Discleimer: DGM no es mío y jamás lo será. Todos sabemos que es propiedad de la grandiosa y reaparecida Hoshino Katsura

Advertencias: Las de siempre. Y el OoC a partir de aquí será más notorio

Por favor, disfruten del capítulo


Capítulo 10

Me cuesta creer que no tengas corazón

...

El verano estaba dando sus últimos respiros, los cuales se reflejaban en el follaje de los árboles, cambiando el vivo verde por una limitada gama de tonos amarillos y marrones. Así es cómo la estación anunciaba su partida próxima.

Cerró sus párpados lentamente, inhalando con inusual calma el gas vital y reteniéndolo por más tiempo del necesario con el único fin de convertirlo en un suspiro, un cansino y lastimero suspiro. Cuando decidió abrir de nueva cuenta sus oscuros orbes para interrumpir sus revueltos pensamientos disfrazados de productivos monólogos internos, reconoció una vez más el estático y poco alentador escenario con el cual estaba tan familiarizado desde esa mañana, tras haber decidido abandonar su indiferencia y engaño a sí mismo de los dos días anteriores. Si continuaba escuchando los rumores absurdos y disparatados del personal sobre Allen Walker (cada uno más incongruente que el anterior), terminaría más desquiciado. No pudo evitar dibujar una sonrisa burlesca. El mundo estaba lleno de imbéciles que se aprovechaban de la desgracia ajena para distraerse un rato. Chasqueó la lengua.

El transparente material que fungía como ventana y permitía apreciar el pasillo de la enfermería mostraba su reflejo impaciente y frustrado. A pesar de sus intentos planeados para conseguir alguna información confiable y útil, seguía en la misma penosa situación de ignorancia gracias a la inoportuna intervención de los cuidadores. Su paciencia estaba llegando al límite y sabía a la perfección que eso no acarrearía nada bueno. Comenzó a divagar con tal de pasar el rato y llegó a la conclusión de que para obtener lo buscado, golpearía al siguiente pobre diablo que se apareciera por el corredor. Si podía conseguir algo de esa manera, estaba bien. Si así lograba disminuir el sentimiento de culpa aunque fuera por un instante, estaría bien también. Le era bastante duro lidiar con el resultado de sus acciones pasadas, siempre supo que llevar una vida normal tras el trágico día resultaría imposible, pero seguía sin poder acostumbrarse a vivir entre tragedias.

–Yu vamos por algo de comer, ¿sí? Me estoy muriendo de hambre. Y por cierto, que te quedes ahí paradote no hará ninguna diferencia respecto a la condición de Moyashi-chan. Es muy tarde para reivindicarte… –la poderosa voz del japonés cortó tajantemente su intervención

–No te atrevas a decir una palabra más, imbécil. Y no me llames por mi nombre. Anda, lárgate, nadie te ha pedido como compañía –apretó sus puños con fuerza. Por supuesto que sabía que era demasiado tarde sin embargo, ahora mismo no podía hacer otra cosa más que estar ahí

–Kanda, tú... –su rostro se transformó en una mueca comprensiva. Entender a su amigo le resultaba demasiado triste a esas alturas

–Que cierres la maldita boca –ordenó cruzándose de brazos para continuar apreciando el transparente material, esforzándose en distraerse con cualquier banalidad y así acallar la voz de su conciencia

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Depositó con desgano los documentos en el compartimiento de la camilla y emprendió la retirada de la habitación sin mirar atrás, solo se dirigió a la puerta, movió el pomo y salió, topándose así con el reconfortante pasillo de colores pastel. No sabía cuánto tiempo más podría seguir lidiando con esa situación que sencillamente lo superó. Jamás en su vida se había arrepentido por alguna de sus decisiones o se había lamentado por algo, la mayoría de lo vivido se había apegado a sus deseos; sus pensamientos y elecciones habían sido acertados, él raramente se equivocaba. Que arrogante de su parte creer que nada podía salirle mal, su primer error era más de lo que podía soportar; si tan solo con sus decisiones no hubiera afectado a un tercero, él podría estar tranquilo.

Dirigió su mano a su rostro y comenzó a masajear el puente de su nariz tratando de encontrar un poco de consuelo, estaba en el límite. Su superior se negó rotundamente a aceptar su renuncia, excusándose con que Howard Link era un psiquiatra excelente y que un error como ese podía sucederle a cualquiera. Pero las palabras bonitas no podrían compensar su error, Allen Walker, un joven con un trastorno de doble personalidad había sido arruinado por él, un novato engreído.

