y ahí estaba él, encarando al Moyashi sin tener una buena razón para hacerlo, sin poder quitar su mirada de ese horroroso color de cabello, sintiendo como su corazón danzaba a un ritmo bastante agitado. No quería entender nada ni pensar mucho en el asunto ya que estaba seguro que obtendría una repuesta, y no le agradaría. Solo deseaba poder olvidarse de rodo y así evitar todo ese tormento por el que estaba viviendo, el recuerdo de Alma no era el único que le perseguía ahora, los suaves labios del Moyashi formaban parte de su penitencia diaria ahora.

–Oye –habló al mismo tiempo que el ojigris pronunciaba palabra

–Kanda –llamó en el instante que el asiático le llamaba

–Che ¿qué quieres?

–No, habla tu primero –en el fondo deseaba que las palabras del pelinegro fueran algo inesperado

–Dices que te perdiste y te están buscando, ¿no? Mueve tu trasero y no te despegues de mí. Si te pierdes otra vez ya será tu problema

–Justo es lo que iba a pedirte –susurró sin darle más vueltas al asunto. Kanda era un imbécil sin tacto

Sus pies golpeando la madera era el único sonido apreciable en el corredor. Unos cuantos giros más y estarían en la estancia principal y así podría deshacerse de esa molestia, pero sabía que eso no sería suficiente. Si el Moyashi quería verlo una última vez era por algo y sin pensar mucho en las consecuencias abrió su boca

–¿Cómo está eso de que tu psiquiatra te está buscando? –detuvo su andar

–Hmp, eso es fácil. Simplemente me escapé de él –alcanzó a su guía y se colocó a su lado, esbozando una pose orgullosa

–¿Y te sientes orgulloso por eso? –cada día el nivel de estupidez de ese ser le sorprendía más

–De hecho no… pero no había otra forma en la que pudiera verte antes de la aplicación de mi nuevo tratamiento

–¿Nuevo tratamiento? –interrogó sin pensarlo mientras apretaba los puños con fuerza sin saber exactamente por qué

–Sí. Howard no me lo dice, pero sé que este drama es debido a ti

–Moyashi…

–No te preocupes por mí, ya sabré ingeniármelas para mantenerme lo suficientemente cuerdo –y ahí estaba de nuevo esa mueca tan falsa para ocultar sus verdaderos sentimientos

–Con un carajo, Moyashi. Deja de hacerte el fuerte. Ya deberías saber a estas alturas que esa ridícula sonrisa no me engaña. Joder, no estás solo en este miserable lugar y no tienes por qué cargar con eso tú solo –se dejó llevar por la situación y gritó todo lo anterior, su reparación se había agitado

–Kanda, gracias por tus palabras, pero no puedo arrastrarte a esto conmigo –un ligero rubor adornó sus pálidas mejillas, mientras una triste mirada cubría sus ojos

–Imbécil, ya lo hiciste y ni siquiera te diste cuenta –se acercó al albino, tomó con delicadeza su barbilla, depositó un casto beso sobre sus labios y salió huyendo del lugar. La acababa de regar olímpicamente una vez más

Allen pestañeó un par de veces ante tan repentina escena, todo sucedió en menos de un parpadeo y le estaba costando asimilarlo. El calor emitido por los labios del asiático aún permanecía en los propios e inconscientemente llevó una de sus manos al sitio. Segundos después salió disparado a perseguir a Kanda, ya estaba harto, era la segunda vez que le dejaban como novia de pueblo. Necesitaba una maldita explicación, las cosas ya no podían continuar de esa manera. Estiró su brazo para acortar más prontamente la distancia entre ambos sin embargo, su propósito se vio frustrado por dos pares de brazos sujetándolo bruscamente

–Doctor Howard ¿es éste a quien buscaba? –uno de los dos hombre fornidos habló

–Sí, chicos –la voz del rubio sonó apagada

–Oigan, suéltenme. Me están lastimando –forcejeó un poco, dirigiendo la mirada a su psiquiatra

–Te lo buscaste, Walker. Claramente te advertí de las consecuencias que traería tu desacato –comunicó lo más frio e indiferente que pudo