El karma, al encargarse de impedir que se alejara del ser quien confió en él y a quien eventualmente traicionó sin medir las consecuencias mientras trataba de curarlo, lo estaba destrozando mentalmente, aún así ¿su pesar podría ser equiparado a lo padecido por Allen? Negó suavemente y continuó su recorrido para salir de la enfermería, en algún otro momento encontraría la obvia e inminente respuesta. Aunque pareciera el fin del mundo, abandonar todo ya no era una opción para él; Le gustara o no, Walker no era su único paciente.

Cuando lo notó, sus pasos lo habían dirigido al segmento final del pasillo y sus pensamientos se disiparon por algunos instantes en cuanto su cobriza mirada captó la mortífera mirada que atravesaba sin pudor alguno su ser. Justo detrás del transparente material se hallaba una pieza más del rompecabezas del destino. Suavizó el rostro y decidió asumir cualquier evento venidero sin importarle ya mucho su situación. Definitivamente lo suyo no era lidiar con los caprichos de la vida

–Buenas tardes, Ka... –repentinamente se encontró con la madera pulida del suelo y una onda de dolor en su mejilla izquierda lo abordó

–¿Qué demonios le pasó a Moyashi? –escuchó un gruñido y él solamente llevó su mano a, su ahora inflamado, cachete sin despegar su mirada incrédula del asiático

–¿Moyashi? –aunque quisiera dar una respuesta, no entendía a qué se refería

–Sí, el idiota ese que causó un gran alboroto dos días atrás –claro, ahora resultaba que Kanda estaba preocupado por su paciente después de acceder a su petición. Mordió su labio y se concentró en dar una buena respuesta, a pesar de toda la situación

–Te refieres a Walker –estudió el rostro de su agresor mientras se ponía de pie –No estoy autorizado para darte ese tipo de información. Y menos a ti, causante de todo esto –dejó escapar las palabras con un tono venenoso. Instantáneamente se retractó, no tenía por qué desquitarse con el asiático

–Me vale una mierda. O me dices o te parto el rostro. Y a mí no me eches la culpa de tus errores –la determinación con la que habló le sorprendió. Dejó escapar el aire contenido en sus pulmones lentamente antes de articular palabra

–Tienes razón, lo siento. Sígueme, éste no es el mejor lugar para hablar –comentó y comenzó a caminar, decidiendo cuál sería el mejor sitio para tener una charla como la que estaban a punto de tener, prestando atención al ruido producido por los pasos de aquel joven siguiéndolo.

Una vez se detuvieron en el consultorio del rubio, terminaron su recorrido hasta llegar al pabellón abandonado de Inocencia. Bufó con fastidio, pues ese sitio le resultaba molesto. Tenía demasiados recuerdos que prefería enterrar y olvidar para tratar de seguir adelante. Instantes después, Dos Puntos se detuvo en lo que pudo reconocer como una sala común, la cual se enconaba cubierta con una ligera capa de polvo, tal y como el resto de la construcción. El rubio se sentó y él enseguida se acomodó en un sillón individual adornado con motivos florales para encararlo de frente

–¿Ya me vas a decir qué demonios le pasó a ese enano? –soltó mirando directamente las cobrizas orbes de su interlocutor

–Antes de eso, necesito hacerte unas preguntas –frunció de manera notable el ceño ¿Quién se creía ese tipo?

–Ni de broma, no tengo por qué hacerlo –espetó cruzándose de brazos

-Como quieras. Entonces te quedarás sin saber la condición de Walker –ese bastardo estaba jugando sucio

–Anda, Yu. Contesta, no creo que sean preguntas muy conflictivas. Además, tú y yo sabemos que no estarás tranquilo hasta que tengas tu respuesta –odiaba, realmente odiaba a ese idiota pelirrojo porque siempre tenía la razón. Estúpidas alucinaciones

–Che, está bien, pero donde se te ocurra hacer una pregunta fuera de lugar, te parto la cara –respiró hondo y cerró los ojos en espera de esa tontería

–¿Cómo se encuentra tu enfermedad? Desde aquella ocasión en la que te informé y pedí apoyo para el tratamiento de Walker, no he tenido contacto con Tiedoll –parecía que serían preguntas de rutina y se sintió aliviado

–Tsk, bastante bien. Los síntomas están casi en sus niveles normales –respondió sin abrir los ojos e instantáneamente percibió a alguien tirando su cabello. Ese conejo pagaría después

–Me alegro que haya tenido buenos resultados en ti. ¿Por qué te interesa saber el estado de Walker? –percibió un ápice de remordimiento en las palabras del rubio y eso no le gustó para nada

–Porque sí y ya –no pensaba dar más información que la necesaria, además ese tipo no le inspiraba confianza. Lentamente en la cara del alemán se formó una sonrisa que no supo cómo describir. Ahora sí estaba seguro que las cosas estaban mal

–Oh, ya veo. Última pregunta ¿qué sentimientos tienes para con Walker? –abrió los ojos inmediatamente al tiempo que fue víctima de un certero tirón de su cabello. No pensaba responder a eso, por lo menos no a ese imbécil

–Dije que nada de preguntas estúpidas –sentenció mientras miraba de manera inquisitoria al ser frente suyo

–No es una pregunta estúpida, como la llamas, pero si te incómoda, dejémoslo así. Pasemos al tema de tu interés –vio como en el rosto del alemán se formaba una mueca extraña. Sintió un escalofrío. Si había alguien que pudiera cumplir sus plegarías, solo pedía que el enano estuviera bien

–Bien, ¿cómo está el Moyashi, Dos Puntos? –su garganta se secó al articular esa sencilla oración mientras los latidos de su corazón comenzaban a aumentar sin razón aparente. Ya no estaba muy seguro de querer escuchar la respuesta a su pregunta

–Su condición es delicada. Estos dos días los hemos usado para intentar estabilizarlo y sacarlo del peligro de muerte. Sinceramente está muy débil –la mirada cobriza que esquivó estratégicamente la suya comprobó que lo articulado por el otro era verdadero. Se sintió mareado y la temperatura abandonó su cuerpo. Lavi colocó una de sus manos sobre su hombro.

–No mientas, Dos Puntos –dijo en un suspiro con el tono más serio que podía emitir en esas condiciones. Se vio tentado a dibujar una retorcida sonrisa en su rostro y perder la compostura

–A mí también me gustaría que las cosas fueran distintas –mustió con un hilo de voz

–No me jodas, Dos puntos, ¿cómo carajos terminó en ese estado si estaba bajo observación? –fue lo único inteligente que pudo decir. Se negaba a creer esas palabras y trató de controlarse a sí mismo

–Un intento de suicidio. Repetidas veces clavo el tenedor de la comida sobre su brazo izquierdo, provocando… –su tono de voz resultó terriblemente neutral

–No sigas –su mirada estaba llena de odio e impotencia –Tú me prometiste que alejarme de él, dejarlo a tu cuidado con tu puto tratamiento, haría que se recuperara, que se mantendría a salvo

Con todos esos sentimientos, se abalanzó contra el alemán y atestó un certero golpe en la misma mejilla que hace un rato había golpeado, jadeando por la ira, repitió en golpe en la contaría y lo hizo un par de veces más. El sometido permaneció inmutable, dejándose hacer sin oponer resistencia alguna, merecía eso y más. Mientras era golpeado, mustió repetidas veces disculpas, a pesar de saber que sus palabras no alcanzarían a nadie

–Yu ¡detente! No vayas a cometer una tontería –el ojiverde contuvo a su amigo y lo logró

Un silencio bastante espeso se formó por un rato. Su agitada respiración y el ruido emitido por Link al levantarse solamente aumentaban más la tención de la habitación. Apretó los puños con fuerza. Sabía que lo recién hecho había estado mal, sinceramente fue un estúpido impulso en un intento de calmar todos esos sentimientos que lo estaban abrumando. Especialmente su mejor amiga, la culpa. Levantó su oscura mirada y la fijó en el golpeado

–Desafortunadamente todavía no he terminado de hablar –soltó con dificultad mientras limpiaba con su pañuelo los hilos de sangre que corrían por su pálido rostro, dirigiendo una mirada de lástima la asiático –Aunque logramos estabilizar el cuerpo de Walker, no sabemos con certeza si despertará o en qué condiciones estará su mente cuando recobre la conciencia. La medicación establecida por el tratamiento, si bien logró borrar la segunda personalidad del paciente, propició las circunstancias para que el suicidio ocurriera. Las zonas de su cerebro que se vieron afectadas fueron el hipocampo, el sistema límbico profundo y la corteza prefrontal.