–3 minutos, Link. No te pido más que eso –la línea fue emitida con un tono de ruego, una última petición

–No, Walker. Tu tiempo se acabó –le dolió pronunciar las palabras, pero no había otra alternativa. Todo debía de terminar y comenzar de una buena vez

–No, suéltenme, por favor –el forcejeo aumentó de intensidad hasta armar un zafarrancho, aun así veía su objetivo de liberarse lejos de ser cumplido

Él continuaba estático en su posición, incrédulo, observando la escena sin saber qué hacer o si debía hacer algo. No, no debía involucrarse de más, el imbécil peliblanco se lo había buscado, la oración era repetida como si de su mantra se tratara, pero ¿por qué maltrataban tanto a Moyashi? Intentó mantener la calma, pero la platina mirada suplicante del enano no se lo permitía. Continuó observando sin moverse, solo que esta vez su cuerpo se tensó de sobremanera al apreciar a un rubio acercarse al peliblanco sosteniendo una inyección en la mano con todas las intenciones de ser utilizada. Dio un paso con dirección al albino, pero tan pronto lo hizo se dio la vuelta, dejándolo apreciar solamente su espalda, mentalizándose que lo que sucediera con el Moyashi no debía de importarle absolutamente nada

–Kanda… no… te… vayas… –fueron sus últimas palabras pronunciadas antes de perder la conciencia

–Lo siento, Moyashi –dijo sin mirar atrás para evitar ver la escena cruel en la cual intervenir solo serviría para echar a perder todo

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Comenzó a recuperar la conciencia nuevamente, la cabeza le daba vueltas y un sentimiento de intranquilidad lo acongojaba. Movió la cabeza de un lado al otro para saber dónde estaba. Se incorporó y el blanco inundó sus sentidos. Sí, había sido enviado una vez más a la habitación blanca. Pensaba dormirse para evitar pensar en todo lo recién ocurrido, mas una voz conocida y cobriza mirada provenientes de un resquicio de la puerta lo distrajo

–Walker ante tan agresivo e inesperado comportamiento se ha decidido que se te aplicarán una serie de estudios y pruebas para comprobar que tu estado mental está dentro de los parámetros para permanecer en este pabellón -emitió con una voz indiferente

–¿Agresivo? En fin, entiendo. ¿Cómo está Kanda? –dada su situación no pudo evitar preguntarlo. No podría perdonarse si lo había arrastrado de nueva cuenta

–No necesitas saberlo. Pero solo se dio la media vuelta en cuanto te encontré. La decisión más sabia, si me permites añadir –jugó el papel de desalmado para conseguir su objetivo, el tratamiento había comenzado

–¿Y cuánto tiempo estaré aquí? –soltó sin interés alguno. Cierto, Kanda lo hubo abandonado

–El necesario –respondió sin más

Tras la sutil sentencia, la apertura de la puerta fue cubierta y quedó de nueva cuenta en soledad. Se dejó caer con suavidad y se hizo un ovillo, abrazando con fuerza sus piernas. Por lo menos su actuación tan irracional valió la pena, o por lo menos eso quiso creer, probar esos salados labios era algo aunque los sentimientos e intenciones del moreno le eran desconocidas y al parecer siempre lo serían. Bueno, si lo besó fue por algo, ¿verdad? Pero con anterioridad ya le había establecido que él no tenía intenciones de ninguna especie de relación, además bien esas muestra de cariño podían ser fruto de su esquizofrenia y para coronar el asunto estaba el hecho de ser vilmente ignorado/abandonado. Suspiró desganado y acercó todavía más sus piernas a su pecho. No debía pensar en cosas negativas, pero lo más probable es que su situación ya era un caso perdido en todos los aspectos.

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–¿Qué ves en esta imagen, Walker? –se limitó a realizar su trabajo. Así eran más sencillas las cosas

–Un par de manchas –respondió con un tono seguro

–¿Podrías ser más creativo? –sobó un poco desesperado el puente de su nariz y exhaló lentamente

–Igual no tendría caso –la indiferencia se estaba convirtiendo en su mejor amiga, situación que no le desagradaba tanto. Ese Nea...