–Está jodido, ¿no? –se dejó caer en el sofá contiguo al del psiquiatra y giró su cabeza con dirección al techo. No sabía que decir, no sabía cómo actuar, no sabía nada. Permaneció en esa posición por un buen rato, su mente estaba completamente en blanco. Sencillamente no podía asimilar que prácticamente lo había perdido. Fue regresado a la realidad por el timbre de voz del alemán

–Hay una última cosa que debes saber sobre ese episodio –se detuvo por unos momentos para captar la atención de Kanda. Parecía bastante afectado, quizá lo mejor era dar por concluida su plática –Mejor olvídalo, retomaremos esto después

–Puedo asegurarte que no hará ninguna diferencia que pospongas lo que tienes que decir –escupió utilizando un tono neutral. Ya nada podría ser peor. O por lo menos eso quería creer

–Pero –¿un último intento por protegerlo? Demasiado tarde

–Solo hazlo –ordenó con voz suave, como si fuera una petición. Solo quería que todo terminara de una vez por todas

–Walker dejó un mensaje para ti –facilitó un trozo de papel a las manos del ojinegro

–Déjame verlo –al instante, una foto fue tomada por sus manos. La imagen retenida por el papel mostraba unas líneas carmesíes. Se dio cuenta que eran letras elaboradas con sangre

BaKanda al final no pude cumplir mi promesa, discúlpame. Tampoco pude borrar mis sentimientos por ti. Terminé aferrándome a algo que no podría ser, a algo que me destruyó. Lo siento

El peso de las palabras escritas le llegó en forma de un certero golpe a su estómago acompañado por la falta de oxígeno a sus pulmones. Al final de cuentas, todo había sido su culpa. Se quedó estático un buen rato sin despegar la vista de la fotografía. Las desgracias y él estarían juntos hasta el final de los tiempos y solo así, una vez que había sucedido de nuevo, realmente lo comprendió. El Moyashi se lo advirtió desde el principio, él simplemente no le dio la importancia que merecía. No pudo evitarlo y perdió la compostura, dejando que sus amargas risas se transformaran en carcajadas desquiciantes. Link interpretó eso como histeria y como una forma de desahogo. Lo dejó continuar hasta que lentamente el silenció se apoderó del lugar

–Kanda Yu te he contado todo esto bajo mi propio riesgo porque si hay alguien que puede hacer algo por Walker, eres tú. Sinceramente siempre pensé que sus sentimientos por ti y todo lo dicho por él eran un mero capricho y por eso procedí como lo hice. Estoy hablando contigo no como una autoridad, sino como alguien que necesita un favor. He decidió hacer lo correcto y no seguir protocolos estúpidos. Por favor, discúlpame y has algo por Allen –vio como el rubio se humillaba, se sintió incomodo porque sabía que esa carga tan asfixiante no era únicamente de Dos Puntos

–Tsk, no me vengas con tu habladuría y actuación inútil que solo usas para liberar la carga de tu conciencia. Si quieres disculparte con alguien debes hacerlo con el Moyashi, fue a él a quien jodiste ¿no?

–No sé cómo es que Tiedoll puede trabajar contigo

– Por mi parte, yo tengo asuntos pendientes con el idiota ¿Cuándo puedo verlo?

–Mañana mismo podrás ver a Allen si lo deseas

–Tsk, mira que dejar que un paciente con esquizofrenia haga tu trabajo es caer bajo. Y en especial yo, pues ya conoces mi historia. Deberías renunciar y que quede claro, esto no lo hago por ti –comentó en un suspiro y se retiró del lugar

–Hmph, intenté renunciar, pero necesitarán de un chivo expiatorio… Esto ha sido demasiado para mí. Y, Kanda Yu, muchas gracias –hizo una reverencia y se mantuvo en esa posición hasta que dejó de escuchar el rechinido de la madera provocado por el andar del japonés.

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Miró por enésima vez la puerta ubicada delante de él. El color y el acabado de la madera le resultaban bastante monótonos y aburridos, pero se negaba a dar vuelta a la manija y afrontar su realidad. Respiró profundamente en un intento para armarse de valor y dar inicio a su penitencia. No se sentía preparado para ver a Moyashi en esa condición, mas deseaba profundamente que no fuera tan duro como presentía. Mientras dejaba exhalar el aire contenido, su mano vacilante giró la perilla e instantáneamente el olor a antisépticos se volvió más penetrante. Dio pequeños pasos y se adentró a la habitación.

La estancia lucía una ornamenta bastante sencilla y neutral, pero el equipo médico quebraba el balance de la misma. El pitido del electrocardiógrafo lentamente lo obligó a poner atención en la cama adyacente al aparato y no supo como describir lo captado por sus sentidos, la visión de Moyashi todo entubado y débil no era algo sencillo de digerir. Se acercó con pasos torpes y lentos al mueble; con cada paso dado, su fuerza de voluntad se veía disminuida. Quizá su actuación había sido demasiado precipitada, quizá debió haber guardado la distancia, quizás no haber conocido a ese enano hubiera sido lo mejor. De cualquier manera, no había forma de regresar el tiempo para cambiar su destino, solo podía aceptar el presente y tratar de dibujar un futuro no tan trágico.

Una vez estuvo junto a la cama, jaló la silla y se colocó a la derecha del paciente. Instantáneamente sus oscuras y confundidas orbes comenzaron a pasearse por aquel pálido cuerpo. El semblante tan tranquilo del chico, el catéter conectado a su brazo causando un tono violeta en el sitio de contacto, el respirador empañándose con cada exhalación aunado al ligero vaivén de su pecho debido a la misma acción y finalmente el vendaje del brazo izquierdo salpicado con sutiles manchas de sangre abrumaron sus sentidos. Un escalofrío recorrió su espalda al recordar la descripción dada por Dos Puntos referente a la causa de ese brazo herido. Por acto reflejo, movió su mano al lugar ultrajado y deslizó con parsimonia sus dedos sobre el material de curación

–Moyashi eres un idiota. ¿Realmente terminaste en este estado por mi culpa? –sacudió suavemente la cabeza y retomó su diálogo –Quién diría que después de lo que pasó con Alma alguien se atrevería a quererme de nuevo. Bueno, no es cómo que tú supieras la historia detrás de ese maldito día para que te hubieras alejado de mí –susurró con la mirada perdida en el rostro del chico y dejándose llevar, desplazó su extremidad ahora a la cicatriz del ojo izquierdo, dándose cuenta que el contacto resultaba suave.

No conforme con el superficial roce, prosiguió a delinear y recorrer las facciones del albino, quitando sin ceremonia alguna la máscara de oxígeno que le estorbaba, continuando así el movimiento de las yemas de sus dedos por el rostro hasta detenerse en los labios. Retiró su mano y lentamente acercó su rostro al del enano, hasta que la distancia entre los befos de ambos sencillamente desapareció, transformándose en un casto y fugaz beso. Acto seguido, se dejó caer en la silla y sus manos cubrieron su rostro, permaneciendo así por un tiempo considerable. Sí, lo había besado, pero no es como si con un beso de verdadero amor el Moyashi despertaría por arte de magia debido al poder del sentimiento. Que reverenda estupidez. Lo que estaba viviendo era la vida real, no un estúpido cuento de hadas.

Y en esa realidad de mierda, su Moyashi no estaba. Suyo. Como si realmente pudiera decir algo así, cuando él fue el primero en renunciar al peliblanco y dejarlo a su suerte. Actuando como si no tuviera corazón e irónicamente ahora quien parecía carecer del mismo era el Moyashi, permaneciendo inconsciente con el fin de vengarse cuando sus sentimientos estaban más que claros y estaba dispuesto a aceptarlos, con todas las consecuencias que pudieran acarrear, torturándolo por todo lo que le obligó a vivir. Rió por lo bajo al pensar en semejante tontería. Era sencillamente imposible imaginar a un Moyashi tratando de vengarse, quizá Nea podría hacerlo, pero él no. Aquí quien definitivamente no tenía corazón era el destino.