–¿Esta sesión tampoco vas a cooperar? –interrogó intentando mantener la calma, una semana con esas actitudes no las podría soportar por más tiempo

–Creo que ya lo sabe –dijo sin más, actuar así no era su estilo, pero era lo único que le quedaba aunque de seguir así sería confundido con Nea

–Walker ese comportamiento no te ayudará en algo. Entre más pronto cooperes, más rápido saldrás de aquí –le comentó como vaga señal de la simpatía que todavía sentía

–¿Y para que querría salir de aquí? De cualquier manera ustedes me tienen controlado sin que yo sepa siquiera el por qué. Cuando disipe esa laguna de información, gustoso cooperaré con usted –volvió a articular palabra, utilizando un lenguaje extraño a él. Se preguntaba dónde consiguió esa forma tan elegante de hablar

–No estás en condiciones para exigir –expresó ya molesto

–No lo estoy haciendo, solo quiero entender porque les es menester tenerme lejos de Kanda. Sí, es cierto que una vez nos agarramos a golpes, pero no fue muy grave –aprovechó la abertura mostrada por su psiquiatra

–Estoy harto de ti, ¿quieres una respuesta? Pues bien, la tendrás. Entre más tiempo pases con él, tu tiempo de vida se reducirá porque indudablemente él va a matarte, como ya lo hizo antes. Y si te mueres, Cross Marian nos destruiría –explotó. Y, a pesar de decir algo que no debía, su semblante permanecía tranquilo, incluso sentía que se había quitado un gran peso de encima

–No es verdad –se recargó en la silla sin poder creerse esas líneas. Sabía que Kanda era un poco explosivo, pero de eso a matar a alguien existía una gran diferencia. Y ¿por qué Cross estaría metido en esto? Las palabras dichas por Link no tenían mucho sentido

–Piensa lo que quieras. La sesión de hoy terminó –apretó un botón en la mesa alrededor de la cual habían discutido y un par de sujetos vestidos de verde entraron por la puerta, se posaron en torno al albino y lo escoltaron a la habitación blanca que le correspondía.

Allen solo se dejó llevar manteniendo una perfecta cara de póquer, observando cada que pasaban por una ventana el tranquilo clima de ese día.


Notas de la desaparecida autora -A-

Buenas~

Pfff, sé que como fan de DGM la paciencia termina convirtiéndose en virtud de uno, pero creo que cada vez que actualizo me aprovecho de esa virtud. No tengo palabras para disculparme, solo espero que la espera haya valido la pena y si no, no sé que decirles xD

Sé que hay errores a lo largo del texto, así que les pido otra disculpa. Las actualizaciones a media noche no siempre son muy productivas...

Bien, pasando al texto... Los párrafos sobre el sueño de Allen en teoría tiene un significado, no son una fumada más xD Tras un googlazo sobre el significado de los sueños, encontré que al soñar con una persona que ya murió, pero en el sueño está viva, quiere decir que se tienen que arreglar los sentimientos para con esa persona. Y lo de soñar con un atardecer que el tiempo para hacer algo se está acabando. Vamos, no es difícil hacerse una idea de lo que pasaba por mi cabeza cuando lo escribí.

Como todo autor, estoy abierta a sus comentarios. Su crítica constructiva no me haría para nada mal, de hecho me gustaría leer qué piensan de esta historia. A veces siento que me paso de la raya (?)

Agradecimientos especiales a Akkira Nala que siempre me deja un review ;w; Chica, tú sí que tienes paciencia... Mil gracias por tu apoyo moral ;w;9

Respuesta a nikona: Gracias por tus palabras. Realmente aprecio que mi trabajo te guste y te parezca interesante -W-

Si han leído todo esto, gracias y un último favor. Es su momento de aportar algo a esta historia. Verán, todavía no estoy muy decidida sobre que enfermedad diagnosticarle oficialmente a Lenalee, así que les agradeceré un montón si me dan algunas opciones. Si su respuesta me convence, tendrán como regalo un pequeño spoiler de la historia -W-

Ya, me despido de ustedes. Gracias a todos, mis queridos lectores, por invertir un poco de su tiempo leyendo este trabajo.

¡Abrazos virtuales y hasta la próxima actualización!

Mabo-san~