Desganado, regresó la mirada al cuerpo y acomodó la máscara en su lugar. No sabía qué hacer, no sabía qué decir, no sabía si realmente haber ido serviría de algo. Dudaba mucho que su sola presencia pudiera solucionar el problema, además sus palabras de seguro no podrían alcanzarlo. Ya le habían dicho que el enano estaba delicado. Sin embargo, una estúpida esperanza y la tonta petición del rubio lo mantenían ahí, esperando por un milagro que probablemente no sucedería

–Moyashi ¿en serio no piensas despertar? Vamos, termina con esto de una vez para que pueda ver tu tonta sonrisa y después darte un buen golpe en la cara por todas las estupideces que has hecho –comenzó a hablar sin un propósito en particular y se quedó esperando una respuesta inútilmente –¿No me digas que tienes miedo? Bien, si no quieres hablar, hagamos un trato. El día que recobres la conciencia, tú y yo tendremos una charla bastante larga, después de que te tu merecido. Te contaré lo que sucedió el Trágico día y después te haré esa estúpida pregunta que sólo he hecho una vez antes. Así ambos tendremos lo que queremos

–¡Ay Yu!, si tan solo me hubieras hecho caso aquella ocasión y te hubieras sincerado con Moyashi-chan, quizá todo esto no estuviera ocurriendo –una suave risa fue emitida por el japonés

–Claro, eres parte de mi conciencia ¿Ni siquiera tú evitarás culparme? Pensé que estabas aquí como una especie de apoyo moral –soltó venenosamente

–No me malinterpretes, Yu. Estoy aquí para ayudarte, pero parece que solo funcionas a través de la culpa. Tú piensas que la única forma de compensar lo que sucedió con tu amigo y tu novia es a través del sufrimiento, de tu penitencia diaria. Aunque sabes perfectamente bien que al final ellos… –su intervención fue interrumpida tajantemente

–Cállate. Tú no sabes lo que es revivir ese momento todas las noches, ver la última sonrisa radiante de ella una y otra vez acompañada con la petición de él que no puede ser respondida. No hay manera que después de aquello pueda estar como si nada y lo sabes. Si por mí fuera, hubiera preferido pudrirme en la cárcel y no estar aquí, haciendo que más tragedias ocurrieran. Y por si fuera poco, ahora tengo que cargar con éste –lanzó una mirada al cuerpo de la cama

–¿Lo ves? Solo funcionas a través de la culpa. Aun si intento utilizar palabras bonitas contigo, no funcionaría. Me costó todo este tiempo aprenderlo, pero ahora que lo sé te ayudaré a que las cosas sean mejores. Después de todo soy tu mejor amigo y lo que es mejor, yo ya estoy muerto. Además bien sabes que Moyashi-chan no es una carga, por eso estamos aquí, ¿no? –una sonrisa picara se dibujó en sus facciones

–¿Por qué no simplemente te mueres de nuevo y me dejas en paz? –bufó y se cruzó de brazos, volviendo su atención al inglés

–Yu no seas tan cruel conmigo –se quejó al tiempo que restregaba su rostro al brazo del otro. Un certero coscorrón le obligó a alejarse

Las horas comenzaron a correr y con el fluir de tiempo su impaciencia crecía más. No encontraba ningún consuelo al estar ahí. Cada cierto tiempo se levantaba y acariciaba suavemente el rostro del chico o sencillamente se perdía en los vendajes del brazo izquierdo. ¿Qué tan mal tuvo que haber estado Moyashi para llegar a tanto?

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Se levantó, realizó su aseo personal, se dirigió al comedor a pedir su habitual soba y al terminarla, encargó unas cuantas brochetas de mitarashi dango para llevar. Ese día pasaría de su entrenamiento y de su visita con Tiedoll. Comenzó a caminar con parsimonia por los elegantes pasillos de Inocencia hasta llegar a la enfermería, donde le esperaba un rubio. Escuchó lo que tenía que decirle y continuó su recorrido. El olor a antisépticos ya le resultaba familiar, pero seguía siendo igualmente molesto. Llegó a las habitaciones, buscó el número recién dado y giró la perilla. Lo primero que captó su mirada fue la iluminación brindada por la ventana, un detalle más alegre si lo comparaba con la antigua estancia. Se adentró a la habitación y cerró con calma la puerta. Llegó al lado de la cama y se acomodó como venía haciendo desde hace poco más de un mes. Dejó el paquete del comedor junto a la mesa de los aparatos mediadores de los signos vitales y suspiró cansinamente

–Tsk, ¿qué estás esperando, Moyashi? –habló con un hilo de voz, repitiendo la misma pregunta a la que nunca llegaba la respuesta.


Notas de la autora

Buenas~

Primera disculpa: Perdón por los errores que probablemente se encontraron a lo largo del capítulo. Por más que uno se esfuerce, siempre salen y más si es actualización de madrugada(?

Disculpa número dos: Sé que mi ausencia no tiene perdón, pero aún así apelo a ese sentimiento y virtud que ustedes deben de tener. Solo espero que este capítulo haya complacido su espera de meses

Antes que nada... De seguro ya lo saben, pero no he actualizado esta cosa desde entonces... La gran Hoshino tiene Instagram ;w; Soy tan feliz, saber que sigue con vida y se está esforzando y sube hermosas imágenes de todos -cofcofsiguesinsuperarlaimagenenlaqueKandaestácomiendosushioloqueseacofcof-, fomenta esas malditas esperanzas de que la noche 219 sea publicada. Leerla antes de que se acabe este año sería lo mejor de todo xD

Bien, me gustaría que volví en forma de fichas, pero me temo que eso sería exagerar xD Este semestre realmente está resultando ser más duro de lo que imagine. De hecho estoy aquí porque, como de costumbre, estoy evadiendo la tarea -W- así que si esperan una actualización en un futuro cercano, no la habrá. Intentaré avanzar el siguiente capítulo en mis tiempos libres, pero aun así me tardaré. Y la razón más importante es porque tengo que pensarme bien qué rumbo tomará esta historia. Si les mostrara mis borradores, se darían cuenta que el curso actual no tiene nada que ver con lo escrito y por lo tanto, tengo que plantearme bien cómo carajos voy a desarrollar este monstruo que según mis cálculos, está a mitad del camino.

Espero que quieran seguir acompañándome a lo largo de este camino, les puedo jurar, prometer, firmar, lo que deseen, que no pienso abandonar esta historia. No saben las ganas que tengo de escribirme ciertas escenas y el final de este monstruo, así que tengan por seguro que algún día, en algún futuro probablemente lejano, leerán el final. Me siento tan irresponsable al no tener mínimo 12 capítulos a pesar de tener más de un año con la historia xD

Ya le voy cortando a esto. Muchísimas gracias por seguir leyendo este AU y dedicarle un poco de su tiempo

Una aclaración. Las partes que Link menciona del cerebro dañado de Allen están relacionadas con la memoria. Así que hagan sus apuestas(?

Nikona: Lo sé, pobre Allen, pero Allen sin una vida trágica no es Allen(? Y podré tardar meses, pero habrá actualización

Querida Guest: Si hay un próximo review, déjame alguna especie de nombre para llamarte así, esto de Guest no está chido(? xD Me siento tan feliz al saber que el capítulo te dejó sorprendida, he cumplido con mi objetivo xD Y responder es lo menos que puedo hacer si ya se han tomado la molesta de comentar -W-
Me alegro que haya sido entendible el capítulo, realmente estuve preocupada que no fuera claro para los lectores. Transportar lo que la mente está desarrollando a palabras no siempre es sencillo... ¿De veras te gustó tanto el "tiempo real"? Lo usé para darle más drama al asunto y veo que por lo menos de algo sirvió xD Quizá pueda adecuarlo para otra de las escenas rudas de la historia(? Y bueno, creo yo que las respuestas a tus interrogantes han sido respondidas en este capítulo.
De seguro querrás matarme por hacerte esperar tanto tiempo, sé que pedir disculpas no servirá de nada, pero espero que el capítulo haya cumplido con tus espectativas... Creo que tendrás que esperar para leer el pasado de Kanda xD
Y muchísimas, pero muchísimas gracias por tomarte el tiempo de comentar, los reviews son la paga de uno(? Y seguiré esforzándome para aumentar la calidad de este monstruo de nombre kilométrico y de no tardarme tanto en actualizar

Tanoshii sekai: Saludos -o-/ me alegro que esta historia sea de tu agrado. Me esforzare para que lo siga siendo -W- Y bueno, sobre actualizar pronto... Hay que recordar que lo importante es que haya salud(? Gracias por comentar! =D

Bueno, eso es todo por ahora, queridos lectores

Nos leeremos cuando nos tengamos que leer

Gracias por leer

Abrazos virtuales

Maboroshi

Pd. Para que la espera no se haga tan tortuosa, he abierto una cuenta en Twitter para que me manden todas las amenazas que deseen y de paso se enteren del progreso de la historia. El link está en mi perfil ypueden encontrarme con la arroba: ly_maboroshi